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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 779 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Huyendo… huía, huía sin pausa… En lo profundo del Reino Inferior, Dorothy, ataviada con una pesada armadura de hielo, hacía todo lo posible por volar a toda velocidad en dirección contraria a su anterior ataque. Estaba escapando, escapando del cataclismo inminente. Tras ella, un coro de aullidos y gemidos fantasmales resonaba con violencia. Como si miles de millones de almas sometidas a un tormento inhumano gritaran de agonía al unísono, los gritos desgarradores, capaces de destrozar incluso a los Beyonders de alto rango, resonaron por todo el Reino del Inframundo. La fuente de este aullido apocalíptico se encontraba en plena mutación grotesca, alcanzando su límite... No era otro que un enorme y deslumbrante sol muerto, resplandeciente con una luz y llamas fantasmales de un azul y un negro violáceo. Innumerables rostros de muertos cubrían la superficie de este "sol", todos gritando al unísono con la boca abierta. A medida que el sol muerto se distorsionaba y expandía violentamente, devoraba los planetas óseos circundantes. Cuando la flecha violeta de Dorothy impactó en la boca del Rey del Inframundo, en el instante en que aquella inquietante forma esquelética entró en contacto con la luz de la flecha, se produjo una reacción violenta y anormal. El arrogante dios entró en un estado de mutación incontrolable, expandiéndose en esta forma horripilante —el sol muerto— y continuó su furia autodestructiva. Miles de metros… decenas de miles… cientos de miles… millones de metros de ancho, se tragó al gigante negro y a todos los planetas óseos a su alrededor. El tamaño del sol muerto se disparó rápidamente hasta alcanzar una escala descomunal. De haber estado en el mundo físico, fácilmente podría haber devorado una nación del tamaño de Pritt. Pero tal expansión no continuaría indefinidamente… Eventualmente, alcanzaría su límite y… Explotar. En el momento de la explosión, Dorothy acababa de escapar de la prisión del Reino del Inframundo a través de una grieta espacial previamente destrozada por Inut. Saltó a un reino interior secundario —una capa que había reservado como reserva— y llegó al Reino de la Escarcha. Justo cuando tocó tierra en las llanuras eternamente heladas, un aullido estremecedor resonó a sus espaldas. “¡ ¡¡AaaaAAAHHH—!!!” ¡El cielo y la tierra gritaron! Un torrente de luz negra aniquiladora surgió de la grieta espacial por la que Dorothy había huido. Giró la cabeza y su pequeño cuerpo fue engullido al instante. Todo el Reino Helado comenzó a temblar violentamente. Como violentamente perturbado por alguna fuerza externa, el interminable paisaje glacial se resquebrajó. Antiguos glaciares se estremecieron y se partieron, formando abismos sin fondo. El hielo que había perdurado durante eones se desmoronó y se sumió en la oscuridad. No eran solo los glaciares. El mismísimo espacio del Reino de Hielo se había vuelto inestable. Las eternas tormentas de nieve se dispersaron, y rostros fantasmales y semiformes de los muertos comenzaron a aparecer en el vasto cielo, gimiendo, retorciéndose y luego desintegrándose. Entre estos espejismos, también aparecieron extraños símbolos en el cielo, desintegrándose y desintegrándose. Como si el espacio mismo ya no pudiera soportar la presión, comenzó a fracturarse y colapsar. De las enormes grietas, surgió más luz negra, como si finalmente se hubiera desatado, estrellándose contra el paisaje glacial. El colapso del hielo se aceleró, los abismos se hicieron más profundos y anchos, y el hielo frío siguió cayendo hacia la oscuridad infinita. Cada rayo de luz negra que emanaba de las grietas espaciales era capaz de dividir un área del tamaño de una ciudad, o incluso de una provincia entera. Al cesar el bombardeo, grandes porciones del Reino de Hielo quedaron marcadas y destrozadas. Y esta devastación resonó en muchos reinos interiores alineados con el Silencio, al igual que él. Por fin, la luz negra se desvaneció. El cataclismo desatado por el contacto con otro dominio divino había terminado. En el devastado Reino de Hielo, el cielo estaba surcado por un espacio destrozado, y el suelo estaba bordeado de profundos abismos negros que se extendían hasta el horizonte. En medio de la oscuridad, algunos tenaces picos helados aún se erguían solitarios y orgullosos. En la cima de uno de los picos más altos y escarpados, Dorothy yacía sobre el hielo. Respirando con dificultad, aliviada, contempló la penumbra distorsionada dentro de la grieta espacial. Su armadura de hielo cadavérico estaba en ruinas, llena de grietas y fracturas. “ Jajaja… por fin se acabó…” Tras exhalar profundamente, Dorothy habló en voz alta. Lentamente, comenzó