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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 804 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Paisaje onírico, el bosque. En las profundidades del bosque fantasmal, innumerables árboles centenarios e imponentes se extendían hasta la distancia invisible. Sus densas copas se entrelazaban, oscureciendo el cielo, formando un verde firmamento de hojas. Bajo esta frondosa cúpula, las praderas, con sus raíces arraigadas, se extendían interminables, donde flores exóticas de brillantes colores se mecían suavemente con una brisa apenas perceptible. Desde las copas de los árboles, rayos de luz penetraban hacia abajo. Grupos de capullos blancos de sueños colgaban de las ramas, y desde su interior, innumerables burbujas iridiscentes flotaban entre los árboles. “Parece que… el estado del Paisaje Onírico ha mejorado mucho últimamente…” Bajo uno de los imponentes árboles, Dorothy se encontraba en su forma humanoide, vestida con su atuendo diario. De pie sobre la exuberante hierba, observó su entorno con ojos pensativos antes de hablar. Gracias a la bendición de Su Excelencia, el Sagrado Capullo se está recuperando gradualmente. El poder de la Polilla se desvanece rápidamente, y la Mariposa crece pacíficamente dentro del capullo. Bajo la influencia de la Mariposa, el Paisaje Onírico se vuelve cada vez más tranquilo... A sus pies, un gato negro respondió respetuosamente. Dorothy asintió levemente y luego, curiosa, la siguió. ¿Por la influencia de la Mariposa? Entonces parece que le va bastante bien. ¿Cuánto tardará en emerger? No creo que tarde mucho. La metamorfosis dentro del Sagrado Capullo está casi completa. En el mejor de los casos, cuatro o cinco décadas; como mucho, poco más de un siglo… la Mariposa se liberará y alzará el vuelo. El gato negro continuó con respeto. Al oír esto, Dorothy frunció ligeramente el ceño. Cuatro o cinco décadas como mínimo… Parece mucho tiempo. No sé si seguiré vivo para entonces… Murmuró pensativa. En ese momento, una voz clara y ligeramente vacilante habló a su lado. Por cierto… Señorita Académica… eh, Su Excelencia… No he visto a Lord Paarthurnax últimamente. Fui varias veces al Territorio del Dragón, pero no estaba… Desde su otro lado, un pequeño zorro blanco preguntó tímidamente. Dorothy respondió con claridad. Paarthurnax ha completado su misión principal en el Paisaje Onírico. Ha partido hacia otros reinos para cumplir una nueva tarea. No regresará por un tiempo. —Ah... Ya veo. Gracias, Su Excelencia... Sin Lord Paarthurnax ni Perro Negro, últimamente los sueños se han vuelto muy aburridos... La zorrita bajó las orejas y parecía un poco abatida. Dorothy suspiró suavemente al verla y luego volvió a mirar al gato negro. "¿Puedes localizarlo con precisión?" “Por favor, dame un momento…” El gato negro cerró los ojos y se concentró. Tras un breve silencio, el espacio ante ellos comenzó a ondularse. La distorsión se intensificó y un portal circular se manifestó en el aire, expandiéndose rápidamente. En poco tiempo, un portal del Paisaje Onírico apareció ante los tres. Asombroso… Incluso con una imitación superficial, el ancla de ensueño recreó a la perfección sus propiedades místicas y se conectó con precisión al lugar previsto. Una obra verdaderamente magistral… El gato negro se maravilló al ver el portal, mientras Dorothy se encogió levemente de hombros y pensó en silencio: "Deberías saber quién creó esto". "Vamos." Con una orden silenciosa, Dorothy entró en el portal brillante, seguida por el gato negro y el pequeño zorro blanco. Al entrar, una oleada de desorientación invadió la visión de Dorothy. Cuando se aclaró, se dio cuenta de que el paisaje había cambiado: seguía siendo bosque, pero claramente no era el mismo de antes. “Esto es todo…” El gato negro dijo con calma mientras emergía detrás de ella. No muy lejos, suspendido de una rama gruesa, colgaba un solitario capullo blanco de sueños. A simple vista, no se diferenciaba de los demás en el bosque, pero este era su objetivo. “¿Entonces este es… el capullo de sueño del que está detrás de Luer…?” Dorothy recordó su encuentro con la Eucaristía Carmesí en Igwynt. Justo entonces, el gato negro saltó al capullo y empezó a olfatear su superficie. —Abuelo… ¿puedes decirme algo? —preguntó el pequeño zorro con curiosidad. No se ve mucho desde afuera. Pero puedo confirmar que apenas se