Leer El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 19 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El emisario de Baal
Ante aquellas palabras, no pude evitar sorprenderme.
"¿Una persona de la Torre Mágica?"
¿Esa mismísima Torre Mágica donde decían que sus miembros vivían encerrados en lo alto y jamás saldrían al mundo secular a menos que el mundo estuviera al borde de la destrucción...?
'¿Por qué demonios alguien de la Torre Mágica está en el Distrito Especial 8...?'.
Como si no estuviera acostumbrada a semejante reacción por mi parte, dejó escapar una sonrisa avergonzada.
"Supongo que esta es... esto, la percepción general que tiene la gente común sobre nosotros."
"A ver, pero si es verdad que no suelen salir de la torre."
"Bueeeno, ejem, no puedo negar que eso es un hecho."
Sin embargo, al cabo de un instante, aquella mujer que se había presentado como Marie Fleetwood dijo con los ojos brillantes:
"Dejando eso de lado, si no le molesta, ¿podría usar magia una vez más?"
"¿Magia?"
"¡Sí!"
Ante el repentino ímpetu con el que dio un paso al frente para acortar distancia, me aparté de inmediato de aquella persona de la Torre Mágica.
"Mire, disculpe, pero le agradecería que no se acerque más de la cuenta."
"¿Eh? Ah. Lo siento. ¿He resultado demasiado invasiva?"
"Bueno, eso también, pero no es solo por eso."
"...?"
A decir verdad, me había asustado un poco al verle la cara.
Pensándolo bien ahora, al fin y al cabo significaba que esta mujer había estado dentro de aquel bar todo el tiempo.
Y evaluándolo con objetividad, la maga frente a mis ojos era una mujer indudablemente hermosa.
'No, en serio, ni que fuera una maldición'.
En cada una de las escenas donde se desataba un incidente, siempre tenía que haber una mujer hermosa de por medio.
Y el hecho de que invariablemente trajeran consigo una catástrofe empezaba a ser algo difícil de tomarse a broma a estas alturas.
"Si no le importa, preferiría que mantengamos cierta distancia."
"Ah, ¿de verdad? Por mi parte desearía observarlo lo más cerca posible, pero... si eso lo hace sentir más cómodo, así lo haré."
Mientras ella retrocedía de nuevo con paso amplio, le pregunté:
"Entonces, ¿no me diga que me estuvo siguiendo desde el bar?"
"¡Sí!"
"......"
¿Acaso la gente solía admitir con semejante desfachatez en el rostro que había estado siguiendo a alguien a escondidas?
Sintiendo una repentina punzada de dolor de cabeza, volví a preguntar:
"Esto... ¿y por qué?"
"Porque su magia es sumamente fascinante."
"¿Mi magia?"
Fleetwood asintió enérgicamente con la cabeza.
"¡Sí! Es tan distinta del método convencional para manifestar la magia que, por así decirlo, me cautivó por completo sin que pudiera evitarlo. Si no es una indiscreción, me gustaría saber con qué maestro fue instruido, de qué manera manifiesta la magia... Ah, para ser precisos, cómo es posible reproducir un fenómeno de maná saltándose los procesos y sin realizar ningún cálculo visible de la fórmula arcana..."
"Ah, espere, un momento, deténgase un segundo."
Alcé la mano para frenarla y, sin darme cuenta, me froté el entrecejo.
¿Fórmula arcana? ¿Procesos? ¿Reproducir un fenómeno de maná?
Para mí, todo aquello sonaba de principio a fin a un idioma incomprensible.
"Puede que suene extraño si se lo digo, pero por mi parte no tengo nada que decirle."
"Ah, claro, tiene razón. Interrogarlo de repente sobre los procesos de su fórmula arcana... he sido una maleducada."
"No. No me refería a eso."
Corregí el malentendido de sus palabras.
"Lo que quiero decir es que, por más que me lo pregunte, no puedo responderle. Porque no lo sé."
"... ¿Que no lo sabe?"
"Sí."
"¿Sobre los procesos de la fórmula arcana?"
"Exacto."
"Esto... ¿entonces cómo usa la magia?"
