Leer El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) Capítulo 15 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Entre el temblor de las velas que parpadeaban en la penumbra.
En los ojos con los que Josef contemplaba a Vlad se dibujaba una sombra de burla mordaz. Era la misma sonrisa que exhibe un vencedor, nacida de la absoluta certeza de tener bajo control hasta el más mínimo detalle de la situación.
'Me ha descubierto.'
Vlad había nacido en los callejones más oscuros de los barrios bajos y jamás había tenido siquiera un registro oficial de nacimiento. Para que alguien como él pudiera incorporarse a una expedición de subyugación de monstruos convocada bajo el nombre del señor feudal, requería forzosamente de una identidad falsificada. Algo parecido a la placa mercenaria perteneciente al hombre a quien había dado muerte.
"Con ese rostro imberbe, ¿treinta y un años? Parece que conservar la juventud eterna es un don con el que se nace."
"Es uno de los pocos orgullos de los que puedo presumir, mi señor."
Frente a la tenue sonrisa que esbozaba Josef, Vlad respondió procurando adoptar una expresión lo más sumisa y respetuosa posible.
"Zayar."
"A su orden."
Sin embargo, Josef no era de los que se dejaban engatusar con facilidad.
¡Plas!
"¡Ugh!"
Una feroz bofetada cayó de lleno sobre el rostro de Vlad. Era un impacto que habría podido esquivar de haberlo querido, pero que sabía muy bien que jamás debía evitar.
"Por esta ocasión lo pasaré por alto. Habiendo nacido y crecido en los suburbios, es natural que ignores las normas de cortesía que se le deben a un noble."
"¡...!"
Al ver a Vlad sangrar por la nariz, Josef le dedicó una sonrisa complaciente. Una sonrisa elocuente que parecía pregonar que lo sabía absolutamente todo.
"Detesto con toda mi alma las mentiras. Debería habértelo advertido de antemano."
Por encima de las densas sombras que oscurecían la mirada de Josef, brotó un anhelo singular y perturbador.
"Tu verdadero nombre."
"... Me llamo Vlad."
"Tu edad."
"Dieciséis años. Cuando termine el invierno cumpliré diecisiete."
"¡Ja, ja!"
Ante la sincera confesión de Vlad, Josef batió las palmas con deleite sincero.
"Espléndido."
"..."
Sin comprender con exactitud qué era lo que le resultaba tan espléndido, Vlad optó por guardar un prudente silencio. Sobre todo porque a sus espaldas sentía la implacable mirada del caballero clavándose en su nuca.
"Así es. Debiste de pasar grandes penalidades para llegar hasta aquí desde Shoara."
"... De modo que lo sabía todo."
Había sido un acierto no empeñarse en mezclar más mentiras en vano. Aquel individuo de cabellos negros ya le había tomado la medida de manera absoluta antes de hacerlo llamar.
"Pude confirmar que tu madre era una ramera del burdel, pero me resultó imposible dar con la identidad de tu padre. ¿Acaso sabes tú quién fue?"
"Preguntarle por su progenitor al vástago de una ramera me parece un chiste sumamente ingenioso, mi señor."
Ante la sofocante atmósfera, a Vlad se le escapó una respuesta cargada de sarcasmo sin poder contenerse, y la represalia no tardó un solo segundo en llegar.
"¡Mgh!"
"Muestra el debido respeto, mocoso insolente."
Incapaz de resistir el impacto implacable que le asestaron de lleno en la corva, Vlad se vio forzado a hincar una rodilla contra el suelo.
"Déjalo, Zayar. La verdad es que fue una ocurrencia bastante divertida."
Josef se rascó la cabeza mientras observaba a Vlad arrodillado a sus pies.
"En fin... deduzco que la placa mercenaria se la arrebataste a alguien a quien degollaste en el camino, y los motivos por los que huiste de Shoara ya los tengo más que claros."
