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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 552 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Sobre el vasto océano, un gran crucero surcaba las olas. Mientras avanzaba, Dorothy paseaba por los asientos de la cubierta de popa, disfrutando de la brisa marina y reflexionando sobre todo lo que había aprendido acerca de la época pirata de la Conquista. Gracias a la información que le había proporcionado Beverly, ahora comprendía mucho mejor Moncarlo y sus orígenes. Moncarlo fue en su día una ciudad pirata fundada durante la era de la piratería por el gran pirata Edward Gibbs. Posteriormente, Edward aceptó la amnistía ofrecida por la Iglesia y abandonó la piratería. Disolvió la mayor parte de su flota, rompió lazos con el Culto del Nacimiento Posterior y cesó todo saqueo ostentoso. Sin embargo, no se unió a la Iglesia ni a la armada de ninguna nación; en cambio, mantuvo cierto grado de independencia. Esto parecía deberse a los términos del contrato que firmó con la Iglesia y varias naciones. Para adaptarse a la nueva era, Edward reorientó su negocio hacia el contrabando. Durante un tiempo, Moncarlo se convirtió en el principal centro de contrabando del Mar de la Conquista: una ciudad donde se desarrollaban todo tipo de negocios turbios. Más tarde, al estabilizarse la situación, la presión del continente lo obligó a reducir la visibilidad de sus operaciones de contrabando, haciéndolas más clandestinas. Al mismo tiempo, transformó Moncarlo en una ciudad de juegos de azar, ofreciendo servicios de apuestas a innumerables clientes adinerados tanto del Continente Norte como del Continente Sur. A partir de entonces, la reputación de Moncarlo en el mundo mundano comenzó a crecer, y hoy en día se ha convertido en el principal centro de casinos de la región del Mar de la Conquista. Se dice que Edward es el capitán pirata de mayor renombre al que la Iglesia le ha concedido públicamente la amnistía. Cuando renunció a la Iglesia Abisal y regresó a ella hace siglos, ayudó a promover las políticas de clemencia de la Facción de la Redención. Sus acciones sirvieron de ejemplo para muchos piratas de todo el mar e inspiraron oleadas de refugiados que antes desconfiaban de la Iglesia y le ofrecieron una renovada devoción. Por este servicio, obtuvo la autonomía que deseaba, y desde entonces la Iglesia ha tolerado gran parte de su conducta poco ortodoxa; mientras no se extralimite, lo dejan en paz. Según Beverly, Moncarlo es ahora una ciudad-estado portuaria semiindependiente, cuyo pilar fundamental es el juego, sustentado por numerosas operaciones del mercado negro como el contrabando y el blanqueo de capitales. Además, representa un vacío de poder para el Gremio de Artesanos Blancos, mientras que la Sociedad del Oro Oscuro ejerce una gran influencia sobre gran parte del comercio de la ciudad. Edward sigue gobernando Moncarlo. Si bien colabora con diversas facciones, no se alinea abiertamente con ninguna. Incluso su relativamente estrecha alianza con la Sociedad del Oro Oscuro se basa en la explotación mutua. A pesar de las frecuentes negociaciones con ellos, Edward tampoco ha roto nunca la comunicación con el Gremio de Artesanos Blancos. En resumen, Edward es un operador astuto que busca el beneficio de todos. Hábil para mantener el equilibrio, ha sostenido la estabilidad y la prosperidad de Moncarlo durante años. Sin embargo, parece que la edad le está pasando factura y, últimamente, ha mostrado signos de flaqueza en la gestión de los asuntos. La situación en Moncarlo podría estar llegando a un punto de inflexión… Tras recordar todas las explicaciones de Beverly, Dorothy le dio otro mordisco a su plátano. Tenía que admitir que, en lo que respecta a proporcionar información pública, aquella mujer oportunista era sorprendentemente fiable. Beverly había respondido a casi todas sus preguntas sobre Moncarlo sin siquiera cobrarle, mucho más generosa que su padre, pensó Dorothy. “La ciudad pirata de Moncarlo… Me pregunto qué buscará aquí ese pez gordo de la Manada de Cazadores de Sueños Negros. Y si lograré encontrarlo…” Mientras mordisqueaba su plátano, Dorothy reflexionó sobre el verdadero motivo de su visita a Moncarlo: la información que le había proporcionado el pequeño zorro de sus sueños. Según este, alguien conocido como “Ala Marchita”, una figura importante de la Manada de Cazadores de Sueños Negros, asistiría a una próxima subasta en Moncarlo, portando un artefacto divino que perteneció a la fe de la Deidad Mariposa. Dorothy se había emocionado al recibir la pista. Pero al intentar verificarla, se topó rápidamente con un obstáculo. La