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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 574 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Bajo el Cielo Nocturno más oscuro que la boca del lobo, en las aguas cercanas a la isla principal de Moncarlo, la colosal criatura de otro mundo” la pseudopolilla” luchaba desesperadamente en el cielo sobre el agua. Más de una docena de enormes serpientes marinas habían surgido del océano, retorciéndose en el aire nocturno y atacando a la polilla onírica, intentando derribarla del cielo. Aunque una de las serpientes marinas había sido destruida por una explosión anterior, esto no disminuyó su poder sobre la pseudopolilla. De pie en una isla cercana, Edward fijó la vista en la pseudopolilla inmovilizada en el horizonte, canalizando aún más poder para derribarla. Tras perder una serpiente de agua, conjuró rápidamente otra para ocupar su lugar y aumentó la fuerza con la que tiraba hacia abajo. La altitud de la pseudopolilla comenzó a descender visiblemente. “Inútil… el mero hecho de apoderarse de uno o dos cañones mediante la invocación onírica no es suficiente para detenerme…” Edward murmuró con frialdad mientras observaba cómo la pseudopolilla era arrastrada cada vez más cerca del mar. Presa del pánico, Ala Marchita hizo que la polilla agitara sus tentáculos en todas direcciones, hiriendo a las serpientes de agua cercanas. Pero las serpientes conjuradas por Edward se alimentaban continuamente del vasto océano para regenerarse; cualquier herida menor se reparaba al instante. La pseudopolilla, sin embargo, no tuvo tanta suerte: cubierta de heridas, había perdido incontables tentáculos y estaba desgarrada en muchos lugares. Su capacidad de curación era insuficiente. Un fino chorro de sangre plateada brotaba de sus heridas, dispersándose en el aire. A medida que aumentaban las heridas, el poder de la pseudopolilla comenzó a menguar, y luchaba cada vez con más ahínco por resistirse a ser arrastrada. Mientras tanto, en un puerto cercano, una unidad de la guardia de la ciudad de Moncarlo” vestidos de uniforme” había llegado de alguna manera a la orilla y abrió fuego contra la pseudopolilla. Las balas impactaron su cuerpo desde una distancia no muy lejana, causándole solo daños menores. Parecían ser balas con encantamiento espiritual. Ala Marchita notó de inmediato el leve dolor y dirigió su atención al escuadrón en la orilla. Su corazón, ya presa del pánico, se llenó de una rabia contenida. Ya era bastante malo haber sido superado por Edward, un veterano poderoso de rango Carmesí, ¿pero ahora incluso sus subordinados se atrevían a atacarlo? Enfurecido, a Ala Marchita no le importó que esos guardias hubieran resistido la hipnosis de la pseudopolilla y permanecido despiertos. Aun así, lanzó un contraataque contra los “soldados rasos” que se habían atrevido a levantarle la mano. Ordenó a la pseudopolilla que atacara con dos largos tentáculos, lanzándose contra el escuadrón a más de cien metros de distancia. En un instante, los guardias fueron alcanzados y cayeron al suelo convulsionados. Los tentáculos arrancaron sus capullos oníricos, que fueron absorbidos por el cuerpo de la pseudopolilla. Si Ala Marchita lograba escapar, podría usar los nutrientes almacenados en esos capullos para ayudar a la pseudopolilla a recuperarse. Los tentáculos de la polilla eran increíblemente peligrosos: con solo tocarlos, el capullo de los sueños de una persona común se desvanecía al instante. Incluso alguien como Edward, capaz de resistir el efecto devastador, sufriría graves daños psicológicos. Los guardias regulares de la ciudad no tenían ninguna posibilidad. Pero a pesar de eliminar a los secuaces, el problema principal persistía. Las serpientes de agua seguían arrastrando a la pseudopolilla cada vez más cerca del