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Leer El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 5 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\* ¡Klang! A través de la escotilla que se abrió de golpe se coló una ráfaga del aire exterior. Prácticamente empujado hacia afuera por la marea de reclusos, descendí del helicóptero y llené mis pulmones con una profunda bocanada. “Mmm~.” ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que respiré el aire de la sociedad civil? “¡Muévete, pedazo de idiota! ¡A menos que quieras que te vuelen la cabeza!” Ante los regaños apresurados de Walter, me puse en movimiento pegándome a sus talones. Al alzar la mirada, el panorama de la fábrica era tétrico y desolador hasta el extremo. Como testimonio indiscutible de la brutal explosión que acababa de sacudir el lugar, un flanco entero del complejo industrial yacía completamente derruido mientras voraces columnas de fuego se alzaban hacia el cielo. Siguiendo a los demás convictos, me pegué a un muro perimetral cercano y revisé la terminal acoplada a mi uniforme de combate. “¿Se supone que esto es el mapa táctico?” Justo en el instante en que manipulaba la pantalla de baja resolución, ocurrió. Acompañada por un agudo estampido de bala, la cabeza del recluso que venía detrás de nosotros estalló como una sandía madura. “¡Mierda! ¡Péguense a la pared! ¡Es un francotirador!” Buscando cobertura a toda velocidad, Walter bramó: “¡¿De dónde diablos dispararon?! ¡¿Dónde carajos está?!” En ese momento, el sujeto del rostro desfigurado por cicatrices que antes había amenazado con arrancarme los ojos señaló con el dedo hacia arriba: “¡En la azotea! ¡Está en aquella azotea!” “¡Maldita sea!” En esa fracción de segundo, junto a un agudo zumbido mecánico, el brazo derecho de Walter se abrió por la mitad, dejando al descubierto un cañón de fuego oculto. “¡Cúbranme!” Al unísono con su grito, una intensa concentración de energía luminosa de color azul se condensó en la boca del cañón. Al percatarme de que se trataba de un rayo de plasma, agaché la cabeza de inmediato. ¡Fwoooosh—! Un haz térmico de altísima temperatura rozó la parte superior del muro y salió despedido con furia implacable hacia la posición del tirador. ¡Kaa-boom! La azotea estalló en pedazos envuelta en una llamarada colosal. “Vaya.” Eso se vio bastante genial. De ser posible, a mí también me daban ganas de injertarme un brazo cibernético nuevo. “¡Ahora es el momento! ¡Entren a la fábrica! ¡Rápido!” Al escuchar la orden, el tipo de las cicatrices gritó desesperado desde el flanco opuesto: “¡¿Estás loco?! ¡¿Pretendes que entremos a ciegas sin saber de dónde diablos nos van a llover más balas?!” “¡¿Acaso olvidaste la mierda que llevas atada al cuello?! ¡Si te quedas titubeando aquí morirás de todos modos! ¡Corran mientras les doy fuego de cobertura, pedazos de escoria!” Dicho esto, Walter volvió a desatar otra descarga consecutiva de haces de plasma hacia las alturas del tejado. ¡Fwoooosh—! En ese instante, la belleza rubia que empuñaba la espada larga apartó al sujeto de las cicatrices de un empellón y avanzó al frente. “¡Tanto bulto entre las piernas para resultar ser una bola de cobardes!” Casi al mismo tiempo, sus dos piernas metálicas comenzaron a emitir un zumbido electromagnético mientras destellaban con un fulgor incandescente. ¡Klang! En cuanto su figura salió propulsada hacia adelante como un misil, los demás reclusos soltaron una retahíla de improperios entre dientes. “¡Maldita perra desquiciada!” Obligados a seguirla para no quedarse atrás, me desplacé junto al resto del grupo hasta alcanzar la puerta de acceso de la Puerta B. El recluso que intentaba desesperadamente manipular el panel de