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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 499 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Sentada en su escritorio, Dorothy examinó con detenimiento el antiguo pergamino adornado con intrincadas marcas. Era evidente que, durante la batalla contra Muhtar, este pergamino había sido la clave de su repentino aumento de poder: había invocado su contrato para obtener la ayuda de Bamigura, la Bestia Mártir, a cambio de un tercio de su alma. “Bamigura, la Bestia Mártir… una entidad con tintes divinos que habita en los reinos interiores, aparentemente similar a la Haimohois venerada por la Iglesia Abisal. Habita en el límite de la realidad o el mundo interior, una presencia poderosa por debajo de la divinidad que puede hacer pactos con sectas mortales y brindarles ayuda a cambio de sacrificios.” Mientras Dorothy reflexionaba sobre seres como los Haimohois y los Bamigura, solo se detuvo brevemente en el pensamiento antes de volver a centrarse en el pergamino del Contrato del Alma extendido sobre su escritorio, meditando sobre cómo podría serle útil. “Esta cosa puede pactar con una criatura divina. En teoría, podría contactar con Bamigura y ver si está dispuesto a establecer un nuevo acuerdo conmigo, pero no sé prácticamente nada sobre él ni sobre sus posibles vínculos con el Advenimiento del Salvador. Es demasiado arriesgado intentarlo a ciegas…” Aun así, es posible borrar el texto existente y volver a inscribir un pacto completamente nuevo con otra entidad de alto nivel del mundo interior. Si logro entablar buenas relaciones con alguna en el futuro, podría concertar un acuerdo mutuamente beneficioso. Pero por ahora, ni siquiera conozco a ninguna existencia poderosa del reino interior… así que no me resulta útil de inmediato. Con ese razonamiento, Dorothy dejó a un lado el pergamino del contrato por el momento, planeando estudiarlo en detalle más tarde. Luego centró su atención en otros botines de guerra, tras haber inspeccionado ya todos los objetos místicos, y a continuación se dedicó a los textos místicos. En la colección de Muhtar, Dorothy encontró dos textos conservados en forma de antiguos pergaminos de piel de animal. Al desplegar con cuidado el primero, descubrió un manuscrito titulado “Fundamentos de los Mandamientos Ascéticos”, una recopilación de enseñanzas fundamentales para los Trascendentes en el Camino Ascético. Su contenido le proporcionó a Dorothy una comprensión más profunda de esta dura senda ascética. De este pergamino, aprendió que los novicios de la Senda Ascética de rango Tierra Negra se llamaban “Monje de la Ordenanza”, los de rango Ceniza Blanca eran “Adeptos del Mandamiento”, los de rango Carmesí eran “Ejecutores del Mandamiento” y los de rango Oro eran “Presidentes del Mandamiento”. Respectivamente, estos correspondían a “mandarse a uno mismo, mandar a la humanidad, mandar a los enemigos y mandar a una nación”: una progresión que se extiende desde el autocontrol interno hacia afuera, de uno mismo a los demás, de pocos a muchos. A diferencia de otras sendas de los Beyonders, la Senda Ascética exigía un riguroso temple de mente y espíritu. Siendo aún un Monje de Ordenanzas de rango Tierra Negra, el aprendiz debía elegir varias ordenanzas personales (mandamientos) a las que adherirse estrictamente. Su cumplimiento no solo era fundamental en el ritual de ascenso del asceta, sino que también determinaba qué mandamientos podría imponer en el rango Carmesí. Por ejemplo, el manual detallaba dos ordenanzas de este tipo: “Reducir el daño” y “Eliminar el miedo”. Control del Daño: El practicante debe soportar toda clase de pruebas sin recurrir a la violencia. Debe resistir el impulso de tomar represalias incluso ante picaduras de mosquitos, serpientes venenosas o provocaciones flagrantes, sin contraatacar jamás a pesar del sufrimiento personal. Mediante intensas pruebas psicológicas y físicas, aprende a suprimir todo impulso de causar daño. Una vez que se ha “dominado a sí mismo”, puede “dominar” a otros e incluso a sus enemigos. En el rango Carmesí, esto se transforma en el mandamiento de la reflexión enloquecedora, y en el rango Oro, evoluciona hacia una habilidad aún más poderosa basada en la malicia. Negación del Miedo: Similar en concepto, el practicante se somete a regímenes peligrosos y autocastigadores, negándose a huir; por ejemplo, meditar en una montaña helada con poca ropa o pasar meses sin comer. Sobrevivir a este entrenamiento implacable sin eludir las dificultades perfecciona el voto. En el rango Carmesí, se transforma en la compulsión