Leer El Hada Errante (Novela) Capítulo 299 online gratis en español
🏴 Grupo: Diganmma✍️ Traducción: Diganmma
Soren observó cómo el silencio circundante se volvía cada vez más denso, amenazando con ahogar a todos con su presencia. La proclamación de Camilla había resonado con fuerza momentos antes, ante la mirada audible de todos los presentes en aquel salón de banquetes.
Sus ojos místicos no pudieron evitar absorber sus expresiones insulsas mientras se retorcían de innumerables maneras horrorizadas... Una vez más se sintió como un espectador de cine, viendo una obra dramática desarrollarse ante él.
—¡Duquesa! Yo… no entiendo… —Un hombre con una máscara reflectante de filigrana, adornada con esmeraldas y zafiros, se acercó por detrás con voz vacilante. Soren notó de inmediato su expresión, a medio camino entre una sonrisa y un ceño fruncido.
“Seguro que no lo dices en serio. El legado de nuestro padre…”
—El legado de nuestra familia está escrito con sangre, tío. —Giró la cabeza hacia él, mirando directamente al hombre que ahora tenía una expresión de terror en el rostro. Como si estuviera frente a un monstruo...
«¡Cómo puedes decir eso!», gritó otra voz entre la multitud de nobles cercanos. Esta vez, era una mujer mayor; las arrugas bajo su máscara delataban su experiencia real, sin duda de esas intrigantes y astutas. Aunque, si Soren tuviera que decirlo, la astucia de su lengua probablemente no igualaba la suya.
—¡Cassilda, reflexiona sobre tu postura! —dijo con un tono bastante autoritario. La confianza rezumaba en cada fibra de su rostro, como si imaginara que esta reprimenda terminaría igual que las anteriores—. Nunca habías sido tan insensible. —Sacudió la cabeza con lástima—. ¡Piensa un poco antes de decir cosas de las que te puedas arrepentir la próxima vez!
—Tía Celeste —dijo Camilla, volviéndose hacia ella sin mostrar ningún cambio aparente en su expresión—. ¿Sigues teniendo problemas de visión?
Celeste apretó los dientes, "Eres un desagradecido..."
—Mírenme a la cara otra vez —interrumpió sin importarle—, la máscara que llevaba ya se ha desmoronado. El Espíritu Guardián se volvió entonces hacia el resto de la confusa multitud de nobles. —¡Miren bien! ¿Acaso mi rostro se parece al de la honorable Duquesa, a quien todos ustedes pretenden manipular y controlar para su propio beneficio?
Murmullos y susurros llenaban la sala mientras todos intentaban disimular sus miradas. Soren, sin embargo, los notó. No pudo evitar reflexionar sobre algo extraño. Parecía que los hilos de las marionetas que creía haber visto antes habían desaparecido casi por completo. Y, sin embargo, las marionetas parecían seguir moviéndose por sí solas…
Incluso los invitados que probablemente habían llegado de reinos muy lejanos a estas costas abisales... Ellos también exhibían modales propios de la nobleza, reacciones en sintonía con el resto de la multitud, como si las transgresiones de Camilla también les hubieran herido profundamente.
Desconocían sus identidades originales, pero aún conservaban el libre albedrío. Sus conclusiones anteriores se habían vuelto demasiado obvias como para ignorarlas. Estas máscaras… Las habían asimilado por completo al rol que habían elegido sin darse cuenta.
“Qué intrigante…” Soren rió entre dientes, frotándose la barbilla mientras observaba cómo el extraño drama seguía descontrolándose rápidamente.
—¿Qué tiene todo esto de tan interesante? —preguntó Camilla con un tono bastante sombrío. Su voz denotaba cansancio.
Soren la miró lentamente, sin poder distinguir su expresión mientras ella dirigía la mirada hacia los nobles que la rodeaban. Tras observar su figura inmóvil un rato más, finalmente suspiró y soltó una leve risita. «Los cautivos controlan el guion, mientras que el cerebro detrás de todo se resiste a esa narrativa premeditada. Un giro como este… ¿Cómo no me va a resultar divertido?».
