Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 33 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
"¡Mierda! ¡Un jefe mundial!"
"¿Qué clase de suerte divina tiene Demacia? ¿Acaso no era el que siempre tenía la peor fortuna?"
"¡Las recompensas son una locura! ¡El título exclusivo de "Asesino de Duendes"! ¡Y además 3 oportunidades de resurrección perfecta, un montón de experiencia y puntos de contribución!"
"A mí solo me faltan unos cientos de puntos de experiencia para subir al nivel 11."
"¡A mí también! ¡A mí también!"
Los jugadores entraron en un frenesí absoluto en un instante, con los ojos brillando como lobos hambrientos.
En los juegos en línea, las misiones de jefe mundial, donde todo el servidor se une para pelear, siempre eran un negocio redondo y sumamente rentable.
"¿Eh? ¿Por qué Demacia se está llevando al jefe cada vez más lejos...?"
En ese momento, alguien notó que la dirección en la que se movía el punto rojo en el minimapa era un tanto extraña.
"Vaya, ¿no será que se asustó tanto que huyó sin mirar a dónde iba?"
"También es posible que lo haga para proteger el círculo mágico de teletransportación..."
De repente, al percatarse de algo, la expresión de uno de los jugadores cambió ligeramente:
"Mal asunto. Él solo definitivamente va a morder el polvo. Si llega a morir y el jefe sale de la zona de combate, es muy probable que la misión se cancele."
"¡Mierda, es totalmente posible!"
"¡Tiene sentido! ¡Tenemos que ir hacia allá de inmediato!"
"¡Vamos, vamos, vamos! ¡A reventar al jefe mundial!"
Los jugadores analizaron la situación en un par de frases y decidieron ponerse en marcha de inmediato, con el temor constante de que el jefe se marchara.
"¡En marcha, en marcha! ¡A darle con todo al jefe mundial!"
"¡Que todos se equipen con los cuchillos y bastones de madera! ¡El consejo de la misión dice que tienen un bono de daño!"
"Espera, avisa a la gente del campamento para que acepten la misión de inmediato. Que vengan a hacer algo de daño y a farmear la experiencia del jefe mundial. ¡Después de todo, es el primero!"
En un instante, el ejército de jugadores comenzó a operar como una inmensa maquinaria. Cerca de un centenar de elfos se colgaron a la espalda las hojas curvas y los arcos capturados, volvieron a empuñar sus armas iniciales y avanzaron en una imponente masa hacia la ubicación del punto rojo en el minimapa.
Tras innumerables combates, ya contaban con cierta experiencia. Al movilizarse en este momento, emanaban de manera sutil una imponente aura de batalla.
Al mismo tiempo, una cantidad incontable de jugadores en el campamento que habían recibido el aviso tomaron sus armas entusiasmados y cruzaron el círculo de teletransportación... Todos aceptaron la misión con la intención de infligir algo de daño y llevarse una parte del pastel, completamente emocionados.
¡En un momento, los trescientos Elegidos se movilizaron en su totalidad!
Berserker, quien observaba en secreto, se quedó completamente estupefacto al ver a este grupo de Elegidos que de pronto parecía haber caído en un estado de locura general.
"Por la Matriarca Divina, ¿qué les ha ocurrido?"
"Ha aparecido un sacerdote duende, y uno muy poderoso que ha esclavizado a incontables almas de elfos fallecidos. Les he comunicado este asunto", explicó Evé en la mente de Berserker mientras contemplaba a los jugadores, cuyo entusiasmo le devolvía un poco la tranquilidad.
¿Un sacerdote duende que esclavizaba almas de elfos fallecidos?
Al escuchar esas palabras, Berserker se enfureció al instante.
¡Malditos duendes malvados y corruptos! ¡Aquello era el mayor insulto posible hacia Su Majestad la Matriarca Divina!
¡Deseaba con todas sus fuerzas salir volando hacia allá en ese mismo instante para aplastar a ese osado infeliz de un solo golpe!
Sin embargo, al recordar a la deidad que respaldaba a los duendes, no tuvo más remedio que reprimir a la fuerza sus impulsos.
No... no podía sabotear los planes de Su Majestad la Matriarca Divina...
¿Eh? No...
Espera...
De repente, Berserker hiló los cabos en su mente. Se puso de pie entre los árboles, observando con incredulidad a los jugadores que marchaban con un ímpetu arrollador en cierta dirección, y exclamó conmocionado:
"Diosa Madre... Usted... ¿lo que queréis decir es que este grupo de Elegidos va a matar al sacerdote duende?"
Un sacerdote duende capaz de esclavizar almas de elfos fallecidos poseía, sin duda, una fuerza formidable, algo que Berserker podía deducir perfectamente incluso sin haber visto al enemigo en persona.
Al menos para los Elegidos, esto representaba un desafío absoluto.
No eran creyentes de la Diosa Madre, pero en el momento en que la dignidad de la diosa se veía desafiada, ¡este grupo de Elegidos no vacilaba en absoluto, tomaba la iniciativa para atacar y avanzaba con valentía indomable!
Al escuchar los lejanos gritos de los jugadores que resonaban a la distancia con consignas como "¡Al ataque!", "¡Por los elfos! ¡Por la diosa!"...
En este preciso instante, Berserker llegó a sentirse un poco conmovido.
