Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 554 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Un enorme crucero navegaba plácidamente sobre el vasto mar. Dentro de uno de sus baños, las marionetas en miniatura de cadáveres de Dorothy se deslizaban por el sistema de ventilación, transmitiéndole directamente la escena en directo.
Se trataba de un baño público aparentemente normal, situado en la planta residencial bajo la cubierta, destinado a varios camarotes de pasajeros de categoría media. El espacio no era especialmente amplio y la decoración era normal: limpio y bien mantenido, pero por lo demás, nada destacable.
Por supuesto, eso era solo lo que se veía a simple vista. Después de que Dorothy activara un Sigilo de Rastreo de Olores, la habitación reveló su verdad oculta: un fuerte olor residual a sangre. El olor se concentraba alrededor de uno de los inodoros. Aunque parecía impecable, según la percepción de Dorothy, una enorme cantidad de sangre fresca había sido vertida en él hacía muy poco tiempo y luego desechada por el inodoro.
“Este lugar… el olor residual es intenso. Apesta a sangre… ¿Acaso alguien fue drenado por completo y arrojado aquí? Y mezclado con esa sangre… hay un rastro espeso y penetrante del compuesto del Cáliz. Sangre con alta concentración de Cáliz… ¿Qué fue exactamente lo que arrojaron aquí…?”
Al percibir la atmósfera en el baño, Dorothy ató cabos rápidamente. El compuesto altamente concentrado del Cáliz que había llegado a las aguas residuales del barco” y, por ende, al mar” probablemente provenía de allí. Alguien lo había vertido por el inodoro y había limpiado la escena. Basándose en los restos, Dorothy dedujo que probablemente se trataba de algún objeto del Cáliz especialmente repugnante.
Tras identificar la fuente, Dorothy registró el inconfundible olor de la sangre contaminada y ordenó a sus micro-marionetas que escanearan toda la nave en busca de cualquier rastro similar. Quienquiera que hubiera vertido la sangre probablemente llevaba ese olor impregnado en su cuerpo. Si lograba rastrearlo, podría encontrarlo.
Pero a pesar de registrar la nave de arriba abajo, no encontró nada. El objetivo se había lavado a conciencia o había utilizado algún método para eliminar el olor por completo.
Al perder el rastro, Dorothy cambió de táctica. Redirigió a sus marionetas para que registraran las cabañas de invitados que rodeaban el baño a través de los conductos de ventilación. No tardó en encontrar algo extraño.
Justo en diagonal al baño se encontraba el camarote 417. Si bien la mayoría de los huéspedes habían regresado a sus habitaciones para pasar la noche, el 417 permanecía completamente vacío. Su ocupante había desaparecido.
No solo eso, sino que, a través de la visión de sus marionetas, Dorothy vio que la habitación era un desastre: sábanas y cajones revueltos. Claramente, no se trataba de una cabaña desocupada. Alguien se había alojado allí hasta hacía muy poco. La ausencia del huésped a esas horas sugería que o bien era un borracho, o alguien que no pensaba regresar.
Dorothy envió una marioneta para investigar más a fondo. En un rincón de la habitación, percibió un leve olor a sangre, similar al del baño, pero con menos rastro de la contaminación del Cáliz.
“Este debe ser el lugar…”
Ahora estaba segura de que la sangre derramada en el lavabo provenía de esa cabaña, y probablemente de su ocupante desaparecido, que, a estas alturas, probablemente ya estaba muerto.
Dorothy ordenó a sus marionetas que siguieran registrando la caótica cabaña en busca de pertenencias que pudieran identificar al huésped. Para su sorpresa, no encontró nada: ni equipaje, ni objetos personales. Solo unas pocas cenizas esparcidas y un leve rastro de sangre.
“¿Ningún objeto personal? ¿Se llevaron el equipaje después del suceso? ¿Es por eso que la habitación está tan desordenada? ¿Asesinaron al ocupante y luego se llevaron sus pertenencias…?”
Dorothy reflexionó con expresión preocupada. Tras una búsqueda infructuosa, retiró a la mayoría de sus marionetas, dejando solo unas pocas en la cabaña 417 y sus alrededores. Como nadie regresó a la habitación, decidió descansar esa noche.