Las mariposas que nadaban en sus ojos danzaban con orgullo.
Sacudió la cabeza y soltó una risita. «Pensar que todo fue una elaborada puesta en escena, una que engaña incluso a los propios actores». Al mirar el libro abierto y brillante que sostenía en sus manos, el Viajero no pudo evitar sonreír visiblemente.
“Esto me recuerda un poco a mi propia situación precaria.”
Después de todo, hacía poco que había descubierto su papel como Mago. Así como los Fantasmas poseen una Vocación que los guía en su camino para influir en el mundo, un Mago debe forjar su propio papel —una definición que guíe sus acciones— para poder influir en su propio mundo mental…
El Gabinete de Curiosidades.
Esta personalidad que ahora debía mostrar y comprender no era más que un paso más en este camino traicionero. Un paso que no podía deshacer. Un camino del que no podía regresar.
Así como la observación del Ser Verdadero jamás se olvida, la personalidad del mago jamás se ignora una vez que se comprende y se reconoce. Ynixia lo expresó a la perfección: para que los magos perduren y alcancen la siguiente etapa, deben aprender a convertirse en dictadores autoritarios dentro de su propia mente.
El amo y controlador, pero también el más estrictamente controlado y subyugado.
Ya no había vuelta atrás… Ese era el precio de aceptar la propia locura. Negar esta nueva realidad equivalía a vivir en un engaño.
Soren observaba en silencio cómo la escena se desarrollaba ante él. Discusiones, gritos, alaridos… Las fluctuaciones en el ánimo cambiaban rápidamente, como las mareas que anuncian una tormenta inminente en el mar. Y en el centro de esa tormenta que se gestaba, se alzaba una figura solitaria, enfrentándose sola a las olas.
Camilla hizo poco por protegerse de las críticas. «¡Traidora!», «¡Inútil!», «¡Traidora!». No hubo palabras que no dijera. Y sin embargo… no reaccionó a ninguna. Como si sus voces ya no pudieran alcanzarla.
“Mi familia hizo cosas indescriptibles antes de que yo naciera. Cosas de las que ni mi hermana ni yo éramos conscientes.” Permaneció inmóvil mientras se dirigía a él, con el rostro aún apartado del Viajero.
Las expresiones de odio a su alrededor se habían convertido en un mar de rabia e ira, pero Camilla permaneció de pie ante las olas de críticas, inquebrantable e imperturbable.
“La masacre de Albion. La emboscada de Elyan. La caída de Lamarok… Son nombres que probablemente nunca te hayas molestado en conocer, ¿verdad?”
Las respuestas fueron inmediatas:
"¡Disparates!"
“¡Que alguien le dé una bofetada! ¡Está poseída por un espíritu!”
“¡Qué maldad! ¿Te atreves a tergiversar las victorias de nuestra familia como crímenes atroces?!”
Camilla los ignoró a todos. «¡Estas son las familias subsidiarias que una vez sirvieron bajo la Casa Aznacus! Sus descendientes han sido expulsados de su hogar ancestral una y otra vez por nosotros, mientras seguíamos tachándolos de salvajes».
«¡Eran salvajes!», gritaron al unísono. Obviamente intentaban alcanzarla, pero la distancia entre ellos permanecía insalvable, a pesar de su cercanía…
Así que ese es el poder del Espíritu Guardián… —comentó Soren en silencio, con una expresión de intriga—. Me pregunto cuánta autoridad tiene realmente sobre el subespacio. Después de todo, no hizo ningún esfuerzo por detener a Ynixia ni a Victoria, a pesar de que sus acciones eran hostiles hacia ella. Obviamente, existían algunas restricciones que él desconocía.
Al principio, supuso que podría deberse a alguna regla oculta relacionada con el juego de adivinanzas. Un acuerdo con el edicto correspondiente podría constituir tal restricción si se considerara necesaria para la continuidad del juego.
