Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 800 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En las profundidades del reino interior, entre los restos destrozados de la historia pasada, la divinidad que simbolizaba el "Comercio" se encontraba en un estado de violenta agitación. Sin embargo, más allá del mundo, la divinidad mucho más grandiosa y magnífica de la "Industria" se acercaba gradualmente, sofocando el alboroto.
Este poder divino que se acercaba avanzaba con aplomo, pausado y sereno. Desde que la Aberración Divina Dorada Oscura, nacida de la pérdida de control del Noble de la Moneda Oscura, percibió este poder, reaccionó como si se enfrentara a un enemigo natural, en alerta máxima y agotando todos los medios para repelerlo y obstruirlo. Pero por mucho que se esforzara, no pudo detener la llegada del momento señalado.
El avance del Dios del Artesano aclaró la situación caótica de este mundo destrozado. Cuando esa irresistible fuerza divina llegara con toda su fuerza, todo se resolvería. Y quien enloqueció al comprender esto no fue solo la Aberración Divina Dorada Oscura, sino también la nueva voluntad sentada en el Trono del Destino.
Dentro del dominio del trono divino, el dios maligno de la juventud, en forma infantil, profirió gritos ensordecedores que estremecieron todo el dominio. Sus frenéticos ataques aumentaron significativamente en frecuencia, desatando más relámpagos turbios, más cadenas de color rojo oscuro, más monstruos grotescos y con garras que arrasaban el espacio, lanzando repetidos ataques hacia el radiante "sol".
Bañada en un resplandor como la luz del amanecer, Dorothy blandió su larga espada de luz, dominando truenos dorados y llamas abrasadoras, aniquilando las amenazas como una diosa. El turbio relámpago del infante fue cortado por su espada, sus cadenas destrozadas por el trueno divino, y el embravecido mar de runas fue completamente consumido por llamas doradas, convirtiéndose en un mar de llamas que incineró a todos los monstruos invocados entre sus gritos.
Fortalecida por divinidades duales, Dorothy resistió los ataques del pequeño dios. La embestida no solo fue feroz e implacable, sino también extraña y misteriosa: además de truenos y bestias resistentes, también había asesinos de sombras y maestros de maldiciones que imitaban rasgos divinos. Todos eran manifestaciones del saber mítico de la niña...
Sin embargo, por feroces o extraños que fueran los ataques, Dorothy se defendía con serenidad. Su espada de luz y su trueno no solo igualaban el poder ofensivo del infante, sino que el pensamiento divino, nacido de la fusión de Revelación y Linterna, también le permitía ver a través de cualquier complot o ilusión dirigida contra ella, anulando así los trucos del infante. Incluso bajo el efecto de maldiciones u otras condiciones negativas, Dorothy podía disiparlas mediante el poder redentor de Linterna. Si la potencia de fuego concentrada del infante resultaba abrumadora, podía desplegar el armamento divino —la campana sin nombre— como defensa clave.
Bajo la protección del Trono del Destino, a Dorothy le resultó difícil dañar la verdadera forma del dios infante. Y, a su vez, frente a Dorothy, que blandía dos divinidades supremas y el armamento divino de la Piedra, el dios infante tampoco pudo obtener ventaja. Por el momento, ninguno podía vencer al otro. Pero a diferencia de la histeria del infante, Dorothy mantuvo la compostura, pues sabía que el tiempo estaba de su lado...
El infante lo comprendió claramente: una vez que el "Artesano" descendiera por completo, estaría acabado. Tenía que escapar de inmediato. Con un movimiento rápido, concentró su mayor potencia de fuego y la lanzó contra Dorothy. Al mismo tiempo, activó una gran formación alrededor del Trono del Destino. Entre relámpagos atronadores que atravesaron el cielo, la formación se iluminó.
Era un hechizo de teletransportación, una técnica de escape de este reino. Mientras usaba sus ataques para inmovilizar a Dorothy, ¡el dios infante intentó huir con el Trono del Destino!
Sin embargo, en ese instante, Dorothy activó de inmediato la naturaleza divina de la campana sin nombre, rompiéndola en innumerables fragmentos que flotaron a su alrededor y se expandieron rápidamente. Estos fragmentos formaron una barrera gris, convirtiéndose en un escudo de gran alcance que bloqueó eficazmente la más densa descarga de relámpagos turbios. Al resistir el ataque con éxito, Dorothy activó el trueno divino y las llamas doradas para destruir a los innumerables monstruos que la asaltaban, usando simultáneamente la fuerza redentora para eliminar todas sus desventajas. Al mismo tiempo, tomó una lanza de luz en su mano y la rodeó con su cuerpo, y la lanzó al unísono.
“ Ni siquiera pienses en escapar...”
Finalmente, la lanza de luz de Dorothy se convirtió en un rayo radiante que se disparó hacia el conjunto que rodeaba el Trono del Destino, atravesándolo y desatando una poderosa explosión de luz que lo destrozó.
“¡ ¡¡Waaaaaaaa!!!”
Con su ruta de escape destruida, el llanto estridente del infante se volvió aún más agudo y trágico. Solo entonces comprendió plenamente que mientras Dorothy lo retuviera, no habría posibilidad de escapar de este mundo destrozado. En el momento en que arrastró a Dorothy al dominio del trono divino, ya estaba condenado. Su destino ya estaba sellado...
¡No! Rechazaba semejante destino; se suponía que era el dios quien determinaba el destino de los demás, no alguien atado por el destino.
