arrow_back

Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 51 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
"Es Samuel; ha encontrado a los sobrevivientes de la raza élfica." Tras proyectar su conciencia sobre el cuerpo de Samuel, Evé no tardó en comprender todo el panorama. Después de decenas de días de viaje, este devoto viejo sacerdote cruzó bosques y altas montañas hasta hallar, en un rincón de las Montañas de la Oscuridad, a uno de los tantos clanes del antiguo Reino Élfico: el clan Llama Ardiente. Y tras manifestar las señales divinas y transmitir el oráculo, logró avivar con éxito la fe en el seno de esta tribu élfica. Al percibir las chispas de luz de fe que flotaban en el espacio de su divinidad, Evé se sintió profundamente satisfecha. Aunque la mayoría apenas eran creyentes superficiales por haber recobrado la fe recientemente —siendo solo la anciana jefa Filocil y algunos elfos de edad avanzada quienes alcanzaban un grado de devoción ferviente—, esto ya representaba un excelente comienzo. El clan Llama Ardiente no era como el clan Viento Rápido; conseguir un resultado de semejante magnitud era motivo de enorme alegría para Evé. Sin embargo, al escuchar las oraciones de sus creyentes y presenciar a través de sus recuerdos las penurias que padecieron a lo largo de estos años, un sentimiento de amargura inundó el corazón de Evé... Vagaban a la deriva por todas partes, huyendo de las partidas de caza organizadas por humanos y semibestias; padecían una escasez extrema de alimentos, al grado de alimentarse únicamente de raíces y cortezas de árboles en los momentos más despiadados... Quién sabía cuántos elfos ancianos colapsaron en medio de las migraciones, cuántos jóvenes y adultos sacrificaron sus vidas luchando contra los enemigos, o cuántos niños murieron a temprana edad o cayeron presa de las garras de otras razas... Entre las múltiples tribus élficas, el clan Llama Ardiente, que en su época dorada roza los 10.000 habitantes, era considerado uno de los clanes más prominentes; sin embargo, en la actualidad apenas sobrevivían menos de 300 personas. La mayoría eran ancianos, enfermos y heridos, cuyo nivel de fuerza promedio ni siquiera alcanzaba el rango Hierro Negro Medio. Durante este milenio de penunbras, la raza élfica había sufrido infinidad de calamidades. Evé no albergaba la menor duda de que, si las cosas continuaban por ese rumbo, antes de que transcurriera un siglo, los elfos se habrían convertido en un mero recuerdo de la historia. "Ya han soportado más que suficiente. Dado que he heredado el legado del Árbol del Mundo, por descontado que les brindaré mi protección." Evé exhaló un largo suspiro, extrajo unos cuantos puntos de poder divino y los canalizó a través del vacío. A medida que el poder divino de Evé descendía sobre ellos, los miembros del clan Llama Ardiente que habían recobrado la fe sintieron de inmediato cómo un resplandor sagrado envolvía sus cuerpos. La calidez y la suavidad de aquella luz disiparon en un instante todos los males y dolencias que padecían. Cada uno de ellos experimentó un renacer de vitalidad y vigor en su interior; incluso aquellos elfos ancianos cuyo cuerpo se encontraba en franca decadencia mostraron una desbordante fuerza vital. No solo eso: sintieron vagamente cómo las cadenas que ataban sus cuerpos se rompían en mil pedazos, otorgando a sus seres y almas una sensación de libertad sin precedentes. Aquella era la maldición de aprisionamiento impuesta a la raza élfica tras la Guerra de los Dioses, transmitida de generación en generación... y la principal responsable de que la raza élfica hubiera caído del rango Plata. Una vez que hubieron recobrado su fe, Evé contó con la capacidad necesaria para purgar la maldición de sus cuerpos. Por supuesto, al tratarse de una maldición de naturaleza pasiva, la purificación realizada por Evé no llamaría en absoluto la atención de sus antiguos enemigos. Asimismo, la fuerza de los elfos se incrementó en un abrir y cerrar de ojos, ¡e incluso varios de ellos rompieron sus límites de rango de forma directa, alcanzando el nivel Hierro Oscuro Medio! Naturalmente, el incremento se detuvo ahí. No se debía a que Evé fuera incapaz de seguir elevando su fuerza, sino a que hacerlo sobrepasarías sus límites y sobrecargaría su potencial. Estos elfos nativos eran distintos de los jugadores: eran descendientes de los elfos primigenios y no habían nacido directamente del Árbol del Mundo. Aunque gozaban de la misma longevidad milenaria que los elfos primigenios, el talento innato de estos elfos era considerablemente inferior. En cambio, los cuerpos de los jugadores habían sido moldeados de forma directa por Evé, perteneciendo a la categoría de elfos primigenios. Sumado a ello, sus cuerpos habían sido sometidos a ciertas modificaciones, lo que no solo les otorgaba un talento excepcional, sino también la capacidad de soportar una infusión mucho mayor de poder divino, superando con creces a los habitantes nativos. "¡Es la gracia