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Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 68 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Al presenciar al semiorco de más de dos metros de altura parado frente a él, el rostro de Demacia se puso verde. Un solo golpe... con tan solo un golpe, estuvo a punto de perder por completo la capacidad de moverse. Al vislumbrar con el rabillo del ojo el estado de "Lisiado" que no paraba de parpadear en la barra del sistema del juego, Demacia percibió cada vez más la fuerza aterradora del enemigo... A excepción de la encarnación de Uller, jamás había presenciado de frente un ataque tan formidable. Sin embargo, el caso de la encarnación de Uller poseía una naturaleza bastante particular... Dado que la otra parte era una deidad por derecho propio, resultaba comprensible a ojos de los jugadores que ostentara un poder espeluznante. Por no mencionar que Uller era de por sí un jefe del argumento principal, por lo que a su parecer el sistema oficial le había aplicado cierto grado de debilitamiento. El estado de aquella encarnación era inestable, pues de lo contrario jamás habría sido aplastada por sus tácticas de oleadas humanas... No obstante, la fea criatura ante sus ojos, con apariencia de orco, resultaba completamente diferente. A diferencia de la encarnación incompleta de Uller, este sujeto no exhibía debilidad alguna... Bastó un solo golpe para dejar estropeado a Demacia. Y para colmo, la contraparte mostraba una holgura absoluta en sus movimientos. ¡Un monstruo de semejante calibre era el verdadero peligro! Demacia no albergaba la menor duda de que, frente a un enemigo de este nivel, así los jugadores arremetieran en oleadas consecutivas, me temo que solo irían directo a la muerte... Aquello equivalía a un grupo de polluelos lanzándose a la carga contra un sabueso de caza. "Maldita sea, ¿no me habré topado de verdad con un monstruo que representa el techo de este juego?" Demacia soltó una maldición en sus pensamientos. Al parecer, esta vez le tocaría morir una vez. Sin embargo, antes de eso, Demacia cumplió con sus deberes de líder de equipo. Se dio la vuelta y gritó a viva voz hacia sus espaldas: "¡Nos topamos con un jefe del mapa silvestre, huyan rápido! ¡Yo les ganaré tiempo!" La voz... ¡sonó de lo más trágica y heroica! Solo que, no bien terminó de hablar, se quedó completamente atónito... Porque tras de sí ya no quedaba la menor sombra humana. La brisa sopló suavemente, haciendo descender únicamente una hoja bamboleante. En cambio, a mayor distancia, todavía podían divisarse las espaldas de varios cuerpos esbeltos huyendo a toda prisa a zancadas... Demacia: ... Al contemplar las espaldas en fuga de sus compañeros, murmuro con marcado resentimiento: "¡No me jodas, de verdad son demasiado conscientes de su supervivencia!" Dejó escapar un suspiro, miró al semiorco frente a él y estiró el cuello: "Ven aquí, acaba con esto de forma rápida y limpia." Aguardó a que el enemigo lo aniquilara, mostrando un aire lleno de hidalguía y desprovisto de pánico ante la muerte. Al contemplar al elfo frente a sus ojos, Blackstone arqueó las cejas. Este elfo poseía cierto temple y agallas. A través del Gran Sacerdote Mountain, Blackstone también había obtenido información sobre la elevada probabilidad de que estos elfos ostentaran la capacidad de la inmortalidad. No obstante, de igual manera, estaba convencido de que dicha inmortalidad debía de tener severas restricciones. En sus primeros años había tratado con un nigromante, conociendo de primera mano ciertos secretos referentes a la muerte. Según rumores, algunos devotos del Dios de la Muerte en efecto poseían la habilidad de no morir; sin embargo, aquello se lograba a costa