Leer El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) Capítulo 16 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La misión de la expedición de subyugación convocada desde la ciudad de Barna se acercaba ya a su desenlace. Habiendo mermado el número de monstruos del bosque gracias a la movilización de los mercenarios, la próxima primavera los pastores podrían soltar sus ovejas y vacas en los pastos con total tranquilidad. Aunque, desde luego, aquel resultado distaba mucho de colmar las exigencias del comandante de la expedición, Josef.
"Maldita sea... Bien que se callaban como tumbas y no se atrevían a decir ni pío delante de Vlad."
Al convertirse Vlad en el escudero de Zayar y apartarse de forma natural de las filas mercenarias, Goat pasó a ocupar el puesto de decurión de la Cuarta Escuadra. Aunque, a decir verdad, ahora era una escuadra en la que solo quedaban seis hombres, contándolo a él mismo.
"Me aguanto únicamente porque esto está a punto de terminar."
Por regla general, el cargo de decurión debía recaer en el individuo más fuerte e influyente del grupo; sin embargo, hallándose la expedición en sus últimos compases, en la práctica no era más que un puesto ingrato destinado a cargar con las tareas más engorrosas. En otras palabras, a Goat le habían encasquetado todo el trabajo pesado.
"Es invierno, ¿por qué demonios hay una niebla tan espesa?"
Por semejante motivo, Goat, a pesar de ser el líder de una escuadra, se encontraba haciendo guardia nocturna en plena madrugada. La última cacería y el último campamento. Luchando contra el sueño que lo vencía, el clima gélido y la densa niebla que lo envolvía todo, Goat echaba amargamente de menos su saco de dormir en el campamento.
"¿Alguna novedad?"
"Nada en particular, mi señor."
De entre la niebla emergió de improviso un hombre que se aproximó a Goat mientras este soltaba un largo bostezo. Era un varón de facciones recias y cabello azabache cortado al rape.
"Mantente alerta y continúa con la guardia."
"A la orden, mi señor Roderick."
El caballero Roderick. Para un Josef que apenas contaba con un puñado de caballeros leales, Roderick era, junto a Zayar, el único que podía presumir de verdadera valía militar. Y esa era también la única razón por la cual un bribón tan poco diligente como Goat se esforzaba por mantener la compostura durante la guardia.
"Tch. Tan rígido y estirado que no le entraría ni una aguja."
En cuanto Roderick se alejó, Goat refunfuñó entre dientes en un susurro apenas audible. La presencia de aquel caballero, inflexible en todo momento respecto al orden y la disciplina, resultaba sumamente incómoda y opresiva para los mercenarios.
"Bueno, a ver si pego ojo un momento."
Dado que la ronda de inspección acababa de pasar, dispondría de un respiro durante un buen rato. O al menos eso pensaba Goat justo en el instante en que se disponía a cerrar los párpados.
"¿Qué haces en este lugar?"
La voz de Roderick resonó más allá de la densa niebla.
'¿Todavía no se ha marchado?'
Goat abrió los ojos de par en par e intentó localizar a Roderick guiándose por la luz trémula de las antorchas dispersas.
"¿Dices que buscas a tu hijo? ¿Qué significa eso?"
'¿Con quién demonios está hablando?'
La noche oscura. La niebla impenetrable. La falta de visibilidad le impedía distinguir figura alguna, pero era evidente que Roderick conversaba con alguien. Sin embargo, lo verdaderamente insólito era que, mientras la voz del caballero se escuchaba con total nitidez, la de su interlocutor no emitía el más mínimo sonido.
"Ya veo que no eres más que una loca desquiciada. Yo no soy tu hijo."
'¿Su hijo?'
Ante semejante diálogo absurdo y desprovisto de coherencia, Goat aguzó el oído involuntariamente hacia la dirección de donde provenían las palabras.
"..."
No obstante, la voz de Roderick se cortó de pronto en medio de la bruma, como si se hubiera quebrado de raíz.
'¿Qué pasa?'
Intuyendo que algo marchaba mal, Goat abandonó su puesto y avanzó con sigilo hacia el punto de donde procedía el sonido. Aunque sus dotes con la espada eran mediocres, como buen estafador poseía la destreza suficiente para desplazarse entre las sombras sin ser notado.
Chas, chas.
Lo único que se oía era el crujido de sus propios pasos hollando la nieve; la presencia de Roderick, que hasta hacía un momento conversaba en voz alta, se había desvanecido por completo.
