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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 560 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Mar de la Conquista, Moncarlo. Al atardecer, en un café de la calle Moncarlo” tras recorrer decenas de bares y tabernas” Dorothy por fin había encontrado un café decente. Ahora estaba sentada en una mesa junto a la ventana, con vistas a la calle, bebiendo un café helado mientras contemplaba un grueso fajo de billetes extendido sobre la mesa. Eran billetes recién cambiados, obtenidos enviando una marioneta con forma de cadáver a un banco cercano. Para evitar que la Banda del Tiburón del Gancho manipulara los billetes o la bolsa, Dorothy había decidido gastar un poco para reponerlo todo con moneda nueva. “¡Guau… Eso es muchísimo dinero otra vez, y todo en efectivo… Ese tráfico de drogas a través de la sangre es realmente increíblemente rentable!” Neftis dijo, sentada frente a Dorothy, mirando con asombro los fajos de billetes. Dorothy tomó un sorbo de su café y respondió con tranquila indiferencia. “Claro. Una vez que se crea una adicción, la gente ansía las drogas biológicas de forma insaciable. Para la gente común, no es raro arruinarse económicamente solo para seguir consumiendo. Por lo tanto, las ganancias que rodean a las drogas biológicas son extraordinariamente altas.” Dorothy hablaba con naturalidad, mientras pensaba para sí que semejante ganancia solo parecía astronómica para los mortales. En el reino de los bienes místicos, dos mil libras no eran nada. Podría gastarse toda la suma en minutos si quisiera. “Dado el alto costo de los fármacos derivados de la sangre, no es de extrañar que exista todo un sindicato que haya desarrollado la tecnología para fabricar fármacos a partir de sangre humana para su venta… Eso me recuerda, señorita Dorothy, ¿qué pasó con esas personas que eran vendidas?” Neftis preguntó, preocupada. Dorothy respondió con sencillez. “No se preocupen, ya los ha acogido la guardia oficial de Moncarlo. Por el bien de la Iglesia, Moncarlo se hará cargo de su adicción a la sangre y las drogas.” Esto siempre había formado parte del plan de Dorothy. Cuando orquestó el acuerdo entre la Sociedad de los Devoradores de Tripas y la Banda del Tiburón Anzuelo bajo la identidad de Ander, no se trataba solo de las dos mil libras, sino también de garantizar el reasentamiento seguro del ganado humano. Desde que resolvió el asunto con los dos miembros de la Sociedad de los Devoradores de Tripas a bordo del crucero, Dorothy había estado pensando qué hacer con la docena de personas que habían traído consigo. Para Dorothy, estas personas eran problemáticas: profundamente manipuladas y con una fuerte adicción a las drogas. Razonar con ellas era inútil, y dejarlas vagar libremente solo las llevaría a la locura por el síndrome de abstinencia. En circunstancias normales, lo mejor habría sido entregarlos a las autoridades de Moncarlo. Pero, gracias a la información que Dorothy había recabado, sabía que los funcionarios de la ciudad eran completamente corruptos; muchos matones de bajo rango estaban coludidos con las bandas. Si los entregaba directamente, ¿quién podía asegurar que no los matarían y venderían después? Así pues, Dorothy urdió un plan: entre el grupo de víctimas de la matanza, infiltró a un único “fugitivo” que conocía toda la verdad. Este hombre se liberaría y se cruzaría en el camino de la hermana Vania y los representantes de Moncarlo durante su procesión pública, haciendo su súplica ante ambos testigos. Con la enviada de la Iglesia involucrada personalmente, los funcionarios de Moncarlo no podían permitirse el lujo de encubrirlo. No se atreverían a masacrar a las víctimas rescatadas