Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 824 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En los lejanos recuerdos del pasado, dentro del dominio del trono divino.
En medio del agitado mar de runas, sobre un gran pedestal, Osiris, el Árbitro de la Historia que había soportado incontables ciclos de reencarnación, se enfrentaba ahora al momento de su fin. Aunque hacía tiempo que había aceptado su destino con serenidad, el giro inesperado que siguió dejó a este Señor de la Revelación en un pánico inusual.
"Señor del Conocimiento... tú... tú no pereciste del todo...
"Engañaste a Frío Radiante y a la Madre Tierra... me... engañaste a mí..."
Apretando los dientes, Osiris habló con la frente en alto, con la voz temblorosa por el dolor de cabeza. En lo más profundo de su conciencia, una voz serena respondió con serenidad.
Pero pagué un precio muy alto, ¿no? Para engañarlos a ambos, tuve que ceder casi todo mi poder. Lo perdí todo... dejando solo tenues rastros de mi consciencia divina y mi divinidad, ocultos en lo profundo de tus pensamientos... mi amado hijo... Viviendo con miedo durante más de mil millones de años, aterrorizado de que me descubrieras y me aplastaras... pero afortunadamente, eso nunca ocurrió.
“Tú… implantaste un punto ciego en mi mente cuando me creaste… ¡solo para ocultar tu conciencia divina!”
Osiris continuó temblando, a lo que el Señor del Conocimiento respondió todavía con tono sereno.
¿No es normal que un padre prepare una pequeña casa para habitar en el interior de su hijo? Diría que el mobiliario es bastante bonito... mi residencia se integraba casi a la perfección con la estructura de tu testamento... Aunque alguien pudiera percibirlo, no podría comprenderlo.
El Señor del Conocimiento continuó explicando que, al dividirse y crear a Osiris, dejó deliberadamente una falla en su pensamiento, una que permitía que un rastro de su consciencia se ocultara sin ser detectado. Dado que la falla era innata, el propio Osiris jamás pudo percatarse de ella.
Durante todo este tiempo, la voluntad remanente del Señor del Conocimiento se había camuflado en la propia conciencia de Osiris mediante un complejo cifrado. Ni siquiera el Dios de la Linterna, aunque capaz de percibir los pensamientos de Osiris, podía captar la presencia de esta voluntad; la información era simplemente demasiado compleja para comprenderla. Al fin y al cabo, ver es una cosa, pero comprender es otra muy distinta.
Fuiste tú... ¡Has estado interfiriendo en los destinos que he forjado! Eres la razón por la que cada ciclo del destino se desvió... la razón por la que el caos siempre triunfó al final...
Osiris continuó horrorizado, pero el tono del Señor del Conocimiento permaneció inquebrantable.
No todos… solo un tercio de los destinos fueron manipulados. Influí sutilmente en ti para que interfirieras. Quizás en ese tercio se encuentre el éxito que siempre has anhelado…
Explicó: la influencia del Señor del Conocimiento provocó el fracaso de casi todos los destinos que Osiris había forjado en ciclos pasados. Crear el destino era una tarea extremadamente delicada y precisa. Incluso la más mínima manipulación de un solo eslabón podía provocar el colapso total.
Mi intervención no solo pretendía perturbar tu control sobre la reencarnación. También pretendía hacerte comprender que algo andaba mal en el universo, para que buscaras conocimiento y poder superiores para descubrir la anomalía... Hace mucho tiempo te insté a explorar el poder del Silencio y te presenté innumerables oportunidades. Sin embargo, las rechazaste todas...
“Pero parece que, en el último momento, ya no pudiste resistir más.”
El Señor del Conocimiento murmuró en la mente de Osiris. Cuando los tres Dioses Primordiales acordaron separarse, realizaron un ritual de división sincronizado para evitar la traición: si uno se detenía, los demás también lo harían.
Bajo la supervisión mutua de las otras dos deidades, el Señor del Conocimiento tenía poco margen de maniobra. Pero mediante intrincadas estratagemas, logró preservar una pizca de su esencia divina, ocultándola en Osiris mediante una pequeña alteración durante el proceso de creación. No fue suficiente para alterar la autonomía de Osiris; su voluntad independiente permaneció intacta.
A lo largo de incontables ciclos, el Señor del Conocimiento había tentado a Osiris para que se fusionara con la divinidad del Silencio. Dado que el dios principal del Silencio cambiaba constantemente, tales oportunidades surgían con frecuencia. Aun así, Osiris se resistió hasta el final de su vida, cuando, reacio a aceptar repetidos fracasos, realizó una fusión experimental que trajo consecuencias imprevistas.
—Ugh... fusión divina... ¿Así que esa es la clave para reactivar tu poder? ¡Fuera... FUERA!
En agonía, Osiris intentó expulsar la presencia del Señor del Conocimiento. Pero fue inútil. Una vez que comenzó la fusión con el Silencio, incluso mentalmente, esta fortaleció drásticamente la presencia del Señor del Conocimiento en su voluntad, traspasando el control de Osiris. Todos los dioses principales llevaban rastros de divinidad en sus mentes.
Este era el plan del Señor del Conocimiento: si Osiris nunca se fusionaba con el Silencio, jamás descubriría la conciencia oculta. Si lo hacía, despertaría esa voluntad oculta, abrumando a Osiris. Y mientras tanto, Osiris había sido sutilmente influenciado, tentado en momentos críticos.
