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Leer El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 28 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Fiesta benéfica. \* Concejal. Quién sabe cómo sería en otras ciudades y países, pero al menos en Dun City, el título de "concejal" era una prueba irrefutable de pertenecer a una suerte de nobleza. Esto se debía a que, en el Distrito Administrativo Central de Dun City, donde la movilidad social estaba casi por completo petrificada, los escaños del concejo eran un feudo reservado con exclusividad para las familias de abolengo político. Dichas dinastías ilustres habitaban en los estratos más encumbrados y densos de la metrópoli, habiendo reinado allí durante generaciones codo a codo con la Familia Lutus. Un elitismo hereditario férreamente controlado. Salvo por un puñado ínfimo de excepciones, aquellas palabras resumían a la perfección la cúpula política central de Dun City. Por tal razón, era casi un hecho que un ciudadano ordinario jamás tendría la oportunidad de encontrarse cara a cara con un concejal en toda su vida. Mucho menos cabía esperar que un no-ciudadano tuviera el más mínimo vínculo con uno. Y, sin embargo, semejante personaje se encontraba justo frente a sus ojos en este instante. 'Encima, ¿acaso los Lockton no son una familia bastante famosa?'. Para Kyle, la situación resultaba desconcertante a más no poder. "¿Mmm? ¿Qué pasa? Vamos, siéntate". "Ah, sí". Ante la invitación del concejal Lockton, Kyle tomó asiento en el lugar contiguo a la cabecera. Frente a él estaba sentado el líder de equipo Joseph. "Buen trabajo al venir hasta aquí. Vamos, salúdalo. Este caballero es...". "Ah, déjame presentarme por mi cuenta, líder Joseph". El concejal Lockton alzó una mano para detenerlo y dijo con una sonrisa: "Me llamo Martin Lockton. Como cabeza de la Familia Lockton, también ostento el cargo de concejal". "Eh... soy Kyle Clarke". "He seguido tus hazañas con profunda impresión. Tanto la reciente operación de barrido contra la Alianza Al-Kimiya como... esa magia que demostraste en el Sector 5. Fue verdaderamente magnífica". "Jaja...". Ante esas palabras, Kyle tragó saliva con una risa cohibida. 'Parece que el asunto se volvió un tema de conversación tremendo'. Daba la impresión de que no había alma viviente que no lo supiera. "Ya es sorprendente que alguien ajeno a la Torre Mágica haya nacido con una doble afinidad elemental, pero... ¿dónde aprendiste semejante magia? Tengo entendido que entre los magos heréticos también existen escuelas y corrientes propias. ¿Fue en un lugar así donde te instruiste?". "Eh...". Ante la pregunta, Kyle puso a trabajar la cabeza por un momento. Por un instante consideró salirse por la tangente con una mentira improvisada, pero... Al cruzar miradas con el concejal Lockton, tuvo el fuerte presentimiento de que, por alguna razón, no debía hacer semejante cosa. "No. Nada de eso... La magia la aprendí estrictamente por mi cuenta. Por eso no sé nada de escuelas ni corrientes". A decir verdad, acababa de enterarse en ese preciso instante de que existía tal cosa entre los magos heréticos. "¡¡...!!". Y ante esa respuesta, Joseph contuvo el aliento en silencio. Mientras tanto, el concejal Lockton observó a Kyle con intriga y fascinación. Su "ojo artificial" derecho comenzó a extraer conclusiones a partir de la fijación de la mirada, la actividad de las glándulas sudoríparas y el más mínimo temblor en los dedos del recluso que tenía enfrente. \[Probabilidad muy alta de veracidad\] 'Vaya...'. Aquel resultado resultaba por demás interesante. '¿De verdad aprendió toda esa magia completamente por su cuenta?'