para obtener beneficios, no con Vania como testigo. El “fugitivo” elegido fue Dioro. Su “escucha accidental” a bordo del barco, su dramática fuga del cautiverio y la intercepción fortuita en la ruta del desfile de Vania, todo ello había sido orquestado por Dorothy a través de sus marionetas de cadáveres. Al final, Dorothy no solo había logrado lidiar con todo el rebaño humano, sino que además había ganado más de dos mil libras en el proceso, e impulsado la reputación de Vania como recién llegada a Moncarlo. Desde cualquier punto de vista, fue una victoria impecable. “La última vez fue falsificar un testamento para apoderarse de una herencia. Esta vez es suplantar la identidad de otra persona para convertir un negocio turbio en dinero real… La Orden de la Rosa Cruz realmente tiene todo tipo de trucos para ganar dinero.” Así pensó Neftis, mirando el montón de billetes. Luego, volviendo la cabeza hacia Dorothy, preguntó. “Ahora que tenemos el dinero y nos hemos ocupado de esas personas, señorita Dorothy, ¿cuál es el siguiente paso? Si no recuerdo mal, vinimos a esta ciudad a buscar a alguien, ¿verdad?” “Sí… El objetivo principal es encontrar a alguien. Así que ahora nuestra tarea primordial es la recopilación de información. Casualmente, tengo una reunión próximamente con una figura clave. Si tenemos suerte, podríamos obtener información crucial de él sobre esta operación.” Dorothy respondió con indiferencia, sin dejar de beber su café helado. Neftis parpadeó, algo desconcertada. “¿Una figura clave...?” … Se acercaba el atardecer y el crepúsculo comenzaba a caer sobre Moncarlo. El sol se había ocultado tras el horizonte marino, bañando la vasta ciudad con un cálido tono dorado. Aunque el crepúsculo aún no había caído por completo, las farolas ya empezaban a encenderse. La ciudad, impregnada de deseo, se preparaba para adentrarse en su noche más vibrante. En el extremo suroeste de la isla principal de Moncarlo, una pequeña península se adentraba en el mar. Allí se encontraba un modesto parque costero. Algo alejado de los barrios céntricos, el parque estaba escasamente concurrido. Solo unas pocas personas se detenían a contemplar las vistas al océano. En aquel parque se encontraba un caballero: impecablemente vestido con un traje entallado, luciendo un sombrero de ala corta con una fina cinta violeta, sosteniendo un bastón; sus rasgos eran afilados: nariz aguileña, ojos profundos, un caballero de manual. Frente a él se alzaba una imponente fortaleza cilíndrica de cuatro pisos, ahora desierta y erosionada por el clima, una clara reliquia en desuso de guerras pasadas. Ed permanecía en silencio en el tranquilo parque, contemplando el viejo fuerte en ruinas. Era evidente que imaginaba las escenas de batalla que allí se habían librado antaño. Mientras estaba absorto en sus pensamientos, oyó pasos que se acercaban por detrás. Unos instantes después, una voz suave lo llamó. “Disculpe, señor. Encontré esta coronita de flores allá, ¿podría ser suya?” Era la voz de una mujer. Ed se giró y vio a una joven de unos veinte años, con el pelo corto, vestida con un vestido azul claro y tacones altos. Sostenía una pequeña corona de flores en las manos mientras miraba a Ed, esperando su respuesta. Tras pensarlo un momento, Ed dijo: “Me resulta familiar… Creo que podría ser mío, aunque no recuerdo bien cuándo lo perdí. ¿Puedo preguntarle, señorita, dónde lo encontró?” “¿Dónde... déjame pensar...? Puede que haya sido en un sueño.” Ella respondió pensativa, y los labios de Ed se curvaron en una leve sonrisa. Señaló un banco cerca de la orilla del mar. “En ese caso, ¿nos sentamos allí... y hablamos de sueños?” “Oh… claro.” Al oír las palabras de Ed, la mujer que sostenía la