información del pequeño zorro era demasiado vaga. Solo tenía un nombre en clave: Ala Marchita. Nada más. Ni nombre real, ni género, ni edad; ni siquiera qué buscaban comprar. Encontrarlos sería como pescar una aguja en un pajar. Aun así, no tenía ninguna pista mejor. “No hay remedio… Esta información, casi inútil, es la única pista que tengo sobre el artefacto divino de las Sombras. La subasta está a punto de comenzar. Tendré que ir a ciegas. Aunque ahora no entienda nada, iré recopilando información sobre el terreno y averiguando sobre la marcha…” Tras terminar el plátano, Dorothy suspiró para sus adentros. Con la escasa información que tenía, no esperaba mucho del viaje. Ya se había mentalizado para volver con las manos vacías. En el peor de los casos, podría tomárselo como unas vacaciones. Con ese pensamiento, Dorothy se levantó para tirar la cáscara de plátano. Mientras buscaba una papelera en la cubierta, un grito de júbilo resonó cerca. Dorothy se giró hacia el ruido y vio a una multitud de turistas reunidos en la barandilla del barco, observando algo con expectación. De vez en cuando, estallaban en vítores. Frunciendo ligeramente el ceño, Dorothy murmuró confundida. ¿Qué está pasando allí? “¡Uf… Están pescando, señorita Dorothy! Hay muchísimos peces ahí abajo, así que un montón de gente corrió a probar suerte.” Una voz femenina familiar respondió desde su lado. Al girar la cabeza, Dorothy vio a Neftis de pie allí. Neftis vestía informalmente con sandalias y pantalones de lino azul claro. Llevaba una blusa blanca de manga corta, un sombrero para el sol y gafas de sol. En sus manos sostenía un plato con un pescado recién asado, dorado y crujiente. Con un tenedor en la otra mano, saboreaba con cuidado la carne, cuyo delicioso aroma llegaba hasta la nariz de Dorothy. “¿Pesca? Pero… esto es un crucero. ¿Cómo pescan desde él?” Dorothy seguía perpleja. La barandilla del barco era alta y el agua, rápida. No debía ser un lugar apto para la pesca. Incluso con un sedal largo, ¿cómo se podía pescar desde una embarcación en movimiento? La sola turbulencia del agua los ahuyentaría a todos. “Yo tampoco lo sé. Pero, por alguna razón, hace un rato se juntaron muchísimos peces justo debajo de nosotros. Tantos que literalmente saltaban fuera del agua. Algunos pescadores experimentados entre los pasajeros no pudieron resistirse y sacaron sus aparejos. Y están pescando con cada lance. Incluso hay alguien que pidió prestada una parrilla de la cocina y se puso a hacer una barbacoa allí mismo.” Mientras Neftis hablaba, señaló al otro lado de la cubierta. Dorothy siguió su gesto y vio a otro grupo de personas reunidas alrededor de varias parrillas improvisadas, cocinando afanosamente pescado fresco. Los peces, recién sacados del agua, eran eviscerados, limpiados y arrojados al fuego, desprendiendo un aroma delicioso mientras los condimentos chisporroteaban con el calor. Los pescadores, abrumados por la abundancia de su pesca, comenzaron a compartir el pescado a la parrilla con los demás pasajeros. En poco tiempo, toda la cubierta de popa se había convertido en una improvisada fiesta de pescado a la parrilla. Dorothy vio a varias personas” igual que Neftis” paseando por la cubierta con platos en mano, saboreando el pescado a la parrilla mientras charlaban y disfrutaban de la brisa marina. “¿Pesca y barbacoa? ¡Guau, esto es bastante animado!” Al ver la escena, Dorothy se animó. Se puso de pie, tiró la cáscara de plátano a un cubo de basura cercano y caminó hacia la barandilla. Se inclinó junto al grupo de pasajeros que observaban el frenesí de pesca y miró hacia abajo: efectivamente, había un enorme banco de peces nadando bajo el barco, chapoteando en el agua. Muchos saltaban fuera del agua antes de volver a sumergirse. Al otro lado de la barandilla del barco, varias cañas de pescar sobresalían, con sus líneas lanzadas al mar embravecido. Los pescadores ni siquiera necesitaban vigilar sus flotadores: tras una breve espera, recoger la línea casi siempre daba resultado. Debido a la altura de la barandilla, subir el pez requería esfuerzo; cuando un pescador se cansaba, otro tomaba el relevo. Cuando se enganchaba un pez grande, a menudo se necesitaba la colaboración de varias personas para izarlo, y cada vez que esto ocurría, la multitud que observaba estallaba en vítores. “¡Guau… ¡Cuántos peces reunidos alrededor del barco! Si me gustara pescar, yo también tendría la tentación. Esto no se ve en los ríos…” Al observar la escena, Dorothy pensó para sí misma. No le sorprendía especialmente la cantidad de peces que se congregaban allí. En su vida anterior, había visto escenas similares en la televisión: peces en el