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Leer El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) Capítulo 13 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En una callejuela de los barrios bajos convertida en un auténtico lodazal, un niño de aspecto harapiento y mugriento miraba fijamente a alguien. Era un chiquillo con un color impropio de aquella calle donde todos morían consumidos por la negrura. "Ese maldito mocoso..." "Déjalo en paz. Debe de estar hambriento." El hombre, que se encontraba devorando una brocheta comprada en un puesto callejero, hizo una seña con el dedo llamando al chiquillo que no le quitaba los ojos de encima. "Ven aquí. Sí, tú, el de los ojos azules." "..." El muchacho, acercándose a paso vacilante siguiendo el gesto del hombre, era un absoluto desastre, tal y como cabía esperar de una criatura que se ganaba la vida mendigando en los callejones traseros. "¿De dónde vienes tan magullado?" Debían de haberle propinado una paliza hacía apenas unos instantes, pues sus ojos lucían moratones amoratados y las ropas raídas que apenas le cubrían el cuerpo estaban desgarradas por doquier. "Me gusta. Esa mirada." A pesar de su estado deplorable, la chispa en los ojos del chiquillo no se había extinguido. Y aquello le agradó al hombre. "Deme otra brocheta por aquí, patrón." Aquel hombre de corpulencia descomunal recibió otra brocheta del puestero y se la tendió al chiquillo con porte de mendigo. "Come." No había sido más que una simple muestra de compasión. Sin embargo, en aquellos callejones, lograr que alguien sintiera lástima por uno ya constituía una proeza digna de ganarse el sustento. "¿Qué esperas? Tómala." "..." Al percibir el aroma de la carne asada, pudo verse cómo la boca del niño vagabundo se llenaba de saliva. "Te he dicho que la tomes." El chiquillo dudó por un momento. Mas pronto pareció tomar una firme resolución. En lugar de agarrar la brocheta, se dirigió al hombre con voz clara: "Yo puedo hacerlo bien, señor." "¿El qué?" "Lo que sea." El chiquillo no miraba la brocheta que le ofrecían. "Puedo hacer bien cualquier cosa. Si tan solo me lo ordena." Miraba directamente a la persona que se la tendía. A los ojos de aquel niño, aquel hombre era una presencia resplandeciente, semejante a una estrella en medio de la penumbra de los callejones. "... ¿Cómo te llamas, muchacho?" El hombre, mientras contemplaba al niño, sintió una repentina curiosidad. Deseaba saber quién era ese chiquillo que, siendo un miserable vagabundo de los suburbios, se atrevía a hablarle con tal audacia en vez de abalanzarse sobre la comida que le garantizaría un día más de vida. Deseaba conocer el nombre de aquel mocoso que, aunque parecía magullado como si hubiera rodado por el fango, conservaba una luz inquebrantable en su mirada. "Me llamo Vlad." Solo entonces sus miradas se cruzaron por completo; los ojos del chiquillo eran de un azul profundo. Al hombre también le agradó aquel color. "Dime, chiquillo, ¿te gustaría venirte a mi casa?" Y así fue como decidió recogerlo. Porque aquel color le recordaba a alguien a quien había dejado atrás hacía ya mucho tiempo. Los ojos azules de aquel muchacho se parecían a una estrella. \* \* \* "Haaah... haaah..." En medio de la noche, cuando todos yacían sumidos en el sueño, Vlad se despertó de golpe, jadeando con dificultad. "... Se acabó el dormir." Había sido un sueño de tiempos lejanos. De una época en la que la mera supervivencia diaria ya suponía una carga abrumadora. Al despertar, Vlad examinó lo que había a su alrededor. Se encontraba en una tienda de campaña saturada por los ronquidos y el rancio hedor a sudor de hombres desconocidos. 