forman burbujas de pensamiento desde adentro. Lo más probable es que este sea el capullo de sueños de un Beyonder entrenado. Tendremos que entrar para saber más. Mientras hablaba, el gato negro golpeó la superficie del capullo con una pata. Una hendidura negra lo abrió. —Esto... podría pertenecer a un Beyonder de alto rango. Si nos ven... Abuelo, ¿podrías encargarte? —preguntó el pequeño zorro con ansiedad. No se preocupe. En este sueño, aunque no alcance el rango Carmesí... puedo lidiar perfectamente con los Beyonders de rango Oro. Vamos, Su Excelencia. Dicho esto, el gato negro se lanzó al hueco. El zorro lo siguió rápidamente, y Dorothy, tras una última mirada a su alrededor, entró también. Dentro del capullo, Dorothy sintió que se desplomaba en la oscuridad. Finalmente, aterrizó en tierra firme. Cuando la penumbra dio paso a una tenue iluminación, se desató una escena grotesca, tan sobrecogedora que el zorro a sus pies dio un salto hacia atrás asustado. —¡Ah! ¿Qué es esto…? Era una habitación oscura y espaciosa. Unas pocas antorchas en las paredes proporcionaban una tenue luz. En el centro se alzaba una gran mesa de madera destartalada, sobre la que se extendía un cuadro macabro: hileras de carne pulcramente cortada, algunas aún adheridas a la piel pálida, reluciendo húmedas bajo la luz del fuego. Junto a ellas había un montón de órganos destrozados. La sangre rezumaba de la carne y las entrañas por igual, cubriendo la mesa y goteando en las ásperas grietas de la piedra. Cerca había una gran tabla de carnicero, con sierras y cuchillos esparcidos sobre ella. Cadenas colgaban del techo, suspendiendo varias extremidades humanas: dedos destrozados e incompletos. También había torsos bisecados. En un rincón, se apilaban huesos manchados de sangre. El aire estaba impregnado de un hedor a sangre. Las cucarachas corrían por la mesa y las ratas chillaban en los rincones. “D-Asqueroso… ¿qué es este lugar…” gimió el zorro, con el pelaje erizado mientras se acurrucaba contra Dorothy. El gato negro, que ahora observaba la escena con solemnidad, habló. Esto parece un matadero humano. Normalmente, solo las facciones afines al Culto de la Placenta mantendrían lugares así... ¿Es el soñador miembro de ese culto? “En efecto… y bastante exigente, además.” Dorothy respondió mientras examinaba los detalles. Por muchas señales sutiles, dedujo que la mayoría de las víctimas eran mujeres. —Entonces... ¿cómo nos dirigiremos a semejante carnicero, que ha cometido tantas matanzas? ¿No quieres presentarte? Mientras hablaba, Dorothy miró hacia el otro extremo de la habitación, donde había una pequeña mesa redonda y una silla frente a la chimenea. Una figura regordeta estaba encorvada sobre la mesa, de espaldas a ellos, aparentemente ocupada en algo. Al oír la voz de Dorothy, se detuvo y se giró lentamente. Su rostro estaba hinchado y redondo, manchado de sangre, y parecía aturdido por un momento, luego encantado. “Ah… invitados…” Vestido con un atuendo noble anticuado, el hombre gordo se levantó y se acercó contoneándose, llevando una gran bandeja. Se presentó ante ellos con una sonrisa y reveló el contenido ensangrentado. Vengan, vengan, prueben. Acabo de cortarlo. Está fresco. No lo desperdicien, queridos invitados... Con una sonrisa torcida y manchada de sangre, el hombre ofreció generosamente su comida. El zorro retrocedió aterrorizado, tambaleándose. El gato negro, severo y frío, intervino. No queremos eso. Déjalo y preséntate. —Ah... ¿no lo quieres? Qué lástima. ¿Quizás no estaba lo suficientemente fresco? Podría prepararte algo nuevo... ¡Dije que no! ¡Baja ya y preséntate! El gato negro chasqueó con firmeza. El hombre, finalmente obedeciendo, volvió a colocar la bandeja sobre la mesa e hizo una reverencia cortés. Puedes llamarme Borgst… un experto en alta cocina, siempre atento a comensales de gusto refinado. Mi gran amo me ha encomendado una tarea: compartir mi menú con tales comensales… —Por orden mía. Preséntate como es debido. Eso incluye tu origen, afiliaciones, rango... No quiero oír ni una palabra más sin sentido. El gato negro continuó hablando con severidad, su expresión se tornó más serena y severa. El dueño de este sueño, al parecer, no se sometía por completo al control de su habilidad, no logrando proporcionar la información precisa que exigía. Con renovada intensidad, el gato negro reiteró su orden, pero la respuesta seguía