control electrónico se giró hacia nosotros: “¡El cerrojo de seguridad está bloqueado por el sistema!” “¡Pues quítate de en medio!” Desenvainando su colosal espada a dos manos, la mujer adoptó una postura de ataque. ¡Zzzzzt! Sobre el filo metálico que crujió al alinearse afiladamente no tardó en manifestarse una línea de energía térmica carmesí. Acto seguido, liberando una desgarradora onda de choque en el aire, una densa ráfaga de aura cortante rebanó la compuerta de acero de un único y demoledor tajo. ¡Sshhhnk! Con la enorme puerta seccionada limpiamente de lado a lado, el interior de la planta quedó finalmente al descubierto. “Hmph.” La espadachina soltó un bufido de desdén y, con un elegante movimiento de cabeza, ¡plas!, se sacudió la cabellera hacia atrás. Fue justo en ese instante. ¡¡KABOOOOOM!! Como si hubiese estado aguardando ese instante exacto, una monstruosa marea de calor y fuego infernal vomitada desde las profundidades del edificio la devoró por completo en una milésima de segundo. ¡Chaf! “······.” “······.” “······.” Ante aquel espectáculo, me quedé contemplando... no, más bien todos nos quedamos paralizados mirando hacia el suelo, donde yacía desplomado lo que hasta hacía un parpadeo 'había sido' una hermosa mujer, reducida ahora a una masa informe de ceniza y carbón calcinado. “Mierda.” ¿Quién de nosotros fue el que soltó aquel susurro atónito? Como si aquella palabra hubiera sido la señal acordada, una gigantesca ola de fuego abrasador se abalanzó sobre el resto de nosotros. \* ¡Retumbar—! A poca distancia del polígono industrial, en el interior de un tráiler blindado acondicionado como puesto de mando y control móvil: “El Pelotón 3...” Sintiendo la vibración del suelo bajo sus botas, el oficial que monitoreaba la situación táctica en las pantallas se dio la vuelta para reportar a Joseph: “Se presume que todo el pelotón ha quedado fuera de combate.” “······.” A su lado, Rin Yenitz, una atractiva mujer de porte gélido y cabello corto, comentó con serenidad: “Parece ser que el sabotaje contra la fábrica no fue perpetrado mediante explosivos convencionales... sino a través de un superpoder.” “O tal vez mediante magia.” “Si se trata de magia... ¿estaremos ante un mago herético?” “Quién sabe. Tendremos una respuesta más clara cuando enviemos al Pelotón 4, que se encuentra a la espera.” Ante la respuesta de Joseph, la mujer dejó escapar un murmullo de preocupación: “Aun así, a juzgar por la devastadora magnitud del impacto, me inquieta pensar si el usuario de hielo del equipo Alfa será suficiente para neutralizarlo.” “Si las cosas se complican en el terreno, solicitaré el despliegue de apoyo a las Fuerzas Especiales de la Dirección de Investigación.” “Eso está fuera de discusión.” Al girar la cabeza, divisaron a un hombre de traje formal y semblante rígido que los observaba con severidad. “Los miembros de esas fuerzas especiales no son más que un atajo de bestias sanguinarias que no discriminan entre fuego amigo y civil. Si por una mala maniobra de su parte no logramos recuperar los datos clasificados de la planta, nuestra empresa, Kepler, presentará una queja formal ante el concejo municipal contra este departamento de policía.” “······.” Joseph se inclinó discretamente hacia ella y le susurró por lo bajo: “¿Por qué demonios permitieron que ese tipo entrara a este centro de mando?” Yenitz, quien fungía como inspectora asignada por el ayuntamiento, negó levemente con la cabeza: “Recibí una llamada directa de un concejal. No tuve otra alternativa.” “¿Cuál de todos los concejales?” “El concejal Martin Lockton.” “¿La Familia Lockton?” El semblante de Joseph se ensombreció por completo. De entre todas las facciones políticas, tenía que ser