Josef meditó en silencio. Tenía en sus manos el historial pormenorizado del muchacho, pero aun así, aquel joven rubio que tenía enfrente seguía siendo un enigma viviente del que deseaba desentrañar hasta el último secreto.
"¿En dónde aprendiste esgrima?"
¿Cómo era posible que un pilluelo que había vivido toda su existencia conteniendo la respiración en la inmundicia de los callejones poseyera semejante y pasmosa destreza con la hoja?
¿Quién se la había enseñado? ¿Por qué motivo?
¿Y de qué estirpe había nacido para portar semejante talento deslumbrante?
Un talento tan prodigioso que había logrado cautivar la mirada del mismísimo segundo heredero de la Casa Bayezid, un clan rodeado eternamente por las espadas más ilustres.
Josef ardía en deseos de desvelar lo que se ocultaba tras las pupilas azules de Vlad.
"..."
No obstante, el único que podía responder a semejante interrogante mantenía los labios sellados con obstinación.
Shhhk.
Desde la espalda de Vlad se oyó el sonido metálico de una espada desenvainándose con sigilo.
"Responde a mi señor."
Vlad, que murmuraba algo inaudible para sí con la cabeza gacha, alzó la vista y sostuvo la mirada de Josef con firme resolución, como si acabara de tomar una decisión irrevocable.
"Fue un maestro que se presentó ante mí como un relámpago y se desvaneció de improviso como el viento."
Sin darse cuenta, Josef se descubrió absorto en las palabras que brotaban de los labios de Vlad. Y es que el relato del muchacho poseía el magnetismo suficiente para encender la curiosidad de cualquiera.
"Jamás reveló su verdadero nombre, pero me dejó una sola advertencia."
Los ojos azules de Vlad no vacilaron en lo más mínimo. Porque, al menos en esa ocasión, sus palabras no eran una mentira.
"Me dijo que se trataba de un secreto arcano reservado para un único discípulo y que bajo ninguna circunstancia debía ser revelado a nadie en este mundo."
"... Está bien."
Josef asintió con lentitud. Si bien no faltaban motivos para abrigar dudas razonables, comprendió que no sería posible desatar de inmediato todos los nudos que ocultaban aquel enigma.
"Lamento haberte dispensado un trato tan rudo. Tal vez no lo sepas, pero en este momento me encuentro en una situación bastante delicada."
Solo el transcurso del tiempo sería capaz de desenredar semejante madeja.
"Deseo hacerte una proposición."
"Lo escucho con atención, mi señor Josef."
Vlad respondió adoptando una postura dócil y deferente. Por más que en el fondo de sus pensamientos bullera un sinfín de cálculos apresurados.
"Quiero patrocinarte."
"... ¿Disculpe?"
La inesperada propuesta de Josef tomó a Vlad completamente por sorpresa.
Había asesinado a un hombre y se había infiltrado bajo una identidad falsa. Y, a pesar de ello, aquel noble le estaba ofreciendo convertirse en su mecenas protector.
"¿Acaso no ambicionas ascender a una posición más encumbrada que la que tienes ahora, Vlad de Shoara?"
Josef tentaba al muchacho agitando ante sus ojos una carta que le resultaba humanamente imposible de rechazar.
El título de caballero. Poder. Libertad. Supervivencia.
Sus miradas volvieron a cruzarse en la penumbra. Dos hombres capaces de reconocer con nitidez, en el fondo de los ojos del otro, aquello que tanto anhelaban alcanzar.
\* \* \*
¡Clac!
Un estruendo seco y rotundo quebró el silencio matutino del campamento militar.
A pesar de ser sumamente temprano, la totalidad de los mercenarios se había congregado en torno al claro de donde provenía el ruido. No querían perderse por nada del mundo un espectáculo tan extraordinario e insólito.
"Vaya, el muchacho aguanta bastante bien el tipo, ¿no te parece?"
"Su oponente es Sir Zayar en persona. Es obvio que le está conteniendo los golpes."
El caballero tuerto y el muchacho de cabellos rubios cruzaban sus espadas de madera en un constante ir y venir.