sin cumplir sus expectativas. —Así que el invitado desea escuchar eso... entonces debo preparar un buen banquete para acompañar nuestra conversación. Por favor, permítame poner una mesa apropiada para nuestra elegante conversación —dijo el hombre que se hacía llamar Borgst con tono desenfadado. Al oír esto, el pequeño zorro finalmente se dio cuenta de que algo andaba mal. Espera... este tipo no tiene intención de seguir las instrucciones del abuelo. ¡¿De verdad se está resistiendo a la hipnosis en su propio sueño?! Conmocionada, la zorra intensificó su vigilancia. Al mismo tiempo, los ojos del gato negro brillaron al dirigirse de nuevo a Borgst, con voz aguda y autoritaria. No hagas nada más. Responde mi pregunta. ¡Ahora! Esta vez, su tono fue aún más contundente, y su hipnosis tenía mucha más fuerza, presionando a Borgst a obedecer. Pero el hombre simplemente esbozó una sonrisa inquietante y replicó. ¿A qué viene tanta prisa, querido huésped? He anhelado verte día y noche... he esperado aquí tanto tiempo. Ahora que por fin has llegado, ¿cómo no iba a ofrecerte el banquete más grandioso? Al oír esto, el pequeño zorro se erizó nuevamente, con incredulidad en su voz. Dijiste que... ¿nos estabas esperando? ¿Esperando nuestra llegada? “En efecto… porque solo cuando vengas… podré liberarme… del vientre de mi gran amo…” Las crípticas palabras de Borgst resonaron en la cámara. Pero la paciencia del gato negro ya se había agotado. La luz en sus ojos brilló dramáticamente mientras lanzaba un ataque mental, intentando extraer la información que buscaba directamente del sueño. Ante esta intrusión forzada, el cuerpo de Borgst se tambaleó, casi desplomándose. Sus ojos, ahora también brillantes, se abrieron de par en par en un grito aturdido. —Ah... invitado... eres un poderoso ladrón de sueños... ¿buscas algo de mí? Pero no puedes quitármelo, nada... “Porque todo lo que soy ya le pertenece… Mi Señor… el Eterno Devorador… nadie puede robar de su vientre…” Sus gritos sonaban huecos, como en trance. Al oír ese nombre, el gato negro se quedó paralizado y lo repitió suavemente. “...El Devorador Eterno…” La habitación empezó a temblar. Las llamas de las antorchas temblaron violentamente. Las sombras proyectadas sobre las paredes comenzaron a retorcerse, transformándose rápidamente hasta fusionarse en la forma de una bestia enorme. Esta se abrió de par en par con un hambre voraz, como si estuviera lista para devorar por completo las sombras de Dorothy, el gato negro y el pequeño zorro. “¿¡Un lobo!?” gritó el zorro. ¡Este sueño está bajo mi control! ¡Fuera! El gato negro rugió, desatando su poder por todo el espacio. En un instante, el aterrador lobo de sombra se hizo añicos, dispersado por la fuerza de su voz. “¡Increíble, abuelo!” El zorro vitoreó, pero su celebración duró poco. Otro cambio se apoderó de la escena: toda la sala empezó a temblar violentamente. "Qué...?" Las grietas se extendieron por las paredes y, con un estruendo ensordecedor, tanto el techo como las paredes se derrumbaron. El gato negro los protegió con una ráfaga de fuerza, pero aún estaban envueltos por el polvo y los escombros que se arremolinaban. Cuando finalmente el polvo se asentó, una escena completamente diferente se desarrolló ante sus ojos. Sobre ellos se extendía un cielo negro como la boca del lobo, azotado por vientos aulladores. Bajo él, la tierra escarlata se extendía en colinas y montículos, no de tierra, sino de huesos manchados de carne y carmesí, apilados grotescamente altos. Estas macabras colinas se extendían en la distancia, hasta que se perdían en un horizonte lejano que brillaba con una luz roja siniestra. Pero ni el gato negro ni el zorro se fijaron en el paisaje. Sus miradas atónitas estaban fijas al frente, en una figura titánica que se alzaba sobre ellos. Un sabueso negro, enorme, indistinto y vagamente espectral, se alzaba como una montaña sobre el campo de huesos. Su estatura casi llegaba a las nubes. Contra él, las grandes colinas parecían insignificantes. Sellos rojo oscuro se extendían por su cuerpo. La bestia tenía cinco cabezas enormes, cada una de ellas mirando hacia abajo con malicia color sangre, con ojos llenos de desprecio por las hormigas que se encontraban abajo. —No mires hacia arriba, Saria... ¡Esta es... la voluntad del Lobo Glotón! ¡Aagh! “Abuelo… tengo miedo… ¿qué es eso?