mar que a veces se reunían en grandes cantidades debido a los depredadores, la abundancia de alimento u otras razones. Para los pescadores, era simplemente un golpe de suerte. ¡Oiga, señorita Dorothy! Acaban de preparar otra tanda de pescado a la parrilla; ¡date prisa y coge uno antes de que se acaben! En ese preciso instante, Neftis se acercó con el plato en la mano y llamó. Cuando Dorothy se giró para responder, notó algo: el pescado en el plato de Neftis había cambiado; ahora era un pescado entero, fresco y asado a la parrilla. “Señor Neph… ¿ese es el segundo? No sabía que le gustaba tanto el pescado a la parrilla.” Dorothy preguntó con curiosidad. Había viajado con Neftis el tiempo suficiente para conocer bastante bien sus preferencias alimenticias. Por lo que sabía, a Neftis no le disgustaba el pescado, pero tampoco le gustaba mucho. Normalmente, solo picoteaba los platos de pescado. ¿Pero ahora tenía dos platos? “¡Uf… Yo tampoco era muy fan del pescado antes. ¡Pero este pescado a la plancha está buenísimo! Te lo digo, señorita Dorothy, tienes que probarlo. Está realmente delicioso. Mucha gente opinó lo mismo: ¡les encantó!” “dijo Neftis mientras masticaba la carne a la parrilla. Dorothy volvió la mirada hacia la parrilla. Efectivamente, se había reunido aún más gente que antes, haciendo cola con impaciencia para conseguir el pescado recién cocinado. Al ver la escena, la expresión de Dorothy se volvió concentrada. Se levantó y se dirigió hacia allí con la intención de servirse una porción. Desafortunadamente, debido a su baja estatura y a la multitud, no consiguió nada en esa ocasión y tuvo que esperar a la siguiente tanda. Por suerte, la pesca en el otro lado avanzaba rápidamente, y no tardó en llegar la siguiente tanda a la parrilla. Mientras esperaba, Dorothy se detuvo un momento a observar a los demás pasajeros que comían pescado a la parrilla. Notó que casi todos lo elogiaban. Desde la tripulación habitual del barco hasta los turistas adinerados elegantemente vestidos, todos parecían coincidir: el pescado a la parrilla estaba delicioso. Muchos ya iban por su segunda o tercera ración. “¿De verdad es tan bueno…?” Se quedó mirando con asombro. Justo entonces, la siguiente tanda de pescado a la parrilla estuvo lista. Como Dorothy había hecho cola temprano, esta vez consiguió una ración sin problema. Pero en lugar de comérselo de inmediato, se apartó y lo olió profundamente. El delicioso aroma del pescado a la parrilla la envolvió, despertando su apetito al instante. Su estómago casi rugió de deseo. Aun así, se contuvo. Dorothy no se lanzó a comer de inmediato. En cambio, examinó cuidadosamente el pescado. Tras confirmar que no presentaba rastros espirituales evidentes, tomó con el tenedor un pequeño trozo de carne y lo olió detenidamente. Y de repente, detectó un aroma familiar. Una sensación vagamente familiar. “Este aroma… ¿He probado algo parecido antes?” Dorothy frunció el ceño ligeramente y cerró los ojos. Activó su habilidad de Revelación Trascendente para procesar información a gran velocidad, buscando en su memoria cualquier registro de algo similar. Tras una rápida búsqueda interna, finalmente recordó dónde se había topado con algo parecido antes. Fue hace un año, poco después de su llegada a este mundo, durante su encuentro con la Eucaristía Carmesí en Igwynt. Por aquel entonces, un miembro de la Eucaristía llamado Clifford se había disfrazado de librero de segunda mano. Para corromperla” y luego a Gregor a través de ella” aprovechó su visita a la librería para entregarle un texto místico de la Sociedad del Cáliz y drogar su té. Esa droga era un compuesto del Cáliz, derivado de los métodos de la Facción del Cáliz. Estaba diseñada para estimular el deseo instintivo humano y era altamente adictiva. Y ahora, Dorothy estaba segura: el pescado a la parrilla que sostenía contenía una cantidad ínfima del compuesto Chalice. Era tenue, tan tenue que la visión espiritual ordinaria no podía detectarla. La dosis era tan baja que no causaría adicción, pero estaba presente y bastaba para estimular sutilmente el apetito. “¿Una droga del Cáliz… Así que ese es el secreto de por qué este pez es tan popular?” Al darse cuenta de que el pescado a la parrilla contenía trazas de ese compuesto, la expresión de Dorothy se ensombreció ligeramente. Miró hacia los cocineros que atendían las parrillas y los alegres pescadores en la borda del barco. De repente, sintió como si un secreto oculto envolviera silenciosamente aquel crucero aparentemente ordinario.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 552

Estás leyendo el capítulo 552 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.