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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 743 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Pritt, Costa Este – Tivian. En una concurrida intersección del distrito este de Tivian, en cuanto apareció la indiscutible superestrella de Tivian, Adèle, la escena se sumió en el caos. Los espectadores, que disfrutaban del desfile musical ceremonial, estallaron en cuanto alguien gritó el nombre de la famosa diva del baile de la ciudad. La histeria se extendió como la pólvora. Gritando, fanática, una oleada de gente se abalanzó sobre la actriz que había aparecido repentinamente en la calle. Su silueta sonriente fue rápidamente engullida por la multitud. Los guardias del Nido de las Ocho Torres que seguían de cerca a Adèle la perdieron de vista cuando la multitud les impidió verla. "¿ Qué deberíamos hacer? ¿Deberíamos apresurarnos a buscarla?" preguntó con gravedad un guardia de Ocho Torres. El jefe del escuadrón que estaba a su lado respondió con calma. “ Los deseos de esta gente han sido manipulados… Adentrarse precipitadamente solo nos sumiría en una mayor confusión. Eso es hacerle el juego”, dijo el capitán con severidad. Sabía que los lugares concurridos eran muy desventajosos para enfrentarse a alguien en el Sendero del Deseo. Adentrarse precipitadamente solo los atraparía en una multitud que se volvería contra ellos. Afortunadamente, este equipo había sido enviado específicamente para una operación contra Adèle. Habían previsto tal escenario y preparado contramedidas. Primero, el capitán de las Ocho Agujas sacó un par de objetos místicos similares a linternas, capaces de ver a través de obstáculos y detectar rastros de alta espiritualidad. Escudriñó a la multitud, pero no encontró nada; claramente, Adèle usaba un objeto místico de las Sombras para contrarrestar la detección de las linternas. Esto no sorprendió al capitán. Sabiendo que Adèle no era una Beyonder de las Sombras, y que ellos tampoco eran Linternas, ambos dependían de herramientas espirituales externas. Entablar un tira y afloja entre Linternas y Sombras sería inútil, sobre todo cuando ambos dependían de recursos limitados. Así que, sabiamente, el capitán guardó el objeto y pasó al siguiente método. Su segundo método consistía en vigilancia aérea. Los agentes estaban apostados en los tejados que flanqueaban las calles, observando constantemente desde arriba. Entre ellos se encontraban tres vampiros de rango Ceniza Blanca, incluido el propio capitán. Parcialmente transformados en murciélagos, liberaron partes más pequeñas de sus cuerpos para que flotaran en el cielo y se coordinaran con los vigías de los tejados. Aunque la calle de abajo era un mar de cabezas y sombreros, el sombrero de Adèle, con una decoración extravagante, destacaba: un blanco fácil para la identificación aérea. Gracias a esto, rápidamente localizaron su aparente dirección: el oeste. Pero claro... eso era lo que parecía. El capitán del Ocho Agujas no creía que Adèle fuera tan insensata como para huir con un sombrero tan llamativo. ¡Ese sombrero tenía que ser un señuelo! Para encontrar a la verdadera Adèle, tenía más ases bajo la manga. Tras ordenar a un agente de la azotea que siguiera al señuelo del sombrero, dio el siguiente paso. Él y otro agente de Ceniza Blanca en la azotea sacaron un sigilo y lo activaron. Los sigilos estallaron en llamas, otorgándoles un sentido del olfato agudizado, una habilidad muy superior a la de la mayoría de los animales. Este era un Sigilo Rastreador de Olores. Antes de llegar, estos Vampiros de Rango Ceniza Blanca ya lo habían usado una vez para memorizar el olor de Adèle ese mismo día. Ahora, con sus sentidos agudizados, podían localizarla incluso entre una multitud. Pronto, el capitán captó el rastro de Adèle. Como había predicho, el rastro se movía, pero en dirección opuesta al sombrero señuelo. Mientras el sombrero se dirigía al oeste, el rastro se dirigía al este. Una clara discordancia: prueba de que el sombrero era un señuelo. Entonces la verdadera Adèle se dirigía al este... ¿o no? El capitán seguía sin actuar de inmediato. Sabía que Adèle tenía antecedentes con la Sociedad Sangre de Lobo, una rama del Culto de la Placenta, al igual que la Iglesia Abisal, e incluso la habían perseguido. Aquellos Hombres Lobo Beyonders poseían habilidades olfativas naturales que superaban incluso al Sigilo de Rastreo de Olores. Adèle, al sobrevivir a la cacería, demostró que había desarrollado poderosos contraataques contra dicho rastreo. Según información obtenida de la Sociedad Sangre de Lobo, Adèle era una maestra en la mezcla de perfumes. Nunca tuvo un aroma fijo. Podía cambiar de olor en instantes e incluso asociarlo a señuelos. Así era como había escapado repetidamente de su persecución. Dado todo esto, probablemente anticipó que también usarían el rastreo de olores. Después de todo, el rastreo de olores era un método de Cáliz muy utilizado cuando fallaba la detección de Linternas. Así que el capitán envió a otro agente a la azotea para seguir el rastro