que impide a los enemigos escapar o esquivar en combate. En esencia, en el rango Carmesí, las habilidades de un Asceta giran en torno al uso del mandamiento que una vez se impuso a sí mismo para ahora limitar a sus enemigos: “Primero, dominaos a vosotros mismos; luego, dominad a los demás”. Además, el proceso de entrenamiento prohibía terminantemente el uso de poderes místicos como ayuda. El asceta debía soportar el sufrimiento con verdadera fe. Hacer trampa estaba prohibido, o la práctica se invalidaría. “Ah, ya veo… El Camino Ascético se centra en el autocontrol y luego extiende esa disciplina a los demás. Eso explica por qué Muhtar nunca usó el mandamiento de “no respirar”. Él mismo no podía sobrevivir sin respirar, así que nunca lo dominó. Si uno mismo no puede hacerlo, no puede imponérselo a los demás” reflexionó Dorothy. Tras examinar el texto, concluyó que cada Ejecutor de los Mandamientos podría tener ordenanzas distintivas dependiendo de su entrenamiento. Debido a que el tiempo y la capacidad del cuerpo humano para el tormento eran finitos, la mayoría de los adeptos terminaban con solo uno o dos mandamientos perfeccionados cuando alcanzaban el rango Carmesí. “Da igual” concluyó Dorothy. Dado que estos poderes se centran en restringir al enemigo, son principalmente defensivos o pasivos. En solitario, pueden resultar increíblemente frustrantes. Pero si Muhtar hubiera poseído una poderosa rama ofensiva como la de un Elemental, Vania no habría resistido. Sin embargo, en grupo, los poderes de un Asceta son terriblemente efectivos. Al cerrar el manual, Dorothy sintió una extraña gratitud y asimiló la espiritualidad recién adquirida tras su lectura: 9 puntos de Linterna, 7 puntos de Silencio y 5 puntos de Revelación. A continuación, abrió el segundo texto, también inscrito en piel de animal. Este incluía ilustraciones junto con la escritura. A primera vista, parecía una copia de una obra de arte más antigua. Titulada “Copia del mural del Señor iluminando el mundo”, la obra fue realizada con trazos finos sobre pergamino. La imagen representaba a un hombre apuesto, musculoso, de cabello largo y torso desnudo, con una corona de laurel. Sus ojos estaban vacíos o sin pupilas, y su expresión era neutra mientras miraba al frente con los brazos extendidos. Lo rodeaba el resplandor de un halo solar, y en cada mano extendida sostenía un objeto. En la mano derecha del hombre portaba un cetro, mientras que en la izquierda sostenía una cimitarra en forma de media luna. Flanqueando la rueda solar que se encontraba detrás de él, había dos pequeñas figuras. Junto al cetro había un niño de pelo corto, vestido con una túnica con la capucha recogida. Permanecía junto al resplandor con una expresión de reverente admiración mientras miraba al hombre dentro de la rueda solar. El niño dio un paso al frente con los brazos extendidos, como si fuera a entrar en el resplandor y abrazar al hombre. Sus rasgos faciales guardaban un leve parecido con los del hombre. Junto a la cimitarra se encontraba una joven, muy distinta del muchacho. Ni siquiera miraba hacia la rueda solar. Permanecía inmóvil, sin hacer ningún gesto grandilocuente. La capucha de su túnica le cubría la mitad superior del rostro. Su boca era inexpresiva y su cabello liso caía desde debajo de la capucha, rozando sus mejillas, hasta la cintura. Su semblante tranquilo contrastaba fuertemente con el del muchacho. Debajo del trío había un mapamundi que mostraba varios continentes que Dorothy reconoció: el Nuevo Continente al oeste, el Continente Ufiga al sur, el Continente Norte Helado y el Continente Principal en el centro, todos bajo los pies de las tres figuras. Alrededor del mapa y las figuras había numerosas inscripciones. Dorothy reconoció de inmediato la escritura como lengua imperial. Dorothy extendió el pergamino sobre el escritorio y lo estudió con atención, con una expresión de fascinación. Era evidente que la imagen la había cautivado por completo desde el primer momento. Tras contemplarlo durante un buen rato, exhaló lentamente y comenzó a reflexionar sobre su contenido. En ese momento, Dorothy tuvo la sensación subconsciente de que la imagen representada en la pintura distaba mucho de ser ordinaria. “¿Esta imagen... representa al Verdadero Señor Radiante? ¿O tal vez al Salvador Radiante? A juzgar por el fondo de la rueda solar y el título Muhtar especialmente mencionado, parece que sí. Pero entonces, ¿quiénes son estos dos niños?” Contemplando el pergamino, el corazón de Dorothy se llenó de preguntas. Había visto muchos retratos divinos de la era anterior, como la ilustración de