"... ¿Pues simplemente haciéndolo?"
Ni yo mismo lo sabía con exactitud.
Tan solo bastaba con adquirir la habilidad y concentrar la intención para poder utilizarla.
"Sim... simplemente..."
Al oír aquello, Fleetwood puso una expresión como si acabara de recibir un duro impacto.
Pero fue solo por un breve instante.
Adoptando el semblante de quien cavila con absoluta concentración, de pronto clavó una mirada seria en mí y preguntó:
"No me diga que... Ah, perdone. ¿Podría decirme cuál es su nombre?"
"Soy Kyle Clarke, pero..."
"Sí, gracias. En ese caso, señor Clarke, ¿no me diga que usted utiliza la magia de manera puramente intuitiva? Sin ser consciente en absoluto de la parte teórica."
Ante aquella pregunta, guardé silencio por un momento.
'¿Utilizarla de manera intuitiva?'.
Ciertamente, aquello se aproximaba bastante más a la realidad.
"Bueno, sí. Supongo que podría decirse que es algo así."
"... Santo cielo."
Ante mi respuesta, Fleetwood se cubrió la boca con ambas manos, como si acabara de llegar a una gran revelación.
'¿Qué le pasa?'.
Daba la impresión de que se había hecho una idea sumamente extraña.
"Increíble... No, en ese caso, acaso será... Mmm..."
Sumida de nuevo en sus propios pensamientos y cavilando para sí misma, asintió con la cabeza como si hubiera llegado a una conclusión convincente.
"Si se trata de eso..."
"¿Con eso ya quedó resuelto el asunto?"
Hablando con franqueza, mis ganas de alejarme cuanto antes de esta acosadora eran monumentales.
Ya tenía la cabeza hecha un lío con el asunto de mi hermana y, para colmo, me sentía demasiado agotado mentalmente como para involucrarme en más problemas hoy.
Sin embargo, como si mi estado de ánimo no le hubiera llegado en lo más mínimo, abrió los ojos de par en par y sacudió la cabeza.
"¡A-ah, no! ¡Aun así, necesito ver su magia una vez más!"
Ante su insistencia, se me escapó una respuesta cortante:
"¿Y por qué tendría que hacerlo?"
"Eh, esto..."
Como si no hubiera previsto semejante objeción, Fleetwood se quedó sin palabras durante unos segundos, pero al cabo de un instante volvió a mirarme con un brillo en los ojos.
"E-espera, ahora que lo recuerdo, ¿no estaba buscando artefactos mágicos?"
Al escucharla, fruncí el ceño de forma involuntaria.
"... ¿Acaso estuvo escuchando a escondidas en el bar?"
"Lo siento mucho. No fue intencionado, es solo que de nacimiento tengo un oído sumamente agudo."
Aun así, honestamente no era una sensación nada grata.
Eso significaba, ni más ni menos, que había escuchado toda la conversación que sostuve con aquel individuo.
Sin embargo, en ese preciso instante, sentí que una ligera duda me cruzaba por la mente.
'Pero qué extraño. ¿Por qué demonios tanto yo como ese tipo nos olvidamos por completo de la presencia de esta mujer a partir de cierto momento?'.
Mientras yo ladeaba la cabeza desconcertado, ella rebuscó en el interior de su ropa y, acto seguido, extrajo una gema azul.
"E-esto... es un artefacto mágico que yo misma he engarzado."
"... ¿Cómo?"
Por alguna razón, con el rostro enrojecido por el calor, Fleetwood carraspeó suavemente.
"Ejem, esto... mis dotes de orfebrería son tan rudimentarias que resulta un objeto tosco y vergonzoso de mostrar a los demás, pero... si le parece bien algo como esto, ¿qué le parecería a cambio de mostrarme su magia?"
Bajé la mirada hacia la gema azul que me ofrecía y pregunté:
"¿Dijo que lo engarzó usted misma?"
"B-bueno, está mal que yo lo diga, pero en Sapientia... quiero decir, en la Torre Mágica, la orfebrería mágica no es un campo muy elogiado que digamos. Pero es que la artesanía es mi pasatiempo... En realidad, era una pieza que pensaba llevar en secreto a un tasador para que la examinara."
