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Leer El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 9 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\* Apenas treinta minutos antes. En el interior del puesto de mando táctico móvil, el ambiente era un hervidero de caos y confusión tras la repentina pérdida de señal del Pelotón 2. “¡¿Y las cámaras corporales?! ¡¿Todavía no logran restablecer el enlace?!” “¡Seguimos intentándolo, señor!” Las pantallas del centro de operaciones estaban completamente anegadas por una densa y estática lluvia de nieve electrónica. De inmediato, los oficiales intentaron enlazar comunicaciones por radiofrecuencia con el Pelotón 2, pero los canales permanecían sumidos en un silencio sepulcral. “Líder de equipo... Lo que acabamos de ver hace un momento...” “En efecto.” Ante las palabras de la inspectora municipal Rin Yenitz, Joseph asintió con gravedad: “Sin lugar a dudas, se trataba de una maldición.” La última imagen que las cámaras corporales habían alcanzado a transmitir antes del corte fue el colapso del suelo de hormigón, desintegrado en polvo bajo el influjo de una ponzoña mágica. “Definitivamente esto no es obra de una simple pandilla callejera.” “¿Y qué probabilidad hay de que los pandilleros hayan contratado los servicios de un hechicero de maldiciones?” “¿Contratar a un practicante de maldiciones solo para ocupar un complejo comercial?” Aquello resultaba a todas luces absurdo e ineficiente. Joseph Howard dejó escapar un chasquido de lengua cargado de preocupación: “Hay otro objetivo oculto detrás de todo esto.” En ese preciso instante, uno de los operadores se puso en pie de un salto, derribando casi la silla: “¡Líder de equipo! ¡Una de las cámaras corporales acaba de reconectarse!” “¡¿De qué interno se trata?!” “¡Es el recluso número 43471!” Al escuchar aquella cifra que a estas alturas ya se había grabado a fuego en su memoria, los ojos de Yenitz se abrieron de par en par: “¡Kyle Clarke...!” “¡Despliéguenlo de inmediato en el monitor principal!” En el acto, la transmisión en directo proveniente de la cámara corporal de Kyle se proyectó sobre la pantalla central de la sala. Al contemplar la escena, la inspectora no pudo evitar abrir la boca con extrañeza: “... ¿Qué demonios está haciendo ese hombre?” “······.” Dado que la bodycam iba acoplada a la altura del pecho, la perspectiva de la imagen mostraba con exactitud el campo de visión de Kyle. Y en medio de aquel lúgubre pasillo, la pantalla mostraba al muchacho conversando con total naturalidad frente a un maniquí de escaparate. \[¿Acaso... chhh... posees la ciudadanía legal?\] “¡¿Qué le pasa al audio?!” “¡Parece ser que los micrófonos sufrieron daños durante el impacto!” Fue justo en ese momento. De pronto, el maniquí comenzó a moverse por sí mismo. “¡¿?!” Al presenciar cómo aquella figura inerte gesticulaba y se movía de manera idéntica a un ser humano de carne y hueso, Yenitz contuvo la respiración: “Eso es... ¿artes de marionetas?” Pero el asombro no terminaba allí. La pantalla continuaba mostrando al convicto manteniendo una conversación fluida con el maniquí como si fuera una persona real. “No me digas que...” Al comprender la naturaleza de lo que presenciaba, los ojos de Joseph se dilataron: “¡Una maldición de alucinación...!” Con el rostro ensombrecido por la tensión, el superintendente bramó dirigiéndose a los oficiales: “¡¿Dónde está el Pelotón 1?!” “¡El Pelotón 1 se encuentra en formación de espera!” “¡Comuniquen de inmediato al equipo Alfa que preparen la incursión de asalto junto al Pelotón 1! ¡El enemigo es una hechicera de maldiciones! ¡Y de la categoría más peligrosa: una criminal de Grado Especial!” “¡¿G-Grado Especial, señor?!” “¡Así es!” Maniquíes animados, artes de marionetas y maldiciones ilusorias de alto calibre. A partir de esos rasgos distintivos, la mente de Joseph hilvanó el perfil de inmediato: “¡Se trata, sin lugar a dudas, de la Bruja del Embrujo: Alice Garner...!” “¡¡...!!” Al escuchar el infame nombre de la 