'... ¿Adónde se dirige?'
Sin embargo, parecía haber seguido el rastro correcto, pues a lo lejos divisó la silueta de Roderick caminando hacia el límite del alcance de las antorchas.
'¿Y eso qué es?'
Pero había algo sumamente extraño. Algo que revoloteaba y giraba en círculos alrededor de Roderick mientras este avanzaba mecánicamente hacia el bosque. Goat entrecerró los ojos para enfocar la vista y descubrir qué era aquello.
'¡...!'
En el instante en que logró discernir vagamente su naturaleza, un sudor helado le recorrió la espina dorsal.
'¡¿Qué demonios es eso?!'
Una figura difusa y fantasmal suspendida en la espesa niebla. Era una mujer de largos cabellos. O más bien, la cabeza flotante de una mujer que giraba en círculos alrededor de Roderick.
Como si careciera por completo de cuerpo.
\* \* \*
"De modo que, en cuanto la partida de subyugación concluya su repliegue, tengo intención de regresar de inmediato a Barna..."
Josef alargó la frase mientras paseaba la mirada sobre los caballeros que lo rodeaban. Una atmósfera insólita envolvía el recinto. Los caballeros rehuían la mirada como si sintieran una vergüenza insoportable; y en el extremo opuesto, Zayar exhibía una sonrisa apenas perceptible.
"Confío en que los señores caballeros dispongan los preparativos pertinentes."
"... Sí, mi señor."
"Entendido, mi señor Josef."
"Ejem. Así se hará."
Tras concluir sus palabras, Josef giró la cabeza y volvió a examinar la fila de caballeros. Más exactamente, fijaba la vista en los escuderos apostados detrás de ellos. A espaldas de cada caballero permanecían los escuderos que les servían como asistentes.
"..."
Y todos ellos presentaban un aspecto lamentable y magullado. El escudero de Sir Bordan, que lucía un ojo morado e hinchado como una ciruela, era de los que mejor parados habían salido. Cardenales oscuros, labios partidos y miradas encogidas por el terror. Únicamente Vlad, de pie tras la espalda de Zayar, conservaba una faz limpia e intacta, fingiendo con descaro una expresión de absoluta inocencia.
"Quedan desconvocados."
"Ejem, ejem."
"Semejante salvajismo..."
"Qué se podía esperar de una rata de cloaca... tch, tch."
Sin que quedara del todo claro a quién iban dirigidas sus quejas, los caballeros salieron de la tienda murmurando reproches entre dientes. En cuanto el último de ellos cruzó la lona dejando a solas a Zayar con su señor, Josef dirigió una mirada hastiada hacia Vlad.
"¿Fuiste tú quien los golpeó?"
"No comprendo bien a qué se refiere, mi señor..."
"Ya te advertí que detesto las mentiras."
"... Anoche tuvimos una breve ceremonia de iniciación."
"¿Ceremonia de iniciación?"
Al ver que la mano de Zayar comenzaba a alzarse a su lado, Vlad no titubeó un segundo y se apresuró a explicarse:
"Parece que estaban ansiosos por recibir el trato respetuoso debido a unos veteranos."
La posición oficial de Vlad en ese momento era la de escudero de Zayar. Por más que existieran trasfondos intrincados, a ojos del resto de los hombres aquello era lo que figuraba.
"¿Y bien?"
"¿Acaso una novatada no es la ocasión propicia para que el novato se dé a conocer? Tan solo me limité a mostrarles quién era yo."
Por regla general, salvo excepciones muy contadas, el puesto de escudero estaba reservado a los hijos de la nobleza o a los vástagos de familias adineradas con aspiraciones de caballería. Dado que constituía el peldaño indispensable para ser armado caballero algún día, por muchas tareas serviles que implicara el oficio, la gente común jamás osaría soñar con ocupar semejante puesto.
En aquel selecto círculo de señoritos mimados se había colado de improviso un don nadie advenedizo de los arrabales; era lógico que, desde la perspectiva de aquellos señoritingos, fuera un agravio que requería ser puesto en su sitio.
"Bueno... es cien veces mejor que haber vuelto apaleado de algún rincón."
Al advertir la mirada interrogante de Josef, Zayar se encogió de hombros y comentó:
"Además, a esa edad los muchachos suelen madurar a base de romperse la crisma los unos a los otros."
"Se te ve de un humor sospechosamente bueno."