precisamente la dinastía de mayor abolengo y peso en la urbe. “Como bien sabe el líder de equipo, este proyecto de estabilización del orden público solo es viable gracias al consentimiento tácito y la vista gorda de la familia Lockton. Es de sobra conocido que herir sus susceptibilidades no nos traerá nada bueno.” “Tch.” Chasqueando la lengua con amargura, Joseph tomó el micrófono y emitió nuevas órdenes: “Transmitan al equipo Alfa de las fuerzas especiales: envíen primero al Pelotón 4 a modo de avanzadilla para recabar mayor información sobre el sospechoso antes de iniciar el asalto de supresión. El mando táctico en el terreno queda delegado al sublíder de equipo.” \[Recibido. Nido habla a Pájaro Madre. Solicitamos la transferencia de la autoridad de ejecución sobre el Pelotón 4.\] Con la radio pegada a los labios, Joseph confirmó: “Se transfiere formalmente la autoridad de ejecución sobre la unidad penal del Pelotón 4 al equipo Alfa. Ah, y una cosa más.” Lanzó una mirada de soslayo al sujeto de traje, elevando deliberadamente el tono para que lo escuchara con nitidez: “Prioricen ante todo la recuperación íntegra y segura de los datos almacenados en las instalaciones de manufactura. Fin de la transmisión.” Fue en ese preciso instante. El oficial encargado de los monitores se giró súbitamente hacia él con los ojos desorbitados por el shock: “¡Líder de equipo!” “¿Qué ocurre?” “¡En el Pelotón 3...! ¡Todavía hay un miembro que registra movimiento vital!” “¿Qué?” Frunciendo el ceño con incredulidad, Joseph se apresuró hacia la pantalla principal; en efecto, un único punto de señal se desplazaba con absoluta normalidad sobre el plano táctico. “... ¿Consiguió sobrevivir a semejante infierno?” ¡Si la detonación había tenido la potencia suficiente como para volatilizar la Puerta Este por completo! “¿Cuál es el número de recluso de ese interno?”, inquirió Yenitz. El operador tragó saliva antes de responder: “Cuarenta y tres, cuatro, setenta y uno.” Aclaró su garganta y repitió con voz temblorosa: “Es el interno número 43471.” “Si es el 43471...” Tanto los ojos de Joseph como los de la inspectora se dilataron de par en par. “... Kyle Clarke.” La identidad de la señal correspondía, nada más y nada menos, que al convicto recién transferido aquel mismo día. \* “Carajo, esto sí que es una auténtica caja sorpresa.” Tras haber muerto y regresado de nuevo al mundo de los vivos, murmuré con una expresión de desconcierto absoluto. La sensación era idéntica a estar jugando a la lotería de un videojuego y sacar una carta trampa explosiva de rango SSR. Literalmente, el pelotón entero había sido borrado del mapa en un abrir y cerrar de ojos. “Esto equivale a pisar una mina terrestre de lleno.” Por muchas precauciones que uno tomara, jamás habría imaginado que en el interior se ocultaba un usuario de fuego de semejante calibre. 'O tal vez se trate de un mago. Bueno, al final da lo mismo.' Tras contemplar a mis compañeros de pelotón reducidos sin excepción a masas de carbón calcinado, me sacudí el polvo del trasero y me puse de pie. “Oiga, señor.” Me aproximé hacia la base del muro, donde Walter yacía desplomado sobre los escombros. “Oiga, señor.” En cuanto le propiné un par de palmadas en la mejilla, el hombre, que había estado fingiendo estar muerto con admirable convicción, abrió los ojos desmesuradamente. “¡Oye! ¡Maldita sea, apártate de aquí!” “¿Qué demonios está haciendo?” “¡¿Acaso no lo ves, idiota?! ¡Me estoy haciendo el muerto!” A juzgar por su reacción, dado que la cámara corporal de su uniforme había quedado inservible tras la explosión, su brillante plan consistía en fingir que era un cadáver más hasta que todo el conflicto se resolviera por sí solo. “... Ya comienzo a