'Bruja del Embrujo', todos los oficiales presentes en el centro de mando se estremecieron al unísono. Y la inspectora Yenitz no fue la excepción: “¿Alice Garner? ¿Se refiere a aquella hechicera que devoró la fuerza vital de cientos de personas en una sola noche hace cuatro años?” Ante la pregunta, Joseph asintió con severidad: “Así es. Es ella, no cabe la menor duda.” Famosa en los archivos policiales tanto por su belleza deslumbrante como por su crueldad atroz, había sido la autora intelectual y material de convertir un distrito entero de tres manzanas en un infierno de cuerpos disecados hacía cuatro años. Los ojos de Joseph se entrecerraron con frialdad: 'Tiene sentido. Tras cuatro años en la clandestinidad, es natural que su apetito haya despertado de nuevo.' Al mismo tiempo, las piezas del rompecabezas comenzaron a encajar en su cabeza: “Desde un principio, el edificio comercial jamás fue tomado por una pandilla.” Los supuestos pandilleros no eran más que marionetas manipuladas mentalmente por sus artes oscuras. En realidad, todo era una operación encubierta de la hechicera para saciar su hambre devorando a los ocupantes del inmueble y, de paso, establecer allí el 'punto de anclaje' para desplegar una gigantesca barrera mágica. “Una barrera...”, murmuró Yenitz con el semblante pálido. “Hace cuatro años también utilizó una barrera mágica para perpetrar aquella masacre masiva, ¿verdad?” El saldo de aquella tragedia había rozado las trescientas víctimas mortales. En el transcurso de una sola noche, cerca de trescientos civiles fueron drenados hasta quedar reducidos a momias secas. Y entre ellos, aunque en una proporción minúscula, se contaban varios ciudadanos con plenos derechos. Una mueca severa asomó a los labios de Joseph: “Después de aquel incidente desapareció sin dejar el menor rastro... Y pensar que volvería a mostrar las fauces por su propia cuenta.” Aquello representaba una oportunidad irrepetible. El oficial impartió órdenes a voz en cuello: “¡¿Y el equipamiento de protección antimaldición?!” “¡Todos los miembros del equipo Alfa lo llevan equipado, señor!” “¡Transfieran la autoridad de ejecución sobre el Pelotón 1 al equipo Alfa y ordenen el asalto inmediato!” Neutralizar a una fugitiva de Grado Especial de semejante calibre supondría un mérito colosal para su hoja de servicios. En ese momento, la inspectora Yenitz dejó escapar un suspiro de pesadumbre: “Qué lástima por el chico...” “¿Cómo dice?” “Me refiero al interno 43471.” Contemplando el monitor donde Kyle avanzaba confiado junto al maniquí, la mujer añadió con tono amargo: “Era un recluso excepcionalmente prometedor.” “······.” Joseph reprimió un chasquido de dientes: “No hay nada que podamos hacer al respecto.” Cualquier otra amenaza era discutible, pero haber caído en las redes de la Bruja del Embrujo significaba una sentencia de muerte indiscutible. “A estas alturas, librarse de la ilusión sensorial de esa mujer es prácticamente imposib—” Fue en esa mismísima fracción de segundo. \[¡¡BAAAANG!!\] Acompañado por el estampido de un disparo a quemarropa, la cabeza del maniquí estalló en mil pedazos sobre la pantalla. “¡¿?!” “¡¿Pero qué...?! Y sin detenerse un solo instante, Kyle shoulder-mounted su fusil y vació una ráfaga devastadora que pulverizó los restos del maniquí hasta los cimientos, dejando a los mandos policiales con la mandíbula desencajada por el asombro. “No me digas que...” “¡¿Desentrañó la alucinación por sí mismo?!” En medio del pasmo general, la verdadera hechicera de maldiciones emergió finalmente de las sombras del pasillo. “¡L-líder de equipo!” “Tal como sospechaba.” Al confirmar las facciones en la pantalla, Joseph asintió: “Es Alice Garner.” De inmediato, el operador de radio transmitió la confirmación: “Nido a Pájaro Madre. Se confirma que el objetivo principal es Alice Garner. Repito, el objetivo es...” Mientras tanto, el oficial de monitoreo reportó con urgencia: “¡El recluso 43471 ha entablado conversación con el objetivo!” \[Chhh... ¿Acaso este rostro... no compensa... chhh...?