Pero… Estaba seguro de que probablemente había algo más detrás de todo aquello… Algo que aún no comprendía del todo.
“Soren…”
El nombre resonó con fuerza, rompiendo su ensimismamiento. Levantó la vista y vio a Camilla de nuevo, esta vez de medio lado. Las ojeras eran ahora mucho más visibles que cualquier cosa que las lámparas de araña pudieran iluminar. Pero fue su amplia sonrisa, casi antinatural, la que atrajo su atención. Innumerables emociones se escondían en sus pupilas soñadoras, ocultas incluso para sus ojos de hada.
“¿Estás viendo lo que yo veo aquí, Soren?” Ella rió suavemente. “Solo míralos a todos… Quizás incluso sus rostros originales no eran más que máscaras todo este tiempo. Ahora solo veo los monstruos que se esconden debajo de todo eso”.
“Quizás tenías razón. Por fin entiendo lo que querías decir entonces… Es realmente divertido presenciarlo.”
Soren se cruzó de brazos. "¿Qué te hizo cambiar de opinión?"
“Es que…” Sacudió la cabeza y sonrió. “Es que es tan interesante… Los humanos hacen las cosas más despreciables, y aun así sus mentes intentan racionalizarlas de todos modos.
“Como si en el fondo… incluso ellos mismos sintieran repulsión por su propia naturaleza horrenda… Ya sean excusas, razonamientos moralistas o incluso el hecho de ignorar que sus acciones perjudican a los demás, todos parecen desesperados por esconderse de esa verdad.”
Soren volvió a mirar a los nobles que lo rodeaban; sus rostros se contraían de agonía mientras gritaban con todas sus fuerzas. Todo para intentar convencer a su "Duquesa" del papel que debía desempeñar.
“Este juego… No solo tenía como objetivo preservar la nobleza, como habías supuesto. También tenía como objetivo disimular su culpabilidad.”
“Yo también me siento culpable…” Se rió para sí misma, aunque su voz quedó ahogada por sus gritos interminables.
“Al fin y al cabo, si todos intercambiaban identidades, sus pecados ya no serían una maldición que los atormentara solo a ellos. Como un virus, esperaban propagarlo a la mayor cantidad de gente posible, para repartir el peso de sus atroces actos entre ellos.”
“Y este castillo… prospera gracias a los deseos de quienes lo gobiernan. Para satisfacer esos deseos, permitió que este salón de banquetes se convirtiera en un ataúd eterno: un lugar de descanso reconfortante que descartaba por completo la realidad. A cambio de someterse, a los nobles se les permitió descansar en paz, sabiendo que ya no tendrían que enfrentarse directamente a sus crímenes.”
“Como Espíritu Guardián, no podía negarles su deseo. Era mi deber cumplirlo, según mi contrato con el castillo… y con mi hermana.”
En el centro de una cámara oscura y solitaria, una joven permanecía inquietantemente quieta. Las sombras que se aferraban a las paredes, al suelo de piedra, a las cortinas y estandartes reales, y a los antiguos escalones que conducían a un trono reflectante, parecían fluir hacia ella, como estuarios que finalmente se encuentran con las profundidades del océano.
El pastor permaneció inquietantemente quieto, reflejando la oscura niebla que antes se agitaba sin previo aviso. Reinaba una pausa asfixiante a su alrededor, como si el mundo entero se hubiera detenido por completo.
Desde el lejano trono prismático, una mujer con túnicas sueltas que dejaban ver mucha piel observaba a la muchacha; sus piernas permanecían cruzadas de forma provocativa. Las alas etéreas que se movían lentamente parecían reflejar su actitud despreocupada.
Ynixia mantuvo los puños apretados mientras imaginaba la oscura presencia que también se encontraba detrás de ella. Un caballero de proporciones colosales, listo para la batalla en cualquier momento.
