Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 80 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Eve manipuló la encarnación para alejarse rápidamente del campo de batalla de los jugadores al amparo de la luz sagrada.
Fue solo al encontrarse distante de la zona de combate cuando dejó escapar un suspiro de alivio.
Hacer acto de presencia en esta ocasión había sido una decisión minuciosamente calculada.
Al impartir la orden de cazar a la escuadra semiorco, presintió que el asunto acarrearía ciertos sobresaltos; para entonces ya albergaba la intención de recurrir a su encarnación como respaldo de último recurso, sin imaginar que verdaderamente terminaría haciendo uso de ella.
Aunque en un principio, su plan consistía en aguardar a que los jugadores fracasaran en la misión para, una vez conocidos los recursos ocultos de los Semiorcos, disfrazarse como una sierva de Hela y acudir a arrebatarles todo...
En fin, ¡esto de ninguna manera respondía al deseo de despojar a los jugadores de sus miserables puntos de experiencia y contribución, sino que verdaderamente velaba por su propio sentido de misterio y seguridad!
Sin embargo, al escuchar el juramento de AI, la estrategia sufrió una alteración.
Consideró que esto bien podía representar una oportunidad para transformar la mentalidad de los elfos nativos del mundo de Saigües.
El nombre completo del joven era AI Luz de Luna.
El apellido Luz de Luna resultaba ser sumamente ancestral dentro de la raza élfica, perteneciendo a una rama colateral de la extinta familia real del reino élfico.
Tras el declive de la nación élfica y la erradicación total del linaje real, el clan Luz de Luna pasó a convertirse en la facción de mayor poder de convocatoria entre los elfos.
De conseguir atar a AI a su causa, a Eve le resultaría considerablemente más sencillo erigir un estandarte entre los elfos nativos, logrando que abandonaran con mayor celeridad esa estupida e ingenua compasión basada en la resignación...
Además, si la jugada salía bien, conseguiría cosechar una gran ola de popularidad entre los jugadores.
No convenía menospreciar semejante respaldo de popularidad; como veterana en los juegos en línea, Eve conocía a la perfección a esa clase de criaturas llamadas jugadores.
Profesaban un sentimiento sumamente especial hacia los líderes de facción, en particular cuando dicho líder resultaba ser imponente, increíblemente hermoso o fascinante, preferentemente acompañado de un trasfondo conmovedor y con la facultad de reportarles beneficios tangibles...
Con eso bastaba para que esa horda de jugadores se entregara en cuerpo y alma al tiempo que disfrutaba del juego.
Aun cuando en 'El Reino de los Elfos' ella constituía la única líder de facción disponible, conseguir un séquito más ferviente entre los jugadores los impulsaría a esforzarse con mayor ahínco.
Trasfondo histórico no le faltaba a Eve.
Las misiones, en su gran mayoría, eran otorgadas por ella misma.
En cuanto a la apariencia externa, no era por alardear... pero hasta la fecha verdaderamente no había hallado una sola existencia capaz de superar a su encarnación.
Llegado este punto... bastaba con dejarse ver de forma oportuna para consolidar su presencia.
Cielos... ¿por qué daba la impresión de estar tomando el camino de una figura pública?
Eve sacudió la cabeza.
Por ende, tras meditarlo a fondo, resolvió saltar al terreno de juego en persona.
En cuanto a la dignidad de un verdadero dios...
Siendo una divinidad al borde de la extinción con un poder divino ínfimo, ¿para qué demonios quería la dignidad?
Aunado a que no era una deidad nativa, sino una intrusa proveniente del planeta Tierra que había asumido el cargo a mitad del camino.
Siempre que le reportara un beneficio, a excepción de ciertos límites infranqueables, se hallaba dispuesta a ejecutar cualquier tipo de treta.
Por lo demás, en el continente de Saigües abundaban los dioses desprovistos de descaro; según se rumoraba, algunos incluso se disfrazaban de mortales para experimentar las mil y una facetas del mundo terrenal, habiendo engendrado descendientes semidioses suficientes para equipar a varios equipos de fútbol...
Por supuesto, aun personándose en el lugar, la compostura majestuosa de una verdadera deidad no podía perderse.
Con la fuerza actual de su encarnación, que apenas rozaba el rango Oro Inferior, pretender hacer un despliegue deslumbrante ante los jugadores sin perder el estilo requería pagar un determinado precio.
En especial considerando que este paraje se hallaba demasiado distante de su cuerpo principal, fuera del perímetro bajo su dominio directo.
Y toda esa parafernalia desplegada entre flores, hojas verdosas, luces resplandecientes y cánticos sagrados de matices etéreos, no fue más que un derroche de poder divino concebido para crear semejantes efectos especiales.
A fin de alcanzar el impacto óptimo, su encarnación casi agotó la totalidad de sus fuerzas.
Aunque dado el nivel de la encarnación, dichos efectos especiales no eran más que fachadas endebles capaces de desmoronarse al menor contacto, resultaron ser más que suficientes para engatusar a la multitud.
Por lo demás, el motivo por el cual Eve le cedió la ejecución final a AI radicaba en que su encarnación había alcanzado el límite absoluto sosteniendo los efectos especiales y el sometimiento de los objetivos en todo el recinto.
De haberse aventurado a asestar el golpe final, un descuido menor habría terminado por delatar su artimaña...