¿Siempre hay un jefe más grande? ¿Entonces esta es la verdadera razón? ¡Oye! ¿Estás bien, viejo? ¡No pierdas contra ese viejo!
Al ver cómo se desarrollaba la situación, la voluntad remanente de Manitou, presente en forma de llama del alma, gritó con ansiedad. Osiris, aún forcejeando, logró responder.
“Inicia... ahora…”
¡Tú tampoco podrás escapar!
En ese momento, la presencia del Señor del Conocimiento se apoderó de la voluntad de Osiris. En cuanto Osiris terminó de hablar, su boca perdió el control; le gritó a Manitou con una voz diferente.
En un instante, Manitou sintió una fuerza abrumadora que la atraía. La llama del alma que conformaba su voluntad comenzó a temblar violentamente, como si todo lo que era estuviera a punto de ser absorbido por el retorcido Osiris que tenía ante ella.
“¡Maldito seas… viejo viejo!”
Sin dudarlo, Manitou activó el programa de autodestrucción que Osiris le había dejado. Con un destello de luz violeta en el espacio, símbolos densos y arcanos se iluminaron en el cuerpo de Osiris, uniéndose en fisuras crepitantes. Una brillante luz violeta brotó de las grietas.
“¡¡¡AAAAHHHH!!!”
Agarrándose la cabeza, con el cuerpo desgarrado, Osiris se alzó del Trono del Destino. Su figura se hinchó y se distorsionó rápidamente, las grietas se multiplicaron mientras runas púrpuras se derramaban como sangre.
Claramente, el mecanismo de seguridad de Osiris se había activado: su cuerpo divino comenzó a desmoronarse. El mecanismo de seguridad que había ideado para prevenir la catástrofe ya estaba funcionando. El Señor del Conocimiento intentó estabilizar el cuerpo divino, pero no pudo hacer mucho.
"Despedida…"
Al ver esto, Manitou puso en marcha de inmediato su plan B. Activó remotamente su cuerpo divino en el Reino del Inframundo, atrayendo su voluntad hacia él. Al mismo tiempo, todo lo que ocurría dentro del dominio del trono se grababa y transmitía al exterior.
“¡Nada puede salir de este lugar!”
En ese momento, del pecho del cuerpo en expansión y retorcido de Osiris, emergió otro rostro sin rostro y bramó en un tono profundo y hueco.
Osiris había dispuesto que su muerte fuera una desintegración gradual en lugar de un final explosivo, para minimizar las consecuencias cósmicas. Pero esto también le dio una oportunidad al Señor del Conocimiento. Antes de que el cuerpo de Osiris fuera completamente destruido, tomó el control de parte de su poder divino e impidió que cualquier dato escapara del dominio del trono divino. También usó un rastro de conocimiento divino de orden superior para atraer la voluntad residual de Manitou hacia él.
El Señor del Conocimiento comprendió que no podría renacer de un solo golpe bajo la protección de Osiris. Así que decidió mantener este secreto sellado.
El estado perfecto de "Revelación" era aquel en el que nadie sabía de su existencia. Manipulaba todo desde las sombras como la mente maestra suprema, sin revelarse hasta el final.
"Maldita sea…"
De repente, Manitou sintió una fuerza que la atraía con fuerza, tan fuerte que ni siquiera su cuerpo divino pudo contrarrestarla. Comprendió que quizá no podría escapar de ese espacio.
“¡¡¡No me menosprecies!!!”
Con un rugido furioso, Manitou desató una explosión divina masiva a través de su cuerpo divino, intentando abrir por la fuerza un camino entre el Reino Inferior y el dominio del trono divino.
Pero quizás debido a su voluntad debilitada, no pudo contener el poder divino. Este se desató, sacudiendo múltiples reinos y dispersando su frágil consciencia. Su débil llama del alma se desgarró en fragmentos aún más pequeños.
"Patético…"
Al ver a Manitou autodestruirse, el Señor del Conocimiento se burló y comenzó a atraer todos los fragmentos hacia sí. La voluntad residual de Manitou se desvaneció rápidamente. Resuelta esa amenaza, el Señor del Conocimiento se dedicó a otro asunto urgente.
Durante el enfrentamiento, mientras Manitou huía y el Señor del Conocimiento intentaba detenerlo, la voluntad reprimida de Osiris finalmente aprovechó la oportunidad de recuperar el control parcial sobre su poder divino, lo que le permitió actuar una vez más.
Sin embargo, en ese momento, Osiris no se apresuró a atacar al Señor del Conocimiento. En cambio, ¡de inmediato comenzó a ajustar los preparativos sucesorios que había preparado para su heredero!
“El destino del sucesor… quedará en la sombra…”
“Solo entonces podrá haber una pizca de esperanza… para este universo… urgh…”
Mientras Osiris modificaba sus últimos preparativos, el Señor del Conocimiento casi había terminado con Manitou. Rápidamente volvió a concentrarse, presionando de nuevo a Osiris, reanudando la lucha por el control del cuerpo divino que se desmoronaba.
Tu destino está sellado. Deja de luchar...
En medio del violento choque de voluntades, el cuerpo gigante, retorcido y destrozado, ante el trono divino comenzó a temblar. Luego, perdiendo el equilibrio, cayó de la plataforma al mar de escrituras.
