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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 559 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Mar de la Conquista, Moncarlo. Por la tarde, en algún punto de una calle principal de Moncarlo, el tráfico bullía y las voces llenaban el aire. Una larga procesión avanzaba lentamente por la acera, observada atentamente por innumerables espectadores. En la procesión participaban numerosos guardias locales de Moncarlo y un pequeño grupo de Caballeros de la Santa Iglesia, ataviados con sus uniformes reglamentarios. Al frente del grupo, justo delante de varios caballeros, caminaba Vania, vestida con un hábito blanco de monja, avanzando con paso tranquilo y firme. A su lado iba un apuesto joven de entre veintitantos y treinta y pocos años, con el cabello rubio cuidadosamente peinado y elegantemente vestido con traje; la acompañó durante todo el recorrido. Caminando al frente, la monja vestida de blanco observaba con curiosidad el entorno. A ambos lados de la animada calle se alzaban hileras de altos edificios, cuyas fachadas estaban cubiertas de enormes vallas publicitarias. Comparadas con los anuncios de las grandes ciudades del continente, estas eran aún más grandes y exageradas: las tipografías y los colores eran llamativos y vibrantes, hasta el punto de que el impacto visual podía deslumbrar. Mientras la mirada de Vania recorría los escaparates de la calle, notó que muchos eran tiendas de lujo especializadas en artículos como tabaco y alcohol, seguidas de tabernas y hoteles. Además, pudo ver varios casinos operando abiertamente a lo largo de la avenida principal. Cerca de ellos, se exhibían descaradamente anuncios de burdeles, y algunos grandes hoteles incluso colgaban en sus entradas obras de arte sexualmente explícitas de mujeres, anunciando sin pudor los “servicios especiales” que ofrecían. Durante la procesión, algunas mujeres con poca ropa se adelantaban sonriendo mientras intentaban vender algo, pero los guardias que avanzaban les impedían el paso y las hacían retroceder. Algunos guardias incluso se detenían frente a los hoteles que exhibían imágenes obscenas y ordenaban que se retiraran los carteles temporalmente. Vania observó la escena a su alrededor. Cuando sus ojos se posaron en los llamativos carteles promocionales que nunca antes había visto, su corazón dio un vuelco y apartó la mirada rápidamente, evitándolos deliberadamente. Fue en ese momento cuando el hombre a su lado habló, con cierto tono de disculpa. “Mis disculpas, Hermana Vania. Habíamos intentado limpiar toda la ciudad para preparar su llegada, pero debido a la falta de tiempo, algunos lugares quedaron sin limpiar. Me temo que esto es bastante desagradable a la vista.” Vania se volvió hacia él con una sonrisa y respondió. “No hay necesidad de disculparse, señor Laurent. Sea cual sea la situación, deseo verla con objetividad. Ya sabía que Moncarlo, debido a su historia particular, tiene costumbres que difieren en cierta medida de los valores de la Iglesia, y estaba preparado para ello. Si alguien debe disculparse por causar tal revuelo, ese soy yo.” Con humildad, Vania ofreció esta respuesta al hombre al que llamaban Laurent. Él sonrió y respondió de la misma manera. “Hace tiempo que oigo hablar de la compasión y la amplitud de miras de la hermana Vania. Al conocerte hoy, veo que todo es cierto. Con el resplandor de la santa reliquia que portas, imagino que la inmundicia de Moncarlo podrá disiparse.” “Me halaga usted, señor Laurent” dijo Vania con dulzura. La corrupción arraigada en Moncarlo tiene profundas raíces históricas. No es algo que se pueda cambiar con una sola visita. He venido únicamente a ofrecer un rayo de salvación, a través de la luz de la santa reliquia, a esas pobres almas que se tambalean al borde de la depravación. No me hago ilusiones de transformar Moncarlo de la noche a la mañana. Si mi visita logra mejorar aunque sea un mínimo aspecto de su situación, eso ya sería suficiente. Vania continuó hablando con voz tranquila y modesta, y Laurent sintió un alivio silencioso. Por su conversación, ya había deducido que aquella monja no era una extremista religiosa ni una fanática moral; era alguien con quien se podía razonar. Mientras eso siguiera siendo así, su peregrinación no causaría grandes conflictos durante su estancia en Moncarlo. “Cuando se fundó Moncarlo, era una ciudad construida únicamente sobre el pecado. Mi padre dedicó media vida a transformarla en lo que es hoy. Puede que no sea un bastión de virtud, pero es un refugio para cientos de miles de personas. Agradecemos profundamente la capacidad de la hermana Vania para comprender nuestra situación aquí.” Laurent continuó hablando, y Vania respondió. “El