Fleetwood prosiguió entrelazando nerviosamente los dedos:
"P-pero la activación funcionará a la perfección. El atributo es relámpago. No es que haya imbuido una magia demasiado extraordinaria, pero al menos le servirá de ayuda en una emergencia y..."
'¡Relámpago...!'.
Un artefacto mágico ya era una ganancia excelente, pero que encima fuera del cotizado atributo de relámpago...
Abrí los ojos desmesuradamente sin poder contener la sorpresa.
'No, bueno, si es así, la cosa cambia por completo'.
Además, si lo había fabricado alguien de la Torre Mágica, por muy tosco que fuese, ¿acaso no tendría mejor calidad que las baratijas del mundo secular?
'Su precio también debería ser muchísimo más caro que treinta millones de créditos'.
Cuando le señalé aquel detalle, ella agitó ambas manos en el aire.
"Ah... a mí el dinero no me interesa en lo más mínimo. Si se trata de engarzar otro, puedo hacerlo de nuevo... Más que eso, diría que siento muchísima más curiosidad por su magia. Al fin y al cabo, todo efecto tiene una causa. Es seguro que su magia también debe tener un mecanismo de activación. Eso es lo que quiero descifrar."
Aparentemente, para la mujer que tenía enfrente, mi magia era infinitamente más importante que el dinero.
'Esto... es un beneficio totalmente inesperado'.
Significaba que podía aprender una magia de relámpago adicional de forma gratuita, sin gastar puntos de habilidad.
Y mostrarle un poco de magia a cambio tampoco era algo que fuera a desgastarme nada.
"…Siendo así, se lo mostraré mientras el tiempo lo permita".
Ante esas palabras, el rostro de Marie Fleetwood se iluminó por completo.
"¿D-de verdad?".
"Por supuesto, tendré que regresar antes de que oscurezca por completo, pero…".
"¡Aunque sea solo hasta entonces, me parece perfecto! Por favor, se lo ruego".
'¿Acaso esto es tan importante?'.
Rascándome la cabeza, levanté una mano y hablé:
"Bien, allá voy".
"¡Sí!".
Frente a ella, que asentía mientras sus ojos brillaban de expectación, utilicé la magia.
\[Descarga de Grado Ínfimo\]
\*
Esa misma noche.
Al regresar a la Torre Mágica, cuyas luces jamás se apagaban ni bien entrada la noche, Marie Fleetwood se encasquetó rápidamente la capucha e insufló maná en ella en cuanto vio aproximarse a los caballeros de la torre que estaban de patrulla.
De inmediato, como si su presencia no se percibiera en lo más mínimo, los caballeros pasaron de largo a su lado.
Marie, que se escabulló con soltura entre ellos, regresó a su habitación. Nada más entrar, se quitó la capucha y exclamó:
"¡Lo de hoy ha sido increíble!".
"¡Señorita…!".
En ese instante, una chica pecosa que aparentaba su misma edad se acercó rápidamente hacia ella.
"¡Me prometió que volvería a las nueve a más tardar! ¡¿Qué pasará si el Gran Sabio llega a descubrirla…?!".
"¡Olvida eso, Lizzie! ¡Hoy conseguí un hallazgo con el que jamás habría soñado!".
"¿Un hallazgo…? Qué, ¿acaso el tasador de los callejones que le recomendaron elogió la joya hasta el cielo?".
"¡No, no se trata de eso!".
Con voz agitada, Marie se quitó la túnica arrojándola a un lado y continuó hablando:
"¿A que no sabes a quién me encontré hoy afuera?".
"¿A quién?".
"¡A un mago!".
"Ah, claro".
Al oír aquello, el rostro de la chica llamada Lizzie se enfrió de golpe.
"¿Se refiere a un mago herético? Sí, por supuesto. Supongo que, al ser la primera vez que ve a uno, le habrá parecido fascinante semejante barbarie".
"No, no, no me refiero a eso. Ese hombre era diferente de los demás magos. ¡Incluso de nosotros, los magos de Sapientia!".
