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Leer El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) Capítulo 107 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Goat dejó escapar una voz desolada al contemplar el foso que acababa de abrirse de improviso ante sus ojos. "¿Qué demonios acaba de pasar...?". Jamás habría podido preverlo. No cabía en su imaginación que un topo de apariencia común y corriente fuera capaz de provocar semejante catástrofe. La idea de atraerlo con cebada había sido acertada, y el juicio de Vlad al abalanzarse como un relámpago para atrapar a la criatura no había tenido tacha. Sin embargo, lo que jamás concibieron fue que, en el instante preciso en que Vlad lo atenazó con la mano, el suelo entero se hundiría de golpe bajo sus pies. "¿Acaso... no debíamos atraparlo?". Como si unas garras invisibles lo hubieran arrastrado, Vlad fue succionado hacia las profundidades de una oscuridad insondable. De ese modo, dejando atrás únicamente un alarido ahogado, desapareció de la vista de Goat. "¡Jefe! ¡¿Estás bien?!". Al recobrar al fin el juicio, Goat gritó con todas sus fuerzas hacia el interior de la fosa que se había tragado a Vlad, pero lo único que le devolvió el eco fue el silbido hueco del viento. Abandonado en la negrura de la noche en compañía exclusiva de Noir, Goat se sumió en un profundo desconcierto, sin saber qué hacer. \* \* \* "Argh...". En cuanto llegó a su fin aquella caída que pareció interminable, Vlad desenvainó su espada al instante y escudriñó los alrededores con ojos feroces. "¿Dónde demonios estoy?". Habiendo sido arrastrado por el colapso del terreno, era evidente que se encontraba bajo tierra. "¡¿Se puede saber dónde estamos, maldito bicho?!". "¡Kiuuiiiik!". Vlad sacudió al topo como si desahogara su frustración en él, pero era imposible que una criatura que pataleaba desesperada en su puño le respondiera con palabras humanas. Sin duda se trataba del causante de todo aquel desastre; mas si no podía tratarlo con total rudeza era únicamente por el aspecto de la criatura, que todavía refulgía en medio de las tinieblas. "Si no fueras una maldita especie de espíritu...". Aunque su boca no paraba de refunfuñar, sus movimientos eran todo lo ágiles que cabía esperar. Vlad liberó su aura y se esforzó por acostumbrar la vista a la oscuridad absoluta. Las vivencias de Shoara, donde solía operar de noche con mayor frecuencia que de día, le resultaban de gran ayuda en trances semejantes. "¿Kiuik?". "Cierra el pico". Al percibir el aura de Vlad, el topo emitió un chillido como si estuviera sorprendido, pero lo único que recibió a cambio fue una respuesta glacial. No obstante, a diferencia de la frialdad de Vlad, la criatura comenzó a calmarse de manera notable. La razón era que, en el mismo instante en que el aura comenzó a fluir, sintió a través de la armadura y la piedra de ámbar la bendición protectora de los espíritus. "No hay nada fácil en este mundo". Una vez que aseguró cierto campo visual gracias a su aura, lo primero que hizo Vlad fue inspeccionar el orificio por el que se había despeñado; sin embargo, por más que observó, trepar de regreso por aquel conducto parecía una posibilidad remota. 'Mmm'. Lo siguiente consistió en explorar el terreno sobre el que se hallaba en pie. Aunque no disponía de una visibilidad perfecta, aguzó la sensibilidad de sus pies y de las yemas de sus dedos hasta advertir que se encontraba en una suerte de pasadizo. Un corredor de tal amplitud que incluso él, siendo un humano fornido, podía mantenerse en pie con solo encorvar un poco la espalda. Era un espacio anormalmente ancho como para haber sido excavado por topos de dimensiones tan diminutas. 