Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 619 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En las afueras de Tivian, un lugar recóndito ocultaba una prisión secreta. Dentro, sacerdotes que debían emprender un importante viaje, fueron encarcelados tras sufrir una humillante emboscada. Después de varios días de estricta vigilancia, perdieron toda esperanza de escapar.
En una celda estrecha y oscura, el sacerdote Pearson de la Iglesia de Tivia seguía atrapado. Unas pesadas cadenas le sujetaban el cuerpo y los gruesos muros de piedra le impedían el paso a la libertad.
Dentro de esa jaula, Pearson había intentado salvarse innumerables veces. Intentó liberarse de los grilletes, escapar de la prisión y rescatar a sus compañeros cautivos para que pudieran regresar al Distrito de la Catedral e informar de lo sucedido. Pero la resistencia de los candados, la solidez de los muros y la estricta seguridad habían superado con creces las expectativas de Pearson. Tras agotar todas sus fuerzas, no había logrado el menor avance. Cada intento fracasó.
Ahora, Pearson permanecía sentado, desplomado en la celda oscura y estrecha, apoyado contra una pared, con la mirada perdida en el frío techo. Sus pupilas estaban vacías y apagadas. Había renunciado a escapar. Ahora simplemente esperaba en silencio su final.
“Según esa gente… una vez que hayan organizado su método de atadura de almas, simplemente se desharán de nosotros, ¿no? Parece que… este es un final irreversible. Es una lástima que no haya podido obtener noticias sobre el peligro que la hermana Vania y los demás están a punto de enfrentar.”
Así pensó Pearson, desesperado. Como clérigo, en tales circunstancias, la oración era lo único que le quedaba.
“Oh Señor… Madre Santísima y misericordiosa… si la Hermana Vania es verdaderamente la elegida por Ti, entonces te pido que la bendigas con protección. Por favor, líbranos de esta prisión, para que podamos revelar la conspiración que atenta contra tus elegidos…”
Cerró los ojos y rezó en silencio. Era una oración que había repetido incontables veces en los últimos días, aunque ninguna había surtido efecto. Pearson no esperaba que esta fuera diferente, hasta que un fuerte estruendo fuera de la puerta de su celda le hizo cambiar de opinión.
¡¡Boom!!
“¿Qué está pasando? ¡Ah!”
¡Nos están atacando! ¡Que alguien nos ayude!
Fuera de la celda de Pearson, se desató un caos repentino: vientos huracanados, gritos, alaridos, disparos... todo a la vez, en oleadas. La cacofonía dejó a Pearson paralizado, y el vacío en sus ojos se desvaneció en un instante.
¿Qué está pasando? ¿Una pelea afuera...? ¿Será que otro prisionero se escapó? ¿O...?
Los pensamientos de Pearson se aceleraron con asombro. Se enderezó, aguzó el oído y escuchó con más atención lo que ocurría tras los muros. El viento y el estruendo de las armas que acababan de estallar comenzaron a amainar de repente, y en menos de un minuto, todo el ruido se desvaneció en un silencio absoluto. Fuera de la celda, reinaba de nuevo la calma.
Mientras escuchaba, Pearson se preguntó si la lucha había terminado. Justo cuando intentaba adivinar quiénes eran los combatientes y cuál había sido el resultado, la pesada puerta de hierro que tenía delante se abrió de golpe.
“Puaj…”
Con el brusco cierre de la enorme puerta, un destello de luz y una ráfaga de viento inundaron la estrecha celda. El repentino brillo y el frío hicieron que Pearson, instintivamente, se llevara una mano a los ojos para protegerse.
“Este viento…”
Justo cuando se le ocurrió la idea, una figura apareció en la puerta abierta. Pearson vio a una figura misteriosa, con una capa y una capucha manchadas de sangre, avanzar lentamente, elevándose sobre él y mirándolo desde arriba, sentado en el suelo.
“¿Quién… quién eres tú?”
Pearson gritó conmocionado. De debajo de la capucha se oyó la voz de una mujer.
“Soy un protector de Pritt, alguien que purga a la nación del veneno de araña.”
“¿Eliminar el veneno de la araña… Quieres decir… que eres enemigo del Nido de las Ocho Agujas? ¿Eras tú quien luchaba contra los guardias hace un momento?”
Pearson preguntó incrédulo, y la misteriosa mujer respondió.
“Para ser precisos, así era. Los colmillos del Nido de las Ocho Agujas ya se han clavado en los nervios de esta nación. Estamos aquí para sanarla. Por eso hemos venido a rescataros a ti y a tus compañeros.”
“Ahora eres libre, sacerdote. Regresa a la Catedral del Himno e informa al arzobispo de todo lo que has vivido. Se está preparando un ritual perverso. Jóvenes santos se adentran directamente en el peligro. Solo el fuego purificador del juicio podrá salvar lo que quede.”
