Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 522 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Retrocediendo un poco en el tiempo, a la noche anterior en el bosque a las afueras de Kankdal, Dorothy y Neftis estaban de pie en un claro entre los árboles.
En el silencioso bosque, ambas esperaron pacientemente los movimientos de Sadroya en la lejana villa. Una vez que sintieron que su misión se había cumplido con éxito, Dorothy se volvió hacia Neftis y dijo con calma:
“La operación allí ha sido un éxito. Empecemos también por nuestra parte.”
“Comprendido.”
Al oír las palabras de Dorothy, Neftis se ajustó el velo y caminó hacia un lado del claro donde ya se había dibujado en el suelo un círculo ritual del Silencio. Sobre él yacía un cadáver rollizo.
Al llegar junto al círculo mágico, Neftis se sentó y comenzó un ritual de invocación de almas, usando una vez más el cadáver de Mazarr como medio principal. Mientras Neftis iniciaba la invocación, Dorothy se cubrió de nuevo con su capa con capucha y usó la fuerza magnética para levitar ligeramente, creando así cierto grado de ocultamiento.
Como Sadroya había saboteado con precisión y minuciosidad el Ataúd de Atadura Espiritual que aprisionaba a Mazarr, su alma atrapada por fin pudo responder al llamado de Neftis. A medida que avanzaba el ritual, una figura translúcida se manifestó gradualmente sobre el cadáver dentro del círculo ritual: el espíritu de Mazarr. Para facilitar la comunicación, Dorothy le indicó a Neftis que no impusiera ninguna restricción al espíritu, permitiéndole así cierto grado de autonomía.
Una vez realizada la invocación, Mazarr quedó atónito. Miró a su alrededor confundido, observando las figuras encapuchadas y veladas de Neftis y Dorothy antes de hablar con un dejo de alarma y pánico.
“¿Dónde estoy? ¿Quién eres?”
“Te encuentras en las afueras de Kankdal, no lejos de la prisión donde estuviste recluido. Destruimos tu prisión y te trajimos aquí. En cuanto a quiénes somos, eso no importa. Solo necesitas saber que fuimos nosotros quienes te rescatamos, Alteza.”
Ante el confundido y asustado Mazarr, Dorothy respondió con voz tranquila. Al oírla, Mazarr hizo una pausa, luego se sumió en sus pensamientos. Tras un breve silencio, comenzó a murmurar.
“Prisión… Sí, después de que los hombres de ese bastardo de Robert me mataran… Debería haber ido a otro sitio, pero de repente me vi atrapado en este lugar minúsculo. No podía salir. Intenté forcejear… pero por mucho que luché, no pude escapar. Al final me rendí… hasta ahora…”
Murmuró, con voz distante y soñadora. Al oír esto, Dorothy respondió directamente.
“Así que… ya sabes quién te mató. Eso facilita las cosas. Príncipe Mazarr, déjame preguntarte: ¿deseas venganza?”
“Venganza…”
Esa palabra hizo que el espíritu de Mazarr se estremeciera, y su expresión cambió a incredulidad mientras se volvía hacia Dorothy y preguntaba.
“¿Estás diciendo que… puedes ayudarme a vengarme? ¿Ayudarme a acabar con Robert y ese viejo bastardo de Ma'ad?”
“No puedo matarlos directamente por ti. Pero puedo darte la oportunidad. Puedo brindarte la posibilidad de comparecer ante un tribunal, de testificar públicamente contra Robert y Ma'ad y acabar con ellos definitivamente. Pero a cambio, quiero una cosa.”
La voz de Dorothy era tranquila y serena mientras hablaba con el príncipe muerto. El espíritu de Mazarr se llenó de ira y sospecha al preguntar.
“¿Qué condición? ¿Qué quieres a cambio de esta supuesta oportunidad de venganza?”
“Tus bienes. Quiero toda la riqueza que aún poseas entre los vivos.”
Ante la contundente declaración de Dorothy, Mazarr se detuvo sorprendido y luego protestó.
“¿Mi riqueza? ¿Quieres mi fortuna? No te metas conmigo… ¿Quién te crees que eres? No tienes nada que ver conmigo, ¿y ahora quieres mi herencia? ¡Ese dinero es el que recuperé de Ma'ad y sus viejos secuaces! ¡Lo necesito para el futuro…!”
“No tienes futuro, Mazarr. Estás muerto.”
