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Leer El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 6 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\* Con el francotirador de la azotea neutralizado, la situación en la fábrica de manufactura farmacéutica de Kepler quedó completamente bajo control. “No... pero ¿cómo...?” Caminando por el corredor subterráneo, Rin Yenitz contempló una vez más con estupor la masacre que dejaba tras de sí a cada paso. El escenario estaba literalmente pulverizado. Restos de escombros calcinados y cadáveres reducidos a pedazos de carbón yacían esparcidos en todas direcciones, víctimas colaterales de la atroz refriega. Aquel panorama nauseabundo no hacía más que dar fe de la aterradora ferocidad del combate que se había librado instantes atrás. Cualquiera con dos dedos de frente podía deducir que el mago causante de semejante estrago era un individuo de un poder abrumador. '¿Y me están diciendo que se enfrentó a semejante monstruo y salió sin un solo rasguño?' En la mente de la inspectora volvió a dibujarse la figura de Kyle, absolutamente ileso e impecable. '... El interno número 43471.' Ahora que lo recordaba, también había sido este mismo sujeto quien redujo a cenizas el cuartel general de la Familia Rollione en solitario. 'Al principio pensé que tal vez se trataba de un esper con habilidad de endurecimiento corporal.' A decir verdad, aunque la vestimenta táctica de Kyle había quedado hecha jirones por las explosiones, su cuerpo estaba intacto. Aquello demostraba con claridad que no había logrado esquivar los ataques. A primera vista, ese detalle parecía respaldar la teoría de una habilidad de endurecimiento dérmico; y analizando el incidente de los Rollione, dicha explicación parecía encajar a la perfección, pero... '¿Acaso es humanamente posible alcanzar semejante nivel de dureza?' Al menos entre todos los superhumanos con habilidades de blindaje corporal que ella había conocido a lo largo de su carrera, ninguno poseía una resistencia de tal magnitud. Invariablemente, esa discrepancia la obligaba a sospechar si el recluso no ocultaba otra clase de facultad desconocida. 'Sí... Por ejemplo...' Yenitz entrecerró los ojos mientras una hipótesis audaz cruzaba por su mente. '... Una constitución antimagia.' Antimagia. Era, en el sentido más literal del término, una fisionomía inmune a la magia: un rasgo congénito tan extraordinario como anómalo, según el cual ningún tipo de hechizo surtía efecto sobre su portador. Para colmo de males, era una habilidad descaradamente tramposa: aunque volvía a su usuario completamente inmune a la hechicería ajena, no le impedía a él mismo canalizar y conjurar magia a voluntad. Si en verdad poseyera semejante cualidad, se explicaría sin problemas cómo fue capaz de despachar a un hechicero de alto nivel en medio de ese infierno de fuego sin sufrir la más mínima quemadura. Al fin y al cabo, los hechizos de su adversario no habrían sido más que aire caliente. Sin embargo, al cabo de unos segundos, la inspectora dejó escapar una risita burlona. “Qué estupidez. Es imposible.” La constitución antimagia era un rasgo exclusivo y celosamente resguardado por el linaje más noble de esta colosal metrópoli-estado llamada Dun City: la estirpe directa de la ilustre Familia Lutus, clan que había ostentado el cargo de alcalde durante generaciones consecutivas. '¿Qué motivo tendría un vástago de la sangre de Lutus para arrastrarse por un vertedero como este?' Por más disoluta que fuera la vida del actual alcalde Lutus y por muchos hijos bastardos que hubiese esparcido por el mundo, jamás habría sido tan negligente como para abandonar a su propia descendencia a su suerte en los barrios bajos. 'La constitución antimagia de los Lutus es sagrada e inviolable por su propia naturaleza.' Con esa lógica incontestable, Yenitz descartó de inmediato cualquier interés adicional en las habilidades de Kyle. Al fin y al cabo, la Unidad 141 no era más que un mazo de cartas prescindibles. 