Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 553 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
A bordo del barco que navegaba tranquilamente, Dorothy estaba de pie en la cubierta de popa con un plato de pescado a la parrilla en la mano, frunciendo el ceño mientras observaba el entorno. Desde que detectó el más mínimo rastro del compuesto del Cáliz en el pescado, supo que algo no andaba bien, y su estado de alerta se agudizó al instante.
“Eh… Señorita Dorothy, ¿no le gusta el pescado? Si no va a comerlo, ¿me lo puede dar a mí? Están todos por allá…”
En ese preciso instante, Neftis se acercó por detrás. Con un plato que ahora solo contenía espinas de pescado, miró el pescado a la parrilla, casi intacto, que Dorothy sostenía en las manos y comentó con indiferencia. Pero lo que recibió a cambio fue la mirada seria de Dorothy.
“No lo comas. El pescado está malo.”
“¿Eh? ¿Qué tiene de malo?”
Neftis se mostró visiblemente sorprendida y bajó la voz rápidamente. Pero Dorothy no respondió de inmediato.
“No te preocupes por los detalles por ahora… Solo asegúrate de no comer más.”
Dorothy dio la orden y activó un plan de contingencia que había preparado: varias marionetas de cadáveres de gaviota escondidas en la superestructura del barco. Extendieron sus alas y alzaron el vuelo, lanzándose en picado sobre la multitud de comensales. Arrebatándoles el pescado a la parrilla a los turistas que lo disfrutaban, se apoderaron de varias raciones” incluida la del plato de Dorothy” y volvieron a remontar el vuelo.
El inesperado ataque de las gaviotas sumió a la multitud en el caos. Gritos y alaridos resonaron en el aire, seguidos de maldiciones dirigidas a las aves, e incluso risas de quienes lo encontraron divertido. En medio del tumulto, Dorothy observó en silencio cómo se llevaban su pez, deshaciéndose de él sin levantar sospechas.
“Esos pescados a la parrilla… contienen trazas del compuesto Chalice. No los consuma más.”
Dorothy le habló bruscamente a Neftis una vez que sus gaviotas terminaron la tarea. Neftis se sobresaltó por su tono y respondió apresuradamente en un susurro.
“¿Compuesto Ch-Chalice? ¿Qué es eso? ¿Es peligroso? ¿Voy a... voy a tener problemas por comerlo?”
“Es una sustancia altamente adictiva.”
Dorothy respondió en voz baja.
“Los miembros de las camarillas del Cáliz suelen usarlo para lucrarse o controlar a otros. En cuanto a los riesgos para la salud… solo se convierte en un problema con una exposición prolongada a dosis altas. La dosis en estos peces es extremadamente baja; probablemente no sea suficiente para causar daño físico.”
Neftis suspiró aliviada al oír eso.
“Uf… ¿Entonces estaré bien? Eso es bueno…”
“Aunque lo seas, no podemos permitirnos ser descuidados. La verdadera pregunta es: ¿quién puso el compuesto del Cáliz en la comida y por qué se lo darían” aunque estuviera diluido” a tanta gente? Debemos ser cautelosos a partir de ahora. Alguien más en esta nave podría estar tramando algo.”
El tono de Dorothy era serio. Neftis tragó saliva con nerviosismo y miró a su alrededor con inquietud.
Alguien trama algo… ¿Será como la última vez en la Perla Resplandeciente? ¿Otro miembro del culto del Cáliz planeando sacrificarnos a todos? ¿Por qué siempre pasa esto cuando voy a algún sitio contigo…?
Neftis murmuró nerviosamente, pero tampoco pudo evitar quejarse en silencio de que viajar con Dorothy parecía atraer el peligro como un imán. Dorothy, sin embargo, negó con la cabeza.
“Todavía no sabemos nada con certeza… No podemos sacar conclusiones precipitadas. Por ahora, no hagan nada impulsivo. Mantengan un perfil bajo. Aléjense de los peces. Actúen con normalidad. Primero recopilaremos información y luego actuaremos…”
Dorothy dio sus instrucciones con calma. Neftis asintió en silencio y se hizo a un lado para continuar con sus tareas, aún preocupada. Mientras tanto, Dorothy se dirigió a un rincón apartado de la cubierta y comenzó a liberar sigilosamente sus marionetas cadavéricas, desplegando versiones en miniatura por todo el barco para vigilarlo.
Comenzó centrándose en los pescadores y los cocineros que preparaban el pescado a la parrilla, observando con atención cualquier señal de que estuvieran añadiendo algo a la comida en secreto. Pero tras un largo periodo de observación, no encontró nada inusual. Ni los pescadores ni los cocineros mostraron indicios de manipulación.