…
A la mañana siguiente, Dorothy se incorporó en su camarote, bostezando y estirándose hacia el sol naciente que salía por su ojo de buey. Tras frotarse los ojos, se reunió con sus marionetas dispersas para comprobar el estado del camarote 417.
Seguía sin haber rastro de nadie. Todo permanecía exactamente igual que la noche anterior. Nadie había regresado.
Quienquiera que se hubiera quedado en el 417, ahora casi con seguridad estaba muerto.
La investigación se había estancado. Sin nuevas pistas, Dorothy consideró brevemente darse por vencida, pero entonces recordó lo sucedido a bordo del Perla Resplandeciente y rápidamente desechó la idea.
“No… No es momento de rendirse. Un pasajero desaparecido, el compuesto del Cáliz, rastros de sangre… todo apunta a un culto del Cáliz. Y en alta mar, eso probablemente significa la Iglesia Abisal. Si de verdad planean otro sacrificio de toda la nave, y no los detengo a tiempo, la situación podría empeorar mucho. No puedo bajar la guardia…”
“Además, acabar con sectas es un buen negocio secundario. Ando corto de recursos y me vendría muy bien un ingreso extra ahora mismo…”
Dorothy sonrió con sorna al pensarlo. Con renovada determinación, sacó una moneda del bolsillo. Susurrando su conjuro de adivinación, la lanzó al aire.
“El pasajero del camarote 417 de este barco… ya ha fallecido.”
Atrapó la moneda y mostró su cara: cara. Una respuesta clara.
A continuación, sacó papel y lápiz y dibujó un detallado plano de varios niveles de todo el crucero. Después se preparó para la adivinación con péndulo para localizar al asesino. Pero esta vez, la magia falló.
Quienquiera que fuera el responsable, estaba bajo protección antiadivinación.
“¿Antidivinación, eh…? Parece que no estamos tratando con un simple lacayo.”
Dorothy murmuró para sí misma. Tras una pausa, abrió su caja mágica, conectándola con su colección de marionetas humanoides cadavéricas. Con una leve sonrisa, murmuró.
“Parece que ha llegado el momento de desempolvar un viejo truco…”
…
A última hora de la mañana, justo después del desayuno, los pasajeros del crucero comenzaron su segundo día de ocio. Los miembros de la tripulación retomaron sus tareas, afanándose por todo el barco. En el puente de mando, el capitán” William, un hombre con un impecable uniforme blanco y barba canosa” estaba de pie junto a la ventana. Sus manos curtidas sostenían una carta náutica mientras la estudiaba y confirmaba el rumbo actual del barco.
En ese instante, el sonido de pasos apresurados resonó desde el exterior. Un joven vestido de mayordomo irrumpió en el puente presa del pánico. Su repentina aparición atrajo la atención de todos, que se volvieron hacia él.
“¡Señor William… ¿Dónde está el señor William?!”
“Aquí estoy. ¿Qué ocurre para que corras así?”
El capitán William frunció el ceño y respondió. El mayordomo, al verlo, se apresuró a acercarse y se inclinó para susurrarle algo al oído. La expresión de William se ensombreció de inmediato, y su rostro se tornó serio.
“¿Cuándo ocurrió esto?”, preguntó.
“¡Hace un momento! Un huésped alojado en la cabaña contigua a la 417 notó un fuerte olor y se quejó. Llamamos a la puerta, pero nadie respondió, así que usamos la llave maestra para abrirla y entonces encontramos…”
El joven mayordomo parecía incómodo mientras explicaba. El rostro de William se tensó.
“Llévame allí. Ahora.”
…
Siguiendo las indicaciones del mayordomo, el capitán William bajó a la cubierta intermedia del barco. Tras recorrer algunos pasillos, llegaron a un vestíbulo donde otro mayordomo hacía guardia. Al ver al capitán, el mayordomo se apartó de inmediato, permitiendo el paso a William.
Dentro del pasillo, William vio que se había congregado una multitud frente al camarote 417. Había marineros, camareros y algunos pasajeros inquietos. William avanzó rápidamente y el grupo le abrió paso.