\] El audio se entrecortaba violentamente por las interferencias estáticas, arrancando un grito de frustración a Joseph: “¡¿No pueden limpiar ese maldito ruido de fondo?!” “¡L-lo estamos intentando, señor!” \[La montaña... de cadáveres... chhh... no es una ilusión...\] \[Ni de chiste...\] Los oficiales fruncían el ceño ante los fragmentos aislados que lograban captar: “¿De qué demonios están hablando...?” “No lo sé... Parece que el recluso afirma que los cadáveres son reales...” Y en efecto, la montaña de cadáveres momificados visible en la pantalla era aterradoramente auténtica. '¿Qué significa esto?', caviló Joseph, estrechando la mirada. 'Es como si... las alucinaciones de la bruja no surtieran el más mínimo efecto sobre Kyle Clarke...' Fue justo en ese instante. \[... mi maldición... chhh... se transmuta en veneno letal... ¿comienza a hacerte efecto...?\] \[¡Cof! ¡¡Cof, cof, cof!!\] Al ver a Kyle tambalearse entre espasmos de tos violenta, la desazón se apoderó de la sala: “Maldición...” “La maldición ha entrado en su sistema...” Aquello era la prueba irrefutable de que la energía oscura había comenzado a corroer su organismo desde adentro. Haber desentrañado la ilusión no le servía de nada; en el momento en que puso un pie en aquella estancia saturada de toxinas arcanas, su destino estaba sellado desde el principio. “La sala entera debía de estar impregnada de miasmas letales.” “Es muy probable que todo el subsuelo comercial esté infectado.” “Debemos advertir al equipo Alfa de inmediato.” En la pantalla, el ángulo de la bodycam se inclinó bruscamente hacia el suelo, señal inequívoca de que Kyle se había desplomado sobre las baldosas. “... Supongo que los milagros tienen un límite.” Justo cuando Joseph se disponía a ordenar el corte de la transmisión al dar por muerto al interno, ocurrió. \[Qué interesante.\] Brotando con una nitidez escalofriante a través de los altavoces, la voz tranquila de Kyle reverberó en el centro de mando. “¡¡...!!” Los oficiales clavaron sus pupilas en la pantalla en una milésima de segundo. \[... Resulta que... chhh... eras real.\] Erguido cuan largo era, sin el menor rastro de debilidad o envenenamiento en su postura, el recluso levantó su arma y apretó el gatillo directamente contra la hechicera. \[¡¡BANG!!\] \[¡¡¡Aaaaaagh!!!\] “¡¿Qué demonios?!” Los ojos de los presentes amenazaban con salírseles de las órbitas. Y quien compartía idéntico grado de espanto no era otra que la mismísima bruja reflejada en el video: \[¡¿C-cómo es posib...?!\] Sin embargo, Kyle no le concedió el más mínimo respiro para pronunciar una sola palabra más, desatando una lluvia implacable e incesante de proyectiles de alto calibre. La hechicera intentó desesperadamente contratacar arrojando oleadas de maldiciones de color azabache, pero fue en vano. Como si aquellas letales artes oscuras no fueran más que una brisa inofensiva, el muchacho continuó martilleando el gatillo una y otra vez, implacable y sereno. \[Gof... aaagh...\] Y ese fue el final. Aquella hechicera legendaria que en su día había masacrado a cientos de personas conoció un desenlace tan abrupto como ridículamente aplastante a manos de un solo recluso. “······.” “······.” “······.” Un silencio sepulcral, denso y paralizante, se adueñó del centro de mando. En medio de la quietud, la voz despreocupada de Kyle volvió a sonar a través del canal de audio: \[¿Hola...? Chhh... ¿Están... viendo... esto?\] \[Aquí el 43471... Chhh... Repito: situación concluida~.