de un continuo debilitamiento del alma... Cada vez que el cuerpo físico fallecía y el alma era extraída, sufría un daño irreparable. Y tras repetirse el proceso unas cuantas veces, el alma terminaba por colapsar. Razón por la cual, a ojos de Blackstone, aun si el enemigo contaba con la capacidad de no morir, dudaba que estuviera dispuesto a perecer una y otra vez. A fin de cuentas, ¡ningún ser vivo podía alcanzar la inmortalidad y la perpetuidad en el sentido estricto! Tan solo posponían el momento de su muerte... Es más, el colapso del alma resultaba ser una forma de perecer mucho más desesperante que la muerte ordinaria... Pensando en esto, sintió una ligera pizca de respeto hacia aquel elfo. En ese momento, otros semiorcos se aproximaron con la intención de perseguir a los demás elfos que habían huido. Sin embargo, Blackstone no tardó en detenerlos: "No hace falta, este elfo debe de ser el líder; bastará con capturarlo a él, sin duda es quien posee la mayor cantidad de información." Dicho esto, Blackstone agitó la mano: "Ustedes, átenlo." Unos cuantos semiorcos de aspecto espantoso se abalanzaron, retirándole bruscamente el pedazo de cimitarra rota a Demacia y amarrándolo con suma firmeza utilizando una cuerda de cáñamo... Al presenciar la conducta de los semiorcos, Demacia quedó estupefacto. Un momento... ¡¿por qué este jefe no actúa según la lógica habitual?! En este tipo de situaciones, ¿lo normal no sería que las criaturas salvajes aplastaran al jugador de forma directa hasta matarlo? ¿Por qué lo estaban amarrando? Un momento... ¡¿No me digas que de verdad acabo de activar una trama oculta?! Un destello de lucidez cruzó de pronto por su mente, haciendo que Demacia recordara ciertos informes sobre los elfos que la señorita Santa había mencionado anteriormente... Pelotones de cacería semiorcos... Cacería de elfos... Trafico de personas... Un momento... ¿No se habrá topado él mismo con un pelotón de cacería semiorco? Los ojos de Demacia refulgieron progresivamente. ¡Los semiorcos eran nada menos que los archienemigos de los elfos! ¡Madre mía! ¡Una trama oculta! ¡Sin duda alguna se trataba de una trama oculta! En un abrir y cerrar de ojos, la melancolía que albergaba por la probable pérdida de un intento de resurrección perfecta y por la destrucción de su equipamiento se desvaneció por completo sin dejar rastro. Al observar que el elfo capturado no mostraba el menor indicio de temor ni de rabia, exhibiendo en su lugar una faceta de pura exaltación, Blackstone frunció el ceño desconcertado. Este elfo... ¿acaso le faltaba un tornillo? Sacudiendo la cabeza, le hizo una seña a sus subordinados con la mano: "Regresemos primero al punto de avanzada." Habiendo capturado a un elfo, ya no planeaba permanecer más tiempo en este lugar. ¡Le temía a la posibilidad de atraer a un poderoso siervo del Dios de la Muerte! De todos modos, este elfo lucía un equipamiento suntuoso y a simple vista parecía una figura de nivel de líder; ¡con toda certeza sabría un sinfín de cosas! Mmh... aunque su fuerza fuera un tanto mediocre. Aun cuando se había preparado mentalmente con antelación, ni el propio Blackstone imaginó que la raza élfica hubiera caído en tal nivel de decadencia. Rango Hierro Negro Inferior, jeje... ¡endeble como el papel! Echó una mirada de desdén hacia Demacia. En cuanto Blackstone terminó de dar la orden, un semiorco cargó a Demacia sobre sus hombros con un movimiento de espaldas. "¡Madre mía... no me presiones el pecho, estoy herido, me voy a asfixiar!" Gritó Demacia. El semiorco le echó una mirada de reojo, lo sujetó por las piernas y lo dejó colgando boca abajo sobre su hombro. Demacia: ... Su rostro se puso completamente verde: "La... la comida... la comida del almuerzo se