a moverse, incorporándose en la cima helada. Miró a su alrededor, a los glaciares devastados, y reflexionó. Ese poder destructivo… es completamente absurdo. El Reino de Hielo solo estaba adyacente a esa prisión del Reino del Inframundo, y aun así quedó tan devastado. La prisión misma debió haber sido completamente destruida… Si esa erupción divina hubiera ocurrido en el ámbito físico, destruir un planeta entero habría sido fácil. Podría haber desestabilizado toda la estructura de la realidad... Y esa catástrofe… fue simplemente el resultado de un contacto parcial entre las autoridades divinas de la Revelación y el Silencio. Sin embargo, cuando Hyperion intentó fusionar las divinidades Linterna y Sombra, ¿el desastre resultante solo afectó a medio continente? Es increíble… Debió de hacer un trabajo increíble preparándose para las consecuencias… En efecto, lo que acababa de ocurrir fue el resultado de que Dorothy forzara a su divinidad, alineada con la Revelación, a entrar en contacto directo con la divinidad del Silencio del Rey del Inframundo. Era su estrategia final. Desde el momento en que entró en el reino de la prisión encima de Inut, Dorothy había usado su Ojo Divino para analizar la naturaleza del Rey del Inframundo. No era un dios en el sentido convencional. Era, más bien, un fragmento de la autoridad divina: un fragmento del poder de la Gran Alma que había desarrollado su propia voluntad e independencia. En otras palabras, el Rey del Inframundo no era un dios aparte, sino un órgano vivo separado de la deidad principal. Más simple. Más puro. Más… expuesto. Como un trozo de carne desprendido del cuerpo, que aún se retorcía por sí solo. Tal divinidad expuesta era inestable y frágil, por lo que el Rey del Inframundo necesitaba un recipiente que lo contuviera. Ese recipiente era la marioneta conocida como el Esqueleto Negro Maldito. Gracias a él, se estabilizó. Esta vulnerabilidad le dio a Dorothy su oportunidad. Al comprender su naturaleza, recordó una advertencia que el autómata le había dado una vez. “ Nunca intentes fusionar espiritualidades opuestas”. Normalmente, un dios debe absorber activamente la divinidad de otro mediante rituales o consumo violento. Pero el Rey del Inframundo era diferente: era la divinidad desnuda. Con solo tocar otro atributo divino, este reaccionaba, lo quisiera o no. Así que el plan de Dorothy desde el principio fue tentar al Rey del Inframundo para que expandiera su forma llevando al Esqueleto Negro Maldito al límite, exponiendo así su verdadero ser. En ese momento, inyectaría una porción de su divinidad de Árbitro Celestial, provocando una reacción divina entre poderes incompatibles. Después de todo, el Esqueleto Negro Maldito era solo un caparazón artificial; no podía servir como un verdadero cuerpo divino. Podía estabilizar y proteger al Rey del Inframundo, sí, pero también limitaba su fuerza. Solo la Gran Alma podía servirle de vehículo. “ La visión de la Linterna divina… es absolutamente increíble…” Poniéndose de pie lentamente, Dorothy murmuró con admiración. Toda su estrategia se había basado en su capacidad para analizar al Rey del Inframundo a través del Ojo Divino y calcular su caída con pensamiento divino. La combinación de los poderes de la Linterna y la Revelación produjo una sinergia increíble. La batalla pudo haber parecido arriesgada, pero ella tuvo confianza de principio a fin. “ Si mal no recuerdo, el Árbitro Celestial de la Segunda Época tenía una relación cercana con el dios principal de la Linterna en ese entonces… Si esos dos cooperaran, ¿podrían haber alcanzado la omnisciencia y la omnivisión?” Si es así… ¿por qué ambos perecieron? ¿Hay algo en este mundo… que ni siquiera una consciencia tan completa pueda superar? Sin dejar de contemplar el devastado Reino de Hielo, Dorothy se sumió en sus pensamientos. En ese momento, su armadura de hielo cadavérico destrozada empezó a temblar y a emitir un zumbido sordo. Finalmente, la armadura comenzó a desarmarse sola. Pieza a pieza, se desprendió de su cuerpo. En poco tiempo, Dorothy había recuperado su forma de Vástago Radiante. Los fragmentos de su armadura flotaron ante ella y lentamente se recompusieron en una figura humanoide. Desde la oscuridad de su cabeza con yelmo de dragón, dos llamas azules fantasmales cobraron vida. Mirando fijamente los fragmentos de armadura de hielo que tenía frente a ella, Dorothy habló directamente. Esta victoria también te pertenece... “… Mm… en efecto… Usurpadores despreciables… no merecen la bendición de la victoria… Un oponente derrotado… sigue siendo… un oponente derrotado… Y aquellos que se atrevan a profanarme… pagarán… seguramente pagarán el precio… “… Aun así… lo que nunca esperé fue… que tú, hijo de Hyper… no seas, en esencia… de la Linterna… Ja… jaja… Pero qué bien… De