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Leer El Hada Errante (Novela) Capítulo 303 online gratis en español

🏴 Grupo: Diganmma✍️ Traducción: Diganmma
Capítulo 300: Guerra de espinas y espejos Quienes poseen afinidades únicas y raras en el mundo de la magia reciben muchas etiquetas: "Inútiles", "Forasteros", "Monstruos". Estas eran solo las más básicas. Existían muchas más, como "Marginados", "Poseídos" e incluso la legendaria "¿Abominación?". ¿En serio? ¿La abominación de todas las cosas? Soren simplemente no podía entenderlo cuando Myrin le explicó esos términos. No podía imaginar que alguien dijera algo tan absurdo solo porque poseía una habilidad tan singular como el mesmerismo. Pero claro… Al contemplar la colosal figura que se alzaba entre las nubes de escombros, Soren solo pudo esbozar una leve sonrisa mientras sus manos seguían temblando en silencio. Las observó por un instante, intentando comprender la emoción que le provocaba aquella extraña sensación. ¿Fue miedo? ¿Ira? ¿Quizás ambas? No… pensó para sí mismo. Esto es simplemente emoción… Una parte de él se sentía entusiasmada al presenciar este acontecimiento. Su curiosidad había aumentado considerablemente, mucho más allá de su propio control. Lo que veía era sencillamente fascinante. ¡El guion había cambiado de una manera muy interesante! Con cada segundo que pasaba, sus ojos místicos le proporcionaban más y más información sobre este enemigo recién aparecido. Y con ello, su sonrisa no hacía más que crecer. “Mordred, el Caballero de Espinas Negras… Uno de los Doce Titulares de los Asientos de la Mesa Redonda…” No lo subestimaba. Todo lo contrario, Soren podía sentir la presencia de la muerte en cada mirada que le dirigía. Pero esas emociones eran demasiado superficiales comparadas con su curiosidad. El mundo ya no le parecía real; simplemente lo veía todo a través del prisma de una historia en la que él era uno de los personajes. Ni siquiera su Persona de Magia podía controlar esa sensación. Mientras pensaba esto, un golpe sordo y repentino desvió su mirada. Se giró y vio la figura desaliñada de alguien conocido de pie a su derecha. Ynixia. Su vestido gótico estaba desgarrado y ensangrentado, mientras la oscuridad que la rodeaba se esforzaba por curar las heridas. Parecía como si acabara de emerger de la nube de polvo, arrojada con fuerza por algo. Apretando los dientes, la pastora se volvió hacia él furiosa. "¿Qué te ha llevado tanto tiempo? ¡Con tus habilidades podrías haber salido fácilmente de ese salón de banquetes!" Luego negó con la cabeza mientras se limpiaba la sangre que le goteaba del labio inferior. "En cualquier caso, ¡prepárate! Tenemos que acabar con este bastardo rápidamente..." Antes de que pudiera terminar la frase, sintió una extraña sensación que la invadió. Era difícil de explicar… “¿Q-qué es esto?” El aire se agitaba bajo la presión de algo vívido. Algo… maravilloso… —Mi Reino del Alma —respondió Soren con prontitud mientras se ponía de pie y se sacudía la ropa. Sus ojos se abrieron de par en par al instante. “Has traspasado la barrera… ¿Finalmente eres un mago del Tercer Círculo?” Soren no dijo nada, pero su silencio era prácticamente una confirmación. Ynixia sonrió levemente. “¡Qué oportuno! Necesitaremos toda la fuerza que podamos reunir…” "Decir." Soren la interrumpió de nuevo mientras miraba fijamente la silueta oscura a lo lejos. «En la época de máximo esplendor del reino de Avalon, ¿los magos que poseían afinidades raras como yo eran marginados?» “¿Por qué me preguntas algo así ahora mismo?!” Chasqueó la lengua: «Obviamente no; la magia estaba reservada solo a los eruditos y a aquellos entrenados para usarla en combate. No importaba qué afinidad poseyeran, ya que los grimorios eran demasiado raros como para que una afinidad en particular destacara». “En mi época, las afinidades poco comunes eran marginadas”. Soren continuó rápidamente: “Así que me pregunto: ¿estarían esas mismas personas dispuestas a insultar mis afinidades si pudieran presenciar la escena que se desarrolla en mi mente?”