Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 486 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Había caído la noche en Yadith, capital de Addus, en el interior del norte de Ufiga.
En el pequeño jardín detrás del salón de lo que una vez fue el Templo de las Runas de la Revelación” ahora llamado Catedral de la Oración de la Luz” Muhtar, el máximo representante de la Secta del Advenimiento del Salvador en Addus, permanecía de pie, contemplando solemnemente la brillante luna.
En ese preciso instante, un joven clérigo de la Secta del Advenimiento del Salvador se acercó apresuradamente. Al llegar junto a Muhtar, hizo una profunda reverencia y luego habló con reverencia.
“Excelencia… ¿finalmente ha decidido tomar medidas?”
Sus ojos brillaban de emoción. Muhtar, con expresión serena y tranquila, respondió con calma.
“Más o menos. Hasta ahora, aún conservaba una pequeña esperanza en Shadi; esperaba que recordara su promesa y no se dejara seducir por el poder, regresando al resplandor de nuestro Señor. Pero por lo sucedido esta noche, es evidente que Shadi sigue ajeno a su propia perdición…”
Las palabras de Muhtar estaban teñidas de pesar. La mirada del joven clérigo se endureció y respondió.
Shadi quiere seguir jugando a dos bandas; cree que puede seguir engañándonos. Pero no podemos tolerar más su repugnante comportamiento. ¡Es un traidor desleal! ¡Un traidor así no vale la pena tenerlo cerca!
El joven clérigo habló con absoluta convicción. Muhtar permaneció impasible, respondiendo lentamente.
“Ya le he dado a Shadi suficientes oportunidades. Si aún así se niega a arrepentirse, que así sea. Ya que no elige un bando, elegiremos por él.”
“Haller, a partir de ahora, intensifica la vigilancia sobre esos enviados herejes. No permitas que escapen de Yadith bajo ningún concepto. Ordena a la Guardia Sagrada que se mantenga en alerta permanente para la batalla.”
Mañana es la tercera y última ronda de negociaciones. Una vez que termine, lanzaremos un ataque contra la delegación hereje y veremos si Shadi los protege. Si lo hace, lo someteremos de inmediato y dejaremos que nuestra gente se haga cargo de todas las funciones de Yadith. Sí, tiene un poderoso espectro ancestral como as bajo la manga; molesto, sí, pero difícilmente una amenaza real.
“Con el Ejército Revolucionario bajo el mando de Shadi, podemos simplemente exigirles que renuncien a su autoridad. Si se niegan, actuaremos por la fuerza. En cuanto a los enviados herejes, no debemos perdonar a ninguno. Salvo a su líder monja, a quien lo ideal sería capturar para quemarla en la hoguera públicamente, el resto puede ser ejecutado…”
“Los resultados que logramos en Addus no fueron fáciles de obtener. Ahora que esta nación ha regresado a la luz de nuestro Señor, no podemos permitir que vuelva a caer en manos de la herejía. Debemos eliminar toda posibilidad de compromiso con los herejes, para que no surja otro Shadi en el futuro.”
Sin moverse del sitio, Muhtar transmitió con calma estas instrucciones a Haller. Al oír a Muhtar, los ojos de Haller brillaron con un celo casi fanático. Tras escuchar atentamente, respondió con fervor.
“Entendido, Excelencia… aunque, en mi opinión, si vamos a actuar, ¿por qué no ocuparnos también de Shadi y tomar el control del Ejército Revolucionario de una vez por todas? Está claro que ese hombre no nos dejará controlarlo.”
Haller habló con franqueza. Muhtar hizo una breve pausa antes de continuar.
Shadi merece morir… pero no todavía. Es muy respetado entre las tropas revolucionarias de Addus. Si lo mataran aquí en Yadith, todos en el Ejército Revolucionario de las demás ciudades” donde nuestra influencia es menor” sabrían que somos los responsables. Podrían abandonarnos por completo o incluso unirse a los herejes. Por ahora, Shadi no puede morir. Al menos no hasta que consolidemos nuestra presencia en el ejército revolucionario.
Esta vez, no atacaremos a Shadi. Solo lo obligaremos a tomar partido. Si los enviados herejes son aniquilados en Yadith, la Iglesia jamás podrá aceptarlo de nuevo y sus ilusiones se harán añicos. Entonces no tendrá más remedio que permanecer a bordo de nuestra nave. Una vez que hayamos afianzado nuestro control sobre el Ejército Revolucionario y consolidado el dominio de Addus, no será demasiado tarde para deshacernos de él…
Con las manos entrelazadas a la espalda, Muhtar contempló la oscuridad distante mientras murmuraba estas palabras. Haller lo meditó, asintió y respondió.
“Ya veo, Excelencia. ¡Enseguida haré los preparativos!”
Tras hablar, Haller volvió a hacer una reverencia a Muhtar y se retiró rápidamente, dejando a Muhtar solo bajo el Cielo Nocturno.
Una vez que Haller se marchó, Muhtar observó el jardín vacío. Dejó escapar un leve resoplido frío y se alejó a grandes zancadas. Nunca se percató de que, durante todo ese tiempo, una mirada penetrante lo había estado observando a corta distancia; y, a pesar de ser un Linterna Beyonder de rango Carmesí, permaneció completamente ajeno a ello.
