Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 604 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Tivian, costa este de Pritt.
Era por la tarde, y en el barrio catedralicio del Tivian Norte se había congregado una multitud bulliciosa, llenando el ambiente de emoción. En la amplia plaza frente a la Catedral del Himno, se habían reunido ciudadanos de todo Tivian. La plaza estaba repleta de gente de toda condición social.
Aunque hoy era domingo” día en que los ciudadanos acudían a la iglesia para el culto semanal, convirtiéndolo en el día de mayor afluencia de la semana”, aun así, rara vez se había visto tanta gente en el barrio de la catedral un domingo cualquiera. Un vistazo a la plaza revelaba no solo a creyentes devotos y piadosos, sino también a muchos ciudadanos comunes que normalmente mostraban poco interés en la actividad religiosa. El motivo de su presencia se encontraba en el centro de la plaza.
En el centro de la plaza se alzaba una modesta plataforma de madera, erigida provisionalmente y custodiada por varios guardias. En su interior descansaba una elegante vitrina de cristal. Dentro yacía un trozo de tela desgastado y poco atractivo, con una inscripción descolorida de una escritura sagrada. Por la disposición de la escena, resultaba evidente que la plataforma se había construido simplemente para elevar la vitrina y facilitar su contemplación por el público. Sin embargo, casi nadie prestaba atención a la reliquia. En cambio, todas las miradas se dirigían a la figura que se encontraba junto a ella: una joven monja vestida con un hábito blanco.
“¡Ah… ¿De verdad eres la Hermana Vania? Eres aún más hermosa que en los periódicos. Como se esperaba de una santa que recibió la revelación de la Santísima Madre…”
En el andén, rodeada de gente, una anciana se encontraba frente a la Hermana Vania, apretando sus manos con temblorosa emoción mientras hablaba. Al oírla, Vania esbozó una sonrisa algo incómoda y respondió con dulzura.
“Ah… señora, no soy más que una humilde monja encargada de custodiar una reliquia sagrada. Soy solo una entre los miles de millones de fieles del Señor, ninguna santa en absoluto…”
“Con todo lo que has vivido, Hermana Vania, ¿cómo podríamos llamarte sino santa? He sido una devota creyente toda mi vida, rezando a la Santísima Virgen cada día, y ahora el Señor finalmente me ha concedido su gracia al enviarme a una santa viviente. Déjame sostener tu mano un poco más; si puedo llevarme a casa tan solo una pizca de la bendición de una santa, entonces mis hijos y nietos estarán a salvo.”
“¿Qué clase de lógica es esa…?”
La anciana, devota y efusiva, prosiguió con su discurso, visiblemente emocionada. Vania, por un instante, no supo qué responder, así que solo pudo seguir sonriendo con torpeza mientras sostenía la mano de la mujer.
Además de Vania, la anciana, y algunos guardias, muchos otros ciudadanos también se encontraban en el andén. Todos habían subido desde la plaza y ahora formaban fila detrás de la anciana, guiados ordenadamente por los guardias. Después de que la mujer fuera acompañada a regañadientes fuera del andén debido a una conversación prolongada, un ciudadano se adelantó y estrechó la mano de Vania sin dudarlo.
“¡Por fin tengo el honor de conocerla, Hermana Vania! Usted es el orgullo de Pritt. ¿Quién iba a pensar que Tivian podría producir a alguien como usted, que, bajo la guía del Señor, ha logrado tanto en tan poco tiempo? He oído que incluso logró inspirar a gente en un lugar tan depravado como Moncarlo. ¡Es increíble!”
El hombre se deshizo en halagos, y Vania, sin saber cómo responder, solo pudo ofrecer una sonrisa seca y educada.
“Gracias… gracias por su apoyo…”
Había transcurrido más de un mes desde que Vania fue nombrada oficialmente Portadora de la Sagrada Reliquia por el Monte Sagrado e inició su peregrinación. Tras completar su primera parada en Moncarlo, continuó su viaje, visitando diversas ciudades de Ivengard, Cassatia y Falano, hasta regresar finalmente a su tierra natal, Tivian, en Pritt.