Parecía que todas las piezas del tablero de ajedrez se habían quedado congeladas en su sitio: un punto muerto a tres bandas del que no podía surgir ningún ganador.
Pero a Ynixia no le preocupaba ganar. Le preocupaba más no perder.
Ya se había dicho todo lo que había que decir. No tenía sentido seguir hablando con la bruja. Sin embargo, parecía que lo contrario no era cierto en absoluto. Ella seguía interesada en observarla, como fascinada por cualquier decisión que pudiera tomar.
Ynixia chasqueó la lengua para sí misma. Sin apenas cambiar su expresión, un repentino cambio en su ánima fue notado al instante por los dos seres míticos. Sus pensamientos se volvieron caóticos mientras intentaba planificar su próximo...
El mundo se fracturó en una explosión enloquecedora.
El suelo de piedra se desmoronó repentinamente bajo los pies de Ynixia; el oxígeno desapareció mientras una pared de fuerza cinética amenazaba con aplastarla hasta convertirla en una masa irreconocible de carne y sangre.
¡Pero Ynixia ya había saltado lejos!
Tras una cortina de niebla oscura, miró amenazadoramente al gigantesco caballero oscuro; su guantelete, ahora abierto, ocultaba un cañón que rugía entre el humo. ¡Apuntaba de nuevo hacia su nueva ubicación!
“Tsk.” La Pastora agitó la oscuridad una vez más. Explosión tras explosión resonó mientras saltaba de un lugar a otro, deslizándose entre las innumerables sombras.
De no ser por su control sobre la Niebla Sin Nombre, que le permite alterar momentáneamente los recuerdos de los demás, podría haber sido destripada por Su cañón. Ese segundo de demora en el pensamiento fue todo lo que necesitó para esquivar Sus ataques, pero sin duda no sería suficiente.
Desde atrás, le dispararon otros dos proyectiles, completamente diferentes a los que ya estaba acostumbrada. ¡Era el Merodeador Insomne!
Ynixia intentó esquivar de nuevo, pero el cañón de Mordred comenzó a amenazar su flanco izquierdo. ¡No había ningún lugar seguro al que saltar!
Apretó los dientes con amargura: "¡Albert!"
Antes de que las flechas se acercaran, un brazo esquelético colosal surgió de las sombras que la rodeaban, protegiéndola de la explosión. Se aseguró de reforzarlo con más sombras esta vez para evitar que los huesos se rompieran al instante.
¿Estás seguro de que es la decisión correcta?
La voz se proyectó en su mente. Inmediatamente la reconoció como la Bruja de la Envidia.
Fue entonces cuando la idea la golpeó de repente. ¡No eran solo dos flechas, sino nueve! ¡El resto estaban ocultas tras la primera andanada, disimuladas con la Niebla Sin Nombre del propio Merodeador!
¡Maldición!
Era demasiado tarde. Albert detuvo las primeras flechas, pero el resto penetraron al instante a través de sus gruesos y reforzados huesos. Por suerte, ella también se había protegido: las flechas no lograron atravesar su cuerpo, pero sin duda la dejaron sin aliento.
Ynixia tosió violentamente mientras luchaba por ponerse de pie de nuevo. Se obligó a esquivar otra ronda de bombardeos y flechas moviéndose entre la niebla circundante, pero no fue suficiente para detener el creciente número de heridas.
[Tus intentos de escape son inútiles. Mordred es conocido por su persistencia.]
Justo cuando decía eso, otra explosión se produjo cerca, empujándola esta vez contra una columna de piedra cercana que se derrumbó por el impacto.
Ynixia se cubrió los ojos para protegerse de la nube de escombros; la sangre le goteaba del labio inferior mientras observaba su entorno por última vez. A medida que la nube se disipaba lentamente, pudo ver de nuevo el abismo que se formaba bajo sus pies. Ya se había extendido por el resto de la cámara, sin dejar ni un solo rincón intacto.
Al ver esto, Ynixia respiró hondo y luego desapareció entre las sombras.