. Ynixia hizo una pausa por un instante; sus labios aún estaban entreabiertos, intentando responder. Finalmente, simplemente cerró los ojos y suspiró. “Supongo que usted está plenamente al tanto de nuestra situación actual, ¿verdad?” Soren asintió. «Biblion me acaba de enviar todo lo que necesitaba saber usando [Registro]. Los bucles del pasado, la batalla que libraste contra Mordred y Morgan, el Trono de Cristal…» Ella negó levemente con la cabeza. “Qué conveniente… Bueno, entonces, comencemos.” En el instante en que pronunció esas palabras, la figura del Viajero comenzó a resquebrajarse como si fuera una delicada escultura de cristal. Se hizo añicos al instante, seguida de una leve risa de Soren, quien había desaparecido de la vista. Lo único que dejó tras de sí fue una tarjeta dorada que el Pastor tomó rápidamente, obteniendo toda la información sobre sus experiencias en el salón de banquetes y sus planes para el enfrentamiento que se avecinaba. En efecto, lo que estaba planeando —la escena que se desarrollaba en su mente— era demasiado descabellado incluso para que ella pudiera asimilarlo por completo. Ella sonrió levemente y luego negó con la cabeza. “Y-Ynixia… yo…” Una voz suave captó de repente su atención. Se giró y vio la figura desaliñada de alguien muy familiar sentada tranquilamente junto a otra tarjeta dorada medio clavada entre los escombros. El cabello violeta que caía en cascada, los ojos dorados que reflejaban la tenue luz de la lámpara de araña que se balanceaba por el impacto, la expresión cautelosa pero intrépida que ocultaba su curiosidad interior… Llevaba el vestido carmesí que su hermana había apreciado tanto. Ynixia no pudo más que seguir sonriendo… “Es un placer verte de nuevo, Camilla. ¿Cuántas décadas han pasado?” Las lágrimas brotaron de los ojos de la chica. "F-finalmente te acordaste de mí... Yo..." —Alto —interrumpió Ynixia con una risita—. Nos reuniremos como es debido cuando mi caballero y yo acabemos con esa maldita bruja. Querida amiga, ¿nos ayudarás mientras tanto? Hubo una breve pausa mientras la joven miraba al suelo en silencio. Finalmente, se secó las lágrimas y asintió hacia Ynixia con una leve sonrisa. «Lo haré». Satisfecha con la respuesta, Ynixia volvió a negar con la cabeza y suspiró con una leve sonrisa. En un instante, la oscuridad que la rodeaba se concentró alrededor de su palma, transformándose en una vara colosal que luego se extendió hasta adquirir la forma de un martillo aún más grande. Camilla solo pudo contemplar aquel extraño espectáculo conmocionada. Aquello superaba por completo sus expectativas: la baja estatura de Ynixia, junto con el monstruoso martillo, resultaba un tanto cómica. Pero también inquietantemente aterradora… Al ver la expresión de desconcierto de su amiga, Ynixia volvió a reírse entre dientes. «Los enemigos más poderosos requieren armas más poderosas para ser derrotados. ¿No estás de acuerdo?» La ceniza caía del cielo mientras el mundo se sumía en la oscuridad. "Mutilación… "Privación… "Aislamiento…" Las palabras flotaban en el aire, resonando en la chapa metálica de su armadura. Susurros que ya no podía comprender, pero el consuelo que le brindaban aún lo hacía anhelar su presencia. Se repetían sin cesar en la oscuridad de su mundo interior. Las láminas de metal se movían y vibraban al compás de sus melodías mientras se transformaban y metamorfoseaban sin cesar… "Mutilación… "Privación… "Aislamiento…" La voz era débil, pero le daba firmeza. Pero, como todas las cosas, no estaban