… da tanto miedo…” Los ojos del gato negro sangraban mientras gritaba de dolor y los apretaba con fuerza. Había mirado... había mirado directamente a la mirada de aquel lobo divino. Saria, advertida a tiempo, evitó la mirada de la bestia, pero incluso sin contacto visual, el miedo aplastante que irradiaba desde arriba la hizo temblar incontrolablemente. De no ser por el tenue resplandor púrpura que los rodeaba, sus mentes se habrían destrozado al instante. "Ah... mi Señor... gran Lobo Hambriento... ¿lo ves ahora? Por fin han venido a por mí desde el sueño... “Devóralos… concédeme la libertad… tal como lo prometiste…” Borgst, delirante y extasiado, abrió los brazos hacia el monstruoso lobo. Las cinco enormes cabezas se burlaron y respondieron a su vez. "Miserable…" "Alimañas…" "Devorar…" "Revelar…" "Misterios…" Cada palabra sonaba como una maldición. Entonces, una de las cabezas bajó y abrió las fauces, revelando dientes como montañas dentadas y una garganta tan vasta como un abismo. Se abalanzó sobre el grupo, con la boca abierta, dispuesta a devorar a gatos negros, zorros y borgst por igual. El gato negro y Saria ni siquiera se atrevieron a levantar la cabeza. Borgst, mientras tanto, recibió las fauces con entusiasmo. ¡¡¡BOOM!!! De repente, un violento trueno atravesó el mundo. Un relámpago blanco cegador partió el cielo, impactando las fauces abiertas de la cabeza del lobo. Arcos llameantes lo envolvieron, seguidos de un aullido resonante y agonizante. “¡¡¡Awooooo!!!” La bestia se convulsionó de dolor, tambaleándose hacia atrás antes de desplomarse sobre el suelo ensangrentado. El impacto sacudió la tierra; las colinas de huesos se desmoronaron, provocando una avalancha de escombros rojos. ¿Qué fue eso? Sonó como un trueno... “De ninguna manera… ¡¿La voluntad del Lobo Glotón, derrotada?!” La aterradora presión se disipó. Tanto el gato negro como Saria abrieron los ojos, sin aliento por el asombro. Al ver a la bestia abatida a lo lejos, el gato negro murmuró con incredulidad. Borgst también gritó horrorizado. “¡¡¡Mi Señor!!!” Ya veo… como mentor de Luer, el Lobo Glotón ya te devoró. No digirió tu mente por completo. Te retuvo, te dejó dentro de Él, fusionado con su voluntad. Eso significa que cualquiera que entre en tu capullo de sueños caerá en el dominio del Lobo, se enfrentará a la voluntad de un dios... y será aplastado sin piedad. Para bestias como tú, eso es un plan impresionante... Una voz tranquila resonó detrás de Borgst. Se puso rígido y se giró, sorprendido, solo para ver a una chica de cabello plateado parada en silencio frente a él. “Tú… ¿quién eres…?” "¿Yo? Soy..." Justo cuando Dorothy estaba a punto de responder, un aullido penetrante resonó en el cielo. El lobo abatido se había puesto de pie, con sus cinco cabezas lanzando una mirada asesina hacia adelante. El lobo alcanzado por el rayo se había regenerado por completo. “¡¡¡ROAAR!!!” Las cinco cabezas aullaron al unísono, estremeciendo el cielo. Y en respuesta a su llamado, innumerables lobos demoníacos de color rojo sangre, de decenas de metros de altura, emergieron de las colinas de hueso, una marea interminable que se extendía hasta el horizonte. Como uno solo, la manada cargó hacia el grupo de Dorothy, con los colmillos al descubierto y las garras extendidas, buscando destrozar todo ser vivo. Dorothy no hizo ningún movimiento. Pero cuando un destello violeta brilló en sus ojos, un trueno retumbó una vez más en el cielo. Incontables rayos cayeron, formando una enorme red electrificada que envolvió a Dorothy y a sus compañeros en una brillante red de poder. Los lobos de sangre se lanzaron hacia adelante, solo para ser vaporizados en cuanto tocaron la rejilla, convertidos en cenizas por los arcos de rayos. No importaba cuántos fueran, ninguno podía penetrar la jaula para alcanzar a su presa. Al ver esto, el lobo de cinco cabezas rugió de nuevo. Se abalanzó hacia adelante, con sus cinco bocas rechinando contra la barrera. Cada mordisco convertía sus cabezas en cenizas quemadas, pero cada cabeza se regeneraba rápidamente. Al ver al lobo glotón atravesar rápidamente la red eléctrica, Dorothy mantuvo la compostura. No hizo nada para reforzar la barrera de rayos y, en cambio, respondió con calma a la pregunta anterior de Borgst. “Yo… soy el Escriba del Rastro del Trueno…” Con la declaración de Dorothy, el suelo tembló de nuevo. La masa de huesos rojos como la sangre que se amontonaba bajo sus pies comenzó a