Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 65 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Al escuchar las palabras de Feng, Little Salty Cat arqueó las cejas, consultó la hora del sistema y exclamó sorprendida:
"¡Ah! Vaya... Sí que se ha hecho tarde, ¡en la Tierra ya han transcurrido cinco horas! Mmh... ¿usted... piensa desconectarse ya?"
Feng guardó silencio un breve instante y luego asintió con la cabeza.
Little Salty Cat se sobó la barbilla y dijo:
"Si va a desconectarse, lo mejor es dirigirse primero a la 'morgue'; el cuerpo del personaje permanece en el mismo sitio al salir del juego, de modo que resulta preferible buscar un lugar seguro antes de salir."
"¿La... la morgue?"
Por primera vez, el rostro de Feng mostró una marcada expresión de extrañeza y desconcierto.
"Ah... ejem ejem ejem, así es como llamamos en broma al punto de desconexión."
Little Salty Cat soltó unas risitas secas y explicó:
"Verá, dentro del poblado hemos dispuesto un punto de desconexión centralizado; aquellos usuarios que no poseen un 'hogar' propio pueden desconectarse allí, donde se encuentra la protección de una matriz trazada por Alice, siendo un sitio bastante seguro al salir."
"Mmh... este juego cuenta con una simulación absoluta, por lo que el cuerpo no se desvanece al desconectarse, sino que pierde todo control. Se queda como si fuera un cadáver, y verlos colocados en hileras dentro del recinto resulta algo espeluznante, por eso le pusimos de broma la morgue..."
Feng: ...
"Desde luego, ejem ejem... si no le molesta, también puede desconectarse en mi casa. Mmh... la cama de mi casa es bastante amplia."
Añadió Little Salty Cat.
Poseía una impresión sumamente grata de esta apacible jugadora novata, sintiendo en su interior el sutil deseo de entablar una amistad más cercana.
Sin embargo, Feng no aceptó de inmediato.
Se limitó a sonreír y a sacudir suavemente la cabeza:
"No te preocupes, el día de hoy ya te he causado bastantes molestias, no hace falta importunarte más."
A pesar de tratarse de una declinación, aquellas palabras reconfortantes como la brisa primaveral y la sonrisa cálida impidieron que se generara la menor sensación de incomodidad.
"Ya veo."
Little Salty Cat se pellizcó el dobladillo de la ropa con cierta frustración.
Por su parte, Feng le dedicó una mirada profunda con una sonrisa dibujada en los labios:
"Muchas gracias por haberme acompañado durante todo el día de hoy, me la he pasado de maravilla. Las bayas estuvieron riquísimas y la fiesta alrededor de la fogata resultó sumamente divertida. Reunámonos de nuevo si se presenta la oportunidad en el futuro, es momento de marcharme."
Dicho esto, le dedicó una leve inclinación de cabeza a Little Salty Cat, se dio la vuelta y se adentró en medio de la multitud.
"¡Oiga, oiga! ¡Aún no le he dicho dónde queda la morgue!"
Little Salty Cat exclamó a sus espaldas y se apresuró a perseguirla.
Sin embargo, en medio de la multitud, la figura de Feng ya no podía hallarse por ningún lado.
"¿A dónde se fue?"
Little Salty Cat se quedó atónita mientras buscaba con la mirada por todas partes.
No obstante, no logró divisar ni el más mínimo rastro de Feng.
Se dio una palmadita en la cabeza llena de resignación:
"¡Caramba! Conversé con ella casi todo el día y se me olvidó por completo agregarla a mi lista de amigos, ¡qué tonta soy!"
...
En las profundidades del Bosque de los Elfos.
Una silueta esbelta avanzaba a pasos pausados.
Era Feng.
A medida que sus pasos avanzaban, la vegetación a ambos lados del bosque parecía rendirle pleitesía a un monarca, apartándose por iniciativa propia para despejarle un camino.
Las hojas crujían con suavidad y las luciérnagas revoloteaban a su alrededor, pareciendo expresar su veneración hacia una existencia suprema.
Con cada paso, su figura emanaba un destello tenue de resplandor, luciendo sumamente misteriosa y sagrada en medio de la penumbra.
Su cabello comenzó a alargarse de forma lenta, mientras el dorado original se transformaba paulatinamente en un deslumbrante color plateado.
Su estatura se elevó progresivamente, adquiriendo una silueta aún más alta, esbelta y elegante.
Sus pupilas verde esmeralda perdieron gradualmente aquel tono verdoso, transformándose en un púrpura misterioso y majestuoso.
Sus facciones se volvieron infinitamente más delicadas e inigualables.
Incluso el atuendo de novata que vestía terminó por transformarse en un vestido sagrado moldeado por el mismísimo poder divino.
En un parpadeo, fue como si la princesa perdida en el mundo terrenal se convirtiera en una diosa del firmamento.
No.
Ella era en verdad la Diosa.
¡Si algún jugador estuviera presente en este lugar, sin duda descubriría que su apariencia era exactamente idéntica a la estatua divina adorada dentro del Templo de la Naturaleza!
La Madre de la Naturaleza, la Diosa de la Vida, la Soberana de los Elfos: Evé Yggdrasill.
Así es, Feng no era otra que la encarnación que Evé había elaborado para sí misma.
¡Y el núcleo utilizado para ello fue precisamente el Orbe Almacenador de Almas de Hela!