mar. Desesperado, Ala Marchita llevó la lucha al límite, dispuesto incluso a perder trozos de su cuerpo onírico con tal de liberarse. Sabía que si lo arrastraban al océano, todo habría terminado. Mientras la polilla seguía desgarrándose en su lucha a muerte, era inexorablemente arrastrada hacia abajo. Entonces, justo cuando estaba a punto de ser sumergida en el mar, agudos silbidos rasgaron el Cielo Nocturno, seguidos de una atronadora ráfaga de explosiones a su alrededor. ¡¡¡BOOM BOOM BOOM BOOM!!!! Se produjeron explosiones en el aire, y el fuego y las llamas envolvieron tanto a la pseudopolilla como a las serpientes que la mordían. Las violentas ondas expansivas se propagaron, generando maremotos que rompieron en todas direcciones, llegando hasta el puerto cercano. El pelotón de guardias de la ciudad que acababa de caer había desaparecido. “¡¿Otro bombardeo… y desde múltiples direcciones a la vez?! ¡¿Cómo es posible?! ¿Cómo puede controlar tantas fortalezas simultáneamente? ¡Ni siquiera un Cazador de Polillas de rango Carmesí debería ser capaz de atravesar tantos títeres a la vez! ¿Acaso utilizó algún tipo de artefacto místico…?” Los pensamientos de Edward se aceleraron con alarma. Pero la situación no le dejó tiempo para reflexionar más. Cuando el fuego y las llamas se extinguieron rápidamente, las cabezas de las serpientes de agua que roían la pseudopolilla desaparecieron, destrozadas por la explosión. Estas serpientes estaban hechas de agua de mar imbuida con la espiritualidad de Edward, lo que les confería estructura tanto material como espiritual. Los tentáculos de la polilla podían afectar el componente espiritual, mientras que los proyectiles de artillería dañaban la forma física. Por fortuna, los proyectiles poseían muy poca espiritualidad como para dañar algo tan intangible como la polilla, lo que significaba que las explosiones destrozaban las serpientes de agua sin hacerle daño alguno. Al romperse repentinamente sus ataduras, Ala Marchita comprendió que la misteriosa fuerza tras la explosión anterior había regresado, aniquilando a todas las serpientes que lo sujetaban. Aprovechando la oportunidad, ordenó a la pseudopolilla que ascendiera a toda velocidad, alejándose de Moncarlo e intentando una vez más entrar en el reino de los sueños. ¡No te vas a escapar! Edward, aferrado a su vara de bronce, gritó furioso. De debajo de la polilla, más serpientes gigantescas surgieron del mar, lanzándose de nuevo para atacarla. Al mismo tiempo, los cañones de las diversas fortalezas costeras de Moncarlo rugieron de nuevo. Proyectiles silbantes surcaban el aire, cayendo como lluvia sobre el campo de batalla donde la polilla y las serpientes se enfrentaban. Explotaban en el aire, y sus ondas expansivas arrasaban a las serpientes que perseguían a la polilla, destrozándolas o dispersándolas. Una vez más, la polilla permanecía prácticamente ilesa” gracias a su naturaleza etérea” incluso al ser alcanzada por las explosiones. Al ver esto, Edward apretó los dientes, sintiendo cómo aumentaba su ansiedad. “¿Por qué… cómo puede ese tipo controlar tantas baterías costeras a la vez? ¿Y por qué explotan los proyectiles en el aire? ¡Eso no debería ser posible!” En efecto, lo recordaba con claridad: los proyectiles de la fortaleza tenían espoleta de impacto. No debían detonar a menos que impactaran contra algo con la fuerza suficiente; no estaban diseñados para explotar en el aire. Lo que Edward ignoraba era que quienes controlaban las baterías no eran marionetas oníricas bajo el control de Ala Marchita, sino marionetas cadavéricas de Dorothy. Gracias al sangriento submundo de Moncarlo y al comercio ilegal en el mercado negro, la ciudad se inundaba a diario de cadáveres sin reclamar por diversas causas. Si sus familiares no los reclamaban, estos cuerpos eran enviados a recolectores