la Diosa de la Abundancia hallada entre las pertenencias de Darlene. Aquella pintura representaba a la diosa y a sus cuatro deidades acompañantes, cada una con rasgos distintivos que correspondían claramente a las ramas del sendero del Cáliz. De igual modo, en los archivos de investigación del Duque Barrett, se encontraron estandartes pintados por las fuerzas rebeldes durante la Rebelión del Rey del Viento en Pritt siglos atrás, con el Emblema de la Luna y cuatro insignias de caballería. Pero este pergamino era diferente. No representaba a una deidad principal y cuatro asistentes, sino a una figura principal y solo dos acompañantes. Además, ambos eran niños, y no había indicios claros de que fueran siervos divinos relacionados con la Linterna. Ni el arquetipo de la Santa Madre ni el del Hijo Santo parecían coincidir, lo cual resultaba desconcertante. Si la figura principal era, en efecto, el Verdadero Señor Radiante o el Salvador Radiante, entonces, aparte de su séquito divino tradicional, ¿quién más sería digno de estar a su lado? El texto de este pergamino es imperial, lo que significa que la pintura probablemente se creó durante el Imperio de la Tercera Época. Esto sugiere que el hombre representado es muy probablemente el Rey de la Luz. A juzgar por la etiqueta, la Secta del Advenimiento del Salvador probablemente equipara al Verdadero Señor Radiante y al Salvador Radiante con el Rey de la Luz. Aunque comparten muchas similitudes... ¿realmente pueden considerarse el mismo ser? “Y luego está el asunto de los objetos que sostiene el hombre… un cetro en la mano derecha y una cimitarra en la izquierda. Esa combinación resulta extraña. En el arte de la fe de la Radiación, los cetros son comunes, ¿pero las cimitarras? Casi nunca se ven…” Mientras Dorothy se concentraba en los dos objetos que sostenía la figura central, su confusión aumentaba. Por las notas de Muhtar, sabía que aquella imagen era una reproducción de un mural de una ruina sin identificar. Los murales religiosos como aquel no eran meras expresiones artísticas; sus tallas eran de una precisión asombrosa. Cada elemento poseía un significado simbólico, y si aparecía en la obra, era para transmitir algo concreto. No había detalles superfluos. En la iconografía religiosa, lo que una deidad sostenía en sus manos era especialmente importante. Estos objetos solían ser la esencia misma de lo que la pintura buscaba expresar. Por lo tanto, la presencia de la cimitarra no podía ser meramente simbólica; debía tener un profundo significado. En el Conocimiento Místico que Aldrich le había transmitido, Dorothy aprendió que el cetro era el símbolo más prominente del camino de la Linterna. Un cetro radiante representaba la antorcha, el sol: concentración, guía, poder y la unidad de la fe y la autoridad. Por eso los cetros aparecían con frecuencia en el arte religioso de temática Radiante. ¿Pero una cimitarra? Eso era distinto. La hoja curva no solo no aparecía en el arte Radiante, sino que generalmente simbolizaba algo totalmente incompatible con los ideales místicos de la Linterna… Contemplando el pergamino de piel de bestia, la expresión de Dorothy se tornó cada vez más seria. Su atención se desvió lentamente de las figuras divinas en la parte superior del cuadro y se detuvo en el mapa de abajo, algo que inicialmente había pasado por alto. El mapa solo mostraba contornos aproximados, sin marcar ubicaciones detalladas. Comparado con las figuras anteriores, parecía mucho más rudimentario. Al principio, Dorothy solo quería comprobar si el mapa señalaba algún lugar importante o conservaba nombres antiguos de la Tercera Época. Pero tras examinar el mapa y no encontrar nada relevante, se dispuso a volver la vista a las figuras divinas, solo para notar algo peculiar. Con el ceño fruncido, Dorothy miró fijamente el mapa, en concreto, la parte izquierda, la zona oriental del Continente Principal. Cuanto más lo miraba, más extraño le parecía. Tras estudiarlo un rato, Dorothy recuperó mentalmente los mapas del mundo que había memorizado para compararlos. Y entonces, de repente, se dio cuenta de lo que no cuadraba. El mapa de este pergamino mostraba el Continente Principal significativamente más grande que los mapas estándar actuales. Las demás regiones parecían normales, pero la sección oriental del Continente Principal estaba enormemente expandida. El Continente Principal en el mapa de este mural era casi un tercio más grande que en los mapas modernos.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 499

Estás leyendo el capítulo 499 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.