En medio de su llanto furioso, ¡el dios infante empezó a actuar! ¡Escaparía! Aunque eso significara usar todas sus ases, pagar cualquier precio, ¡tenía que escapar!
Mientras el dios infante aullaba, el dominio del trono divino comenzó a cambiar de nuevo. El mar de escritura que ardía con llamas doradas empezó a hervir, y luego se apagó gradualmente, hasta que las llamas se volvieron translúcidas. A medida que el mar de runas se volvía transparente, la escena subyacente se hizo visible.
Una tierra cubierta de metal oscuro... un rostro gigante con una sonrisa torcida y la boca abierta... ¡claramente era la misma escena en el espacio principal de la historia destrozada donde se encontraban Artcheli y los demás! Dorothy se detuvo un momento al verla.
“ El límite se está volviendo borroso... pero no hacia el mundo exterior de esta historia destrozada, sino hacia adentro... Esta cosa está tratando de difuminar y disolver la barrera entre el reino principal de la historia destrozada y este subespacio adjunto, para unir los dos reinos… ”
Dorothy dedujo rápidamente el plan del bebé. Debido a la diferencia de grosor entre las capas límite, escapar por completo del mundo destrozado era mucho más difícil que conectar el subespacio con el principal.
¿ Qué intenta hacer? ¿Entrar al reino principal y luego escapar por las grietas espaciales que abrieron esos Forjadores? Pero no puede teletransportarse; tendría que volar... No te dejaré pasar.
Mientras seguía defendiéndose de los ataques del infante, Dorothy observó la escena y pensó para sí misma. En ese momento, quienes estaban en el reino principal también notaron el cambio.
Maldita sea, se ha vuelto a descontrolar... ¿Eh? El cielo... ha cambiado otra vez... ¿Qué está pasando ahora?
Montada en un dragón de hielo, Neftis, esclavizada por la Aberración Divina del Oro Oscuro, interceptaba meteoritos de hierro que caían por las fisuras del cielo. Al alzar la vista, vio que el enorme ojo púrpura que abarcaba el firmamento había cambiado de nuevo. Su esclerótica e iris habían desaparecido, reemplazados por una mancha borrosa. Y en el centro de esa oscuridad, había un resplandor dorado y una gran plataforma de piedra. Ese resplandor dorado le resultaba demasiado familiar.
—Esa es... ¿la señorita Dorothy? ¿Ya la veo?
El Mentor Divino ha unido los reinos... ¿lo está haciendo? ¿De verdad se ha deteriorado tanto la situación...?
No lejos de Neftis, Hafdar —también esclavizado y luchando contra meteoritos de hierro— habló con voz profunda y el ceño fruncido tras ver la transformación del cielo. Parecía anticipar lo que estaba a punto de suceder.
Dentro del gran ojo agrietado del cielo, había emergido el dominio del trono divino. Todo el dominio del trono divino se había vinculado en gran medida con el reino principal de la historia destrozada. El poder del dios infante se extendía ahora con mayor facilidad al reino principal, y su fuerza invisible descendía sobre la tierra cubierta de oro oscuro.
Entonces, al borde de aquel rostro retorcido y gigantesco, una franja de tierra dorada y oscura empezó a agitarse y retorcerse como un pantano. De la agitada superficie, una figura se alzó lentamente: era la sacerdotisa del joven dios, con los ojos vendados. En su mano, aún sostenía el cetro dorado.
Con la ayuda del dios y la asistencia del Cetro de la Revelación, la sacerdotisa no había sido esclavizada por la Aberración Divina de Oro Oscuro. Permaneció como la marioneta del infante. Bajo su control, la sacerdotisa cantaba continuamente sus oraciones, arrodillada en el suelo con el cetro en la mano. Entonces, desde el trono de la estela, un deslumbrante resplandor púrpura descendió, golpeando el cetro que sostenía. Con ese cetro como núcleo, un enorme conjunto ritual con el símbolo de la Revelación se desplegó sobre la tierra de oro oscuro.
Inmediatamente, un poderoso e invisible pulso de energía irradió desde el centro del conjunto, extendiéndose en todas direcciones a una velocidad extrema. En cuestión de instantes, se extendió más allá de la tierra dorada y oscura, alcanzando otros núcleos urbanos, inundando cada rincón de este mundo desolado y en decadencia.
Entonces, en cada edificio de este mundo… en cada hogar… en cada cápsula sellada de sueño nutritivo, en cada casco conectado al mundo virtual, todos los individuos dormidos abrieron lentamente los ojos. En sus miradas aturdidas, un destello violeta brilló.
“ Mis pensamientos se hicieron realidad… mis miedos se volvieron falsos…”
En el centro del enorme conjunto ritual, la sacerdotisa que sostenía el cetro susurraba suavemente. Simultáneamente, en este mundo marchito, en cada habitación de cada hogar, quienes se habían sumergido en el reino virtual —con forma de zombi— también comenzaron a hablar, todos murmurando la misma frase.
“ Mis pensamientos se hicieron realidad… mis miedos se volvieron falsos…”
“ Mis pensamientos se hicieron realidad… mis miedos se volvieron falsos…”
Liderados por la sacerdotisa ciega, toda la población, inmersa en lo virtual, comenzó a hablar al unísono, murmurando como en trance. En lugares alejados del campo de batalla y fuera del alcance de la vista de los combatientes, este cántico resonó por cada calle y callejón de cada ciudad del mundo. El extraño murmullo se elevó hasta llenar el cielo.
