Leer El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 14 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Mayday
\*
Al día siguiente, tan pronto como despuntó el alba, fui convocado por el líder de equipo Joseph y me dirigí de nuevo a su despacho.
"Es una tarjeta de acceso para reclusos con autorización ampliada", dijo Joseph mientras me entregaba la nueva tarjeta. "Te permite transitar hasta el pasillo central del cuarto piso. Con esto, si alguna vez necesitas algo de mí, eres libre de venir".
"Oh, muchas gracias".
Por lo general, a los reclusos se les restringía el paso de modo que no pudieran salir de una sola planta, a excepción de las horas asignadas para ejercicio o paseos.
Que me otorgaran un privilegio semejante era, con toda seguridad, una excepción entre excepciones.
'¿Será por mis méritos?'.
Ya lo había intuido justo antes de ser desplegado en la operación de captura de Ron Ditto, pero, por alguna razón, sentía que el trato hacia mi persona mejoraba progresivamente.
"Y esto... es la retribución acordada".
Lo que me tendió a continuación fue una diminuta tarjeta de débito holográfica.
"Como no puedes abrir una cuenta institucional, recurrí a un intermediario para abrirte temporalmente una cuenta clandestina en la sombra. Comprueba el saldo".
Dado que la gran mayoría de los habitantes del Distrito Especial 8 eran indocumentados sin ciudadanía, quienes podían acceder a los servicios financieros institucionales eran una minoría ínfima.
Sin embargo, asumir por ello que el mercado financiero no florecía en el Distrito Especial 8 era un grave error.
Dondequiera que hubiese demanda, alguien se encargaría inevitablemente de suplirla.
Con la implicación de varias megacorporaciones, en los bajos fondos del Distrito Especial 8 se había estructurado un sector financiero en la sombra, y una vasta cantidad de no-ciudadanos utilizaba estos bancos clandestinos.
No obstante, como dichas entidades operaban eludiendo las leyes financieras vigentes, enormes sumas de dinero continuaban lavándose y drenándose a través del Distrito Especial 8.
En cuanto posé la mano sobre la tarjeta, una serie de números holográficos proyectaron el saldo de la cuenta.
"¿...Diez millones de créditos?".
Frente a una suma mucho más abultada de lo previsto, me quedé boquiabierto de manera involuntaria.
"No fue una actividad oficial de la unidad, y conllevaba un riesgo descomunal. Esto es lo mínimo que mereces recibir".
Aun así, al fin y al cabo, yo no dejaba de ser un recluso.
Que me remunerara con tanta generosidad indicaba que el líder de equipo Joseph me tenía en muy alta estima.
'Pero esto me genera ciertas dudas'.
Miré a Joseph de hito en hito.
'Un policía no suele nadar en dinero, ¿de dónde diablos sacó semejantes fondos...?'.
Daba pie a sospechar si acaso no contaría con algún tipo de conexión influyente entre bastidores.
'Bueno, a caballo regalado no se le mira el diente'.
Por añadidura, la conmutación de condena sería de seis semanas, mucho mayor que la otorgada anteriormente.
Era una auténtica ganga.
"Limítate a seguir por este camino. Si lo haces, también te tramitaré permisos de salida".
"¿Permisos de salida?".
"Exacto. Supongo que querrás visitar a tu hermana en algún momento, ¿o no?".
"......".
Evoqué la imagen de ella, descansando en la frialdad de un austero columbario digital.
Para mí, que en ese entonces carecía tanto de dinero como de tiempo, aquello había sido lo máximo a lo que pude aspirar.
Porque en este Distrito Especial 8, lejos de aspirar a una sepultura en tierra, conseguir un simple nicho en un columbario físico ya requería una fortuna y una inmensa cuota de suerte.
'¿...Algún día podré trasladar a mi hermana a una tumba digna?'.
Deseaba hacerlo con toda el alma. No, tenía que lograrlo.
Esa sería, al menos en una ínfima parte, la forma de retribuir todo lo que ella hizo por mí.
"Bien, ve a descansar".
Me despedí formalmente de Joseph y abandoné el despacho. Al salir, los oficiales que montaban guardia frente a la puerta me miraron de reojo.
Sin embargo, no intentaron colocarme las esposas ni me escoltaron sujetándome de ambos brazos.
"No te desvíes a ningún lado y regresa directo al tercer piso".
Tras soltar esa escueta advertencia, dieron por sentado que volvería por mi cuenta y se desentendieron por completo de mí.