de cadáveres, quienes los vendían a la Sociedad del Cáliz como materia prima o los convertían en alimento para peces. De estos recolectores, Dorothy había obtenido una gran cantidad de cuerpos útiles. Tras la hipnosis de la pseudopolilla que dejó a la ciudad completamente inconsciente, desplegó rápidamente sus marionetas de cadáveres para tomar el control de fortalezas estratégicas clave. Dorothy había robado previamente las Aguas de la Juventud y dejado deliberadamente rastros de hipnosis en el personal de la subasta, incitando a Edward a usar sus métodos extremos para localizar a un Ser de la Oscuridad en la ciudad. Al hacerlo, encontró a Ala Marchita y provocó un enfrentamiento entre ellos, cumpliendo así su objetivo de usar a Edward para encontrar a Ala Marchita. Aunque el plan había funcionado, Dorothy sabía que si Edward y Ala Marchita se enfrentaban, este último no tendría ninguna oportunidad en territorio de Edward. Probablemente ni siquiera podría escapar. Pero el objetivo de Dorothy era el artefacto divino que poseía Ala Marchita; no podía permitir que Edward lo capturara. Eso significaba asegurarse de que Ala Marchita pudiera escapar, pasara lo que pasara. ¿Y tomar el control de las baterías de defensa costera? Esa era la forma en que Dorothy nivelaba el campo de batalla. Los cañones de la fortaleza costera eran operados por las marionetas cadavéricas de Dorothy, y los proyectiles que disparaban habían sufrido sutiles modificaciones por su mano. Anticipando que Edward podría usar corrientes de agua para sofocar los proyectiles e impedir la detonación, Dorothy había incrustado un pequeño insecto cadavérico en cada ojiva. Estos diminutos insectos podían canalizar su corriente eléctrica, generando una chispa dentro de la ojiva para desencadenar la explosión. Gracias a estas mechas de insectos cadáveres, Dorothy podía detonar manualmente los proyectiles de artillería; incluso si fallaban el blanco o solo rozaban el aire, aún podía activar una detonación remota. Fue con innumerables explosiones aéreas bien sincronizadas como esta que Dorothy logró detener a todas y cada una de las serpientes de agua que perseguían a la pseudopolilla. Sobre el oscuro océano, con la ayuda de los incesantes bombardeos, la pseudopolilla controlada por Ala Marchita estaba a punto de escapar por completo de Moncarlo. Su cuerpo se había vuelto aún más translúcido, lo que indicaba que estaba a punto de salir de la zona restringida y entrar en el Paisaje Onírico. Cerca de allí, vestida con túnicas y suspendida en el aire, Dorothy observaba la escena y hablaba en voz baja. “Ha llegado el momento. Prepárate; en breve te lo dejo, Neph mayor.” “Entiendo…” Justo cuando terminó de hablar, una figura sombría se manifestó a su lado en el aire. Era Neftis, flotando en una forma espiritual semitransparente. Se encontraba en estado de proyección astral, acompañando a Dorothy. “Muy bien. Ha llegado el momento, ¡vamos!” “¡Mm!” En el momento preciso, Dorothy dio la orden final. Primero ordenó a todas las marionetas de cadáveres en las fortalezas que dejaran de disparar y saltaran al mar. Luego, el espíritu de Neftis descendió flotando hasta la alfombra mágica bajo Dorothy, anclándose a un fragmento de hueso adherido a su superficie. A continuación, Dorothy se quitó la capa con capucha, dejando al descubierto un uniforme de la guardia de la ciudad de Moncarlo que le quedaba demasiado grande. Su cabello blanco plateado estaba recogido bajo una gorra y su rostro oculto tras una máscara. Tras despojarse de la capa, activó rápidamente dos sigilos sobre sí misma. Luego, montada en su alfombra mágica de levitación magnética, se lanzó directamente hacia la pseudopolilla que se había estado acercando sigilosamente. En el camino, sacó un rifle ornamentado con innumerables lentes incrustadas. Mientras