destinadas a ser eternas. [Despertar.] Una campana colosal resonó en su mente, seguida de una sucesión de silbidos. Los susurros se ahogaron en aquel frío abismo. Y el mundo… dejó de ser quieto e inmóvil. El silencio había sido reemplazado por una entropía estruendosa. De pie en silencio sobre una colosal pila de escombros, Mordred analizó una vez más el turbulento reino que se extendía a sus pies: el campo de batalla se había transformado significativamente en tan solo unos instantes. Al menos, según las vibraciones que corresponden a algunos extraños recuerdos del pasado. No importaba si esas escenas eran realmente suyas o no. Solo había una sensación que llenaba su corazón con su ritmo, en la que quería concentrarse. Un ritmo que solo podía comprender a través de una simple palabra dulvali: Anhelo… ¿Qué era lo que anhelaba? Desde luego, ya no lo sabía. Pero esa sensación lo impulsaba a seguir adelante. A rechazar por completo el vacío interior que sentía y mirar hacia afuera. Y sin embargo… [Fortaleza miserable, pecadora de pecadores abandonada tanto por enemigos como por aliados… Rechaza a quienes se atrevan a interponerse en tu camino. Abraza tu llama interior que ahuyenta la oscuridad…] La voz volvió a ordenar. El ritmo de su corazón vibró al compás de su llamado. Sí… Esta era ahora su existencia. Sintió que por fin había encontrado respuesta a sus preguntas. Esa voz que lo impulsaba a moverse… Debía ser lo que anhelaba. Tenía que serlo… Esta novela se publica en otra plataforma. Apoya al autor original consultando la fuente oficial. Percibió con agudeza las vibraciones frente a él una vez más, observando las figuras que lo vigilaban atentamente desde la distancia. A su izquierda se alzaba una bestia esquelética colosal. Recordaba a los dragones de antaño, pero también a la codicia humana. Junto a ella yacía una mujer inconsciente, cuyas ropas andrajosas le resultaban extrañamente desconocidas. Sin embargo, recordaba haberla llevado a algún lugar siguiendo las órdenes de aquella voz extraña. ¿Adónde la trajo de nuevo?... Mordred no podía recordarlo. Continuando con sus observaciones, el Caballero de Espinas Negras percibió las vibraciones del resto de los ocupantes de aquella colosal sala. Ante él, la mujer maldita por el abismo permanecía desafiante, sopesando, sin duda, sus planes de escape o supervivencia. Sin embargo, su presencia no le preocupaba demasiado. Detrás de ella había otra mujer a la que le resultaba familiar; la curiosidad en sus ojos parecía claramente evidente, y sin embargo, su memoria no lograba descifrar del todo dónde la había visto... Sin embargo, su atención se centró rápidamente en otra persona. Frente a ambas mujeres se alzaba una repugnante polilla que, sin duda, creía poder volar por encima de todas ellas. El brillo de sus ojos desafiaba el silencio del vacío: una traición en sí misma. De alguna manera, le recordaba a ella… «¿Traidor, eh?» La voz de la polilla resonó en su armadura hueca. Pero las vibraciones se desvanecieron rápidamente, dejando solo fragmentos. «También me gusta esa descripción…» Al oír esto, Mordred levantó instintivamente el brazo en un abrir y cerrar de ojos, permitiendo que [Cañón de Espinas] emergiera de los confines de la Fortaleza. Rápidamente escogió su objetivo: una presencia inquietante oculta entre las nubes de polvo circundantes; sus vibraciones reflejaban la figura de un joven arrogante que sonreía descaradamente mientras sus túnicas blancas ondeaban con cada movimiento. Sin darle al enemigo oportunidad de esquivar, el brazo de Mordred retrocedió, lanzando un proyectil blindado hacia la figura distante. Poco después, resonó una explosión que impregnó los alrededores con su presencia: espinas se incrustaron en todo, incluso en el aire. Pasaron unos instantes