Cuando la misteriosa mujer encapuchada terminó de hablar, arrojó una llave al suelo frente a Pearson. Antes de que pudiera reaccionar, se desvaneció flotando sin esfuerzo, saliendo por la puerta abierta, dejando a Pearson atónito, mirando la llave que había caído ante él.
“…¿Un patriota de Pritt… y un aeromante?”
Murmurando mientras tomaba la llave, la mirada de Pearson se agudizó con renovada determinación. Tras un instante para recuperar el aliento, usó la llave para abrir los grilletes que lo sujetaban.
…
Pritt continental, región suroeste: Glamourne.
Era de noche en Glamorne. El cielo estaba despejado, un mar de estrellas. Una luna llena, redonda y brillante, colgaba en lo alto del firmamento, proyectando su luz plateada sobre la tierra oscura, guiando a todos los que vagaban bajo el manto de la noche.
La luna y las estrellas se reflejaban en la vasta superficie del lago Vínculo Estelar, cuyas aguas tranquilas parecían salpicadas de incontables puntos de luz estelar semejantes a gemas. Entre ellos, el reflejo de la luna era la joya más grande y brillante, adornando el centro mismo del lago, donde la catedral central aún permanecía erguida e inmóvil.
Dentro de la catedral, reinaba una iluminación perfecta. Los guardias del equipo de la Peregrinación de las Santas Reliquias, como siempre, vigilaban atentamente cada rincón. En el interior, bajo la majestuosa cúpula de la amplia nave central, se habían congregado numerosas personas. Al acercarse, se pudo observar que se trataba de más de una docena de monjas, todas vestidas con sus hábitos.
Ante la imponente estatua de la diosa que sostenía el espejo, las monjas se agrupaban de dos en dos o de tres en tres, conversando y consultándose en voz baja. Sus rostros reflejaban una alegría palpable, como si algo verdaderamente gozoso hubiera ocurrido. En un rincón de la catedral se encontraban dos figuras con atuendos ligeramente distintos a los del resto: Vania Chafferon y la “Hermana Gray”, interpretada en ese momento por Gossmore.
“No esperaba que el entrenamiento saliera tan bien. En apenas un día, ya todos actúan como si llevaran semanas ensayando. Pensé que tardarían mucho más” dijo Vania mientras estaba de pie sobre el limpio suelo de mármol, observando a las monjas frente a ella.
A su lado, Gossmore respondió con una sonrisa.
“Ya te lo dije: el Ritual de Santificación no es difícil en esencia. Siempre que se memoricen los conjuros y los cantos tengan ritmo, todo lo demás fluirá naturalmente. Simplemente sigue los pasos tal como se indican.”
Tras ser persuadida no solo para participar en el Ritual de Santificación sino también para servir como su oficiante principal, Vania comenzó a seguir las instrucciones de la “Hermana Gray”, recibiendo lo que se denominaba “entrenamiento especial” para dominar el ritual en poco tiempo.
Gossmore, haciéndose pasar por la Hermana Gray, le explicó a Vania todo el proceso ritual: la posición de la oficiante, el método de recitación y demás. También le entregó una extensa hoja con notaciones fonéticas, supuestamente el conjuro principal del ritual. Debido a sus propiedades tóxicas para la mente, el verdadero significado del conjuro era imposible de aprender o comprender. En su lugar, estaba transcrito en la antigua fonética Pritt, lo que permitía memorizarlo y recitarlo sin entenderlo.
Gracias a su formación en el Departamento de Escrituras Históricas, Vania estaba familiarizada con la memorización mecánica de textos. Logró memorizar el conjuro completo casi a la perfección en poco más de medio día. Tras comprobarlo, Gossmore la felicitó y decidió acelerar el programa de entrenamiento.
Entraron en la segunda fase del entrenamiento. Siguiendo las instrucciones de Gossmore, Vania pidió prestadas a más de una docena de monjas de la iglesia cercana a Glamorne para que sirvieran como asistentes oficiantes. Juntas, se trasladaron a la catedral central del lago para comenzar los ensayos generales. Las monjas, encantadas de poder participar en un ritual tan importante junto a Vania, estaban entusiasmadas y motivadas.
Bajo la tutela de Gossmore, Vania dominó rápidamente todos los gestos propios de la oficiante principal. Mientras tanto, las monjas asistentes aprendían sus funciones: apoyar los pasos rituales de Vania, delimitar el espacio ritual con sus movimientos y entonar himnos de alabanza.
Por fin, tras largas horas de entrenamiento, todos conocían su papel. Los distintos componentes del ritual se habían practicado. Para entonces, el cielo fuera de la catedral se había oscurecido, anunciando el fin de otro día.
“Bueno, ya es tarde” dijo Gossmore mientras miraba el cielo iluminado por la luna.
“Hermana Vania, pronto todos deberían volver a descansar. Pero antes, repasemos el ritual completo una vez más, tal como lo hicimos antes.”
Vania asintió.
“Sí, ya es hora de que volvamos. Pero repasarlo una vez más antes suena bien para reforzar el aprendizaje.”
“Muy bien… Hermanas, hagamos un último ensayo general antes de regresar.”