Ante la falta de avances en ese frente, Dorothy optó por una estrategia a más largo plazo. Esperó a que los bancos de peces cercanos al barco se dispersaran, a que los pescadores recogieran sus cosas y a que todo el pescado a la parrilla estuviera cocinado y servido. Entonces, con sus micro-marionetas, rastreó a ambos grupos hasta sus alojamientos y examinó sigilosamente sus cebos y condimentos. Incluso robó pequeñas muestras para inspeccionarlas personalmente.
¿El resultado? Un cebo común y corriente. Condimentos comunes y corrientes. Ni rastro de nada sospechoso.
Este resultado sorprendió un poco a Dorothy. No se esperaba que ni los chefs ni los pescadores estuvieran detrás del aditivo.
“¿Ni los pescadores… ni los chefs? Interesante… Entonces, ¿quién añadió el compuesto Chalice al pescado?”
Tras la sorpresa inicial, Dorothy ajustó rápidamente su estrategia. Amplió su red de vigilancia: sin dejar de vigilar a los sospechosos anteriores, ahora incluía a toda la tripulación, empezando por el capitán. Basándose en su experiencia a bordo del Perla Resplandeciente, si había Seres del Otro Mundo tramando algo en el barco, era muy probable que la tripulación estuviera involucrada.
Desplegó una gran cantidad de micro-marionetas, distribuyéndolas por toda la nave a través del sistema de ventilación. Tras colarse en los aposentos del capitán y obtener la lista de la tripulación, comenzó a vigilar a todos los miembros del personal en tiempo real, decidida a detectar cualquier comportamiento sospechoso.
Así, bajo la sombra de una sombrilla en la cubierta de popa, Dorothy se recostó en una silla y observó con calma las cámaras de vigilancia que abarcaban cada rincón del crucero, desde el capitán hasta el operario de calderas. Con el paso del tiempo, aprendió a manejar todo el barco a través de la observación. Al atardecer, Dorothy prácticamente había aprendido a pilotar el crucero ella misma; incluso podía replicar todos los servicios a bordo usando sus marionetas de cadáveres.
Tras toda una tarde haciendo esto, Dorothy había aprendido a la perfección cómo funcionaba un crucero.
Pero aún no había descubierto la fuente del compuesto del Cáliz en el pescado.
Bajo su vigilancia, todo parecía completamente normal: cocineros, pescadores, camareros, marineros; toda la tripulación no mostraba ninguna anomalía. El capitán y el primer oficial revisaban la ruta de navegación, los camareros atendían a los huéspedes y los caldereros trabajaban en las profundidades del barco. Nadie se comportaba de forma sospechosa. Ninguno pronunció una sola palabra relacionada con lo místico. En ninguna habitación había objetos prohibidos de ningún culto. Todos parecían personas completamente normales, sin ninguna relación con el mundo místico.
Dorothy se frotó las sienes, sentada bajo la sombrilla con el ceño fruncido. Por primera vez, se sintió perdida.
“Tch… ¿ninguna anomalía? ¿De verdad son civiles normales? Entonces, ¿quién contaminó el pescado con el compuesto del Cáliz…?”
Tras un momento de reflexión, Dorothy tuvo una repentina revelación: una posibilidad que había pasado por alto.
“Un momento… ¿por qué doy por hecho que alguien añadió el compuesto a los peces después de que fueran capturados? ¿Y si… los peces ya lo llevaban puesto de antemano?”
Se dio cuenta de que quizá había cometido un error en su suposición. Aunque la idea le parecía extraña, no podía ignorarla. Para asegurarse, inmediatamente hizo que una de sus marionetas cadavéricas robara un pez vivo de la pecera de la cocina. Ese día se habían pescado muchos peces, y no todos se habían asado: algunos los conservaban los pescadores y otros se guardaban en la cocina para futuras comidas preparadas de diferentes maneras. Al fin y al cabo, asarlos todos sería un desperdicio.
Con una meticulosa coordinación entre varias marionetas humanoides cadavéricas, Dorothy logró recuperar un pez y lo transportó a un almacén apartado bajo cubierta. Allí, bajo sus órdenes, las marionetas lo diseccionaron. Utilizando herramientas como el Faro Iluminador, confirmaron sus temores: incluso aquel pez crudo contenía trazas del compuesto del Cáliz.
“Así que en realidad no se añadía después de que se pescaban los peces; ya lo tenían dentro… No es de extrañar que los chefs y los pescadores estuvieran limpios.”
Dorothy exhaló con sombría comprensión. Pero eso solo suscitó una pregunta más profunda: ¿Por qué los peces oceánicos que se encuentran de forma natural contendrían el compuesto Chalice?