'Primero tengo que salir de aquí'. En cualquier caso, si aquella criatura que forcejeaba en su mano había sido capaz de salir al exterior para robar la cebada, por fuerza debía existir una ruta de escape. Vlad se humedeció la punta del dedo con saliva y comprobó si corría alguna corriente de aire. "Hay corriente". Percibió una brisa tenue, pero innegable. Fuese grande o pequeño, aquello demostraba la existencia de una abertura que comunicaba con la superficie. "Si no logro salir de aquí antes de que termine el día, mañana te convertirás en mi desayuno". "Kuuu...". Tras lanzar una advertencia intimidatoria al topo por si acaso, Vlad comenzó a encaminar sus pasos hacia la dirección que acababa de detectar. En medio de la penumbra, sus ojos azules resplandecieron mientras comenzaban a trazar la senda. \* \* \* "¿Qué hago ahora? ¿Qué se supone que haga...?". Tras desgañitarse gritando hacia el foso, Goat comprendió que este no era un dilema que pudiera resolver por su cuenta. Fuese cavando el agujero que tenía delante o buscando otra vía, resultaba evidente que requería de más brazos. Un resoplido resonó en la oscuridad. "¿Eh?". En el momento preciso en que pretendía asir las riendas para bajar a toda prisa hacia la aldea, Goat se dio cuenta de que, por el contrario, estaba siendo arrastrado por los movimientos de Noir. "¿Adónde vas? Oye, ¿adónde crees que vas?". Noir, que había permanecido contemplando fijamente el foso donde cayó Vlad, echó a andar no en dirección al pueblo, sino adentrándose en el sombrío bosque, como indicando que la ruta correcta era aquella. Daba la absoluta impresión de saber con certeza en qué punto se encontraba Vlad. "... Me voy a volver loco". Goat se sintió desconcertado al ver que Noir no obedecía sus intenciones, pero al menos sabía que este corcel no actuaba de esa forma sin un motivo justificado. Bien sabía que era un caballo al que los mismos bárbaros reverenciaban como sagrado, y que en ciertas ocasiones parecía poseer una inteligencia muy superior a la de un ser humano. "Está bien. Vamos a ver". La voz no era lo único que colindaba con el mundo de Vlad. Noir también era un ser que había compartido aquel universo a través de los linderos entrelazados de sus almas, por lo que era capaz de advertir los movimientos de Vlad mientras este se desplazaba bajo la tierra. Después de todo, los animales solían reaccionar a veces con mayor agudeza que los propios hombres. "... Aunque dijeron que se había escuchado un sonido extraño". Al internarse en el espeso bosque nocturno, Goat recordó de pronto cierto relato que habían compartido los aldeanos. Según contaban, el día en que la niña desapareció, varios de los lugareños creyeron oír un lamento espeluznante que procedía del interior de la arboleda. Aseguraban que, a pesar de ser un ruido jamás escuchado con anterioridad que no pertenecía ni a un ser humano ni a una bestia salvaje, les había helado la sangre hasta la médula de los huesos. \* \* \* "... Esto parece madera". Avanzando en la oscuridad con el topo resplandeciente apresado en el puño, Vlad se percató de que la superficie sobre la que caminaba no era de tierra. Tras haber caído a las entrañas del suelo, lo natural habría sido pisar un lecho de barro o polvo; sin embargo, lo que cubría la totalidad del suelo en ese momento no era tierra blanda, sino una textura rígida que semejaba raíces de árboles. Raíces completamente resecas, para ser exactos. 'Ya lo entenderé cuando salga'. Pese a encontrarse solo, abriéndose paso a través de una galería subterránea angosta y tenebrosa, Vlad no perdió la compostura. En parte se debía a su naturaleza audaz, pero también a que la situación actual resultaba infinitamente más llevadera que las épocas en que debía arrastrarse por las gateras de Shoara. Además, el hecho de que la corriente de aire se volviera más palpable a cada instante bastaba para infundirle una fundada esperanza. "¡Kiuik! ¡Kiuik!". Conforme el viento se aproximaba y el aire se tornaba más fresco, una leve sonrisa comenzó a dibujarse en el rostro de Vlad; en cambio, el forcejeo del topo resplandeciente atrapado en su agarre no hacía sino intensificarse. "¿Qué demonios te molesta tanto?". "¡Kiuuiiiik!". La criatura abrió sus patas delanteras de par en par, gesticulando como si intentara explicar algo con desesperación, pero al pertenecer a especies radicalmente distintas era imposible que se entendieran. Quizás, si la voz hubiese estado despierta en ese instante, ¿habría servido de intérprete? "Primero salgamos de aquí". Los problemas debían resolverse uno por uno, con calma. Forcejeara o no aquel maldito topo, la