entender con claridad cómo ha logrado sobrevivir con vida hasta el día de hoy.” “¿Qué pasa? ¿Tienes algún problema con eso, mocoso?” “No. Para nada.” A decir verdad, si uno no albergaba la menor ambición por conseguir una conmutación de condena, me parecía una estrategia sumamente sabia e inteligente. “Por cierto, ¿cómo carajos lograste sobrevivir tú? ¿Acaso no te tragó la llamarada de lleno?” “Es que mi cuerpo es bastante duro y resistente.” Como resultaba evidente, no tenía la más mínima intención de revelarle a nadie mi inmortalidad. Era una lección que había aprendido tras recibir aquel disparo de táser: ser inmortal solo implicaba que no podía morir. Sustancias inductoras del sueño, anestésicos, descargas de aturdimiento y métodos similares seguían surtiendo pleno efecto sobre mi organismo; la inmortalidad distaba mucho de carecer de vulnerabilidades. Sin ir más lejos, si a alguien se le ocurría enterrarme vivo en las profundidades de la tierra, la condena sería eterna. Cualquiera con un poco de ingenio encontraría infinidad de formas de neutralizar a un ser inmortal. En pocas palabras: el único y verdadero método de supervivencia para un inmortal consistía en jamás permitir que nadie descubriera su condición. “¿Resistente? No pareces llevar ningún implante cibernético a la vista... ¿Acaso eres un esper con habilidad de endurecimiento?” Limitándome a encogerme de hombros a modo de respuesta, cambié de tema con naturalidad: “Bueno, me voy adelantando.” “¿Qué? ¿A dónde piensas ir?” “A ganarme una conmutación especial de condena.” Al percatarse del significado de mis palabras, la mandíbula de Walter se desencajó por la sorpresa: “¡¿Te has vuelto completamente loco?!” “Nos vemos más tarde, entonces.” “¡¡Oye!!” “Ah, casi lo olvido.” Dando media vuelta sobre mis talones, me agaché y extraje con soltura la pistola reglamentaria que Walter llevaba ceñida a la cintura. “Le pido esto prestado. Mi fusil quedó totalmente destrozado con el estallido. La terminal del traje también.” “Pero qué...” Haciendo caso omiso a su mirada, que me escaneaba como si estuviera contemplando a una criatura salida de un manicomio, di media vuelta y me encaminé hacia la planta. La Puerta B de la fábrica parecía haber sido bombardeada por artillería pesada; el acceso estaba completamente pulverizado. Abriéndome paso entre las brasas y rescoldos que aún ardían en el umbral, escudriñé los alrededores para cerciorarme de si el responsable del atentado seguía apostado en las cercanías. 'Parece que no hay nadie.' Encendí la terminal de mano para consultar el mapa estructural de las instalaciones. 'Será mejor que me adentre un poco más.' La policía había conjeturado que el objetivo primordial de los atacantes era un simple sabotaje industrial. 'Sin embargo, si su única meta fuera sabotear la planta, ya habrían huido hace bastante tiempo.' Y sin embargo, seguían atrincherados en el interior. ¿Por qué razón? '¿Acaso persiguen otro propósito?' Uno que requiriese ganar tiempo deliberadamente dentro de las instalaciones. 'Por ejemplo...' Observé de reojo la maquinaria de procesamiento farmacéutico mientras ataba cabos: 'Los datos confidenciales de manufactura de medicamentos de esta fábrica.' Tras confirmar que no había presencia enemiga en la planta superior, seguí las indicaciones del mapa y descendí hacia el nivel subterráneo del complejo. 'La sala de administración de la base de datos debería estar por esta zona...' Al pie de la escalera descubrí una nueva pila de cadáveres carbonizados de manera atroz. A juzgar por los jirones chamuscados de tela que aún se distinguían en sus restos, todo apuntaba a que pertenecían al equipo de seguridad de la corporación. 