'Al menos en La Sonrisa de la Rosa flotaba el aroma al polvo de maquillaje.' Consciente de que no lograría volver a conciliar el sueño fácilmente, Vlad empuñó su espada y salió al exterior. \[Mantener una condición óptima en todo momento también forma parte de la instrucción básica de un espadachín, Vlad.\] "..." Vlad no respondió a la voz. "¿Quién anda ahí?" "Soy Riman." "¿Adónde vas a estas horas de la noche?" "A rezar." "... Más que mercenario, pareces sacerdote, Riman." Tras dar explicaciones al centinela de guardia nocturna, Vlad avanzó hacia una colina bañada por la pálida luz de la luna. Una vez allí, sujetó con firmeza su espada y cerró los ojos. \[Has tenido una vida dura, muchacho.\] "¿Lo ha visto?" La voz aseguró haberse asomado a los sueños de Vlad. \[Los sueños son la manifestación de los deseos más fervientes.\] "¿Y qué era lo que yo deseaba?" La voz no emitió respuesta. "La verdad es que... me gustaría volver a verlo." Bajo la solitaria luz lunar, había un hombre entregado a la oración. Un hombre de cabellera rubia ondeando con tristeza bajo el gélido viento del invierno. "... Por cierto, ¿hasta cuándo voy a tener que hablar solo como si fuera un desquiciado?" \[Hasta que logres forjar un mundo propio dentro de tu alma.\] "¿Forjar un mundo? ¿Acaso me ha tomado por un dios?" \[Comunicar la propia voluntad tan solo mediante el pensamiento requiere precisamente de eso. Únicamente una determinación inquebrantable puede hacer que tu mundo se proyecte hacia el exterior.\] Al menos, a ojos ajenos, aquel muchacho fingía ser alguien entregado a los rezos. "Parece que tendré que seguir haciendo el loco durante una buena temporada." \[Eso depende enteramente de ti.\] Riman el devoto. Dado que no podía ponerse a murmurar en voz alta ante los demás como un poseso, aquella farsa había sido la única estratagema desesperada que se le ocurrió. "¿Todos los caballeros hacen esto? ¿Todos albergan un mundo dentro de su alma?" \[Aquellos que son capaces de empuñar el Aura, sí.\] "Si me lo pone de esa manera, no me queda nada que replicar." Y aunque no había sido planeado con esa intención, el método resultó ser bastante eficaz. El acto de rezar no solo le proporcionaba momentos de soledad sin que nadie osara interrumpirlo, sino que además le otorgaba a Vlad un aura de distinción muy singular respecto al resto de los mercenarios. Una singularidad que lo apartaba de la masa vulgar. No era más que otra forma de demostrar que uno poseía un valor preciado. "Pero hace rato hice exactamente lo que me indicó y no funcionó en absoluto." \[¿Cómo es posible que no te saliera?\] No obstante, en aquel preciso instante, el muchacho se hallaba profundamente frustrado. \[Sujetas la espada con firmeza, inclinas el cuerpo y el adversario reacciona con un movimiento sutil. ¡En ese justo instante es cuando arremetes con un golpe seco! Te lo he explicado montones de veces, ¿por qué demonios no lo entiendes?\] "... ¿De verdad le parece que eso es una explicación normal?" Y es que lo que pretendía lograr al amparo de aquellas oraciones estaba resultando ser un completo fracaso. Existe un dicho bien conocido: por muy formidable que sea un espadachín, no todos poseen el don de ser buenos maestros. Y aquel adagio no podía ser más acertado. Aunque, a decir verdad, Vlad ni siquiera sabía con certeza si aquella voz había sido un espadachín tan grandioso en el pasado. "Le pregunto si de verdad cree que una persona normal puede entender semejante disparate." \[... No, te lo repito: cuando el cuerpo se tambalee, ¡tienes que soltar una estocada fulminante y veloz!\] "¡Dios bendito! Llévese de una buena vez a este demonio inútil que ni siquiera sabe hablar como la gente." Una vena se hinchó con fuerza en la frente de Vlad ante semejante sarta de explicaciones absurdas. "Maldita sea, ¿lo mato o lo dejo vivir?" \[Puedo oírte perfectamente.