"¿Será que lo han nombrado su escudero personal?"
"Lo que no se puede negar es que posee una destreza fuera de lo común."
"Había oído por ahí que pasaba de los treinta años."
"Mira que eres crédulo, todavía hay ingenuos que se tragan ese cuento."
Presenciar a un combatiente con el rango y la categoría de caballero desplegar su esgrima no era algo que los mercenarios comunes tuvieran oportunidad de contemplar a diario.
Y mucho menos cuando el oponente que recibía aquellos embates era alguien a quien todos conocían de sobra en el campamento.
"¡Uaargh!"
"¡Mocoso impertinente!"
No podía existir mejor entretenimiento para la tropa, con independencia de lo que pudiera estar pasando por la cabeza de aquel que tenía que encajar semejante paliza.
"¿Con semejante nivel de destreza te atreviste a mantener la cabeza erguida con descaro ante el señor Josef?"
Junto con el pesado impacto de la espada de madera, una voz susurró con la suficiente proximidad para que solo Vlad pudiera escucharla.
"..."
Vlad lograba sobrellevar como buenamente podía la mirada asesina de Zayar, que parecía dispuesto a devorarlo vivo; sin embargo, no le resultaba tan sencillo hacer lo mismo con la espada que aquel hombre blandía sin cuartel.
"¡Ghaaah!"
"¡Está claro que eres un infeliz que no conoce cuál es su lugar en este mundo!"
Por mucho que se tratara de un simple combate de entrenamiento, aquel caballero llamado Zayar figuraba entre los guerreros más formidables de la Casa Bayezid. En cada una de sus estocadas y tajos latía un ímpetu abrumador, imposible de resistir para un simple novicio.
¡Tock!
La espada de madera centelleaba sin conceder un solo segundo de respiro. Sus desplazamientos corporales buscaban constantemente cualquier resquicio en la guardia del muchacho.
Con un solo paso que diera, Zayar desnudaba docenas de puntos débiles en la defensa de Vlad, provocando en el muchacho un desconcierto absoluto.
Zayar atacaba con saña deliberada.
Dirigía sus golpes con precisión quirúrgica hacia las debilidades de un Vlad que, si bien desbordaba talento natural, carecía casi por completo de experiencia en combate real.
Para Vlad, eran golpes sumamente dolorosos de asimilar; pero para la voz que habitaba en su mente, eran correcciones extraordinariamente oportunas.
'¡Maldición!'
Durante su estancia en los callejones traseros, había aprendido los fundamentos esenciales de manos de Jorge, y tras su huida de Shoara, había absorbido las lecciones de la voz.
Armado con todo aquello, Vlad había llegado a partir en dos a un mismísimo hobgoblin; sin embargo, en ese instante no era más que un muñeco de paja zarandeado y apaleado a su antojo en medio del campo de instrucción.
'¡El nivel... es abismalmente distinto!'
Lo comprendía ahora con amarga crudeza en su propia carne.
Tal como la voz le había repetido hasta la saciedad, él no era más que un simple e inexperto mocoso.
"Si no logras esquivar el próximo golpe, es muy probable que termines muerto."
"... Si muero aquí, me temo que el señor Josef se pondrá sumamente triste."
"Veo que todavía te sobran fuerzas para soltar insolencias por la boca; señal de que serás perfectamente capaz de esquivarlo."
El nivel era otro, la categoría era incomparable. El suelo que pisaban pertenecía a mundos completamente distintos.
'¡Este es el poder de un auténtico caballero!'
Era una esgrima con la que Jorge jamás podría compararse, y al mismo tiempo, radicalmente distinta a la de Godin.
"¡Hngh!"
Aquel madero descendía en ese instante con violencia implacable directamente hacia su cráneo.
'¿Debo esquivarlo?'
La trayectoria lo perseguiría sin remedio.
'¿Bloquearlo?'
La fuerza del impacto era descomunal para frenarla de frente.
'¡Siendo así...!'