'Si te toca combatir en un pasillo tan estrecho contra alguien así, es natural que te borren del mapa en un segundo.' Registré los cuerpos inertes hasta hallar un cuchillo táctico militar que se encontraba en condiciones aceptables y lo guardé conmigo. Fue justo al aproximarme al umbral de la sala de servidores cuando escuché voces agitadas: “¡¿Aún falta mucho?!” “¡Solo una vez más! ¡Creo que casi consigo vulnerar el cifrado!” “¡Apúrate de una maldita vez! ¡Mi reserva de magia no es infinita!” 'Así que después de todo era un mago.' Aunque fuese el caso, dudaba mucho que la táctica para lidiar con él fuera sustancialmente distinta. Deslicé con cautela la pistola fuera de la cartuchera y me dispuse a apuntar a sus espaldas, cuando de repente ocurrió. “¿¡...hm!?” Como si hubiese captado una anomalía en el ambiente, el mago giró bruscamente la cabeza y nuestras miradas se cruzaron en seco. “¡¿Quién anda ahí?!” “Vaya, qué mala suerte.” En esa misma milésima de segundo, un círculo mágico se desplegó a una velocidad vertiginosa frente a él y una violenta llamarada serpentina se abalanzó contra mi posición. ¡KABOOOOOM! “¡¡Aaaaaagh!!” El hacker, aterrorizado por el estruendo, se encogió sobre sí mismo dentro de su cubículo. “¡Ya me encargué de él, así que concéntrate en el maldito hackeo!” “¡E-entendido!” Sumergido en una bañera de refrigeración líquida, el hacker conectó un manojo de cables directamente al puerto neural alojado en su nuca. De inmediato, cerró los párpados y su cuerpo quedó inerte y desmadejado como si estuviese muerto. Mientras tanto, habiendo resucitado una vez más entre los escombros ardientes, me quedé tendido entre las cenizas simulando ser un cadáver a la espera de que el hechicero se acercara. “¿Será uno de los cerdos policías de hace un momento?” Murmurando entre dientes, el hechicero se aproximó y se inclinó para voltear mi cuerpo. En ese preciso instante, empuñé el arma oculta en mi costado y apreté el gatillo a quemarropa. “¡¿Qué...?! ¡BANG! “¡¡Aaaagh!! ¡Maldito bastardo!” El proyectil, que le rozó la oreja por escasos milímetros, hizo que el mago retrocediera a trompicones sujetándose el cartílago ensangrentado. Con el rostro bañado en sangre fresca, desplegó apresuradamente una nueva secuencia de círculos mágicos en dirección a mi silueta mientras me ponía en pie. “¡Hijo de perra!” En ese mismo parpadeo, mi campo de visión volvió a desvanecerse en la negrura. ¡BAM! ¡RAT-A-TAT-A-TAT-A-TAT! Una andanada de proyectiles incandescentes, densa y furiosa como el fuego de una ametralladora Gatling, me perforó el cuerpo de lado a lado provocándome otra muerte instantánea, pero me traía completamente sin cuidado. Guiando mi cuerpo recién regenerado, atravesé la densa cortina de humo negro sin vacilar un solo segundo. “¡¿Cómo es posible...?! Pude distinguir el pánico absoluto grabándose en sus ojos desorbitados al verme emerger intacto del fuego cruzado. Aprovechando su desconcierto, arrojé con todas mis fuerzas el cuchillo militar que sostenía en la mano. ¡Fuiish! ¡CLANG! Sin embargo, el filo fue desviado limpiamente tras colisionar contra una barrera mágica defensiva que mantenía activa a su alrededor. 'Los magos son un auténtico dolor de cabeza.' En el instante en que aceleraba el paso para acortar la distancia y penetrar en su perímetro defensivo, un agudo zumbido reverberó bajo mis pies. Al bajar la vista, descubrí una formación mágica carmesí encendiéndose sobre el suelo donde pisaba. “¡¡...!!” “¡¡Muérete de una puta vez!!” Intenté torcer el cuerpo a toda prisa, pero la reacción llegó una fracción de segundo demasiado tarde. Una columna de fuego concentrado se elevó hacia el techo como un géiser abrasador, pulverizándome un brazo y una pierna en un estallido