"Incluso con un perro criado en la propia casa, uno siempre prefiere que sea más bravo que los canes de los vecinos, ¿no le parece?"
Vlad se descubrió degradado de la noche a la mañana a la condición de perro faldero, pero la presencia de los dos hombres que tenía delante era demasiado imponente como para permitirse rechistar.
"En fin... supongo que para mí también resulta preferible."
Josef asintió convencido por el argumento de Zayar.
¡Plaf!
"¡Ugh!"
En ese mismo instante, la palma abierta de Zayar se estrelló de lleno contra la nuca de Vlad.
"Eso es. Procura que en ningún lado te propinen una tunda nadie que no sea yo."
"¿Debo tomarme esto como un cumplido?"
"Un caballero debe mantenerse alerta en todo momento y lugar como si estuviera en pleno combate a muerte. Hace un segundo acabas de morir una vez."
Sin saber a ciencia cierta si aquello había sido una reprimenda o un elogio, a Vlad no le quedó más remedio que frotarse la dolorida nuca.
"¿Tiene alguna tarea dispuesta para este mocoso...?"
"Por el momento, ninguna."
"¿Ya lo has oído? Puedes retirarte."
A diferencia de los caballeros comunes, Zayar era el guardia personal y lugarteniente directo de Josef.
"... Con su permiso, me retiro."
Aquello significaba que Vlad no estaba obligado a permanecer pegado al costado de Zayar durante toda la jornada como hacían los demás escuderos.
Una vez fuera de la tienda, Vlad masculló en un susurro imperceptible:
"Menudos aires se da solo por concederme dos combates de práctica al día."
\[Mocoso. Eso es una oportunidad que vale su peso en oro.\]
Mientras Vlad se rascaba la coronilla refunfuñando por lo bajo, la voz intervino:
\[Cualquier otro traería sacos repletos de oro con tal de cruzar la espada con Zayar. Es un caballero que bien vale semejante fortuna.\]
"A mí más bien me da la impresión de que tan solo busca una excusa para apalearme a placer."
\[Y precisamente por esa razón la calidad de la instrucción es infinitamente superior. El entusiasmo y las ganas siempre son esenciales en cualquier empeño.\]
"..."
Por la mañana y al caer la tarde. Aquellos duelos con Zayar eran la única obligación formal en la rutina de Vlad. Al margen de eso, el resto del tiempo era prácticamente libre. Ya no era un simple mercenario, por lo que no tenía que adentrarse en la espesura para cazar alimañas, y en cuanto a las faenas domésticas, sobraban mercenarios a su alrededor a los que mandar para hacerlas en su lugar.
"Tendré que pasar a ver al señor Andrea."
\[Siempre resulta conveniente estrechar lazos con personas influyentes.\]
Inmediatamente después de que la máscara de Riman cayera desvelando su verdadera identidad, Vlad se había postrado ante Andrea como un humilde corderito para confesar todos sus pecados.
"Parece que a veces la honestidad resulta ser la mejor respuesta."
\[Afrontar las cosas de frente suele ser el método más limpio.\]
Mantener los vínculos con un clérigo de semejante prestigio era un beneficio por el cual bien valía la pena tragarse el orgullo.
"El Señor todo lo perdona, hijo mío. Del mismo modo que yo me encuentro hoy en este lugar para escuchar las palabras de tu corazón."
A pesar de que Vlad lo había engañado con alevosía, el sacerdote Andrea escuchó pacientemente su confesión de principio a fin y le concedió la absolución. Es más, llegó a darle las gracias por haber acudido a él con sinceridad para purgar sus culpas. Era, en verdad, un clérigo digno de la más profunda reverencia.
\[Si sigues mostrándote solícito ante él, llegará el día en que su favor te resulte de gran provecho.\]
Durante los últimos días había sorteado no pocas crisis mortales, pero al cabo se había convertido en el escudero de un caballero y sus lazos con el venerable Andrea se habían consolidado aún más; para Vlad, aquello suponía cosechar el mayor botín concebible de toda la expedición.
"Bueno, me pondré a partir algo de leña."
A fin de dejar una impresión inmejorable ante Andrea, Vlad comenzó a hachar leña para abastecer la hoguera del clérigo.
"¡Jefe! Riman... no, ¡jefe!"
En el preciso instante en que descargaba el hacha sobre un madero, una voz apremiante llegó a oídos de Vlad.
"¿Cuándo regresaste tú?"
De entre la pila de troncos apilados asomó Goat, llamándolo con evidente agitación.