en lugar de hacerlo él mismo. Guardó su método final para confirmarlo. Durante su encuentro anterior, el equipo de las Ocho Agujas había dejado discretamente un rastro en Adèle, incrustado en los documentos que le entregaron, los cuales tocó al solicitar la prueba de la asignación de su sala de conciertos. El reverso de los papeles estaba cubierto de cerdas microscópicas, delgadas como un cabello, de araña. Estas cerdas se le clavaron en la palma de la mano sin ser detectadas, gracias a su diminuto tamaño y a la suave anestesia. Una vez incrustadas, las cerdas se desprendían periódicamente y liberaban una feromona tenue. Una araña especialmente criada, capaz de detectar dicha feromona, podía rastrear los movimientos de Adèle. Esta araña sigilosa y rastreadora era un nuevo invento del Nido de Ocho Puntas. Emitía casi cero rastros místicos, evitando la detección convencional. Ni los medios ordinarios ni los místicos podían deshacerme de ella fácilmente. El capitán sacó un pequeño frasco de su bolsillo y lo abrió. Una diminuta araña de brillantes colores se le subió a la mano y dio dos vueltas antes de señalar claramente hacia el norte. Ésta no era la dirección del sombrero ni el olor: era un tercer vector completamente diferente. Así que tanto el olor como el sombrero habían sido señuelos. “ Realmente meticulosa… Señorita Superestrella”, murmuró el capitán. Dicho esto, dio un paso adelante y condujo a su equipo entre la multitud hacia la dirección indicada por la araña. Aceleraron el paso, dejando la carretera principal y adentrándose en un laberinto de callejones. Mientras tanto, los dos agentes enviados a vigilar a los señuelos anteriores ya habían informado mediante arañas mensajeras. El capitán ahora tenía una visión clara de ambos señuelos gracias a los relés de marionetas de cadáveres. Primero estaba el señuelo con sombrero. Caminaba sola por un tranquilo sendero peatonal. Aunque llevaba el sombrero y el velo de Adèle, con un maquillaje de ojos similar al de Adèle, el capitán notó que su atuendo era diferente. Su figura, aunque similarmente alta y elegante, tenía un busto notablemente más grande. Este objetivo, aunque muy similar a Adèle, carecía de la elegancia rítmica de su andar y lanzaba miradas furtivas a su alrededor, un nerviosismo que Adèle jamás mostraría. Claramente, no era ella. El siguiente era el objetivo que portaba el aroma de Adèle. Al igual que el anterior con sombrero, esta persona vestía ropa completamente distinta a la habitual de Adèle y tenía el rostro parcialmente cubierto con un pañuelo, dejando al descubierto solo los ojos. El maquillaje de ojos era idéntico al de Adèle, y la silueta era casi indistinguible; a primera vista, parecía la auténtica. Sin embargo, el perspicaz capitán de Ocho Agujas aún notaba la diferencia. Aunque esta persona se parecía mucho más a Adèle que el señuelo del sombrero, seguía sin ser la auténtica. Su paso era demasiado audaz y agresivo, carente de gracia. Su mirada era demasiado directa y aguda, a diferencia del habitual comportamiento distante y lánguido de Adèle. El escuadrón de Ocho Agujas había dedicado mucho tiempo a prepararse para la operación de hoy, con especial cuidado de no dejarse engañar por señuelos. Habían estudiado minuciosamente a Adèle. Con la ayuda de la Manada de Caza de Sueño Negro, los agentes de Ocho Espirales encontraron en Tivia a varios fans incondicionales de Adèle, personas que nunca se perdían una sola de sus actuaciones. Utilizando las polillas ilusorias de Sueño Negro, extrajeron recuerdos de las actuaciones y apariciones públicas de Adèle directamente de los capullos oníricos de estos fans. En total, los agentes absorbieron y revisaron cientos, incluso miles, de horas de recuerdos relacionados con Adèle mientras dormían, familiarizándose con sus expresiones, lenguaje corporal, tono de voz, forma de andar, movimientos y temperamento en general. Con este conocimiento profundamente arraigado, podían distinguir una falsificación de la verdadera Adèle con asombrosa precisión. Por ejemplo, la figura, la postura y el andar del primer señuelo eran completamente extraños. El segundo parecía impecable a simple vista, pero su porte y su paso la delataban. Eso dejaba solo al tercer sospechoso... Tras determinar que el tercero era el más sospechoso, el capitán de Ocho Agujas aceleró su persecución. Justo entonces, percibió a través de la araña en su mano que el objetivo rastreado había comenzado a acelerar. Como precaución, envió un mensaje encubierto a sus dos compañeros que vigilaban a los otros dos señuelos, indicándoles que dejaran una mínima cola en sus objetivos actuales y, en su lugar, se movieran para rodear al que perseguía. Pronto, esos dos camaradas se giraron y comenzaron a dirigirse hacia la posición del capitán. Uno de ellos, observando desde una azotea, pronto divisó al objetivo zigzagueando por los callejones, aparentemente preparándose para regresar a la carretera principal. Su imagen fue transmitida instantáneamente al capitán mediante un relé de marioneta de cadáver. La figura era una