Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 58 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
¡Resultaba que incluso los objetos inservibles podían entregarse en sacrificio!
Este hecho se propagó rápidamente entre la comunidad de jugadores.
Aunque los PNJ no permitían que los usuarios sacrificaran chatarra, si estos trazaban la matriz de sacrificio por su propia cuenta, ¡podían canjear cualquier trasto inservible por puntos de contribución!
Ciertos jugadores veteranos especulaban que esto debía tratarse de un bug en las mecánicas de sacrificio del juego.
A fin de cuentas, ¿cómo era posible que una divinidad recolectara chatarra?
¿Cómo una diosa encumbrada en las alturas iba a aceptar desperdicios?
Por ende, sin duda alguna algo andaba mal...
No obstante, existían otros que opinaban que quizás esta era, desde un principio, la mecánica diseñada para la función de sacrificio.
A fin de cuentas, un juego no era más que un juego.
Las divinidades dentro del juego no eran dioses reales de la vida cotidiana.
Tal vez... este tipo de sacrificio representaba simplemente algún sistema de reciclaje del juego, surtiendo un efecto similar a venderle chatarra a un mercader en los videojuegos tradicionales.
Sin embargo, sin importar la causa subyacente, a los usuarios no les importaba en lo más mínimo.
Solo les interesaba saber si podían valerse de ello para sacarse un buen dinero.
La matriz de sacrificio engullía sin poner reparos aquellos equipamientos destruidos, y el sistema recompensaba a los jugadores otorgándoles una modesta cantidad de puntos de contribución.
A pesar de que por lo general se trataba de una cifra miserable de apenas unas decenas de puntos, poquito a poco se acumulaba una suma nada despreciable.
Tal vez a ojos de Alice y Berserker, aquellos equipamientos abandonados que habían perdido su eficacia solo poseían valor conmemorativo, y entregar semejantes objetos deteriorados como ofrenda a la Madre Diosa representaba una profanación monumental hacia Su Excelencia...
Sin embargo, a los temerarios jugadores esto les tenía sin cuidado.
De lo que más carecían era de puntos de contribución; si encontraban la manera de convertir la chatarra inservible que tenían entre manos en contribución, estaban más que encantados de hacerlo.
Ejem, ejem... ¡si esta función era un fallo, esperaban de todo corazón que el equipo de desarrollo lo descubriera lo más tarde posible!
O mejor aún: ¡que jamás sacaran un parche para solucionarlo!
Los jugadores se sentían enormemente afortunados por haber descubierto este pequeño secreto.
Y tras concretarse el primer caso exitoso de sacrificio a espaldas de los PNJ, ¡los usuarios se sumergieron en una fiebre por aprender a trazar la matriz de sacrificio!
En las redes de la Tierra, hubo incluso quien publicó un hilo explicando paso a paso todo el proceso.
No obstante, todos coincidieron tácitamente en no debatir este asunto dentro del foro oficial de Reino Élfico...
Una vez que los jugadores aprendieron a dibujar la matriz de sacrificio, comenzaron a orarle a la diosa de forma muy ceremoniosa a espaldas de los dos PNJ, entregando a escondidas la chatarra que recolectaban.
Mmh... Se trataba principalmente de equipamiento inservible recuperado de las ruinas de Florencia, así como de huesos de bestias dejados tras la cacería de monstruos, todo ello destinado a cubrir sus gastos diarios.
En cuanto a los tomos antiguos, esos sí debían pasar obligatoriamente por las manos de los PNJ.
Esto se debía a que entregar tomos mediante los PNJ completaba las misiones de exploración, otorgando experiencia adicional y puntos de contribución.
Sacrificar chatarra variada, en cambio, no otorgaba tales beneficios.
Sin embargo, tras continuar investigando, los usuarios descubrieron que la matriz de sacrificio tampoco engullía cualquier cosa sin criterio.
Elementos como tomos deteriorados, equipamiento destruido, ciertos materiales obtenidos tras cazar bestias mágicas e incluso minerales, eran aceptados por la matriz sin poner la menor objeción.