. Su implante de ojo artificial era la cúspide de la ingeniería mágica, obtenido a través de los escasos intercambios mantenidos con la Torre Mágica. Al ser una obra maestra injertada de forma limitada únicamente en una selectísima minoría de individuos, poseía una fiabilidad altísima. Aunque sonara increíble, si el escaneo arrojaba semejante veredicto, significaba que las probabilidades de que sus palabras fueran ciertas eran muy elevadas. El concejal Lockton lo examinó como quien contempla una rareza exótica. 'Es lo que comúnmente llamarían... un genio'. En realidad, antes de reunirse hoy con Kyle Clarke, el concejal Lockton se había encargado de investigar a fondo sus antecedentes. 'Sin embargo, su historial estaba impoluto'. Aunque existían limitaciones evidentes al investigar a un indocumentado, aun teniéndolo en cuenta, el pasado de Kyle Clarke era asombrosamente limpio. Como si alguien se hubiera tomado la molestia de borrarlo todo con una goma de borrar. Daba la impresión de que un buen día simplemente hubiera caído de la nada en pleno corazón del Distrito Especial 8. Por el contrario, el rastro de Rena Clarke, conocida como su hermana adoptiva, era bastante claro en comparación con el de Kyle. Ella provenía de la Nueva Alianza de California, una confederación situada al oeste, y se había trasladado al Distrito Especial 8 hacía diez años para comenzar su vida allí. 'Incluso si consideramos que el encuentro de Rena Clarke con este muchacho fue pura coincidencia...'. Poseer una cualidad tan singular como la doble afinidad elemental. Sumada al talento descomunal necesario para dominar semejante nivel de magia de manera autodidacta. Y, más aún, un origen tan inmaculado que parecía haber sido purgado deliberadamente. Resultaba muy dudoso que fuera un simple inmigrante indocumentado. 'Habrá que investigar más al respecto'. No obstante, fuera lo que fuese, su destreza era real. Puesto que se trataba de una pieza clave para este proyecto, por más que fuera un recluso, no estaba de más prestarle atención y tratarlo con deferencia. "Asombroso. Quién diría que era autodidacta. Es un muchacho verdaderamente formidable, ¿no lo crees?". "Sí. Por supuesto". Ante ese comentario, el líder de equipo Joseph asintió con presteza. '¿Autodidacta?'. Se maravilló en silencio para sus adentros. 'Como sospechaba, lleva en las venas la sangre del Señor de la Torre Mágica'. En el fuero interno de Joseph, la teoría del linaje del mandatario de la Torre Mágica ya se había consolidado como un hecho irrefutable. En ese momento, el concejal Lockton preguntó: "Esto me lo comentó el líder Joseph, pero... ¿es verdad que deseas la ciudadanía?". "Ah, sí". "¿Tienes algo en especial que quieras hacer una vez que obtengas la ciudadanía? No es por nada, pero... es bastante inusual que un individuo con tu calibre de habilidad aspire a algo como la ciudadanía legal". "La verdad es que a mí también me daba curiosidad". Al sumarse Joseph a la duda, Kyle se rascó la sien y respondió: "Eh... es que quiero ir a la escuela". "¿Mmm?". "¿¿¿Eh???". En ese instante, ambos se quedaron con una expresión de absoluto desconcierto. Sin inmutarse por la reacción, él continuó con serenidad: "Si consigo la ciudadanía, podré vivir de forma ordinaria. Ir a la escuela y estudiar allí". Ante una respuesta tan sumamente inesperada, tanto Joseph como Lockton sintieron que las palabras se les atoraban en la garganta. Frente a los ojos del concejal Lockton flotó un mensaje de interfaz: \[Probabilidad muy alta de veracidad\] 'Vaya, vaya...'. El concejal Lockton parpadeó perplejo. ¿De dónde había salido un tipo tan singular? 'No, ¿o más bien debería calificarlo de sensato?'. Era una mentalidad sumamente recta y sana, en absoluto propia de un convicto recluido por crímenes graves. 