lo contrario, nunca habrías podido lidiar con esa cosa…” La armadura de hielo cadavérico destrozada que flotaba ante ella murmuró en voz baja y fragmentada. Al oírla, Dorothy continuó en voz baja. “ Gracias por protegerme, Emperador del Norte… ¿Estás bien ahora?” “… Ja… ja… Solo… un pequeño asunto… Una vez que haya descansado… y recuperado mi fuerza… una miríada de reinos… darán la bienvenida al regreso de mi conquista… mi dominio… “… Adiós… pequeño vástago de Hyper… La próxima vez que nos veamos… podemos ser enemigos… y no me contendré…” Al apagarse la voz de Inut, la armadura rota se elevó lentamente hacia el cielo. Se convirtió en una corriente de energía y se disparó hacia el horizonte, desapareciendo en el cielo helado. Dorothy observó la escena y suspiró con silenciosa emoción. En un mundo invadido por dioses malvados… mientras aún tengas la intención de gobernar el mundo mortal con cierta apariencia de orden… nuestro próximo encuentro no necesariamente nos convertirá en enemigos… Inut… De hecho, durante la lucha contra el Esqueleto Negro Maldito, Inut adoptó una forma de armadura para proteger a Dorothy, absorbiendo una gran cantidad de daño por ella. Incluso cuando el ataque divino del Rey del Inframundo estalló al escapar de la prisión, fue el Inut acorazado quien sufrió la peor parte del impacto. Así, mientras Dorothy salió ilesa, Inut sufrió graves heridas. Según Dorothy, sin un método de recuperación extraordinario, las heridas de Inut tardarían dos o tres siglos en sanar por completo. E incluso después, permanecería en un estado de cadáver divino. Recuperar por completo su divinidad helada requeriría algo completamente distinto. En resumen: aunque Inut, tras resucitar, era ahora un factor inestable y peligroso para el nuevo orden mundial y el chamanismo del Nuevo Continente, en un futuro próximo no representaría una amenaza real. Con el caos de los dioses malignos cada vez más acuciante, incluso podría ser un recurso valioso que valga la pena conquistar. Después de todo, aún se puede razonar con él, a diferencia de los verdaderos dioses malignos. Después de ver la partida de Inut, Dorothy volvió su mirada hacia el cielo, hacia la grieta espacial por la que había escapado, hacia el dominio prisión que tal vez ya no existiera. Cuando el Rey del Inframundo enloqueció al entrar en contacto con una divinidad opuesta, la presencia tras él también se vio afectada. El Rey del Inframundo era un fragmento de la Gran Alma, un "órgano", con un misterioso vínculo místico con la propia Gran Alma. A través de este vínculo, Dorothy vislumbró brevemente una parte de la verdadera forma de la Gran Alma... En otras palabras, acababa de completar otra fase de su ritual de rango Oro. La fase de Silencio había terminado. Había dado un paso más hacia su yo de rango Oro... Tras haber soportado innumerables batallas de nivel divino más allá del umbral del rango Oro, Dorothy ahora presentía que lo que le aguardaba al final de este ritual no era simplemente la ascensión al Oro, ni siquiera la simple semidiósidad. Con el Ojo Divino y el pensamiento divino, podía percibir los contornos del destino mismo. En el fondo, sentía que el final de su ritual también sería el fin de todos los secretos. “ Hoo… Por ahora, debería recuperar mis cosas…” Dejando escapar un suave suspiro, Dorothy dejó de lado esas turbias intuiciones y levantó su mano, extendiéndose a través de la grieta donde una vez estuvo el dominio de la prisión, buscando la pizca de divinidad del Árbitro del Cielo que había lanzado como arma. La divinidad podría dividirse, a grandes rasgos, en Llama Divina y Poder Divino. La Llama Divina genera Poder Divino indefinidamente. La llama misma es eterna: su cantidad es esencialmente constante, y solo puede dividirse o recombinarse. Los dioses y semidioses poseen Llama Divina. La mayoría de los Apóstoles reciben tenues rastros de los dioses a los que sirven, mientras que los Elegidos actúan puramente como recipientes del Poder Divino, fortalecidos por la llama de su dios. Para forzar una reacción divina del Rey del Inframundo, Dorothy había disparado un trozo de su propia llama del Árbitro Celestial como una flecha. Ahora, necesitaba recuperarla. Con la mirada fija en el vacío tras la grieta, Dorothy ya no podía sentir la presencia del Rey del Inframundo. Pero no creía haberlo derrotado por completo. Ni siquiera el Rey de la Luz y el Dios del Artesano, miles de años atrás, habían encontrado la manera de destruirlo por completo. Dorothy dudaba que sus acciones hubieran logrado lo que no pudieron. Lo más probable era que el Rey del Inframundo hubiera sufrido un duro golpe y se hubiera retirado a los confines de los reinos interiores, a algún lugar oculto que ni siquiera ella podía ver, para recuperarse. A tales profundidades, sería