\] Pareciendo consciente de su deplorable habilidad pedagógica, la voz respondió encogiéndose de hombros con un tono extrañamente sumiso. "Limítese a mostrármelo una vez más ahora mismo." \[Quedarás completamente exhausto, ¿estás seguro de ello?\] "De todas formas dijeron que mañana no saldremos a cazar." Lo único afortunado era que el muchacho y la misteriosa voz disponían de otro medio para transmitir y recibir aquellas enseñanzas. \[De acuerdo. Cierra el ojo derecho.\] Siguiendo las instrucciones de la voz, Vlad cerró su ojo derecho. "Ugh..." En ese mismo instante, sintió como si su campo de visión se distanciara bruscamente. Era una sensación similar a retroceder un paso para contemplar el mundo desde una perspectiva ajena y superior. \[Siéntelo con atención.\] "..." Con el ojo derecho cerrado, Vlad desenvainó con serenidad su espada bajo la luz de la luna. Un ímpetu diferente al de antes; una atmósfera completamente transmutada. En ese instante, como si se hubiera transformado en un hombre distinto, Vlad abrumaba todo cuanto lo rodeaba. Tanto el viento que soplaba con furia como la tierra que pisaban sus pies. \[Anticípate a las posibilidades con un movimiento inesperado.\] Se apoderó de él una sensación de dominio absoluto sobre el mundo. \[Controla el campo de batalla con una percepción que vaya siempre un paso por delante.\] Y entonces, hendió el aire. \[Ese es el secreto del golpe letal definitivo.\] Bajo el pálido resplandor lunar, que reclamaba brillar en absoluta soledad, centelleó un fulgor enceguecedor. Fue un único tajo, imperceptible para la vista humana. Sin embargo, Vlad pudo percibirlo. El flujo del aire partiéndose en dos en una fracción de segundo. El alarido del viento desgarrándose con violencia inaudita. \[Abre los ojos, Vlad.\] Al volver a abrir el ojo derecho, Vlad trastabilló y cayó desplomado sobre el suelo. "Aaargh... Esto es endemoniadamente duro." Vlad se sujetó la pantorrilla, que se retorcía víctima de intensos calambres, mientras fruncía el ceño con dolor. A pesar de haber durado tan solo un instante fugaz, sus músculos, sobrecargados tras haber rebasado sus propios límites corporales, punzaban con un dolor punzante. \[¿Has logrado sentirlo?\] Sin embargo, en medio de aquel tormento físico, una sonrisa asomaba a los labios de Vlad. "A grandes rasgos, sí." Lo había visto, lo había sentido y, además, había alcanzado a vislumbrar su verdadera esencia. La enigmática voz grababa a fuego una experiencia nítida y brutal directamente sobre el cuerpo prestado de Vlad. Y aquel avispado muchacho era capaz de asimilar la lección palpando los vestigios que quedaban impresos en su propia carne. "Creo que la próxima vez podré ejecutarlo por mí mismo." \[Eso mismo dijiste la última vez.\] Era una instrucción de una dimensión completamente distinta a la de limitarse a dar explicaciones verbales o ejecutar demostraciones visuales. Experimentarlo en carne propia. No existía en este mundo una enseñanza que calara de forma más indeleble que aquella. Gracias a su talento innato y a tan vívidas lecciones, Vlad crecía a una velocidad pasmosa. Casi como si estuviera predestinado a convertirse en aquello desde un principio. "La luna brilla con mucha fuerza esta noche." Vlad, mientras se sujetaba la pierna acalambrada, levantó la mirada hacia el cielo nocturno. "Ahora, cada vez que miro a la luna, no puedo evitar acordarme de aquel bastardo." \[...\] Había existido un caballero semejante a la luz azulada de la luna. Él había sido el primer atisbo de otro mundo que el chiquillo presenció en su vida, y al mismo tiempo, el ejecutor que destruyó a Jorge, quien representaba todo su universo. "... Algún día romperé la luna en pedazos." \[Estoy seguro de que serás capaz de lograrlo.