Por fortuna, a medida que su sintonía con el Árbol del Mundo se consolidaba, el dominio de Eve sobre el poder divino se tornaba cada vez más eficiente, dejando atrás el uso ineficiente de los primeros días.
Sanar a la totalidad de los presentes le demandó tan solo 1 punto de poder divino, un rendimiento abrumadoramente superior en comparación con los inicios, donde sanar a dos meros creyentes le exigía la misma cantidad.
La razón por la cual la sanación conllevaba semejante costo obedecía, en primer lugar, a la distancia, y en segundo término, a que curar no equivalía a concebir un cuerpo desde el Árbol del Mundo; engendrar un organismo desde el Árbol del Mundo se apoyaba en los instintos de la propia entidad, consumiendo un poder divino sustancialmente menor, mientras que sanar dependía por entero de la acción directa del poder divino.
En cuanto al resto de los efectos luminosos y las diversas facultades de sometimiento, ni siquiera requirieron el consumo de 1 punto entero de poder divino.
Y juzgar por los resultados, el impacto resultó ser verdaderamente formidable.
Los Semiorcos quedaron paralizados por el estupor, mientras que los jugadores fueron sobrecogidos por una conmoción absoluta; si la afinidad de los jugadores pudiera materializarse en cifras, Eve no abrigaba duda alguna de que se habría disparado hasta las nubes...
¡No solo eso, sino que también cosechó a un nuevo creyente ferviente!
¡Un bendecido divino dispuesto a entregarle su cuerpo y su alma por entero!
El juramento prestado por AI significaba asimismo que ponía la totalidad de su ser a disposición de la deidad, convirtiéndose en una existencia similar a la del Guardián del Roble.
Semejante oportunidad resultaba ser extremadamente insólita; dejando de lado que muy pocos mortales se hallaban dispuestos a entregar su cuerpo y su alma de forma absoluta a un dios verdadero, ¡incluso de hallarse dispuestos, eran contadísimos los que poseían las aptitudes requeridas para convertirse en un bendecido divino!
¡Casualmente, AI, al albergar un vestigio del linaje real, resultaba capaz de lograrlo!
Y no solo eso...
Actualmente, el tiempo transcurrido era todavía escaso, por lo que AI aún no había terminado de asimilar la fe en la naturaleza a la perfección.
Eve guardaba la certeza de que, a medida que el joven creciera, su devoción continuaría fortaleciéndose, convirtiéndose tarde o temprano en un santo de la misma categoría que Alice.
"Con la presencia de AI, las labores de NPC a cargo de Alice y Berserker podrán aliviarse en cierta medida."
Eve se mostró sumamente satisfecha.
Tras disipar la encarnación, la conciencia de Eve retornó a su cuerpo principal.
Llegado este momento, comenzó a inspeccionar sus ganancias.
Como era de esperarse, ¡esta operación le reportó una nueva cosecha de poder divino!
De entre dicha cosecha, el exterminio de la escuadra de Semiorcos le proporcionó un total de 8 puntos de poder divino, provenientes en su inmensa mayoría del resentimiento de las almas difuntas de los elfos.
Mientras que AI, al convertirse en un bendecido divino y un creyente ferviente, aportó 1.5 puntos por su cuenta.
Que los Semiorcos solo aportaran 8 puntos... resultó ser algo ajeno a sus expectativas.
Puesto que en esta ocasión la cantidad de Semiorcos superaba con creces a la primera intervención de Berserker, contando además con un individuo en el rango Plata Inferior, el poder divino obtenido apenas superó en 3 puntos a aquella primera oportunidad.
Sin embargo, Eve tardó poco en descifrar el motivo.
"El resentimiento de las almas difuntas de los elfos también tiene un límite. En un principio, el retorno resultaba ser abrumadoramente evidente, pero a medida que fortalezco mi presencia, estos resentimientos acumulados a lo largo de un milenio se tornan cada vez más escasos, y el efecto de su retroalimentación hacia mi persona disminuye en consecuencia."
De cualquier modo, Eve jamás confió en fortalecerse dependiendo únicamente del vil resentimiento de las almas muertas; con tal de conseguir salir del estado de agonía inminente, le resultaba más que suficiente.
Echó un vistazo al recuento de su poder divino...
Deduciendo lo consumido e integrando lo cosechado a cuentagotas durante este período, alcanzaba un total acumulado de 94 puntos.
¡Apenas restaban 6 puntos para salir del estado de agonía inminente!
En ese instante, Eve extrajo la lasca de hueso que le había arrebatado a Blackstone.
A diferencia de la hoja del Árbol del Mundo que le había otorgado a Samir, la cual poseía un único uso, esta lasca de hueso podía emplearse de forma reiterada.
¡Lo cual significaba que albergaba una reserva superior de poder divino en su interior!
Eve exploró su contenido de forma aproximada...
"¿Pensar que contiene 10 puntos?"
Mostró una profunda sorpresa.
Tras la inicial sacudida de júbilo, ¡Eve optó de forma categórica por devorarlo!
Los 10 puntos de poder divino fueron extraídos en el acto, los cuales, tras sufrir una conversión rudimentaria, quedaron reducidos a poco menos de 7 puntos de poder divino de la naturaleza.
¡Y de este modo, el recuento de poder divino de Eve finalmente irrumpió superando la marca decisiva de los 100 puntos!
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Estás leyendo el capítulo 80 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 9 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.