Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 521 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Cuando el abrasador rayo radiante destruyó el sistema de defensa y atravesó el Azote de la Llama de arriba abajo con una fuerza imparable, la enorme nave de diez mil toneladas se estremeció violentamente. Los pasajeros a bordo perdieron el equilibrio por la onda expansiva, y muchos cayeron al suelo.
La luz radiante desapareció apenas un instante después de haber aparecido. En el gran salón del Azote de la Llama, todos contemplaron en silencio, atónitos, el lugar donde el rayo se había desvanecido. Hajetta, que hacía apenas unos instantes corría a toda velocidad por el salón, había desaparecido por completo, reemplazada por dos enormes agujeros, de dos a tres metros de diámetro, uno en el suelo y el otro en el techo. La atmósfera, antes tranquila, dio paso a alarmas ensordecedoras y al caos.
“¡Informe! ¡Inquisidor Clifton! ¡Los escudos de emergencia han fallado! ¡El casco de la nave ha sido perforado; estamos entrando muchísima agua!”
Un sacerdote irrumpió por las puertas, entrando tambaleándose en el vestíbulo y gritando su informe. La expresión de Clifton se ensombreció aún más al oír la noticia.
“¡Cierren la brecha de inmediato! ¡Todas las fuerzas, en movimiento!”, ordenó.
“¡Sí, señor!” respondió el sacerdote, luego se dio la vuelta y corrió de regreso por donde había venido.
Los ojos de Clifton se clavaron entonces en la proyección flotante de la Hermana Ivy. Incapaz de contener su furia, ladró.
“Hermana Ivy… ¿te das cuenta de lo que has hecho?”
“Por supuesto que sí” respondió Ivy con calma.
“Estoy protegiendo a un testigo clave para que no sufra ningún daño.”
“¡Has matado a un hombre! ¡En el Azote de la Llama! ¡En territorio de la Inquisición! ¡Sin mi permiso! ¡Y has dañado el Azote de la Llama! ¿Acaso entiendes las consecuencias que esto acarreará?”
“¿Consecuencias?” preguntó Ivy, con su voz tan fría como siempre.
“¿Qué consecuencias? ¿Piensas juzgarme? Tú, pequeño Clifton, ¿te crees con autoridad para juzgarme? Incluso si el Sumo Inquisidor Kramar quisiera juzgarme, necesitaría la aprobación de la Santa Sede o del Consejo Cardenalicio. Y si apelas a los Cardenales, ¿puedo sugerirte que incluyas las grabaciones de vigilancia donde se te ve reteniendo a tu propia gente y permitiendo que un asesino atacara a un testigo clave? Ya veremos qué tal te va con eso.”
El rostro de Clifton se contrajo de rabia. Apretó con fuerza los reposabrazos de su silla y siseó.
“¡Hermana Ivy… no vayas demasiado lejos!”
“Le aconsejo, Inquisidor Clifton, que actúe con mayor moderación y adopte una actitud más apropiada. Si continúa actuando de forma tan vergonzosamente parcial, mi próxima acción no será tan misericordiosa como la anterior. Creo que ninguno de los dos desea un escándalo en el que el Azote de la Llama sea hundido por el fuego sagrado aliado. Así pues, centrémonos en lo que importa: este caso.”
Las palabras de Ivy permanecieron serenas, pero la presión que las acompañaba era inmensa. Clifton, abrumado, no tuvo más remedio que reprimir su ira. Miró a Robert, ahora pálido, y a Ma'ad, desplomada, antes de apretar los dientes y decir:
“Bien… bien… olvidémonos del resto por ahora. Volvamos al caso que nos ocupa…”
Con gesto adusto, Clifton dirigió la mirada hacia el centro del arreglo ritual, donde flotaba el alma del príncipe Mazarr, aún conmocionada por el rayo de luz anterior. Justo cuando iba a hablar, Robert se puso de pie de repente y gritó.
“¡Su Excelencia!”
Clifton giró la cabeza y vio a Robert de pie frente a su asiento, con el rostro lleno de pánico y expectación. Tras echar un vistazo a la expresión serena de Ivy, Clifton suspiró profundamente y finalmente volvió la vista al espíritu del príncipe.