Esta vez, Mordred no siguió disparando. Como una máquina, su brazo permaneció extendido, listo para destruir cualquier cosa en un instante. Hasta el momento, no había dejado mucho intacto en la sala del trono, salvo, claro está, el trono mismo.
Esperó en silencio a que surgiera la más mínima vibración. Momento tras momento transcurrían en silencio…
Pero al final, no llegó nada. El mundo… quedó completamente desprovisto de sonido.
Espera… ¿Sonido?
Los ojos de Morgan se abrieron de par en par al notar la quietud que la rodeaba. Era como si el aire mismo se hubiera detenido por completo; las moléculas ya no vibraban, ¡como si hubieran olvidado cómo hacerlo!
Está borrando partes de la realidad para hacer que el sonido sea inexistente dentro del espacio... ¡Las ondas sonoras ya no pueden propagarse dentro de esta sala del trono!
La bruja no pudo evitar sentirse impresionada. «Chica lista…» Se rió entre dientes, sacudiendo la cabeza suavemente. «Pensar que descubrirías el secreto de Mordred tan rápido».
En efecto, el Caballero de Espinas Negras había estado ciego todo el tiempo. Su Arma del Alma —Fortaleza Traidora— le otorgaba la capacidad de percibir el mundo que lo rodeaba… a través del sonido.
Mediante el uso de su [Cañón de Espinas], puede esparcir pequeñas espinas usando sus explosiones, incrustándolas profundamente en los alrededores y permitiendo que las vibraciones de la tierra se sincronicen con su mente.
Pero más allá de eso, también adquiere la capacidad de ver el futuro siempre que el ritmo se mantenga sincronizado con su predicción. Si Ynixia, por ejemplo, hubiera continuado intentando esquivar sus ataques, [Punching of the Destination] se habría activado, realizando una ejecución perfecta que nadie podría esquivar.
Fue a través de estas combinaciones que inevitablemente se le otorgó el título de Cazador Implacable. Nadie podía escapar de sus espinas una vez que había elegido su objetivo. Salvo aquellos que vivían de forma caótica, evitar patrones o ritmos era prácticamente imposible para la mayoría. Y lo mismo ocurría en las batallas a vida o muerte.
Sin embargo, Ynixia parecía haber descubierto ya esta verdad… Al menos en parte.
Comprendió que Mordred probablemente había estado rastreando sus movimientos en aquella cámara oscura mediante el sonido, no la vista. Y dado que sus predicciones al apuntar eran cada vez más acertadas, era razonable suponer que probablemente tendría éxito si ella seguía intentando esquivar sus bombardeos.
Pero has cometido un error… pensó Morgan para sí mismo con un suspiro. Aunque borraste el sonido dentro de este espacio, esa realidad borrada aún existe fuera de él. Ahora te verás obligado a esconderte en el mismo lugar del que esperabas escapar…
¿Cuánto tiempo podría mantener este elaborado secreto? Después de todo, Anima no era un recurso infinito. Tarde o temprano tendría que revelarse.
Así que Morgan decidió tener paciencia. Al fin y al cabo, no había nada más que pudiera hacer: el trono le impedía usar la mayor parte de su magia. Necesitaba conservar toda su energía vital, salvo que fuera absolutamente necesario.
Y sin embargo… Sorprendentemente, ella nunca tuvo que esperar mucho. Ynixia se había revelado antes de lo que ambos habían supuesto.
No, no era exactamente ella… ¡Era su sombra invocada: Albert!
Emergiendo de la densa niebla oscura, se materializó una colosal calavera maligna, y de su mandíbula surgió un colosal rayo de luz blanca y negra, dirigido directamente a Mordred, que se encontraba abajo. El caballero espinoso intentó apuntar su cañón a tiempo, pero era demasiado tarde: ¡el rayo era demasiado rápido y estaba demasiado cerca para esquivarlo!
