Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 67 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
En la región sureste de la zona central del Bosque de los Elfos.
Un grupo de elfos con vestimentas estrafalarias avanzaba y exploraba entre la vegetación.
La gran mayoría vestía túnicas sencillas de lino y armaduras de madera, mientras que únicamente los tres situados al frente portaban trajes de combate deslumbrantes.
Y el líder del grupo hallábase completamente armado:
Lucía un peculiar peinado afro de un inusual color rojo, sosteniendo una cimitarra exquisita en la mano y portando una armadura pesada que no encajaba del todo con la fisonomía élfica, mostrando un aire de satisfacción desbordante...
No era otro que Demacia.
Al tiempo que avanzaba, se dirigió a los compañeros de escuadra tras de sí, cuyos ojos refulgían de emoción:
"Jeje, novatos, en este preciso instante ya hemos abandonado la zona segura; ¡pronto presenciarán con sus propios ojos a las legendarias bestias mágicas!"
"El sistema de combate de este mundo posee un nivel de realismo extremo y dominarlo resulta bastante complicado. Por lo tanto, si no quieren morir, ¡es indispensable que más tarde coordinen sus acciones en grupo durante la batalla en lugar de luchar en solitario!"
"Jeje, aunque es verdad que podemos resucitar tras morir, al no contar con intentos de resurrección perfecta, regresarán directo al nivel 1."
"¡Sin embargo, no se preocupen! ¡Nosotros tres les cuidaremos las espaldas!"
Tras días enteros dedicados a completar misiones sin descanso y a entrenar duro, Demacia ya había alcanzado el nivel 14.
Al ser el tanque provocador de mayor nivel en el gremio Corazón de la Naturaleza, asumió con absoluta resolución la tarea de instruir a los recién llegados, decidiéndose a llevar a la intemperie a unos cuantos miembros del gremio que habían ascendido con rapidez y mostraban un marcado interés por el combate para que probaran la acción real.
En un principio planeaba esperar a que los compañeros acumularan algunos intentos de resurrección perfecta antes de sacarlos a combatir; lamentablemente, en los últimos tiempos casi no habían surgido misiones que otorgaran dicha recompensa.
Por su parte, Li Mu, quien se encontraba atareado estudiando matrices mágicas, no pudo resistir la curiosidad de los nuevos miembros hacia las batallas, viéndose obligado finalmente a permitir que Demacia los guiara a una aventura en zonas silvestres relativamente seguras.
No bien terminaron de resonar las palabras de Demacia, las dudas de sus compañeros de escuadra no tardaron en manifestarse:
"Pero... hermano Demacia, no hemos visto ni a un solo animal a lo largo de todo el trayecto..."
"Así es... ¿acaso no decían que el exterior resultaba sumamente peligroso?"
"Ya hemos recorrido más de diez kilómetros, ¿no? Y el cielo casi se ha oscurecido por completo..."
Al escuchar los comentarios de sus compañeros, Demacia se rascó la cabeza, manifestando cierta incomodidad al responder:
"No se impacienten... no se impacienten... La zona segura no tiene monstruos porque, ejem ejem, nos los comimos todos, ¡pero en la zona silvestre con certeza los hay!"
Los compañeros de equipo: ...
Así es, devorados por completo.
Durante estos días, en la zona segura que rodeaba al Árbol del Mundo como núcleo, apenas se distinguía la sombra de alguna bestia mágica.
Como los Elegidos, los jugadores desplegaron al máximo sus rasgos culturales característicos: prácticamente cualquier criatura pequeña que tuviera trazas de ser comestible terminó dentro de sus estómagos...
Mientras que aquellas que lograron esquivar semejante destino terminaron huyendo despavoridas hacia otros rumbos.
Al quedarse sin presas silvestres, algunos veteranos de la prueba beta incluso comenzaron a considerar la posibilidad de impulsar la industria ganadera...
Ante la falta de bestias mágicas con las cuales practicar, a Demacia no le quedó más remedio que conducir a los novatos fuera de la zona segura y adentrarse en la intemperie.