“Príncipe Mazarr, ¿recuerda cómo murió?”
“Yo…” El alma de Mazarr quedó momentáneamente confundida.
Entonces, su expresión se endureció, llena de dolor y furia. Se volvió para mirar a Robert y a Ma'ad.
¡Me estrangularon! ¡Alguien me asfixió! Después de que me dispararan en la comisaría, perdí el conocimiento. Cuando recobré el sentido, estaba encerrado en una habitación. Me dijeron que me estaban tratando, pero dos días después, ¡me mataron!
“¡Los reconozco… eran de la Guardia de la Ciudad! ¡Eran hombres de Robert! ¡Quien me estranguló fue el capitán Hajetta! ¡Sin duda actuaba bajo las órdenes de Robert! ¡Robert me asesinó!”
“Y… y mi tío, el príncipe Ma'ad, era muy cercano a Robert. ¡Fue él quien insistió en que asistiera a la ceremonia de bienvenida en la estación ese día! ¡Lo sabía! ¡Él y Robert conspiraron para enviarme a la muerte!”
Con justa furia, el espíritu de Mazarr denunció tanto a Robert como a Ma'ad. El médium repitió sus palabras al otro lado del pasillo.
El silencio volvió a reinar.
Clifton gimió y se frotó la frente. Robert se desplomó en su asiento, pálido como la muerte. Ma'ad cayó al suelo, conmocionada. Ivy permaneció impasible. Vania se llevó las manos al pecho, rezando.
Mientras tanto, en la cubierta del Azote de la Llama, innumerables tripulantes se afanaban por reparar los daños causados por el rayo divino. Un marinero, exhausto, se sentó a un lado para descansar y alzó la vista hacia el cielo nublado, hacia el lugar de donde había emanado el radiante rayo.
Con la ayuda de la linterna que tenía en los ojos, vio algo entre las espesas nubes que había encima: una silueta enorme.
…
Mientras se desarrollaba el enfrentamiento a bordo del Azote de la Llama, en otra parte del distrito residencial extranjero de Kankdal, Dorothy” vestida con un vestido de manga corta” estaba sentada en un café. Tomaba un sorbo de café mientras contemplaba el lejano puerto. Apenas unos instantes antes, había visto aquella luz brillante y cegadora que se había precipitado del cielo en un instante.
“¡Qué poder destructivo tan aterrador… Esa Hermana Ivy… No esperaba que la facción que apoya a Vania dentro de la Iglesia tuviera a alguien de ese calibre. Parece que realmente se toman a Vania muy en serio…”
“Pero, afortunadamente, gracias a la presencia de la Hermana Ivy hemos podido resistir a las autoridades de Kankdal y a la Inquisición. De otro modo, no nos habría quedado más remedio que raptar a Vania y huir en plena noche…”
Mientras tomaba un sorbo de café, Dorothy reflexionaba en silencio. Al observar toda la confrontación a bordo del Azote de la Llama desde la perspectiva de Vania, ya tenía una idea clara de cómo habían concluido los hechos. Todo había transcurrido prácticamente como lo había previsto. La única sorpresa había sido la intervención de Ivy, y tras observar atentamente su estrategia, las sospechas de Dorothy sobre ella se intensificaron.
“Uf… En cualquier caso, si todo salió bien con el Azote de la Llama, entonces todo el asunto de Kankdal está prácticamente resuelto. Lo que sigue es solo atar algunos cabos sueltos…”
Con ese pensamiento, Dorothy desvió su atención hacia otra parte de la ciudad.
…
En otra parte del barrio extranjero, en una bulliciosa calle comercial, Neftis se encontraba en la esquina de una intersección, vestida con una túnica y con un pañuelo en la cabeza y un velo que le cubría el rostro. Ante ella fluía un flujo constante de carruajes y peatones, y al otro lado de la calle se alzaba una casa de empeños lujosamente decorada.
“Por la dirección, este debería ser el lugar…”
Murmurando para sí misma, Neftis cruzó la calle con cuidado. Tras echar un vistazo a su alrededor para asegurarse de que nadie la observaba, subió los escalones y entró en la casa de empeños.