incapaz de influir en el mundo real durante los próximos siglos. Con la mayor parte del liderazgo de la Orden del Ataúd del Inframundo aniquilado, toda la organización probablemente permanecería en silencio durante mucho tiempo. Guiada por su Ojo Divino, Dorothy rastreó los fragmentos dispersos de su llama divina. Pronto, localizó con precisión la esencia perdida dentro de las fisuras, y con la llama divina interna restante, lanzó una atadura para recuperarla. Al principio, la recuperación transcurrió sin contratiempos. Pero justo cuando la llama divina estaba a punto de entrar en el Reino de Hielo, algo cambió: ¡Dorothy sintió de repente que otra fuerza intentaba arrebatársela! " Esto es…" Frunció el ceño. Una fuerza misteriosa e invisible intentaba apoderarse de su llama divina. Ella se defendió, y al ver que la lucha no cesaba, canalizó más poder divino para fortalecer su control. Con su creciente atracción, la llama divina finalmente comenzó a moverse hacia ella de nuevo. Pero varias veces durante el proceso, la fuerza desconocida redobló sus esfuerzos, intentando arrastrarla de vuelta. Dorothy, decidida, cerró los ojos y se concentró por completo en la tarea, ejerciendo todas sus fuerzas para vencerla. Fue un tira y afloja a través de los límites de la existencia. Finalmente, cuando Dorothy llevó su atracción divina casi al límite, la fuerza opuesta se rindió. La llama divina reanudó su camino hacia ella. De la grieta en los cielos del Reino de Hielo, emergió una tenue luz violeta que descendió lentamente. Cayó hasta la cima donde se encontraba Dorothy... y se fundió suavemente con su pecho. Abrió los ojos. Aunque había recuperado con éxito su llama divina, no había alegría en su expresión, solo una profunda seriedad. Esa fuerza misteriosa la había dejado profundamente perturbada. ¿ Qué era ese poder…? ¿Por qué pudo atraer, no, capturar, un fragmento de la llama del Árbitro Celestial? ¿Qué pasó exactamente ahora? Su confusión aumentó. La única forma de recuperar la llama era usando una llama divina similar dentro de su propio cuerpo. Y, sin embargo, ¿algo más había podido atraerla? Eso solo podía significar una cosa. “ ¿Podría esa fuente desconocida… también contener la llama del Árbitro Celestial…?” El pensamiento la golpeó como un rayo. “ Mi divinidad Árbitro del Cielo vino de Viagetta, pero no estaba completa… Debe haber otros fragmentos esparcidos por el mundo, existiendo en diferentes formas… “¿ El que intentó arrancarme la llama fue… uno de esos otros fragmentos?” La expresión de Dorothy se tornó seria. Si eso fuera cierto, entonces existía otra concentración de la divinidad del Árbitro Celestial en algún lugar del mundo, y a juzgar por la fuerza de la atracción, no era un remanente pequeño. Dorothy solo había ganado ese tira y afloja porque estaba "más cerca" en términos del reino interior. Y si este fragmento del Árbitro puede actuar por sí solo... ¿significa eso que ha desarrollado cierto grado de autoconciencia? Entonces, ¿qué clase de existencia es? ¿Cuánta divinidad del Árbitro Celestial ha acumulado? Y... ¿cuánto sabe de mí...? Las preguntas giraban en su mente. Recorrió con su mirada radiante los reinos interiores circundantes, intentando encontrar incluso un rastro del origen de la fuerza, pero al final no encontró nada. Con un suspiro de impotencia, retiró la vista y murmuró. “ Jajaja… parece que tendré que preocuparme aún más de ahora en adelante…” Suspirando, volvió la mirada a su mano, donde sostenía el Arco de Hyperion. Sintió la divinidad de la Linterna en su interior, y pudo sentirla desvanecerse. Sin una ventaja elemental sobre el Dragón de Hielo, mantener el modo Vástago Radiante requería una mayor dependencia de la divinidad del Rey de la Luz dentro del arco. Pero esto provocó que la llama divina, ya agotada, se sobrecargara, ardiendo con más fuerza para proporcionar suficiente poder divino. Aunque la llama divina podía emitir poder indefinidamente, esto solo era posible si tenía tiempo para descansar y recuperarse. Ahora, tras luchar con todas sus fuerzas en su forma de vástago durante tanto tiempo, la llama divina de Dorothy había llegado a su límite. El poder que podía proporcionar disminuía rápidamente. Pronto, sería incapaz de mantener su forma de vástago. Tenía que abandonar el Reino del Hielo antes de que eso ocurriera, o se arriesgaría a morir congelada en ese páramo desolado, lo que sería una ironía demasiado absurda para soportarla. Tras decidirse, Dorothy se transformó en un rayo de luz dorada y se elevó hacia el cielo. Tras dar una vuelta, se sumergió en una grieta espacial distante, reingresando al cuerpo principal del Reino del Inframundo. Desde allí, comenzó a desandar sus pasos, buscando la grieta espacial que Inut había roto durante su llegada, cruzando entre reinos