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Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 79 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Los Semiorcos abrieron los ojos con un enorme esfuerzo; contemplaron con semblante aterrorizado a AI, quien avanzaba paso a paso con el rostro pálido, apretando los labios con firmeza y blandiendo la cimitarra en sus manos. Fue en ese momento cuando se percataron de que habían recuperado la capacidad de hablar. El Semiorco más cercano a AI se apresuró a gritar: "¡No te acerques, no te acerques más! ¡Sabemos que estuvimos mal! ¡Nos iremos del Bosque de los Elfos de inmediato!" Un destello de vacilación cruzó nuevamente por el rostro de AI. Sin embargo, al evocar las incontables penurias por las que había atravesado su raza, su semblante terminó por convertirse en una frialdad absoluta: "Ha ocurrido demasiadas veces..." Apenas terminó de pronunciar estas palabras, se puso de puntillas, blandió la cimitarra y la clavó en el tórax del Semiorco. "Ya... es tarde." En el preciso instante en que la cimitarra atravesó su tórax, el Semiorco dejó escapar un alarido de dolor desgarrador; a continuación, su anatomía entera comenzó a convulsiónar, envejeciendo a pasos agigantados hasta convertirse muy pronto en cenizas... ¡Sacrificio de Guerra! En el instante mismo en que la Diosa le otorgó a AI la Marca de la Naturaleza, esta habilidad exclusiva de los druidas pasó a convertirse en su capacidad pasiva. Al presenciar el trágico final de su compañero, el resto de los Semiorcos cambiaron de color de golpe. Blackstone contempló con absoluta incredulidad al jovenzuelo elfo frente a sus ojos, mientras una marea desbordante de pavor emergía en su interior: "Cambiaron... han cambiado...." Y tras arrebatarle la vida al primer Semiorco, AI fijó la mirada en sus manos teñidas de sangre carmesí, adoptando una determinación aún más férrea en su semblante: "Si únicamente la guerra y la sangre pueden salvar a nuestro pueblo... ¡entonces que comience conmigo!" Terminadas sus palabras, dio media vuelta y caminó hacia el siguiente Semiorco... La sangre carmesí salpicó sobre su pálido rostro, haciendo contraste con su corta cabellera plateada y sus pupilas de un azul profundo, otorgándole al joven elfo una apariencia excepcionalmente fría y decidida. Madre mía, ¡qué fabuloso! ¡Es como si fuera una persona completamente distinta! Al contemplar la silueta de AI desde la espalda, Demacia abrió la boca de par en par, sumido en el estupor. ¡Este jovenzuelo frío y genial de seguro se va a ganar un buen séquito de fanáticas! Si la memoria no me falla, ¡en el foro abundan los fanáticos de los personajes jóvenes! Le echó una mirada de reojo a las pocas jugadoras sobrevivientes, descubriendo que a más de una le brillaban los ojos, como si estuvieran a punto de soltar estrellitas de la emoción. Demacia: ... "Esta época en la que todo entra por los ojos..." Dirigió la mirada al cielo en un ángulo de cuarenta y cinco grados, sacudiendo la cabeza con un semblante dolido. Sin embargo, Demacia reaccionó muy pronto, dirigiendo una mirada llena de aflicción e indignación hacia los movimientos de AI: "¡Mierda! ¡Esos son puntos de experiencia y contribución!" "¡AI! ¡Déjale algo a tu hermano mayor!" Se apresuró a reincorporarse, dispuesto a empuñar la cimitarra para sumarse a la refriega, pero descubrió con aturdimiento que su cuerpo resultaba incapaz de moverse... Demacia: ... "¡Maldita cinemática del juego!" Soltó una maldición entre dientes y volvió a dejarse caer de nalgas contra el suelo. El resto de los jugadores también cayó en la cuenta de este detalle. Estaban igualmente imposibilitados para actuar, obligados a presenciar cómo AI le arrebataba la vida uno a uno a los Semiorcos que habían perdido toda capacidad de resistencia. Eve permanecía erguida a espaldas de AI, observando en silencio cada uno de sus actos. La raza élfica resultaba ser demasiado ingenua. Para asegurar el futuro de su pueblo, ¡la raza élfica debía efectuar una transformación radical! En el mundo de Saigües, el enfrentamiento entre razas de credos opuestos resultaba ser encarnizado, sin margen alguno para la piedad. Si la raza élfica anhelaba alzarse nuevamente en medio de la adversidad, el mero respaldo de Eve resultaba del todo insuficiente; ¡debían someterse a la prueba de la sangre y las lágrimas para templar un alma de la raza totalmente renovada! La llegada de los jugadores constituía un catalizador, y la aparición de AI representaba, del mismo modo, una oportunidad. Eve anhelaba forjar una nueva concepción racial para la raza élfica comenzando por AI. ¡La paz jamás equivalía a la debilidad, y la compasión jamás implicaba la cobardía! ¡Frente a un enemigo despiadado, también