mujer. Aunque su ropa y sombrero eran diferentes a los que Adèle había usado antes, su maquillaje de ojos, rasgos faciales y físico eran idénticos. Su forma de andar era completamente idéntica a la de Adèle. De todos los señuelos hasta el momento, este era el que más se parecía. Los ojos del capitán de las Ocho Agujas se iluminaron de emoción. Aceleró, saltando de tejado en tejado, casi como un murciélago, para atravesar la ciudad. Finalmente, justo cuando Adèle estaba a punto de salir del callejón y volver a la calle principal, el capitán la interceptó en la intersección. —Señorita Briouze... ¿Y adónde cree que va? Nos hemos esforzado tanto para encontrarla —dijo el capitán de las Ocho Agujas con pereza, de pie en la entrada del callejón, de espaldas al flujo de gente y carruajes que lo seguían, todavía vestido con su uniforme de guardia. Al oír su voz, la mujer se quedó paralizada. Miró hacia adelante y se giró con decisión. Pero en cuanto lo hizo, vio a dos hombres más de pie en los callejones bifurcados detrás de ella, ambos mirándola con frialdad, impidiéndole la retirada. Levantando ligeramente la cabeza, notó varias miradas más observando en silencio desde los tejados a ambos lados. —Ni se le ocurra pensar en huir, señorita Briouze... Hemos hecho suficientes preparativos para escoltarla con seguridad hasta el escenario que le corresponde. “ A menos que planeen usar la fuerza, lo cual pueden intentar, no nos librarán”, dijo el capitán en voz baja y firme. Sabía perfectamente que estaban preparados no solo para rastrear a Adèle, sino también para someterla en una confrontación directa, si fuera necesario. Si estallaba un combate, tenían preparadas contramedidas. Rodeada, la mujer del velo frunció el ceño y miró a su alrededor, luego lentamente sacudió la cabeza y se quitó la bufanda, revelando el rostro de Adèle, impecable e idéntico al recuerdo del capitán. Je ... ¡Qué fans tan entusiastas! Me he librado de muchos periodistas en mi vida. Pensé que ustedes no serían la excepción. Parece que calculé mal. —Adèle dijo, suspirando exasperada y levantando las manos con una sonrisa irónica. Al oír su tono y ver su expresión, el capitán de las Ocho Agujas lo comprobó rápidamente con su perfil memorizado: no había discrepancias. La mujer que tenía delante era la mismísima Adèle. Nadie más podía replicar un matiz tan sutil. Tras confirmar su identidad, el capitán exhaló aliviado. Luego la miró con seriedad y preguntó. “ Entonces… ¿la señorita Briouze ha decidido dónde tendrá lugar su próxima actuación?” Adèle se encogió de hombros y respondió con naturalidad: “Entonces, iremos a la subsede. Esta vez no me urge ser el centro de atención”. Mientras avanzaba, aparentemente resignada, el capitán se movió para seguirla de cerca. El resto de los agentes la siguieron discretamente, reforzando la vigilancia para asegurarse de que no volviera a escapar. “ Adèle Briouze intentó evadir la vigilancia, pero ha sido controlada con éxito. Ya no hay riesgo de que llegue a la sede principal”, informó el capitán usando una araña en miniatura con cara humana, enviando un mensaje a los superiores de Ocho Torres que supervisaban toda la operación a distancia. Aunque el capitán desconocía los planes de otras regiones, su única responsabilidad era asegurarse de que Adèle no interfiriera en ellos. Por ahora, todo marchaba según lo previsto, y solo eso garantizaba que los demás pudieran avanzar sin obstáculos. … Mientras tanto, en las afueras orientales de Pritt, World Plaza. Frente al magnífico y opulento Palacio de Cristal, el escenario principal temporal de la ceremonia inaugural de la Expo Mundial bullía con decenas de miles de espectadores. La gran plaza rebosaba de emoción y ruido. Entre la multitud, un hombre de mediana edad vestido de conserje —con overol, camiseta, sombrero hongo marrón y una escoba en la mano— permanecía discretamente a la entrada de la escalera. Recibió una señal a través de una araña en miniatura con cara humana en su oído. Tras verificar el mensaje, suspiró aliviado. Adèle Briouze ha sido interceptada con éxito. Esperen el inicio de la ceremonia inaugural. Procedan según lo previsto... Este mensaje, transmitido mediante diversos métodos encubiertos, se extendió a todos los agentes ocultos en el recinto. Con la variable desestabilizadora —Adèle— neutralizada, su plan pudo seguir adelante según lo previsto. El "conserje" desvió sutilmente la mirada hacia el escenario. Cuando la multitud estalló en vítores ante el repentino estallido musical, supo que la ceremonia había comenzado oficialmente. Sin embargo, su propia señal llegaría poco después. En el momento en que el cielo se volviera gris y comenzara a llover, ese sería el momento de actuar. Cuando la enorme orquesta interpretó una melodía triunfal, la multitud se quedó en silencio y todas las miradas se volvieron hacia el escenario anticipando el gran evento. Se oyeron estruendos atronadores fuera del recinto: salvas de cañonazos ceremoniales. Al finalizar el himno, dos escuadrones de caballería entraron desde extremos opuestos