Leer El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 17 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
'¿Recompensa especial?'
¿Qué significaba esto?
No pude más que parpadear ante aquel inesperado golpe de suerte caído en mi regazo.
Aunque no entendía con exactitud los pormenores, parecía que Wolhahyang había decidido posponer, por lo pronto, sus planes de incursión en el Distrito Especial 8.
Tampoco comprendía del todo por qué me otorgaban la recompensa justo en este momento, pero...
'Bueno, si es algo bueno, bienvenido sea.'
Decidí tomármelo con optimismo.
En una situación donde cada punto de habilidad valía su peso en oro, si me lo daban de balde, ¿cómo no iba a agradecerlo? De paso, el Distrito Especial 8 se había vuelto más pacífico, lo cual era una ventaja redonda.
'Espera, si es así...'
Sumando la recompensa especial, ahora poseía un total de dos puntos de habilidad.
Uno era un punto de habilidad ordinario y el otro debía de ser un punto de habilidad potenciado.
'El dilema ahora es cómo distribuirlos.'
Por lo pronto, invertir hasta cierto nivel en magia parecía ser una excelente opción para el futuro.
Tras engullir hasta el último grano de arroz, llevé la bandeja a la ventanilla de devolución mientras cavilaba.
'Magia, ¿eh?...'
Ahora mismo tenía un total de tres árboles relacionados con la magia desbloqueados.
Fuego, relámpago y hechicería de maldiciones, respectivamente.
Las habilidades a mi disposición eran \[Descarga de Grado Ínfimo\] y \[Maldición inferior devastadora de Belial\], y tras haber adquirido la última vez \[Magia Básica de Fuego\], el árbol de habilidades de magia de fuego se había ramificado en dos opciones:
\[Anillo Ígneo\]
\[Detona una potente llamarada alrededor del conjurador para aniquilar a los enemigos cercanos.\]
\[Lanza de Fuego\]
\[Invoca tres lanzas de fuego que explotan al contacto para interceptar a objetivos distantes.\]
'Parece que aquí las ramas de habilidades se dividen entre combate cuerpo a cuerpo y a distancia.'
Por ambición personal, no solo deseaba invertir en magia de fuego, sino también en magia de relámpago.
Hasta donde sabía, los magos capaces de dominar más de un elemento eran extremadamente raros, por lo que adquirirlo me otorgaría una carta adicional para tomar por sorpresa al enemigo en el plano táctico.
Sin embargo, no se trataba únicamente de eso.
'Tengo el presentimiento de que será especialmente efectivo contra enemigos atiborrados de implantes o maquinaria robótica.'
Hasta ahora, por azares del destino, me había enfrentado con mayor frecuencia a oponentes de tipo mágico; no obstante, la realidad era que pocos lugares contaban con tantos adictos a las modificaciones cibernéticas como el Distrito Especial 8.
Sin ir más lejos, Walter tenía ambos brazos completamente mecanizados.
Además, era bien sabido que los usuarios con implantes de alto calibre poseían una potencia de combate que desafiaba cualquier expectativa.
'Por supuesto, el Puño del Rey Chacal también es una técnica sumamente poderosa, pero...'
Para empezar, dudaba seriamente de qué tan efectivo resultaría contra un adversario que apenas tuviera órganos internos.
'A menos que contara con una capacidad física al nivel de un Bearwolf...'
A eso se sumaba otro factor determinante.
'Por encima de todo, los magos de relámpago son escasos.'
Dado que la hechicería de maldiciones no dependía de un atributo innato, su accesibilidad era aún menor, mientras que existía la percepción de que la magia de fuego era bastante común en comparación con otros elementos.
Sin embargo, el atributo del relámpago era harina de otro costal.
'Pensándolo ahora, que el cabecilla de Wolhahyang fuera un mago de relámpago resultó ser un auténtico golpe de suerte.'
Nadie me garantizaba cuándo volvería a cruzarme con un mago de relámpago como enemigo en el futuro. En otras palabras, la probabilidad de morir a manos de la magia de relámpago era notablemente menor en comparación con la de fuego.
Dicho de otro modo, significaba que no sería nada fácil incrementar mi nivel de comprensión a través de la muerte.
'En ese caso, lo más sensato parece ser invertir los puntos de habilidad en magia de relámpago en la medida de lo posible.'
Tras emitir un leve murmullo pensativo, tomé una decisión de inmediato.
'Primero invertiré el punto de habilidad ordinario en magia de relámpago y reservaré el punto potenciado para ver cómo se desarrollan las cosas.'