Con frialdad, Dorothy lo interrumpió. Mazarr se quedó paralizado. Levantó la mano y contempló su cuerpo translúcido, como si solo ahora empezara a comprender la irreversibilidad de su muerte. Aquella frase de Dorothy desvaneció el último de sus delirios. En silencio, atónito, permaneció inmóvil.
Dorothy no cedió.
“Ya sabes que tu alma estuvo prisionera de la gente de Robert. ¿Y crees que se tomaron tantas molestias solo para que estuvieras cómoda? Claro que no. No querían que dijeras la verdad. Silenciaron tu cuerpo; ahora quieren silenciar tu alma. No tardarán en encontrar la forma de destruirla por completo.”
Continuó con un tono escalofriante de amenaza, y el espíritu de Mazarr palideció aún más, temblando como si hubiera perdido el color.
“¿Destrucción… total?” susurró.
“Así es. Elige, príncipe Mazarr. Cambia la riqueza que jamás usarás por la libertad y la oportunidad de vengarte. O aférrate a monedas sin valor y deja que tu alma sea borrada de la faz de la tierra.
Con voz firme, Dorothy lanzó su ultimátum. Mazarr permaneció en silencio un largo rato. Finalmente, asintió con resignación.
Los labios de Dorothy se curvaron en una sonrisa de satisfacción.
“Bien. Ahora bien, Alteza… hablemos como es debido sobre su patrimonio, ¿de acuerdo?”
…
El tiempo retrocedió hasta el presente. A plena luz del día en Kankdal, dentro de un café, Dorothy saboreaba tranquilamente su café endulzado mientras rememoraba el trato que había hecho recientemente con el alma de Mazarr.
Esa noche, bajo su intimidación y persuasión, el espíritu de Mazarr accedió a entregar a Dorothy todos los bienes terrenales que aún controlaba.
Tras dar su consentimiento, Mazarr reveló de inmediato que la mayor parte de su fortuna se encontraba depositada en la sucursal de Kankdal del Gremio de Artesanos Blancos. Indicó la ubicación de la sucursal e incluso reveló el escondite de sus credenciales de acceso al gremio. Dado que Mazarr siempre había sido precavido con sus numerosos parientes en lo que respecta a las finanzas, había tomado precauciones especiales al respecto.
Una vez que Dorothy supo dónde estaban escondidas las credenciales, no se apresuró a recuperarlas. Consciente de que las credenciales por sí solas podrían no ser suficientes tras la muerte de Mazarr, sacó el Diario de Navegación Literario y contactó con un autómata en Tivian para consultar sobre las normas del gremio en materia de transferencia de bienes y herencia tras el fallecimiento de un cliente. La respuesta: se requería un testamento con firma, sello, huella de sangre voluntaria y huella del alma.
Con esa información, Dorothy hizo que Nephthys canalizara el espíritu de Mazarr para imitar su comportamiento y caligrafía, y luego redactó rápidamente un testamento. Tras firmarlo, utilizaron sangre del cadáver para la huella sanguínea, mientras que el espíritu de Mazarr imprimió voluntariamente la huella del alma. Según Beverly, el gremio tenía medios para verificar si una huella del alma se otorgaba voluntariamente, lo que hacía que el consentimiento voluntario de Mazarr fuera crucial.
Después, Dorothy y Neftis se apresuraron a una de las propiedades de Mazarr en Kankdal y recuperaron de su caja fuerte oculta el anillo de credenciales y el sello real de Baruch. Estamparon el testamento con la marca real para reforzar aún más su legitimidad.
Así pues, tras tanto esfuerzo, Dorothy por fin pudo heredar legal y formalmente todos los bienes de Mazarr a través del gremio. En ese momento, Neftis ayudaba a Dorothy a determinar cuánto se podía retirar de las posesiones de Mazarr.
“Un ganso deja plumas al volar; ahora que tengo el alma del príncipe en mis manos, no tomar algo a cambio me parecería mal. Además, sigo ayudándolo a vengarse. Un poco de dinero para la venganza es lo justo, ¿no? Total, ya no lo va a necesitar.”
Sentada en su asiento, Dorothy reflexionó. Aunque de todos modos habría tenido que enfrentarse a Robert y Ma'ad con el pretexto de ayudar a Mazarr a vengarse, no había razón para que no pudiera presionarlo un poco también.