Y acompañando el canto hubo un oscurecimiento de los cielos: el cielo del mundo entero quedó envuelto bajo nubes vagabundas y sombrías de luz incierta.
¡ Esto es... el Rito de Armadura! ¡Y a una escala tan grande!
En ese momento, Setut, apoyándose en el cuerpo de Neftis como médium, habló conmocionado al presenciar la escena. Sus palabras despertaron la curiosidad de Neftis.
¿ Rito de Armadura? ¿No es ese el ritual que permite transformarse directamente en otra persona? ¿Quién lo usa? ¿En quién intenta convertirse?
Neftis preguntó confundida. Pero las palabras de Dorothy, transmitidas por la red de comunicación, hicieron que todos temblaran de alarma.
“ Un ritual de esta escala… puede no ser para hacer que una persona se convierta en otra… sino para hacer que un mundo se convierta en otro.”
¿ Qué? ¿Un mundo?
Al oír esto, Neftis y los demás se estremecieron. Vania, desconcertada, habló con incredulidad.
“ Hacer que un mundo se convierta en otro… ¿qué significa eso…?”
En pocas palabras, esa criatura pretende revertir la fantasía y la realidad mediante un Rito de Armadura supermasivo. Bastante creativo, la verdad...
Dentro del gran ojo suspendido sobre los cielos, Dorothy, aún enredada con el pequeño dios, contemplaba la tierra. Mediante la visión divina, había penetrado la ilusión y comprendido el plan del niño.
El Rito de Armadura, en pocas palabras, era un ritual que manipulaba la cognición colectiva, convirtiendo la ilusión en realidad mediante la creencia. Quien portaba el nombre podía así alcanzar la verdad de ese nombre; quien actuaba como rey podía así convertirse en rey.
En este mundo marchito, toda la población era adicta a un enorme mundo virtual. Sus mentes ya se habían deteriorado hasta el punto de perder la distinción entre realidad e ilusión. Para la mayoría de la gente en este reino, el mundo virtual era el real, mientras que el mundo real no era más que una pesadilla.
Aprovechando esta situación, el dios joven llevaba mucho tiempo preparando este Rito de Armadura sin precedentes. Mediante el ritual, pretendía invertir los dos mundos: convertir en realidad el mundo virtual en el que todos creían y relegar la realidad actual al reino de la ilusión.
En ese mundo virtual, el infante ya había preparado identidades poderosas para sí mismo y sus secuaces. Una vez que el ritual tuviera éxito, esas identidades se volverían reales. Mientras tanto, había borrado las identidades virtuales de Dorothy y sus compañeros.
Como resultado, si el ritual tenía éxito, Dorothy y los demás —excepto ella misma, protegida por la naturaleza divina— perderían por completo sus cuerpos reales y se convertirían en meros personajes virtuales. Su desaparición sería instantánea. Incluso Dorothy, a pesar de su protección divina, quedaría atrapada en el mundo virtual por un tiempo y no podría impedir la huida del bebé.
Esta… era la carta del triunfo que el infante había diseñado específicamente para explotar este mundo destrozado. Y ahora era el momento de jugarla.
“ No dejaré que tengas éxito tan fácilmente…”
En medio de su forcejeo con el dios, Dorothy invocó una lanza de luz, la fijó en el centro del ritual y la lanzó sin vacilar. Por muy bien preparado que estuviera el ritual, un rito de esta magnitud jamás podría completarse instantáneamente; por lo tanto, pudo aprovechar la oportunidad para interrumpirlo directamente destruyendo el conjunto ritual.
Dorothy arrojó su lanza de luz al centro de la formación, presidida por la sacerdotisa ciega. Sin embargo, justo cuando la lanza radiante se acercaba al núcleo del ritual, ocurrió un fenómeno inesperado.
La lanza de luz comenzó a desestabilizarse drásticamente a medida que se acercaba; cuanto más se acercaba, más inestable se volvía. Finalmente, tras un destello y temblor, se desvaneció por completo. Al igual que cuando atacó el Trono del Destino anteriormente, el destino de la lanza se había torcido; su resultado se vio forzado a colapsar espontáneamente.
“ Eso es… escudo del destino… ¿El ritual ha sido vinculado al Trono del Destino?”
Dorothy se dio cuenta de inmediato: el Cetro de la Revelación que sostenía la sacerdotisa parecía capaz de conectar directamente con el Trono del Destino. En este ritual de escala colosal, la diosa había distribuido parte de la protección del Trono al Cetro, otorgándole el poder del destino para resistir su interferencia.
Aunque la porción del destino dada a la sacerdotisa era pequeña y algo que Dorothy podría superar con el tiempo, dentro de ese tiempo, la diosa completaría absolutamente el ritual.
“ Entonces no puedo interrumpir la matriz rápidamente… en ese caso—”
Tras evaluar la situación, Dorothy tomó una decisión de inmediato y actuó. Su expresión se tornó firme y la luz que la rodeaba brilló con fuerza.
“ Juicio…”
Con un conjuro bajo, una luz radiante la rodeó. Tras ella, se desplegaron un par de enormes alas de luz sagrada. Entonces, transformó su bastón sagrado en un arco divino y comenzó a tensarlo, conjurando una brillante flecha de luz.