desplomarse. Desde el interior del montículo, una estructura colosal se alzó rápidamente, provocando la conmoción tanto del pequeño zorro como del gato negro. ¿Qué es eso? ¿Un monolito? ¿O un trono? “No… es más que eso… ¡Hay algo más debajo!” Una imponente estela, grabada con glifos antiguos, se alzaba del mar de huesos, y bajo ella se alzaba un trono desgastado por el tiempo que desafiaba cualquier proporción. Los temblores no cesaban. Bajo el trono, emergió una enorme base piramidal, expandiéndose y barriendo el mar de restos ensangrentados. “Un trono…” Borgst se desplomó de rodillas sobre la base de la pirámide, cada vez más grande, y miró hacia la cima, donde la chica de cabello plateado se encontraba ahora ante el trono monumental. Su voz se mantuvo firme y digna. “Soy la lectora de escrituras antiguas…” “Soy la Tejedora del Destino…” Con cada proclamación, la voz de Dorothy se hacía más grave. Su tono infantil se transformó en una resonancia neutra que parecía penetrar el alma. Al mismo tiempo, su atuendo cambió: una elegante y vaporosa túnica de color violeta intenso adornaba ahora su cuerpo, con una superficie ondulada con una escritura siempre cambiante como las páginas de un tomo viviente. Su figura se hizo más alta, la capucha de la túnica se acomodó sobre su cabeza, dejando su rostro en una sombra total, completamente oculto a la vista. Aunque Dorothy parecía dirigirse a Borgst, su verdadera declaración iba dirigida al monstruoso lobo que seguía avanzando. Ya había pronunciado tres títulos; dos más permanecían en el olvido, pero incluso esta revelación parcial bastó para acallar al Lobo Glotón. Cuando su declaración concluyó y el Trono del Destino se elevó por completo, el vasto Paisaje de los Sueños comenzó a cambiar. El suelo ensangrentado y cargado de cadáveres bajo sus pies se transformó rápidamente en un mar de escrituras, y los restos esqueléticos se transformaron en glifos que fluían desde el trono. Estos caracteres se extendieron en todas direcciones, reemplazando finalmente el terreno rojo por completo. Del recién formado mar de escrituras, emergieron innumerables monstruos. Con fauces rechinantes y zarcillos retorcidos, arrastraron la interminable marea de lobos sangrientos bajo la superficie, borrándolos sin dejar rastro. Desprovisto de sus secuaces, el lobo de cinco cabezas finalmente atravesó la red de rayos. Aulló y se abalanzó hacia el imponente trono, pero en ese instante, una gigantesca aparición se materializó sobre el Trono del Destino. Escamas de granito, púas como espinas, alas anchas, garras afiladas… un dragón, incluso más grande que el lobo de cinco cabezas, descendió desde arriba. Con un poderoso descenso, abrió sus fauces colosales. “—¡FUS—RO—DAH—!” La atronadora explosión que estalló fue más fuerte que cualquier tormenta. Palabras antiguas invocaron un poder inmenso. Una onda expansiva impactó al lobo, derribándolo de su ascenso y estrellándolo contra el mar de runas. El dragón lo siguió de inmediato, inmovilizándolo bajo su enorme peso. “¡Es Lord Paarthurnax!” Al ver esto, el pequeño zorro saltó y vitoreó desde lo alto de la plataforma. Pero la batalla aún no había terminado. Los símbolos que componían el mar de escrituras se precipitaron hacia el lobo caído, inundando su enorme figura. Los glifos se vertieron en sus numerosos ojos, orejas, fosas nasales y bocas. El lobo aulló de nuevo en agonía. De pie frente al trono monolítico, Dorothy miró fríamente a la bestia que luchaba y habló con silenciosa indiferencia. Este no es tu dominio. En este Paisaje Onírico, toda tu resistencia es inútil... pequeño perro. Su insulto impactó con crueldad quirúrgica. El lobo de cinco cabezas, reprimido, comenzó a agitarse con violencia. Sin embargo, por mucho que forcejeara, no pudo escapar de las garras aplastantes del dragón, y finalmente, su rugido se convirtió en uno de derrota involuntaria. “¡¡Rrrraaargh!!” Su enorme forma se volvió cada vez más translúcida hasta que finalmente desapareció por completo, dejando solo su rugido furioso y reacio resonando en el vacío. Con la desaparición del lobo, el resplandor rojizo del horizonte se desvaneció rápidamente. El cielo, antes completamente negro, ahora brillaba con la luz de las estrellas. Bajo ese resplandor cósmico, la influencia divina del lobo se disipó. “La voluntad del Lobo Glotón… se ha desvanecido… En realidad no pudo vencerte…” El gato negro