prioridad incuestionable por encima de cualquier otra cosa era escapar de ese lugar. A menos que quisiera pasar el resto de su vida vagando bajo tierra. '¿Hum?' Justo cuando crecía su certeza de que se aproximaba al exterior, un sonido insólito llegó a los oídos de Vlad. ¡Bum—! ¡Bum—! Era un estruendo semejante a un violento y descomunal impacto contra algo sólido. Vlad escuchó aquel ruido de origen incierto y tanteó en silencio la dirección y la distancia. Por la forma en que retumbaba, parecía provenir del exterior y no del interior del túnel subterráneo en el que se hallaba. "Silencio". "¡Kyuu!". El topo resplandeciente se apaciguó por su cuenta incluso antes de que Vlad terminara de hablar. Metiéndolo apresuradamente en un bolsillo interior de su armadura, Vlad aferró la espada con ambas manos y comenzó a avanzar con cautela. ¡Bum—! ¡Bum—! A medida que avanzaba, el ruido aumentaba de intensidad, hasta el punto de que ya podía sentir las vibraciones a través de las raíces que hollaba en el suelo. A juzgar por la tierra que se desmoronaba y caía del techo, sin duda algo estaba descargando golpes con una fuerza aterradora. 'Ya lo veo'. Abriéndose paso entre el misterioso sonido y las sacudidas, Vlad divisó por fin un tenue haz de luna que caía en medio del pasadizo. Al aproximarse, descubrió que el techo estaba horadado con una abertura lo bastante ancha como para que cupiera un hombre, y a través de ella se filtraba la luna de esa noche. 'Bien'. Habiendo encontrado una salida segura, no había razón alguna para vacilar. Vlad envainó la espada, dio un salto comedido y comenzó a trepar hacia la luz lunar. El topo resplandeciente parecía ser plenamente consciente de la gravedad de la situación, pues permanecía encogido en el pecho de Vlad sin emitir sonido. ¡Bum—! Hundiendo los dedos en los terrones de tierra que se desprendían del techo mientras trepaba, Vlad contuvo el aliento ante el silbido del aire rasgado que se volvía cada vez más nítido a medida que ascendía. Ignoraba por completo de qué criatura se trataba, pero salir de allí exigiría una firme determinación. 'Por todos los cielos, no hay una sola cosa que resulte fácil. Ni una'. Sin embargo, de nada servía lamentarse a estas alturas. Aunque hubiera sabido de antemano que esto ocurriría, de todos modos habría extendido la mano hacia el topo. Vlad reunió valor, respiró hondo y aplicó fuerza en la punta de los dedos. '¡Hup!'. Con esa férrea resolución, asomó sigilosamente la cabeza hacia el exterior. Con solo la cabeza asomada, la estampa de Vlad se asemejaba a la del mismísimo topo que había capturado. Pero, aunque la imagen pudiera parecer cómica, la prudencia de su proceder fue impecable. '… ¿Qué demonios es eso?'. El paisaje que se extendía bajo la luz de la luna era indudablemente hermoso. Un denso manto de musgo se desplegaba como la hierba fresca de una llanura esmeralda. Y en medio de esa alfombra vegetal se erguía en solitario un majestuoso árbol. Era un roble que a simple vista parecía extraordinario, semejante al árbol de Heinal que coronaba la colina o al arce que había vislumbrado en la piedra de ámbar de Alicia. ¡Bum—! ¡Guaaaargh! Y frente al roble, una presencia blandía un hacha con un ímpetu feroz. Se erguía sobre dos piernas, pero era un monstruo demasiado colosal para ser humano; rugía sin descanso mientras descargaba furiosos hachazos contra el roble una y otra vez. El topo no se había encogido por docilidad: temblaba de puro pavor en el pecho de Vlad. Sabía perfectamente que aquel monstruo desconocido se encontraba allí. 'Maldita sea…'. Al comprender la situación, Vlad agachó de inmediato la cabeza y comenzó a sopesar sus opciones. Lo primordial era distinguir entre aliados y enemigos. Desconocía el motivo por el cual ese monstruo atacaba el árbol, pero si nada tenía que ver con él, no había necesidad alguna de intervenir. "…". Asomando la cabeza una vez más, Vlad cerró esta vez su ojo izquierdo y contempló al árbol y al monstruo a través del prisma de su mundo interior. Allí pudo ver al roble profiriendo mudos alaridos de agonía y la figura del monstruo, envuelta en sombras tenebrosas. 