"…¿De qué está hablando?".
Entonces, Marie comenzó a relatarle con entusiasmo todo sobre el mago con el que se había topado.
Al escucharla, Lizzie se sujetó la frente con gesto de absoluto desconcierto.
"E-espere un momento. O sea, ¿me está diciendo que ese hombre barrió por completo con todos esos mafiosos?".
"¡No! Lo que intento decirte es que, siendo claramente la misma magia, actuaba con un poder infinitamente superior mientras omitía de principio a fin el proceso de la fórmula tradicional. Por eso le pregunté cómo era capaz de hacer algo así".
"…¿Y qué respondió?".
"Dijo que simplemente la usaba por pura intuición".
"¿Cómo?".
"¡Que materializó el fenómeno llamado magia guiándose solo por su instinto!".
"¡¿Q-quéee?!".
"Como de verdad no me lo podía creer, le rogué una y otra vez que me mostrara cómo la conjuraba, pero…".
Con el rostro encendido de fascinación, Marie confesó:
"¡De verdad, en serio, no logré descifrar absolutamente nada!".
"…¡¡!!".
Ante esa declaración, Lizzie no pudo evitar quedarse atónita.
La mujer que tenía frente a sus ojos, Marie Fleetwood, era un prodigio insigne incluso dentro de la mismísima Torre Mágica.
Era nada menos que la nieta del Señor de la Torre Mágica, célebre por ser capaz de desentrañar la estructura de cualquier fórmula arcana con tan solo mirarla.
¿Y semejante genio afirmaba ser incapaz de comprender una magia?
"¿Eso… lo dice en serio?".
"Ya me conoces, Lizzie. En lo que respecta a la magia, jamás bromeo".
Dicho esto, Marie comenzó de pronto a cambiarse de ropa.
Sobresaltada, Lizzie volvió a interrogarla:
"¿P-por qué se cambia tan de repente…? ¡¿Adónde piensa ir ahora?!".
"¿Adónde más? Al laboratorio de mi abuelo, por supuesto".
Su abuelo era el mismísimo Gran Sabio; en otras palabras, el Señor de la Torre Mágica.
Los ojos de Lizzie se abrieron de par en par, casi desencajados.
"¡¿Quéee?!".
"Esto no es más que una suposición mía, pero…".
El talento innato de desplegar la magia a través del mero instinto, sin necesidad de consciencia teórica.
Y una magia que se manifestaba a través de un proceso desconocido, trascendiendo por completo el sistema arcano establecido.
"Me parece que al fin ha aparecido".
"¿A-aparecido? ¿Quién?".
"Aquel que pondrá de cabeza el actual sistema mágico estancado en la decadencia y nos guiará hacia una nueva era de la magi-ingeniería… Un tesoro viviente de sabiduría".
Marie Fleetwood sentenció con una expresión inusualmente solemne:
"El descendiente de él… Del Primer Mago".
\*
En cierto lugar del Distrito Especial 8.
Bajo una húmeda caverna subterránea, un grupo de individuos cubiertos con capuchas negras rodeaba apretadamente una mesa redonda.
Entre ellos, alguien que portaba una máscara de madera preguntó:
"¿Adónde ha ido Gerald Hudson, ese hombre lobo?".
Desde el asiento de honor, una anciana respondió:
"Se encuentra rezando ante el altar. Teniendo en cuenta el pecado que cometió, ¿cómo pretendes que se atreva a dar la cara con descaro?".
"Sigo sin poder creerlo".
El enmascarado habló con un tono impregnado de desconfianza:
"¿Por qué razón el emisario de Baal andaría por ahí rebajándose a servir como perro guardián de la policía?".
"¿Y quiénes somos nosotros para comprender sus profundos designios? Sin embargo, yo misma lo presencié con estos 'ojos'. Vi cómo utilizaba una maldición sin necesidad de ofrecer tributo alguno".
"Lo que digo es que debió tratarse de una equivocación. Para empezar, según las profecías, su reencarnación vendría acompañada de presagios. Y no hemos presenciado presagio alguno en ninguna parte".