Pero a diferencia de antes, Dorothy no soltó la flecha de inmediato. En cambio, continuó canalizando poder divino hacia ella, permitiendo que la flecha cobrara fuerza y se volviera cada vez más cegadora.
Dorothy estaba cargando.
Sin embargo, la deidad no la dejó continuar sin oposición. Inmediatamente convocó oleadas de relámpagos turbios y cadenas, manifestando hordas de monstruos para atacar a Dorothy. En respuesta, ella se elevó por los aires, invocando escudos formados por la campana sin nombre para bloquear las oleadas entrantes.
A diferencia de antes, Dorothy ya no dedicaba la mayor parte de su poder a interceptar y bloquear activamente los ataques del dios. En ese momento, concentraba la mayor parte de su fuerza en cargar, mientras que una pequeña parte se canalizaba a través de las alas radiantes a su espalda, disparando lanzas de luz intermitentemente, con el objetivo de mantener al infante bajo presión, impidiéndole realizar una transferencia espacial para escapar. En cuanto a la defensa, la dejó enteramente en manos de la campana sin nombre.
Sin la intervención activa de Dorothy, el ataque implacable del bebé cayó casi por completo sobre la campana sin nombre. Solo unos pocos disparos proactivos bastaron para evitar que se escapara. Cuando los torrentes interminables de relámpagos turbios impactaron alrededor de Dorothy, incluso el escudo de la campana sin nombre comenzó a mostrar fracturas evidentes, ensanchándose sin cesar. Estaba claro que no resistiría mucho más.
Pronto, justo cuando la campana sin nombre estaba a punto de ceder, la flecha cargada de Dorothy finalmente estuvo completa. De su anterior resplandor radiante, se transformó en un brillante resplandor rojo dorado, simple en apariencia, como si hubiera recuperado la pureza. Su resplandor había disminuido considerablemente.
“ El juicio del cielo…”
Con un suave murmullo, Dorothy, en su forma de alas radiantes, soltó la cuerda del arco, liberando la flecha de luz. Esperando un golpe devastador, el dios infante retractó su ofensiva y reforzó su escudo del destino. Sin embargo, para su sorpresa, la flecha de Dorothy no estaba dirigida ni al infante ni a la sacerdotisa.
No fue disparado al Trono del Destino, ni al conjunto ritual del Rito de Armadura; fue apuntado al suelo del dominio principal del mundo destrozado directamente debajo de ellos...
¡¡¡¡¡¡Boom!!!!!!
Cuando la flecha de luz rojiza impactó la tierra incrustada en oro oscuro, estalló un resplandor insoportablemente cegador que inundó cada rincón visible del mundo. En medio de un trueno ensordecedor, una esfera de luz resplandeciente se expandió rápidamente desde el punto de impacto, extendiéndose en todas direcciones.
“ Ah… ¿Qué es esto? ¡Qué brillante!”
“ Es tan deslumbrante y caluroso… ¡No puedo ver nada…!”
El brillo cegador en la superficie obligó incluso a Neftis y a los demás, que se defendían de meteoritos de acero cerca del cielo agrietado, a cerrar los ojos. El calor extremo de la bola de fuego en expansión hizo que la Aberración Divina de Oro Oscuro, fusionada con la tierra misma, aullara de dolor. El suelo dorado oscuro se tornó al rojo vivo bajo el abrasador resplandor. Y cuando la bola de fuego alcanzó cierto tamaño, ya no se extendía hacia el cielo, sino que se expandió violentamente hacia afuera.
¡Afuera, a una velocidad incomprensible! La creciente bola de fuego barrió toda la tierra dorada y oscura, y luego se transformó en luz de fuego. Su borde llameante se convirtió en un imponente muro de llamas de cientos de metros de altura, que seguía extendiéndose en todas direcciones: más allá de la zona dorada y oscura, hacia los demás núcleos urbanos de este mundo moribundo.
En las ciudades cercanas a las tierras doradas y oscuras, la gente podía verlo: un muro interminable de llamas se extendía por el horizonte, un inmenso tsunami de fuego rugiendo hacia ellos. Cuando ese infierno que se extendía por el cielo alcanzó la ciudad, se convirtió instantáneamente en un mar de llamas. Y el muro de fuego no se detuvo; continuó avanzando hacia la siguiente ciudad, y la siguiente...
Desde la órbita sobre el planeta, se podía ver claramente un anillo de fuego que se expandía rápidamente desde el centro —la tierra dorada y oscura— y se extendía por la superficie de este mundo densamente urbanizado. El anillo abrasaba ciudades, montañas y océanos por igual. Por donde pasaba, la tierra se convertía en llamas y los mares comenzaban a hervir.
El anillo de fuego siguió expandiéndose, llegando finalmente al otro lado del planeta. Luego, debido a la curvatura del planeta, comenzó a encogerse, colapsando finalmente en un solo punto, justo enfrente de la tierra dorada y oscura.
Así, cada rincón del planeta fue arrasado por aquella tormenta de fuego, dejando tras de sí un mundo envuelto en llamas. Todo ardía en su interior. Incluso los edificios sólidos mostraban signos de derretimiento, mientras que quienes vivían en su interior, perdidos en sueños ilusorios, se convertían pacíficamente en cenizas por el calor extremo, sin despertar jamás de sus fantasías.
De vuelta en la tierra dorada y oscura, el conjunto ritual del Rito de Armadura permaneció intacto, protegido por el poder del destino. Sin embargo, su resplandor, antaño brillante, se había atenuado notablemente. Al mismo tiempo, el llanto del dios volvió a estallar en un crescendo estridente.