'Es de color amarillo'. Los vestigios de la voz que aún residían en el mundo interior de Vlad le revelaban que el árbol que gritaba destellaba con una luz amarilla. Era un fulgor del mismo color que el del topo, de quien sospechaba que era un espíritu. 'Así que de aquí fue de donde lo expulsaron'. Vlad sintió al topo temblar contra su pecho y soltó un leve suspiro. No sabía la razón exacta, pero parecía evidente que la criatura había sido desterrada por culpa de ese monstruo enloquecido, viéndose empujada hasta la aldea. "… Supongo que tendré que intervenir". "¿Kyuu?". A pesar de los contratiempos, de un modo u otro había encontrado la morada originaria del espíritu. Aunque parecía haber un visitante previo, Vlad tenía tanta o más urgencia, así que bien podía exigir que le cedieran el turno. "Uf". El principio del golpe letal definitivo radicaba en la imprevisibilidad. Con la ligereza de sus pies, bien podría conferirle ese factor sorpresa a través de una emboscada fulminante. Vlad comenzó a evocar su mundo interior mediante lentas y profundas respiraciones. Haciendo fluir un denso torrente de aura, potenció la fuerza de sus piernas con el arte del fortalecimiento corporal de Ramund y vertió los vestigios de la voz en su espada. Y su propio mundo, que aún carecía de un color definido, lo albergó en sus pupilas. ¡Bum—! ¡Guaaaargh! '¡Ahora!'. En el instante en que el monstruo descargó el hacha contra el tronco y la alzó de nuevo entre rugidos, un relámpago albino brotó del angosto orificio con una embestida explosiva. "¿Gua?". "¡Kyuu—!". Desde un ángulo que el monstruo jamás esperó, y con una velocidad que ni siquiera el topo resplandeciente pudo prever. "¡Hraap!". Consumando la imprevisibilidad mediante una agudeza que tomó por sorpresa al enemigo, el golpe de Vlad se precipitó hacia el monstruo. \*Zas—\* Teñida de un blanco puro, la espada de Vlad segó el cuello del monstruo antes de que este pudiera siquiera desviar la mirada. Era un tajo impregnado con toda el alma de un caballero que ya era capaz de sostenerse por sí mismo. Una cabeza rodando por el suelo. Un cuerpo corpulento que se desplomaba. Y un roble solitario que, habiendo cesado sus alaridos agónicos, contemplaba a Vlad con aparente asombro. Bajo la espada de Vlad, todo quedó sumido en una absoluta quietud bañada por la luna. "Maldita sea…". Sin embargo, Vlad, el artífice de ese silencio, no hizo más que alzar de nuevo su espada a toda prisa. El mundo interior de Vlad, que aún no había definido su color, comenzó a proyectarse impetuosamente sobre la hoja. Había cercenado, pero en realidad nada había cortado. Porque aquel cuello rebanado no tenía, en verdad, trascendencia alguna. "¿Otra vez ustedes?". Junto a la voz áspera y sombría de Vlad, el cuerpo derribado del monstruo comenzó a ponerse en pie una vez más. Como si la cabeza que yacía a lo lejos no tuviera la menor importancia. Una mole gigantesca cuya carne segada ya se había cerrado de forma tersa y lisa. Dado que no era una criatura que habitara en el norte, Vlad lo ignoraba; pero en las regiones centrales, los hombres llamaban a este monstruo "trol", con una mezcla de pavor y reverencia. ¡Guaaaargh—! Un bramido descomunal comenzó a resonar desde la cabeza que rodaba por el suelo. Era el alarido espeluznante del que habían hablado los aldeanos. \----- • Autor: Q10 • Traductor: Inmensurable ⚔️ El juramento de un caballero y el filo del primer Maestro de la Espada se forjan en cada batalla. ¡Deja tu reacción y comentario para avivar la llama del acero y traer pronto el siguiente capítulo! 🛡️✨
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El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) Capítulo 107

Estás leyendo el capítulo 107 de El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela), un novela. En los rincones más oscuros y putrefactos de la ciudad, donde la luz jamás penetra y la vida no vale nada, sobrevive Vlad: un muchacho callejero que lucha a diario entre el barro, la violencia y el hambre por un mísero… Este capítulo tiene publicado el 20 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) tiene 285 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.