mientras el polvo comenzaba a asentarse lentamente. Y sin embargo… Mordred seguía sin percibir nada. ¡La arrogante polilla había desaparecido por completo! «Soy un traidor, ¿recuerdas?» La voz arrogante llegó una vez más al Caballero de Espinas Negras, esta vez desde una dirección diferente. ¡Sin dudarlo un segundo, apuntó rápidamente su [Cañón de Espinas] hacia ella! Pero esta vez, sucedió lo inesperado. Sintió que un proyectil se dirigía hacia él. Era, de alguna manera, la misma bala de cañón que había disparado hacía apenas unos segundos. Su ataque… ¡Se le había devuelto! Mordred activó rápidamente [Pilar Inquebrantable], fusionándose momentáneamente con el entorno como si fuera un objeto inamovible. La explosión fue inmediata: la fortaleza se estremeció violentamente mientras las frías láminas de metal se deslizaban caóticamente unas contra otras. En respuesta, [Malla de Espinas] se activó automáticamente, devolviendo el mismo daño al atacante. Pero en lugar de sentir la muerte de la polilla, sintió las vibraciones de algo más que se hacía añicos en la distancia, cuya imagen fue capturada por sus espinas incrustadas: ¿Un reflejo no solo del ataque en sí... sino también de Él mismo? Antes de que pudiera asimilar este acontecimiento, la voz volvió a llamar, esta vez desde dos lugares distintos: “¿De verdad este es el alcance del poder que ostenta uno de los Doce Caballeros? ¿Por qué te estás conteniendo tanto?” Mordred permaneció en silencio ante sus provocaciones. Todo era demasiado extraño: las vibraciones de la presencia del desconocido eran idénticas entre sí, aunque claramente se trataba de algún tipo de ilusión. Un truco tan elaborado no era normal en absoluto. Y sin embargo, no estaba molesto ni enojado. Tampoco estaba triste ni asustado… Los enemigos que tenía delante eran demasiado insignificantes para su atención. No eran más que avispas que buscaban llamar la atención de algo más allá de sus míseras vidas. Y por la aprensión que percibían sus espinas, sabía que tampoco estaban realmente dedicados a este asunto. Podía sentir el miedo que emanaba de sus miradas. Pero estos pensamientos le recordaron algo. La fortaleza no había sentido motivación alguna para continuar la lucha; en cambio, buscaba otra cosa. Aunque la voz autoritaria lo obligaba a moverse, la radiante letargia del vacío arañaba la chapa metálica, obligándolo a regresar a su letargo. Solo ahora Mordred se dio cuenta de lo que había estado anhelando todo este tiempo... «Guerra». La voz fragmentada de la arrogante polilla anunció al mundo entero. Continuó resonando dentro de su armadura hueca: "Te declaro la guerra." Esta vez, no recurrió a ilusiones para decirlo. La extraña polilla simplemente se acercó a Mordred con altivez, con una sonrisa fría dibujada en el rostro. Pero los cálidos ojos ámbar del Viajero ocultaban llamas que parecían deleitarse perforando su abismo interior. No había en ellos temor alguno, solo deseo y excitación. —Eso es lo que quieres, ¿no? —Cruzó los brazos—. Guerra… Un desafío. Puedo dártelo. Al oír esto, Mordred, por primera vez en siglos, comenzó a sentir algo extraño que emanaba profundamente del interior de la Fortaleza Traidora. Era como si antiguos remaches y pernos hubieran deshecho de alguna manera milenios de óxido; los movimientos que Él se había resignado a olvidar estaban regresando una vez más. Su armadura de espinas negras... estaba despertando de verdad. En un instante, Mordred clavó su espada espinosa en el suelo de mármol cubierto de barro. El audaz retador observó en silencio cómo su sombra lo empequeñecía, y cómo su filo dentado abría nuevas grietas en el suelo con cada segundo que pasaba. Al oír el fuerte crujido de su armadura, Soren sonrió profundamente. Observó con curiosidad la oscura hoja, analizando