Al entrar, echó un vistazo a la decoración, algo opulenta. Había varios mostradores en el vestíbulo principal. Tras examinarlos con detenimiento, se dirigió a uno que parecía desocupado y pronto llegó a él.
“Bienvenido. ¿Viene a empeñar algo?” preguntó amablemente el dependiente tras el mostrador. Neftis asintió levemente y preguntó.
“Me gustaría preguntar si aceptan monedas de núcleo de piedra.”
“Monedas Rocosocore…”
Un brillo peculiar apareció en los ojos del empleado. Le echó una rápida mirada a Neftis y luego respondió.
“Sí, señora, aquí aceptamos monedas de núcleo de piedra. Sin embargo, yo no las manejo directamente; deben ser evaluadas en una ventanilla especializada. Si realmente desea empeñar monedas de núcleo de piedra, puedo llevarla allí.”
“Entonces te molestaré.”
Dicho esto, el dependiente salió de detrás del mostrador y la condujo a un lado del pasillo. Neftis lo siguió de cerca. Al final del pasillo, el dependiente abrió una pequeña puerta y Neftis entró tras él.
Más allá de la puerta se extendía un estrecho y sinuoso pasillo. Mientras caminaban, Neftis los siguió en silencio. Tras doblar varias esquinas y cruzar múltiples intersecciones, llegaron a una pesada puerta de hierro. El empleado se volvió hacia Neftis y le dijo:
“Muy bien, este es el lugar. Puede completar la transacción adentro.”
“Gracias” respondió Neftis.
Esperó a que el dependiente se marchara antes de volverse hacia la puerta de hierro, abrirla y entrar sin dudarlo.
Tras la puerta se abría una pequeña cámara de piedra, con las paredes herméticamente selladas y sin ventanas. Unas pocas lámparas de gas colgaban de las paredes, proyectando una luz tenue. Delante había una pequeña ventana sellada con una placa de hierro, perforada con diminutos agujeros que conectaban esta habitación con la contigua. Una silla solitaria se encontraba frente a la ventana.
La escena no le resultaba desconocida a Neftis. El año anterior, en Tivian, había visitado una sala similar. Se trataba de una de las salas secretas de transacciones del Gremio de Artesanos Blancos, utilizadas para el intercambio de bienes místicos. Esta casa de empeños era uno de los bastiones del Gremio en Kankdal.
Tras echar un vistazo a su alrededor, Neftis se sentó en la silla frente a la ventana. Miró el panel de hierro y dijo:
“Quisiera consultar el saldo de mi cuenta y retirar una parte.”
“Prueba.”
Una voz grave provino de la ventana. Neftis metió la mano en su túnica, sacó un anillo de oro y lo pasó por una abertura en el panel. Una mano surgió del interior y tomó el anillo.
Esperó en silencio. Dos minutos después, la voz de la ventana regresó, esta vez con un tono de sorpresa.
“Esta es… la credencial del primer heredero de Baruch: ¿el príncipe Mazarr?”
“Sí” respondió Neftis con firmeza.
“…Por lo que sabemos, el príncipe Mazarr fue asesinado hace unos días. ¿Qué parentesco tiene usted con él?”
“Esa… no es la clase de pregunta que su Gremio suele hacer a sus clientes, ¿verdad?” respondió con frialdad.
“No deseamos indagar en la identidad de nuestros clientes” respondió la voz”, pero somos responsables de garantizar que sus bienes se gestionen correctamente. Si desea retirar fondos pertenecientes al príncipe Mazarr, debe demostrar que él le autorizó a hacerlo en vida… o bien demostrar que es su pariente consanguíneo directo, o su esposa. Pero, que sepamos, el príncipe Mazarr no estaba casado.
Tras un breve silencio, Neftis suspiró. Luego sacó una carpeta de entre sus ropas y la pasó por la ranura.
“Este es el testamento firmado del príncipe Mazarr. En él se estipula claramente que, en caso de su fallecimiento, todos sus bienes me serán legados a mí. Lleva su letra, su marca personal, su sello de sangre y el sello real oficial de Baruch. Puede comprobarlo usted mismo.”
El panel de hierro vaciló brevemente, luego una mano emergió y tomó la carpeta.

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Estás leyendo el capítulo 521 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.