Dado que el \[Puño Demoledor de Fuerza Interna\] del Puño del Rey Chacal solo era efectivo cuando el oponente estaba a corta distancia, podía llegar el momento en que necesitara una habilidad de largo alcance como la \[Lanza de Fuego\].
'O, por el contrario, podría surgir una situación donde me hiciera falta una habilidad de debilitamiento de hechicería de maldiciones o la gran velocidad de movimiento del \[Paso Sombrío del Chacal\].'
Porque eso era algo imposible de prever por el momento.
En cuanto asigné el punto de habilidad, resonó un nítido timbre en mi cabeza.
\[Has adquirido 'Descarga de Grado Ínfimo'.\]
\[Tu nivel de comprensión sobre el maná de relámpago se ha incrementado.\]
\[¡Ding!\]
\[Se ha desbloqueado la siguiente habilidad de la magia de relámpago.\]
\[Pulso de Descarga\]
\[Libera una potente corriente eléctrica en un radio de 3 metros para repeler a los enemigos e inflige un efecto de parálisis según la resistencia del adversario.\]
'Parece que el árbol de magia de relámpago se ramifica después de esta habilidad.'
Me causaba cierta expectación saber qué vendría después.
Tras comprobar la hora, pensé:
'Ya es momento de dirigirme al despacho.'
Tomé la tarjeta de acceso recién emitida y subí al cuarto piso, donde se ubicaba el despacho de Joseph.
\*
"Un permiso de salida, ¿eh?"
Al día siguiente.
Me rasqué la coronilla mientras observaba el salvoconducto que Joseph me había otorgado la jornada anterior.
A juzgar por lo que había oído de los guardias, esto constituía una excepción monumental entre las excepciones.
'Tiene sentido.'
Incluso en el gulag, donde concedían visitas extraordinarias, jamás había oído hablar de que expidieran un permiso de salida.
Mucho menos en una unidad de castigo penal.
Recordé por un instante las palabras que Joseph me había dirigido ayer:
—Has vuelto a demostrar un rendimiento por encima de las expectativas, así que mereces una recompensa acorde. Te otorgaré un permiso de salida por un día para que tomes un poco de aire. No obstante, hay condiciones.
Aún conservaba fresca en la memoria su severa advertencia:
—Prohibido salir del vecindario donde solías vivir. Y nada de causar problemas innecesarios. ¿Queda claro? Los oficiales estarán cerca monitoreando tu ubicación en tiempo real mediante el GPS del collar, tenlo muy presente.
El rostro de Joseph se había ensombrecido con un gesto indescifrable.
—Ve y habla con calma con tu hermana.
"......"
Mientras aguardaba fuera del bloque de confinamiento, una voz conocida llegó a mis oídos:
"43471. ¿Vas de salida?"
"Ah, sí."
Al volverme, me encontré con el oficial alto del día anterior allí de pie.
Me hizo una seña con la mano.
"Sígueme."
En ese instante, las voces cargadas de envidia de los reclusos en el patio de armas llegaron a mis oídos.
"¿Quién es ese tipo? ¿No me digas que lo liberaron?"
"No, según escuché, es solo un permiso de salida."
"¿Salida? ¿Acaso en esta unidad es posible salir?"
"¿Es que no te enteraste? Es él. El Carnicero de la Mafia del Pelotón 3."
"¿Ah, ese que dicen que cuando va a una misión arrasa con todos él solo?"
"Oye, ni me lo digas. Dicen que la última vez capturó él solo a esa Bruja del Embrujo."
"Qué locura. ¿Es en serio?"
"El único superviviente del Pelotón 2, ¿sabes? Ese tal Jackson. Ese desgraciado fue quien lo dijo."
"No, pero ¿qué clase de monstruo es para...?"
"¡Silencio! ¡Dejen de parlotear!"
Ante la advertencia de los guardias, los presidiarios de la enfermería volvieron a barrer el suelo con sus escobas fingiendo inocencia como si nada hubiera ocurrido.
'A mi parecer, la enfermería es el epicentro de todos los rumores.'
Al ser el único espacio donde varios pelotones se mezclaban, resultaba inevitable que así fuera.
"Ahí está."
El oficial alto señaló un vehículo todoterreno estacionado; el conductor descendió de inmediato y cuadró un saludo militar.
"Inspector Roden."
"Sí. Buen trabajo."
El hombre llamado Roden se dirigió a mí:
"Iremos a la ciudad en este vehículo. Antes de subir, ven aquí. Debo vendarte los ojos."
"Ah, entendido."
Tal como suponía, a diferencia de cuando íbamos a una operación de combate, no nos trasladaríamos en helicóptero.