" Que descanse en paz..."
En lo alto, sobre el dosel celestial, Dorothy observaba el planeta en llamas con su ojo divino, observando la escena apocalíptica que había desatado. Su expresión permaneció indiferente mientras murmuraba.
Ante el Rito de Armadura, que no podía destruir directamente mediante el conjunto ritual, Dorothy optó por eliminar los elementos externos del ritual: sus participantes humanos. El Rito de Armadura dependía de la cognición colectiva de innumerables personas. Sin la participación de las personas, el ritual no podía completarse.
Ese ataque de hace un momento —la conflagración que arrasó la superficie del planeta— fue la purificación por fuego de Dorothy. Prendió fuego a todas las ciudades y, de un solo golpe, aniquiló a más de 20 mil millones de humanos que habían persistido en este mundo en decadencia, inmersos en la ilusión. El Rito de Armadura se derrumbó por completo.
Como Vástago Radiante, Dorothy era incluso más poderosa que un Apóstol Radiante o un Serafín. Su poder era suficiente para barrer la superficie planetaria. Si bien un método de ataque tan amplio y desenfocado no era ideal contra oponentes equivalentes, se adaptaba perfectamente a la situación actual.
Este supuesto mundo destrozado, aunque real, seguía siendo un remanente del pasado, una historia desechada. Quienes sobrevivían en él habían perdido todo sentido hacía tiempo, atrapados con el mundo en una era predestinada y en colapso. Lo que Dorothy había hecho era simplemente permitir que el fin del mundo llegara por otros medios, sacando a su gente de su estupor y sumiéndola en otro ciclo de repetición sin sentido.
“ Ahora bien… ¿cómo pretendes todavía escapar?”
Con la mirada apartada del infierno apocalíptico que había forjado, Dorothy contempló fríamente al joven dios sentado en el Trono del Destino. Entonces retiró la maltrecha campana sin nombre y, con sus alas radiantes, se elevó una vez más hacia el trono, reanudando su feroz asalto.
Un trueno resonó en el dominio del trono divino. Entre los gritos penetrantes del infante, este resistió desesperadamente el renovado ataque de Dorothy. Ahora que el Rito de Armadura había fallado, escapar se había vuelto extremadamente difícil.
Pero difícil no significaba imposible… no si el bebé estaba dispuesto a pagar un precio inmenso.
En ese momento, sin embargo, ya no había margen para considerar el costo. Para sobrevivir, el bebé no tuvo más opción que recurrir a su último recurso.
En medio de la tormenta de poderes divinos en conflicto, un cántico bajo y murmurante comenzó a resonar. La extraña expresión eclipsó todos los demás sonidos conflictivos, resonando en los oídos de Dorothy con una cadencia persistente y delicada.
" Esto es...?"
Con el canto se produjo una mayor conmoción en el dominio del trono divino. En el respaldo de la imponente estela que formaba el Trono del Destino, densas inscripciones antiguas comenzaron a brillar tenuemente. Entonces, esas inscripciones se agitaron. Flotaron desde la piedra, girando sin cesar alrededor del pequeño dios, y finalmente convergieron en un pergamino sin pergamino —un tomo flotante e informe— que se desplegaba en silencio ante el niño.
Más caracteres emergieron de la superficie de la estela después de que los nombres mostrados anteriormente se alejaran flotando, y estos también pronto se dispersaron hacia afuera, reuniéndose en el pergamino vacío frente al dios pequeño, lo que hizo que se hiciera cada vez más largo.
“ El Eje Principal…”
La aguda voz del dios resonó en el espacio. En ese momento, Dorothy también comprendió qué era realmente el pergamino vacío frente al infante: el Eje Principal de la Historia, la línea temporal histórica actual de este universo.
Ese pergamino vacío, en esencia, era de la misma naturaleza que los innumerables tomos que flotaban en el Reino de los Pergaminos. La única diferencia era que aún no había sido descartado, y ahora, el dios estaba a punto de tomar medidas contra él.
¡Lo que el dios pretendía hacer ahora era Juicio! Iba a sobrecargar por la fuerza su escasa divinidad restante, forzar el Trono del Destino más allá de sus límites e invocar la autoridad del Árbitro Celestial: ¡el poder de juzgar la historia!
El dios estaba a punto de negar la historia. Iba a agotar toda su fuerza para anular los últimos quince minutos de cada dominio a lo largo de la escala cósmica, ¡reiniciando el tiempo a quince minutos atrás!
Una anulación de quince minutos... ese era el límite absoluto de lo que el dios podía lograr. Pero no lo intentaba para cambiar el curso de la batalla ni para derrotar a Dorothy en una revancha. Porque una vez ejecutado este Juicio, la divinidad del infante quedaría completamente agotada; incluso operar el Trono del Destino se volvería imposible. Además, el reinicio temporal no restauraría su estado de debilidad; el infante sufriría una reacción catastrófica, probablemente debilitado durante siglos.
Lo que el pequeño dios aún quería era escapar. Quince minutos antes, aún no había caído en la trampa de Dorothy y Shepsuna. Aún no había arrastrado, tontamente, a la aparentemente impotente Dorothy a su trono divino. Quince minutos antes, estaba en el trono divino, y Dorothy aún estaba afuera. En aquel entonces, si el infante hubiera intentado huir, nadie podría haberlo detenido.