interiores. Siguió casi exactamente el mismo camino que había tomado, regresando al mundo físico. En el mundo físico, en Aransdel de Frisland, en la plaza de la Catedral del Réquiem, los dos cardenales y el Chamán Espíritu Verdadero contemplaban con preocupación el cielo destrozado de Aransdel. Al ver desaparecer repentinamente a los extraños personajes, esparcidos por el cielo y entre las grietas, y al disiparse bruscamente la presencia del opresivo dios maligno en toda Frisland, sus expresiones se tranquilizaron y todos exhalaron un profundo suspiro de alivio. ¡ La maldición del Rey Espíritu Maligno… ha desaparecido! ¡Lo lograron! ¡El Divino y el Señor del Frío Calamitoso derrotaron al Rey Espíritu Maligno! El Chamán Espíritu Verdadero, aún en su forma de alma, habló con una emoción apenas contenida mientras contemplaba el cielo ahora despejado. Amanda y Kramar, por otro lado, murmuraron con incredulidad. “ Realmente lo lograron… El dios maligno fue derrotado… Ese ser divino realmente tenía el poder de luchar junto a un cadáver hereje y triunfar sobre un dios maligno…” Es … desconcertante, pero también una victoria excepcional y preciosa. Sea cual sea el proceso, el mundo mortal se ha preservado. Todo gracias a la misericordia del Señor celestial… Los poderosos seres de la Plaza del Réquiem expresaron su asombro. Mientras tanto, en una azotea de Aransdel, Neftis se despejaba perezosamente mientras miraba al cielo —aún fracturado, pero despejado— y bromeaba con ligereza. Mmm , ¿ves? ¿No te dije que al final todo saldría bien? No te preocupes, hay un experto trabajando. —dijo Neftis con una sonrisa, mirando al atónito Rachman que estaba cerca. Había estado tan ansioso antes que había empezado a afectarla incluso a ella. Pero, claramente, todo había sido innecesario. —Caray ... Se supone que es un antiguo rey de siglos atrás, un Beyonder de alto rango que ha alcanzado la gloria hace mucho tiempo, y aun así actuó como si tuviera menos compostura que yo. Me puso tan nervioso para nada. Neftis pensó para sí misma. Al oír su tono burlón, Rachman esbozó una sonrisa irónica y suspiró con silenciosa admiración. “ Siempre tiene una manera de romper las expectativas de la gente… Señorita Mayschoss…” En ese momento, en todo Aransdel y el resto de Frisland, los vivos aún conscientes se regocijaban por la retirada del poder del dios maligno. Los últimos restos de la Orden del Ataúd del Inframundo entraron en pánico y se refugiaron, desapareciendo entre las sombras. Mientras los Dorados restantes en la plaza se preparaban para investigar la situación más a fondo, Vania, que había estado rezando solemnemente, de repente abrió los ojos, sintiendo algo y susurró. “ Ella ha regresado…” Ante sus palabras, un rayo de luz dorada surgió de una grieta en el cielo y se precipitó rápidamente hacia el suelo. Al verlo, los dos cardenales y el Chamán Espíritu Verdadero se pusieron solemnes al instante, mirando la luz sin pestañear. Bajo sus miradas, la luz dorada se precipitó hacia la Catedral del Réquiem. Ante las miradas de todos, atravesó el techo abovedado de la catedral. Al verlo, Vania se levantó de inmediato y corrió hacia la capilla. Amanda y Kramar intercambiaron miradas y la siguieron rápidamente. El Chamán Espíritu Verdadero dudó un momento, luego flotó tras ellos. Lo que vieron al entrar a la catedral quedaría grabado en sus memorias para el resto de sus vidas… Al final de las filas vacías de bancos de oración, en las profundidades del gran santuario, se alzaba una figura radiante y santa. Ante el altar, bajo un gigantesco vitral que representaba al Salvador redimiendo al mundo, ella flotaba descalza, con un largo arco en la mano, ataviada con vestimentas sagradas y antiguas, su pequeño cuerpo bañado por una luz tenue como el amanecer mismo, que apaciguaba el alma. Su expresión era indescifrable, pero su sola presencia era abrumadora, como si el sol del amanecer hubiera aparecido ante ellos. Aunque pequeña de estatura, la divina majestuosidad que emanaba la hacía casi imposible de contemplar, especialmente para los fieles de la Iglesia de la Radiancia. Al ver esta figura, el rostro de Vania se iluminó de alegría. Sin dudarlo, se arrodilló en postura de oración, ofreciendo su reverencia de una manera reservada solo para las deidades. Amanda, la Cardenal de la Redención, hizo una pausa, con una expresión compleja en su rostro. Luego inclinó respetuosamente la cabeza y bajó la postura en un gran gesto ritual. Al ver a Amanda realizar un rito reservado para una audiencia con la Santa Sede, Kramar se mordió el labio vacilante, visiblemente inseguro. Pero tras dos segundos de pausa —mirando a la figura divina y luego a sus compañeros— él también inclinó la cabeza y ofreció un saludo más informal, pero reverente. La postura de Kramar también