'Interesante. Muy interesante'. Sintiendo una simpatía creciente hacia el muchacho frente a él, el concejal Lockton dejó escapar una risa. "La escuela. Me parece excelente. En esta vida uno tiene que experimentar los placeres de la vida universitaria, ¿no es verdad? Ja, ja, ja". "Ja, ja, ja, ja, tiene toda la razón. Ja, ja, ja". Mientras Joseph le hacía coro con la risa, el concejal Lockton continuó: "Entendido. En ese caso, te haré una promesa. Si continúas contribuyendo a este proyecto como lo has hecho hasta ahora y hasta tu liberación, redactaré personalmente una carta de recomendación para cualquier institución educativa que elijas". "¡¡...!!". Ante esa inesperada propuesta, tanto Kyle como Joseph abrieron los ojos desmesuradamente. Aquello equivalía, lisa y llanamente, a un pase libre de admisión garantizada. Era muy probable que incluso le cubrieran todos los gastos de matrícula. En especial considerando que el peso del apellido Lockton era mucho mayor que el de la mayoría de las familias ilustres. "... ¿Puedo preguntar la razón por la que llega a ofrecer tanto?". Sin embargo, en este mundo no existían las recompensas gratuitas. Ante la cautelosa pregunta de Kyle, el concejal Lockton asintió con la cabeza. "Solo diré que este proyecto se ha vuelto así de importante. Y, en la misma medida, el papel de reclusos tan cooperativos y competentes como tú ha cobrado un peso crucial". "En realidad, el motivo por el que el señor concejal vino en persona es porque tiene una labor especial que encomendarte". Al escuchar las palabras del líder de equipo Joseph, Kyle enarcó una ceja. "¿Una labor?". "Así es". Asintiendo, el concejal Lockton sacó una fotografía del bolsillo del pecho y la colocó sobre la mesa. En la imagen aparecía retratado un hombre de mediana edad con porte de ricachón, cuyo cuerpo revelaba a simple vista una proporción descomunal de implantes cibernéticos. "... Te aseguro no solo una conmutación de condena adicional, sino también una retribución aún más cuantiosa bajo la palabra de honor de la Familia Lockton". Sus ojos destellaron con intensidad. "Dime, ¿te interesaría intentarlo?". \* En algún lugar del Distrito Administrativo Central de Dun City. Habiendo llegado al corazón neurálgico de Dun City, un sitio donde residían exclusivamente aquellos elegidos de entre los ciudadanos con plenos derechos, experimentaba una sensación sumamente extraña. 'Pensar que llegaría el día en que pondría un pie en el Distrito Administrativo Central'. Después de todo, incluso si obtenía la ciudadanía, era un misterio si alguna vez tendría la oportunidad de pisar un lugar como este. Sintiendo una vaga incomodidad, me aflojé ligeramente la corbata; fue entonces cuando la voz del agente de la Dirección de Inteligencia resonó en mis oídos: \[No hay razón para ponerse tan tenso. Al fin y al cabo, tu tapadera es la de un periodista. Limítate a fingir que tomas fotografías de aquí y de allá mientras disfrutas de la fiesta.\] 'Tampoco es que estuviera particularmente tenso'. Aunque fuera por motivos tácticos de la operación, simplemente me sentía desacostumbrado al hecho de no llevar puesto el collar bomba que siempre me aprisionaba el cuello. Si tuviera que describir este sitio, se trataba de una lujosa recepción que tenía lugar en un rascacielos del Distrito Administrativo Central. Al alzar la vista, se distinguía un holograma giratorio que proyectaba las palabras: "Fiesta benéfica para las clases desfavorecidas del Distrito Especial 8". 'Pensar que existía una fiesta benéfica de esta índole'. En toda mi vida jamás había oído hablar de semejante cosa. 'Para empezar, ¿de verdad había gente que realizaba donaciones destinadas al Distrito Especial 8?'. Me daba la impresión de que jamás en mi existencia había recibido el más mínimo beneficio de aquello. 