¡La línea fronteriza todavía existía entonces!
Dorothy, bloqueada por el umbral meticulosamente preparado entre los reinos, habría necesitado un tiempo considerable para abrirse paso, y el bebé podría haber escapado por ese lapso. ¡Habría sido como retroceder en el tiempo hasta antes de la caída de Troya, con el Caballo de Troya aún fuera de las puertas!
“ Ni lo pienses…”
Como si hubiera adivinado el plan del dios, Dorothy aceleró repentinamente su ofensiva, intentando interrumpir el proceso. Sin embargo, las defensas erigidas por el infante no fueron tan fáciles de romper. Al final, Dorothy no logró detenerlo a tiempo.
“ ...Sentado... sobre... el Destino…”
“ ...Yo ahora... emito juicio…”
Con esa voz estridente, el dios joven finalmente reveló su último recurso, desplegando su carta definitiva. En medio del estridente anuncio que resonó en todos los oídos, el pergamino vacío ante el Trono del Destino comenzó a girar violentamente.
De repente, el mundo —el universo— empezó a mostrar signos de congelación. Los infiernos que consumían el globo, los meteoritos de acero que caían del cielo, todo parpadeaba como una grabación corrupta: saltando fotogramas, tartamudeando, volviéndose cada vez más errático.
Junto con los fallos y los saltos de fotogramas, la propia "imagen" empezó a disolverse. Secciones enteras se quedaron estáticas y luego desaparecieron por completo. En este perpetuo tartamudeo, el mundo empezó a retroceder, hasta que finalmente se detuvo y se disolvió en la nada.
Y cuando ese vacío se rompió, la realidad reapareció. Sin embargo, el mundo ahora era completamente diferente de lo que había sido.
Volvían a ser tierras doradas y oscuras, pero el terreno negro como la brea y los rostros codiciosos y risueños habían desaparecido. Los inmensos conjuntos urbanos, una vez engullidos por la ciénaga dorada, habían vuelto a su estado original. Las junglas de cemento se alzaban de nuevo. Las grietas en el cielo, antaño desgarradas por meteoritos de acero, habían desaparecido. Arriba, solo permanecía el gigantesco ojo púrpura, vigilando la tierra. Tras el ojo, el dominio del trono divino permanecía herméticamente aislado del reino principal.
La llama apocalíptica que había envuelto el planeta había desaparecido. En la cima de la torre del Cuartel General del Universo Verdadero, el pilar de luz púrpura aún atravesaba el cielo, y los sistemas de defensa automatizados de la instalación operaban a toda potencia, repeliendo a los intrusos que atacaban desde todas direcciones.
“ Sigue tan astuto como siempre… Taharka…”
Cabalgando sobre la escarcha, Setut congelaba los hilos rojos que caían del cielo. Su cuerpo aún no había sido destruido. Neftis permanecía oculta en algún lugar de la ciudad, preparando su ritual nigromántico.
“¡ Terminemos esto aquí, Aldrich!”
" Acordado…"
Mientras controlaba al gólem gigante, Aldrich todavía estaba librando una feroz batalla con Cráneo de Ciervo, y las obras de este último aún no habían sido robadas.
“¡ Por favor, tenga cuidado, Su Excelencia!”
¿ Marionetas sin alma? Un poco problemático...
Frente a las marionetas de la Gárgola de Umbrum, Artcheli y Vania seguían explorando con cautela.
El Noble de la Moneda Oscura permaneció sentado en lo alto de la torre, continuando el ritual devorador de mundos junto a la sacerdotisa con los ojos vendados. Aún no había enloquecido ni se había convertido en una Aberración Divina Dorada Oscura.
Todo, todo, parecía haber vuelto a ser como hacía unos momentos. Todos estaban exactamente en el mismo lugar, haciendo lo mismo, tal como habían hecho "antes". Era como si la historia se hubiera reiniciado sin que nadie se diera cuenta...
Por supuesto, eso fue sólo aparentemente...
En las afueras de la sede del Universo Verdadero, Hafdar, montado en su dragón rojo, miraba hacia adelante confundido.
“ Esa usurpadora… ¿a dónde se fue?”
Mirando hacia adelante, donde hacía apenas un momento se había enfrascado en un enfrentamiento con cierta chica, ahora la encontraba repentinamente desvanecida. Hafdar no pudo evitar murmurar desconcertado.
El reinicio del tiempo… podría recuperar algunas cosas. Pero otras, no.
Tras el ojo que se extendía por el cielo, dentro del misterioso dominio del trono divino, todo rastro de la furiosa batalla se había desvanecido. Sobre el Trono del Destino se sentaba ahora una figura, extremadamente frágil.
“ ...Ja…ja…ja…”
Desplomado sobre el trono, el dios jadeaba con dificultad, demasiado débil para siquiera moverse. Tras haber ejercido un poder mucho mayor de lo que le permitía, ahora soportaba la devastadora reacción. Nunca antes se había encontrado tan debilitado.
Pero… afortunadamente, el último recurso había tenido éxito. La historia había sido anulada y reiniciada. Todo, excepto su propia condición, había vuelto a quince minutos antes, cuando la situación aún estaba bajo su control.
Ahora… Dorothy y sus aliados acababan de comenzar su asalto al Cuartel General del Universo Verdadero. Todos acababan de encontrar a sus respectivos oponentes.
