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Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 53 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Los jugadores de la beta cerrada formaron tres grandes gremios. El primero de ellos estaba encabezado por Li Mu y Demacia, bajo el nombre de 'Corazón de la Naturaleza'; era el gremio más numeroso de todos, sumando más de 180 miembros en sus filas. El líder de 'Corazón de la Naturaleza' era Li Mu; no obstante, él no imponía exigencias estrictas a sus miembros, por lo que se consideraba una agrupación de estilo semi-casual. El segundo gremio estaba liderado por HootyBird y Little Salty Cat, con el nombre de 'Comité Lindo'; la líder era Little Salty Cat y casi la mitad de sus integrantes eran jugadoras, reuniendo a más de 50 personas en un gremio dedicado a las actividades casuales y de la vida cotidiana. Ellos representaban además la fuerza principal en la construcción del pueblo élfico. Por último, el tercer gremio era "Primera Legión", fundado por Fried tomatoes; estaba compuesto por más de 40 integrantes enfocados en el combate, apasionados por las incursiones en el mapa y dedicados por completo al juego. Aunque a Evé no le agradaba del todo un jugador como Fried tomatoes, tras la advertencia previa, el sujeto había moderado su comportamiento de forma considerable. Sumado a ello, trabajaba con un esfuerzo extraordinario, mostraba un respeto impecable hacia los PNJ y el equipo que dirigía estaba integrado en su totalidad por jugadores de alto rendimiento, lo que aportaba a Evé una cantidad considerable de energía. Por ello, con la benevolencia propia de una diosa, prefirió no ponerse exquisita con él y mantenerse al margen para observar su desempeño. Por otra parte, aunque un sujeto como Li Mu poseía buenas capacidades, Evé consideraba que por momentos pechaba de holgazán; colocarle un rival directo serviría para estimular su verdadero potencial. Aparte de ellos, existían algunos transeúntes que no se habían integrado a ningún gremio, entre los cuales el más célebre era el jugador número uno de todo el servidor: Boxlunch. Aquel sujeto imponente y reservado reclutó a unos cuantos usuarios para formar un escuadrón de exploración que merodeaba a diario por el mapa salvaje; su experiencia se disparaba a pasos agigantados, por lo que la multitud de jugadores lo veneraba como a un verdadero coloso. Incluso Li Mu lo contemplaba con otros ojos. No obstante, en lugar de masacrar monstruos para subir de nivel, lo que Li Mu más deseaba saber en este momento era cuándo lograría realizar un hallazgo entre las ruinas. Echó una mirada al tiempo en la interfaz del sistema, reflexionó unos instantes y le dijo a Demacia: "Busquemos durante una hora más; si no encontramos nada, regresaremos por un momento." "¿Regresar? ¡De acuerdo!" A Demacia se le iluminó el rostro de inmediato: "Jeje, escuché que esta noche todos organizarán una fogata en Florencia; si volvemos temprano, ¡todavía podremos alcanzar la diversión!" Desde el primer día de juego, los usuarios de El Reino Élfico adquirieron la costumbre de organizar fogatas periódicas. El paisaje del Bosque Élfico resultaba demasiado hermoso; celebrar una fiesta en medio de este bosque virgen poseía un encanto salvaje muy distante del mundo cotidiano. Todos comían bayas y, aprovechando los descuidos de la joven santa, asaban carne a escondidas mientras reían, jugaban y charlaban sin parar... La experiencia no podía ser más placentera. ¿Una fogata? A Li Mu se le iluminaron los ojos. Si la memoria no le fallaba, esta fiesta era para celebrar la reconstrucción del templo de Florencia. El templo previo sufrió daños sumamente graves, y durante estos dos días HootyBird se había mantenido ocupada al frente de su equipo de construcción para reparar la estructura, lo cual representaba una de las misiones otorgadas por la diosa. A estas alturas, la