Por la Matriarca Divina, aunque estos Elegidos eran astutos y codiciosos, también poseían momentos de una lealtad tan sincera y confiable, defendiendo a la Diosa Madre sin temor a las dificultades ni a los peligros...
¡Diosa Madre, vuestra elección demuestra una visión verdaderamente profunda y previsora!
Al recordar los prejuicios que antes albergaba hacia los Elegidos, Berserker sintió que tal vez debía reevaluar la percepción que tenía de ellos.
No solo eso; cuando Berserker distinguió con claridad los ojos inyectados en sangre de los jugadores y sus expresiones ligeramente distorsionadas por la emoción, su mirada cambió una vez más.
¡Era como si... a lo que se dirigían no fuera una batalla encarnizada, sino un festival de celebración!
¡Incluso si no eran guerreros natos, demostraban ser verdaderos valientes!
Evocando todos los combates previos de los Elegidos, Berserker no pudo evitar soltar un lamento de admiración en este momento:
"Por la Matriarca Divina, vuestra sabiduría y criterio me avergüenzan..."
"El entusiasmo de este grupo de Elegidos por la batalla es asombroso, algo que supera por mucho al de un elfo común... Esta es precisamente la cualidad de la que carecía la raza élfica, amante de la paz, en su camino hacia el resurgimiento..."
"Diosa Madre, teníais razón. ¡Creo que llegará el día en que guiarán a la raza élfica a levantarse y a erigirse una vez más sobre el continente de Saigües!"
...
En la densa espesura del bosque.
Demacia contemplaba el aviso del sistema en su campo de visión, completamente atónito.
"Un... un jefe mundial..."
Se dio un pellizco en la mejilla y murmuró:
"¿Esto cuenta como buena o mala suerte?"
Al girar la cabeza y mirar a los no muertos que se aproximaban cada vez más a sus espaldas, Demacia se sintió sumamente agobiado.
"Mierda, ¿tenían que perseguirme tan de cerca...?"
Inspiró profundamente y volvió a acelerar.
"Dado que se trata de un jefe mundial, daré vueltas en círculos. El hermano Mu y los demás seguro vendrán hacia acá en cuanto reciban el aviso del sistema. No puedo morir antes de que lleguen; si caigo y el jefe sale de la zona de combate para regresar a su puesto, es muy probable que la misión fracase".
Demacia cambió su idea inicial de atraer al monstruo para luego suicidarse.
Con su nuevo objetivo decidido, modificó su dirección y comenzó a trazar un círculo.
Gulu, rodeado por los no muertos, iba sentado sobre los hombros de un enorme esqueleto, siguiendo muy de cerca los pasos de Demacia.
"Jaja... ¿Acaso pretendes ganar tiempo?"
Al observar al elfo empapado en sudor, sus ojos se llenaron de burla:
"¿O es que estás esperando a tus compañeros?"
A estas alturas, Gulu estaba cien por ciento seguro de que detrás de este elfo se ocultaba definitivamente alguna facción.
Sin embargo, al contar con la magia de los no muertos, jamás había temido enfrentarse a muchos siendo solo uno.
Aunque sus no muertos carecían de inteligencia, eran sumamente numerosos, no sentían dolor y desconocían el significado de la muerte o el miedo. ¡Eran las herramientas más intrépidas para las peleas en grupo!
Además, no creía que el bando contrario fuera realmente fuerte; de lo contrario, habrían ido a buscarlo directamente a su puerta desde hacía mucho tiempo.
"Esta es una oportunidad. Quiero ver quiénes son los que están causando problemas a mis espaldas... Jaja, pensar que hay elfos involucrados. Si tengo suerte, esta vez podré pescar algunos peces gordos"
Planeaba aprovechar la ocasión para obligar al enemigo a salir a la luz...
Debido a la carrera continua, la resistencia de Demacia también disminuía a gran velocidad.
Aunque había desactivado la sensación de fatiga, ese estado alterado de cansancio físico seguía empeorando su capacidad de movimiento.
Finalmente, pareció no poder correr más y se detuvo gradualmente.
"¿Ya no puedes correr?"
Gulu saltó de los hombros del no muerto, contemplando a Demacia con una risa fría y constante.
Agitó la mano y los más de diez no muertos de nivel 10 arremetieron en grupo, rodeando por completo a Demacia.
Demacia giró la cabeza mientras jadeaba y se limpiaba el sudor de la frente; sin embargo, en su expresión no había ni el más mínimo rastro de tensión o desesperación.
Un destello de extrañeza cruzó por los ojos de Gulu:
"¿Resulta que no tienes miedo?"
Demacia miró al sacerdote duende vestido de mago frente a él y, de repente, sonrió levemente, mostrando una hilera de dientes blancos:
"¿Miedo de qué?"
Soltó un bufido y escupió al suelo:
"¡Mis refuerzos ya están aquí!"
En cuanto las palabras salieron de su boca, una serie de gritos entusiasmados resonó desde todas las direcciones, superponiéndose unos a otros:
"¡Es el jefe mundial! ¡Es el jefe mundial!"
"¡Al ataque! ¡No dejéis que escape!"
"¡Por la raza élfica! ¡Por Su Alteza Evé!"
"¡Abajo los duendes!"
"¡A por él!"

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Estás leyendo el capítulo 33 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 14 de junio de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.