los detalles de su forma. Sin embargo, sus ojos místicos revelaron mucho más que su apariencia… Sacudió ligeramente la cabeza. —Supongo que no te contendrás como antes, ¿verdad? Será más interesante así. Esto ya no es una batalla sin sentido que alguien más te ordena librar; ahora estamos en guerra. Mi estandarte pronto conquistará esa armadura oxidada... Antes de que Soren pudiera terminar, la gigantesca espada dentada explotó repentinamente, lanzando todas las espinas que antes la envolvían. La figura del Viajero se hizo añicos al instante, convirtiéndose en cientos de fragmentos. ¡Pero no sin antes lanzar su propio ataque! Soren activó rápidamente su nuevo hechizo del Tercer Círculo, Fragmentación de Espejismos. Este le permite detonar cualquier ilusión de sí mismo, convirtiéndola en una nube de fragmentos de espejo que atraviesan todo a su paso. ¡En el instante en que se declaró la guerra, ya había intercambiado su presencia con una ilusión sin que Mordred se diera cuenta! La ilusión del Espejismo Violeta, que acababa de ser destruida por las espinas de la espada, también comenzó a explotar por sí sola, esparciendo fragmentos por toda la zona circundante. Al emerger de la distancia, Soren usó [Himnos de lo Invisible] para sentir la presencia de cada una de las espinas de Mordred incrustadas en el entorno. Sonrió mientras sus ojos místicos contemplaban la ahora Fortaleza Traidora. Los fragmentos dispersos rodeaban al caballero oscuro por todos lados, formando múltiples reflejos de Él en sus superficies. Soltó una leve risita. “Es la primera vez que asedio una fortaleza yo solo. Esto promete ser emocionante”. “¿Otra vez te estás olvidando de mí?!” Otra voz surgió a lo lejos; Soren alzó la mirada y divisó una silueta familiar que descendía del cielo sobre la aterradora figura de Mordred. El Caballero de Espinas Negras también alzó la vista: las espinas incrustadas en el techo del salón anunciaban su presencia. Pudo ver a la Doncella Maldita del Olvido empuñando un colosal martillo sombrío, mucho más grande que ella, preparándose para estrellarlo contra Él con toda su fuerza. En respuesta, la Fortaleza Traidora volvió a agitarse. Una niebla verdosa comenzó a filtrarse por cada grieta y resquicio de la armadura oscurecida, formando un charco colosal en el suelo fracturado. [Límite de la Venganza]. Desde el cielo, Ynixia vio cómo se formaba rápidamente el estanque y apretó los dientes. Ya lo había visto usar esa misma habilidad antes: le permitía al caballero gigante manifestar extrañas criaturas fantasmales que luchaban en su nombre. ¡En cuestión de minutos, se podía formar un ejército entero antes de que cualquiera de ellos pudiera detenerlo! “¡Al diablo con todo…!” Volvió a activar su anillo de calavera, permitiendo que las llamas negras cubrieran todo el martillo. En tierra, Mordred parecía indiferente ante la proximidad del enemigo. Continuó creando las extrañas monstruosidades que ahora asolaban la niebla circundante; todas parecían diminutas en comparación con su presencia. Entonces, activó otra habilidad llamada [El Asedio]. Desde la distancia, Soren podía observar todos estos acontecimientos a través de sus ojos místicos. Aunque ya los había estado usando en exceso durante un tiempo, sabía que debía seguir esforzándose por recopilar más información; esta batalla lo requería. La habilidad [Asedio], sin embargo… no se parecía en nada a lo que [Ojos del Hada] esperaba. Incluso a través del Más Allá, Soren no percibió cambios directos; solo podía sentir la sensación de que el ánima se agitaba silenciosamente. Sin embargo, por su descripción, sabía que probablemente estaba directamente relacionada con lo que anhelaba… Una declaración de guerra de un enemigo digno. Soren le había proporcionado exactamente lo que