de la plaza. Los orgullosos y disciplinados jinetes de Pritt, vestidos de gala, trotaban con dignidad, realizando elaboradas formaciones que evocaban un torneo medieval, pero a una escala mucho mayor. Justo cuando la exhibición de los jinetes se ganaba un aplauso entusiasta, un coro de hombres vestidos con túnicas subió al escenario. Formaron una formación y comenzaron a cantar el solemne himno nacional de Pritt con profunda y poderosa armonía, alabando a la familia real. Mientras sonaba el himno, los jinetes se alinearon ante la puerta sur del recinto principal. A la señal de su capitán, los caballeros desenvainaron sus sables, sosteniéndolos con reverencia sobre el pecho. Entonces, las pesadas puertas se abrieron. Comenzó otra procesión a caballo, esta vez de caballeros con armadura de placas de finales de la Edad Media, portando lanzas y estandartes, silenciosos y majestuosos. Al frente cabalgaban dos hombres: Uno sobre un corcel negro, con una corona, una capa real de armadura, una mano apoyada en su espada y la otra sosteniendo las riendas: el rey Carlos IV de Pritt. El otro, montado en un caballo blanco, con mitra papal blanca y lujosas vestiduras, rostro severo y mirada ardiente. Con una mano sujetaba las riendas y con la otra un bastón. Era nada menos que el arzobispo Samuel, actual arzobispo de Pritt, sentado en la Catedral del Himno. El Rey y el Arzobispo, en este mundo, eran los símbolos gemelos de la máxima autoridad en cualquier nación importante. Representaban el poder secular y eclesiástico, respectivamente. En ocasiones importantes como esta, siempre aparecían juntos, como ahora. En general, ambos estaban en igualdad de condiciones. Al entrar el Rey y el Arzobispo, la multitud estalló en la ovación más ruidosa y fervorosa del día. En medio de la estruendosa celebración, Carlos IV y Samuel saludaron a los presentes mientras encabezaban la procesión entre la multitud reunida hacia las tribunas VIP. Allí, ambos desmontaron. Tras un breve intercambio de palabras amables, subieron la escalera especial reservada para ellos. La nobleza de Pritt y los delegados extranjeros en la zona VIP se pusieron de pie y se quitaron el sombrero en un respetuoso saludo. Finalmente, bajo innumerables miradas reverentes, los dos hombres llegaron a la plataforma principal. Carlos IV ocupó el asiento central, mientras que Samuel se sentó en la posición secundaria a su lado. Una vez que ambos dignatarios estuvieron sentados, los soldados y jinetes gritaron al unísono. “¡ ¡Sagrada bendición sobre el Rey!!” “¡ ¡Sagrada bendición sobre el Rey!!” Haciendo eco a su llamado, todo el público, sin importar su rango, se unió al estruendoso cántico. Aquí, el término "sagrado" se refería a la Trinidad Radiante, a quien representaba el Arzobispo, mientras que el término "Rey" se refería al propio Pritt. El derecho divino de los reyes seguía siendo el fundamento político de la mayoría de las naciones del mundo. “¡ Sagrada bendición sobre Pritt!” En respuesta a esta escena, Carlos IV levantó la mano en alto y gritó, encendiendo aún más la atmósfera ya frenética. Y con eso, comenzó oficialmente la Ceremonia de Apertura de la Pritt World Expo. No hubo maestro de ceremonias; todo fluyó con naturalidad. Con el Rey y el Arzobispo sentados, el escenario cobró vida con una actuación tras otra. Primero llegaron los soldados de caballería que aún permanecían en el lugar, ofreciendo una emocionante exhibición ecuestre. Demostraron audaces acrobacias y precisión al montar, provocando exclamaciones y vítores. Al salir del escenario, un coro trajeado los reemplazó, interpretando un himno resonante que celebraba la historia de Pritt antes de marcharse entre aplausos. A continuación, llegó una melodía animada, y con ella, una compañía de bailarines subió al escenario. Vestidos con faldas vibrantes, con máscaras y ágiles, giraban y daban vueltas con ritmo y gracia. Al principio, la actuación era una danza colectiva, sin bailarín principal. Los movimientos de cada intérprete contribuían a un conjunto armonioso. Pero antes de que nadie se diera cuenta al comenzar, la actuación de una bailarina cambió sutilmente. Sus movimientos se volvieron más rápidos, su rango más amplio, su dificultad mayor. Incluso apareció en posiciones donde nadie más se movía, donde aparentemente no debería estar. Sin embargo, nada de esto interrumpió el baile. Al contrario, su singularidad realzó el ritmo general, añadiéndole vitalidad y complejidad. Poco a poco, los demás bailarines comenzaron a adaptarse, complementando sus movimientos y formando un círculo a su alrededor. Era como si la reconocieran naturalmente como la protagonista. En poco tiempo, esta bailarina había reestructurado por completo la rutina. La pieza de conjunto se había convertido en una actuación centrada en el solista, con el resto de bailarines apoyándola como coristas. Desde arriba, sus formaciones cambiantes parecían una flor floreciente y plegada, con esta bailarina en el centro, rodeada de pétalos. El público, impresionado por la elegante transformación, prorrumpió en