Pero si se trataba de piezas artesanales hechas pedazos, basura doméstica, huesos putrefactos desenterrados o bayas silvestres recolectadas, la matriz simplemente los ignoraba por completo.
Con el paso del tiempo, bautizaron en tono de broma a los primeros como "residuos reciclables", mientras que a los segundos los llamaron "residuos no reciclables."
Y a medida que los jugadores exploraban y entregaban sacrificios sin cesar, Evé, en las alturas del firmamento, no podía estar más dichosa.
Durante este periodo, en el espacio de su divinidad se había acumulado gradualmente una cantidad astronómica de equipamiento.
¡La inmensa mayoría pertenecía a la calidad épica de color púrpura, e incluso no faltaban piezas de calidad legendaria de color dorado!
No solo eso: estos equipamientos abarcaban todos los niveles, desde el rango Hierro Negro hasta el rango Plata, e incluso contaban con un par de conjuntos pertenecientes al rango Oro.
Evé estimaba que, si todo este cargamento se ponía a disposición de los jugadores para su canje, ¡probablemente entregarían millones de puntos de contribución a sus manos!
Y todas estas piezas habían sido "recicladas" por Evé de las manos de los jugadores a precio de remate.
Así es.
Todos estos equipamientos eran desperdicios que Evé aceptaba de los jugadores mediante el canal de sacrificio, para luego repararlos utilizando su poder divino y restaurarlos añadiéndoles un par de efectos visuales.
Crear un conjunto de equipamiento desde cero usando materias primas no resultaba tarea sencilla; sin embargo, cuando se trataba de reparaciones y restauraciones, el poder divino demostraba ser una herramienta extraordinariamente eficaz.
En caso de que faltaran materiales de reparación, los propios jugadores se encargaban amablemente de entregarle huesos de bestias y minerales en sacrificio.
El trasfondo acumulado por los elfos a lo largo de un milenio resultaba sumamente ostentoso. Gran parte de estos pertrechos eran originalmente equipamientos de grado superior; aunque los mortales carecían de los medios para repararlos, una diosa verdadera poseía la capacidad de hacerlo.
No obstante, era muy probable que nadie hubiera imaginado jamás que una diosa verdadera fuera a reparar en los equipamientos del mundo mortal, dignándose a emplear su poder divino para restaurarlos.
A fin de cuentas, a ojos de los seres del mundo de Saigües, las divinidades se erigían inalcanzables en las alturas; ¿cómo iban a prestar atención a semejantes minucias...?
Además, el desgaste que conllevaba un sacrificio a través de distintos planos resultaba abrumador. En la concepción de la inmensa mayoría de las criaturas, el Reino Celestial constituía la morada de los dioses verdaderos.
Por lo tanto, un reciclaje mediante sacrificios a semejante escala era un juego que únicamente alguien como Evé, cuya verdadera entidad compartía el mismo plano con los sacrificadores, podía permitirse ejecutar.
Tras ser renovados por Evé, todos estos pertrechos se convertirían en las mercancías que vendería a los jugadores a continuación.
Sin embargo, Evé no volcó la totalidad del equipamiento restaurado dentro del sistema de canje de golpe; en su lugar, seleccionó primero un lote de equipamientos de mago de nivel bajo junto con algunas piezas legendarias doradas para ponerlas a disposición.
En cuanto al resto, planeaba aguardar a que los jugadores absorbieran los pertrechos disponibles actualmente en el sistema de canje, para luego ir introduciéndolos al mercado por lotes de forma gradual, conforme se elevara el nivel de los usuarios...
A esto se le llamaba analizar con prudencia el potencial de consumo de los clientes para maximizar las ganancias de la empresa...
No solo eso: durante este periodo, valiéndose de las actividades de los jugadores, Evé cosechó una enorme cantidad de tomos antiguos, alcanzando una comprensión mucho más profunda sobre la historia élfica de mil años atrás.
Por desgracia, entre estos registros históricos continuaba sin revelarse el secreto detrás de la guerra divina de hace un milenio...