murmuró con incredulidad, mirando a Dorothy con aún más reverencia. Dorothy, a su vez, respondió en voz baja. “Al menos en este sueño… Puedo derrotarlo fácilmente.” Su voz, aún baja y andrógina, transmitía una serena convicción. Aunque el Lobo Glotón era una deidad absoluta, el Paisaje Onírico era el dominio de Dorothy. Habiendo heredado la mayor parte de la divinidad del Árbitro Celestial y ahora sentada en el Trono del Destino, podía dominar por completo la voluntad del lobo. Después de todo, el Lobo Glotón estaba más alineado con el reino material. —Ya veo... pero, Su Excelencia, usted es el descendiente divino del Cielo Nocturno, ¿verdad? Esta clase de autoridad de la Revelación... ¿cómo...? El gato negro siguió preguntando, confundido. Pero Dorothy no respondió. En cambio, desvió la mirada hacia otra figura: Borgst, su objetivo. “Ah… el lobo… mi Señor… ¿dónde estás? Ya no te siento… Oh, lobo… ¿dónde te has ido? Por favor, perdóname… Por favor, concédeme la redención de mis pecados…” Aún arrodillado sobre la base de la pirámide, Borgst contemplaba con la mirada perdida el cielo estrellado. Con la mente destrozada, buscó en vano al Lobo Glotón. “Entonces… ¿Simplemente escupió la voluntad de este tipo para evitar mi contaminación memética?” Dorothy analizó la situación en su interior. Su encuentro con el Lobo Glotón se había producido porque Borgst había sido devorado y su voluntad se había fusionado con la del dios. Al entrar en el sueño de Borgst, también habían entrado en el del dios. El Lobo probablemente había dejado parte de la voluntad de Borgst intacta a propósito, para que cualquiera que entrara en su sueño acabara enfrentándose a la voluntad divina. Pero tras ser derrotado, el Lobo no podía arriesgarse a que Dorothy lo corrompiera con contaminación memética. La mejor solución era cortar la conexión expulsando por completo el espíritu de Borgst. Dado que Dorothy había accedido a la mente del Lobo a través de Borgst, expulsarlo cortaba ese vínculo. Ese chucho lo escupió enseguida. Quién sabe si esparció pedazos de su dominio por todas partes en el proceso; probablemente dejó que la Madre del Cáliz limpiara el desastre... Reflexionó en silencio. La imponente túnica que vestía se desvaneció de su cuerpo, su estatura se encogió hasta que recuperó su habitual forma de niña. Volvió a centrarse en Borgst. Cada vez hay más misterios en torno a este tipo... Con su estado mental actual, interrogarlo directamente sería tedioso. Así que... mejor hagamos esto... Con un gesto casual de la mano, el cuerpo del aturdido Borgst comenzó a fracturarse, y grietas brillantes se extendieron por su cuerpo. De su interior brotaron rayos de luz púrpura. “Ugh… el lobo…” Con un tropiezo y una mirada muy abierta, Borgst se hizo añicos de repente; su forma se disolvió en páginas ondulantes de papel ilusorio que flotaron en el aire y luego se ensamblaron perfectamente frente a Dorothy. “Su espíritu… estaba plenamente datado…” El gato negro susurró con gravedad. Comprendió perfectamente lo que Dorothy hacía: había descompuesto el espíritu de Borgst en información fragmentada, permitiéndole leerla como si fuera una biblioteca. Dorothy se preparó para leer. Pero mientras ojeaba las páginas fantasma, se detuvo de repente. Una página destacaba: era extraña. Innumerables rostros pasaban rápidamente por su superficie. Lo sacó y lo colocó frente a ella para examinarlo más de cerca. Los rostros parpadeantes eran casi todos femeninos. Y en un instante fugaz, vio uno familiar. “Darlene…” Murmuró con profundo interés. Activando su poder una vez más, observó cómo las páginas fantasma comenzaban a recomponerse, transformándose rápidamente en una nueva forma humana. A diferencia del grotesco Borgst, lo que apareció ahora era completamente diferente. ¿Eh? Es una dama hermosa... ¿Qué pasa? El pequeño zorro parpadeó, mirando con curiosidad a la elegante y aturdida mujer del vestido. Pero el gato negro respondió con tono solemne. “El espíritu de este hombre… contiene las voluntades de otros… y no solo de uno o dos…” Al contemplar a la mujer aturdida, la expresión de Dorothy se tornó seria. Volvió a hablar con su voz original. “¿Eres… la mentora de Adèle Briouze, Darlene?” “Soy… y no soy… Soy una parte… pero no el todo…” La mujer con el rostro de Darlene le respondió a Dorothy. Su voz parecía contener innumerables tonos superpuestos, un coro de muchas voces