'Me gustaría preguntar si entre esas "clases desfavorecidas" se excluye a los no-ciudadanos'. Y también qué sentido tenía si iba a quedar excluido. Con eso en mente, saqué la tarjeta de identificación que me habían emitido para esta ocasión. En ella se leía 'Gary Norman'. Como era de esperarse, no era más que una tarjeta falsa fabricada con el único propósito de ingresar a este edificio. Recordé la conversación que había tenido ayer con el concejal Lockton. 'El hombre de esta fotografía se llama Noble Gibson. Es un ingeniero de implantes de primer nivel, bastante famoso entre las familias de renombre'. '¿Un ingeniero de implantes?'. El concejal Lockton asintió. 'Es un sujeto que provee procedimientos de implantes principalmente a los vástagos de familias ilustres, pero hace poco la Dirección de Inteligencia recibió cierta información confidencial'. Se trataba nada menos que de un reporte que señalaba que Noble Gibson estaba distribuyendo ilegalmente implantes de grado militar en el Distrito Especial 8. 'Mafia, la Alianza Roja de Enanos, carroñeros, el sindicato de mercenarios elfos... Parece que ha estado vendiendo sin discriminar a nadie'. El líder de equipo Joseph tomó la palabra a continuación: 'La filtración de implantes militares representa una seria amenaza. Tanto para la seguridad como para nuestro proyecto actual'. 'Sin embargo, el problema aquí radica en que... este individuo cuenta con la protección de varias familias influyentes'. Y es que muchos miembros de prestigiosas dinastías se habían sometido con él a numerosos procedimientos sumamente clandestinos e ilegales. Además, tales implantes solían requerir un mantenimiento técnico constante, y ninguno de ellos deseaba que nadie más allá de Gibson supiera de la existencia de dichas operaciones. '... ¿Entonces quieren que elimine a este sujeto?'. 'No, no debes matarlo. Para desarticular y comprender a fondo la red de distribución, es necesario capturarlo con vida'. 'Pero ¿por qué encomendarme este trabajo precisamente a mí...?'. 'Porque...'. El concejal Lockton contuvo un suspiro. 'Ese hombre no da un solo paso fuera del Distrito Administrativo Central'. En el Distrito Administrativo Central, que alguien con una identidad registrada secuestrara a Gibson rozaba lo imposible. Pues todo ciudadano de la zona central tenía la obligación de proporcionar sus datos de geolocalización a la Dirección de Auditoría en cualquier momento ante una eventualidad. 'Por eso no podemos recurrir ni a la policía ni al personal de Inteligencia. Lo que necesitamos es a alguien que no sea ciudadano, pero que cuente con la habilidad suficiente para confiarle esta labor y que al mismo tiempo sea de fiar'. En pocas palabras: yo. 'Si tienes éxito en esta misión, además de cien millones de créditos, dispondré las medidas para que se te conceda un pase de salida cada fin de semana. ¿Qué te parece?'. '¡... !'. Ante aquellas palabras, no pude evitar sobresaltarme. El permiso de salida ya era una gran ventaja, pero ¿cien millones de créditos? Era una suma demasiado astronómica como para rechazarla. \[El conejillo de indias está entrando. Ahora mismo, por la entrada principal.\] Al escuchar eso, desvié la mirada y vi a Gibson, ataviado con un llamativo traje de etiqueta, entrando al salón de la fiesta. "Jajaja, ¿cómo están todos? ¡Vaya, señora! ¿Cómo es posible que luzca aún más hermosa que la última vez?". Al ver cómo se mezclaba con soltura entre los asistentes, crucé miradas con el concejal Lockton. Tras asentir, él esbozó una sonrisa radiante y se acercó a Noble Gibson. "¡Gibson! Cuánto tiempo. ¿Cómo has estado?". "... ¡Vaya, pero si es el concejal Lockton! Quién diría que nos encontraríamos en un lugar como este...". La estructura básica de esta operación era sumamente simple: Primero: Gibson entra al salón de la fiesta. Segundo: el concejal Lockton, con la excusa de una consulta "discreta" sobre implantes, lo atrae con naturalidad hacia una sala privada en el piso inferior. Tercero: en lugar del concejal Lockton, yo, disfrazado de periodista, entro a la habitación, someto al desprevenido Gibson y lo secuestro. 