¡Ssssshhhh!
Un sonido deslizante y suave resonó en el aire, demasiado limpio y fluido para haber sido el choque frontal entre dos armas imbuidas de semejante fiereza. Los mercenarios congregados alrededor contuvieron el aliento al unísono sin darse cuenta.
"¡Santo cielo!"
"¡Vaya con Riman! ¡Tenía guardado un as bajo la manga!"
A pesar de la enorme brecha en habilidad, aquellos mercenarios también eran hombres curtidos que se ganaban la vida empuñando el acero.
Por ello, supieron reconocer al instante la genialidad de la maniobra que acababa de desplegarse ante sus propios ojos.
En un abrir y cerrar de ojos, la posición relativa de ambas espadas se había invertido por completo.
"La ha desviado."
Tal como alguien acababa de exclamar, Vlad había conseguido deslizar y desviar la trayectoria del ataque de Zayar.
"Bien. Al menos deberías ser capaz de hacer algo así."
Aunque, para ser rigurosamente exactos, más bien cabría decir que se le había concedido el permiso para desviar aquel golpe.
"Haaah... haaah..."
Gotas de sudor pendían trémulas de la punta de la barbilla de Vlad, denotando su estado de absoluto agotamiento.
"¿De verdad tenía la intención de matarme?"
"No sería la primera vez que un escudero deja la vida en el intento cuando un caballero se dispone a instruirlo formalmente en el arte de la esgrima."
El caballero del parche en el ojo pronunciaba aquellas palabras con una sonrisa gélida en los labios; pero al contemplarlo, a Vlad le recorrió un escalofrío que le erizó la piel.
'¿Acaso voy a tener que seguir soportando esto todos los días?'
"De ahora en adelante, continuaremos los entrenamientos exactamente bajo esta misma modalidad."
"... ¿No podría tratarme con un poco más de piedad, señor?"
Incapaz de sostenerse sobre sus piernas, que acababan de perder toda firmeza por el agotamiento, Vlad se desplomó pesadamente sobre el suelo. Zayar le respondió con una mueca burlona:
"¿Por qué habría de hacerlo? A mí me parece que te las arreglas la mar de bien."
"¿Tiene algún problema en la vista, señor? ¿Acaso le parece este el aspecto de alguien que lo lleva bien?"
Ante la réplica entre dientes de Vlad, Zayar se palpó el parche que le cubría la cuenca vacía y replicó:
"Puede que me falte un ojo, pero mi ojo clínico para juzgar a las personas funciona a la perfección, así que no tienes de qué preocuparte."
Tras anunciar que la sesión matutina había concluido, Zayar se dio media vuelta y abandonó el claro. Vlad cerró los ojos exhausto.
Y murmuró con un hilo de voz:
"Qué poca consideración... ni un solo consejo útil se dignó a darme."
\[A veces también se aprende a base de recibir golpes.\]
Aunque Vlad intentó manifestar su resentimiento en voz baja, la voz de su mente le respondió con absoluta naturalidad, como si fuera lo más lógico del mundo.
\[Ha sido un entrenamiento magistral. Se encargó de podar sin piedad alguna todas las impurezas y movimientos superfluos que arrastraba tu cuerpo.\]
El juicio de la voz era completamente certero.
Mientras que la voz fortalecía las habilidades de Vlad transmitiéndole sus conocimientos teóricos, Zayar se dedicaba a pulir a aquel diamante en bruto mediante duelos tan crudos como si se libraran a muerte en el campo de batalla.
Para volverlo un poco más afilado, un poco más brillante.
Aquella constituía una faceta de la enseñanza que la voz jamás podría brindarle por sí sola.
"... Parece que en ninguna parte tengo a nadie de mi lado."
Dado que Vlad había cerrado los párpados al tiempo que pronunciaba aquellas palabras, no pudo percatarse de un detalle crucial:
En el rostro de Zayar, mientras se alejaba del claro, se dibujaba una sonrisa de profunda satisfacción.