capitán Edward fue uno de los conversos más influyentes de los últimos siglos. Sus contribuciones…” Estaba hablando cuando un repentino alboroto estalló delante de ellos. Vania y Laurent miraron hacia donde provenía la conmoción. Varios guardias se habían congregado al frente, sujetando a alguien. Vania alcanzó a ver, a duras penas, unos brazos que forcejeaban entre la multitud de guardias. “¿Qué está pasando?” preguntó Vania. Un guardia pronto se acercó corriendo a Vania y Laurent para informarles. “Hermana, un hombre que venía delante corría hacia nosotras, gritando pidiendo ayuda como un loco. Por seguridad, lo hemos reducido.” Al oír esto, Laurent frunció ligeramente el ceño y dijo: “¿Gritando pidiendo ayuda? Bah… probablemente algún loco que ha sufrido otra sobredosis, suelto por las calles. Llévenselo a otro sitio.” “Esperen” interrumpió Vania. “Ya que pidió ayuda a gritos, ¿por qué no escuchar lo que tiene que decir? ¿Y si de verdad necesita ayuda?” Laurent frunció el ceño aún más. “Hermana Vania, esto podría ser peligroso. Ese hombre podría estar fingiendo solo para acercarse a usted… No sobreestime el carácter de la gente de aquí.” “Entiendo el riesgo” respondió Vania. “Pero incluso si hay una pizca de verdad en su súplica, debo reunirme con él. En cuanto a la seguridad, no tiene de qué preocuparse, señor Laurent. Tengo plena confianza en mis caballeros guardianes, y no estoy tan indefensa como puedo parecer.” Laurent hizo una pausa y no dijo nada más. Les indicó a los guardias que trajeran al hombre. Al poco tiempo, un hombre de mediana edad con expresión de pánico fue llevado ante Vania y Laurent. Al ver a Vania, se quedó paralizado un instante y luego, de repente, lanzó un grito desgarrador. “Una monja… la monja blanca… ¡Usted es la hermana Vania, ¿verdad?! ¡Ayúdeme! ¡Por favor, sálvame! ¡Alguien está intentando matarme!” El hombre” Dioro” gritó desesperado mientras dos guardias lo sujetaban. Vania frunció ligeramente el ceño sorprendida, pero rápidamente dio un paso al frente y preguntó con voz suave. “Por favor, no tengas miedo. Aquí nadie puede hacerte daño. ¿Puedes decirme claramente quién intenta hacerte daño y por qué?” Tranquilizado por su voz reconfortante, Dioro respiró hondo varias veces y luego volvió a hablar, aún temblando. “¡Es… es un grupo como traficantes! Nos engañaron para que viniéramos a Moncarlo… ¡y ahora intentan vendernos y matarnos!” “¿Son traficantes…? ¿Conoces sus nombres o algún dato que los identifique?” “Su líder se hace llamar Ander. Quiere vendernos a un grupo llamado la Banda del Tiburón Gancho. ¡No soy el único, hay muchos otros que siguen siendo vendidos!” Al oír mencionar a la Banda del Tiburón Gancho, Laurent frunció el ceño de inmediato. La expresión de Vania se tornó seria al insistir. “¿Dónde? ¿Dónde se está llevando a cabo este acuerdo? ¡Por favor, díganmelo inmediatamente; todavía hay muchos que necesitan ser rescatados!” … En una taberna lúgubre, escondida en uno de los callejones más recónditos de Moncarlo, lejos del bullicioso centro y con un fuerte olor a humo, las negociaciones seguían estancadas. La Sociedad de los Devoradores de Tripas y la Banda del Tiburón Anzuelo llevaban casi media hora discutiendo sobre el precio del ganado, pero seguían sin llegar a un acuerdo. A juzgar por cómo iban las cosas, las probabilidades de alcanzar un consenso parecían escasas. Glass, el segundo al mando de la Banda del Tiburón del Gancho, se impacientaba cada vez más con el interminable regateo. Miró fijamente a Ander, quien intentaba negociar sin ceder. Finalmente, incapaz de contener su irritación, Glass golpeó la mesa y gritó. “¿Es que ustedes, gentuza, no saben cuándo parar? ¡No olviden en qué territorio están parados! ¡¿Acaso tienen ganas de morir?!” Tras su arrebato, toda la taberna” repleta de miembros de la Banda del Tiburón” desenfundó sus armas al unísono, apuntándolas directamente a Ander. En un instante, innumerables hojas relucientes y cañones negros y fríos se posaron sobre él. Ander se quedó paralizado un momento ante la visión y luego se desinfló visiblemente. “¡Eh, eh, tranquilo… Segundo Jefe Glass, hablemos de esto, no hace falta sacar armas. Aquí todos somos amigos…” Con una sonrisa forzada, Ander intentó apaciguar a Glass. Al verlo ceder, Glass dejó escapar un resoplido frío de satisfacción y continuó con arrogancia. “¿Amigos? Bah. Bien. Si quieren que esto termine en paz, dejen de jugar. Les haré mi última oferta: doce reses de pura raza por 47.000 liras. Acéptenlas y el trato estará cerrado. Si se niegan, seguiremos negociando de una forma… menos amistosa. Ustedes deciden.” Al terminar de hablar, Glass dejó caer un revólver sobre la mesa con un fuerte chasquido. Ander asintió rápidamente en señal de