Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 629 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Cuando Gossmore vio al Gólem de la Espejo Lunar elevarse de forma antinatural en el aire y comenzar a recuperar su forma original, una sensación ominosa la invadió. Apretando los dientes y soportando el dolor, aceleró de nuevo, dirigiéndose hacia el Templo de la Espejo Lunar, que había recuperado su forma de catedral.
Al atravesar las puertas y entrar en el gran santuario del templo, lo que vio fue un suave resplandor plateado suspendido bajo el techo abovedado. Aunque Gossmore no comprendió de inmediato la naturaleza de esta luz, su instinto le decía que quien la había estado obstruyendo desde las sombras todo este tiempo debía estar dentro de ese resplandor.
Habían alterado su ritual secuestrando el Templo de la Espejo Lunar, transformándolo en un gólem gigante, interfiriendo en sus acciones mediante ilusiones... Desde que llegó a Glamorne para llevar a cabo su misión, la presencia —probablemente vinculada a la Facción de Vigilancia Pritt— la había saboteado una y otra vez, haciendo que sus planes fracasaran una y otra vez. Gossmore, furioso, solo deseaba arrastrar a este manipulador y destrozarlos mil veces.
Estaba convencida de que quien se escondía tras todo esto tenía una estrecha conexión con el templo, y en ese momento, ninguna existencia en su interior parecía satisfacer sus expectativas más que el resplandor plateado que lo cubría. Así que, al irrumpir en el santuario, se abalanzó de inmediato hacia el resplandor. Entre el resplandor, distinguió vagamente una figura: sin duda, su objetivo.
Corriendo hacia la luz, Gossmore balanceó sus seis brazos, cada uno agarrando una púa larga, y apuñaló hacia su objetivo final de esta batalla, sin piedad.
Pero lo que la recibió no fue un impacto satisfactorio, sino una repentina oleada de oscuridad.
Justo cuando estaba a punto de atacar, una negrura pura surgió de la figura dentro del resplandor plateado, envolviéndola a ella y al espacio que la rodeaba. En un instante, la figura desapareció. Su visión quedó completamente consumida.
Aun así, Gossmore no detuvo su ataque. Se abalanzó hacia donde había visto al objetivo por última vez, pero no encontró nada. Su ataque contundente solo impactó en el aire. Perdiendo el equilibrio, comenzó a caer, no hacia el suelo del templo, sino hacia un reino de sombras.
" Qué…"
Reaccionando con rapidez, Gossmore encendió su espiritualidad y volvió a elevarse. Se quedó suspendida en el aire, observando su entorno. Pero lo único que podía ver era oscuridad.
Oscuridad. Oscuridad ilimitada y vacía. Tan profunda que ni siquiera su propia mano era visible. Una negrura absoluta y opresiva.
Suponiendo que su visión había sido afectada por alguna fuerza mística, Gossmore no dudó: se arrancó los ojos, los aplastó, dejó que la sangre se evaporara y los regeneró. Sin embargo, incluso con ojos nuevos, no vio nada. Esta oscuridad era tan absoluta que ni siquiera una Sombra Carmesí como ella podía ver dentro de ella.
“ Hmph… Un dominio completamente negro, ¿verdad?”
Con un resoplido frío, Gossmore descendió con calma, aterrizando en lo que parecía ser el suelo oscuro del santuario. No hizo ningún otro movimiento.
Ahora, Gossmore confiaba en su agudo oído, escuchando atentamente cualquier sonido proveniente de la oscuridad que la rodeaba, anticipando un ataque repentino.
Efectivamente, tras unos instantes de silencio, oyó pasos rápidos tras ella. Rápidamente lanzó una púa de sangre en dirección al sonido, pero no detuvo los pasos. Algo seguía acercándose rápidamente.
"¿ Lo esquivaste?"
Murmurando para sí misma, alzó sus púas de sangre una vez más para defenderse, concentrándose en la dirección del sonido. Oyó el blandir de una espada; la bloqueó con su púa; el impacto resonó en el vacío. Inmediatamente contraatacó con sus otros brazos, pero solo golpeó el aire.
“ Esquivado de nuevo…”
Se dio cuenta de esto con fastidio. Preparando una represalia más agresiva, lanzó otra ofensiva, pero todas fallaron una vez más. Tras un breve intercambio, el enemigo invisible se retiró una vez más a la oscuridad.
En alerta, Gossmore reanudó su escucha atenta. Pronto, oyó pasos provenientes de una nueva dirección. Como antes, atacó, chocando una vez más con su oponente invisible. Logró parar algunos golpes, pero ninguno de los suyos dio en el blanco. Finalmente, su enemigo se escabulló de nuevo en la oscuridad.
“ Tch…”
Gossmore estaba furiosa. Incapaz de ver ni de asestar un golpe, todos sus crueles pensamientos e instintos quedaron reprimidos y reprimidos, hirviendo en frustración.
Poco después, repelió otro ataque usando solo su oído. Luego, manteniéndose alerta, esperó el siguiente sonido, pero no llegó.