debían desenvainar sus espadas y mostrar los colmillos! Al contemplar a AI aproximándose paso a paso hacia él, las pupilas de Blackstone se contrajeron de golpe. Su semblante cambio levemente por unos instantes, para luego soltar una amenaza con voz estentórea: "¡Piénsalo con cuidado! Traigo conmigo una reliquia del Padre Divino; no solo eso, también ejercí como protector de la Tierra Santa en el pasado. ¡Si me asesinas, sin duda alguna atraerás la atención del Padre Divino!" Al escuchar sus palabras, AI cayó en un silencio absoluto. Al presenciar el silencio del joven elfo, Blackstone dejó escapar un leve suspiro de alivio, para luego proseguir: "Puedo prestar juramento sobre mi propia alma: si me dejas ir, jamás revelaré los secretos de este lugar; tampoco volveré a enemistarme con la raza élfica, y mucho menos... con Su Excelencia, la Verdadera Diosa...." En la última parte de su frase, se orientó hacia la dirección de Eve, inclinando levemente la cabeza con una postura sumamente respetuosa y sumisa. Aun cuando no se atrevía a erguirse para contemplar a esta existencia suprema, sus palabras denotaban un matiz de súplica. Eve no emitió palabra alguna. Y AI tampoco articuló palabra alguna. Giró la cabeza para dedicarle una mirada a la Diosa, y la Diosa le devolvió una tenue sonrisa. Aquella sonrisa evocaba a la primavera, reconfortando en un parpadeo el corazón de AI, como si le expresara: No te preocupes por sus amenazas, la decisión final recae enteramente en ti. Acto seguido, Eve dirigió una mirada indiferente hacia Blackstone. ¡Semejante reliquia capaz de captar la atención de una verdadera deidad jamás podría estar en posesión de un simple guerrero Semiorco en el rango Plata! Si tras el descenso directo de la encarnación de una verdadera diosa no se barría con la totalidad de los enemigos, la majestad que ostentaba como deidad resultaría demasiado ridícula. La percepción de Eve se mantenía sumamente aguzada. En sus premoniciones, aniquilar a Blackstone acarrearía ciertas complicaciones menores, pero no representaría peligro alguno. Con la recuperación paulatina de su fuerza, este tipo de premoniciones se tornaba cada vez más certera, especialmente al tratarse de criaturas terrenales... Y tras recibir la mirada confortante de la Diosa Madre, la expresión de AI se afianzó de forma progresiva. Desenvainó la cimitarra y, ante la mirada aterrorizada de Blackstone, se la clavó directamente en el tórax: "Lo siento... pero ya no tienes esa oportunidad." Acompañado de un lamento desgarrador, el cuerpo de Blackstone comenzó a envejecer a pasos agigantados; mientras luchaba entre estertores, dirigió la mirada hacia la dirección de Eve, esforzándose al máximo por abrir los ojos de par en par. Mientras brotaban lágrimas de sangre de sus cuencas, exclamó a pleno pulmón: "¡El Padre Divino... jamás te dejará en paz! ¡Jamás... jamás!" "Hum." Eve dejó escapar un leve resoplido. Y la anatomía de Blackstone se petrificó en el instante mismo de escuchar ese leve resoplido. Seguidamente, su cuerpo se desintegró cual cristal hecho añicos... quedando reducido a un manto de cenizas. La totalidad de los Semiorcos había sido aniquilada sin excepción. Eve hizo un leve ademán con la mano, y una lasca de hueso se elevó desde el suelo, posándose en su palma. En el bosque reinaba un silencio absoluto. Todos los jugadores fijaron sus miradas en la figura más deslumbrante y sagrada del paraje. Contuvieron el aliento, sumidos en un estupor absoluto... Eve volvió a recorrer el lugar con la mirada, dedicándole una tenue sonrisa a la totalidad de los jugadores. Cada jugador que cruzó la mirada con ella no pudo evitar experimentar una mezcla de cercanía y reverencia ante esa sonrisa de ensueño, volviendo a bajar la cabeza de forma involuntaria... Por su parte, Eve dio media vuelta, transformándose en luz resplandeciente para desaparecer de forma lentamente... 【❗】 【Misión: La escuadra de caza semiorco (Completada)】 【Todos los jugadores participantes recibirán la liquidación de sus recompensas conforme a su contribución en la misión, obteniendo los correspondientes puntos de experiencia, puntos de contribución y usos de resurrección perfecta...】 【❗】 【Todos los jugadores participantes han obtenido la Bendición de la Diosa: "Elegido"】 【Elegido: ¡Durante los próximos siete días de juego, tu ganancia de experiencia se incrementará en un 50%!】 Los jugadores permanecieron en silencio por un breve instante, para luego estallaron en un mar de vítores.
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El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 79

Estás leyendo el capítulo 79 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 9 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.