Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 572 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Durante la noche en Moncarlo, una inusual y densa niebla blanca envolvió toda la isla principal. En las bulliciosas calles del mercado nocturno, los turistas, inmersos en el ambiente festivo, se sorprendieron al ver cómo la espesa niebla inundaba rápidamente las animadas calles. Incluso los marineros más experimentados, de guardia en el puerto, consideraron este fenómeno extraño.
En las afueras de Moncarlo, un hombre conocido como “Ala Marchita” volaba velozmente entre las calles envueltas en la niebla, elevándose por los aires. Grupos de farolas de luz tenue y amarillenta destellaban a ambos lados. Su expresión era profundamente sombría mientras contemplaba el mar blanco que se extendía ante él.
Ala Marchita sabía que aquella extraña niebla no era un fenómeno natural, sino la manifestación de una poderosa habilidad de un Beyonder. Un ser de rango no inferior al Carmesí había extendido su influencia por toda la isla. Desconocía el motivo del uso de tal poder, pero una intensa sensación de inquietud lo impulsaba a recuperar rápidamente lo que le pertenecía por derecho y abandonar de inmediato aquel lugar problemático.
“Esta clase de niebla marina de área extensa… Esta es la habilidad de un Elemental de Agua de rango Carmesí… ¿Podría ser el maestro de Moncarlo quien haya intervenido? ¿Pero con qué propósito?”
Murmuraba mientras volaba, especulando sobre quién podría estar detrás de todo aquello. Al encontrarse con una situación como esta en Moncarlo, lo primero que pensó fue quién podría ostentar tal poder. Aunque no tenía ni idea de por qué se estaba usando esa habilidad, intuyó que algo importante estaba ocurriendo en la isla, y que lo mejor sería marcharse mientras pudiera.
Así, Ala Marchita se lanzó sobre las calles usando cierto poder místico. Pero justo entonces, sintió una sutil perturbación en el aire a su alrededor. La alarma le invadió el corazón. Casi instintivamente, se detuvo en seco y viró a un lado, esquivando por poco una gruesa flecha de agua que surgió de la niebla. Rozó el borde de su abrigo y se estrelló contra el pavimento, creando un cráter de medio metro de ancho en la sólida carretera con un fuerte estallido.
¡Estaba siendo un objetivo!
Al darse cuenta de esto, la vigilancia de Ala Marchita se disparó al máximo. Cada músculo de su cuerpo se tensó en alerta máxima. Oleadas de peligro se abalanzaban sobre él desde todas direcciones. Aterrizó y comenzó una maniobra evasiva a gran velocidad, zigzagueando con agilidad fantasmal para esquivar el torrente de flechas de agua a alta presión que surgían de todas partes entre la niebla. En medio de oscuras imágenes residuales demasiado rápidas para ser percibidas a simple vista, los gruesos chorros de agua abrían boquetes en la calle y perforaban las paredes, dejando cráteres por toda la fría y brumosa calzada.
A pesar de la destrucción, ni una sola gota de sangre manchaba el suelo. La velocidad y los reflejos de Ala Marchita eran tan extremos que ni siquiera la lluvia casi invisible de flechas de agua logró hacerle un rasguño. Esquivar ataques a larga distancia con una visibilidad tan reducida era una hazaña casi imposible, y mucho menos con semejante densidad. Esto, por sí solo, demostraba su aterradora velocidad y rapidez de reacción.
Mientras esquivaba la lluvia de flechas de agua, Ala Marchita no se conformó con huir. Aprovechando una oportunidad, sacó un sigilo y lo activó. Al arder el sigilo” imbuido con los significados de Sombra y Piedra” en el aire, un feroz torbellino surgió a lo largo del camino destrozado. El vendaval giratorio dispersó momentáneamente la niebla a su alrededor y desvió las flechas de agua. Por un instante, la claridad volvió al espacio que lo rodeaba.
“¡Señor de Moncarlo! Mi visita se debe únicamente a asuntos oficiales. No tengo intención de hacerle daño ni a usted ni a esta ciudad. Si mi presencia le desagrada, me retiraré de inmediato. ¡Por favor, déjeme pasar!”
Aprovechando la breve oportunidad, Ala Marchita gritó. No entendía por qué el amo de Moncarlo había atacado de repente y quería aclarar la situación.