Perplejo, Gossmore frunció el ceño. ¿Estaba el enemigo preparando algo mayor?
De repente, una oleada de dolor insoportable le recorrió la espalda. Podía sentirlo con claridad: un corte, asestado por una espada. Un fuerte golpe le había asestado la espalda.
" ¿ ¡Qué!?"
Apretó los dientes, se giró y contraatacó, pero una vez más no golpeó nada.
¿¡ Qué pasa!? ¡¿Por qué no oí nada?!
El pánico la invadió. No había oído nada antes del ataque. ¿Había huido el enemigo? Pero aun así, ¡debería haber oído un sonido de aire agitado!
Mientras se tambaleaba por la conmoción, otra oleada de dolor la golpeó en el costado: le habían cortado el abdomen. Esta vez, gritó de dolor.
“— !!”
Y en ese momento, se dio cuenta del problema: no podía oír su propia voz. Había perdido la audición.
Paralizada, Gossmore estaba atónita. No solo había perdido la vista, sino también la audición. Con razón había recibido esos golpes sin darse cuenta.
Invidente y sorda, Gossmore empezó a sentir un ligero pánico. Para sobrellevarlo, empezó a usar un nuevo método: detectar los rastros de sangre en el arma del enemigo. Esperaba localizar a su enemigo detectando su propia sangre.
Al principio, esto funcionó. Su percepción espiritual le permitió esquivar dos cortes más. Pero al tercero...
Un borde afilado le desgarró la garganta.
Para su horror, Gossmore se dio cuenta de que incluso su sentido espiritual se estaba desvaneciendo, atenuándose en ese lugar… y luego desapareciendo por completo.
Tras perder tres conexiones sensoriales con el mundo exterior, Gossmore entró en pánico aún más. Intentó desesperadamente olfatear el olor a sangre en el aire, intentando rastrear al enemigo por el olor de su propia sangre en la espada. Al mismo tiempo, comenzó a golpear el suelo bajo sus pies, intentando atravesar la catedral y escapar de aquel espacio extraño y completamente oscuro.
Usando su poco agudizado olfato, Gossmore logró bloquear un solo ataque, pero dos de sus brazos fueron cercenados en el proceso. A medida que su olfato también comenzaba a debilitarse, redobló sus esfuerzos frenéticamente. Finalmente, justo cuando perdió por completo su olfato, Gossmore abrió un agujero en el suelo de la catedral con un golpe desesperado y se desplomó, cayendo del Templo de la Espejo Lunar.
Justo cuando se regocijaba por finalmente escapar de esa maldita capilla negra, la escena frente a ella la llenó de desesperación.
Oscuridad.
La misma oscuridad absoluta e interminable: ni luz, ni un solo sonido. El vacío eterno la rodeaba una vez más. Había escapado de una prisión solo para descubrir que estaba dentro de una aún mayor.
No solo el templo, sino todo el Lago Atadura Estelar, e incluso Glamorne, habían sido engullidos por esta oscuridad abrumadora. Gossmore se había liberado de una jaula, solo para encontrarse atrapada en una mucho más grande.
Helada hasta la médula, no se detuvo a pensar. Se adentró ciegamente en la oscuridad, volando hacia una dirección desconocida. Ya no le importaba adónde iba; solo que tenía que escapar de esta oscuridad. No podía ser eterna. Tenía que abrirse paso.
Pero antes de que pudiera llegar lejos, otra punzada de dolor abrasador la atravesó. Sin previo aviso, su abdomen fue atravesado por detrás. El misterioso enemigo, de alguna manera, la había alcanzado de nuevo.
Golpeada de nuevo, Gossmore apretó los dientes. Usando la ubicación de su herida como referencia, giró y devolvió el golpe hacia la supuesta dirección de su atacante. Esta vez, su espada chocó contra algo: un bloqueo exitoso. Había perdido la vista, el oído y el olfato, pero aun así logró deducir correctamente la posición de su enemigo. Aun así, su contraataque fue bloqueado de nuevo.
Al darse cuenta de que no podía escapar, Gossmore prefirió flotar en el lugar, preparándose una vez más.
Ahora no podía ver, oír, oler ni percibir a través de la espiritualidad... Lo único que le quedaba era su increíble vitalidad. Decidió confiar únicamente en su dolor: cuando la golpearan, juzgaría la ubicación del enemigo por la herida y luego contraatacaría.
Y así, con cada agonizante tajo, mientras era descuartizada centímetro a centímetro, Gossmore contraatacaba una y otra vez. Aunque cada golpe de represalia fallaba o era bloqueado, ella seguía adelante, apostando a la esperanza de que su oponente finalmente resbalara, o a que ocurriera un milagro.
Pero no se produjo ningún milagro.
Sólo una desesperación más profunda.
Con cada contraataque, Gossmore notaba algo extraño: los cortes del enemigo se debilitaban. Empezó a sentir cada vez menos dolor.
Al principio, pensó que su enemigo estaba agotando sus fuerzas. Quizás su regeneración finalmente superaba el daño. Pero cuando le amputaron el brazo por completo y el dolor fue menor del debido, fue entonces cuando comprendió la verdad.