femeninas hablando a la vez. "¿Qué eres exactamente?" Dorothy siguió adelante y la mujer continuó con voz aturdida. “Soy… somos… fragmentos de voluntad y memoria… deseos persistentes en la carne, reunidos en una conciencia caótica… desesperados… por revertir un destino terrible…” Explícame tu existencia con más precisión. ¿Cómo naciste exactamente? Dorothy siguió preguntando. La mujer guardó silencio un momento y finalmente respondió tras pensarlo detenidamente. “Soy… somos… los deseos que quedaron en la carne de los seguidores de la Señora de las Flores… Los sirvientes del Rey Bestia una vez recorrieron el continente para cazar y capturar a los seguidores sobrevivientes de la Diosa de las Flores, para apoderarse de sus reliquias sagradas, devorar sus cuerpos… y atormentar sus mentes… Este recipiente espiritual —Borgst, el Terrible Lobo Devorador— fue el cazador principal en esta masacre. Estaba obsesionado con nosotros, los Danzantes del Deseo… con nuestra carne, rica tanto en espiritualidad como en anhelo. Nos ansiaba más que cualquier devorador. Era adicto a nuestro sabor, deseando saborearnos por completo, de pies a cabeza… La mujer habló aturdida. Al oír sus palabras, el pequeño zorro se estremeció, mientras que la expresión de Dorothy se contrajo ligeramente al recordar la imagen de las extremidades femeninas colgantes en la cámara de los sueños de Borgst. "¿Por qué la Sociedad Sangre de Lobo los perseguía por todo el país?" Dorothy preguntó a continuación, y la mujer respondió con su voz resonando en varias capas. “Para cumplir las órdenes de la Madre del Cáliz: buscar el tesoro preservado por la Señora de las Flores… un precioso legado que una vez fue transmitido por la Madre de la Abundancia… guardado en secreto por una rama de la Orden Florida… destinado a ser usado un día como arma contra la Madre del Cáliz… y Ella también lo codiciaba. Borgst… fue el principal cazador de la Guarida del Lobo en esta misión. Las tres sectas del Culto de la Placenta lo apoyaron para recorrer la tierra, cazándonos. Aunque recuperar el tesoro era su objetivo principal, Borgst se obsesionó con nuestro sabor durante la cacería. Dondequiera que iba, devoraba a todos los Bailarines del Deseo. Incluso robaba a los capturados por otros lobos huargos para devorarlos. Nos devoró a más que cualquier otro, muchas veces más… La Orden Florida se vio obligada a aislarse en santuarios ocultos. Sin embargo, de alguna manera, la Guarida del Lobo descubrió nuestros refugios y los eliminó uno por uno... Un día... Borgst finalmente lo logró. En un Templo de las Flores junto al mar, mientras roía a una Sacerdotisa de las Flores, descubrió el tesoro sagrado: un texto místico transmitido por la Iglesia de la Abundancia. Tras años de búsqueda, por fin había completado su misión... cumpliendo la voluntad del Rey Bestia y de la Madre del Cáliz por igual. La mujer murmuró suavemente. Dorothy, como si adivinara algo, continuó con seriedad. —Pero… Borgst no entregó el texto, ¿verdad? —¿No lo hizo? ¿Pero por qué? ¿No era esa su única misión? El pequeño zorro preguntó con curiosidad, y la mujer con el rostro de Darlene respondió con el mismo tono aturdido. “Porque… para entonces, Borgst… ya no soportaba renunciar a nuestro sabor… Entregar el texto místico significaba que la cacería terminaría. Ya no contaría con el apoyo total del culto para recorrer la tierra en busca de Santuarios Florales... dejaría de ser cazador y, con ello, perdería su suministro constante de nosotros... Borgst, el cazador jefe de la Guarida del Lobo, se había vuelto adicto a nuestro sabor. Así que, en cuanto tuvo el texto místico en sus manos, dudó. Temía que, una vez terminada la misión, no volvería a saborearnos. Creía que aún debía haber más Santuarios Florales por ahí. Detenerse antes de devorarlos todos sería... un desperdicio. La mujer habló lentamente y luego Dorothy comentó con franqueza. Pero un simple momento de vacilación no es suficiente para que un Beyonder de rango Carmesí corra un riesgo tan temerario... Todos ustedes debieron haber tenido algo que ver. "Exactamente así." La mujer asintió y luego dio más detalles. Lo que habitaba en nuestra carne no era solo espiritualidad… sino deseo. La fuerza de un espíritu no reside solo en la mente, sino también en el cuerpo… porque éramos Beyonders del Cáliz y de la Revelación. Borgst, al devorar nuestra carne, también consumía