Cierto, después de todo habría sido un desperdicio de recursos.
Tras cubrirme la vista con una venda, me acomodó en el asiento trasero del todoterreno y ordenó:
"Arranca."
"¡Sí, señor!"
El vehículo osciló brevemente cuando Roden subió al asiento del copiloto.
"En marcha."
"Partimos ahora."
Poco después, sentí cómo el todoterreno se ponía en movimiento mientras el motor rugía con fuerza.
La velocidad aumentó gradualmente y la brisa seca del páramo comenzó a rozarme el cabello.
Ante esa frescura reconfortante, experimenté una ligera y tenue emoción en el pecho.
\*
Por lo general, los columbarios cibernéticos no solían situarse en el corazón de la ciudad, sino en las profundidades de callejones decrépitos.
Al dejar atrás letreros de neón desportillados y adentrarse en un pasaje estrecho, a veces era posible ver una hilera de cabinas similares a viejos teléfonos públicos.
Aquel lugar marcaba precisamente el acceso al columbario: bastaba con ingresar a una de las cabinas y colocarse el gastado visor de realidad virtual para conectarse al camposanto cibernético.
Esta metrópoli negaba a los no-ciudadanos, pobres y desamparados, hasta el derecho más elemental de honrar los restos de sus difuntos en el mundo real.
No existía el más mínimo espacio reservado para ellos, ni siquiera en los rincones más insignificantes de un auténtico columbario físico.
Y mi caso no era la excepción.
"Hermana. Lo siento."
Me disculpé en un murmullo mientras contemplaba su retrato funerario, proyectado con una resolución de pésima calidad.
"... Me pediste que viviera una vida ordinaria, pero terminé convirtiéndome en un criminal."
Sin embargo, no había tenido alternativa.
Me resultaba sencillamente intolerable observar con mis propios ojos cómo los desgraciados que le arrebataron la existencia de forma tan vana se pavoneaban al amparo del poder, burlándose de su muerte.
Para ellos quizá no hubiera sido más que un simple peón desechable, pero para mí era mi única familia en este mundo, la primera que había conocido.
"Aun así, por suerte todavía me queda una oportunidad, así que si me esfuerzo al máximo, creo que podré conseguir la ciudadanía".
Fui incapaz de ocultar una sonrisa amarga.
"Entonces, tal como decías, podré ir a la escuela... y enamorarme de alguien allí... Bueno, supongo que primero tendré que ponerme a estudiar. Ja, ja".
Pero sin duda sería capaz de lograrlo. Siempre y cuando obtuviera la ciudadanía.
"...Cuando eso pase, te trasladaré a un cementerio en condiciones. No a un callejón destartalado como este, sino a un lugar de verdad digno. Así que hasta entonces".
Guardé silencio por un instante.
"...Solo hasta entonces. Espérame un poco más".
Y en mi interior, me hice una promesa:
Que no tardaría demasiado.
"Vendré de nuevo".
Tragándome un suspiro, me quité el visor de realidad virtual sin pronunciar palabra.
De inmediato, la cabina vieja y sucia apareció ante mis ojos.
Tras contemplarla con una mezcla de sentimientos encontrados, salí del cubículo en completo mutismo.
"Uff...".
Tuve que golpetear un par de veces el suelo con la punta del pie antes de que mis pasos se pusieran en marcha.
Ya había consumido una parte considerable de mi tiempo tan solo en venir desde la base hasta este lugar.
El tiempo era limitado. Puesto que había salido tras tanto esfuerzo, debía resolver todos los asuntos que pudiera en el exterior.
Después de todo, no sabía cuándo volverían a concederme otro pase de salida.
'Primero...'.
Al descender por las callejuelas familiares de aquel suburbio marginal, no tardó en entrar en mi campo visual una taberna vieja y destartalada.
'Este lugar no ha cambiado absolutamente nada'.
En cuanto entré, el tintineo de una campanilla resonó en el aire.
"Bienvenid...".
Entonces, el anciano de nariz aguileña que limpiaba un vaso tras la barra interrumpió su propio saludo a medio pronunciar y se quedó paralizado.
Al verlo después de tanto tiempo, dejé escapar una leve sonrisa.
"Por lo visto sigue sin haber muchos clientes".
"¡Tú...!".
Con la boca abierta de par en par por el sobresalto, el anciano estuvo a punto de gritar a voz en cuello, pero de inmediato desvió la mirada hacia un rincón y selló los labios.
Siguiendo la trayectoria de sus ojos, giré la cabeza: en el rincón más apartado del local, un cliente con la cabeza cubierta por un pañuelo bebía a sorbos de su vaso.
