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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 545 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Cuando la voz de Rachman resonó de forma extraña en los corazones de todo el pueblo Addus de Karnak y sus alrededores, el miedo que los atenazaba” el miedo a aquella tormenta de arena apocalíptica” disminuyó de repente. Desconocían el origen de la voz, ni habían visto a la persona, pero, por alguna razón, cada ciudadano Addus eligió instintivamente creer en aquellas palabras solemnes y etéreas. Aquella confianza parecía surgir de lo más profundo de su ser, ligada a su propia alma. Durante un tiempo, todo el pueblo Addus de Karnak salió de sus refugios, desafiando la tormenta, mirando hacia el lejano norte en busca del desconocido que hablaba. Ya no rezaban ante la terrible calamidad. Con el colapso del reconocimiento y la legitimidad legal, el poder de Sandstorm Diedin comenzó a menguar rápidamente. A medida que su poder se debilitaba, Diedin, que también había oído la voz, arrastró su cuerpo marchito, semejante a un desastre, hacia la dirección de donde provenía la declaración, atacando con furia. “Ese espíritu se está retirando… y su poder parece estar debilitándose. ¿Ha ocurrido algo?” Al norte de Karnak, Setut” que aún poseía a Shadi” sintió que el viento amainaba y comentó con gravedad. Shadi, con los ojos muy abiertos por el asombro, respondió. “Rachman… Acabo de oír una voz que decía ser la del rey Rachman. Declaró que el reinado de Diedin quedaba revocado, que lo negaba…” “¿Qué? ¿El rey Rachman? ¿Te refieres al mismísimo primer rey fundador de esta nación? ¿Oíste su voz y revocó el título real de ese espíritu?” Al oír las palabras de Shadi, Setut quedó momentáneamente atónito. Pero después de pensar un poco, comprendió y dijo. “El rey Rachman… así que eso es todo. Ja… Parece que esos tipos de la secta son más capaces de lo que esperaba. Han despertado el alma del primer rey de esta nación. Al invocar el mayor reconocimiento y la más alta legitimidad legal en Addus, negaron a Diedin y sacudieron la mismísima fuente de su poder. Vaya jugada.” “¡¿El rey Rachman… así que era realmente su alma la que hablaba?! Como era de esperar, cuando llegó el momento decisivo sobre el futuro de Addus, no nos equivocamos… ¡Está de nuestro lado!” Shadi dijo con visible entusiasmo, mirando hacia la lejana tormenta de arena. Luego le preguntó a Setut. “¡Setut! Si el rey Rachman ha negado a Diedin, ¿significa eso que está acabado?” “No es tan sencillo. Su poder se está debilitando, pero llevará tiempo antes de que baje a un nivel que podamos manejar. Este no es el momento de bajar la guardia.” Al escuchar esta respuesta tan aleccionadora, la emoción inicial de Shadi se desvaneció, reemplazada por una mirada solemne hacia la tormenta. “Ya veo… Esperemos que esos adoradores del Árbitro Celestial encuentren la manera de detenerlo…” … En la inmensidad del desierto, la tormenta de arena continuaba su avance. Karnak se encontraba a tan solo ocho kilómetros del Valle del Águila de la Muerte, y a la velocidad de Diedin, no tardaría en llegar. Aunque su poder disminuía, su forma, antaño descomunal, aún le confería una fuerza abrumadora. A este ritmo de debilitamiento, conservaría suficiente poder destructivo al llegar al Valle del Águila de la Muerte. Después de todo, Diedin había gobernado Addus durante más de una década; aunque impopular, su imagen permanecía profundamente grabada en la mente de la generación actual. Ese reconocimiento no podía borrarse con una simple declaración. Así que, si bien su poderío se debilitaba, no desaparecería por sí solo. “¿Poseer la capacidad de convertir el reconocimiento público y la legitimidad legal en poder… y usarlo para destruir a tu propio pueblo? ¡Qué lamentable…!” Encaramado en la cima de un pico del Valle del Águila de la Muerte, Rachman, poseído por Neftis, contempló la tormenta de arena que se aproximaba rápidamente y murmuró con tristeza. Diedin, ya sin la resistencia atmosférica, casi había llegado al Valle del Águila de la Muerte. A pesar de su debilitamiento, aún conservaba una imponente figura que se extendía desde la tierra hasta el cielo. Para maximizar su fuerza destructiva y velocidad, Diedin había compactado su cuerpo, transformándose de un ciclón extenso en un tornado de arena concentrado. Su radio de destrucción superaba ahora el kilómetro. Desde fuera, parecía un gigantesco