\] Sin embargo, ni el operador encargado de coordinar al equipo Alfa, ni los analistas que monitoreaban los sensores, ni la inspectora Yenitz, ni el propio superintendente Joseph Howard fueron capaces de articular una sola palabra. ¿Un convicto que parecía haber sucumbido a un veneno mortal se pone de pie como si nada y aniquila a una de las hechiceras más temidas de la ciudad? Al cabo de varios segundos, los guardias comenzaron a murmurar entre ellos con semblantes desencajados por el pánico: “¿Esa bruja... acaba de morir así de fácil?” “Es imposible...” “¿Por qué carajos no le hicieron efecto las maldiciones?” “N-no tengo la menor idea...” “Ese maldito recluso... ¿quién carajos es en realidad?” La perplejidad que atenazaba a Joseph era igual de abrumadora. '¿Pero qué clase de locura es esta...?' El oficial se llevó una mano al rostro, cavilando frenéticamente: '¿Acaso posee una inmunidad congénita contra las maldiciones?' Pero casi al instante, negó con la cabeza: 'No... Eso no tiene sentido. Al principio, la maldición de alucinación parecía haber surtido efecto en él.' Al menos desde la perspectiva de las cámaras, el muchacho había estado conversando dócilmente con el maniquí. Fue entonces cuando una revelación súbita le heló la sangre en las venas: 'Un momento...' Se quedó paralizado en su sitio. '¿Y si... en realidad se dejó engañar deliberadamente?' Con el propósito calculado de no despertar las sospechas de la bruja y lograr que lo guiara directamente hasta el punto de anclaje de la barrera. 'Y una vez que tuvo el ancla frente a sus ojos...' Disipó la ilusión en el acto y pulverizó la marioneta. 'Pero... ¿cómo diablos lo hizo?' Ese era el núcleo del enigma. En medio de aquel subsuelo, Kyle no disponía de ningún artefacto mágico de disipación arcana. En ese caso, hasta donde alcanzaban los conocimientos tácticos de Joseph, solo existía una explicación factible en todo el universo: '¡Calculó inversamente la fórmula de la maldición... y la neutralizó en tiempo real...!' Al fin y al cabo, la hechicería de maldiciones formaba parte indivisible de las leyes de la magia. Y como cualquier otra disciplina arcana, poseía una estructura matricial y un sistema de conjuración definido. Dicho de otro modo: si alguien contaba con el intelecto y la maestría suficiente para desglosar y calcular en reversa la fórmula del hechizo, podía desmantelar el maleficio desde su raíz. En términos sencillos: era el equivalente mágico a hackear un sistema informático complejo. En teoría, ningún conjuro en el mundo estaba exento de esa vulnerabilidad fundamental. 'La bruja creyó ingenuamente que el muchacho había descubierto la farsa por pura intuición sensorial...' ¿Pero qué pasaba si la realidad era infinitamente más aterradora? ¿Y si no se trataba de simple intuición, sino de que el interno poseía la capacidad de hackear y disipar maldiciones arcanas a voluntad desde el primer segundo? 'Es una deducción descabellada...' Una conjetura que rayaba en el delirio más absoluto. Sin embargo, las palabras exactas que Kyle había pronunciado en la grabación resonaron con fuerza en la memoria de Joseph: —Qué interesante. —... Resulta que... eras real. Aquellas no eran las palabras de alguien que se había salvado por los pelos. Era el tono arrogante y divertido de quien sabía desde un principio que la hechicera parada frente a él era de carne y hueso, mofándose de la audacia de una mujer que se creía protegida por una ilusión. El semblante de Joseph se petrificó: 'Espera... Si eso es cierto...' Clavó sus ojos en el monitor: '¿Kyle Clarke supo que esa mujer era la verdadera desde el mismísimo instante en que cruzaron miradas?' Al llegar a esa conclusión, un escalofrío helado le erizó el vello de los brazos. Todas las piezas del puzzle encajaban con una precisión matemática aterradora. Se frotó la frente, abrumado por las implicaciones: 'Pero... desmantelar fórmulas arcanas de semejante complejidad no es algo que esté al alcance de cualquier mortal...' Nadie en los suburbios ni en las fuerzas policiales poseía semejante nivel de conocimiento teórico. 