\* \* \*
Habiendo vapuleado al muchacho desde primera hora de la mañana, Zayar se encaminó directamente hacia la tienda de campaña de su señor.
"Mi señor Josef."
"Adelante, entra."
En el interior se encontraba Josef, quien aguardaba su regreso sin haber probado siquiera un bocado del desayuno.
"¿Qué opinión te merece tras haberlo comprobado en persona?"
"Es bastante aprovechable."
"¿Hasta qué punto?"
"... Si fuera el vástago de una familia noble, estoy seguro de que hasta el mismísimo señor conde se habría fijado en él."
"Lo sabía. Mi ojo jamás se equivoca."
Al escuchar el reporte que Zayar le rendía sobre Vlad, una sonrisa cargada de orgullo se dibujó en el rostro de Josef.
"No obstante, tal como le advertí anoche, el problema radica en su arrogancia y en que ignora por completo cuál es su lugar."
"Las normas de etiqueta se le pueden inculcar con calma y paciencia. Y me parece que tengo justo enfrente a la persona idónea para encargarse de esa tarea, ¿no es así?"
Con la conversación de la noche anterior, Vlad había obtenido exactamente lo que deseaba; sin embargo, a cambio se había ganado la antipatía de Zayar.
"Una espada que no profesa lealtad es un arma en la que jamás se puede confiar."
"Aunque se hubiera postrado con servilismo nada más verme, tampoco habría confiado en él."
Josef rememoró la charla de la velada anterior y sus ojos brillaron con intensidad calculadora.
"Más bien fue un alivio que mostrara sus verdaderas intenciones sin disimulo."
Anoche, aquel insolente chiquillo llamado Vlad se había atrevido a mantener la cabeza erguida ante él y manifestarle abiertamente que tenía asuntos pendientes que cumplir por su cuenta.
"En realidad, es mucho mejor así. Una relación donde ambas partes se entregan mutuamente lo que necesitan puede resultar mucho más conveniente y duradera."
"..."
Ante las reflexiones de su señor, Zayar no tuvo más remedio que asentir en silencio.
A pesar de no haber nacido con un cuerpo vigoroso ni con dones excepcionales para la espada, en el interior de Josef habitaba un talento que no desmerecía en absoluto frente a aquellos atributos: el don supremo de las cualidades de un gobernante.
"Arrogante, desconfiado y viviendo únicamente bajo el orgullo de su propia valía... ¿no te parece el vivo retrato de un lobo salvaje?"
"..."
Zayar lo comprendió al instante: aunque Josef le hablaba a él, en realidad su mirada estaba fija en otra persona muy distinta.
"Pero incluso a un lobo como ese, si se le alimenta con paciencia y generosidad, llegará el día en que termine por ser domesticado."
Un lobo es un ser que ama la libertad. Y es precisamente por esa razón por la que uno ansía adueñarse de él con mayor fervor.
"¿No estás de acuerdo, Sir Zayar?"
"Se cumplirá tal como disponga su voluntad, mi señor Josef."
Josef decidió no apresurarse.
Porque para construir una jaula tan inmensa que un lobo llegue a engañarse a sí mismo creyendo que aún es libre, se requiere de tiempo.
\-----
• Novela: El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas / 별을 품은 소드마스터
• Autor: Q10
• Traductor: Inmensurable
⚔️ El juramento de un caballero y el filo del primer Maestro de la Espada se forjan en cada batalla. ¡Deja tu reacción y comentario para avivar la llama del acero y traer pronto el siguiente capítulo! 🛡️✨

Continúa leyendo
El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela)
Capítulo 16
El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) Capítulo 15
Estás leyendo el capítulo 15 de El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela), un novela. En los rincones más oscuros y putrefactos de la ciudad, donde la luz jamás penetra y la vida no vale nada, sobrevive Vlad: un muchacho callejero que lucha a diario entre el barro, la violencia y el hambre por un mísero… Este capítulo tiene publicado el 19 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) tiene 285 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.