aplausos y vítores. Bajo la sutil guía del bailarín principal, esta transición se sintió fluida y natural. Nadie percibió nada inusual. Todos creían que la coreografía siempre había sido así, desde una pieza grupal hasta un solo destacado. No tenía un traje especial que la distinguiera. Su ascenso al estrellato se basó únicamente en su habilidad y presencia escénica. Tal hazaña fue una enorme prueba de maestría. Sin referencias visuales, captar la atención del público era difícil, pero lo había logrado. Para el espectador promedio, era simplemente hermoso. Pero quienes tenían un ojo experto para la danza quedaron atónitos e intrigados. ¿Quién era este bailarín principal con una destreza tan formidable? “ Qué extraño… ¿La coreografía era así durante el ensayo?” En un rincón cerca de la entrada del público, un agente de Ocho Agujas disfrazado de conserje fruncía el ceño mientras murmuraba. Era uno de los pocos agentes que había prestado atención a los ensayos, y estaba seguro: se suponía que esta sería una actuación grupal. Sin protagonista. “ Algo anda mal... Necesito informar de esto al cuartel general. Pero aun así... este baile es buenísimo. Primero lo terminaré de ver...”, pensó, indeciso. Aunque presentía algo extraño, la actuación lo cautivó demasiado como para apartar la mirada. “ Esa bailarina principal del centro… Me pregunto cómo sonarían sus gritos de agonía…”, pensó el conserje, obsesionado, mirando a la deslumbrante estrella del espectáculo. Sin embargo, no era el único entre el público que pensaba así. Sin que él lo supiera, algo invisible acababa de pasar rozándolo. En el gran escenario, la danza enérgica continuó. En el palco VIP, sentado cerca del Rey, la expresión del Arzobispo Samuel se tensó de repente. Había presentido algo. Hizo una pausa, luego la dejó pasar y continuó observando la actuación en silencio. Entre la pasión y el rumor oculto de la multitud, en las sombras de un rincón vacío, el aire titilaba tenuemente. La luz se deformó y una pequeña figura apareció lentamente. Al observarla con más atención, era la pequeña zorrita, Saria, jadeando con dificultad. “ Jaja ... Sentada en el suelo, Saria aferraba un talismán de plata con el emblema de un sol que envolvía una luna. Jadeando, susurró para sí misma, luego volvió la mirada hacia el lejano escenario donde el programa aún se desarrollaba. Respiró hondo. “ Ahora… no es momento de descansar… tengo que transmitir las coordenadas… al lado del abuelo…” Cerrando los ojos, Saria comenzó a orar en silencio a la misteriosa deidad que respondió a su comunión y guió sus pasos. Mientras tanto, en otra parte del público, Dorothy, que había estado observando atentamente la actuación, se tensó de repente. Como si presentiera algo, murmuró en voz baja. “ Por fin… comienza.” Entonces, sin decir otra palabra, Dorothy cerró los ojos en silencio y se quedó dormida, en medio del clamor de la multitud. … Paisaje onírico: En algún lugar del bosque. Bajo el vasto dosel que se extendía como un cielo, sobre praderas tan radiantes y surrealistas como un paisaje onírico, entre árboles infinitamente altos, un grupo de figuras esperaba bajo un árbol colosal. A diferencia de las numerosas criaturas e imitadores del Paisaje Onírico con formas bestiales que solían poblar este bosque, estas figuras conservaban apariencias humanas. Se encontraban en el Paisaje Onírico tal como eran, sin mimetismo. Eran más de cuarenta. La mayoría vestía ropa elegante y ajustada bajo una ajustada armadura de cuero negro, con capuchas y velos que les cubrían el rostro. Sobre su equipo lucían numerosas insignias entrelazadas con forma de púas. Estos eran emboscadores del Nido de Ocho Torres, incrustados en el Paisaje Onírico. La Manada de Caza del Sueño Negro los había convertido por completo en formas oníricas, entrando en este lugar como seres auténticos, no como simples imitadores. Ahora esperaban a que se abrieran las puertas del mundo real, momento en el que lanzarían un ataque sorpresa coordinado. Entre ellos se encontraban varios miembros de rango Ceniza Blanca, siendo el más bajo al menos de rango Tierra Negra. Un hombre destacaba en particular: un anciano de unos cincuenta años, con el pelo y la barba bien recortados, de porte sereno, vestido con un traje a medida y guantes, con las manos entrelazadas a la espalda. Entre estas figuras de aspecto asesino, parecía sorprendentemente fuera de lugar. “ Señor Veliz, ¿está listo ya?” Uno de los miembros dio un paso adelante con cautela y preguntó. El hombre llamado Veliz ni siquiera miró al que hablaba. Respondió con frialdad. Ya casi. Ten paciencia. La puerta aparecerá cuando llegue el momento. " Comprendido…" Veliz era uno de los sacerdotes de alto rango del Nido de las Ocho Agujas; para ser precisos, el Sacerdote del Veneno Veliz. El interrogador hizo una reverencia respetuosa y se retiró. Dentro de esta unidad, Veliz era sin duda el individuo de mayor rango. Como uno de los pocos sacerdotes de rango Carmesí del Nido de las Ocho Torres, era el núcleo y comandante supremo de esta fuerza de ataque. Otros