Tras su llamada, el bombardeo de flechas de agua cesó por un instante. Entonces, una voz ronca y anciana resonó desde dentro de la niebla, sin que se pudiera discernir su dirección.
“Devuelve lo que robaste… o muere aquí…”
“¿Qué robé? Señor de Moncarlo… Vine a comprar algo legalmente, no a robar. Debe haber algún malentendido entre nosotros.”
Ala Marchita respondió con franqueza. Intuyendo algo sospechoso, intentó calmar la situación y detener lo que consideraba una pelea inútil, pero eso resultaría extremadamente difícil.
“¿Un malentendido? Bien… entonces deja de resistirte y ven conmigo a la Fortaleza Marina Soberana. Allí, te someterás incondicionalmente a todas mis inspecciones. Una vez que terminemos las comprobaciones, sabremos si existe o no un malentendido…”
La voz esquiva de Edward resonó de nuevo entre la niebla. Ante esto, el rostro de Ala Marchita se ensombreció de repente. Habló con solemnidad.
“Proponga, por favor, una condición más razonable, señor de Moncarlo. Su exigencia es absurda…”
La respuesta de Ala Marchita fue firme: que un Beyonder de rango Carmesí exigiera a otro que se rindiera y permaneciera inactivo era imposible. Sin importar la situación, Ala Marchita no podía aceptar la petición de Edward de adentrarse en su fortaleza y entregarle su vida por completo, solo para demostrar su inocencia.
Desde la perspectiva de Edward, si Ala Marchita se negaba a una inspección completa, no había motivo para creerle. Ahora que las Aguas de la Juventud habían sido robadas en Moncarlo, las sospechas recayeron naturalmente sobre los dos únicos miembros del Rango Carmesí que aún permanecían presentes. El conocido como Escamaespada ya había huido y estaba fuera de su alcance, por lo que Edward solo podía centrarse en Ala Marchita. Sobre todo teniendo en cuenta que el robo presentaba indicios de habilidades oníricas, jamás dejaría libre a un sospechoso maestro de la Manada de Caza de Sueños Negros.
“Si te niegas a cumplir… entonces tendré que ocuparme personalmente de ti.”
La voz de Edward se desvaneció de nuevo al reanudarse su ataque. La niebla, que se había dispersado antes, volvió a arremeter contra Ala Marchita, y con ella llegó una lluvia de flechas de agua más densa y violenta.
“¡Maldito perro pirata…!”
Maldiciendo la rotunda negativa de Edward a negociar, Ala Marchita reanudó su maniobra evasiva. Entre la niebla, volvió a convertirse en una sombra veloz, esquivando los incontables rayos que se aproximaban. Pero esta vez, Edward cambió de táctica.
¡No te vas a escapar!
En un instante, el vapor de agua de la niebla se concentró en una sola dirección. La zona donde Ala Marchita había estado esquivando quedó saturada. La niebla se condensó rápidamente en líquido, y en un abrir y cerrar de ojos, Ala Marchita se vio atrapado dentro de una enorme esfera de agua. Suspendido en el líquido, perdió instantáneamente la capacidad de moverse a gran velocidad.
Al convertir el entorno de Ala Marchita en agua, Edward había neutralizado por fin la molesta movilidad de su oponente, atrapándolo a la vez en una prisión acuática. Aprovechando la oportunidad, Edward volvió a condensar varias flechas de agua, con la intención de atravesar a Ala Marchita y dejarlo completamente incapacitado. Sin embargo, Ala Marchita contraatacó antes de que pudiera lograrlo.
“Polilla… se manifiesta a través de mi carne…”
Sumergido en el agua, Ala Marchita murmuró con voz sombría, mientras burbujas de aire brotaban constantemente de su boca. Un extraño halo de color centelleaba a su alrededor, y un par de alas de polilla semitransparentes” grabadas con innumerables patrones y tonalidades complejas, frágiles y deshilachadas” brotaron de su espalda. Al mismo tiempo, una estructura de energía translúcida, de la misma textura que las alas, se formó alrededor de su cuerpo. Esta energía, como una armadura espiritual, lo aisló de la prisión acuática y le permitió liberarse.
“Dispersión-!”