¿Por qué razón el Árbol del Mundo sufrió semejante asedio?
¿Por qué, perteneciendo de forma innegable al bando del bien, carecía por completo de aliados entre los dioses verdaderos?
Los dioses... ¿acaso sentían temor hacia algo en particular?
Evé lo ignoraba.
Sin embargo, no mostraba impaciencia alguna, confiando en que tarde o temprano lograría dar con alguna pista.
Por otra parte, gracias a las aportaciones continuas de los jugadores, la estructura del sistema de canje de técnicas en la interfaz del juego se volvió cada vez más completa.
En menos de una semana, ¡los jugadores desenterraron de entre las ruinas de Florencia decenas de tomos de técnicas incompleta!
Y tras pasar por la restauración a manos de Evé, la totalidad de estos textos antiguos quedó oficialmente disponible en la tienda de canje.
Sin embargo, la gran mayoría de los textos eran de calidad rara azul y común blanca, tratándose de manuales de técnicas utilizables casi en su totalidad para el rango Hierro Oscuro.
Los manuales utilizables hasta el rango Plata eran escasísimos, sumando un total de apenas tres obras.
El Método de meditación elemental descubierto por Li Mu y Demacia resultaba ser, por el contrario, el de más alta categoría entre ellos.
Esto tampoco tomó por sorpresa a Evé.
Durante la gran migración élfica, sin duda alguna se habían llevado consigo todos los textos valiosos en la medida de lo posible, dejando atrás únicamente aquello que carecía de mayor relevancia.
Haber dado con el Método de meditación elemental ya constituía todo un golpe de suerte.
En todo caso, la base principal ya estaba asentada; en el peor de los casos, cuando llegara el momento, bastaría con que Ella misma interviniera consumiendo poder divino para deducir obras de mayor rango tomando como base los manuales inferiores.
Para cuando los jugadores ascendieran al rango Plata, la fuerza de Evé se habría recuperado de forma considerable, por lo que gastar un soplo de poder divino para deducir las técnicas posteriores para sus usuarios representaría una auténtica minucia.
En resumen, absolutamente todo en el Bosque de los Elfos avanzaba en una excelente dirección.
Cada uno de los pequeños brotes crecía sano y feliz...
La construcción del poblado élfico había entrado oficialmente en su etapa final.
La restauración del templo en Florencia también había concluido, dando la bienvenida a la estatua divina de Evé en su interior.
No solo eso: las labores de reconstrucción de Florencia progresaban a paso firme y con absoluto orden...
Al mismo tiempo, el radio de actividad de los usuarios continuaba expandiéndose a medida que su nivel aumentaba.
La selva virgen del Bosque de los Elfos era densa e intrincada, habitada además por una gran diversidad de bestias mágicas.
Por esta razón, la velocidad de exploración de los jugadores resultaba pausada; fuera de la zona segura, a lo mucho lograban recorrer unos quince kilómetros al día.
No obstante, conforme transcurría el tiempo, hubo quienes consiguieron aproximarse a las regiones limítrofes.
Tras una serie de prospecciones, trajeron de vuelta una cuantiosa cantidad de datos de exploración.
Debido a esto, los usuarios crearon de forma espontánea secciones como "Bestiario", "Catálogo Botánico", "Mapas Compartidos" y "Guías de Combate" en el apartado de información del foro oficial...
Mientras tanto, los debates sobre Reino Élfico en la red de la Tierra se volvían cada vez más apasionados.
Y cuando la administración del juego lanzó el anuncio de la segunda prueba beta, ¡el furor desatado por esta obra maestra de nivel épico alcanzó un nuevo punto culminante!
¡Segunda prueba beta: 900 plazas disponibles!
Innumerables internautas abarrotaron el foro oficial registrándose a toda prisa, anhelando convertirse en uno de los afortunados elegidos.
Y de manera simultánea, Uller, el Dios del Invierno y la Cacería, emitió finalmente un nuevo oráculo para sus creyentes...

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El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 58
Estás leyendo el capítulo 58 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 25 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.