Por fortuna, tras las exploraciones iniciales, los jugadores descubrieron que el terreno de la región sureste del Bosque de los Elfos era paupérrimo y las bestias mágicas que habitaban allí poseían una fuerza tirando a débil.
Razón por la cual, al desplazarse a este territorio, Demacia conservaba cierta confianza para garantizar la seguridad de los nuevos integrantes.
"Hagan un esfuerzo más, de seguro nos toparemos con alguna bestia mágica."
Les dijo a los miembros del grupo.
Al concluir la frase, soltó unas risitas entre dientes:
"Sin embargo, deben andar con mucho cuidado; la aparición de bestias mágicas en el mapa depende enteramente de la suerte. Si tienen buena suerte, se encontrarán con criaturas insignificantes; pero si la suerte les da la espalda, no resulta imposible tropezar con enemigos de rango Hierro Negro Intermedio o incluso Superior."
"Jaja, de todas formas, esta región a la que hemos venido es bastante estéril, así que dudo que nos topemos con algo así."
"¡Si de verdad nos encontramos con algo a lo que no podamos vencer, y no quieren empezar desde cero, huyan lo más rápido que puedan!"
Al escuchar las advertencias de Demacia, los jugadores recién llegados de la segunda prueba beta intercambiaron miradas y asintieron con la cabeza consecutivamente.
Mientras el grupo avanzaba, el jugador de la primera prueba posicionado al frente, cuya profesión era cazador, se detuvo de golpe.
"¡Hay movimiento!"
Su expresión se volvió sumamente seria y realizó una señal de silencio.
Los ojos de Demacia y los demás se iluminaron al instante, apresurándose a guardar absoluto silencio.
El jugador cazador inhaló hondo mientras examinaba los matorrales de las inmediaciones, escuchando con atención al tiempo que avanzaba encorvado y con extrema precaución hacia adelante.
Todos los presentes contuvieron la respiración.
Se vio cómo el cazador se separó del grupo, acercándose sigilosamente ante una zona de matorrales situada en diagonal a su frente, para luego separarla a tientas con absoluta cautela...
Muy pronto, ¡su expresión cambió a una de sorpresa, para luego transformarse en un entusiasmo desbordante!
Se dio la vuelta y articuló sin emitir sonido frente a la escuadra:
¡DU! ¡EN! ¡DES!
Du... en... des...
Al contrastar la forma de sus labios, Demacia y los demás realizaron la traducción mental por su cuenta...
Un momento...
¡¿Duendes?!
Los ojos de Demacia se iluminaron al instante.
Desde que exterminaron a los duendes en las ruinas de Florencia, llevaba muchísimo tiempo sin divisar a semejantes criaturas tan adorables.
Y si la memoria no le fallaba, estas encantadoras criaturitas que servían para regalar experiencia y puntos de contribución solían habitar dentro de cuevas y ruinas.
Y en el Bosque de los Elfos no abundaban las cavernas precisamente...
¿Será posible... que hubiera otras ruinas por los alrededores?
En un parpadeo, la respiración de Demacia se volvió agitada.
¡Ruinas!
¡Resultaba sumamente probable que hubiera ruinas en las inmediaciones!
Pensándolo bien, debido a la aridez de la tierra en esta dirección de exploración, los jugadores no se habían adentrado demasiado, ¡así que no podía descartarse la existencia de verdaderas ruinas élficas!
¿Será... que él, Demacia, estaba a punto de activar una nueva trama argumental?
Pensando en esto, recobró el ánimo al instante, hizo señas a toda prisa con las manos hacia sus compañeros tras de sí y pronunció en voz baja:
"¡Hay buen botín!"
"¡Nada de hacer ruido, avancen en silencio!"
El grupo entero se llenó de entusiasmo al escuchar sus palabras.
Por su parte, Demacia se aproximó a tientas al lado del cazador y dirigió la mirada hacia la distancia.
En un claro no muy lejano, unos cuantos duendes se reunieron en círculo... haciendo quién sabe qué cosas.