En Tivian, le ofrecieron una gran bienvenida. No solo innumerables ciudadanos locales acudieron al puerto para recibirla, sino que incluso el arzobispo Francesco de la diócesis de Pritt se presentó en persona. El revuelo resultante provocó una leve congestión de tráfico en los alrededores del puerto.
Aunque Vania había sido recibida con gran afecto en las ciudades anteriores, ninguna había alcanzado la magnitud de la acogida en Tivian. Esto se debió en gran medida al efecto local: Vania era de Pritt, de la propia Tivian. Las hazañas legendarias que había logrado en el extranjero y la amplia cobertura mediática la habían convertido en un símbolo de orgullo local. Los periódicos de Tivian estaban deseosos de dedicar más espacio a sus historias, lo que le otorgó a Vania mayor influencia en su tierra natal que en ningún otro lugar. Esta influencia se reflejó no solo en la bienvenida que recibió, sino también en la inauguración oficial de la exposición de su reliquia sagrada.
Como metrópolis de renombre mundial, la población de Tivian superaba con creces la de una pequeña ciudad-estado como Moncarlo. Al comenzar la exposición, la multitud de visitantes desbordó el santuario de la Catedral del Himno. Sin otra opción, las autoridades eclesiásticas locales tuvieron que trasladar el evento a la plaza exterior. Se construyó una plataforma provisional para que los ciudadanos pudieran contemplar la reliquia desde lejos y también, por turnos, verla de cerca. Sin embargo, era evidente: en comparación con la reliquia en sí, los ciudadanos de Tivian estaban mucho más interesados en la joven monja que la custodiaba.
En la plataforma, junto a la vitrina, Vania saludaba a cada devoto visitante con sonrisas pacientes y apretones de manos. En comparación con la reliquia sagrada que se exhibía, estos peregrinos estaban mucho más deseosos de interactuar con ella personalmente.
Esta escena le recordó a Vania la vez que se había enfrentado a visitantes en Moncarlo, pero la multitud en Tivian era mucho mayor, y su tamaño por sí solo la hizo sentir abrumada.
Afortunadamente, en comparación con los espectadores groseros e incluso lascivos de Moncarlo, los peregrinos de aquí eran mucho más respetuosos. La mayoría eran creyentes genuinamente devotos, inspirados por sus historias en los periódicos. Otros eran nacionalistas orgullosos de ver a una monja nacida en Pritt alcanzar fama internacional. Al interactuar con estos dos tipos de personas, Vania se sentía mucho más a gusto que nunca en Moncarlo.
La exhibición pública duró entre dos y tres horas. Incluso hacia el final, no había señales de que la multitud disminuyera. Justo cuando Vania sentía que estaba al límite, las autoridades de la iglesia de Tivia finalmente dieron por terminado el evento del día. Una vez que la multitud se hubo dispersado gradualmente, la exhausta Vania por fin pudo descansar.
“¡Jajaja…!”
Sentada en su banco favorito dentro de la Catedral de los Himnos, Vania bebió un largo trago de agua de una botella y exhaló profundamente. Le ofreció la botella a un lado, donde una compañera monja, vestida con el hábito estándar, la aceptó de inmediato. Al poco tiempo, un grupo de monjas se congregó a su alrededor, agolpándose con entusiasmo.
“¡Vania, Vania! ¡Cuéntanos más sobre lo que sucedió después de que los bárbaros del mar te capturaran! ¿Cómo los convertiste? ¿Recibiste realmente la Revelación del Señor?”
“Aya, Sophie, ella terminó anoche la historia de los bárbaros del mar. Ahora es el turno de los herejes de Addus. Vania, ¿es cierto que luchaste contra ellos cara a cara?”
“¡No estuve allí anoche! ¡Me lo perdí! Por el bien de nuestra vieja amistad, venga, sigue contando la historia, Vania…”
“Vania… ¿qué se siente al recibir la Revelación del Señor? ¿Puedes contárnoslo? ¿Tienes alguna costumbre especial…? ¿Cómo podemos nosotros también recibir la Revelación del Señor?”