De repente, la armadura radiante y translúcida que rodeaba a Ala Marchita se expandió drásticamente y comenzó a transformarse. Se convirtió en docenas de zarcillos gruesos y semitransparentes que se extendieron violentamente en todas direcciones, destrozando y seccionando la prisión de agua circundante, provocando su colapso total. Si Dorothy hubiera estado presente, habría reconocido que estos zarcillos eran casi idénticos a los de la pseudopolilla que había encontrado en Navaha.
Con los tentáculos de la pseudopolilla nacidos de su armadura espiritual, Ala Marchita desmanteló la jaula de agua. En ese instante, llegó la siguiente andanada de flechas de agua de Edward. Ala Marchita blandió sus tentáculos y las desvió. Sin embargo, a pesar de su poder, los tentáculos atravesaron objetos físicos como el suelo y los postes eléctricos, demostrando que no estaban compuestos de materia física.
Los elementos conjurados o controlados por los elementalistas difieren significativamente de los que existen en la naturaleza. Están imbuidos de espiritualidad. Esta espiritualidad, otorgada por el elementalista, es lo que hace que los elementos respondan a sus órdenes. Asimismo, esta elevada espiritualidad es lo que permite que el fuego de un elementalista, por ejemplo, dañe a seres incorpóreos como fantasmas o formas oníricas, a diferencia del fuego común.
Pero el poder tiene reciprocidad. Si los elementos espirituales de un Elementalista pueden afectar a entidades incorpóreas, entonces esas entidades incorpóreas, a su vez, pueden interferir con los elementos del Elementalista. Tal es el caso ahora: el cuerpo onírico de la pseudopolilla, invocado y fusionado con Ala Marchita, podría interactuar con los elementos conjurados por Edward y destruirlos.
Tras invocar la forma de la pseudopolilla como armadura, Ala Marchita lanzó un contraataque despiadado contra Edward, quien se negó a negociar. Innumerables zarcillos translúcidos se extendieron y se dispersaron violentamente en todas direcciones. Docenas de enormes zarcillos, de entre 20 y 30 metros de largo, giraban furiosamente como las aspas de un ventilador, dispersando grandes extensiones de niebla. La bruma, fuera del control de Edward, se disipó rápidamente.
Para entonces, Ala Marchita ya se había dado cuenta de la verdad: Edward probablemente había transformado su cuerpo en agua elemental y la había dispersado en niebla, ocultándose entre la espesa bruma. Esto le permitía lanzar ataques desde todas las direcciones sin recibir la mayoría de ellos. Pero tal estrategia era inútil contra Ala Marchita.
Sus tentáculos pseudopolilla estaban hechos de esencia onírica y actuaban directamente sobre el plano espiritual, anulando la transformación de Edward en niebla elemental. Los enormes tentáculos seguían barriendo la niebla; si tan solo una pequeña parte de la forma vaporosa de Edward era rozada, sufriría daño mental. Cuanto más se extendía, mayor era la probabilidad de ser alcanzado.
“¡Ugh…!”
Finalmente, un gemido ahogado de dolor resonó en el aire. Una parte de la verdadera forma de Edward había sido alcanzada, y sufrió un intenso dolor psíquico. Inmediatamente ajustó su estrategia y reunió rápidamente su cuerpo disperso, convertido en niebla. En instantes, una figura humanoide compuesta enteramente de agua se materializó no lejos de Ala Marchita, con el rostro de Edward ahora visible en ella.
Al ver a Edward solidificarse en una forma visible, Ala Marchita no perdió tiempo. Atacó con sus tentáculos el cuerpo de agua de Edward. En respuesta, Edward formó una larga espada de agua en su mano. La hoja creció rápidamente hasta alcanzar casi diez metros de longitud, y con amplios golpes, comenzó a cortar los tentáculos oníricos. En cuestión de segundos, siete u ocho de los tentáculos de Ala Marchita fueron cercenados.
Pero se recuperaron de inmediato bajo el poder de su espiritualidad y lanzaron otra oleada de ataques. La batalla llegó a un punto muerto: ataque y defensa en un empate técnico.
Frunciendo el ceño, Ala Marchita reunió fuerzas y liberó una poderosa onda de energía hipnótica. Todo lo que se encontrara en su alcance caería en un sueño profundo, y la onda se expandió rápidamente en todas direcciones, convergiendo en él; imposible de contrarrestar.