necesitaba para activar esa habilidad. En cuanto a su manifestación, no tardó en darse cuenta también de eso. Al principio era difícil notarlo, pero una vez que el Viajero lo hizo, apartar la mirada se volvió imposible. Segundo a segundo, el caballero gigante comenzó a crecer más y más, empequeñeciendo todo lo demás en tamaño. Y lo más extraño aún era que Ynixia, que se había elevado en el aire para atacar, todavía no había descendido por completo. Como si la distancia entre ellos permaneciera inalterable a pesar de su indescriptible crecimiento y el paso del tiempo. Pero justo cuando la situación parecía no tener más sentido, Mordred activó una nueva habilidad: [Armería de la Fortaleza]. La descripción que Soren había obtenido era bastante sencilla, pero no lo preparó para lo que vio a continuación. Los restos destrozados de la hoja fracturada de Mordred comenzaron a unirse magnéticamente, transformándose en una forma completamente nueva: ¡un martillo colosal, incluso más grande que el que Ynixia había manifestado con sus sombras! Los ojos del Pastor se abrieron de par en par al instante, pero ya era demasiado tarde para evitar la confrontación. Con un giro de su ahora expandida forma, Mordred blandió el enorme martillo contra ella con toda su fuerza, ¡creando varias ondas expansivas en el proceso! Sin querer contenerse, Ynixia apretó los dientes e hizo lo mismo. El enfrentamiento fue inmediato. Las paredes, el suelo y el techo del salón de baile comenzaron a derrumbarse al mismo tiempo que la fuerza del impacto sacudía todo a su alrededor. Por suerte, Soren fue lo suficientemente rápido como para activar la Barrera de Hadas sobre Camilla, Victoria, Ynixia y sobre sí mismo simultáneamente en el último segundo. Pero a pesar de sus mejores esfuerzos, todos fueron lanzados hacia atrás varios metros, impacto que le dejó completamente sin aire en los pulmones. Tras levantarse de entre los escombros después de perder el conocimiento durante unos segundos, Soren volvió a evaluar su entorno. Si bien su hechizo los había protegido de la mayor parte del daño, eso no significaba que no estuvieran heridos… Sentía un leve pinchazo en una de sus costillas izquierdas. En cuanto a los demás, estaban relativamente bien, ya que se encontraban más lejos del impacto que él. Ynixia, por otro lado… era un caso aparte. Afortunadamente había sobrevivido, pero ahora yacía semiinconsciente al otro lado del salón de baile, cubierta de sangre. Las sombras que la rodeaban se habían derretido sobre los escombros, como si ya no pudieran controlarse. Junto a ella estaba Albert, quien había trasladado a Victoria consigo, protegiendo a ambas niñas de la aterradora presencia de Mordred. El mero hecho de que todo esto hubiera sucedido en apenas una fracción de segundo… Soren negó levemente con la cabeza. Alrededor del ahora gigantesco Mordred se extendía una creciente niebla verdosa, repleta de gritos escalofriantes. De ella surgían monstruosas entidades desconocidas que parecían ansiosas por devorarlos. Y parecía que Su Arma del Alma era capaz de mucho más de lo que aún no habían experimentado… Soren no pudo evitar reírse nerviosamente para sí mismo. «Así que por eso lo llaman la Fortaleza Traidora…»
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El Hada Errante (Novela) Capítulo 303

Estás leyendo el capítulo 303 de El Hada Errante (Novela), un novela. **Explora. Sueña. Descubre.** Esta fue la respuesta que Soren obtuvo tras realizar un extraño ritual que encontró en línea. El ritual pretendía responder a preguntas que ningún mortal podía responder en ese momento,… Este capítulo tiene publicado el 4 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Diganmma. El Hada Errante (Novela) tiene 303 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.