Entretanto, el anciano salió de detrás de la barra, se acercó a mí y, sujetándome con fuerza por el hombro, preguntó:
"Tú, ¿qué diablos ha pasado contigo? Me enteré de que te arrestó la policía, pero no me digas que...".
Al ver en su rostro la sospecha de si me había fugado de prisión, negué con la cabeza.
"No. Nada de eso. Es un poco complicado de explicar... En cualquier caso, solo le advierto que no podré quedarme mucho tiempo".
"...Y-ya veo. Siéntate primero. Iré a traerte algo de beber".
Mientras desaparecía en la cocina, me acerqué a la barra y tomé asiento sobre un taburete desvencijado.
Quizás fuera porque habían ocurrido demasiadas cosas en este lapso.
'Parece que ha pasado una eternidad'.
Sintiendo como si hubiera regresado al pasado, recorrí la taberna con la mirada en absoluto silencio.
Sin embargo, aquella calma duró poco.
'¿Por qué se tarda tanto?'.
Justo cuando me disponía a levantarme del asiento para asomarme a la cocina...
"Ah, ¿esperaste mucho?".
El anciano salió de la cocina, depositó una botella de cerveza junto con un vaso sobre la mesa y extrajo un paquete de cigarrillos que llevaba apretado bajo la axila.
"Maldita sea, es que de pronto no encontraba el tabaco".
"Debería fumar menos. A este paso, va a terminar liquidado por una enfermedad pulmonar".
"No te metas en lo que no te importa, mocoso de mierda. Si los pulmones se me pudren, bastará con cambiarlos por un implante y listo".
"Vaya, qué consuelo".
¡Clac! Tras destapar la botella con un golpe seco, sirvió el líquido en el viejo vaso mientras decía:
"Toma, es la Redweiser que tanto te gusta".
"¿Sabe que no tengo dinero?".
"Solo bébetela, pedazo de idiota".
Ante sus palabras, fruncí el ceño sin poder evitarlo.
"Vaya milagro. El tacaño más grande entre los tacaños invitando un trago".
"Ah, déjate de tonterías. Si no la quieres, no te la tomes".
"Ah, no, no, la beberé con mucho gusto. Faltaría más".
Bebí con avidez la cerveza helada, tragándola a grandes sorbos, y un gemido de satisfacción se me escapó involuntariamente de la garganta.
"Aaaah...".
Hacía cuánto tiempo que no probaba una cerveza.
Al verme en ese estado, el anciano de nariz aguileña soltó una risita.
"Je, je, ¿está buena?".
"...Buenísima".
"Y bien, ¿qué fue lo que realmente pasó?".
"Eso... tal como le dije hace un momento, resulta demasiado complicado de explicar. Más que eso, vine porque hay algo que me gustaría averiguar".
"¿Algo que quieres averiguar?".
"Sí".
"¿De qué se trata?".
Aparté los labios del vaso de cerveza y continué:
"¿Por casualidad sabe cómo está la cotización de los artefactos mágicos en estos días?".
"¿Artefactos mágicos?".
"Sí. No sé, por ejemplo, joyas imbuidas con magia...".
"¿Y para qué buscas semejante cosa?".
"Por mis propios motivos".
El anciano puso cara de duda, pero enseguida se encogió de hombros.
"Esa clase de artefactos mágicos se cotizan a precios bastante desorbitados. Para empezar, no abundan los artífices capaces de incrustar fórmulas arcanas. Canalizar magia y engarzarla en un objeto son dos asuntos completamente distintos".
"Ah...".
"Por ponerte un ejemplo, los artefactos mágicos forjados en la mismísima Torre Mágica apenas si salen al mercado como gotas en una sequía; me atrevería a decir que una pieza de esas cuesta, como mínimo, miles de millones".
"¿M-miles de millones?".
Malditamente caro.
Al ver mi espanto, soltó una risita burlona.
"Pues claro. Esas eminencias ilustres de la Torre Mágica se la pasan encerradas en su torre y casi nunca se involucran con el mundo terrenal. Ahora, si dejamos de lado los artículos de primera categoría y calculamos únicamente los más baratos...".
Tras rebuscar un momento en su memoria, el anciano alzó tres dedos.
"Treinta millones. Al menos tendrás que desembolsar un mínimo de treinta millones".
"¡¿Treinta millones...?!".
No pude evitar sorprenderme.
Pensar que ese era el precio del producto más insignificante de todos.
Entonces, ¿cuánto dinero llegaron a quemar esos alquimistas con tal de matarme a mí solo?