'¿Esto también habrá sido por orden del líder de equipo Joseph?'.
Probablemente no hubiera un recluso con semejante margen de libertad en todas estas instalaciones.
Mientras recorría el camino de vuelta al tercer piso, me sumí en mis cavilaciones.
'De cualquier modo, ya es hora de que tome una decisión'.
El dilema giraba en torno al 'punto de habilidad de refuerzo'.
En este momento tenía abiertos cuatro árboles de habilidades en total:
'Magia de Fuego', 'Hechicería de Maldiciones', 'Magia de Relámpago' y el 'Puño del Rey Chacal'.
Dado que el punto de habilidad de refuerzo potenciaba drásticamente la facultad elegida, resultaba imperativo ser sumamente prudente con la primera inversión.
'¿Cómo debería estructurar el árbol de habilidades para sacarle el máximo provecho posible?'.
Primero examiné las ramas que acababan de desbloquearse.
Para empezar, la Magia de Relámpago.
Al igual que en los demás árboles de habilidades, la sección superior se encontraba borrosa y no se distinguía con claridad; solo la destreza situada en el peldaño inferior revelaba sus pormenores.
\[Descarga de Grado Ínfimo\]
\[Genera una aguda descarga eléctrica que ataca a los enemigos a corta distancia; si la resistencia del objetivo es baja, inflige un efecto de parálisis.\]
'Parece una opción enfocada en someter o arrestar al blanco'.
Probablemente resultaría bastante efectiva contra adversarios atiborrados de implantes cibernéticos.
Después de todo, las máquinas eran extremadamente vulnerables a las descargas eléctricas.
La otra alternativa era el Puño del Rey Chacal.
Esta disciplina difería un poco de los demás árboles.
A diferencia de los árboles mágicos que se bifurcaban en múltiples ramificaciones, este se componía de un único tronco lineal.
Además, su extensión era corta, lo que sugería que dominarlo por completo requeriría mucho menos esfuerzo.
Comprobé la habilidad ubicada en la base.
\[Puño Demoledor de Fuerza Interna\]
\[Inyecta el maná corporal en el cuerpo del adversario, asestando un impacto directo a sus órganos internos. Esta habilidad penetra una porción fija de la defensa enemiga.\]
A juzgar únicamente por la descripción, resultaba letal y despiadada.
Todo apuntaba a que aquel había sido el mismísimo ataque que me propinó aquel hombre lobo.
En esa ocasión, a pesar de haberlo resistido a duras penas gracias a mi tenacidad física, mis entrañas habían terminado hechas trizas.
Siendo pragmático, al evaluar qué habilidad me brindaría el mayor beneficio inmediato, el puño demoledor parecía alzarse como la mejor opción.
La razón era simple: lo que más me escaseaba en este instante no era otra cosa que el poder de ataque.
Bajo esa premisa, las habilidades de la hechicería de maldiciones que imponían efectos perjudiciales al oponente, como la \[Maldición inferior devastadora de Belial\], quedaban descartadas de momento.
Lo mismo aplicaba para la \[Magia Básica de Fuego\].
'El viejo decía que los humanos mueren si les pegan un tiro, pero...'.
Eso era válido si el enemigo al que te enfrentabas pertenecía a la raza humana.
El hombre lobo con el que me crucé en esta última misión era la prueba viviente de lo contrario.
Aquel día no pude sacudirme la sensación de haber contemplado apenas una leve fracción del abismo que albergaba el Distrito Especial 8.
'En el futuro, podría toparme con muchos más engendros a los que las armas de fuego no les hagan ni cosquillas'.
Frente a esa clase de sujetos, lejos de acumular méritos para una conmutación de condena, ya era una proeza colosal ocultar el hecho de que poseía la 'Inmortalidad'.
Por consiguiente, me resultaba indispensable volverme más fuerte de lo que era ahora.
En ese sentido, me agradaba que el \[Puño Demoledor de Fuerza Interna\] propinara un castigo directo a los órganos internos sin importar cuán blindado o resistente fuera el adversario.
'Por supuesto, la magia se volverá lo bastante formidable con el tiempo, pero...'.
A decir verdad, en este preciso momento lucía precaria.
Me relamí los labios en silencio.
'Sería ideal poder desarrollar la magia al mismo tiempo'.
Por encima de todo, los puntos de habilidad eran insuficientes a más no poder.
'¿No habrá alguna forma de conseguir puntos de habilidad adicionales?'.