me va a salir... puaj...." Sin embargo, esta vez nadie le hizo el menor caso. Acto seguido, el grupo de semiorcos puso marcha de regreso con un paso imponente, llevando consigo a su "botín de guerra" colgado boca abajo. Demacia hallábase atado con suma firmeza, mientras que los pasos irregulares y bruscos del semiorco estuvieron a punto de hacerle desarmar el estómago a golpes. No obstante, en este preciso instante no sentía miedo alguno y tampoco albergaba la menor preocupación, estando con la cabeza repleta de pura exaltación. Ya lo había descifrado con claridad: este grupo de semiorcos definitivamente no lo mataría. Ellos... parecían querer capturarlo para hacer algo... Hacer algo... Un momento... Ejem ejem, ¿el gusto de estos semiorcos no será tan retorcido, verdad? En un parpadeo, Demacia se estremeció de pies a cabeza. En especial tras contemplar la contextura robusta y la apariencia desalmada de Blackstone... Sintió cierto pánico interno y su rostro se tornó imperceptiblemente lívido. No, no, no... Los semiorcos tienen que venderlo para ganar dinero, y los compradores tampoco querrían mercancía usada, ¿cierto? Demacia sacudió la cabeza para darse consuelo a sí mismo. En fin, ¡en el peor de los casos buscaría la forma de suicidarse para regresar a la ciudad! No sabía si un elfo moriría mordiéndose la lengua... Aunque pensándolo bien, ese método de muerte propio de las novelas de artes marciales de la Tierra parecía no ser muy científico en la realidad... Entonces... ¿quizá podía estrellar su cabeza contra una pared? ¿O contra un árbol? Demacia comenzó a desvariar en sus pensamientos... Pero había un punto absolutamente seguro: por el momento se encontraba a salvo. Pensando en esto, Demacia simplemente dejó de lado sus cavilaciones y sus agallas aumentaron desmedidamente. Empezó a parlotear sin descanso hacia los semiorcos, intentando extraerles algo de información de la boca y de paso ver si lograba activar alguna trama argumental: "Oigan, oigan, oigan, grandulones, ¿ustedes son semiorcos?" "¡Sus dos colmillos frontales son larguísimos! Aunque están algo amarillentos... ¿hace cuánto no se lavan los dientes?" "¡Esa cimitarra se ve afiladísima! Este... ¿qué nivel tiene exactamente? ¿Es una Leyenda Dorada? ¿Puedo tocarla?" "¡Cabeza de chorlito! ¡Cabeza de chorlito! ¡El cabeza de chorlito de allá adelante! ¡¿Qué nivel eres?!" "¿Acaso ustedes son el legendario pelotón de cacería élfico? ¿Me atraparon para ir a venderme?" "¿A dónde me llevan? Ustedes... no tendrán ideas raras con los elfos masculinos, ¿verdad?" "Este... aunque soy apuesto, elegante y gallardo... ejem ejem, creo que ciertas cosas son más apropiadas con las chicas, ¿a que sí?" "Ejem ejem, a decir verdad... al mediodía comí un montón de picante y ahora tengo todo el intestino ardiente... y además tengo hemorroides...." "Este... ¿qué plan tienen exactamente? Cuéntenme un poco, de todos modos ya me capturaron..." "Oigan, oigan, oigan, ¿pueden hacerme caso? ¡Hablar solo es muy aburrido!" "¡Oigan, oigan, oigan!" "..." Demacia era tal cual una ametralladora incesante, parloteando sin parar a lo largo de todo el camino... Finalmente, Blackstone de verdad no pudo tolerar más a este sujeto. "¡Cállate!" Lanzó un grito de furia, echó la mano hacia un lado para levantar a un duende que marchaba a su junto y, de un tirón violento, le arrancó los pantalones andrajosos y pestilentes, embutiéndolos directo en la boca de Demacia al tiempo que le cubría la cabeza con un saco de tela. El mundo entero quedó sumido en la paz. Demacia: ...
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Estás leyendo el capítulo 68 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 29 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.