"¿Acaso no se suponía que la partida de batida aún no debía haber vuelto?"
Ignorando el desinterés de Vlad, Goat miró temeroso en todas direcciones antes de hablar en un susurro entrecortado:
"Jefe."
"¿Por qué me sigues llamando jefe? Ya no soy tu decurión."
"Entonces... Vlad."
"No te tomes tantas confianzas."
"Pero si no te llamo así, ¿cómo quieres que te diga...?"
Aunque Goat protestó con tono agraviado, comprendió que no era momento para discusiones baladíes y se aproximó con sigilo hacia Vlad, que proseguía partiendo maderos.
"¿Qué ocurre?"
"Esta misma noche me largo de aquí."
"¿Por qué?"
"No olvides que te cuento esto por pura buena voluntad, ¿eh? Para que cuando volvamos a vernos algún día podamos saludarnos con una sonrisa."
Vlad soltó una carcajada burlona ante la supuesta buena voluntad de aquel pícaro.
"Venga, suelta de una vez qué es lo que quieres decir."
"... No te tomes esto a la ligera. Te lo juro por mi vida, lo he visto con mis propios ojos."
Ante la actitud inusualmente lúgubre y crispada de Goat, Vlad dejó finalmente el hacha a un lado.
"¿Qué demonios pasa?"
Al comprobar que Vlad estaba al fin dispuesto a escucharle con seriedad, Goat susurró con un hilo de voz:
"Ese bosque. El bosque que estamos barriendo."
La voz entrecortada y los ojos desorbitados.
"Ese bosque está maldito."
"¿Qué?"
Eran detalles que dotaban a las palabras del estafador de una veracidad aterradora.
"Hasta ahora ha habido unos cuantos desertores, ¿cierto? Y eso a pesar de que la paga era suculenta y las condiciones no eran nada malas."
"Así fue."
Al ver a Vlad prestar cada vez mayor atención a su relato, Goat prosiguió con un siseo febril:
"A todos ellos se los tragó el bosque. No eran desertores: ¡eran desaparecidos de verdad!"
"¿Pretendes decirme que hay un fantasma en el bosque que se dedica a secuestrar hombres?"
Ciertamente se habían producido deserciones pese al buen trato y sustento del campamento. Sin embargo, dada la naturaleza indisciplinada de los mercenarios, la mayoría de los cuales anhelaba la libertad y actuaba según su capricho, Vlad no le había dado mayor importancia al asunto.
"¡Hay un espectro! ¡Te juro que lo vi con mis propios ojos!"
"Estás desquiciado. Anda, piérdete."
Creyendo que se trataría de algo relevante, Vlad le había prestado atención, pero ante semejante patraña disparatada su interés se evaporó al instante.
"¡Hasta un caballero ha desaparecido en esta batida! ¡No te estoy mintiendo!"
O al menos hasta que Goat soltó aquella siguiente frase.
"¿Qué dijiste?"
"Y cuando regresaba al campamento me puse a investigar por mi cuenta, ¿sabes?"
Al escuchar que un caballero había desaparecido, Vlad comprendió al instante que la situación era de extrema gravedad.
"Todos los tipos que han desaparecido hasta ahora..."
¿Cuándo miente un tramposo? Únicamente cuando obtiene algún beneficio de la mentira.
"¡Todos ellos tenían el pelo negro!"
"¿Qué?"
Pero para Goat, aquel no era momento de buscar ventajas personales. Vlad volvió a clavar la mirada en las pupilas de Goat.
"¿A que resulta espeluznante? ¡Todos y cada uno de ellos eran hombres de cabellos negros!"
En el fondo de aquellos ojos anidaba un terror genuino y visceral.
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• Novela: El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas / 별을 품은 소드마스터
• Autor: Q10
• Traductor: Inmensurable
⚔️ El juramento de un caballero y el filo del primer Maestro de la Espada se forjan en cada batalla. ¡Deja tu reacción y comentario para avivar la llama del acero y traer pronto el siguiente capítulo! 🛡️✨

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El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela)
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El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) Capítulo 16
Estás leyendo el capítulo 16 de El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela), un novela. En los rincones más oscuros y putrefactos de la ciudad, donde la luz jamás penetra y la vida no vale nada, sobrevive Vlad: un muchacho callejero que lucha a diario entre el barro, la violencia y el hambre por un mísero… Este capítulo tiene publicado el 19 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) tiene 285 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.