fulminante. ¡KABOOOOOM! Al verme rodar por el suelo de manera patética y mutilada, el hechicero estalló en una carcajada histérica: “¡Jajajajaja! ¡Maldito imbécil! ¡¿Creías de verdad que caería en un truco tan barato y mi—?!” Sin esperar a que terminara la frase, moví el único brazo que me quedaba intacto, apunté el cañón de la pistola directamente contra mi propia sien y apreté el gatillo. ¡BANG! En una fracción de segundo, la muerte consumó la regeneración corporal absoluta y mis extremidades mutiladas brotaron de nuevo al cien por ciento de sus capacidades. “¡¿Qué caraj...?! Congelado por el estupor de presenciar un fenómeno que desafiaba toda ley biológica y racional, el mago reaccionó con un instante de retraso fatal. Y ese descuido bastó para que yo me deslizara como una sombra hasta quedar plantado a milímetros de su rostro. “¡Maldició—!” “A esta distancia...” Sintiendo el contacto gélido del cañón de acero presionando sin contemplaciones contra la piel de su cuello, las pupilas del hechicero temblaron descontroladas por el pavor. “Tu magia de barrera no sirve para una mierda, ¿verdad?” “N-no... ¡Esp—!” Sin el menor atisbo de duda, apreté el gatillo. ¡¡BAAAAANG!! \* “A ver, espera... ¿Qué acabas de decir?” Mientras tanto, en el interior del tráiler del puesto de mando táctico: Al escuchar la transmisión del equipo Alfa de las fuerzas especiales, la expresión de Joseph se congeló en un pasmo absoluto. \[¡Repito, la situación en el objetivo parece haber concluido por completo!\] “¿Concluida...? ¿La situación?” Ante aquellas palabras, el oficial a cargo del monitoreo visual se giró en redondo hacia su superior y gritó: “¡Líder de equipo! ¡La señal de las cámaras corporales está entrando en directo!” “¡Enlázala a la pantalla central!” De inmediato, la transmisión de video en tiempo real de las bodycams del equipo Alfa se desplegó sobre el monitor principal del recinto. Y lo que mostraba la imagen no admitía discusión alguna. El lente enfocaba directamente el pasillo subterráneo donde se emplazaba la sala de servidores de la fábrica. A través de la cámara oscilante se apreciaba un escenario devastado, teñido de negro por brutales detonaciones y columnas de fuego. Y justo en el epicentro de aquel desastre, se erguía una solitaria figura de pie. A su lado, un hacker que temblaba presa de un terror incontrolable; y a sus pies, el cadáver del hechicero enemigo con el cuello destrozado por un disparo. Rin Yenitz murmuró con un hilo de voz atónito: “El interno 43471...” Kyle Clarke. Él era el hombre que se encontraba allí plantado. Y para colmo de males, lo hacía sin un solo rasguño visible en el cuerpo, exhibiendo un porte tan impecable y pulcro que resultaba lisa y llanamente aterrador. \----- • Novela: El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (죄수 부대의 불사자는 착각당한다) • Autor: Full Draw (풀드로우) • Traducción: Inmensurable 🪖 \[Fin del reporte de misión — Escuadrón 141\] ⚔️ ¿Logró sobrevivir soldado a este despliegue? ¡Deja tu comentario y reacción para respaldar el proyecto y acelerar el siguiente informe de combate! ✨
El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela)

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El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 5

Estás leyendo el capítulo 5 de El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela), un novela. Tras perder a la mujer que cuidó de él en una traición atroz, Kyle consuma su venganza y es condenado al infame Escuadrón 141, una unidad militar penal con una tasa de supervivencia prácticamente nula. Al arrojarse sin… Este capítulo tiene publicado el 22 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) tiene 30 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.