aprobación. “De acuerdo, de acuerdo, cuarenta y siete. No vamos a regatear más. Es un precio justo.” Ander aceptó la oferta sin protestar. Verlo tan sumiso solo hizo que Glass se sintiera más satisfecho consigo mismo. Hizo una señal a un subordinado, quien rápidamente colocó un maletín sobre la mesa. Al abrirlo, se descubrieron fajos de billetes bien ordenados. El subordinado sacó una parte de los billetes, los contó, cerró el maletín y se lo lanzó a Ander. Ander lo atrapó y rápidamente revisó su contenido. Tras confirmar la suma” 47.000 liras, equivalentes a unas 2.200 libras” asintió. (Nota del traductor: Ahora este es de 375 liras = 11 libras. Ya no sé nada, tío). “Muchas gracias, Second Boss Glass. El resto de la mercancía está en el vagón de afuera. Lista para su inspección en cualquier momento.” Ander, sosteniendo el maletín repleto de dinero, hizo una leve reverencia. Glass, que ahora fumaba tranquilamente un cigarrillo, se volvió hacia su alquimista y sus otros subordinados. “Acompáñalo. Revisa la mercancía.” A la orden de Glass, los miembros de la banda guardaron sus armas y siguieron al alquimista fuera de la taberna junto a Ander. Glass se quedó atrás, fumando mientras esperaba un informe. Al poco tiempo, un subordinado nervioso irrumpió por la puerta, se acercó corriendo a Glass y exclamó. ¡Segundo jefe! ¡Hay un problema con la mercancía! “¿Problema? ¿Qué clase de problema?” “De los siete que están afuera, ¡solo seis siguen vivos! ¡Uno de ellos ya está muerto! ¡Inútiles para la extracción con vida!” Glass frunció el ceño mientras apagaba su cigarrillo. “¿Así que perdieron a más de uno, eh? ¿Dónde está ese bastardo de Ander? ¡Tráiganlo!” “¡Él… él corrió! ¡Noqueó al tipo que lo vigilaba y escapó con el dinero!” Al oír esto, los ojos de Glass se entrecerraron peligrosamente. “¿Ah, sí? ¿Se atrevió a golpear a uno de los nuestros? ¡Qué huevos tiene! Parece que alguien tiene que recordarle de quién es territorio Moncarlo. ¡Vayan tras él! ¡Cázalo y tráelo de vuelta!” Glass ladró la orden, completamente indiferente a la fuga de Ander. La banda Hookshark gobernaba Moncarlo como si fuera su propio patio trasero; no había ningún lugar en la ciudad-isla que no pudieran controlar. “¡Sí, señor!” El subordinado salió corriendo de inmediato para avisar a todos. Glass, aún sentado en la taberna, empezó a pensar cuál de las torturas tradicionales de Moncarlo sería la más apropiada una vez que capturaran a Ander. Pero justo en ese momento, se desató un gran alboroto afuera: gritos, alaridos y pánico. Frunciendo el ceño de nuevo, Glass gritó irritado. ¡¿Qué demonios está pasando ahí fuera?! Como si fuera una respuesta, las puertas de la taberna se abrieron de golpe y el mismo subordinado entró tambaleándose, sangrando de la cabeza y visiblemente conmocionado. “¡Segundo jefe… alguien… alguien nos está atacando!” El hombre ensangrentado se tambaleó ante Glass. Glass gritó. “¿¡Atacando?! ¿¡Quién?! ¿¡Era Ander intentando vengarse?!” “N-No… son los guardias de la ciudad…” “¡¿Guardias de la ciudad?! ¡Eso es imposible! ¡Al capitán Kuli le pagaron más que generosamente este mes! ¿Por qué iban a aparecer los guardias? Glass se puso de pie de un salto, incrédulo. Pero el subordinado continuó tartamudeando. “No es… el capitán Kuli… Quien los lidera es… el Décimo Joven Señor…” “T-El Décimo Joven Lord…” El color desapareció instantáneamente del rostro furioso de Glass. Su postura, erguida e imponente hacía apenas unos instantes, se desplomó mientras se dejaba caer en su silla, completamente derrotado. … En ese mismo instante, en algún lugar de una calle de Moncarlo, una muchacha de pelo blanco paseaba despreocupadamente, observando el caos que se desarrollaba en la taberna desde una perspectiva privilegiada, cortesía de su marioneta de cadáver aviar. Mientras tanto, en el carruaje, otra de sus marionetas de cadáver palmeaba suavemente el maletín repleto de dinero. Lamiendo su polo de caramelo, sonrió y dijo: “Ese trato fue bueno. Valió la pena totalmente.” … En otro lugar, en los muelles del puerto de Moncarlo, un nuevo crucero se acercaba lentamente a su amarre. En la cubierta del barco, una chica de unos trece o catorce años, con el pelo largo, ondulado y gris, vestida con un sencillo vestido y una diadema con lazo, se apoyaba en la barandilla y contemplaba la ciudad que se aproximaba. “¡Guau… ¿Así que este es Mónaco? No se parece en nada a ninguna otra ciudad animada que haya visto antes…” Suspiró maravillada. A su lado, un pequeño gato negro como la noche estaba sentado erguido en la cubierta, mirando solemnemente la ciudad que se alzaba ante ella.
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Estás leyendo el capítulo 559 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.