restauración debía estar casi concluida, lista para entronizar la estatua divina. Al pensar en esto, asintió con la cabeza: "Sí, regresaremos en una hora; de paso le preguntaremos a Alice si podemos sacarle algo de información sobre Florencia." Mientras hablaba, Li Mu apartó una hilera de escombros frente a él y continuó explorando. "¡Alice!" A Demacia le brillaron los ojos y su rostro adoptó de pronto una expresión misteriosa. Se arrimó al oído de Li Mu, soltó una risita maliciosa y dijo: "Dime, Hermano Mu, tras jugar tanto tiempo, ¿ya lograste entender a fondo el mecanismo de sanción de este juego?" Al escuchar sus palabras, Li Mu arqueó una ceja y respondió: "Este juego es una simulación de alta fidelidad de la realidad; mientras te apegues a las normas del mundo real, por lo general no recibirás ningún castigo." Dicho esto, dirigió a Demacia una mirada llena de extrañeza: "Muchacho, ¿no habrás vuelto a tramar alguna tontería?" "Para nada, para nada...." Demacia esbozó una sonrisa avergonzada y prosiguió: "Solo que, desde que saltó la alarma por el estado de nombre rojo aquella vez, me dio curiosidad y busqué a unos cuantos jugadores en privado para hacer algunos experimentos." "¿Experimentos?" "¡Así es, sobre el mecanismo de nombre rojo! Hicimos pruebas y parece que este mecanismo se activa según la 'malicia' del jugador y el grado de daño infligido a otros usuarios, y se puede limpiar mediante puntos de contribución. Además, este castigo debe estar graduado; según nuestras deducciones, si matas a alguien, la sanción podría ser sumamente severa, e incluso podría derivar en el bloqueo permanente de la cuenta...." Explicó Demacia. "¿En serio...? ¿Así de severo?" Li Mu se percató de la situación y, al mismo tiempo, le pareció algo increíble. Fue en ese momento cuando recordó que, dos días atrás, la pantalla del sistema mostró brevemente una notificación indicando que este sujeto, Demacia, había pasado al estado de nombre rojo; sin embargo, al poco tiempo surgió otra alerta informando que se había arrepentido y enmendado su falta. Así que a eso se debía... A este tipo le sobraba demasiado el tiempo para andar haciendo tonterías. A Li Mu le dio entre rabia y risa. Sin embargo, de haber sido el de antes, probablemente habría andado igual que Demacia buscando errores por todos lados. A medida que el juego avanzaba, a Li Mu le fascinaba cada vez más este mundo; con el tiempo, se había olvidado por completo de andar cazando fallas en el sistema. "¡Y no solo eso!" La expresión de Demacia se volvió algo más seria: "¡También hicimos pruebas con los PNJ y descubrimos que no podemos atacarlos de ninguna manera!" Al escuchar las palabras de Demacia, Li Mu le lanzó una mirada despectiva: "¿Acaso no es algo normal? Si se pudiera atacar a los PNJ, este juego se volvería un caos absoluto." "No, a lo que me refiero es a que, cuando intentamos atacar a un PNJ, perdemos el control de nuestros cuerpos en un instante, y no lo recuperamos hasta que ese pensamiento desaparece por completo. Aunque, por ahora, nuestros experimentos se limitan a la chica y al grandulón...." Demacia negó con la cabeza al explicarlo. Li Mu: ... "Tú... ¿intentaste atacar a Alice y a Berserker?" Las comisuras de sus labios se contrajeron ligeramente. Demacia se rascó la cabeza: "Solo quería hacer la prueba, ¿sabes? Y ahí fue cuando descubrí que no es posible atacarlos." Li Mu: ... "Deberías dar gracias de que no puedes atacarlos; de lo contrario, estoy seguro de que a estas alturas ya te habrían molido a golpes hasta hacerte volver al nivel 1." Observó a Demacia totalmente sin palabras. "Bueno, bueno... De todos modos, mi afinidad con ellos ya no tiene salvación... Solo quería probar... Además, todavía me quedan varias oportunidades de resurrección perfecta...." Dijo Demacia con una sonrisa avergonzada. Li Mu: ... La imposibilidad de atacar a los PNJ era, en