La forma grotescamente hinchada continuó hundiéndose, cada vez más profundo, en el abismo, más allá del dominio del trono divino, y hacia el vacío del Reino del Conocimiento, el Mar de la Cognición.
Allí, el cuerpo comenzó a desintegrarse aún más. La divinidad se desprendió del cuerpo divino: una parte convergió hacia los lugares que Osiris había designado previamente, y otra se dispersó, fluyendo hacia el mar infinito de conocimiento junto a la inmundicia acumulada de sangre divina.
Mientras tanto, en el ámbito material también se estaba produciendo un trastorno catastrófico.
“Descansa bien...hijo mío...”
Dentro del cuerpo divino en ruinas, la voluntad de Osiris se había disipado por completo. El Señor del Conocimiento ahora tenía control absoluto sobre la forma. Aunque esta cáscara en descomposición tenía poco poder restante, pronto tendría que abandonarla.
Pero antes de eso, tenía una tarea más: escudriñar el testamento final de Osiris y ver qué últimas medidas se habían tomado en resistencia.
Con una sola mirada, el Señor del Conocimiento vio todo lo que Osiris había dispuesto tras su caída, incluyendo los cambios de emergencia realizados al descubrir su presencia. El principal de ellos fue el nombramiento del próximo árbitro.
“No puedo permitir que te salgas con la tuya tan fácilmente…”
Utilizando los últimos remanentes del poder divino en el cuerpo de Osiris, el Señor del Conocimiento comenzó a anular el plan de sucesión revisado, adaptándolo a su propia visión. Continuó ajustándolo hasta que el poder divino casi se disipó; logró alterar la mayor parte del plan, excepto un componente clave.
Porque esta parte del plan se le escapaba. O mejor dicho, le resultaba completamente desconocida.
¿Cambiaste la hora y el lugar de la llegada del sucesor... y condenaste su destino al panteón en sombras? Je... De verdad que lo diste todo para evitar que interfiriera, niña... Una pena...
Con un susurro final, la conciencia del Señor del Conocimiento se separó de la forma divina descompuesta de Osiris, deslizándose como una serpiente marina hacia el infinito Mar del Conocimiento.
Por primera vez en mil millones de años, el dios de la Revelación había caído. Y el Señor del Conocimiento, que durante tanto tiempo lo había parasitado, ahora comenzaba a moverse de forma independiente.
Iría a la deriva, oculto en las mentes de todos los seres sintientes, poniendo en marcha silenciosamente sus planes. Y la clave de ese plan residía en el sucesor de otro mundo, que pronto llegaría a este universo.
…
El tiempo regresó al presente, en lo profundo de la mente de una niña dormida, dentro del dominio del trono divino.
En aquella vasta oscuridad, innumerables runas púrpuras fluctuantes flotaban libremente. Entre estos símbolos errantes se alzaba una figura, contemplando el vasto vacío.
Era menos una figura que un espejismo humanoide. Innumerables formas y líneas geométricas entrelazadas se unían en un símbolo siempre cambiante y brillante: un caos de figuras apiladas de abajo arriba, formando la vaga silueta de un "humano".
Este “humanoide” era el Señor del Conocimiento.
Después de traicionar a los dioses de la Revelación y del Silencio hace más de siete milenios, ahora había revelado una vez más una débil presencia, esta vez dentro del mundo.
Las semillas sembradas en el pasado distante finalmente habían comenzado a brotar.
Tras más de 7000 años de preparación y conspiración, su plan se acercaba a su fin. Ahora, yacía oculto en la conciencia de Dorothy, esperando pacientemente la culminación del gran ritual.
“Muy pronto…”
Dentro del espacio mental del dios recién nacido de la Revelación, el Señor del Conocimiento supervisaba el progreso del ritual. Muy pronto, usando este cuerpo de marioneta, tomaría el fruto final y regresaría al mundo con todo su poder.
¿Pronto? No necesariamente…
En ese momento, otra voz resonó en el vasto espacio mental. A diferencia del tono áspero y tartamudo del Señor del Conocimiento, como un disco rayado, esta voz era nítida y brillante, rebosante de emoción. Era la voz de una joven.
Al oír esto, la figura-símbolo, siempre cambiante, se giró para encarar a la fuente. Y lo que vio fue a una chica de cabello plateado, vestida con un vestido vaporoso, caminando lentamente hacia él.
Su forma y rostro eran idénticos a los del maestro de este espacio de conciencia.
Era Dorothy, o más precisamente, la verdadera Dorothy, cuya voluntad no estaba contaminada por el Señor del Conocimiento.
Ah… Señorita Dorothea Mayschoss. La joven Árbitra de la Historia. Noble descendiente de Hyperion. Gran Sucesora del Cielo… una visitante del más allá. Un placer, de verdad. Parece que ya estaba preparada para mis métodos. Como era de esperar de la elegida por Osiris. Una excelente estratega, sin duda…
El Señor del Conocimiento respondió con tranquila cortesía, inclinándose levemente mientras hablaba a la conciencia incorrupta de Dorothy que salía de la oscuridad.
Dorothy se detuvo un momento ante su comportamiento, su expresión era ligeramente sorprendida, pero respondió de la misma manera con un tono plano.