'Nadie... excepto una única institución.' Sus ojos se afilaron como puñales: 'La Torre Mágica.' Aquel gremio hermético forjado a lo largo de siglos por las familias mágicas más prestigiosas del continente para monopolizar sus secretos arcanos. El nivel de maestría que ostentaban los eruditos de la Torre Mágica pertenecía a una dimensión completamente ajena al alcance de los toscos hechiceros heréticos que pululaban por los bajos fondos. Para un iniciado de semejante calibre, desarmar las fórmulas de una bruja de alcantarilla era un juego de niños. Una risa seca y nerviosa se le escapó a Joseph de la garganta: '¿Me están diciendo que un mísero interno del Escuadrón 141... es en realidad un desertor o un enviado de la mismísima Torre Mágica?' Sonaba a la fantasía más ridícula y atrevida jamás concebida por mente humana. El problema radicaba en que, de ser cierta, explicaba absolutamente todas las anomalías con una exactitud que ponía los pelos de punta. Y no se limitaba a este incidente en particular: '¡El asalto a la fábrica de Kepler también cobra perfecto sentido bajo esta teoría!' Si Kyle Clarke provenía de la Torre Mágica, someter a aquel mago de fuego sin recibir un solo rasguño dejaba de ser un milagro inexplicable. Ni siquiera había necesitado entablar un duelo mágico convencional. Dado que los hechizos de los magos heréticos solían ser construcciones burdas y defectuosas, para alguien instruido en la Torre no habrían sido más que objetivos fáciles de 'hackear' y desarticular en pleno vuelo. Exactamente igual a como acababa de aniquilar a esta hechicera de maldiciones. Neutralizando las llamas antes de que pudieran quemarlo. 'Cielos...' Joseph se pasó la mano por el mentón, digiriendo la magnitud del hallazgo: 'Si en verdad ese sujeto proviene de la Torre Mágica...' Aquello representaba una oportunidad de proporciones estratosféricas. La Torre Mágica era una institución tan cerrada y soberbia que jamás se dignaba a intervenir en los asuntos terrenales del Estado. Y sin embargo, un vástago de ese templo arcano se encontraba ahora bajo su mando en la Unidad 141. Fuese cual fuese el motivo que lo había empujado a descender al fango, su sola presencia desataría un auténtico vendaval en el penal. Y por encima de todo, su capacidad para anular a los magos clandestinos constituía un arma de un valor incalculable. 'Debo asegurarme de mimar y cuidar a Kyle Clarke para que mantenga esa actitud proactiva.' Concederle privilegios dentro de la prisión sería lo mínimo. Para mantenerlo motivado y leal, sería prudente preparar recompensas que fueran mucho más allá de una simple conmutación de condena o la ciudadanía civil. Acariciándose la barba, Joseph frunció el ceño ante una última incógnita: 'Sin embargo, hay algo que sigue sin cuadrar.' Si su teoría era correcta, ¿qué demonios hacía un erudito de semejante calibre revolcándose en el lodazal del Distrito 8? 'Recuerdo que mencionó que tenía una hermana mayor...' Los ojos de Joseph brillaron con resolución: 'Definitivamente tendré que investigar a fondo los antecedentes de esa tal Rena.' Mientras tanto, en un rincón del tráiler, la inspectora Rin Yenitz se encontraba sumida en una crisis nerviosa de una naturaleza totalmente distinta. 'No puede ser... ¿verdad?' La mujer temblaba ligeramente de pies a cabeza mientras miraba la pantalla: '¿Constitución Antimagia...? ¡¿De verdad ese tipo no será un descendiente bastardo de la Familia Lutus?!' La inspectora, por su cuenta, había caído en un laberinto de preocupaciones completamente disparatado. \* Dando un par de golpecitos sobre la lente de la bodycam, murmuré para mis adentros: “Supongo que con esto habrá quedado claro el mensaje.” El indicador luminoso de la cámara seguía encendido, así que era de suponer que los mandos enviarían un equipo de extracción en breve. “Por cierto... ¿dónde diablos se habrán metido los demás?” Ni Walter, ni Jackson, ni el resto de los integrantes del pelotón aparecían por ninguna parte; ni siquiera sus cadáveres estaban a la vista. Aquello significaba, con una probabilidad abrumadora, que la bruja los había arrastrado para utilizarlos como materia prima de sus rituales. Dejando atrás la montaña de momias disecadas, me adentré en las profundidades del salón de conferencias. Al instante, una pestilencia nauseabunda a putrefacción me golpeó la nariz. “Pero qué demonios...” Al iluminar la estancia con la linterna táctica del fusil, descubrí una gigantesca