Ahora bien… este dominio del trono divino pertenecía solo al joven dios. Aún no había tomado la insensata decisión de arrastrar personalmente a ese usurpador aparentemente inofensivo a este espacio y atraparlo.
Ahora… ¡todo podía salvarse! El niño tenía que aprovechar esta fugaz ventana, a pesar de su fragilidad, y escapar de inmediato de este lugar de desastre.
¡Shhh!
“¡ ¡¡WAAAHHHHH!!!”
Justo cuando el dios estaba recuperando el aliento y preparándose para activar el hechizo de escape...
Una luz sagrada dorada descendió del cielo tenue, impactando directamente el Trono del Destino y empalando la figura retorcida que yacía ante la estela. El grito agonizante del deidad resonó una vez más en el dominio del trono divino.
“ Tan ruidoso... Siempre llorando y gimiendo por cualquier cosa. No he crecido nada…”
Con un frío murmullo, una suave luz matutina comenzó a descender desde arriba. Bañada por ese suave resplandor, una joven de cabello dorado flotaba hacia abajo: sus sellos divinos ondeaban, sus adornos dorados relucían, sus ojos radiantes rebosaban no de calidez, sino de una escarcha implacable.
Tal como lo esperaba. Al límite, recurriste a una apuesta tan arriesgada: invocar el poder del Juicio...
En la forma de Vástago Radiante, Dorothy descendió una vez más al dominio del trono divino. Esta vez, aterrizó cerca del Trono del Destino, un lugar al que no se había acercado durante la batalla anterior, justo delante de la imponente estela.
De pie al frente del trono divino, Dorothy contempló al retorcido infante sentado en él. Una lanza ligera había atravesado limpiamente su cabeza grotescamente descomunal. Su cerebro hinchado y expuesto silbaba con humo blanco al entrar en contacto con el arma sagrada. De su boca abierta, un lamento interminable de agonía aullaba, agudo y desgarrador.
Ese gemido desgarrador estaba cargado de innumerables emociones: conmoción, asombro, miedo, confusión... De todas ellas, el miedo reinaba supremo, seguido de cerca por la confusión.
“ ...¿Por qué...? ¿Por qué...?…”
“ ...Estás aquí... estás aquí... estás aquí...”
“ Ah... ¿por qué estoy aquí? Buena pregunta. Según tus cálculos, no debería haber sido convocado a este espacio todavía; no debería existir aquí en absoluto…”
Dorothy murmuró fríamente mientras extendía la mano, agarraba la lanza de luz que había atravesado al niño dios y levantaba su cuerpo deformado, ensartándolo por completo en la punta. Las ataduras espinosas que habían sujetado al niño momentos antes se aflojaron solas.
“ —TIID-KLO-UI—”
" ...Qué...?"
Esa es la respuesta a la pregunta que te atormenta. Si no la entiendes, no me molestaré en explicártela. Solo recuerda que creó una discrepancia temporal entre el mundo y yo... y por eso estoy aquí ahora.
Ante la confusa agonía del infante, Dorothy respondió en voz baja.
Según el plan del dios, el retroceso de quince minutos debería haber dejado a Dorothy aún fuera del dominio del trono divino, justo al comienzo de su encuentro con Hafdar. No debería haber estado presente allí.
Y la razón de esta anomalía... era la misteriosa expresión que Dorothy había invocado antes... o más bien, el Grito del Dragón, la antigua lengua de los dragones.
Grito de Dragón: Ralentizar el Tiempo. Una orden sobre el tiempo mismo, que le rugía para que se doblegara a la voluntad del que gritaba, ralentizando el tiempo en el espacio circundante. Esta era una técnica que Dorothy había obtenido hacía mucho tiempo a través del Sistema, intercambiada a partir de un conjunto completo de lenguaje de glifos espirituales del Nuevo Continente. La había ayudado a superar varios momentos de crisis.
Cuando Dorothy adquirió el grito de Tiempo Lento, solo conocía una palabra. Durante mucho tiempo, no avanzó. Pero una vez que consiguió el apoyo de la Iglesia y obtuvo acceso ilimitado a los textos místicos del Departamento de Escrituras Históricas, Dorothy dominó rápidamente todos los idiomas asociados, incluido el Idioma Imperial, y completó el grito completo.
Antes de que la deidad invocara el Juicio para retroceder el tiempo, Dorothy ya había activado, casi casualmente, su Grito de Ralentización del Tiempo, infundido por la divinidad, aumentando su flujo temporal personal. Al usar un Grito de tres palabras, el efecto de aceleración fue significativo.
Dorothy aceleró su propio tiempo. Su flujo temporal se desvió de la línea temporal principal. Por cada segundo que transcurría en el eje principal, Dorothy experimentaba varios segundos. Por cada minuto de tiempo universal, experimentaba muchos más.
Por lo tanto, la línea temporal principal ya no podía reflejar con precisión el estado de Dorothy. El Juicio de la infante tardaba aproximadamente veinte segundos en prepararse y lanzarse, pero para la acelerada Dorothy, esos veinte segundos se sintieron como varios minutos.
Cuando el bebé retrocedió el tiempo quince minutos, todos y todo lo demás regresó a donde habían estado quince minutos antes.
Pero Dorothy era diferente. Entre la activación del Grito del Dragón y el retroceso temporal, experimentó varios minutos, mientras que otros solo experimentaron segundos. Así que, cuando la línea temporal retrocedió quince minutos para ella, la trajo más lejos que para cualquier otra persona. Desde la perspectiva de la joven diosa, debería estar fuera del dominio del trono divino, aún luchando contra Hafdar; pero desde su perspectiva, había estado dentro, enfrascada en un combate divino.