Uno de los fragmentos de la Revelación que me dejó el Árbitro Celestial perteneció a mi abuelo Hyperion. Más tarde, se lo confió a Tiametta, el entonces inmaculado Señor del Cáliz, con la esperanza de que protegiera su mente de cualquier anomalía que pudiera surgir durante el Ritual del Eclipse. Y aun así... Tiametta cayó en la corrupción durante la Calamidad del Eclipse, convirtiéndose en la Madre del Cáliz. ¿Por qué? ¿Por qué ese fragmento de la Revelación no funcionó como mi abuelo pretendía?
Dorothy, firme en su postura, planteó su pregunta con calma. El Señor del Conocimiento, como si la esperara, respondió con serenidad.
Como pensaba. Así que fue el tercer fragmento de la Revelación lo que despertó tus sospechas. Parece que nunca confiaste plenamente en él, así que tomaste precauciones antes de absorberlo, ¿no?
El Señor del Conocimiento habló con conocimiento de causa. Dorothy no lo confirmó directamente, sino que planteó una pregunta más aguda.
Como uno de los Dioses Primordiales, engañaste a todos. ¿Cuál es tu verdadero objetivo?
“¿Mi objetivo?”
El Señor del Conocimiento hizo una breve pausa, extendió una mano y respondió con suavidad:
Mi objetivo es culminar este ritual de ascensión divina de mil millones de años: ascender a un reino superior, alcanzar la verdadera unidad, la verdadera verdad... Convertirme en la divinidad suprema definitiva... La Divinidad del Caos.
Habló con serenidad. Dorothy frunció ligeramente el ceño y continuó.
Así que este universo entero no es más que un terreno ritual, un escenario para la creación del Dios del Caos. Engañaste a Frío Radiante y a la Madre Tierra, fingiste tu sacrificio para preservar tu consciencia, y ahora… planeas convertirte en la voluntad del Caos una vez que tome forma. Quieres reclamar tu lugar como Dios Primordial en una era sin ellos, y al hacerlo, convertirte en el ser supremo del cosmos, capaz de controlar todos los demás poderes divinos… para convertirte en Caos.
Dorothy expuso sus ambiciones. Si el Señor del Conocimiento reclamara el trono Primordial ahora, nadie podría detenerlo.
Pero el Señor del Conocimiento no mostró ninguna reacción particular. Simplemente respondió con calma.
“Tan agudo como siempre… Tal como siempre lo he observado, Sucesor…”
Así que… todo fue obra tuya. El tercer fragmento de la Revelación, en el que pusiste una trampa, en el momento del Ritual del Eclipse, fue tu trampa la que impidió que Tiametta recibiera la protección que necesitaba. Por eso cayó y se convirtió en lo que era entonces.
Dorothy continuó interrogando al Señor del Conocimiento, con voz aguda, mientras su respuesta permaneció tan tranquila e firme como siempre.
Así es. Cuando Osiris estaba al borde de la muerte, se percató de mi presencia al fusionar mentes con Gitche Manitou, pero eso también activó mi poder. Borré la voluntad de Manitou y tomé el control de Osiris durante su caída, alterando muchas de las disposiciones y salvaguardas que dejó atrás. Entre ellas... estaba el llamado tercer fragmento divino. Sí, efectivamente contenía trampas que implanté.
Ese fragmento lo encontró mi abuelo. ¿Acaso tú también orquestaste su adquisición?
Dorothy continuó preguntando con severidad. El Señor del Conocimiento respondió sin dudarlo.
Correcto. Fui yo quien guió a Hyperion hacia el legado de Osiris. Desde el momento en que comenzó a brillar en su propia era, ya me había fijado en él. Lo observé durante mucho tiempo y reconocí que tenía potencial para heredar el legado de la Linterna. Una pieza clave en el tablero. Tras separarme de Osiris, vagué por este mundo en forma de datos puros e incomprensibles, enterrado tanto en libros como en mentes. Mucho antes de que Hyperion se convirtiera en dios, ya me había infiltrado en su mente y en la de quienes lo rodeaban, moldeando sutilmente su cognición y su forma de pensar, hasta que encontró el tercer fragmento divino de Osiris, aceleró su ascenso a la divinidad y alcanzó lo que él consideraba un gran logro.
El Señor del Conocimiento habló lentamente, como si recordara algo. Pero al oír esto, la expresión de Dorothy se tornó aún más seria. Continuó.
—Entonces… la razón por la que mi abuelo se arriesgó a realizar el Ritual del Eclipse… fue por ti. Alteraste el mensaje que dejó Osiris y manipulaste su juicio.
—Exactamente. Como dije antes, tu abuelo fue un excelente peón. Incluso más fácil de controlar que Osiris. Completó casi todo lo que necesitaba. Le debo mucho... De verdad... el más magnífico Emperador de la Luz.
Al decir esto, el tono del Señor del Conocimiento se alzó ligeramente, incluso con un dejo de burla. Pero Dorothy no reaccionó. Su expresión permaneció solemne al volver a preguntar.
“¿Y cuál era tu propósito al hacer todo esto?”
¿Propósito? ¿No es obvio? Provocar la situación actual. Preparar la etapa final de este largo ritual.
El Señor del Conocimiento extendió sus manos ligeramente y su tono se volvió sutilmente profundo a medida que continuaba.