nuestros deseos, nuestros pensamientos. Aunque cada bocado ofrecía solo un rastro de espíritu, comía demasiado… Los pensamientos de innumerables víctimas se acumularon y crecieron en su interior, y así, yo… nosotros… nacimos. Nos ocultamos en lo profundo de la mente de Borgst, ocultándonos al máximo. Conocíamos nuestra debilidad y actuamos con gran cautela; solo interveníamos en el momento más crítico. Cuando Borgst encontró el texto místico, ese fue nuestro momento... En ese preciso instante, mientras dudaba, intensificamos en secreto su deseo, su hambre de nuestra carne. Y en ese instante, decidió no entregar el texto... para poder deleitarse un poco más con los Bailarines del Deseo. La mujer habló con un tono suave y distraído. Su relato surrealista dejó paralizados tanto al zorro como al gato negro. Dorothy, sin embargo, ya parecía anticipar lo que vendría después. —¿Y luego encontraste una manera de enviar el texto místico de todos modos? Sí... Fue una sutil manipulación de la psique de Borgst... Una vez que decidió quedarse con el texto, el miedo lo invadió de inmediato. Le preocupaba que alguien en la Guarida del Lobo, quizás un superior, pudiera percibir la presencia del artefacto. Temía que la intuición divina de su dios pasara por alto la guarida y lo desenmascarara. Sin embargo, no soportaba destruir el texto. Planeaba saborear a los Danzantes del Deseo hasta saciarse y luego ofrecerlo como tributo. Su reticencia a soltarlo era tan firme que ni siquiera nosotros pudimos librarnos de ella... “Je… Bajo nuestra influencia, ni siquiera se le ocurrió que podría usar el texto como ofrenda para convencer al culto de que siguiera dejándolo comer Bailarines del Deseo…” La mujer soltó una risita suave. Dorothy percibió un rastro de orgullo en su tono. Así que guiamos sus pensamientos: encontrar a alguien que custodiara el texto, prometiéndole recuperarlo más tarde. Borgst no confiaba en nadie del culto, así que eligió al azar a un mortal cercano, lo ascendió rápidamente a la misma senda de los Beyonder, lo convirtió en un admirador leal y le confió el texto. Ah... y cuando Borgst le dio el texto a su pequeño lacayo, intervenimos de nuevo, manipulando su mente para que se preocupara pensando "¿y si algo le pasara?" a ese subordinado. Eso hizo que entregara su preciado bastón junto con el texto. Durante el intercambio, aumentamos enormemente su tensión, lo que lo hizo agitarse y apresurarse. Sus palabras se volvieron confusas, sus instrucciones poco claras. Le dijo al lacayo: «Te daré un tesoro, guárdalo y devuélvemelo algún día». Pero su urgencia le hizo olvidar describir cómo era el tesoro… qué era… qué hacía… Je... Así que al final, bajo nuestra manipulación, Borgst entregó tanto el bastón como el texto, sin aclarar cuál era el verdadero tesoro. El lacayo asumió que el arma era el tesoro destinado a protegerlo, y que el texto era solo un pequeño añadido... Nuestro objetivo era simple: como Borgst no entregaría el texto místico, lo engañaríamos haciéndole creer que lo había guardado en un lugar seguro. Y ese mortal, considerándolo insignificante, acabaría descartándolo, dejándolo hundirse en el mar de polvo mundano, lejos del Culto de la Placenta... lejos del Cáliz de Sangre... “Después de eso”, continuó la mujer, “nos mantuvimos ocultos en la mente de Borgst, minimizando nuestro poder. Observamos cómo devoraba a más y más de los nuestros, intentando ayudar a algunos en secreto cuando era posible. Y desde el Culto de la Placenta, observamos sus planes, especialmente el de atacar el lugar de descanso de la Señora de las Flores… la Cuna Fragante… Esperábamos permanecer ocultos en Borgst, usándolo para continuar nuestra labor desde dentro del culto. Pero el destino tenía otros planes. Un día, la verdad salió a la luz: se descubrió la traición de Borgst. Aterrorizado y acompañado únicamente por nuestros susurros, se enfrentó a la ira del Dios Lobo. Cuando la mujer terminó, los ojos de Dorothy se abrieron levemente, sorprendida. Todo lo que acababa de oír era inmensamente valioso, pero un detalle en particular destacaba por encima del resto. “El lugar de descanso de la Señora de las Flores… la Diosa de las Flores… ¡No está muerta!”
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 804

Estás leyendo el capítulo 804 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 24 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.