Y eso fue precisamente lo que sucedió: el rebobinado tuvo éxito, pero Dorothy no regresó a su "lugar en la memoria de la historia de otros". Regresó a su propio punto hace quince minutos, dentro del dominio del trono divino, todavía en forma de Vástago Radiante, completamente ilesa.
Mientras tanto, el dios no tuvo tanta suerte. Había consumido todo su poder para invocar el Juicio y se había vuelto indescriptiblemente frágil, tan débil que ya ni siquiera podía activar la barrera del destino. El ataque de Dorothy lo atravesó sin impedimentos, clavándolo en el Trono del Destino y permitiéndole descender sin obstáculos al pedestal.
Ahora, el débil bebé no representaba ninguna amenaza para ella.
Había usado todos los métodos posibles para escapar, pero ahora estaba realmente acorralado. Ensartado en la lanza de Dorothy, solo podía continuar con su inútil gemido.
" Despedida…"
Con un susurro, Dorothy ordenó a la punta de su lanza de luz que se encendiera con una llama dorada.
En un instante, el fuego envolvió el grotesco cuerpo del infante. Empezó a temblar violentamente, forcejeando con todas sus fuerzas. Sus últimos gritos fueron tan agudos que hicieron temblar el dominio del trono divino.
Dentro del resplandor dorado, el cuerpo deforme del bebé solo mostraba sombras tenues. La sombra se retorcía, se agitaba, pero a medida que sus llantos se desvanecían, también lo hacían sus movimientos. La vida se desvanecía gradualmente.
Por fin, Dorothy pudo ver, emergiendo de la cáscara carbonizada, ahora convertida en cenizas, diminutas motas de luz violeta. Estas se separaron de la llama dorada y se reunieron ante ella en una esfera violeta cada vez más brillante. En su interior, runas crípticas cobraron vida y se desvanecieron de nuevo.
Esta... era la divinidad del Árbitro Celestial que una vez perteneció a la joven deidad. Ahora, era de Dorothy.
…
En el dominio principal del mundo destrozado, las batallas en los vastos conglomerados urbanos seguían en su apogeo. Todo avanzaba tal como Hafdar y los demás habían anticipado... hasta que el enorme ojo púrpura en el cielo comenzó a parpadear con inestabilidad. Tembló, su pupila se movía frenéticamente.
¡ ¿Qué pasa?! ¿Le pasó algo al Mentor Divino?
Mientras seguía buscando a Dorothy, Hafdar miró al cielo con el ceño fruncido. Luego, cerró rápidamente los ojos y rezó.
“ Mentor Divino… ¿qué pasa por tu lado? Ugh…”
Un dolor agudo le atravesó la cabeza. Cayó de rodillas, gritando de angustia.
“ M-Mentor Divino… ¿qué estás—aaaAAAH—!?”
“ Dame... tu cuerpo...”
Una fuerza espiritual abrumadora irrumpió en la conciencia de Hafdar, violando su voluntad, su carne, su propio ser. Hafdar comprendió lo que era...
Posesión.
El desesperado dios menor, con su cuerpo original consumido por la llama divina, no tenía opciones. Sin embargo, su deseo de sobrevivir aún ardía. Con sus fuerzas agotadas y su trono abandonado, lo desechó todo —su divinidad, su carne— y activó un vínculo psíquico preestablecido con su subordinado más poderoso, con la intención de secuestrar su cuerpo y escapar disfrazado.
Pase lo que pase, quería vivir. Incluso siendo una criatura insignificante, incluso sobreviviendo a duras penas. Creía que mientras pudiera aferrarse a la vida... algún día, la venganza sería posible. Sin importar cuán lejano fuera ese futuro.
Sin remordimientos, el dios comenzó su posesión final, pero en ese momento ocurrió algo que no esperaba.
Un poderoso vórtice mental irrumpió en la consciencia de Hafdar, absorbiendo la voluntad invasora. La mente del dios fue tomada por sorpresa, arrastrada directamente a la trampa.
" ...¡¿Qué?!"
El vórtice se transformó en una tormenta, girando violentamente en la mente de Hafdar. Arrastró la voluntad del bebé y la de Hafdar hacia su núcleo, destrozándolas.
¡ Una trampa psíquica! No... ¡la trampa de un sirviente no debería activarse contra su amo!
¡ Alto, Hafdar! Soy tu mentor divino. ¡Alto!
La mente del dios aulló de horror dentro de la psique de Hafdar. Pero Hafdar estaba arrodillado en su sitio, con la sangre manando de cada orificio, mirando fijamente al cielo.
“ Detente… Mentor Divino… sí… debo detenerme… Si quieres mi cuerpo… puedes tomarlo…
" Pero ¿por qué... no puedo parar...? ¿Por qué... la trampa no te reconoce...?"
“ Esta trampa… ¿cuándo la puse?”
Mientras sangraba por sus siete orificios, Hafdar murmuraba aturdido al cielo. Su espíritu y el alma, ahora mortalizada, del deidad estaban enredados; ambos pulverizados, arrastrados hacia la aniquilación por una trampa que el propio Hafdar ya no recordaba haber tendido.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 800
Estás leyendo el capítulo 800 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 23 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.