En la oscuridad, no podía ver sus heridas, pero sabía exactamente lo doloroso que debía ser perder una extremidad. Y esto no era así.
La fuerza del enemigo no estaba disminuyendo; su capacidad de sentir dolor sí.
Estaba perdiendo incluso su último sentido: el tacto y el dolor. Como los demás, también estaba siendo devorado por la oscuridad.
“ ¡No… no!!”
En ese momento, Gossmore sintió un miedo intenso. La pérdida de sus sentidos la había hecho entrar en pánico, pero ¿la pérdida del dolor? Eso la aterrorizó. La mujer orgullosa y desdeñosa, que antes se había burlado de todo lo que estaba por debajo de ella, finalmente sintió miedo.
¡ No! ¡No me quites esto también! ¡Dolor! ¡Es el regalo de la Reina!
En el vacío negro, Gossmore comenzó a gemir. Atacó con furia en todas direcciones, intentando evitar que su dolor se desvaneciera, pero fue inútil. Se sentía cada vez menos, y con el tiempo, incluso esa última sensación desapareció.
¡ Alto! ¡¡¡Para esto!!!
Para entonces, toda su arrogancia la había abandonado. Lo único que quedaba era el miedo.
Sin visión, sin oído, sin olfato, sin espiritualidad, y ahora sin dolor, Gossmore estaba completamente inconsciente. Nada de lo que veía, oía o tocaba existía ya. Solo había una oscuridad infinita.
La sensación es el canal por el que recibimos información. Sin ella, nos enfrentamos a lo desconocido, y lo desconocido… es el origen del miedo, la forma más auténtica de terror. Entre los conceptos asociados con la espiritualidad de la Sombra, uno de los más importantes es el miedo: el temor a lo desconocido infinito, oculto en la oscuridad perpetua. Es una de las esencias de la Sombra y un dominio sobre el cual el Señor de la Sombra ostenta autoridad.
Tras perder el sentido, Gossmore finalmente enloqueció. Ya no se agitaba al azar, sino que comenzó a crear innumerables agujas de sangre, clavándoselas frenéticamente. Desató la divinidad de la Reina Araña al máximo, intentando infligirse un dolor insoportable; buscando desesperadamente dolor, solo para volver a sentir algo.
Pero todo fue en vano.
Por más brutalmente que se mutilara, no podía sentir nada. Y así, en su locura, siguió empalándose, hundiéndose cada vez más en un ciclo de autodestrucción.
“ El dolor… el regalo… el regalo… de la Reina…”
Pasó el tiempo, y no supo cuánto. En ese vacío donde nada se sentía, Gossmore finalmente agotó toda su espiritualidad. Sin ese apoyo, su regeneración cesó. Y así, Gossmore murió por su propia mano.
Grieta.
De repente, se escuchó el sonido de cristales rotos.
En el dominio completamente oscuro, grietas plateadas de luz comenzaron a extenderse en todas direcciones, hasta que cubrieron todo el espacio.
Entonces, el reino completamente negro se derrumbó, fragmentándose como vidrio en pedazos que se disolvieron en la nada. Desde arriba, la luz plateada de la luna volvió a caer, iluminando la superficie del Lago Atadura Estelar.
La luna llena aún colgaba en el cielo, y su reflejo centelleaba sobre el agua. En la orilla del lago se alzaban dos figuras.
Uno: un cadáver grotescamente retorcido, empapado en sangre y clavado al suelo por docenas de púas. Sus heridas aún rezumaban sangre, manchando la tierra y filtrándose al lago. Sus ojos, desorbitados, y su boca abierta estaban paralizados por el terror.
La otra: una extraña muchacha de pie ante el cadáver. Flotaba ligeramente por encima del suelo, envuelta en cabello plateado y gasa blanca. Su piel era en parte cristalina y espejada, sobre todo en las manos. Su pecho, cintura y rostro aún conservaban un tono suave y níveo, como jade delicadamente tallado. Sus ojos plateados eran tranquilos, inexpresivos y fríos.
Bajo la luz de la luna, la Doncella del Espejo observaba en silencio al ahora inerte Gossmore. No se movió, como si esperara algo.
Y no pasó mucho tiempo antes de que el cadáver de Gossmore se moviera.
Su cabeza, que había permanecido inmóvil, se levantó lentamente bajo una fuerza desconocida. Inclinó el rostro hacia la chica que tenía delante. Las ocho pupilas de sus ojos, abiertos y fijos, giraron descontroladamente, y luego se fijaron en la figura que tenía delante.
Ante esta visión, la Doncella del Espejo finalmente habló, su voz fría y distante.
Morrigan . Espero que estés bien...
Al escuchar las palabras de la niña, la cabeza de “Gossmore” se movió mecánicamente, luego abrió la boca y graznó con voz ronca.
“ Selene… Incluso ahora… aún te mantienes firme… y has vuelto para interferir con Britton… qué inesperado…”

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 629
Estás leyendo el capítulo 629 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 23 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.