"Las interpretaciones de las profecías siempre han sido divergentes. No sería extraño que los presagios se hayan manifestado en algún sitio oculto a nuestro conocimiento".
Ante las palabras de la anciana, el portador de la máscara de madera contuvo una risa de incredulidad.
"¿De verdad espera que me trague semejante disparate? Suma sacerdotisa, ¿acaso ha perdido el juicio para soltar tal sarta de sofismas?".
"¡Maldito bastardo!".
De golpe, ¡pam!, una elfa oscura de orejas puntiagudas se levantó de su asiento de un salto violento.
"¡Llevo un buen rato aguantando tus insolencias! ¡¿Acaso la suma sacerdotisa te parece un chiste?!".
"¡Lo que intento decir es que resulta inconcebible para el sentido común! ¡Si es el emisario del señor Baal, ¿por qué no hubo señales, y por qué demonios no ha descendido ya ante nuestro culto en lugar de actuar como el sabueso de presa de esa maldita policía?!".
"¡¡Gamlong!!".
Cuando la enfurecida elfa oscura estuvo a punto de desenvainar su espada mágica, la suma sacerdotisa alzó la mano para contenerla.
"¡Suma sacerdotisa…!".
"Gamlong. Poco me importa si crees o no. Con mis propios ojos verifiqué su existencia real y, en nombre de la suma sacerdotisa del culto, declaro en este mismo recinto que el emisario de Baal ha descendido formalmente al mundo mortal".
Ante esa proclamación oficial, los murmullos comenzaron a propagarse por toda la mesa redonda.
En respuesta, el individuo de la máscara de madera, llamado Gamlong, asestó un puñetazo sobre la mesa.
"¡Menuda farsa!".
Acto seguido, dio media vuelta y abandonó el lugar. Al verlo marcharse, la elfa oscura rechinó los dientes de rabia.
"¡Maldito arrogante…!".
"Helena".
"¡Pero, suma sacerdotisa! ¡Si deja impunes a tipos como Gamlong…!".
"Comprendo tus inquietudes. Aun así, limítate a observar por ahora".
La anciana esbozó una sonrisa enigmática.
"Después de todo, no tardará en demostrarlo Él mismo en persona".
\*
Por su parte, tras salir de la caverna, Gamlong rechinó los dientes con furia.
"Vieja decrépita y astuta… Al ver tambalearse su posición estos últimos días, ¿pretende recuperar el control del culto recurriendo a un falso emisario?".
Semejante truco barato no funcionaría ni en sueños.
Los adeptos que lo habían seguido le preguntaron con cautela:
"¿Cuáles son sus órdenes, señor Gamlong?".
"¿Qué otra cosa vamos a hacer?".
Gamlong replicó:
"…Preparen a los asesinos. Yo mismo entretejeré la maldición con estas manos".
"¿Eh? Con eso se refiere a…".
"Piénsenlo bien. Si ese sujeto fuera en verdad el emisario de Baal…".
A través de las hendiduras de la máscara de madera, sus pupilas destellaron con un fulgor carmesí.
"No debería pestañear ni un instante ante cualquier maldición mortal, ¿cierto?".
"¡¡…!!".
"Maldita vieja podrida. ¿Creía acaso que por estar metido en una unidad penal de alta seguridad mis manos no podrían alcanzarlo?".
Gamlong soltó una risita burlona y siniestra.
"A ver si postrada ante su cadáver aún tiene las agallas de seguir rebuznando que es el emisario. Vamos a comprobarlo".
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• Novela: El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (죄수 부대의 불사자는 착각당한다)
• Autor: Full Draw (풀드로우)
• Traducción: Inmensurable
🪖 \[Fin del reporte de misión — Escuadrón 141\]
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El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela)
Capítulo 20
El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 19
Estás leyendo el capítulo 19 de El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela), un novela. Tras perder a la mujer que cuidó de él en una traición atroz, Kyle consuma su venganza y es condenado al infame Escuadrón 141, una unidad militar penal con una tasa de supervivencia prácticamente nula. Al arrojarse sin… Este capítulo tiene publicado el 23 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) tiene 30 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.