Los ojos de Demacia refulgieron con intensidad.
Se dirigió en voz baja a los compañeros que se habían aproximado:
"Contaré hasta tres; en un momento irrumpiré primero hacia adelante mientras ustedes los flanquean por ambos lados, ¡no dejen que se escapen todos!"
Sin embargo, tras decir esto, reflexionó un instante y cambió de parecer:
"No... flanqueen con más calma y dejen escapar a uno o dos; ¡más tarde seguiremos a los duendes que huyan para localizar su base principal!"
Al terminar de hablar, comenzó a contar:
"¡Uno... dos... tres!"
Al terminar de decir esto, inhaló hondo, blandió su cimitarra y saltó de un brinco fuera de la hierba.
"¡Malditas sabandijas, no se imaginan cuánto las extrañaba!"
Lanzó un alarido de pura emoción y arremetió de lleno contra los duendes.
Los duendes parecieron quedar completamente atónitos ante semejante ataque intempestivo.
Dejando escapar chillidos grotescos, empuñaron sus armas consecutivamente para hacerle frente.
Sin embargo, la fuerza de Demacia ya no era la de antes; con un simple barrido de su hoja, derribó a dos de los duendes cortándolos al instante, mientras que los demás, al percatarse de que la situación no les favorecía, se dieron la vuelta precipitadamente para huir.
En ese preciso momento, el resto de los compañeros de escuadra también arribó al lugar.
Demacia gritó a viva voz:
"¡Flanquéenlos!"
Dicho esto, tomó la delantera y emprendió la persecución tras los duendes en fuga.
Cosa rara, parecía como si estos duendes se hubieran puesto de acuerdo de antemano, pues en lugar de dispersarse y huir en todas direcciones, eligieron exactamente el mismo rumbo.
Aquello hizo que los ánimos de Demacia se reavivaran de golpe.
¡Las ruinas!
¡Definitivamente intentan escapar de vuelta a las ruinas!
Pensando en esto, aceleró el paso de su persecución con un entusiasmo todavía mayor.
A medida que continuaba la caza, la vegetación circundante comenzó a espesarse paulatinamente.
Los duendes no poseían la condición física de los elfos, por lo que Demacia les dio alcance uno a uno en muy poco tiempo, derribándolos tras asestarles cortes tras cortes para dejárselos a los novatos que venían detrás a cosechar la experiencia.
Poco a poco, logró alcanzar finalmente al último de los duendes...
Justo cuando Demacia planeaba reducir la velocidad para seguirlo de cerca y rastrear la ubicación de las ruinas, de repente, un intenso sentimiento de crisis azotó su corazón.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo entero y, por puro reflejo, interpuso su cimitarra frente a su pecho.
Se vio una sombra oscura cruzando por el aire a toda velocidad, acompañada de un impacto monumental que embestía contra su cimitarra; ¡la hoja épica de rango Hierro Negro Inferior terminó por partirse al instante!
No solo eso, aquella fuerza colosal no se disipó, sino que impactó salvajemente de lleno sobre su tórax.
Incluso su armadura pesada épica de color púrpura de rango Hierro Negro Inferior quedó reducida a pedazos como si estuviera hecha de papel.
Demacia solo sintió una intensa opresión en el pecho mientras su conciencia se nublaba en un parpadeo, saliendo despedido hacia atrás impulsado por la tremenda onda de choque.
Se estrelló de lleno contra un árbol gigantesco a sus espaldas, escupiendo una bocanada de sangre de un solo golpe... mientras su barra de vida se reducía a la mitad en un abrir y cerrar de ojos.
De no haber sido porque tenía la sensación de dolor configurada al mínimo del cinco por ciento, me temo que semejante impacto lo habría hecho desmayarse del puro dolor...
Levantó la cabeza horrorizado y divisó una figura corpulenta y espeluznante erigiéndose justo ante sus ojos.
¡El semiorco Blackstone retiró su puño lentamente!

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El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 67
Estás leyendo el capítulo 67 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 29 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.