'Ponerse a indagar en cada una de las mañas de los presos es la mayor pérdida de tiempo concebible.' Lo único que la administración municipal esperaba de semejante escoria era que cumplieran cabalmente su función como escudos de carne. Nada más. Mientras sirvieran con eficacia a ese propósito, poco importaba qué clase de truco tuvieran bajo la manga. Dirigiéndose a Joseph, quien examinaba con detenimiento la sala de servidores, la mujer preguntó: “Entonces, ¿el objetivo de los intrusos eran los datos confidenciales de la fábrica?” “La información de manufactura de Kepler puede cotizarse fácilmente en decenas de miles de millones de créditos en el mercado negro.” En cualquier caso, gracias a la intervención de Kyle, el asunto se había resuelto de forma inmejorable. Dado que el concejal del clan Lockton había estado siguiendo de cerca el incidente, esto representaba una oportunidad dorada para consolidar el prestigio del proyecto de pacificación ante sus ojos. Aunque el destino predilecto de la Unidad 141 solía ser el reconocimiento suicida o servir de carne de cañón, a veces ocurría el milagro de que lograban zanjar situaciones críticas por su propia cuenta. “Nos ha llegado un espécimen sumamente interesante.” “¿Se refiere a ese interno?” Al ver que la conversación regresaba inexorablemente hacia el mismo individuo, Yenitz reprimió un suspiro de resignación: “Y bien... ¿qué clase de habilidad dice tener?” Fingiendo una calculada indiferencia, formuló la pregunta. Joseph se limitó a encogerse de hombros con una sonrisa: “Afirma que su cuerpo simplemente es más duro y resistente de lo habitual.” “¿Endurecimiento corporal?” “Por lo pronto, eso es lo que sostiene.” “... Soportar una potencia de fuego de ese calibre mediante mero endurecimiento... ¿No cree que deberíamos sustituir su collar bomba por un modelo de mayor potencia?” “Jajajaja.” Soltando una carcajada franca, Joseph colocó la boquilla de tabaco entre sus labios y sentenció: “Está mintiendo, desde luego.” “······.” “A mi juicio, lo más probable es que se trate de súper-regeneración.” “¿Súper-regeneración? Estará bromeando.” La súper-regeneración era una anomalía extraordinariamente infrecuente, conocida por restaurar cualquier lesión con una rapidez asombrosa. Ante la mención de una facultad que hasta entonces solo figuraba en las leyendas urbanas de la urbe, la expresión de Yenitz se tornó extraña. “Pero es que no existe otra explicación plausible para lo que ocurrió aquí.” “Mmm... Viéndolo así, ciertamente...” Al menos sonaba infinitamente más creíble que atribuirle la mítica sangre de los Lutus. “Sin embargo, por muy milagrosa que sea la súper-regeneración, resulta inútil frente a un ataque de letalidad instantánea. Un cadáver no puede regenerarse.” Al escuchar esa puntualización, Yenitz frunció levemente el entrecejo: “Y aun así, logró doblegar a un hechicero de semejante calibre...” “En efecto.” Joseph sacudió suavemente la ceniza de su pipa. “Ese muchacho dista mucho de ser un novato ordinario. Es muy probable que guarde un as bajo la manga del cual aún no tenemos noticia. Alguna facultad oculta capaz de someter y aplastar a un mago tan peligroso en un abrir y cerrar de ojos.” “¿Lo dice en serio?” “La probabilidad es sumamente alta, en mi opinión.” Por un instante fugaz, la hipótesis de la fisionomía antimagia volvió a rondar por la cabeza de la inspectora, pero se apresuró a desecharla de plano una vez más. 'No, no. Definitivamente eso es un disparate.' Yenitz reorientó el curso de sus pensamientos: 'Tiene que haber... tiene que haber otra explicación detrás de esto.' La cruda realidad era que Kyle se había limitado a aprovechar la conmoción de un mago petrificado por un grotesco acto de suicidio repentino; sin embargo, no había forma humana de que ellos llegaran a sospechar jamás semejante verdad. “... Si en verdad oculta un poder tan temible, ¿no representará una amenaza para nosotros?” “Quién sabe. Por lo pronto, parece sumamente interesado en obtener la ciudadanía legal, así que dudo mucho que cometa la imprudencia de hacer una estupidez.” Al contrario: hasta el momento se había mostrado cooperativo en un grado sorprendente. 