…
Rodeada de sus antiguas compañeras que charlaban sin cesar, Vania, que acababa de atender a incontables peregrinos, sintió de repente que le empezaba a doler la cabeza. Nunca se le había dado bien decir que no a los demás, así que ni siquiera sabía por dónde empezar a responder. Justo cuando se sentía abrumada, una voz familiar resonó como la de un salvador.
¿Qué hacen todos reunidos aquí? ¿Han terminado su trabajo? Todavía no es la hora del descanso, ¿qué hacen aquí?
Una voz severa se abrió paso entre el bullicio, silenciando al instante a las locuaces monjas. Al oírla, todas se pusieron rígidas instintivamente y se volvieron hacia su origen. Allí estaba una monja anciana, vestida con un hábito negro y de semblante adusto.
“¿¡Hermana Anlei?!”
Sobresaltadas por la repentina aparición de la monja mayor, las monjas” excepto Vania” se dispersaron de inmediato y adoptaron la formación adecuada. La hermana Anlei las recorrió con la mirada y continuó con severidad.
¿Y bien? ¿Qué hacen todos ustedes todavía ahí parados? Vayan a hacer lo que tienen que hacer. Todos los demás están trabajando duro en la exposición; solo ustedes andan holgazaneando. ¿Qué clase de ejemplo es ese?
“¡Sí, hermana Anlei!”
Las monjas respondieron al unísono y se dispersaron de inmediato. En un instante, solo quedaron Vania y la hermana Anlei. Al ver que sus antiguas compañeras finalmente se habían marchado, Vania suspiró profundamente en silencio, se puso de pie y se dirigió cortésmente a la monja mayor.
“Gracias, hermana Anlei. De verdad que no sabía cómo responderles…”
“Jaja… No hace falta que me des las gracias, hermana Vania. Después de todo el trabajo que has hecho hoy, te mereces un buen descanso. ¿Cómo iba a permitir que el orgullo de la diócesis de Pritt se sintiera fuera de lugar en su propia tierra?”
La hermana Anlei habló con una amable sonrisa mientras miraba a Vania. Al oír esto, Vania respondió con cierta timidez.
“'Orgullo de la Diócesis'… ese no es un título que pueda reclamar…”
“¿Por qué no? Eres la figura más renombrada que nuestra diócesis de Pritt ha producido en los últimos dos o tres siglos. Jamás imaginé que tu sencilla peregrinación daría como resultado logros tan extraordinarios: hazañas dignas de las Sagradas Escrituras, propias de los santos. Nuestra diócesis ha dado al mundo a alguien verdaderamente excepcional. Todos estamos orgullosos de ti, incluso el arzobispo.”
La hermana Anlei siguió sonriendo, y Vania respondió humildemente una vez más.
“Solo he seguido las enseñanzas del Señor y he hecho lo que debo hacer… Nunca esperé que las cosas resultaran así. Siempre creí que lo que yo podía hacer, otros también podían. Simplemente… tuve suerte.”
“Recorrer este camino, manteniendo las enseñanzas del Señor, demuestra que Su mirada te ha acompañado siempre. Eso no es algo que se pueda atribuir a la ‘suerte’. Valora la oportunidad que tienes ahora y sé fiel a tu corazón. Sigue adelante, Vania. Ya hay personas en el Monte Santo que reconocen tu potencial; tu futuro es ilimitado.”
“Sí” respondió Vania con sinceridad. La hermana Anlei asintió satisfecha y continuó con afecto.
“Por cierto, Vania, ¿cuánto tiempo piensas quedarte en Tivian? Pritt es tu hogar; a nadie le importaría que te quedaras aquí un tiempo.”
“Mmm… En realidad, ya tengo planes. Como Pritt es mi tierra natal, pienso quedarme más tiempo. Pero no me quedaré solo en Tivian. Quiero hacer una peregrinación a menor escala por el interior de Pritt.”
Vania explicó, y al oír esto, una expresión curiosa apareció en el rostro de la hermana Anlei.
“¿Ah, sí? ¿Estás planeando una peregrinación más profunda a través de Pritt?”
Sí. Como soy prittish, la gente de aquí se identifica más conmigo. Compartimos idioma y cultura, así que tengo mayor afinidad con ellos. La efectividad de mi predicación y peregrinación debería ser mayor que en el extranjero, como hemos visto claramente hoy.