Me daba la espina de que debía existir algún método oculto.
Al final, tras un largo titubeo, me decanté por el \[Puño Demoledor de Fuerza Interna\].
'Ya habrá otra oportunidad para invertir en la magia'.
Tan pronto como asigné el punto de habilidad de refuerzo, una notificación resonó con un timbre metálico: ¡ding!
\[Ha adquirido el 'Puño Demoledor de Fuerza Interna'.\]
\[Su comprensión sobre el puño demoledor se ha incrementado.\]
\[Por efecto del punto de habilidad de refuerzo, se potencian los efectos del 'Puño Demoledor de Fuerza Interna'.\]
\[Puño Demoledor de Fuerza Interna\] \[Reforzado\]
\[Inyecta el maná corporal en el cuerpo del adversario, asestando un impacto directo a sus órganos internos. 'Al realizarse, se genera una potente onda de choque residual'. Esta habilidad penetra una porción fija de la defensa enemiga.\]
Tal como correspondía a una versión mejorada, pude comprobar que se había anexado la mención de una 'potente onda de choque residual'.
\[Se ha desbloqueado la siguiente habilidad del Puño del Rey Chacal.\]
\[Paso Sombrío del Chacal\]
\[Otorga la agilidad de un lobo, incrementando temporalmente y en gran medida la velocidad de movimiento.\]
'Parece que la siguiente es una destreza de velocidad de desplazamiento'.
Recordé con nitidez cómo aquel coloso de casi tres metros se había plantado frente a mí en un abrir y cerrar de ojos.
‘Aprender esto también podría ser bastante entretenido’.
Sin embargo, decidí posponer esa diversión para más adelante.
‘Por ahora, lo que más quiero es probar cuanto antes mi nueva habilidad’.
Con ese pensamiento rondando por mi cabeza regresé a la celda, donde Walter, que estaba recostado sobre su litera, levantó la mirada hacia mí.
"¿Qué hay? ¿Otra vez fuiste a ver a ese sujeto, Joseph?".
"Sí, algo así".
"Vaya, vaya. De verdad que te tiene entre algodones".
Walter, que leía un periódico, continuó hablando:
"Por cierto, dijeron que mañana repondrán los efectivos del pelotón".
"Ah, ¿por fin?".
"Así es. Dijeron que la mitad serán caras nuevas y la otra mitad vendrá transferida de otros pelotones".
"¿Por qué? ¿Por falta de veteranos?".
Walter se encogió de hombros.
"Cuestión de eficiencia, supongo. Si mezclan a tipos con al menos un poco de experiencia, los novatos morirán menos. Aunque bueno, el que tenga que morir, morirá de todos modos".
Tras soltar una risita entre dientes, pasó la página del periódico.
"Aun así, si se llena de gente habrá más movimiento; será agradable".
"¿Agradable de qué, maldito imbécil? Si completan el pelotón, significará que volveremos a salir en despliegue".
"... ¿Y qué? Aunque solo fuéramos dos, salimos de todos modos".
"Visto así, tienes razón. Mierda".
"Ya que es inevitable, tómelo como una oportunidad para salir a tomar un poco de aire fresco".
"Tú debes de ser el único aquí capaz de pensar de semejante forma".
Walter sacudió la cabeza, visiblemente pasmado.
Así transcurrió el tiempo hasta la tarde del día siguiente.
"¡¡Todos firmes!!".
"¡Suban en fila y mantengan el orden!".
Mientras bebía un refresco en la modesta zona de descanso, noté un gran alboroto proveniente del área de las escaleras.
Al ver mi reacción, Walter, que leía una revista al otro lado de la mesa, comentó:
"Parece que ya llegaron".
"¿Los refuerzos?".
"Sí".
Acto seguido, la puerta de seguridad se abrió de par en par con un estruendoso ¡pum!, y se vio a seis reclusos distintos que subían en fila, escoltados uno tras otro.
Todos y cada uno de ellos tenían caras como si hubieran mascado mierda.
Examiné con detenimiento los rostros de cada uno.
"¿Qué pasa? ¿Acaso esperas reconocer a algún conocido?".
"No. Solo miraba por si acaso había alguna chica linda".
Ante esas palabras, Walter puso una mueca de incredulidad y burla.
"Tenías que ser hombre, carajo. No piensas en otra cosa".
"Oiga. En este poco tiempo que llevo aquí, he aprendido una cosa fundamental".
"¿El qué?".