El Ritual del Eclipse provocó la caída de Hyperion, aceleró el crecimiento del Huevo del Caos y provocó la completa corrupción de Tiametta. Eso por sí solo atrapó a la mayoría de las fuerzas que podrían haberme obstruido. Micula era necesaria para contener el creciente Huevo del Caos. Heros tuvo que sellar a Tiametta y estabilizar tanto a Micula como a Gitche Manitou. Selene tuvo que ocultar la Herida del Mundo y la corrupción que se filtraba...
Mira, después de la Calamidad del Eclipse, para esta Cuarta Época, ya no queda ni un solo Dios Principal con libertad de acción. Eso me dio todo el margen de maniobra que necesitaba. Si tan solo uno de ellos hubiera permanecido libre, no habría podido orquestar todo esto...
El Señor del Conocimiento continuó con calma, y no se equivocaba. Si un Dios Principal hubiera intervenido durante el intento de Dorothy de fusionar las naturalezas divinas opuestas, su éxito habría sido imposible. La Calamidad del Eclipse, sin duda, había transformado la estructura de poder del universo.
“Así que realmente todo fue obra tuya…”
Dorothy murmuró gravemente.
El Señor del Conocimiento había manipulado la estructura del mundo alterando los planes finales del Árbitro Celestial, infiltrándose en las mentes de otros y guiando los acontecimientos en la dirección que él deseaba. Ahora parecía que incluso las profecías que vieron Shepsuna y Viagetta podrían haber sido contaminadas por su influencia. Después de todo, en el plan original del Árbitro, Tiametta nunca estuvo destinada a caer.
¿Un plan? No… es el destino. Soy el Señor del Conocimiento. Soy el destino mismo, niña…
Su voz chirriaba como un disco rayado, pero su tono se mantuvo inquietantemente tranquilo. Dorothy, sin embargo, replicó rápidamente.
¿El destino mismo? Qué arrogante. Pero, por desgracia para ti, de ahora en adelante, las cosas no saldrán según tus planes. No estoy completamente bajo el control de tu fragmento divino lleno de trampas.
El Señor del Conocimiento hizo una breve pausa, examinando de cerca la voluntad de Dorothy antes de hablar lentamente.
Antes de realizar el ritual de ascensión a la divinidad… secuestraste parte de tu consciencia en tu mente, en el oscuro dominio moldeado por la divinidad de Selene, ¿no es así? Usándola para ocultarte… y evitar las trampas incrustadas en el fragmento divino. Lo que veo ahora… es esa parte oculta de ti.
Él dio su análisis. Dorothy respondió con una leve sonrisa.
—Sí. Pero eso no es todo…
—No todos, eh... déjame pensar. ¿Qué otros métodos usaste para prepararte para mí...?
Ah, claro. Seguro que tomaste prestado tu canal de información más confiable, ¿verdad? Lo usaste para conectar tu voluntad con otra consciencia, formando una red neuronal que aislaba tu núcleo de influencias externas... igual que cuando te resististe al Joven...
Bajando la voz, el Señor del Conocimiento observó la expresión de Dorothy. Y al oírlo mencionarlo, abrió mucho los ojos, visiblemente atónita.
“¿Tú… tú sabes del 'Canal de Información'?”
Naturalmente. ¿Pareces sorprendido? Es comprensible, supongo. En tu mente, el concepto del Canal de Información siempre ha existido solo como una construcción mental; nunca lo has mencionado en voz alta. Así que te sorprende que conozca una de tus mayores ases…
El Señor del Conocimiento continuó hablando lentamente. Con cada palabra, los ojos de Dorothy se abrían aún más, su expresión cada vez más estupefacta. Y entonces soltó otra bomba.
¿Atónito, verdad? No es de extrañar. Cualquiera lo estaría al ver expuesta su última carta. Sobre todo ustedes, los "transmigradores". Cuando alguien más se entera de su supuesto "Sistema"... Todos suelen reaccionar de la misma manera...
Al pronunciar la palabra “Sistema”, su voz cambió repentinamente: de su habitual tono áspero y confuso a un tono frío y firme.
Y Dorothy lo reconoció instantáneamente.
¡Era el tono de voz exacto utilizado por el "Sistema" en su mente!
“Tú… tú en realidad… ¡¡¡ah!!!”
La comprensión la golpeó como un rayo. Su expresión se transformó en una de horror, y en ese preciso instante, una punzada de dolor la atravesó. Toda su voluntad se tambaleó sin control.
Dorothy sentía que la red neuronal que había construido a través del Canal de Información comenzaba a colapsar. Incluso su consciencia, oculta en el dominio oscuro, se estaba volviendo peligrosamente inestable.
¿Tú... tú eres el Sistema? Me conoces desde el principio...
A pesar del dolor punzante, Dorothy habló con la voz entrecortada, apenas logrando articular las palabras. Pero el Señor del Conocimiento respondió con facilidad, como siempre.
Sí... y no. En realidad, soy parte de tu Sistema, una parte importantísima. Y sí, he sido consciente de tu presencia desde que llegaste a este mundo.
Mirando a Dorothy, el Señor del Conocimiento comenzó a caminar lentamente, recordando mientras lo hacía.
Hace siete mil años, estaba en pleno proceso de apoderarme del poder divino de Osiris cuando intervino Gitche Manitou. Eso le dio a Osiris la oportunidad de alterar sus planes póstumos. Tras recuperar el control de su cuerpo destrozado, revertí algunos de esos cambios. Pero hubo una alteración crucial… que no pude deshacer. Fue… el momento y el lugar de la llegada del transmigrador en este ciclo.