"Después de todo, una magia poderosa puede, por sí misma, comprarte una vida extra".
"Ufff...".
Ante esas palabras, dejé escapar un suspiro contenido.
...Visto lo visto, comprar artefactos mágicos para potenciar mis habilidades no iba a ser tan sencillo como había imaginado.
'Tampoco puedo darme el lujo de gastar todo mi dinero de reserva únicamente en artefactos mágicos'.
Justo en el instante en que ese pensamiento cruzaba por mi mente...
"¡...!"
Mi campo de visión se tambaleó de golpe, provocando que derribara la botella de cerveza que descansaba sobre la mesa.
La botella de vidrio cayó al suelo y se hizo añicos con un estridente ¡crash!
El aire dentro del local se congeló en una fracción de segundo.
Lentamente... levanté la mirada hacia el anciano frente a mí.
"......".
Allí se encontraba él, mirándome desde arriba con un semblante por completo gélido, diametralmente opuesto a su actitud de hacía unos instantes.
Mi mirada tembló.
"...Us-usted...".
"Parece que el veneno tarda más en circular de lo que calculé".
El anciano se llevó la pipa a los labios con una naturalidad pasmosa, como si nada anormal estuviera ocurriendo.
"¿Veneno... dices?".
"¿Y bien? No estuvo mal como trago de despedida, ¿verdad?".
Al escuchar esas palabras, sentí que la mente se me congelaba por completo.
...Ahora que lo pensaba con detenimiento, todo había sido sumamente extraño desde el principio.
Hasta ahora, la única duda del anciano había sido 'cómo era posible que yo hubiera venido a buscarlo tras haber sido arrestado'.
Jamás se había molestado en preguntar ni lo más mínimo sobre 'cómo me las había arreglado para acabar con esos mafiosos'.
Aquello resultaba sumamente sospechoso.
Él debía estar plenamente convencido de que yo era un simple individuo carente de habilidades.
"Cuando me enteré de tu captura, mandé a rastrear cada gulag habido y por haber. Al ver que no dábamos contigo por ninguna parte, llegué a pensar que te habían metido en alguna unidad de castigo cuya ubicación nadie conoce... pero jamás imaginé que vendrías por tu propio pie hasta aquí".
Y eso no era todo.
'Pensándolo bien ahora...'.
En aquel entonces, ¿cómo se las ingenió la Familia Rollione para dar tan rápido con el escondite de los hackers?
No existía nadie que se preocupara tanto por la seguridad de su refugio como los propios hackers.
En cuanto mis pensamientos llegaron a ese punto, sentí cómo mis manos temblaban de rabia.
"¿Nos... vendiste?".
"¿Eh?".
"¿Fuiste tú... quien vendió a mi hermana, quien nos traicionó a nosotros?".
El anciano soltó un bufido de desdén.
"No me mires con esos ojos, mocoso".
"¡......!".
"Ya te lo dije. En estos bajos fondos, cosas como esta son el pan de cada día".
Al mismo tiempo, ¡clac-pum!, la puerta de la taberna se abrió de par en par con un estrépito violento y varias presencias desconocidas irrumpieron en el interior.
"Le suministré veneno, pero aun así no bajen la guardia. Según lo que escuché de los bastardos de los Rollione que sobrevivieron aquel día, todo parece indicar que este tipo posee 'súper-regeneración'".
En ese instante, con un seco ¡clack!, varios cañones me apuntaron directamente.
"Ja...".
Al escuchar esa afirmación, no pude contener una carcajada incrédula.
"¿Mmm?".
El anciano frunció el ceño con desconcierto ante aquella risa fuera de lugar.
Clavando los ojos en él, arqueé la comisura de los labios.
"¿Que yo... tengo súper-regeneración?".
Vaya, vaya.
Era una confusión que me agradaba bastante.
\[Maldición inferior de Baal\]
Al instante, mi cuerpo se aligeró. Estiré el brazo con una velocidad vertiginosa y aferré la nuca del vejestorio con una presa de hierro.
Las pupilas del tipo se dilataron por la sorpresa.
"¿¡...!? ¡¿C-cómo...?!".
\[Descarga de Grado Ínfimo\]
En ese mismo segundo, un relámpago brotó violentamente de mi mano e impactó de lleno en todo su cuerpo.
"¡¡Aaaaaaaaaagh!!".
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• Novela: El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (죄수 부대의 불사자는 착각당한다)
• Autor: Full Draw (풀드로우)
• Traducción: Inmensurable
🪖 \[Fin del reporte de misión — Escuadrón 141\]
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