Dentro del reino oculto del Templo de las Runas de la Revelación, Dorothy permanecía en silencio en el jardín ilusorio, con la mirada fija en la dirección en la que Muhtar se había marchado. Desde que Muhtar regresó al templo, Dorothy lo había vigilado atentamente desde el interior del espacio oculto, recabando información normalmente inaccesible. Escuchó toda su conversación con Haller y ahora comprendía plenamente sus intenciones: Vania, y de hecho ella misma, corrían un peligro inminente.
“Esto es grave… Los seguidores del Adviento del Salvador están tan impacientes que están dispuestos a desenmascararlos por completo. Para obligar al Ejército Revolucionario a unirse a ellos, planean atacar a la delegación de enviados de la Iglesia aquí en Yadith. ¡Esta gente está loca!”
Se le heló la sangre. Jamás había imaginado que la Secta del Advenimiento del Salvador fuera tan extremista. Asesinar a los enviados de la Iglesia era ir mucho más allá de contratar mercenarios” como habían hecho antes” para ahuyentar o repeler a la delegación. Ahora, pretendían actuar directamente, allí mismo en Yadith, para erradicar a los representantes de la Iglesia. Las consecuencias diplomáticas serían nefastas, y sin duda provocarían una intervención militar de la Iglesia. Era prácticamente invitar a la guerra contra Addus, arrastrando a todo el Ejército Revolucionario a un martirio autodestructivo.
“Supuse que si de verdad querían dañar a los enviados de la Iglesia, ganarían tiempo o se prepararían con más discreción. Pero no, van directamente a por ellos, sin siquiera pensar en las consecuencias. No puedo creer lo imprudentes que son…”
“¡Qué lunáticos!... Completamente irracionales”, murmuró Dorothy. Ante estos fanáticos que se negaban a seguir las reglas, gran parte de sus especulaciones anteriores quedaron obsoletas. Necesitaba encontrar la manera de responder.
Según sus planes, toda la delegación está ahora bajo su vigilancia, con un Linterna Beyonder de rango Carmesí aquí mismo en Yadith. Escapar sin ser detectados es imposible. Pero si no escapamos… entonces, una vez que actúen, el enfrentamiento directo será inevitable.
El bando del Advenimiento del Salvador en Yadith cuenta con numerosos Beyonders de rango Ceniza Blanca y Tierra Negra, además de un Muhtar de rango Carmesí. Los guardias de Vania pueden ser formidables, pero eso no significa nada contra un poder de nivel Carmesí. Incluso si me alío con Nephthys, no tendremos ninguna posibilidad en un enfrentamiento directo. Da igual si les emboscaremos o si los enfrentamos abiertamente; perderemos ante esta absoluta disparidad de poder.
Con el ceño fruncido, Dorothy se devanó los sesos buscando un plan. Se habían visto obligados a entrar en conflicto directo con la Secta del Advenimiento del Salvador en Yadith, pero no se hacía ilusiones sobre la victoria dada la enorme diferencia de poder. En opinión de Dorothy, no podían triunfar solos; necesitaban aliados. El único aliado potencial, sin embargo, era Shadi, quien hasta entonces se había mantenido al margen.
“Pero ahora mismo, Shadi no es precisamente nuestro aliado. Tendremos que encontrar la manera de ganárnoslo.”
Con eso en mente, Dorothy cerró los ojos de nuevo y comenzó a rezar, conectándose con su canal de información. Se puso en contacto con Vania” que seguía en la sala de negociaciones del palacio” para transmitirle lo que había averiguado.
…
La noche cubrió el palacio real de Yadith, donde la segunda ronda de negociaciones estaba llegando a su fin.
Tras la renuncia a mitad de la reunión por parte de los representantes del Adviento del Salvador, el resultado fue obviamente infructuoso. Sin una facción completa, solo quedaron el bando de la Iglesia y el del ejército revolucionario, intercambiando opiniones que no llevaron a ninguna parte.
Sentada a la amplia mesa redonda de la sala de negociaciones, Vania escuchaba en silencio al orador del ejército revolucionario, con expresión serena. En ese preciso instante, la voz familiar de Dorothy resonó en su mente. Al oír lo que Dorothy tenía que decir, los ojos de Vania se abrieron ligeramente.
“La gente del Adviento del Salvador… de verdad que lo dicen en serio… ¿Cómo…?”
Con dificultad para ocultar su sorpresa, terminó de escuchar con calma el mensaje mental de Dorothy. Su rostro se ensombreció y dirigió la mirada hacia el otro extremo de la gran mesa, donde estaba sentado Shadi, el líder revolucionario vestido con uniforme militar.
El tiempo transcurrió, y la Iglesia y el Ejército Revolucionario persistieron con estoicismo en aquella negociación condenada al fracaso hasta que finalizó la segunda ronda. Al concluir, siguiendo el protocolo habitual, todos se levantaron para marcharse. Sin embargo, Vania se acercó a Shadi. Su gesto atrajo miradas curiosas, pero continuó avanzando hasta situarse a su lado.