Al llegar a la puerta de la cabaña 417, William miró dentro... y se quedó paralizado.
La habitación era un desastre. La alfombra estaba empapada de sangre. En el centro yacía el cadáver desnudo de un hombre, cubierto de sangre. Su cuerpo estaba cubierto de heridas visibles, con innumerables cortes en el rostro que lo hacían irreconocible. El aire apestaba a sangre y la escena era espantosa.
“¿Quién hizo esto?”
William inspiró profundamente, con la voz tensa. Una voz tranquila le respondió desde el interior de la cabina.
“Un asesino cruel. Un homicida que aún se esconde a bordo.”
William se giró hacia la voz. En un rincón de la habitación, un hombre alto estaba de pie, de espaldas a la pared, como si inspeccionara algo. Vestía una gabardina corta y ajustada y un sombrero de ala ancha que le ocultaba gran parte del rostro.
¿Quién eres? ¡No puedes simplemente entrar en la escena de un crimen!
William ladró, pero el mayordomo que estaba a su lado intervino rápidamente.
“Capitán, este señor se identificó como detective. Fue él quien nos ordenó acordonar la zona de inmediato y nos instruyó para que le avisáramos.”
“Detective…”
William frunció el ceño, confundido. En ese momento, el hombre de la esquina se giró.
Ante él se encontraba un hombre de tez pálida, nariz aguileña, ojos hundidos y rostro delgado. Se acercó y le tendió la mano cortésmente.
“Encantado de conocerle, capitán. Me llamo Ed, soy detective. Me topé con este caso de asesinato por casualidad hace un rato y, sin su permiso, me tomé la libertad de ordenar a su equipo que acordonara la escena y no divulgara la noticia. Espero que me disculpe por extralimitarme.”
Le estrechó la mano a William con cortesía. William, sorprendido, se quedó paralizado un instante antes de murmurar algo.
“Ed… Detective… Ese nombre me suena…”
“Jeje, a juzgar por su acento, Capitán, usted es de Pritt, ¿verdad? Si hubiera regresado a Tivian el año pasado, tal vez habría oído hablar de mí” respondió Ed con una sonrisa.
En ese momento, William comprendió.
“¡Ah! ¡Ya me acuerdo! Leí sobre usted en un periódico de Tivia. El detective Ed, ¡el que exoneró a la bailarina Adèle! ¡El mismo al que ella agradeció y elogió públicamente! Si no recuerdo mal, Adèle dijo que usted era la persona más inteligente que había conocido.”
“Jaja… La señorita Adèle fue demasiado generosa. Yo solo hice lo que pude.”
Ed sonrió con humildad. Sus palabras provocaron murmullos entre la tripulación y los pasajeros, quienes comenzaron a mirarlo con admiración. La inquietud de William disminuyó ligeramente.
“No esperaba que un detective tan famoso como usted estuviera a bordo… Y justo cuando ocurrió un asesinato. ¡Qué suerte!”
Miró del cadáver a Ed, y luego añadió:
“Llevo años en el mar y rara vez me encuentro con situaciones como esta. Pero sé una cosa: si un asesino peligroso sigue a bordo, supone un grave riesgo para todos. Señor Ed, ¿sería usted capaz de atrapar al culpable?”
“Por supuesto. Esa es precisamente mi responsabilidad. Pero para tener éxito, necesitaré su plena cooperación, y la de su tripulación.”
“Por supuesto. Le ayudaremos en todo lo que podamos.”
Al oír el compromiso del capitán William, Dorothy, que observaba desde su propio camarote, sonrió levemente.
Con una precisión casi ensayada, acababa de conseguir la plena cooperación de la tripulación.
¿El “cadáver” en la cabaña 417? Simplemente una de las marionetas de cadáveres de Dorothy.
Al fingir su “muerte”, sacó a la luz deliberadamente un crimen que, de otro modo, habría permanecido oculto y silenciado. Su objetivo era obtener el derecho a movilizar a la tripulación, lo que le otorgaría mayor autoridad para investigar los secretos del barco.
Y con eso, la verdadera cacería podía comenzar.

Continúa leyendo
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)
Capítulo 555
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 554
Estás leyendo el capítulo 554 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.