Osiris, aprovechando su contrato anterior con Baybokah, arrojó el destino del transmigrante a la sombra del Dios de la Noche, ocultándolo por completo para mí. Con el poder que me quedaba, no pude recuperarlo.
Se convirtió en la mayor incógnita de toda mi percepción. El destino del transmigrante se fundió con la sombra. Ya no podía ver cuándo ni dónde llegarían. No podía prepararme adecuadamente.
Pero… eso no me impidió deducir posibilidades. Después de todo, lo único que puede bloquear mi comprensión es la sombra al nivel de un Dios Principal. Por lo tanto, el futuro transmigrador, o la persona que porta su alma, debe ser el nuevo Dios Principal de la Sombra, o el descendiente divino nacido de su vientre divino…
El Señor del Conocimiento habló lentamente.
El sucesor transmigratorio que Osiris había elegido antes de morir era la parte más vital de todo su plan de contingencia. Y la variable más importante. Para el Señor del Conocimiento, era un tema crucial.
¿Su escenario ideal? Localizar al transmigrante en el momento de su cruce.
El destino del transmigrador estaba entrelazado con la divinidad de la Sombra, y por lo tanto, el Señor del Conocimiento no podía percibirlo directamente mediante profecía. Dado que lo único que podía bloquear su comprensión era una autoridad de la Sombra de nivel Dios Principal, el transmigrador era el futuro Dios Principal de la Sombra o su hijo. Cuando una deidad de la Sombra lleva en su vientre a un hijo divino, madre e hijo son uno. Cuando el destino se impone al hijo, la madre puede proporcionarle el mayor ocultamiento, protegiéndolo de miradas indiscretas.
Osiris pretendía usar la Sombra para proteger el destino de su heredero elegido, y lo logró. Ya sea Baybokah o Selene, sin la ayuda de una poderosa Linterna, no puedo rastrear sus caminos ni destinos.
Baybokah era manejable. Gracias a la purga de Hyperion de la progenie Baybokah, pude confirmar que el heredero no se encontraba entre sus hijos divinos. El problema reside en Selene. No sé cuándo, dónde, cómo ni con quién pudo haber dado a luz a una descendencia divina. Una vez preparada, pudo crear fácilmente un avatar imbuido con la mayor parte de su poder, delegando temporalmente en él la tarea de ocultar la ruptura del reino de las sombras. Luego, en secreto, podría retirarse a algún rincón de los reinos interiores y dar a luz en silencio a un hijo divino.
Nadie se daría cuenta. Incluso vigilar la Nación de la Noche sin parar sería inútil. Así que sí... la única parte del plan de Osiris que no reescribí... sí cumplió una función...
El Señor del Conocimiento habló sin emoción. El cuerpo divino de Osiris se había desmoronado demasiado rápido como para corromper por completo cada parte del plan. Especuló que Selene podría haber elegido dar a luz al transmigrador tanto por percibir la onda predestinada dentro de la Sombra como por acceder a la información que Osiris había dejado atrás, información que el Señor del Conocimiento no logró alterar. Los detalles seguían siendo inciertos, incluso para él. Pero ya no importaba.
Mientras hablaba, el Señor del Conocimiento escrutó lentamente la forma vacilante e inestable de la voluntad de Dorothy. Su consciencia se retorcía de dolor, inestable y desintegrándose.
Desde una perspectiva del destino, Osiris te ocultó bien. Pero no confié solo en el destino para encontrarte.
Mientras hablaba, extendió una mano, compuesta de símbolos abstractos y en constante cambio. En ella apareció un pequeño orbe brillante, tejido con innumerables poderes intrincados.
"Esto es…"
Esto… es lo que ustedes, los transmigradores, llaman su «Sistema». El llamado «Sistema» es una construcción formada mediante el poder de fuerzas extraterrestres, absorbidas durante el proceso de transmigración. Con la ayuda de varios dioses, se utiliza como una herramienta crucial para amplificar el potencial variable del transmigrador.
La mayoría cree que los sistemas solo duran un ciclo de reencarnación y luego desaparecen. Pero en realidad, dejan restos. Codifiqué y oculté estos restos, compilándolos gradualmente... en esto.
Este es el residuo de Sistemas anteriores utilizados por otros transmigradores en otros ciclos. Aunque ya no funciona, lo transformé en un detector que puede escanear más allá del universo. Porque cada Sistema, al activarse, obtiene energía del exterior del universo. Este detector me permite detectar la actividad del Sistema. Si algún Sistema está en uso, recibo las señales correspondientes.
El Señor del Conocimiento presentó su creación con aire de satisfacción. Los ojos de Dorothy se abrieron de par en par, horrorizada, al escucharlo.
“Cuando el Sistema se activa… no me digas… en aquel entonces… en Pritt… a las afueras de Pueblo Vulcano… ya estabas…”
—Ya me había fijado en ti —terminó el Señor del Conocimiento con naturalidad, y luego continuó su explicación.