Gossmore llamó a las monjas dispersas en la nave. Al oírla, se reagruparon rápidamente y se dispusieron en formación ritual. Vania tomó su lugar al frente, frente a la inmensa estatua de la Diosa del Espejo Lunar.
“Hermana Vania” dijo Gossmore al acercarse”, antes de comenzar este último ensayo, hay una cosa más que me gustaría decirle.
Vania ladeó la cabeza con una leve expresión de confusión.
“Si hay algo que decir, dígalo, hermana Gray.”
Gossmore se giró en silencio, contemplando la gran estatua del Espejo de la Luna que tenía al lado. Luego comenzó a hablar despacio.
En el Ritual de Santificación, los dos elementos más cruciales son el conjuro ritual y el símbolo ritual. Al modificar uno o ambos, el ritual puede adaptarse a diferentes deidades. Por eso, en el mundo del misticismo fuera de la Iglesia, a menudo se le llama ritual de sustitución: una forma de ritual altamente adaptable.
Ahora que dominas el conjuro, técnicamente solo necesitamos cambiar el símbolo ritual por uno de la Virgen María, y el Ritual de Santificación podrá continuar. Desafortunadamente, la estatua simbólica simplificada de la Virgen María aún está en camino con el equipo que llegará. Debemos esperar a su llegada para realizar el ritual formal.
El símbolo de esta reliquia herética es claramente la estatua de la diosa herética. Cuando llegue la estatua de la Santa Madre, la reemplazará. Durante el ritual, Hermana Vania, debes concentrar toda tu atención en la estatua que la reemplazará, tratándola como el centro y el objetivo del ritual. Solo así el ritual tendrá éxito.
“La principal tarea del oficiante es mantener la atención fija en el símbolo sustituto mientras recita el conjuro. En teoría no es difícil, pero requiere práctica para evitar errores. Lamentablemente, aún no tenemos la estatua para que practiques… Así que pensé que podríamos improvisar.”
Al oír todo esto, Vania respondió confundida.
“¿Entrenamiento de la atención? Eso sí que suena necesario… ¿Tienes algo en mente para usar como enfoque alternativo?”
“Sí, me ofreceré como tu objetivo” dijo Gossmore, provocando una reacción de sorpresa por parte de Vania.
“¿Eh? Hermana Gray, ¿está diciendo… que quiere que la trate como si fuera la Virgen María?”
Gossmore sonrió y aclaró.
“No, no, eso sería un sacrilegio. Solo quiero decir que me trates como a un muñeco de práctica. Observaré tu mirada y comprobaré si mantienes la concentración. Así, serás más hábil cuando la estatua de verdad esté colocada.
“Ah, claro.”
Vania asintió en señal de comprensión.
Satisfecha, Gossmore dio un paso al frente y se colocó al frente de la formación ritual, de espaldas a la estatua de la Diosa del Espejo Lunar. Se posicionó entre Vania y las demás monjas.
“Una vez que se retire la estatua herética, la de la Santa Madre se colocará justo aquí, un poco detrás de mí. Así que ahora, Hermana Vania, mantén la vista en mí y repasa el ensayo.”
Vania asintió y luego dirigió a las monjas reunidas en una práctica final del Ritual de Santificación.
Al comenzar el ensayo, Vania, de pie como oficiante principal, mantuvo la mirada fija en Gossmore, que estaba delante. Tras hacer una reverente reverencia, comenzó a avanzar con movimientos lentos y elegantes.
Las monjas auxiliares se formaron en filas, rodeando a Vania en el centro del espacio ritual. Caminaban en círculos superpuestos mientras entonaban himnos en voz baja. El eco de susurros femeninos y puros llenaba la espaciosa catedral, tejiendo un aura de misticismo y solemnidad.
En el centro, tras dar varios pasos, Vania realizó lentamente una serie de gestos rituales. Finalmente, se arrodilló, con las manos juntas sobre el pecho, y comenzó a recitar el conjuro” cuyo significado aún desconocía” con claridad y reverencia, manteniendo la mirada fija al frente.
Gossmore permaneció inmóvil, justo donde ella miraba. Al ver comenzar el ensayo general, la sonrisa en sus labios adquirió un matiz más afilado y malicioso. Mientras comprobaba la mirada concentrada de Vania y la recitación del conjuro, murmuró para sí misma.
“Oh Reina de la Red Profunda, a quien temen todos los seres vivientes… Diosa de las Sombras y el Asesinato, Señora del Tormento y el Dolor, Señora de la Sangre… Yo, Gossmore Archique, tu más fiel servidor, ahora te ruego en el umbral del mundo presente.
“Con el cuerpo de una Bruja Regente, actuaré en Tu nombre. Seré Tu voluntad. Tu imagen, Tu símbolo: caminaré por el reino mortal, temida y venerada.”
“Ahora, consagro este dominio iluminado por la luna bajo mis pies en Tu Nido de Telaraña…”

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Estás leyendo el capítulo 619 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.