Dentro de la cámara de transacciones oculta, disfrazada de casa de empeños” la sucursal de Kankdal del Gremio de Artesanos Blancos”, Neftis esperaba pacientemente tras entregar el testamento, aguardando a que el personal tras la ventana de hierro terminara la verificación. Dorothy, conectada a los sentidos de Neftis desde su asiento en el café, la observaba desde lejos.
Como el testamento había sido redactado bajo la guía de Beverly, Dorothy no tenía ninguna preocupación, y, efectivamente, después de una revisión de aproximadamente una hora, llegó la respuesta.
“Hola, Sra. Carida. No hay ningún problema con el testamento que ha presentado. Le ofrecemos nuestras condolencias por el fallecimiento prematuro del Príncipe Mazarr. De acuerdo con sus últimas voluntades, usted es ahora la heredera legal de todos los bienes que confió al Gremio de Artesanos Blancos y tiene plena autorización para usar su cuenta.”
El personal confirmó la identidad del heredero. Para disipar las sospechas, Dorothy había designado como heredera en el testamento a una mujer llamada Carida, una amante que Mazarr supuestamente conoció durante sus días de ocio en Kankdal. Enamorado de su belleza y sus dulces palabras, Mazarr, en un momento de debilidad, le legó imprudentemente toda su fortuna.
“Gracias por su ayuda. ¿Puedo ahora revisar mi inventario de activos?” preguntó Neftis a la ventana de hierro, y la respuesta no tardó en llegar.
“Sí, solo tienes que completar algunos trámites más…”
Tras completar los últimos pasos, Nephthys recibió el tan esperado inventario detallado de todos los bienes de Mazarr administrados por el gremio. Mientras tanto, Dorothy removía su café con la cuchara mientras revisaba la lista a través de los ojos de Nephthys, analizando la fortuna del príncipe.
La fortuna de Mazarr provenía casi por completo de las vastas riquezas acumuladas por la dinastía Baruch. Tras la caída de Yadith, la familia real, en su huida, se llevó consigo grandes sumas de dinero. La élite de Kankdal se repartió el botín, y Mazarr, como primer príncipe heredero, reclamó una cuantiosa parte.
Sus bienes en el gremio incluían efectivo, valores, objetos de valor e inmuebles. El efectivo era relativamente modesto: aproximadamente 3000 libras esterlinas. La mayor parte del valor residía en otros activos.
Mazarr poseía acciones en casi diez empresas distintas, la mayoría ubicadas en los principales países continentales. Algunas eran empresas exitosas que incluso Dorothy había visto mencionadas en los periódicos. Si bien ninguna de las acciones era de gran valor, en conjunto formaban una cartera considerable.
Poseía cuatro propiedades en Kankdal, tres en Falano y una en Ivengard, en su mayoría villas de recreo adquiridas antes de su huida de Yadith. Además, tenía una colección de antigüedades y tesoros sacados clandestinamente de Yadith. Aunque muchos habían sido confiscados por sus familiares, el tesoro restante aún conservaba un considerable valor de reventa.
Al examinar la lista detallada de tesoros, propiedades y acciones, incluso Neftis abrió mucho los ojos en la cámara de piedra; mientras que Dorothy, aún en el café, se quedó paralizada a mitad de la taza. Su cuchara seguía girando en ella, completamente olvidada.
Liquidar. Liquidar. Liquidar… Esa palabra resonaba en la mente de Dorothy. Si pudiera venderlo todo, fácilmente ganaría decenas de miles de libras. Solo eso bastaría para cubrir el alquiler de un artefacto divino del Dominio de la Piedra. Si lo conseguía, cumpliría otro requisito para ascender al rango Carmesí. Era una ganancia inesperada enorme.
“¡Maldita sea… con razón era príncipe! ¡Tanto dinero…! Si logro liquidarlo, el objeto divino para Rocoso estará prácticamente asegurado. Aunque convertir los bienes de Mazarr no será fácil y conlleva riesgos… Me pregunto si podré convencer a Beverly de que lo acepte como garantía…”
Con los ojos brillantes de emoción, Dorothy escudriñó la lista que Neftis sostenía en la mano en busca de otras entradas valiosas para estimar su valor. Al llegar al final, algo captó su atención y la intrigó.
Figuraba en la categoría “Tesoros”, una de las pocas entradas con un nombre específico.
La etiqueta estaba escrita en alfabeto ufigo del norte. Su traducción: El cofre del tesoro nacional.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 522
Estás leyendo el capítulo 522 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.