era habitual ante la Santa Sede, aunque en entornos menos formales. La de Amanda, en cambio, se reservaba para las ocasiones más solemnes. La de Vania era un acto de pura oración divina, utilizado solo ante los dioses. El Chamán Espíritu Verdadero, al observar sus reacciones, optó por ofrecer un saludo chamánico tradicional, quizás no tan elevado como el que se le daba a la Gran Alma, pero sin duda igual al del apóstol. Ninguno de los Beyonders de alto rango, cada uno con un inmenso estatus mundano, se atrevió a hablar primero ante esta chica divina. Sólo Dorothy, después de observar los rostros familiares, rompió el silencio con una declaración tranquila. El Rey Espíritu Maligno ha sido repelido. Durante siglos, el mundo mortal se librará del azote del poder maligno del Dominio del Silencio... Sus palabras resonaron en el santuario vacío; no fueron dichas con agradecimiento ni celebración, sino como un decreto. Amanda vaciló brevemente al escuchar esto, luego preguntó respetuosamente. Agradecemos al Cielo su misericordia. Las innumerables vidas del reino mortal recordarán por siempre tu compasión... Si me permites la osadía, ¿puedo preguntar el nombre de este ser divino de los reinos superiores...? Habló con suma reverencia. Tanto ella como Kramar anhelaban saber cómo se relacionaba esta figura sagrada con su fe y con su dios. Pero Dorothy no respondió directamente. En cambio, soltó el arco sagrado, dejándolo flotar hacia Amanda y los demás. Mientras flotaba, comenzó a emitir una luz tenue y lentamente cambió de forma, convirtiéndose en un objeto que ambos reconocieron. “ El Bastón Sagrado… ¡El Bastón Sagrado de la Santa Sede!” ¿ Por qué está aquí el Bastón Sagrado…? A menos que… esa vez… Amanda y Kramar intercambiaron miradas atónitas. ¿Cómo había llegado allí la reliquia sagrada, que una vez se encontraba en el Monte Sagrado? ¿Y cómo este ser la había usado con tanta libertad, incluso transformándola? Dorothy habló de nuevo. Este es un armamento divino de mi linaje. Ha sido muy deteriorado por la batalla. Recupéralo, cuídalo y consérvalo bien. Su voz resonó una vez más en sus oídos. Y ante esas palabras, Amanda y Kramar sintieron una oleada de comprensión abrumadora. ¿Un arma divina de su linaje? Se refería al Bastón Sagrado —legado por la Santa Sede— como un arma de su propia sangre. ¿No era esto un reconocimiento tácito de que compartía linaje con la Santa Sede? ¿De que era una de ellos? Y si el bastón era un “armamento divino”, eso implicaba que alguna vez lo había empuñado la deidad de la Radiancia, la deidad de la Linterna. Si eso fuera cierto… entonces el que tenían delante… tenía un vínculo directo con la Santa Sede… quizás incluso con el mismísimo Salvador Radiante… Mientras procesaban su insinuación, Amanda empezó a sudar frío. De repente recordó la genealogía divina que Vania les había instado a reconocer antes: una genealogía vinculada al Salvador Radiante. Si esa genealogía fuera cierta, entonces la chica que tenían delante sería... Mientras los recuerdos de ese linaje divino inundaban su mente, Amanda se dio cuenta de algo. Había visto el rostro de esta chica antes... y al descubrir la verdad, sus sospechas se intensificaron. Tanto Amanda como Kramar estaban ahora casi seguros de la identidad de la chica. Pero ahora surgía otra pregunta. Si esa genealogía divina era verdadera —si esta muchacha, el Salvador e incluso la Santa Sede eran como parecían ser— entonces ¿qué pasa con los Tres Santos? Esas tres figuras exaltadas habían sido durante mucho tiempo el punto focal de la fe de la Iglesia Radiante. ¿Podría ser que en este linaje divino no tuvieran ningún lugar? Al igual que ahora, en un mundo donde los dioses malvados pisoteaban las reglas de la realidad, parecían haber desaparecido por completo, como si su influencia nunca hubiera existido realmente... Un torrente de pensamientos contradictorios abrumó a Amanda y Kramar, hasta el punto de que olvidaron por un momento el Bastón Sagrado que flotaba. En ese momento, Vania extendió la mano y, con respeto, lo atrapó, ofreciendo una respuesta piadosa. “ Como manda la Divina Voluntad…” Mientras tanto, el Chamán del Espíritu Verdadero miró a los dos cardenales a su lado, ambos ahora tranquilos y visiblemente en conflicto, luego volvió a girar su mirada hacia adelante y preguntó con un tono más sereno. ¿ Puedo preguntar, Su Santidad… dónde está ahora el Señor del Frío Calamitoso? ¿Murió por completo en su batalla contra el Rey Espíritu Maligno? Con la clara esperanza de que Inut hubiera perecido junto al Rey del Inframundo, el chamán planteó su pregunta. Dorothy respondió con calma. El Emperador del Norte no ha vuelto a dormir. Sufrió heridas graves y se ha recuperado. No volverá a perturbar el Continente Caída de Estrellas en un futuro próximo. Al notar