corona de flores asintió levemente. Los dos caminaron entonces hacia la orilla del mar. Finalmente, con la brisa marina acariciándolos, Ed se sentó primero en un largo banco. Poco después, la mujer lo siguió con pasos algo vacilantes y tomó asiento no muy lejos de él. Ed observó el entorno, luego se volvió hacia la mujer que estaba a su lado y preguntó. “Al principio, tu gente me dijo que este lugar de encuentro era solo una extensión de tierra desierta, sin nada especial y muy discreto. Cuando llegué y vi este enorme parque, pensé que me había equivocado de sitio. Pero por suerte, apareciste.” “Ah… bueno, según nuestra información, esto era un terreno baldío hace poco. No esperábamos que Moncarlo se desarrollara tan rápido… No puedo creer que se haya convertido en un parque en tan poco tiempo. ¡Cómo pasa el tiempo!” La mujer pareció sorprendida por un instante antes de responder, mirando a su alrededor mientras hablaba. Ed la observó de nuevo y luego dijo: “Señorita, este cuerpo que está usando… no es el suyo, ¿verdad? Es un recipiente para caminar en sueños que usted controla desde dentro de un sueño, ¿correcto?” “¿Eh? N-no… ¿Cómo lo supiste? ¿Me estabas espiando en secreto?” Sobresaltada, la expresión de la mujer se tensó. Sus ojos reflejaban cautela y disgusto. En las reuniones entre Beyonders, usar la detección mística sin permiso se consideraba una grave falta de etiqueta. “Je… Usted no me entiende, señorita. No utilicé ninguna habilidad detectivesca, ni desperdicié ninguna espiritualidad en un asunto tan trivial. Lo deduje puramente a través de la simple observación.” Con una leve sonrisa, Ed aclaró. La mujer parpadeó, sorprendida. “¿Simple… observación?” Exacto. Llevas tacones altos, pero es evidente que no estás acostumbrada a caminar con ellos. El atuendo que llevas es bastante ajustado, y tus movimientos denotan cierta incomodidad. Así que pensé: este cuerpo probablemente no sea el tuyo. La próxima vez que elijas un cuerpo de marioneta, mejor elige uno que se ajuste a tus hábitos. Ed lo explicó alegremente. La mujer parpadeó al darse cuenta, luego murmuró mientras miraba su cuerpo con el ceño fruncido. “Uf… Pensé que esta señora tenía mucho estilo, así que quise tomar prestado su cuerpo. No esperaba que fuera tan incómodo… Ser guapa tiene un precio.” Ed siguió sonriendo, prefiriendo no insistir en el tema. Pasó sin problemas a hablar de negocios. “Bien, pasemos a asuntos oficiales, señorita. Permítame presentarme: soy miembro de la Orden de la Rosa Cruz, nombre en clave “Detective”. Me han asignado la función de enlace con su bando para esta operación. “Erudito” ya me ha informado sobre su perfil general: ustedes, seguidores del Dios Mariposa. Al oír a Ed hablar directamente de la misión, la mujer vestida de azul hizo una breve pausa, luego dejó de lado el tema del vestido y enderezó su postura para la conversación. “Ah, saludos, seguidor de Aka, el siervo del señor Paarthurnax… Así que, ¿hablas en serio sobre apoderarte del Incensario de Escamas Oníricas?” “Por supuesto. ¿Acaso no dijeron que esta era una oportunidad única para recuperar un artefacto divino que originalmente les perteneció? Si se trata de una oportunidad excepcional, entonces la aprovecharemos. Una vez finalizada la operación, el incensario será devuelto a su legítimo dueño. Lo único que pedimos es el derecho a usarlo cuando lo necesitemos. Ed hablaba con seguridad. La razón por la que tantos se habían reunido en Moncarlo era precisamente por ese artefacto vinculado a la deidad de la “Sombra”. “De acuerdo. Si el incensario realmente tiene alguna posibilidad de ser devuelto, les brindaremos todo el apoyo posible. Pero… por favor, no esperen demasiado de nosotros. Comparados