Respondí con una expresión de total seriedad:
"En este lugar, relacionarse con una mujer hermosa no trae absolutamente nada bueno".
"... ¿Y a qué demonios viene semejante estupidez?".
"Si quiere vivir mucho tiempo, solo grábeselo en la cabeza".
"De verdad que no entiendo qué mierda estás diciendo".
"Pero bueno, por suerte todos los miembros de este pelotón son hombres".
"¿Y qué tiene de afortunado eso, pedazo de imbécil? Esto va a ser jodidamente deprimente por un buen tiempo".
En medio de la conversación crucé miradas por casualidad con uno de los reclusos recién llegados y le dediqué un breve saludo:
"¿Qué tal?".
La respuesta que recibí fue una mirada como si estuviera viendo a un auténtico demente.
... Qué raro, siento que esto es un déjà vu.
"¡Que cada uno ingrese a su celda asignada!".
Al observar la escena, le pregunté a Walter:
"Oiga, pero ahora que somos del mismo pelotón, ¿no deberíamos presentarnos o algo así?".
"¿Acaso te presentaste ante los demás cuando llegaste aquí por primera vez?".
"Eh... ¿no?".
"Ya te lo dije antes: de todos modos, la gran mayoría de ellos van a estirar la pata muy pronto. No te encariñes con nadie".
Fue justo en ese instante.
\*¡¡Uiiiiiiiiiiin—!!\*
Ante el ensordecedor aullido de las sirenas de alarma, nos pusimos de pie de un salto.
"¡Vaya, qué momento tan oportuno!".
La actitud de los guardias que escoltaban a los reclusos cambió al instante.
"¡Maldición!".
"¡¡Pónganse el uniforme de combate de inmediato y salgan al pasillo!!".
"¡¡Rápido!!".
El ambiente se sumió en un caos absoluto en cuestión de segundos.
Walter y yo también corrimos de regreso a la celda para ponernos a toda prisa el uniforme de combate.
\[Situación de emergencia. Situación de emergencia. El 1.er Pelotón y el 3.er Pelotón deben cambiarse de inmediato y formarse frente al pasillo. Repito...\].
"¡Mierda, acabamos de llegar y ya salen con...!".
"¡¿C-Cambiarnos?! ¡¿Con qué?!".
"¡Oye, novato! ¡Abre esa taquilla de ahí, rápido!".
"¡¿La taquilla?!".
"¡¡¡3.er Pelotón, fórmense!!!".
Nos formamos en tropel frente al pasillo y bajamos a toda prisa hacia el patio de maniobras siguiendo a los guardias.
Allí, tal como de costumbre, aguardaba preparado el helicóptero de transporte.
"¡Muévanse! ¡Muévanse deprisa!".
"¡¡Suban rápido!! ¡No hay tiempo!".
Subí a la aeronave a la que ya me había acostumbrado y ocupé un asiento; vi cómo los demás reclusos trepaban atropelladamente detrás de mí.
"¡¡Todo el 3.er Pelotón a bordo!! ¡¡Despeguen!!".
"Mierda... mierda... mierda...".
Al mirar al frente, vi a uno de los reclusos recién transferidos temblando incontrolablemente, con el rostro completamente pálido.
"Ese viene de otro pelotón", dijo Walter desde el asiento contiguo mientras se abrochaba el arnés. "... Solo los que ya lo han vivido en carne propia conocen el verdadero terror".
Por el contrario, la gran mayoría de los novatos parecía sobreestimar sus propias habilidades o tomarse la situación a la ligera.
Y esa era la razón primordial por la que la tasa de supervivencia caía en picada durante el primer despliegue.
Entre tanto, el helicóptero despegó.
En medio de las sacudidas del fuselaje, el oficial escuálido de siempre se plantó frente a nosotros.
\[Bien, daré un informe breve antes de que lleguemos.\]
Tras explicar sucintamente las reglas de combate, continuó:
\[El objetivo es un complejo residencial ubicado a las afueras del Sector 12. Se tiene constancia de que un grupo de alquimistas masacró a los residentes locales y tomó el control de los edificios del complejo; sin embargo, no se sabe absolutamente nada acerca de su propósito ni sobre la situación en el interior.\]
"¿Alquimistas? Maldita sea".
El rostro de Walter se contrajo en un gesto de disgusto.