Al menos, eso es lo que Ynixia habría esperado… En menos de una fracción de segundo, el colosal caballero se había posicionado de alguna manera a escasos centímetros a la izquierda del ataque de rayo.
Desde la distancia, Morgan observó en silencio cómo se desarrollaba esta anomalía, con una leve sonrisa en los ojos.
“¿De verdad creías que mi objetivo era tu caballero?”, susurró una voz suave pero fantasmal desde las sombras circundantes.
Los ojos de la bruja se abrieron de repente. Un círculo de llamas blancas y negras surgió alrededor del trono de cristal, algo que nadie podría haber previsto.
“¡Tú eras mi objetivo desde el principio!”
Las llamas envolvieron al instante el trono, amenazando con derretir su cristal invencible. En la oscuridad, Ynixia permanecía oculta, jadeando mientras la sangre oscura le corría por los ojos y la nariz. Solo podía observar con expectación cómo el encantamiento de la Llama Negra consumía todo a su paso. Las alas fantasmales que se proyectaban tras ella también comenzaban a arder, crepitando sin duda, si el sonido aún estuviera permitido en aquel lugar.
«¡Oh, Estrellas Negras…!» Rezó en silencio. En efecto, las llamas divinas que la consumían eran imparables, tal como lo había previsto. Durante sus conversaciones anteriores, Ynixia había modificado sutilmente su plan, pasando de simplemente escapar a diseñar el campo de batalla a su favor.
Con sus sombras extendiéndose por toda la cámara, Ynixia tenía prácticamente libertad para sellar el espacio con los poderes de borrado que se le habían otorgado. Y como ya había realizado los ritos necesarios para activar el encantamiento de la Llama Negra, optó por ocultar la existencia de este hechizo dentro de los confines de sus sombras en lugar de liberarlo, lo que permitió que estas se propagaran y crecieran rápidamente sin su supervisión ni conocimiento.
Solo después de recuperar el camuflaje de la Niebla Sin Nombre podrían engullir a su objetivo libremente. ¡Pero para entonces, sería demasiado tarde!
Sin embargo, Ynixia también sabía que necesitaba algún tipo de distracción… Dado que Morgan era del tipo que disfruta de un gran espectáculo, decidió darle justo lo que quería. Y Mordred cumplió perfectamente con ese propósito… Ahora solo le quedaba esperar a que el trono se derritiera por completo; ¡Morgan no tenía forma de escapar de sus confines sin que alguien la reemplazara en el trono! No tenía forma de resistir las Llamas Negras.
Hablando de Mordred… Su ceño se frunció aún más al mirar hacia la entrada de la sala del trono. En efecto, él permanecía allí de pie, sin moverse en absoluto.
Extraño… ¿No debería estar más preocupado? Su amante está ardiendo viva…
Una extraña sensación se apoderó de ella. Sintió como si estuviera olvidando algo...
Ynixia despertó entre una nube de sombras; se había desmayado momentáneamente debido a la orden mental que le había dado a la Niebla Sin Nombre. Al enfocar la vista, observó a Mordred a lo lejos, inmóvil, como si intentara percibir su entorno. Por suerte, su plan había funcionado.
¡Había logrado silenciar por completo la cámara real!
Bien… Ahora, a invocar a Albert como distracción… ¡Necesitaba mantener la atención de Morgan ocupada con su lucha contra Mordred para que no notara las llamas negras que se acercaban hasta que se levantara el velo!
Pero toda esa estrategia se desmoronó repentinamente ante sus ojos. Ynixia contuvo la respiración al ver a Mordred, antes inmóvil, moverse bruscamente: ¡su guantelete apuntaba de nuevo hacia ella!
"¡¿CÓMO?!"
Antes de que pudiera obtener una respuesta, una explosión silenciosa atravesó el techo, esparciendo escombros por todas partes. Por suerte, logró esquivarla a tiempo, pero su posición quedó completamente comprometida.