sacerdotes como él se encontraban dispersos por el vasto Paisaje Onírico, cada uno al mando de sus propios equipos, esperando atravesar diferentes portales oníricos desde distintos ángulos. Incluso sin reloj ni un ciclo claro de día y noche en el Paisaje Onírico, Veliz podía percibir el tiempo con precisión. Sabía que el momento del ataque planeado se acercaba. Una vez que entraran al mundo físico, se materializarían automáticamente y comenzarían su asalto. Mientras Veliz y sus subordinados esperaban en silencio, de repente un disturbio se extendió por el bosque cercano. ¡ La puerta! ¡Mira! ¡Un portal! ¿ Ya está aquí? ¡Todos, prepárense! En el aire, cerca de la multitud, la estructura del Paisaje Onírico se retorció. Un portal resplandeciente se abrió de golpe, deslumbrando con su resplandor interior. Los agentes de las Ocho Torres, que llevaban mucho tiempo esperando este momento, volvieron la mirada hacia él con entusiasmo, murmurando entre ellos. Veliz, sin embargo, frunció el ceño profundamente. Este portal... apareció antes de lo previsto... ¿Y no dijo Blackdream que un capullo onírico se manifestaría primero y solo entonces se transformaría en una puerta? ¿Por qué se abrió directamente? ¿Y por qué es tan grande? La inquietud lo invadió. Al ver que algunos subordinados se acercaban al portal, alzó la voz en señal de advertencia. “ Espera, este portal tiene algo…” “¡ ¡¡Roar!!!” Antes de que pudiera terminar, un rugido estremecedor surgió del portal, acompañado de una onda expansiva. La fuerza derribó a muchos de los atacantes de las Ocho Torres. Paralizados por el terror absoluto de aquel rugido estremecedor, observaron cómo un par de gigantescas alas con garras emergían del portal. Se apoderaron del ya enorme portal y lo abrieron con fuerza bruta. Mientras el espacio en el Paisaje Onírico se agrietaba y se astillaba, una figura gigantesca irrumpió, directamente al claro donde se encontraba Veliz. Sus ojos se abrieron de par en par. La criatura tenía escamas superpuestas que parecían una armadura, como rocas gigantes, extremidades musculosas, garras afiladas como navajas, una cresta de espinas como una montaña de cuchillas, alas enormes tan anchas como el cielo, una cola larga y azotante, y una aterradora cabeza de dragón coronada con cuernos retorcidos. Su enorme cuerpo se extendía a lo largo de más de setenta metros. Al ver esto, el horrorizado Sacerdote del Veneno Veliz soltó un nombre que sólo había escuchado en el mito. ¡ Dragón del Sueño! ¡El Señor Dragón del Paisaje Onírico! ¿Por qué está aquí? El terror y la confusión se mezclaron en su mente. ¿Por qué una figura tan legendaria del Paisaje Onírico aparecería aquí, ahora? Pero no tenía tiempo para pensarlo. Esa criatura titánica, como una cordillera derrumbándose, se abalanzó sobre él. En su presencia, Veliz no era más que una hormiga. Como Archiduque Espina Carmesí, Veliz intentó instintivamente disolverse en la niebla de sangre y esquivarla. Planeaba rodear a la bestia y atacarla con una lanza de sangre manifestada. Pero, para su sorpresa, no ocurrió nada. Su cuerpo no se disolvió. Permaneció tangible. Sólo entonces el horror lo golpeó: ¡estaba en el Paisaje de los Sueños como una forma de sueño, y sus poderes ligados al mundo físico no podían funcionar correctamente allí! Y así, con el Dragón de los Sueños sobre él, con sus fauces abiertas de par en par, Veliz no pudo hacer nada más que huir en pánico ciego. Pero ¿cómo podría escapar de un dragón? En el momento siguiente, las enormes mandíbulas de la bestia se cerraron y Veliz quedó aplastado en pedazos, sin nada más que un bocado atrapado entre los dientes del dragón. El dragón giró la cabeza hacia los demás agentes de Ocho Agujas. Algunos huyeron aterrorizados; otros atacaron desesperadamente con dagas, pero ni siquiera pudieron arañarle las escamas. Con una mirada de desprecio, el dragón agitó su cola, barriendo el campo de batalla y aniquilando a docenas de atacantes de un solo golpe. Tras eliminar a casi todos, el Dragón del Sueño no se demoró. Alzó la cabeza y rugió hacia el cielo, provocando la manifestación de un nuevo portal del Paisaje Onírico. Al expandirse, el dragón se adentró en él, emergiendo en otra región boscosa del Paisaje Onírico. Allí esperaba otro escuadrón de emboscadores de Ocho Agujas. A su cabeza se encontraba una noble: la Sacerdotisa de la Telaraña, otra líder de alto rango. Al igual que Veliz, la llegada del dragón la tomó completamente por sorpresa. El pánico y la resistencia simbólica siguieron, pero todo fue inútil. El Dragón del Sueño aniquiló a casi todos en un instante. La propia Sacerdotisa de la Red fue engullida en medio de su huida, y toda su unidad fue aniquilada en un instante. Apareció un tercer portal. El dragón atacó de nuevo, implacable en su cacería. Este Dragón de los Sueños… no era otro que la forma mimética del Paisaje de los Sueños de Dorothy. En ese mismo momento, ella estaba cazando sin piedad a los operativos de Ocho Agujas y Blackdream dentro del Reino Onírico mientras preparaban sus emboscadas. El último