\] Vlad siempre había sido un muchacho que contemplaba las estrellas resplandecientes. Incluso mucho antes de contemplar la estrella forjada por el viejo herrero. "De paso, también cobraré venganza por Jorge." Aquella estrella había sido la más imponente y majestuosa de los callejones oscuros. El muchacho albergaba en su pecho la estrella rota a la que tanto había admirado. "Por hoy es suficiente." \[Me parece bien.\] Y sobre sus hombros cargaba la estrella comprada con las lágrimas de una muchacha. Bajo la atenta mirada de la pálida luna azul, la figura del muchacho se desvaneció colina abajo, cargando con el peso de aquellas estrellas. \* \* \* "... Y fue así como, gracias a mi rápida improvisación, pudimos hacer frente al hobgoblin." Era tarde en la noche. Josef, recostado sobre su asiento, contemplaba al caballero que le rendía informe. Sus mejillas abultadas, un cuerpo orondo y pesado que ni siquiera la armadura lograba disimular, y una mirada evasiva y carente de toda convicción. Su aspecto hacía dudar seriamente de si aquel individuo era en verdad un hombre digno de empuñar la espada. "Sir Bordan." "Sí, mi señor Josef." Josef tragó el hondo suspiro que amenazaba con escapar de su garganta antes de pronunciar palabra: "¿Acaso te parezco un imbécil?" "..." Josef sabía muy bien que la situación ameritaba que montara en cólera ardiente, pero, en lugar de ira, lo que brotaba de su pecho era una risa cargada de ironía. "¿Tan poca cosa debo de parecerte para que te atrevas a presentarme un informe de esta calaña?" "M-Mi señor Josef..." El caballero que tenía enfrente se estaba burlando descaradamente de él. Se ignoraba si lo hacía por proteger su propio pellejo o con la intención de engordar sus propios méritos; de cualquier modo, estaba mintiendo sin tapujos ante el mismísimo comandante de la expedición de subyugación. "Los mercenarios que te acompañaron superaban la veintena. ¿Acaso creíste que ni una sola de sus palabras llegaría a mis oídos?" "..." No había palabras para refutar aquello. Mientras Bordan hacía rodar los ojos presa del pánico, la respiración de Zayar, quien permanecía de pie al lado de Josef, se volvió pesada y amenazante. Josef era plenamente consciente: bastaba una sola palabra suya para que aquella repulsiva faz rodara de inmediato por el suelo. "... Grábate bien en la memoria lo que te he dicho hoy." "¡L-Le agradezco infinitamente su clemencia, mi señor Josef!" Sin embargo, Josef no podía permitirse ordenar la ejecución de aquel caballero llamado Bordan. Porque aquel sujeto inepto, estúpido y ya entrado en años era, por desgracia, uno de los escasos caballeros dentro del clan que aún le juraban lealtad. "Basura inútil..." En cuanto Bordan abandonó la tienda, Josef se llevó la mano a la frente y dejó escapar las palabras como un amargo lamento. Incluso en una familia como la Casa Bayezid, que reverenciaba la destreza marcial por encima de todo, no todos los caballeros contaban con una habilidad sobresaliente. Pues el término caballero designaba a quien empuñaba una espada, pero también constituía un título nobiliario. "Ojalá su familia cayera en la más absoluta ruina. De haber sido así, no habría dudado un segundo en decapitarlo." Si se poseía el dinero y las conexiones necesarias para superar el alto umbral de la Casa Bayezid, podían surgir caballeros de la calaña de Bordan. Después de todo, el poder y la influencia económica también podían considerarse una forma de fuerza. "¿Es que acaso mi padre me considera un cubo de basura? ¿Por eso me arroja únicamente desperdicios inservibles a mis pies?" Apenas ahora la cólera comenzaba a desbordarlo; Josef