realidad, una restricción configurada por Evé. En un principio, su plan consistía en emplear del mismo modo el sistema de nombre rojo para limitar las agresiones de los usuarios contra los PNJ; sin embargo, tras meditarlo con detenimiento, consideró que aquello no resultaba lo suficientemente seguro, por lo que optó por prohibir de forma categórica que los jugadores atacaran a los PNJ. Para ser más precisos, los jugadores no podían atacar a aquellos que fueran creyentes suyos. En el momento en que un jugador concebía la intención de atacar a un creyente de la naturaleza, perdía el control sobre su propia anatomía. La razón por la cual Evé podía ejecutar semejante maniobra radicaba en que, dentro del espacio de su divinidad, existían canales de vinculación entre los jugadores y sus creyentes; esto le permitía realizar pequeños ajustes en la programación del sistema, interrumpiendo el control del cuerpo por parte de la conciencia del usuario antes de que se concretara cualquier hostilidad hacia sus fieles. En cuanto a otros seres inteligentes ajenos a sus creyentes, no existía forma de aplicar esa misma restricción. Si en el futuro surgían otros habitantes nativos cercanos a Evé que no pertenecieran a la categoría de creyentes de la naturaleza, la única opción para Evé sería recurrir a un régimen de sanciones sumamente estricto para contener a los jugadores. Por otra parte, la razón por la que no limitó los ataques entre los propios usuarios obedecía también a un motivo particular. Las relaciones entre jugadores no resultaban tan simples como las que existían entre un usuario y un PNJ; imponer una paz forzosa entre los jugadores no siempre representaba algo positivo. A fin de cuentas, cuando dos jugadores entraban en conflicto, encontraban infinidad de formas para perjudicarse mutuamente; además, garantizar una paz forzosa equivalía a carecer de un sistema de castigos. En lugar de eso, resultaba preferible establecer un mecanismo de nombre rojo: si un jugador causaba disputas de gran magnitud, se procedía al bloqueo permanente de la cuenta para deshacerse de él, lo cual servía como un filtro idóneo para eliminar factores de inestabilidad. Aquello poseía un matiz muy cercano a un operativo encubierto. En cuanto a aquellos capaces de corregir sus faltas, se les otorgaba la oportunidad de arrepentirse, cobrándoles de paso una correspondiente multa. En fin, Evé consideraba que su actitud era sumamente generosa. No solo eso: permitir los ataques entre los propios usuarios abría la puerta para que los jugadores desplegaran toda clase de maniobras ingeniosas. Como el uso de estratagemas de autosacrificio, estilos de juego basados en ofrendas y otras tácticas singulares... ... Tras escuchar las experiencias de prueba relatadas por Demacia, Li Mu le dio una palmada en el hombro con gesto de resignación: "Demacia." "¿Mmh?" Demacia contempló a Li Mu con ojos brillantes: "¿Qué pasa, Hermano Mu?" Li Mu le dirigió una mirada y habló con voz apagada: "En la vida real seguro debes tener muy pocos amigos, ¿verdad?" Demacia mostró una cara de absoluta sorpresa: "¡¿Cómo lo supiste?!" Li Mu: ... Sin responder a su pregunta, sacudió la cabeza con resignación, dejó escapar un suspiro y continuó caminando hacia adelante. Demacia se frotó la nariz con timidez y lo siguió pegado a sus talones. Sin embargo, apenas dio dos pasos, tropezó de torpe y estuvo a punto de salir rodando por el suelo. "Carajo, ¿qué fue eso?" Soltó una maldición por puro instinto, acercó la antorcha para iluminar el piso y descubrió una losa de piedra deteriorada cubierta de inscripciones extrañas. "¿Y esto qué es?" Sostuvo la losa de piedra impulsado por la curiosidad y la levantó en el aire.
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Estás leyendo el capítulo 53 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 23 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.