con el líder de la Facción Polilla que también llegó a esta isla, no somos tan poderosos… La mujer respondió con seriedad. Ed asintió y continuó. “Perfecto. Lo que necesitamos de ti es principalmente información. Así que… ¿qué sabes de ese pez gordo de la Manada de Caza Sueño Negro?” Tras un instante de reflexión, la mujer respondió. “Su nombre es Serinpe Purnassus. Dentro del Sueño Negro, su título es Ala Marchita. Es un simbionte Escama de Polilla completamente emergido, una figura importante en el liderazgo de la Manada de Caza del Sueño Negro. En términos de rangos de Beyonder convencionales, es comparable a un poderoso Beyonder de rango Carmesí. Vino a Moncarlo esta vez para reclamar el botín de la exploradora Revanah, que se encuentra almacenado aquí. Se dice que este objeto será subastado públicamente en tres días en un importante evento de subastas.” Al oír esto, Ed hizo una breve pausa antes de preguntar. “¿Sabes qué es lo que el señor Ala Marchita está tratando de obtener?” “No. La información que tenemos la hemos recopilado a partir de informes dispersos que nos ha llegado a través de un espía infiltrado en el Sueño Negro. Es muy incompleta. Ni siquiera sabemos qué aspecto tiene Serinpe ni qué rasgos distintivos posee. Probablemente tendrás que averiguarlo por tu cuenta. La respuesta de la mujer hizo que Ed frunciera ligeramente el ceño, pensando en voz alta. “Objetivo poco claro, sin rasgos distintivos… En un lugar tan extenso como Moncarlo, localizar a alguien con tan poca información será difícil. Pero… si piensa asistir a la subasta en persona, entonces solo necesitamos la lista de invitados para reducir la lista de sospechosos. Es imposible que…” “Eso no funcionará” interrumpió la mujer. Según nuestra información, Ala Marchita es extremadamente precavido. De ninguna manera asistiría a una subasta pública en persona. Sin duda, usaría un títere onírico para que lo sustituya. Si no fuera por la gran distancia entre Moncarlo y la base de Sueño Negro” y el riesgo de transportar objetos valiosos sin protección directa” ni siquiera habría puesto un pie en Moncarlo. Lo habría gestionado todo a través de intermediarios oníricos. Sus palabras hicieron que el rostro de Ed se ensombreciera aún más. “En ese caso… localizarlo va a ser complicado.” Mientras Ed se sumía en sus pensamientos, la mujer continuó. “En realidad… tengo una sugerencia. Si quieres encontrar a Ala Marchita, ¿por qué no intentas pedir ayuda a los poderes locales de Moncarlo? ¿A los que de verdad controlan las calles?” “¿Los poderes locales? ¿Te refieres a las pandillas de aquí? Claro, son buenos rastreando a la gente común, pero ¿de verdad tendrían información sobre un Beyonder de rango Carmesí?” “No, no me refiero a las pandillas pequeñas, sino a la grande. La más grande que existe.” Ante eso, Ed lo entendió enseguida. Algo sorprendido, dijo: ¿Te refieres a… el gobierno de Moncarlo? “¡Exacto! El Megalodón de los Mares del Sur. La Serpiente de Moncarlo. El gran pirata Edward. Ha gobernado esta ciudad durante siglos. Antaño un terror de los mares, reunió innumerables artefactos místicos y enterró poderosas cartas de triunfo por todo Moncarlo. Aunque ha envejecido, esas cartas ocultas aún lo convierten en el rey indiscutible de este lugar.” “Fue precisamente aquí, en esta isla, donde Edward usó esos poderes secretos para repeler un intento de asesinato por parte de un Sombra de rango Carmesí. Si no encuentras a Ala Marchita, podrías intentar buscar a Edward. Probablemente tenga los medios para descubrir a cualquier agente oculto en Moncarlo.”
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 560

Estás leyendo el capítulo 560 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.