pilar de arena amarillo oscuro de más de dos kilómetros de ancho, que se extendía hasta las nubes. El rostro de Diedin seguía siendo horripilante, y su presencia opresiva a corta distancia era abrumadora. Si una ciudad pequeña como Karnak quedara atrapada en ese radio durante tan solo unos minutos, sería completamente arrasada. Al acercarse Diedin, una arena amarilla cubrió el cielo sobre el Valle del Águila de la Muerte. El viento feroz azotó la capa de Neftis, y el rostro colosal de Diedin la miró con furia. Pero Rachman, que habitaba en su interior, permaneció impasible. Comparada con el cuerpo de Diedin” de dos kilómetros de diámetro”, Neftis era minúscula, incluso más insignificante que una hormiga comparada con un elefante. “Pacto de almas… ¡Alto…!” Ante el gigante que se aproximaba, Neftis alzó su espada y susurró suavemente. Al instante, el avance de Diedin se ralentizó, como si una fuerza chamánica lo detuviera, pero solo por un momento. Rápidamente reanudó su carga, y desde el torbellino surgió su voz burlona. “Es inútil… Viejo necio. Sin un ritual de despedida, tu poder aún me pertenece. ¿Qué puedes hacer con esa alma débil y este recipiente? ¡Vuelve a tu tumba! ¡Solo sirves para proporcionar poder real! ¡Hace mucho que estás muerto! ¡Addus me pertenece ahora!” El agudo ridículo resonó en todo el Valle del Águila de la Muerte. Al ver que su poder era incapaz de detener a Diedin, la expresión de Neftis se tornó grave. En ese momento, al otro lado del Valle del Águila de la Muerte, más allá de la imponente tormenta en que se había convertido Diedin, Dorothy estaba de pie, mirando hacia arriba, hacia la implacable e imparable tormenta de arena que se acercaba. “Aunque se ha debilitado mucho… si queremos que desaparezca por completo, esto por sí solo todavía no es suficiente… Parece que, al final, tendremos que ir con todo.” Contemplando el tornado de arena que aún conservaba su aterradora fuerza destructiva, Dorothy murmuró suavemente. Luego, se llevó la mano a su túnica y levantó el velo que cubría su rostro, dejando al descubierto sus delicados rasgos. A continuación, Dorothy levitó en el aire, elevándose a más de diez metros de altura. Con el viento y la arena azotándola, respiró hondo y, enfrentándose a la furiosa tormenta, pronunció palabras antiguas. “—Fus-Ro-Dah”” Las antiguas sílabas brotaron de la boca de Dorothy. Su voz no era fuerte; en circunstancias normales, ni siquiera habría ahogado el aullido del viento. Sin embargo, lo que sucedió fue que, en el instante en que esas palabras resonaron en el mundo, el sonido que produjeron fue varias veces más fuerte que un trueno. Un rugido proveniente de un mundo lejano y desconocido, del mismísimo origen del tiempo, resonó una vez más en los cielos de Addus. Mientras aquella antigua y misteriosa voz resonaba entre el viento y la arena, el mundo entero pareció vibrar con ella. En ese instante, Dorothy sintió una extraña ilusión: como si le diera una orden al mundo mismo, ordenándole que desatara su poder y disipara la tormenta. ¡¡¡Boom!!! Un sonido más fuerte que un trueno, más profundo que la tierra misma, resonó en los cielos. Toda criatura que lo oyó, instintivamente, se cubrió los oídos y miró al cielo con temor. Las antiguas sílabas resonaron en el mundo, liberando una fuerza sin parangón” un impacto masivo como un tsunami” que se elevó hacia el inmenso pilar de arena. De repente, la gigantesca columna de arena, golpeada directamente por el impacto, se dobló en un ángulo de noventa grados, como si alguien se retorciera de dolor en el estómago. La forma espiritual de Diedin, que se extendía por toda la tormenta de arena, sintió un dolor profundo, una presión insoportable. “Qué…!” Finalmente, bajo la fuerza aplastante del impacto, el pilar de arena se derrumbó. El viento huracanado y la arena se hicieron añicos, y la fuerza residual continuó ascendiendo, dispersando las densas nubes y creando un claro en el cielo. La luz del sol, largamente oculta, ahora descendía desde lo alto, revelando un repentino parche de azul claro bajo el cielo antes oscuro. Bañado por la luz del sol y en medio de la tormenta desatada, el cuerpo espiritual de Diedin flotaba en el aire, hecho pedazos por el grito furioso. Sus extremidades” un brazo, ambas piernas e incluso la mayor parte de su torso” habían desaparecido. Su rostro reflejaba incredulidad y agonía. “Qué fue eso…?!” Sintiendo cómo le arrancaban el alma, Diedin aulló