“Hermana Vania, ¿ocurre algo?” preguntó Shadi, algo desconcertada.
“¿Había algo más que quisieras decir que no haya surgido antes?”
“Esto no tiene nada que ver con la negociación” respondió Vania con franqueza.
“Pronto me iré de Yadith, y me gustaría aprovechar esta oportunidad para ofreceros algunos regalos.”
Con cortesía, Vania se dirigió a Shadi. Él hizo una pausa y luego sonrió.
“Je… Hermana Vania, ya nos has traído muchos suministros valiosos en tu visita. Eso ya fue un regalo tremendo. ¿Y ahora quieres darnos aún más? Apenas sabemos cómo agradecértelo…”
“Señor Shadi, es usted muy amable. Los suministros que trajimos eran simplemente parte de nuestro deber como siervos del Señor, no un gran regalo. El objeto que deseo entregarle esta vez no es así; es solo un pequeño recuerdo. Y más que llamarlo un regalo al ejército revolucionario, es un obsequio para usted personalmente.”
Vania continuó cortésmente, y Shadi, al oír sus palabras, pareció algo sorprendido.
“¿Para mí?”
Sí. Por favor, acéptelo.
Dicho esto, Vania sacó un libro nuevo y se lo entregó a Shadi. Él echó un vistazo a la portada y descubrió que se trataba de una popular colección de cuentos populares del continente europeo, titulada “La colección de cuentos de Peter”.
“Esto es…”
“Como pueden ver, se trata simplemente de una antología de cuentos populares muy conocidos de nuestra región. Incluye muchos relatos clásicos, y su lectura puede brindarles una comprensión más profunda del Continente Principal. Al fin y al cabo, el entendimiento mutuo es la base para alcanzar cualquier terreno común.”
Con una leve sonrisa, Vania explicó, y Shadi hizo una pausa por un momento antes de devolverle la sonrisa y guardar el volumen.
“Ya veo. Bien, entonces lo acepto. Lo revisaré cuando regrese” dijo cordialmente, tomando el libro de cuentos que ella le había dado. Algunos presentes se mostraron desconcertados por el gesto de Vania, mientras que otros elaboraron sus propias hipótesis.
La Colección de Cuentos de Peter, aunque aparentemente solo una antología de relatos populares, en realidad contenía numerosos temas religiosos entretejidos en sus historias. Gran parte de estos relatos giraban en torno a las leyendas de los Tres Santos. Si bien el Monte Sagrado quizá no los reconociera oficialmente, seguían siendo ampliamente difundidos e influyentes. Muchos plebeyos conocían estas historias antes incluso de leer las escrituras oficiales de la Radiante. Al observar las acciones de Vania, algunos presentes sospecharon que estaba difundiendo sutilmente las enseñanzas de los Tres Santos, dado que repartir las escrituras originales sería demasiado evidente.
…
Más tarde esa noche, más allá del palacio real, en las calles de Addus, Shadi regresó a su residencia en un carruaje. Dentro del carruaje, a la luz de la lámpara, hojeó la gruesa colección de cuentos, con un dejo de perplejidad en el rostro.
“Setut, ¿puedes decirme si hay algo inusual en este libro?”
Shadi lo contempló y habló en voz alta, buscando la guía de su antiguo compañero espectral. Pero esta vez, a diferencia de lo habitual, Setut no respondió de inmediato. Shadi frunció el ceño ligeramente.
“¿Setut?”
Cuando Setut no respondió de inmediato, Shadi se extrañó aún más y volvió a llamar. Finalmente, el espíritu se manifestó en el aire: un rostro momificado cuya expresión demacrada parecía solemne. Shadi preguntó de inmediato:
¿Qué te pasa, Setut?
“No es nada… Es solo que, durante las negociaciones, me pareció oír truenos afuera…”
“dijo Setut con voz grave. Al oír eso, Shadi frunció aún más el ceño.
“¿Truenos? Creo que oí algo parecido… ¿Hay algún problema?”
“No parecía el tipo de tiempo típico para tormenta. Y la dirección del sonido venía de allá… lo que me hace pensar…”
Setut murmuró, aparentemente dándole vueltas a algo. Shadi continuó, confundido.
“¿Qué pensabas? ¿Se te ocurrió algo?”
“Mmm… supongo que sí. Puede que no sea nada, y puede que esté dándole demasiadas vueltas…”
Setut continuó, dejando escapar pensamientos a medias, lo que dejó a Shadi aún más perplejo. De repente, Setut cambió de tema:
“Bueno, no importa. ¿Por qué me llamabas hace un momento?”
“Te llamé porque quería que examinaras este libro. La hermana Vania me lo acaba de dar; dijo que era específicamente para mí. Me resulta un poco extraño, así que esperaba que pudieras echarle un vistazo.”
Dicho esto, Shadi levantó la colección de cuentos que había recibido de Vania. La mirada fantasmal de Setut se posó en el volumen aparentemente ordinario, y sus ojos de luz fantasmal comenzaron una inspección lenta y meticulosa.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 486
Estás leyendo el capítulo 486 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.