pensamiento que permaneció en las mentes de aquellas élites de Ocho Torres mientras eran devoradas, además de "¿Por qué está el dragón aquí?", fue probablemente "¿Cómo supo exactamente dónde encontrarnos en el Paisaje de los Sueños?". La respuesta estaba en la pareja de abuelo y nieta refugiados de los sueños del Reino Onírico de la Mariposa. Fue el abuelo gato quien abrió los portales de Reino Onírico para Dorothy, usando su habilidad para conectarse a cualquier ubicación de Reino Onírico, excepto al Dominio Enigmático. ¿Y las coordenadas de esos portales? Proporcionadas por Saria. La estrategia de invasión de Ocho Espirales y Sueño Negro consistía en estacionar múltiples escuadrones oníricos en el borde de capullos oníricos específicos. Luego, un agente se infiltraba en el lugar real. En el momento oportuno, Sueño Negro transformaba a esa persona en una "puerta" que conectaba el sueño con la realidad, permitiendo el paso de los equipos de asalto. Justo antes, en el mundo real, la pequeña zorra Saria había usado un objeto místico que Dorothy le había dado para debilitar su existencia y obtener invisibilidad óptica. Con una técnica de movimiento basada en las Sombras, se movió rápidamente por el recinto de la Expo Mundial y contactó con todas las "puertas" colocadas en secreto por los agentes de Ocho-Espirales y Sueño Negro. Como Pesadilla, Saria podía detectar las coordenadas del Paisaje Onírico del capullo de cualquiera mediante el tacto. Su abuelo, un gato negro, podía entonces abrir un portal a esa ubicación, lo que permitía a Dorothy atacar con precisión. Entonces surge la pregunta: ¿cómo sabía Saria dónde encontrar estas "puertas" ocultas entre decenas de miles de espectadores? La respuesta: Adèle. Fue Adèle quien identificó cada una de las “puertas” ocultas entre la multitud. En ese momento, la deslumbrante bailarina que había convertido una actuación grupal en un espectáculo en solitario en el escenario principal de la Exposición Universal no era otra que Adèle. ¡Con la ayuda de Dorothy, Adèle evadió el cerco del Nido de Ocho Torres y se infiltró en el lugar principal disfrazada para actuar en el escenario! Cuando Adèle contactó por primera vez con Dorothy y le reveló que la vigilaban, Dorothy preparó de inmediato un plan para ayudarla a escapar. Anticipando que el Nido de Ocho Torres desplegaría múltiples contramedidas para impedir su huida, Dorothy puso en marcha las suyas. Llamó a Neftis en busca de ayuda y llamó urgentemente a su hermano, Gregor, para que se uniera a la causa. Una vez que ambos alcanzaron sus posiciones designadas, Dorothy le ordenó a Adèle que usara sus habilidades del Camino del Deseo para sembrar el caos en las calles, creando un espacio de confusión que le permitiera actuar. Durante aquella caótica escena multitudinaria, Neftis ya se había maquillado. Gregor fue más allá: no solo se maquilló, sino que incluso se vistió con ropa de mujer comprada en la calle para transformarse por completo en la imagen de Adèle. El trío —Neftis, Adèle y Gregor, vestidos de mujer— tuvo un breve encuentro orquestado en medio de ese torbellino de caos, dirigido sutilmente por Adèle, aprovechando el flujo de la multitud. Durante ese fugaz instante, Neftis tomó el sombrero de Adèle y se fue en una dirección para atraer la atención de los Ocho Agujas. Gregor, mientras tanto, se llevó las cerdas de araña que los Ocho Agujas le habían plantado a Adèle, desviando la mayor parte de sus esfuerzos de rastreo. En cuanto a Adèle, simplemente se cambió de abrigo entre la multitud y se fue llevando solo su aroma. El asunto de las cerdas de araña se había descubierto gracias a Dorothy, con la ayuda de Vania. Tras solicitar la ayuda de Dorothy, Adèle transmitió el recuerdo de toda su interacción con el Ocho-Espirales a través de un canal de información. Dorothy, analizándolo con detenimiento, observó que Adèle había tenido contacto físico indirecto con el capitán del Ocho-Espirales mediante un documento. Eso por sí solo era sospechoso. Dorothy le dio a Adèle visión espiritual para que inspeccionara su propia mano, y aunque no se veía ningún sigilo ni marcador de rastreo, Dorothy permaneció inquieta. Entonces se acercó a Vania, a pesar de la gran distancia, y usó el canal de información para transmitir la información sensorial de Adèle sobre su cuerpo, pidiéndole que revisara si había alguna anomalía. Ahora, una Beyonder de rango Carmesí en el Camino de la Madre Sagrada, Vania tenía una sensibilidad aguda a cualquier cambio en el cuerpo humano. Si bien Adèle no percibía ninguna anormalidad, Vania notó de inmediato una sutil discrepancia en los datos sensoriales de la palma derecha de Adèle: un leve rastro de anestesia. Tras su análisis, Vania concluyó que unas cerdas microscópicas recubiertas de anestesia se habían incrustado en la mano de Adèle. Aunque los nervios estaban anestesiados y Adèle no podía sentirlos, la sensación de entumecimiento sí podía ser detectada, pero no por Adèle, sino por Vania, gracias a los datos transmitidos por Dorothy. Así, Dorothy confirmó la presencia de