incrédulo. Jamás había imaginado que su imponente figura, el cuerpo de una calamidad, sería hecha trizas de un solo golpe, reducida a tal estado. Aunque la confusión nublaba su mente, Diedin sabía que la prioridad era recomponer su espíritu, reconstruir su forma de calamidad usando el entorno, tanto como pudiera y lo más rápido posible. Pero justo cuando estaba a punto de hacerlo, una sombra veloz se abalanzó sobre él desde lejos. Antes de que pudiera reaccionar, la figura ya estaba frente a él: Neftis, espada en mano. Contemplando la grácil figura que ni siquiera su túnica podía ocultar por completo, los ojos de Diedin se abrieron de par en par. Claramente sintió una resonancia de alma proveniente de ella, una sensación que ya había experimentado una vez, durante el ritual de ascensión real en el palacio subterráneo catorce años atrás. “Su Majestad… el Primer Rey…” ¡Shing! Sin titubear, la espada de Neftis cortó el aire, cercenando limpiamente la cabeza de Diedin. Antes de que pudiera recuperarse del impacto, ella continuó blandiendo su espada, destrozando lo que quedaba de su cuerpo espiritual ya hecho trizas. El alma de Diedin estaba gravemente dañada y ya no podía mantener su forma. Se desintegró en un cúmulo de llamas. Al percibir la oportunidad, Nephthys extendió la mano, la introdujo en las llamas, agarró algo y lo arrancó de un tirón. Sacó dos objetos: un cáliz formado de esencia espiritual y una esfera más pequeña de llama del alma. Tras extraerlas, la llama del alma de Diedin comenzó a temblar violentamente y emitió un alarido de agonía. “No… yo… soy el rey… de Addus…” Con este grito, la espiritualidad de Diedin se deterioró rápidamente hasta el punto de que ni siquiera la llama del alma pudo mantenerse unida. En sus últimos espasmos, el último vestigio de la llama del alma se desintegró en hilos de espíritu, disipándose en todas direcciones. En manos de Neftis, el cáliz espiritual se materializó rápidamente en un objeto tangible. Poco después, Neftis inhaló el orbe de llama del alma, fusionándose con el espíritu de Rachman, quien había poseído su cuerpo. Al mirar el cáliz que tenía en la mano, luego el cielo que se despejaba y las tierras áridas de Addus, Rachman” que poseía a Neftis” no pudo evitar suspirar. “Se acabó…” Con ese suspiro, Neftis dirigió la mirada hacia la dirección de donde provenía aquel estruendoso rugido. Su expresión se tornó solemne y murmuró. “Parece que… algo extraordinario está surgiendo en esta era. ¿Qué le deparará a Addus?” … En otro lugar, Dorothy descendía lentamente del cielo. Tras aterrizar, contempló la tormenta de arena fragmentada y las nubes desgarradas. Bajo la luz del sol, cerró los ojos, saboreando la sensación de usar el Grito de Fuerza Implacable en el mundo real por primera vez. “Resonar con los huesos de la tierra… dar una orden al mundo… y desatar un poder inmenso… Este” este es el principio fundamental del Thu'um en el mundo de Nirn.” “No me lo esperaba… Incluso después de haber sido adaptado a este mundo, la esencia del Grito del Dragón sigue siendo prácticamente la misma. Pude usar la Lengua del Dragón para resonar con los 'Huesos de la Tierra' y dar órdenes al mundo…” Murmurando para sí misma, Dorothy reflexionó sobre su experiencia. Al usar el grito de Fuerza Implacable, había vislumbrado una parte de la verdad de este mundo, a través del Grito del Dragón como medio. En el mundo de Nirn, de The Elder Scrolls, el mundo fue creado por dioses llamados Aedra. A sugerencia de Lorkhan, se reunieron para crearlo. Durante la creación, muchos Aedra agotaron su poder y quedaron atrapados en el mundo físico, y sus cadáveres formaron la tierra misma. Los huesos de los dioses se convirtieron en los Huesos de la Tierra, y su sangre en mineral de ébano. La esencia del Grito del Dragón (Thu'um) consiste en hacer resonar el propio grito con los Huesos de la Tierra, invocando fenómenos. En Nirn, este es el principio que subyace al Thu'um. En este mundo… es casi lo mismo… Cuando Dorothy desató todo el poder de su Grito de Dragón de tres palabras, sintió la presencia de algo parecido a los “Huesos de la Tierra” de Nirn en este mundo. (Nota del traductor: He consultado brevemente la wiki de Skyrim y no encuentro esta parte de la historia. ¿Se trata de una parodia de la historia del autor?)
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 545

Estás leyendo el capítulo 545 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.