'A juzgar solo por el plan, parece bastante simple y perfecto'. Vi cómo el concejal Lockton se llevaba a Gibson hacia un rincón. Tomé un macarrón de una bandeja, me lo eché a la boca y alcé la cámara fingiendo tomar fotos al azar. En medio de eso, me estremecí involuntariamente. "¡... !". La razón era que una cara bastante familiar había aparecido en el visor de la cámara. '¿... Marie Fleetwood?'. Aquel rostro, elegantemente arreglado y envuelto en un refinado vestido, pertenecía nada menos que a la mujer con la que me había topado días atrás. En el instante en que ella miró en esta dirección, me di la vuelta con presteza. '¿Qué demonios hace ella aquí?'. ¿Acaso la Torre Mágica no se desentendía de los asuntos mundanos? ¿Entonces a qué venía una fiesta benéfica? Para esquivar esa mirada que, por alguna razón, sentía fija sobre mí, abandoné el lugar a paso rápido. 'Uf, esto...'. De repente me daba un mal presentimiento. Mientras rondaba por los alrededores, la transmisión de radio del agente de Inteligencia resonó en mi oído: \[El conejillo de indias mordió el anzuelo. Inicien la operación.\] "¡... !". Ante la señal, salí rápidamente del salón de fiestas y bajé al piso inferior. Desde el piso 50, donde se celebraba la fiesta, hasta el piso 45, se extendía un espacio reservado para que los invitados mantuvieran conversaciones íntimas y privadas. De entre ellos, el piso 45, donde Lockton había arrojado el señuelo, estaba alquilado por completo a su nombre. Habiendo pescado a un pez gordo como Lockton, era impensable que Gibson se presentara a una consulta clandestina acompañado de alguien más. En otras palabras, en este piso solo estábamos Noble Gibson y yo. Absolutamente nadie más. \[¡Ding-dong!\] Al abrirse las puertas del ascensor, se reveló un pasillo cubierto por una lujosa alfombra roja. '¿Había dicho la habitación 12?'. Cubriéndome el rostro con un pasamontañas, caminé hasta la habitación del fondo y abrí la puerta usando la llave maestra que me habían entregado de antemano. Ante mí apareció un dormitorio con una ostentosa decoración interior. '... ¿Por qué hay una cama en un lugar destinado a charlas privadas?'. Gibson, que estaba sentado en el sofá, se puso de pie como si hubiera estado aguardando con ansias. "Oh, concejal Lockton. Lo estaba esperan...". Sin darle tiempo a reaccionar, descargué mi magia directamente sobre él. \[Descarga de Grado Ínfimo\] ¡Czzzt! Un relámpago cruzó la habitación en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, de inmediato tuve que abrir los ojos de par en par. Porque, en un instante, Gibson se había desvanecido de mi campo de visión. "Bastardo... ¿quién eres?". Sorprendido, giré la cabeza y vi a Gibson mirándome fijamente desde un rincón, sin que yo hubiera percibido cuándo se había desplazado hasta allí. Al observarlo, noté un tenue resplandor que emanaba de ambas piernas. '¡Implantes militares...!'. \[Descarga de Grado Ínfimo\] El relámpago que disparé nuevamente atravesó el lugar donde se encontraba. ¡Pum, pum, pum! Sin embargo, el bastardo ya se había desplazado hacia el lado opuesto. "¿Un asesino? Qué chiste tan malo. ¿Cómo entraste aquí?". En respuesta, invoqué de inmediato la \[Maldición inferior devastadora de Belial\]. "¡¿...?!". Al reducirse sus atributos, Gibson frunció el ceño con una mueca desencajada, como si su cuerpo de pronto se hubiera vuelto pesadísimo. En ese mismo instante, conjuré un \[Pulso de Descarga\] que abarcó toda la habitación. ¡Bboooom—! El dormitorio se convirtió en un auténtico caos bajo la explosión de relámpagos. "¡... !". Sin embargo, Gibson seguía allí de pie, completamente ileso. "Es inútil". Una barrera magnética, desplegada en algún momento imperceptible, lo estaba protegiendo. '¿Tiene contramedidas contra la magia de relámpago?'