'A juzgar por su avidez por conseguir reducciones de condena, da la impresión de que su única meta es largarse del 141 lo antes posible.' Si ese era el caso, se trataba de un punto débil sumamente ventajoso que la policía podía manipular a su antojo. Chasqueando la lengua con un dejo de insatisfacción, la inspectora comentó: “Es una verdadera lástima que la cámara corporal de su uniforme quedara destruida en la primera explosión.” “Jaja, sin duda alguna.” “Por cierto, ¿no quedó ningún otro superviviente en el Pelotón 3 además de él?” “Ah, sí. Hay uno más. Un recluso llamado Walter. Tiene una vida tan tenaz y dura de matar como una cucaracha.” Por descontado, Joseph no ponía las manos al fuego sobre si el sujeto era realmente resistente o simplemente un miserable cobarde con la astucia suficiente para hacerse el muerto; pero aun si se trataba de lo segundo, en una unidad suicida como la suya aquello constituía un talento digno de elogio. “Uf... Apenas acabábamos de reponer las bajas y ya estamos otra vez en las mismas.” Ante el tono extenuado de Yenitz, Joseph dejó escapar una sonrisa comprensiva: “No hay nada que hacerle. Esta clase de incidentes forman parte de los gajes del oficio en este maldito distrito.” Y en el Distrito Especial 8, semejantes desastres eran el pan de cada día. Tras terminar de apurar el tabaco, arrojó la colilla al suelo y declaró: “Será mejor que regresemos a la base. Tenemos que redactar y elevar el informe oficial de la misión.” “... Sí, de acuerdo.” \* Una hora más tarde. En cuanto puso un pie de regreso en el penal, lo que aguardaba a Kyle no fue otra cosa que una audiencia a solas con Joseph. Escoltado por varios guardias armados hasta el interior del despacho del superintendente, Kyle tomó asiento sobre un mullido sofá de cuero negro y aguardó con paciencia. “¿Te apetece una taza de café?” “Sí, por favor.” Al responder a la voz que provenía desde el rincón de la cocinilla, Joseph no tardó en aproximarse sosteniendo dos tazas humeantes entre las manos. “Si quieres azúcar, sírvete tú mismo.” Con las muñecas unidas por pesadas esposas metálicas, Kyle manipuló los terrones de azúcar y los dejó caer dentro de la taza, removiendo el líquido con parsimonia. Durante unos instantes, un pesado silencio reinó en la estancia, roto únicamente por el suave tintineo de las cucharas golpeando la porcelana. Justo cuando Kyle comenzaba a sentirse ligeramente incómodo por las miradas hostiles de los oficiales que custodiaban su espalda, Joseph rompió el hielo: “Buen trabajo el de hoy. Debo admitir que jamás imaginé que cosecharías semejante mérito en tu primerísimo día de despliegue.” Por norma general, que una situación de alta crisis fuera solventada exclusivamente por la Unidad 141 —y mucho menos por un solo pelotón penal— era un suceso prácticamente inaudito, de modo que la presencia de Kyle representaba una auténtica bendición para Joseph. En condiciones ordinarias, el protocolo habitual consistía en arrojar a los convictos del 141 para obtener información del terreno a costa de sus vidas y, con esos datos en mano, desplegar a las fuerzas especiales de élite de la policía para una supresión segura y calculada. Y aquello no se debía a que los reclusos fueran unos incompetentes en combate, sino a que eran arrojados deliberadamente a los peores mataderos de la metrópoli. Kyle fue directo al grano: “Supongo que eso significa que me otorgarán la conmutación especial de condena, ¿verdad?” “Desde luego. No solo recibirás una reducción formal de tu condena, sino que además te concederé una semana entera de exención de cualquier salida de combate.” “Paso de la exención de combate. Con que me reduzcan bien la condena me doy por satisfecho.” “¿Que pasas de la exención?” Al escuchar semejante respuesta, Joseph parpadeó perplejo, dudando de si sus oídos le habían jugado una mala pasada. “¿Por qué