“Por eso quiero aprovechar al máximo esta oportunidad única. Además de Tivian, me gustaría visitar algunas ciudades más dentro de Pritt y maximizar el impacto de esta peregrinación.”
“¿Unas cuantas ciudades más en Pritt, eh? Hmm… tiene sentido. Aquí es donde tienes más influencia, así que no conviene quedarse solo en Tivian. Es buena idea visitar otros lugares también. Entonces, ¿ya has decidido tu ruta y tus destinos?”
La hermana Anlei asintió pensativa. Vania respondió con seguridad.
“Por supuesto. Ya está todo decidido.”
…
Glamourne, capital de Handshire, suroeste de Pritt.
Al atardecer, cuando el sol se ocultaba tras el horizonte, la superficie del lago Vínculo Estelar, cerca de las afueras de Glamorne, reflejaba el dorado resplandor del ocaso. En la suave penumbra, las barcas de pesca regresaban lentamente a la orilla. En un pequeño muelle, los vendedores de pescado compraban la pesca del día, mientras que a lo largo del tranquilo sendero que bordeaba el lago, se podía ver a los habitantes del pueblo, bien vestidos, paseando con calma. Bañado por los tonos del atardecer, todo el lago irradiaba un encanto apacible.
Sentada en una ladera cubierta de hierba, Dorothy contemplaba el vasto y extenso lago. Su expresión era de tranquila contemplación mientras observaba la superficie, como un espejo, que reflejaba el cielo ámbar.
“Según el antiguo folclore de Pritt, el Primer Rey del Viento, Arturo, recibió una espada de piedra de la mano de la Dama del Lago y así comenzó su reinado. Los cuentos y mitos sobre la Dama del Lago se han transmitido de generación en generación en Pritt; forman parte de la base cultural de esta tierra.”
“Y la figura original tras la Dama del Lago… es la Diosa Luna Espejo. Bajo la represión de la Iglesia de la Radiación, su mitología se redujo a mera leyenda y cuento de hadas. Sin embargo, incluso después de mil años de dilución y transformación, el símbolo del 'lago' ha perdurado. Esto demuestra que el lago tenía una importancia vital en la antigua fe de la Luna Espejo.”
“Entonces… ¿podría el llamado Espejo de Glahomir referirse en realidad al lago de Glahomir? Tanto los espejos como los lagos son elementos clave en la creencia de la Luna Espejo. Es muy probable…”
Dorothy contempló el lago, sumida en sus pensamientos. Una creciente intuición la invadía: ¿podría estar oculto en esas aguas el llamado Templo de la Luna?
Con esa pregunta en mente, se sentó en silencio a la orilla del lago, esperando a que cayera la noche. Quería ver si, durante el momento sagrado para la Diosa de la Luna Espejo” bajo la luz de la luna” el lago revelaría algo inusual.
Minuto a minuto, el tiempo transcurría. Al ocultarse el sol en el horizonte, la oscuridad comenzó a cubrir el cielo. Una luna creciente se alzó, y la superficie tranquila del lago reflejó la luz de la luna y las estrellas como una pintura celestial.
Al caer la noche por completo, Dorothy activó las marionetas de cadáveres en miniatura que había esparcido, enviándolas a volar sobre el lago para investigar. Pero justo entonces, un extraño fenómeno apareció ante sus ojos…
En su visión espiritual, Dorothy vio que, tras el anochecer, cuando la luna creciente se alzaba, un tenue resplandor rojo comenzaba a agitarse sobre la calma y la oscuridad del lago. Parecía una fina bruma que se extendía silenciosamente sobre la superficie del agua: suave, sutil, pero en constante expansión.
Al ver esto, los recuerdos de Dorothy se activaron al instante. Recordó la Nochevieja de hacía más de medio año, en la remota Mansión Barrett, a las afueras de Tivian, donde el Nido de las Ocho Torres había invocado una vez una niebla roja similar… una niebla rojo sangre que casi la había consumido.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 604
Estás leyendo el capítulo 604 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.