las cerdas de araña. Después de eso, el problema se resolvió fácilmente. Adèle, usando perfume para disimular el olor a sangre, tomó una pequeña navaja y raspó una fina capa de piel de la palma de su mano, quitándole las cerdas. Luego, con el poder del Cáliz, curó rápidamente la herida; una lesión tan leve que prácticamente no le importó. Ella le entregó ese fragmento de piel sin sangre a Gregor, quien se lo llevó para engañar a los rastreadores del Ocho Agujas con las cerdas incrustadas. Sólo quedaba un último paso: hacer que Gregor, disfrazado de Adèle, fuera completamente convincente, lo suficiente como para engañar al Nido de Ocho Torres. ¿La solución de Dorothy? Que Adèle controle ella misma al doble Gregor-Adèle. Neftis no fue enviada sólo para servir de señuelo; Dorothy también necesitaba sus habilidades. Durante el breve contacto en el caos, Neftis usó su poder de la Senda de la Posesión Corporal para intercambiar las almas de Adèle y Gregor. Gregor, en el cuerpo de Adèle, se fue con Neftis, mientras que Adèle, ahora en el cuerpo disfrazado de Gregor, llevó su propia piel y atrajo al Ocho-Espirales. La transformación de una Fachada de Sombra se mantuvo incluso en estado de inconsciencia o sueño, por lo que el disfraz se mantuvo incluso después del intercambio de almas. Cuando el capitán de las Ocho Espirales se enfrentó a "Adèle", en realidad vio el cuerpo de Gregor transformado para parecerse a Adèle, pero habitado por su alma. Con la coincidencia de apariencia y alma, los Ocho Espirales fueron engañados naturalmente. Una vez que los rastreadores principales se marcharon, Nephthys se deshizo rápidamente de los matones restantes y, gracias a la levitación magnética de Dorothy, se reunió cerca del escenario principal con Gregor, aún en el cuerpo de Adèle. Allí, Nephthys realizó un ritual de invocación de almas, devolviendo el alma de Adèle del subsuelo y devolviéndole su cuerpo real. Adèle se infiltró entonces en el escenario principal disfrazada, bailando sobre el escenario mientras usaba sus habilidades para buscar "puertas" y agentes ocultos de las Ocho Espirales. Según el abuelo gato, quienes eran hipnotizados para convertirse en "puertas" presentaban una somnolencia anormal. Adèle solo necesitaba observar si presentaba somnolencia excesiva, y también podía buscar impulsos sádicos para localizar a los infiltrados de Ocho Puntas. Mientras tanto, en la subsede, Dorothy le pidió al viejo mayordomo de Neftis que realizara un segundo ritual de invocación de almas para que el alma de Gregor regresara a su cuerpo. Ambos rituales se sincronizaron a la perfección: el intercambio de almas fue instantáneo. La huida del caparazón fue un éxito. Técnicamente, Dorothy podría haber simulado un intercambio de almas a través del canal de información. Pero temía que el Ocho-Espiral pudiera poseer métodos de autenticación de almas para verificar la identidad de Adèle. Por si acaso, organizó una transferencia de almas real. Resultó que el Ocho-Espiral carecía de esa capacidad, pero Dorothy prefirió prepararse en exceso en lugar de subestimar. En definitiva, esta operación había sido una batalla de ingenio. Los Ocho Agujas eran astutos y estaban bien armados, pero Dorothy era más astuta y estaba mejor armada, superándolos por completo en maniobras. Una vez que Adèle se infiltró en el recinto principal y comenzó a actuar, los agentes ocultos de las Ocho Torres y Sueño Negro quedaron completamente expuestos. Tras encontrar las "puertas" y obtener sus coordenadas, Dorothy se permitió dormir, transformándose con decisión en su forma de Dragón de los Sueños, y comenzó su despiadada cacería de los escuadrones de emboscada de las Ocho Torres que aún se ocultaban tras las puertas oníricas. En poco tiempo, Dorothy ya había devorado a dos sacerdotes del Nido de Ocho Agujas de rango Carmesí. Ahora, se dirigía a través del siguiente portal hacia el tercer y último equipo de ataque. Cuando Dorothy, con su forma de dragón, apareció en el lugar de la emboscada final, el equipo de las Ocho Torres respondió con el mismo pánico que antes. Dorothy aplastó a muchas de las formas oníricas antes de cargar contra el comandante final, un hombre de mediana edad, ligeramente regordete: el Sacerdote de los Ojos de Araña. Justo cuando estaba a punto de devorarlo, un destello de luz blanca pálida brilló ante sus ojos. Por primera vez desde que entró en el Paisaje Onírico, Dorothy sintió una verdadera sensación de peligro y se desvió para esquivarlo. El rayo de luz abrió un enorme corte en el suelo. Dorothy se giró hacia la fuente: lo que vio fue una figura humanoide flotando en el aire, cubierta de un pelaje brillante y con brillantes alas de polilla extendidas detrás de ella. “ Dragón...” En ese momento, Gu Mian, el Apóstol de la Polilla, miró al aterrador Dragón de los Sueños con una furia como nunca antes había mostrado.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 743

Estás leyendo el capítulo 743 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 23 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.