motivo?” Cualquier otro recluso en su sano juicio habría saltado de alegría ante la perspectiva de ahorrarse una semana en el frente. Kyle arrugó la nariz, como si la duda de su interlocutor careciera del más mínimo sentido: “¿De qué me sirve descansar? Prefiero aprovechar ese tiempo para seguir acumulando reducciones de condena y largarme de aquí cuanto antes.” “... Quizá no sea el más indicado para preguntarte esto, muchacho, pero... ¿acaso no le tienes miedo a la muerte?” “Basta con no morirse y listo.” Al fin y al cabo, aunque deseara morir, su propia inmortalidad se lo impedía terminantemente. Sin embargo, para los oídos de los guardias apostados a sus espaldas, aquellas palabras sonaron a la más ridícula e insoportable de las arrogancias. Los oficiales comenzaron a murmurar entre dientes con sorna: “Vaya, míralo nada más... Consiguió un poco de suerte en su primer encargo y ya se cree el amo del mundo.” “Maldita escoria criminal. Pareciera que si pasan un solo día sin dárselas de tipos duros se mueren de la vergüenza.” No obstante, los pensamientos de Joseph discurrían por un cauce radicalmente distinto. 'No.' Sus ojos se afilaron como hojas de afeitar. 'Esa no es la bravuconería de un farsante. Es la certeza absoluta de alguien que confía plenamente en sus propias habilidades.' Tras largas décadas vistiendo el uniforme policial y aprendiendo a oler las mentiras a kilómetros de distancia, Joseph Howard no albergaba la menor duda al respecto. El recluso sentado frente a él estaba completamente convencido de lo que decía. Estaba seguro de que, sin importar lo que ocurriera, jamás perdería la vida. 'Qué interesante.' Una sonrisa imperceptible asomó en la mente del oficial. 'Sea como fuere, es evidente que sería un desperdicio criminal desechar a un elemento como este tratándolo como simple carne de cañón.' Si jugaban bien sus cartas, este convicto podría convertirse en el motor principal que disparara las estadísticas de éxito de la Unidad 141 hasta las nubes. 'Valdrá la pena seguir observándolo muy de cerca.' Aclarando la voz, Joseph prosiguió: “¿Hay alguna otra cosa que necesites además de la reducción de condena? Pide lo que sea. Haré lo posible por concedértelo.” “Bueno... ahora mismo no se me ocurre nada en particular, pero ¿puedo solicitárselo más adelante si se me presenta la ocasión?” “Por supuesto. Cuando gustes.” Recordando un detalle crucial, Kyle inquirió: “Por cierto, ¿de cuánto será la reducción de condena por esta misión?” “Te recortaremos un mes de tu sentencia.” 'Es un poco mezquino para haber salvado los datos de una megacorporación...', caviló Kyle mientras desviaba la mirada hacia el techo. 'Eso significa que todavía me quedan unos cuarenta y siete meses por delante.' El camino aún era largo y empinado, por lo que tendría que aplicarse a fondo para seguir cosechando méritos a marchas forzadas. “Si tienes alguna otra pregunta, adelante.” “No. Ninguna en particular.” Dicho esto, Kyle apuró el último sorbo de su taza de café y se puso de pie: “En ese caso, ¿puedo retirarme ya? La verdad es que comienzo a tener bastante hambre.” “Claro que sí. Hiciste un gran trabajo hoy, ve a descansar a tu celda.” “Entendido.” Acompañado por la escolta de guardias, Kyle abandonó el despacho del superintendente. Fue en ese preciso instante cuando una serie de notificaciones mecánicas reverberó en su campo de visión: \[Ha completado con éxito su primera misión.\] \[Impedir el sabotaje de la planta industrial perpetrado por el criminal (★★)\] \[Impedir el hackeo de datos clasificados por parte del criminal (★★★★★)\] \[Participación determinante en la neutralización del criminal (★★★★)\] \[Evaluación de cumplimiento de misión: Rango A\] \[Su nivel ha aumentado.\] \[¡Ding!\] \[Se ha desbloqueado la habilidad exclusiva: 'Temple de la Muerte'.\] “... ¡¡!!” \* Al regresar a mi habitación, lo primero que hice fue apresurarme a revisar los detalles de la flamante habilidad que acababa de desbloquearse. \[Habilidad exclusiva: 'Temple de la Muerte'\] \[Cada vez que mueras a consecuencia de un ataque enemigo, tus atributos corporales se incrementarán ligeramente de forma permanente.