"¿No estará infestado de quimeras y aberraciones de esas?".
\[El punto de inserción será la azotea de un edificio del complejo, ligeramente apartado del lugar de los hechos. Tras descender, se adentrarán rápidamente por tierra para concentrarse en evaluar la situación sobre el terreno.\]
El oficial guardó silencio unos instantes antes de proseguir:
\[Dada la magnitud del incidente, es posible que haya civiles supervivientes. No obstante, tal como se recalcó en las reglas de combate, a menos que se trate de un ciudadano con plenos derechos, la ejecución de la misión tendrá prioridad absoluta. Salvo una excepción.\]
‘¿Una excepción?’
El oficial levantó una fotografía para que todos los reclusos pudieran verla con claridad.
Era la imagen de una mujer vestida con una bata blanca de laboratorio.
\[Si llegan a encontrar a la mujer de esta fotografía, protegerla será su máxima prioridad. ¿Ha quedado claro?\]
Walter examinó la foto de cerca y comentó:
"Vaya, es guapa, ¿no?".
"......".
Qué demonios. ¿A qué venía este repentino mal presagio?
\[¡¡Dos minutos para llegar!!\]
\[Revisaremos las cámaras corporales de todo el pelotón.\]
Mientras tanto, los guardias se acercaron como siempre a revisar con rapidez las cámaras corporales.
\[Una vez más, se otorgará una reducción especial de condena a aquellos reclusos que logren méritos distinguidos. Les deseo buena suerte. Fin del comunicado.\]
El recluso sentado enfrente masculló entre dientes:
"Reducción especial mis cojones, váyanse a la mierda...".
\[¡Aterrizamos!\]
\[¡¡Todo el pelotón, prepárense para desembarcar!!\]
Los reclusos se pusieron de pie y la lámpara indicadora cambió a verde al compás de la conocida vibración. Fue en ese preciso instante cuando...
De pronto, el comunicador del oficial sonó de forma abrupta:
\[¡Un momento! ¡3.er Pelotón! ¡¡Abortar la operación!! ¡¡Abortar la operación!!\]
\[¿Qué?\]
Sin embargo, para entonces la escotilla ya se había abierto de golpe con un estruendoso ¡pum!
En el preciso instante en que el gélido vendaval nos azotaba el casco, algo descomunal pasó zumbando justo frente a nosotros.
Al mismo tiempo, con un ¡chuaaaak! desgarrador, una lluvia torrencial de sangre fresca brotó por los aires.
"¡¿...?!".
Giré la mirada sobresaltado y vi al oficial, partido en dos mitades de arriba a abajo, desplomándose en el acto.
\*¡Plash!\*
"Qué demonios es eso...".
En medio de la conmoción, la voz de alguien que reconoció aquello que había atravesado al oficial tembló:
"¿Una... garra...?".
Al ver aquello, el oficial escuálido gritó:
\[¡Hijos de puta, den la vuelta al helicóp—!\]
En ese instante, unas garras gigantescas disparadas como proyectiles de artillería antiaérea perforaron salvajemente el helicóptero en todas direcciones.
\*¡¡Kua-kua-kua-kua-pum—!!\*
El interior de la aeronave se convirtió en un pandemonio en cuestión de una fracción de segundo.
"¡¡Aaaaaagh!!".
"¡¡M-Mi brazo!!".
\[¡Maldición, nos caemos!\].
"¡¡Agárrense todos con fuerza!!".
Ante eso, chasqueé la lengua levemente.
‘Con razón’.
Sabía que ese mal presentimiento no era en vano.
Poco después, el helicóptero se estrelló sobre el complejo residencial.
\*¡¡¡Booooooom—!!!\*
\-----
• Novela: El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (죄수 부대의 불사자는 착각당한다)
• Autor: Full Draw (풀드로우)
• Traducción: Inmensurable
🪖 \[Fin del reporte de misión — Escuadrón 141\]
⚔️ ¿Logró sobrevivir soldado a este despliegue? ¡Deja tu comentario y reacción para respaldar el proyecto y acelerar el siguiente informe de combate! ✨

Continúa leyendo
El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela)
Capítulo 15
El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) Capítulo 14
Estás leyendo el capítulo 14 de El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela), un novela. Tras perder a la mujer que cuidó de él en una traición atroz, Kyle consuma su venganza y es condenado al infame Escuadrón 141, una unidad militar penal con una tasa de supervivencia prácticamente nula. Al arrojarse sin… Este capítulo tiene publicado el 23 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El inmortal del escuadrón de prisioneros es malinterpretado (Novela) tiene 30 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.