un destello de preocupación en los ojos del chamán, Dorothy continuó. Ahora que los dioses malignos se agitan en todos los reinos, ustedes, que pastorean el mundo mortal en nombre de lo divino, deben abandonar el aislamiento y el orgullo. Busquen el contacto. Manténganse unidos contra la calamidad. El Emperador del Norte es arrogante y violento, pero no se alinea con los dioses malvados. Lo más sensato es estar alerta, dejar atrás viejos rencores y conquistarlo en lugar de provocarlo. Su tono era serio: una advertencia, no una orden. Al escuchar sus palabras, tanto los cardenales como el Chamán Espíritu Verdadero se sobresaltaron brevemente, pero luego respondieron con respetuosas reverencias para demostrar su comprensión. Al ver su respetuosa respuesta, Dorothy asintió en silencio y se transformó de nuevo en un rayo de luz dorada. Salió volando de la catedral y se elevó hacia el cielo. Usando lo que le quedaba del poder divino infundido por la Linterna, Dorothy salió volando velozmente de Aransdel. Su tarea de resolución tras la batalla estaba casi completa. Había analizado cuidadosamente el Bastón del Decreto Radiante. Para que se recuperara adecuadamente, necesitaba almacenarse en un lugar digno: un santuario de Linternas de alta gama, como el Monte Sagrado. Por eso había decidido devolver el Bastón Sagrado: en parte para que se recargara, y en parte porque no quería que las defensas del Monte Sagrado se debilitaran por su ausencia, sobre todo ante los futuros desastres de los dioses malignos que se avecinaban. Tras esta catástrofe divina —una aún más intensa que el incidente de Tivia—, Dorothy no dudaba de que la próxima crisis de los dioses malignos llegaría rápidamente. Los cultistas habían estado actuando de forma cada vez más desquiciada en los últimos tiempos, sembrando el caos a gran escala. En tales eventos, el apoyo de la Iglesia seguiría siendo necesario. Con los cultos y los dioses malignos cada día más audaces, Dorothy esperaba ahora unir todas las fuerzas posibles para resistirlos. La Iglesia de la Radiancia y el Chamanismo eran dos actores clave. Al presentarse ante ellos en la forma del Vástago de la Radiancia y devolver el Bastón Sagrado, había usado su identidad divina para hacer un llamado sincero, instándolos a establecer contacto y, quizás, algún día formar un frente unido contra los dioses malignos. Uf ... Con esto, mi parte está terminada. El resto de este desastre... le toca a la Iglesia arreglarlo. Dorothy murmuró para sí misma mientras volaba. Alzó la vista hacia la enorme grieta espacial que aún se cernía sobre sus cabezas. Comparada con las consecuencias de Tivian, esta limpieza sería mucho peor. Pero… ese ya no era su problema. Y así, llevando un remolino de pensamientos complejos, la racha dorada que era Dorothy se desvaneció en el cielo distante, mientras que al mismo tiempo, innumerables naves de guerra de la Iglesia Radiante ahora ingresaban grandiosamente a las fronteras de Frisland. … Costa este de Pritt, varias semanas después. Era de día en Tivian. Una lluvia fría caía del cielo brumoso, envolviendo la inmensa ciudad en un manto de frío húmedo. Por las calles mojadas, innumerables carruajes se cruzaban, y los peatones caminaban con preocupación en el rostro. En la profundidad de la niebla, el pesado repique de las campanas de la iglesia resonaba sin cesar. En una casa de té en una esquina del distrito norte de la ciudad, Dorothy estaba sentada en un rincón cerca de la ventana. Vestía un vestido negro y medias blancas de algodón, además de un gorro de piel y un abrigo grueso. Mientras bebía su té a sorbos, contemplaba la calle lluviosa. Desde su posición estratégica, Dorothy vio a mucha gente en la calle con la preocupación reflejada en sus ojos. Muchos se dirigían juntos hacia los campanarios: el Barrio de la Catedral. Aunque la iglesia siempre había atraído a grandes multitudes, últimamente la afluencia parecía haber aumentado. El ambiente en la calle se sentía inusualmente pesado. No observó mucho antes de apartar la mirada. Tras otro sorbo de té, fijó su atención en un periódico. El artículo que había abierto informaba sobre noticias internacionales. los daños causados por la Gran Oleada de Frío aún están en curso. Las estimaciones preliminares sugieren que al menos cinco naciones del norte del continente se vieron afectadas en diversos grados, siendo Frisia la más afectada, donde casi todas las ciudades han reportado numerosas víctimas, especialmente Stinam... ¡ Stinam! ¡La ciudad maldita! Sufrió la ola más intensa de la Oleada de Frío. Los informes indican que toda la ciudad quedó devastada y que el número de víctimas podría ser incalculable. En diferentes países y ciudades, se están celebrando reuniones de oración, dirigidas por quienes tienen familiares en la zona