la pseudopolilla se hacía cada vez más grande y su color se desvanecía, Dorothy alzó el rifle y apretó el gatillo. Un rayo naranja cegador salió disparado, impactando contra la pseudopolilla en pleno vuelo y dejando un pequeño agujero en su superficie. Sintiendo el impacto, Ala Marchita se giró y vio lo que parecía ser un guardia de la ciudad de Moncarlo montado en un artefacto volador, apuntándole a quemarropa con un rifle encantado. “Sigue aferrada a mí…” Al ver esto, Ala Marchita asoció de inmediato la escena con los guardias que lo habían atacado en el puerto. Rápidamente supuso que este atacante debía ser uno de los guardias de élite de Moncarlo y, como antes, por reflejo, lanzó dos tentáculos de la pseudopolilla hacia el asaltante. A sus ojos, la élite de la guardia de la ciudad entró en pánico e intentó esquivar el ataque con su extraño aparato volador. Aunque lograron evitar por poco el primer tentáculo, el segundo les alcanzó la parte superior del cuerpo. El tentáculo les arrebató al instante el Capullo Onírico que los envolvía. La figura inconsciente se tambaleó en el aire y luego cayó en picado, precipitándose hacia el oscuro mar. Superado el último obstáculo, la pseudopolilla finalmente escapó del espacio aéreo restringido de Moncarlo. Su cuerpo colosal se desvaneció en completa transparencia y se perdió en el Cielo Nocturno. Y así, Ala Marchita logró escapar de la persecución de Edward y se adentró en el Paisaje Onírico. Desde ese momento, Edward ya no pudo detenerlo. “¡¡¡No!!!” De pie en la isla Moncarlo, Edward dejó escapar un rugido furioso e involuntario mientras observaba el humo de innumerables explosiones arremolinarse en el cielo distante, dándose cuenta de que la pseudopolilla había escapado con éxito. Tras la cortina de humo, fuera del alcance de la vista de Edward, el cuerpo inconsciente de Dorothy se precipitaba hacia el océano desde gran altura. Se encontraba ahora a unos cien metros sobre las embravecidas olas negras. Caer desde esa altura era extremadamente peligroso. En ese instante, del fragmento de hueso adherido a la alfombra mágica que caía, surgió el espíritu de Neftis. Inmediatamente voló hacia Dorothy y se fusionó con ella. Una vez que logró entrar en el cuerpo de Dorothy, Neftis tomó el control. Abrió los ojos de Dorothy y, durante el rápido descenso, ajustó su postura: boca abajo, con los brazos extendidos y el cuerpo alineado en línea recta. Luego cerró los ojos. Con un chapoteo, el cuerpo de Dorothy entró al mar en la postura correcta para bucear. Aunque el ángulo era el adecuado, el impacto desde tal altura le causó graves daños. Por suerte, Dorothy había activado preventivamente un sigilo de Devoración y había recibido una bendición de mejora física de Vania Chafferon, lo que aumentó drásticamente su resistencia. Apenas logró soportar el impacto. Al entrar en el agua, Dorothy se sumergió profundamente. Bajo el control de Neftis, inhaló un sorbo de agua de mar y extrajo oxígeno de ella, gracias a un sigilo de respiración acuática, otro objeto místico que había adquirido de la Iglesia Abisal. Mientras nadaba, Neftis la guió primero para recuperar el rifle encantado Ignis Converta, que flotaba en la superficie, marcado con un sigilo. Luego, dirigió el cuerpo de Dorothy hacia un islote cercano a Moncarlo. Pronto, llegó a la orilla. “Ugh… blegh… tos, tos…” Dorothy subió tambaleándose por la playa, vomitando agua de mar y tosiendo violentamente. Tras respirar hondo un par de veces, alzó la cabeza y miró hacia el lejano Cielo Nocturno. “La señorita Dorothy… ha entrado en el Mundo de los Sueños, ¿verdad?” Neftis murmuró suavemente con la voz de Dorothy, mirando hacia el cielo.
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Estás leyendo el capítulo 574 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.