formación mágica trazada en el suelo. Tenía la forma de un colosal pentagrama invertido, del cual partían gruesos canales de un fluido carmesí que se extendían hacia las paredes. Siguiendo el curso de aquellas líneas rojas con la mirada, descubrí el origen del horror: “... Conque aquí estaban metidos todos los pandilleros.” Colgados a lo largo de los muros como si fueran ristras de salchichas, yacían decenas de criminales desecados tras haber sido exprimidos hasta la última gota de sangre para nutrir el ritual. Y no eran los únicos: tras de ellos colgaban también numerosos civiles inocentes. A todas luces, la hechicera había drenado sus vidas enteras para alimentar la energía del pentagrama. Desplazando el haz de luz con parsimonia a lo largo de la pared, una silueta familiar me hizo dar un respingo: “¿Señor Jackson?” Efectivamente: allí colgados, junto a los restos de los pandilleros, se encontraban Jackson y los demás miembros del Pelotón 2. Aproximándome a toda prisa, procedí a comprobar si alguno de ellos conservaba el pulso. “Maldición...” Sin embargo, al cabo de unos segundos comprendí que era un esfuerzo estéril. Pensándolo con calma, la bruja me había ordenado que le trajeran mi cadáver, lo que demostraba que no necesitaba mantener con vida a sus sacrificios para drenarlos. Estar colgados de aquella pared equivalía prácticamente a una sentencia de muerte consumada. Justo en el instante en que sacudía la cabeza con resignación, ocurrió. “¡Cof!” El cuerpo inerte de Jackson convulsionó de pronto, escupiendo una densa bocanada de sangre rancia. “¡Señor Jackson!” Abalanzándome hacia él, le propiné una sonora bofetada en la mejilla para espabilarlo. ¡Plas! “¡Oiga! ¡¿Está despierto?! ¡¿Me escucha?!” “Aagh... gof...” ¿Será que su condición de quimera biológica le otorgaba una vitalidad monstruosamente superior a la de un humano normal? En el momento en que lograba descolgar su pesada masa corporal del muro para recostarlo en el suelo, una serie de notificaciones mecánicas reverberó en mi campo de visión: \[¡Ding!\] \[Ha completado con éxito su segunda misión.\] \[Impedir la formación del punto de anclaje de la barrera por parte de la criminal (★★★★★)\] \[Participación determinante en la neutralización de la criminal (★★★★★)\] \[Misión adicional: Rescate de compañeros de pelotón capturados (★★)\] \[Evaluación de cumplimiento de misión: Rango A+\] \[Su nivel ha aumentado.\] \[Sus atributos corporales se han incrementado adicionalmente debido al alto rango de evaluación.\] \[No hay habilidades exclusivas desbloqueables en el nivel actual.\] \[La recompensa se ha convertido en Puntos de Habilidad.\] '¡Puntos de habilidad...!' Una oleada de satisfacción me recorrió el pecho al leer la notificación. ¡Por fin podría desbloquear destrezas activas! Sin embargo, los avisos del sistema no se detuvieron allí: \[Liquidación completada por causa de fallecimiento.\] \[Su comprensión sobre el maná de las maldiciones se ha incrementado ligeramente.\] \[¡Ding!\] \[Se ha desbloqueado el árbol de habilidades: 'Hechicería de Maldiciones'.\] “... ¡¡!!” \----- • Novela: El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (죄수 부대의 불사자는 착각당한다) • Autor: Full Draw (풀드로우) • Traducción: Inmensurable 🪖 \[Fin del reporte de misión — Escuadrón 141\] ⚔️ ¿Logró sobrevivir soldado a este despliegue? ¡Deja tu comentario y reacción para respaldar el proyecto y acelerar el siguiente informe de combate! ✨
El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela)

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Estás leyendo el capítulo 9 de El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela), un novela. Tras perder a la mujer que cuidó de él en una traición atroz, Kyle consuma su venganza y es condenado al infame Escuadrón 141, una unidad militar penal con una tasa de supervivencia prácticamente nula. Al arrojarse sin… Este capítulo tiene publicado el 23 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) tiene 30 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.