¿Cómo descubrió mi posición? ¡No emití ningún sonido! Además, ella estaba completamente oculta dentro de la Niebla Sin Nombre. ¡Tal capacidad de prever las cosas era antinatural, incluso para alguien tan astuto como Mordred!
Chasqueó la lengua. Ahora no le quedaba más remedio que recurrir al plan B.
Mientras los escombros seguían cayendo, Ynixia aprovechó la oportunidad para deslizar sus sombras sobre los restos, estirándolas como una fina telaraña. Luego ordenó que invocaran a Albert, permitiéndole atacar de nuevo a Mordred, pero con mucho más riesgo que antes. Se aseguró de deshacer la invocación si Albert sufría daños graves.
Al mismo tiempo, decidió liberar la Llama Negra una vez más. Sin embargo, era consciente de que, al desaparecer su distracción, Morgan podría detener fácilmente su propagación esta vez.
Sin embargo, nada de eso importaba. Su objetivo había cambiado: ya no tramaba derrotar a Morgan. En cambio, esta vez su objetivo era alguien que ni siquiera estaba involucrado en esta aterradora lucha:
¡La niña dormida sujetando con fuerza una tarjeta dorada!
Mientras los escombros seguían cayendo, hileras de sombras se formaron sobre sus superficies, creando una telaraña colosal que inmediatamente atrapó a la mujer, arrastrándola hacia las sombras. Ni Mordred ni Morgan tuvieron tiempo de reaccionar; ¡estaban demasiado distraídos en esos pocos segundos como para detener a Ynixia!
Al regresar a las sombras junto a la mujer dormida, el Pastor se apresuró a tomar la carta antes de que cualquiera de los seres míticos pudiera contraatacar. Su calor radiante era irresistible; sentía como si su leal caballero, Soren, estuviera de nuevo a su lado. Ynixia sonrió mientras apretaba la carta con fuerza.
Veamos qué conocimientos esperabas compartir esta vez…
De repente, un destello de luz la cegó: mariposas doradas volaron al unísono hacia su piel, provocándole punzadas de dolor en el cráneo. «Uf», gruñó, agarrándose la cabeza con fuerza mientras las sombras se agitaban a su alrededor en silencio.
Pero al final, todo valió la pena. El conocimiento que contenía esa tarjeta… superó con creces todas sus expectativas.
Pero hubo un tema en particular que acaparó la mayor parte de su atención. Un conocimiento que parecía haberse adherido a la tarjeta en el último momento, casi como si fuera un acto de desesperación…
Lo que presenció fue increíble... pero confuso. Recuerdos de sí misma de momentos anteriores que ni siquiera reconocía.
Recuerdos que incluían escenas del Trono de Cristal envuelto en llamas; el cuerpo de Morgan permanecía inmóvil dentro de su prisión prismática, incapaz de escapar del calor abrasador que la rodeaba por todos lados.
Esto… esto es un recuerdo de lo que había imaginado de mi plan… ¿Por qué están aquí?... Frunció profundamente el ceño. ¿De verdad logré mi objetivo de quemar el trono? Entonces, ¿por qué… por qué no salió exactamente como estos recuerdos lo predijeron?
Pero entonces, de repente, lo comprendió. Un escalofrío le recorrió la espalda al darse cuenta de lo que había ocurrido. En ese momento, ni siquiera podía creer su propia conclusión, pero no había forma de negarla:
"¡Tiempo!"
Se tapó la boca sorprendida: “¡Es la afinidad temporal de Morgan! ¡Debe tener...!”

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El Hada Errante (Novela)
Capítulo 300
El Hada Errante (Novela) Capítulo 299
Estás leyendo el capítulo 299 de El Hada Errante (Novela), un novela. **Explora. Sueña. Descubre.** Esta fue la respuesta que Soren obtuvo tras realizar un extraño ritual que encontró en línea. El ritual pretendía responder a preguntas que ningún mortal podía responder en ese momento,… Este capítulo tiene publicado el 31 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Diganmma. El Hada Errante (Novela) tiene 303 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.