del desastre, para pedirle al Señor que los proteja... Las agencias oficiales siguen manteniendo un estricto silencio informativo sobre Stinam, negándose a revelar más detalles… Ningún reportero ha podido descubrir qué está sucediendo realmente… Ante la sospecha de que se obstruyen las labores de rescate de civiles, ciudades de toda Frisia, lideradas por Aransdel, han estallado en protestas masivas, exigiendo que el gobierno levante el apagón y revele la verdad… “ Más allá de Frisia, calamidades desconocidas en todo el Nuevo Continente…” Al leer estas historias y ver la pila de periódicos llenos de cobertura sobre Frisland, Dorothy no pudo evitar sacudir la cabeza y suspirar. “ Estas consecuencias son una pesadilla… Con la situación tan grave, incluso a la Iglesia le costará mucho mantener todo bajo control. Los propios cardenales podrían tener que intervenir…” Suspiró de nuevo. Habían pasado semanas desde el incidente de la Orden del Ataúd del Infierno, y este último evento de nivel divino había dificultado enormemente la limpieza tanto para los gobiernos como para la Iglesia. Para proteger el velo de secreto duramente conseguido y evitar la proliferación caótica de fuerzas místicas no reguladas o incluso de nuevos cultos, la Iglesia había hecho enormes esfuerzos para encubrir los acontecimientos en Frisia. Aunque Inut provenía del mar, el límite de la anomalía climática afectó significativamente a Pritt y a muchos otros países del norte. Esto se calificó oficialmente como un desastre natural, un fenómeno meteorológico anormal. Stinam, ya una ciudad muerta, fue presentada como destruida por la calamidad. Pero aún no habían terminado de crear una ilusión adecuada de "destrucción natural" y no podían permitir la entrada de gente a Stinam. Esto provocó una serie de difíciles problemas sociales. La opinión pública incluso empezó a volverse directamente contra la Iglesia, obligándola a retirar personal de la Gran Guerra Santa solo para enviar más oradores al norte para controlar los daños. En comparación con Stinam, las grietas espaciales que llenaban el cielo eran más fáciles de abordar; después de todo, nadie podía alcanzarlas. Bastaba con ocultarlas con ilusiones y esperar a que el mundo sanara lentamente. Aunque la Iglesia había logrado, en mayor o menor medida, recomponer la imagen pública de Frisland, la magnitud de esta catástrofe divina significaba que la tarea distaba mucho de ser perfecta. Mucha gente ya había notado las inconsistencias entre el incidente de Tivia y el de Frisland. Las teorías conspirativas proliferaban entre la población. El miedo y la superstición iban en aumento, y con ellos, la asistencia a la iglesia. Pero donde la superstición aún podía canalizarse hacia la fe, otros habían comenzado a formar verdaderas sectas, a menudo compuestas exclusivamente por gente común y sin ningún poder místico. Claro que eso no significaba que no pudieran ser absorbidas algún día por sectas auténticas... En resumen, otro desastre divino a gran escala había hecho que los esfuerzos de limpieza y propaganda de la Iglesia fueran más difíciles que nunca. Afortunadamente, tenían un “recurso” extremadamente útil para calmar a las masas: Hermana Vania, la Sombra Mortal de la Santa Madre. ¡ La Sombra Mortal de la Santa Madre! La Hermana Vania Chafferon ha llegado a Bahía Decadencia, entregando suministros vitales a las víctimas del desastre. Innumerables personas celebran su llegada: ¡ella es la conciencia que brilla a través del velo oscuro de la Iglesia! La verdadera voluntad de la Santa Madre... Al leer el titular de otro periódico que estaba sobre la mesa, Dorothy no pudo evitar reírse y comentar. Je ... Incluso permiten que la prensa llame a Vania la 'Sombra Mortal de la Santa Madre'. Parece que la Iglesia está usando su imagen pública sin control para estabilizar la opinión pública de Frisland... Recordó cómo la Iglesia solía ser extremadamente estricta con la descripción de Vania en los medios. Los títulos se examinaban cuidadosamente, generalmente cosas como “la fiel sierva del Señor”. El título actual, “Sombra Mortal de la Santa Madre”, era claramente excesivo. Antes, cualquier medio que intentara usar esa terminología era censurado de inmediato. Pero ahora, para permitir que Vania siguiera anclando la fe del pueblo, claramente se habían aflojado todas las restricciones. Si ya es la sombra de la Santa Madre en la tierra... Me pregunto cómo la llamarán ahora: ¿'La Santa Madre encarnada'? Me encantaría ver la cara de Kramar cuando lea eso... Todavía sonriendo levemente, Dorothy continuó bebiendo su té mientras leía.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 779

Estás leyendo el capítulo 779 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 23 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.