se levantó de su asiento y escupió aquellas palabras con los labios temblorosos. "Por favor, mantenga la calma, mi señor." "... Necesito una espada. No una porquería inservible como esa, sino una espada extraordinariamente afilada." En la mirada ensombrecida de Josef ardía un anhelo ardiente como una llamarada. "Si tan solo contara con eso, no tendría motivo alguno para quedarme rezagado detrás de mi honorable hermano mayor." Sentía una amarga impotencia. Podía aceptar que sus dotes marciales fueran inferiores, pero no soportaba que su destino quedara sellado por aquello con lo que no había nacido. Hasta ahora, todos los patriarcas que habían gobernado la Casa Bayezid habían sido figuras legendarias, contadas entre los caballeros más ilustres de sus respectivas épocas. Así había sido su padre, Peter Bayezid, y su hermano mayor, Rutger Bayezid, poseía un talento nato que prometía convertirlo en el caballero que abanderaría a la siguiente generación. "Los cielos no conceden todos los dones a un solo hombre. Mi señor Josef posee muchas más virtudes que aquellas de las que carece." Las palabras de Zayar eran ciertas. Josef no había sido bendecido con una constitución física privilegiada, pero empuñaba armas de las que Rutger carecía por completo: una inteligencia privilegiada, un temperamento sereno, una voluntad de hierro y, por si fuera poco, el formidable respaldo de la ilustre familia de su madre. Por supuesto, todas aquellas cualidades quedaban relegadas a un segundo plano en el seno de la Casa Bayezid, donde solo se veneraban las armas. "¿Averiguaste lo que te pedí?" "Sí, mi señor." Josef caviló para sus adentros: si él mismo no podía convertirse en una espada, se convertiría en aquel que la empuñara en su lugar. "¿Es de cuna noble?" "No lo es." "¿O acaso es alguna promesa perteneciente a algún gremio de esgrima?" "No se encuentra atado a facción alguna." Ante el informe de Zayar, las comisuras de los labios de Josef se curvaron hacia arriba. "De modo que no tiene dueño." "Así es, mi señor. Según se ha sabido, proviene de los callejones traseros de Shoara." Si a mi alrededor no existe una espada que pueda empuñar, la forjaré yo mismo para empuñarla. Siempre y cuando con ello logre alcanzar la perfección absoluta. "Excelente. Ya es tarde, así que lo mandaremos llamar mañana." "Entendido, mi señor." Mientras observaba a Zayar deslizarse silenciosamente fuera de la tienda de campaña, Josef volvió a tomar asiento. En el interior de la tienda, envuelto en una absoluta soledad, contuvo la respiración y reflexionó: '¿Qué es lo que deseas, Vlad?' Josef no pensaba rendirse. '¿Qué tendré que ofrecerte para que no puedas rechazarme, Vlad?' Él era un hombre que siempre había luchado con uñas y dientes para sobrevivir. Bajo la luz trémula de las velas, un brillo teñido de un anhelo singular danzaba en el fondo de sus ojos. \----- • Novela: El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas / 별을 품은 소드마스터 • Autor: Q10 • Traductor: Inmensurable ⚔️ El juramento de un caballero y el filo del primer Maestro de la Espada se forjan en cada batalla. ¡Deja tu reacción y comentario para avivar la llama del acero y traer pronto el siguiente capítulo! 🛡️✨
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Estás leyendo el capítulo 13 de El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela), un novela. En los rincones más oscuros y putrefactos de la ciudad, donde la luz jamás penetra y la vida no vale nada, sobrevive Vlad: un muchacho callejero que lucha a diario entre el barro, la violencia y el hambre por un mísero… Este capítulo tiene publicado el 19 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) tiene 285 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.