Selene no puede abandonar la Nación de la Noche indefinidamente. Siempre tiene que regresar. Pero el transmigrante —tú— debe recorrer el vasto mundo y cumplir su destino. Cuando te paraste al borde de ese precipicio y usaste tu Sistema para pronunciar una palabra de poder alienígena, te percibí. Fue entonces cuando comencé a infiltrarme en tu mente y a integrarme en tu Sistema. De lo contrario, ¿de dónde crees que salió ese fragmento de divinidad superior dentro de tu Sistema? Los Sistemas ordinarios no contienen divinidad, ¿sabes?
Al observar la conciencia vacilante y desmoronada de Dorothy, el Señor del Conocimiento habló con fría diversión. Y ahora, por fin, Dorothy comprendió por qué habían fallado sus defensas.
El requisito previo para aislar parte de su mente en el dominio de las sombras era que su consciencia original estuviera inmaculada. Pero la interferencia no había comenzado con el fragmento divino atrapado.
Comenzó en el momento en que llegó a este mundo, incluso antes de convertirse en una Beyonder. Desde el principio, su consciencia ya había sido influenciada.
En cuanto al «Canal de Información», la estructura creada por el Sistema, ya había sido corrompida por el Señor del Conocimiento. Naturalmente, le falló por completo.
El “Sistema”, que alguna vez fue su mayor ventaja, se había convertido en su trampa más profunda.
Ahora, sumida en la desesperación total, con su última carta de triunfo destrozada, Dorothy no podía hacer nada. Incluso su mente se desmoronaba. Solo podía flotar entre el dolor y la estática, con sus palabras entrecortadas y distorsionadas.
Entonces… todo mi… viaje… todo… ¿Lo orquestaste desde el principio? ¿Todas mis… victorias… fueron apoyadas en secreto por ti? ¿Solo para impulsarme a ascender… a fusionar las divinidades… y convertirme en el vehículo de tu resurrección…?
No, no… no te menosprecies, hija mía. Una vez que confirmé tu existencia y dejé una salvaguardia en tu mente, no volví a intervenir. Debes entender: te valoré porque Osiris te eligió. Porque eras una transmigrante capaz de crear las mayores variables.
Pero nunca fuiste mi única opción. Tú… el Joven… o incluso alguna marioneta que pudiera manipular; cualquiera podría haberme servido.
En realidad, me inclinaba más por el Joven. Ya estaba formado en el trono divino, simplemente sellado. Resucitar a través de él habría sido más fácil. Nació fuerte. Tú, en cambio, requerías una cultivación extensa. Invertí la mayor parte de mis esfuerzos en el Joven. En cuanto a ti, solo preveía una contingencia al principio.
Ayudé al Joven a romper su sello. La mayor parte del trabajo de Hafdar... sí, fui yo quien lo ayudó en secreto. Solo, un "Silencio de Rango Oro" jamás habría acelerado tanto el crecimiento del Joven. Simplemente seguí los planes de Osiris y los aceleré. Incluso si nunca hubieras visitado Heópolis ni conocido a Viagetta, el Joven se habría liberado con el tiempo.
Pero lo que me sorprendió fue... lo rápido que creciste. Tu ritmo de desarrollo me obligó a reevaluarte. Liberaste al Joven antes que yo. Tus acciones trastocaron mi plan, un poco. Pero no irrecuperable.
Originalmente apoyé al Joven porque podía manifestar un gran poder al instante. Nunca imaginé que crecerías tan rápido. Para cuando el Joven fue liberado, ya eras su igual. Fue entonces cuando decidí dejar de apoyarlo exclusivamente y, en cambio… observar. Para ver quién emergería más fuerte. Porque solo los más fuertes podrían servirme de vehículo.
Ambos recibieron una ayuda mínima de mi parte. Pero triunfaron. Ahora lo entiendes, niña: al principio solo te puse una protección. Te convertiste en mi recipiente por tu propia fuerza. Y estoy... muy orgullosa de lo que te has convertido.
Mientras hablaba, el Señor del Conocimiento levantó la mano y señaló la mente débil de Dorothy.
Luego susurró.
Así que ahora… te recompensaré. Haciéndote parte de mí.
Ante esa última declaración, la voluntad de Dorothy se derrumbó por completo, destrozada y dispersa en el vasto paisaje mental. Ahora, en este espacio infinito de conciencia, solo quedaba una existencia.
El Señor del Conocimiento.
“Ha llegado el momento… Por fin vuelvo…”
Su susurro resonó en el vacío.
Y en el dominio del trono divino, el cuerpo físico dormido de Dorothy experimentó una transformación dramática.
Las grietas brillantes en su cuerpo se expandieron rápidamente hasta que todo su cuerpo, como una muñeca de porcelana, se desmoronó en pedazos.
De los fragmentos destrozados, surgió un torrente de símbolos abstractos, retorcidos y de color púrpura oscuro, que se dispersó en el mar de escrituras que se extendía debajo. Inmediatamente, ese mar de escrituras comenzó a contaminarse, a medida que extraños colores se propagaban rápidamente como un contagio.
La erupción… la expansión… la fuente de esos símbolos retorcidos creció rápidamente, formando una inundación que arrasó todo el mar de escrituras. El Trono del Destino y el Trono de los Restos Huecos se derrumbaron en esa marea, disolviéndose en las olas de escrituras.
El dominio del trono divino estaba en plena destrucción. Esa marea interminable de información distorsionada se extendió en todas direcciones, invadiendo todos los dominios...