En cuestión de segundos, toda forma de vida en un radio de dos o tres kilómetros de Ala Marchita quedó inconsciente. Los peatones que simplemente caminaban se desplomaron en el suelo, sumidos en un profundo sueño. Sin embargo, cuando la onda alcanzó a Edward, solo provocó que su cuerpo se detuviera brevemente antes de reanudar el movimiento y cortar otro zarcillo, dejando a Ala Marchita con el ceño fruncido.
Edward se había preparado a conciencia para este encuentro con un miembro de la Manada de Cazadores de Sueños Negros. El sueño es, por naturaleza, un proceso en el que la mente entra en el reino de los sueños. Para evitarlo, Edward había realizado un ritual místico de antemano, vinculando su espíritu a otro plano interior, impidiendo así que fuera arrastrado al reino de los sueños.
Había ligado su espíritu a un objeto místico y lo había enviado al reino acuático, convirtiéndolo en un ancla espiritual. Como resultado, su espíritu quedó anclado en el reino acuático, y el reino de los sueños no podía atraerlo. Mientras su espíritu permaneciera fuera del reino de los sueños, no podrían obligarlo a dormir.
Tras resistir la hipnosis, Edward cortó otro tentáculo y se preparó para contraatacar. Observó a Ala Marchita, que aún vestía su armadura de polilla, claramente listo para atacar. Ala Marchita preparó sus tentáculos recién regenerados y los giró en círculos, preparándose para defenderse.
Pero entonces, sin previo aviso, Ala Marchita sintió un dolor intenso y punzante que le estalló en el pecho. Se agarró el esternón, con los ojos muy abiertos, y tosió un chorro de sangre, tambaleándose hacia atrás.
“¿Cuándo… sucedió esto… cómo pudo…?”
Mirando la sangre que acababa de toser al suelo, Ala Marchita murmuró incrédula. Sentía claramente que sus órganos internos” pulmones y pecho” habían sufrido un duro golpe. Pero no tenía ni idea de cómo.
Por otro lado, Edward lo vio y dejó que una sonrisa de satisfacción se dibujara en sus labios. La trampa que había tendido mucho antes de la batalla finalmente había surtido efecto.
Todo comenzó con uno de los objetos místicos de Edward: una palangana de plata. Su poder le permitía dispersar su propia espiritualidad, muy diluida, por toda la isla. Cada partícula de vapor de agua en el aire contenía un rastro de su esencia, tan tenue que resultaba indistinguible de la presencia espiritual natural. Solo aquellos con una percepción espiritual extremadamente desarrollada, propia de la Linterna o el Cáliz, podían detectar el sutil cambio.
Los elementalistas controlan los elementos imbuyéndolos de espiritualidad. Normalmente, esta espiritualidad diluida, dispersa en una vasta área, se volvería inerte. Incluso Edward, un elementalista de agua de rango Carmesí, sería incapaz de volver a controlarla. Pero en Moncarlo, su territorio, contaba con instalaciones especiales que le permitían mantener un vínculo débil con esos vapores.
El vínculo era demasiado débil para que pudiera controlarlos de nuevo, pero podía usarlos para la percepción. Lo más importante era que, si alguien inhalaba sin saberlo ese vapor cargado de energía espiritual, este eludiría sus defensas místicas y entraría en su cuerpo, permitiendo a Edward sentirlos desde dentro, identificar su rango y habilidades, y rastrearlos por toda la isla.
Ala Marchita, como Sombra Beyonder de rango Carmesí, era extremadamente difícil de rastrear externamente. Pero una vez que los vapores imbuidos de espiritualidad entraban en su cuerpo, la historia cambiaba por completo.
Debido a la larga exposición durante sus viajes y combates, Ala Marchita había inhalado, sin saberlo, demasiado aire de Moncarlo. Para entonces, la espiritualidad diluida de Edward se había acumulado en su cuerpo hasta alcanzar una densidad que finalmente le permitía actuar. Y así lo hizo: manipuló el vapor de agua dentro del cuerpo de Ala Marchita para atacar directamente sus órganos.
Ala Marchita ni siquiera se había dado cuenta.
Había supuesto que solo la niebla visible contenía la espiritualidad de Edward y había usado sus tentáculos para dispersarla. Nunca imaginó que estuviera en el mismo aire que respiraba, y que ya se había convertido en su mayor vulnerabilidad.

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Estás leyendo el capítulo 572 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.