. ¿Eran realmente implantes militares? Con sus atributos reducidos por la maldición, Gibson arrugó el entrecejo con evidente incomodidad. "No sé qué clase de truco barato me jugaste, pero...". \[Secuencia de emergencia activada\] Mientras una línea térmica rojiza recorría ambas piernas, se arremangó y declaró: "Te aseguro que esto no bastará para detenerme". En ese instante, su figura desapareció abruptamente. Cuando Gibson rompió la ventana y se arrojó al vacío, el agente de Inteligencia gritó por la radio: \[¡Maldición, no dejes que escape!\] "¡Ya lo sé...!". '¡Si la magia no funciona...!'. ¡Solo tengo que molerlo a golpes yo mismo! Eché a correr hacia la ventana persiguiéndolo. \* 'Maldito idiota'. Tras atravesar la ventana y lanzarse al vacío en una fracción de segundo, Gibson curvó los labios en una sonrisa de suficiencia. El implante que llevaba equipado actualmente era un modelo que en su día empleaban las unidades de reconocimiento militar. En cuanto a velocidad pura, figuraba entre los mejores que circulaban en el mercado. 'Aunque el rendimiento cayó un poco de golpe por lo que sea que haya hecho ese infeliz...'. Aun así, podría alcanzar el salón de fiestas en el piso 50 en un parpadeo. Una vez allí, el juego habría terminado. Pronto sonaría la alarma en todo el edificio y ese estúpido asesino no tendría escapatoria antes de ser acribillado. "¡¡Jajaja!!". Sintiendo la fresca brisa nocturna azotar su rostro, Gibson sonrió con deleite. '¡Qué sensación tan jodidamente grandiosa!'. Fue justo en ese momento, mientras trepaba por la fachada con una agilidad inverosímil y aceleraba con fuerza hacia el salón de fiestas, cuando sucedió. "Por ahí no vas". "¡¿...?!". Al escuchar esa repentina voz, Gibson levantó la cabeza y, por un instante, no pudo dar crédito a sus ojos. '¡¿Qué...?!'. Y es que allí estaba aquel asesino, quien lo había rebasado sin que él se diera cuenta, mirándolo desde arriba. \[Paso Sombrío del Chacal\] \[Se confiere una agilidad semejante a la de un lobo, incrementando temporalmente y en gran medida la velocidad de movimiento.\] "¿Cómo demonios...? ¡¿Gugh?!". Aferrándolo con violencia por la nuca, Kyle rugió: "¡De vuelta abajo...!". Al mismo tiempo, en el preciso instante en que estampaba un potente pisotón contra la pared del edificio: "¡Vuelve a bajar, maldito bastardo!". El puño disparado se estrelló implacable y de lleno contra su rostro. \[Puño Demoledor de Fuerza Interna\] "¡¿...?!". ¡Kbaaaam—! \----- • Novela: El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (죄수 부대의 불사자는 착각당한다) • Autor: Full Draw (풀드로우) • Traducción: Inmensurable 🪖 \[Fin del reporte de misión — Escuadrón 141\] ⚔️ ¿Logró sobrevivir soldado a este despliegue? ¡Deja tu comentario y reacción para respaldar el proyecto y acelerar el siguiente informe de combate! ✨
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Estás leyendo el capítulo 28 de El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela), un novela. Tras perder a la mujer que cuidó de él en una traición atroz, Kyle consuma su venganza y es condenado al infame Escuadrón 141, una unidad militar penal con una tasa de supervivencia prácticamente nula. Al arrojarse sin… Este capítulo tiene publicado el 23 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) tiene 30 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.