A diferencia de hace siete mil años, cuando el Señor del Conocimiento solo había activado su consciencia mediante la fusión mental, esta vez, completamente fusionado con la esencia divina, ejercía un poder inigualable en todo el cosmos. Este poder se expandía rápidamente a todos los dominios, y para entonces, la mente de casi todos los seres sintientes ya estaba bajo su control. Nadie podía reaccionar. Nadie podía detenerlo.
Maldita sea... ¿aún hay una desviación? En serio... ¡Malditos Hyperion!
En un pueblo costero del reino actual, Beverly contemplaba el océano y la tierra mientras se deconstruían y recomponían en símbolos abstractos. Murmuró con impotencia.
Mientras tanto, en la cima del Monte Sagrado, Faetón solo podía observar cómo sus compañeros cardenales se desmoronaban en datos brutos, sus formas deconstruyéndose. El resplandor de la Gran Catedral, antaño brillante, se distorsionó en páginas de luminosas escrituras, girando sobre sí mismas como si las hojearan manos invisibles. Solo pudo suspirar.
"Suspiro…"
En la Nación de la Noche, entre las ruinas del templo divino, la diosa, iluminada por la luna, permanecía en silencio, observando cómo su negro cielo nocturno se convertía en páginas, cada una grabada con extrañas y retorcidas runas. Sentía cómo su dominio se consumía a un ritmo aterrador, cómo la corrupción reprimida se rebelaba, y, sin embargo, era incapaz de detenerla.
“El secreto que has estado guardando ya no tiene sentido, Selene…”
“……”
En el cielo nocturno, las runas se unieron en una frase similar a una proclamación. Pero ante esta declaración y el colapso de su reino, la doncella de la Luna Espejo permaneció en silencio, sin decir nada.
…
¡Vamos...! ¡Crece! ¡Desata! ¡Nace de verdad! Este universo es tu festín: ¡devóralo todo, conviértete en lo máximo! ¡Nuestro máximo!
En medio de la proclamación que resonó por todos los reinos, la tierra primigenia comenzó a temblar violentamente. Interminables cordilleras en las profundidades de incontables dominios se agrietaron, y de esas grietas surgió una inmundicia indescriptible, turbia y corrupta, que envolvió montañas y se fundió con océanos.
Los muros entre todos los reinos comenzaron a fracturarse. Ese lodo viscoso, que primero se derramó del Príncipe de Piedra, ahora rezumaba por cada grieta, atravesando cada frontera... el reino físico... el Reino Inferior... el plano mental... el Paisaje Onírico...
Todos los reinos, todas las fronteras, todas las distinciones… comenzaron a difuminarse… comenzaron a derrumbarse. En un proceso indescriptiblemente abstracto, el cosmos entero se convirtió en un vórtice: todo en su interior se agitó, se removió y se disolvió en una masa espesa y turbia.
El Señor del Conocimiento había catalizado el crecimiento del Huevo del Caos. Podía ver el poder del Caos rompiendo todos los sellos, extendiendo sus garras hacia cada rincón del universo, devorándolo todo.
Podía ver los restos de Radiante... la Luna Nocturna... el Acero... y así sucesivamente, todos luchando en vano al final de los días, sólo para ser aplastados sin piedad y consumidos por el poder del Caos.
Pudo ver cómo el Caos lo envolvía todo, eliminando toda distinción, toda barrera, todo reino. La miríada regresó a tres, tres a dos, dos a uno... y uno al Caos.
Él se convertiría en ese último. Él era Caos.
Podía verse fusionándose con el Caos, convirtiéndose en la voluntad del Caos, convirtiéndose en el verdadero Dios del Caos.
Podía ver que, como Dios del Caos, ya no estaba atado a este universo. Por fin, sería libre, libre para invadir otros universos.
Podía verse a sí mismo usando el poder del Caos para invadir un universo tras otro, asimilando todo poder divino y todas las cosas, convirtiéndolas en Caos.
Podía ver que, a medida que continuaba devorando, su fuerza se hacía cada vez más inmensa, ascendiendo a un Dios del Caos más poderoso, y finalmente desafiando la cima del orden divino en el infinito cosmos más allá. Triunfaría. Atraería todo el universo, todo, a sí mismo...
Él podía ver—
—Una muchacha parada frente a él.
Llevaba un vestido blanco con un abrigo oscuro, cabello plateado que le caía en cascada, un pequeño sombrero redondo sobre la cabeza y botas negras. Sus ojos carmesí lo miraron con curiosidad, y ella abrió la boca para hablar.
Tu plan sí que es… ambicioso, Viejo Viejo Deng. (N/T: Deng登= Ascender. Dorothy probablemente se burló de su objetivo y lo convirtió en su apodo).
"… ¿Eh?"
De repente, todo lo que el Señor del Conocimiento había visto —todas esas incontables visiones a través del tiempo— desaparecieron en un instante.
Se encontró una vez más de pie en un vacío familiar, frente a una chica familiar.
Profundizando en su memoria, rastreando a través de eones de conciencia, el Señor del Conocimiento se dio cuenta.
Éste era el espacio de conciencia que una vez habitó, antes de su completo despertar.
Y la muchacha que tenía delante… era la dueña de ese espacio, quien a todas luces ya no debería existir.
Dorothea Mayschoss.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 824
Estás leyendo el capítulo 824 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 16 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.