divina! ¡Es la gracia divina de la naturaleza!" Al sentir la transformación radical en sus cuerpos, cada uno de los elfos del clan Llama Ardiente rompió en un frenesí de júbilo e incontenible emoción. Incluso los elfos más ancianos estallaron en un llanto amargo mientras oraban con fervor: "La Madre Diosa no se ha ido... La Madre Diosa jamás nos abandonó..." "Oh, piadosa Madre de la Naturaleza, nuestra amada diosa verdadera, le agradecemos de corazón por su gracia..." "¡Alabada sea la Madre de la Naturaleza, alabada sea la Diosa de la Vida, alabada sea la gran Soberana Élfica!" Al contemplar la incontenible emoción de su pueblo, las lágrimas también inundaron los ojos de Filocil; se dio la vuelta con un temblor en el cuerpo, dedicó una reverencia profunda hacia el norte y luego se puso en pie con la ayuda de Samuel. "Regresamos a casa..." Observó a los miembros de su clan al pie del estrado; las arrugas de su rostro temblaban a la par que sus labios. "¡Regresamos a casa...!" Lo repitió una vez más, esta vez con una voz firme y una mirada aún más rebosante de fe. "¡Nosotros... regresamos a casa!" Exclamó henchida de entusiasmo, y su voz temblorosa, acompañada por las oraciones de los elfos, resonó a una distancia incalculable... Muy, muy lejos... ... ... Con la asistencia de Samuel, el clan Llama Ardiente emprendió el viaje. En esta ocasión, la incertidumbre del vagabundeo había llegado a su fin; en esta ocasión, no había espacio para la duda. Habían recuperado su lugar de pertenencia... Y ahora marchaban de regreso a casa. Al percibir las emociones de inquietud y entusiasmo que brotaban de los más de doscientos creyentes en el espacio de su divinidad, Evé dejó escapar un largo suspiro. "Mi predecesor... ¿qué fue exactamente lo que hiciste para terminar siendo asediado por los dioses? ¿Acaso se debió solo a la codicia de otros por tu fe y tus cargos divinos?" En este instante, la curiosidad en su interior respecto a la verdadera causa de la Guerra de los Dioses ocurrida hace Miles Años. Aunque Evé había heredado el legado del Árbol del Mundo y conocía la identidad de sus enemigos, los recuerdos sobre el origen de aquella conflagración resultaban confusos e imprecisos, limitándose a hacer vaga mención a disputas por la fe. Sin embargo, al observar cómo una raza que en su momento perteneció al rango Plata se encontraba reducida a una condición tan deplorable, Evé no pudo evitar conjeturar que este legado incompleto tal vez había pasado por alto alguna pista de vital importancia. No obstante, esos asuntos trascendían lo que su condición actual le permitía resolver; lo único a su alcance era acelerar la recuperación de sus propias fuerzas. A final de cuentas, los enemigos regresarían tarde o temprano, y la verdad terminaría saliendo a la luz en su debido momento. Lo que Evé debía hacer era fortalecerse lo suficiente antes de volver a encararlos, ¡para luego aplastar a cada uno de sus adversarios y erigirse de nuevo en la cúspide de Segas! Sería un camino empedrado de dificultades; sin embargo, contando con la asistencia de los elfos y los jugadores, la empresa distaba mucho de ser una imposibilidad. Al llegar a este punto en sus reflexiones, la determinación en el interior de Evé se volvió más inquebrantable. "El crecimiento de los jugadores, sumado al retorno de un sector de la raza élfica, puede considerarse una doble bendición. Je, parece que la segunda beta cerrada tampoco admite la menor demora; 300 jugadores ya resultan demasiado escasos para la magnitud de los planes." Tras meditarlo por un instante, decidió fijar la fecha para la segunda beta cerrada dentro de un mes y medio del tiempo local, lo que equivalía a diez días en la Tierra. Esta decisión fue adoptada por Evé ajustándose al tiempo estimado de viaje del clan Llama Ardiente. Según sus previsiones, la tribu necesitaría cerca de dos meses de travesía para alcanzar la zona central del Bosque Élfico, momento en el cual la formación del nuevo lote de jugadores habría concluido, permitiéndoles asistir en el establecimiento de los recién llegados. En cuanto a los trescientos jugadores pertenecientes a la primera beta, Evé ya había concebido un nuevo oponente para ellos. Se trataba de los clanes de semibestias que se atrincheraban en las inmediaciones del Bosque Élfico. Sin embargo, antes de llegar a ese punto, lo idóneo era permitirles realizar una exploración minuciosa de las ruinas de la Tierra Santa de Florencia; quizás eso terminaría deparándoles algún hallazgo imprevisto. Con este pensamiento en mente, Evé canalizó su poder divino e hizo descender la nueva tarea sobre los jugadores: Misión principal: ¡Explorar la Ciudad Sagrada!
El Juego del Árbol del Mundo (Novela)

Continúa leyendo

El Juego del Árbol del Mundo (Novela)

Capítulo 52

Siguiente Capítulo ›

El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 51

Estás leyendo el capítulo 51 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 23 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.