El poder corriendo por su cuerpo comenzó a elevarse de forma paulatina, mientras una leve presión divina se propagaba hacia el exterior.
Hasta que... alcanzó un punto culminante.
"Apenas alcanza el rango Oro, ¿eh...?"
Al percibir la fuerza que albergaba su cuerpo, dejó escapar un suspiro.
"El Orbe Almacenador de Almas no se ha reparado por completo; por lo pronto, este es el límite de poder que puede desplegar."
"Sin embargo, lograr disfrutar de esta anhelada libertad de movimiento resulta más que suficiente."
"Mmh... Llevaba muchísimo tiempo sin probar bocado, jamás imaginé que la comida del Bosque de los Elfos fuera tan exquisita."
Al terminar de decir esto, un nuevo pensamiento cruzó por su mente.
De pronto, oleadas de aura de muerte comenzaron a propagarse desde su figura.
La cabellera plateada que le llegaba hasta la cintura se tiñó con una tonalidad profunda, pasando de un plata radiante a un plata oscuro.
Mientras tanto, su par de ojos púrpuras se transformó en un tono carmesí.
Incluso sus facciones se modificaron en un cuarenta o cincuenta por ciento bajo su propio control, dejando de lucir tan sagradas y perfectas para adquirir un aspecto más fino y delicado.
Su par de orejas puntiagudas adoptó la forma de una anatomía humana.
Además, su suntuoso vestido divino volvió a cambiar, convirtiéndose en una armadura con falda de color negro con un matiz bastante sombrío... la cual Evé había modificado utilizando equipamiento élfico adquirido de los jugadores.
Al examinar su nuevo estado, esbozó una sutil sonrisa:
"Al activar el poder divino del Orbe Almacenador de Almas, bien puedo hacerme pasar por una sierva del Dios de la Muerte."
"¡Esto equivale a tener de golpe dos identidades secundarias! De verdad soy una genio."
Volteó la cabeza y dirigió la mirada una vez más hacia la dirección del poblado élfico.
Allí, las luces parpadeaban entre las sombras y, de manera tenue, aún podían escucharse las risas y la alegría transmitidas por los jugadores.
Su rostro se tiñó con una leve sonrisa:
"Aunque abrí este 'juego' por mi propio beneficio, al ver lo felices que están, hasta yo me he visto un poco influenciada."
"En el futuro... los trataré un poco mejor, mmh... añadiré 50 más... bueno... 10 puntos de contribución a cada misión. Si les doy más, es fácil provocar inflación."
Sin embargo, de forma paulatina, la sonrisa de su rostro se transformó en un matiz de desolación.
"¿Será por la influencia de haberme fusionado con el Árbol del Mundo...? Siento que jamás podré recuperar aquel estado de antes."
Extendió la mano y se sobó la frente.
En un principio pensó que, al ponerse una identidad falsa, se integraría con total naturalidad entre los jugadores.
A fin de cuentas, ella misma pertenecía originalmente a su grupo.
No obstante, la realidad demostró que, tras haberse convertido en una diosa verdadera, parecía incapaz de recuperar aquella sensación.
Su carácter y su aura personal parecían haber sufrido cierta alteración.
Incluso habiendo cambiado de identidad, no tenía forma de reprimir ese campo de presencia tan único...
En lugar de una humana, se asemejaba cada vez más a una diosa verdadera posicionada en lo más alto.
Dejó escapar un suspiro, sin saber a ciencia cierta si aquello resultaba algo bueno o malo.
Por supuesto, Evé conjeturaba que también podía deberse a que aún no dominaba por completo el poder de una diosa verdadera.
Pero fuera como fuese, tras obtener la herencia del Árbol del Mundo y asumir al mismo tiempo a sus enemigos, comprendía que este mundo no era tan idílico como los jugadores imaginaban.
A medida que convocaba progresivamente a más jugadores y examinaba los tomos históricos élficos recuperados, comenzó a percibir sus propias particularidades...
Como diosa verdadera, la autoridad que poseía el Árbol del Mundo parecía ser infinitamente más poderosa de lo que había imaginado.
Y los secretos detrás de la Guerra Divina de hace mil años eran muchísimo más profundos de lo que calculaba...
Aún le quedaba un largo sendero por recorrer; un camino repleto de peligros e incertidumbre, pero que de igual manera conducía hacia posibilidades infinitas.
Estaba destinado a ser un camino solitario.
Y estaba destinado a ser un camino reservado para los poderosos.
Sin embargo, en el trayecto que conducía hacia el trono divino supremo, su corazón aún albergaba el anhelo de conservar aquellos rasgos propios de la naturaleza humana...
"En el futuro... si tengo tiempo libre, no estaría mal volver a divertirme un rato de esta manera...."
Evé estaba convencida...
Quizá la presencia de los jugadores le permitiría conservar esa sutil chispa de humanidad a lo largo del sendero de los dioses verdaderos,
en lugar de convertirse por completo en una deidad distante que contempla a todos los seres vivos como simples hormigas.
Mmh, esto definitivamente no se debía a que ella fuera mala para socializar desde un principio...
"Tras jugar durante todo un día, es momento de regresar."
Suspirando suavemente, su cuerpo resplandeció con una luz sagrada y su figura se desvaneció de forma lenta.

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Capítulo 66
El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 65
Estás leyendo el capítulo 65 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 28 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.