Mientras la idea tomaba forma en su mente, surgió una nueva hipótesis. Caminó lentamente hacia la barandilla del barco y miró por la borda hacia el océano ahora vacío. Los enormes bancos de peces que se habían congregado allí antes habían desaparecido, y la multitud curiosa que los había observado se había dispersado hacía rato. Los pasajeros restantes disfrutaban ahora de la apacible puesta de sol. Reinaba una atmósfera de tranquilidad.
“Un poco más… luego lo revisaré de nuevo.”
Susurró para sí misma y regresó a su cabaña.
…
El tiempo pasó volando y, en poco tiempo, el sol se ocultó por completo en el horizonte. La noche cayó sobre el mar. Al envolver la oscuridad el crucero, la cubierta se vació. Los pasajeros se trasladaron al interior para disfrutar del entretenimiento nocturno del barco. En su camarote, Dorothy preparó su siguiente movimiento.
Sentada en su cama, activó varias marionetas de cadáveres de aves que habían sido colocadas afuera con antelación. Estas alzaron el vuelo y descendieron a lo largo de los costados del barco, volando a la par que él. Bajo el control de Dorothy, una de ellas planeó hasta quedar suspendida a pocos metros sobre el mar, cerca del casco, justo donde los peces se habían congregado durante el día.
Entonces, las aves comenzaron a actuar en sincronía. Un ave grande llevaba una linterna diminuta en el pico, y otra la abría a picotazos. Un suave resplandor anaranjado iluminó las oscuras aguas circundantes, permitiendo a Dorothy observar la zona con mucha mayor claridad.
Utilizando la visión de la marioneta, examinó con detenimiento el casco del barco por encima de las olas. Finalmente, divisó una abertura circular de la que salía un pequeño tubo, bordeado de lodo negro, restos de vegetales y otros desechos. Era, sin duda, un desagüe de aguas residuales: las aguas negras del crucero se vertían al mar desde allí.
Dorothy se detuvo un instante e hizo que otro pájaro activara una segunda linterna, esta vez con una cálida luz naranja y propiedades de detección. Al iluminar la tubería, aparecieron diminutos destellos rojos en el borde. Un símbolo de advertencia se iluminó en la propia linterna.
En efecto, esta linterna era un potente faro iluminador, capaz de revelar una tenue espiritualidad artificial indetectable incluso para la visión espiritual. Las motas rojas marcaban restos de la contaminación mística del Cáliz.
“Tal como pensaba…”
Dorothy comprendió entonces por qué los peces se habían congregado justo allí antes. No era un comportamiento natural; era atracción. Algo en los desechos del barco los atraía.
Y ese algo era el compuesto del Cáliz.
Las aguas residuales vertidas contenían trazas de la sustancia. Atraídos por esta sustancia espiritual, los peces se congregaron para alimentarse de ella. Dado que el compuesto del Cáliz se absorbe fácilmente en el cuerpo, entró rápidamente en los peces. Posteriormente, esos peces fueron capturados, asados y servidos, administrando así pequeñas dosis del compuesto a los pasajeros desprevenidos y despertando su apetito.
“Menos mal que no me lo comí…”
Dorothy murmuró con alivio, e inmediatamente centró su atención en analizar las implicaciones más amplias.
“El compuesto Chalice está saliendo con las aguas residuales del barco… Eso sugiere que alguien a bordo lo está manipulando de alguna manera. Pero tal vez, solo tal vez, la acumulación de peces fue un efecto secundario. Alimentar a los peces podría no haber sido intencional. Podría no ser una conspiración… solo una coincidencia…”
Sin embargo, Dorothy no iba a bajar la guardia. Hasta que no hubiera desentrañado toda la verdad, no tenía intención de detener su investigación.
A continuación, recuperó todas las marionetas de aves del mar y redistribuyó sus micro-marionetas por toda la nave, redesplegándolas para vigilar nuevos objetivos: las cocinas, las lavanderías, la enfermería, los baños; cualquier lugar que pudiera generar aguas residuales. Para facilitar la búsqueda, utilizó un Sello de Rastreo de Olores, un objeto místico que le habían regalado sus amigos de la Iglesia Abisal durante el incidente de la Perla Brillante.
Al poco tiempo, su búsqueda renovada dio sus frutos.
En uno de los baños, el Sello de Rastreo de Olores reaccionó con fuerza. Dorothy percibió un fuerte olor a sangre, con un inconfundible toque metálico en el aire. Gracias a su experiencia, lo reconoció al instante.
Alguien había sangrado profusamente en ese baño, no hacía mucho tiempo.
Y tal vez…
Alguien había muerto allí.

Continúa leyendo
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)
Capítulo 554
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 553
Estás leyendo el capítulo 553 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.