\] “······?” ¿Atributos? ¿Acaso yo tenía atributos en este cuerpo? Ante la aparición de un término completamente nuevo y propio de un videojuego de rol, me rasqué la coronilla con desconcierto. 'No sé exactamente cómo funciona el desglose numérico, pero... ¿significa que me volveré más fuerte cada vez que alguien me asesine?' Vaya, vaya. Sin duda alguna, resultaba ser una facultad hecha a la medida perfecta de un ser inmortal que no podía fenecer. 'Bueno, no tiene nada de malo.' De todos modos, en un estercolero como el Escuadrón 141 moriría una y otra vez tanto si quería como si no; de modo que si cada una de esas muertes servía para potenciar mi fortaleza, aquello no era otra cosa que una bendición caída del cielo. Fue en ese instante cuando un nuevo mensaje flotante emergió ante mis ojos: \[Liquidación completada por causa de fallecimiento.\] \[Su comprensión sobre el maná de fuego se ha incrementado ligeramente.\] \[¡Ding!\] \[Se ha desbloqueado el árbol de habilidades: 'Magia de Fuego'.\] '¿Un árbol de magia de fuego? ¿Y ahora esto de qué va?' Como si hubiese estado aguardando mi desconcierto, un panel translúcido que representaba un diagrama de habilidades se desplegó en el aire frente a mí. El árbol titulado 'Magia de Fuego' mostraba la inmensa mayoría de sus ramificaciones completamente borrosas y bloqueadas, pero el casillero ubicado en la base inferior se leía con absoluta nitidez: \[Magia Básica de Fuego\] \[Permite condensar y arrojar una pequeña esfera de fuego elemental.\] 'No me digas que esto...' Tragué saliva de manera inconsciente. '¿Se desbloqueó porque morí carbonizado a manos de un hechizo de fuego?' En efecto, el mensaje anterior había especificado con claridad que mi comprensión sobre el maná de fuego había aumentado tras la liquidación de daños. 'Si esa es la razón por la que apareció... esto es una auténtica locura.' Aquello implicaba que, dependiendo de la naturaleza del ataque que me quitara la vida, existía la posibilidad de adquirir y desbloquear habilidades enteramente nuevas. 'Siendo honestos, la inmortalidad ya es una anomalía sumamente rota por sí sola, pero...' También era innegable que adolecía de limitaciones evidentes. Sin ir más lejos, en el combate de hoy, de no haber sido por el factor sorpresa de mi grotesco truco de suicidio para distraer al mago, jamás habría podido neutralizarlo con semejante facilidad. Para ir más allá de la mera supervivencia, cosechar méritos colosales y acelerar la obtención de la ciudadanía civil, resultaba indispensable desarrollar facultades ofensivas que complementaran mi regeneración. Acariciándome la barbilla con una sonrisa ladina, tracé mi nueva directriz táctica: 'Por si las dudas... de ahora en adelante debería considerar hacerme matar a propósito de vez en cuando.' Quién sabe. 'A lo mejor termino desbloqueando un árbol de habilidades aún más extravagante.' \----- • Novela: El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (죄수 부대의 불사자는 착각당한다) • Autor: Full Draw (풀드로우) • Traducción: Inmensurable 🪖 \[Fin del reporte de misión — Escuadrón 141\] ⚔️ ¿Logró sobrevivir soldado a este despliegue? ¡Deja tu comentario y reacción para respaldar el proyecto y acelerar el siguiente informe de combate! ✨
El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela)

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El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 6

Estás leyendo el capítulo 6 de El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela), un novela. Tras perder a la mujer que cuidó de él en una traición atroz, Kyle consuma su venganza y es condenado al infame Escuadrón 141, una unidad militar penal con una tasa de supervivencia prácticamente nula. Al arrojarse sin… Este capítulo tiene publicado el 22 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) tiene 30 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.