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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 484 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Al norte de Ufiga, tierra adentro, en la ciudad capital de Addus, Yadith. En el balcón de un hotel Yadith, Dorothy, ataviada con una larga túnica, está sentada en una silla contemplando la lejana Catedral de la Luz y la Oración, a las afueras de la ciudad. Mientras bebe su zumo de frutas, reflexiona sobre el resultado de su reconocimiento, pensando en cómo desentrañar el secreto que guarda la catedral. “Si quiero desentrañar el secreto de ese templo, debo invocar un rayo y resolver el enigma que hay dentro de la sala. Todo eso sería difícil de ocultar. Si Muhtar, de rango Carmesí, está allí, podría sorprenderme. Por lo tanto, cuando actúe, Muhtar no debe estar en la catedral. Mientras él no esté, podré ocuparme de los demás sin mucha dificultad.” Este es el razonamiento de Dorothy. Ya ha decidido el momento oportuno para su plan: durante la participación de Muhtar en la segunda ronda de negociaciones. Solo entonces podrá asegurarse de evitarlo. Tras confirmar el momento oportuno para actuar, Dorothy esboza rápidamente un plan preliminar. Una vez que todo está listo, suspira levemente y dirige la mirada hacia el imponente palacio real al otro lado de la ciudad. “La brecha entre el Monte Sagrado y la Secta del Salvador es demasiado grande. Inicialmente, esperaba poder ayudar a Vania a forjar un acuerdo de paz, pero por cómo están las cosas ahora… esa esperanza es escasa. Tras el fracaso de la negociación final, Addus podría volverse muy peligroso. Solo puedo concentrarme en lograr mi objetivo principal rápidamente y luego ver cómo proteger a Vania. Esta vez no busco grandes beneficios; si logro completar el ritual de ascenso y salir ileso, ya será un éxito. Debo darme prisa… Contemplando el palacio a lo lejos, Dorothy reflexiona así. Luego espera pacientemente el momento señalado. … El tiempo pasa volando. En poco tiempo, otro día ha terminado y la segunda ronda de negociaciones está a punto de comenzar. Como Vania, la enviada del Monte Sagrado, había salido con un equipo a inspeccionar algunas tribus cercanas a Yadith durante el día y no pudo regresar a tiempo, la reunión se pospuso hasta la noche. Mientras el sol se oculta en el horizonte, se acerca la hora de la segunda negociación. Cae la noche, la luna asoma débilmente y, fuera de las murallas de Yadith, en la Catedral de la Oración de la Luz, Muhtar” el máximo representante de la Secta del Advenimiento del Salvador en Addus” sale de la catedral acompañado de sus subordinados más leales e importantes. Suben a un carruaje con semblante serio y se dirigen a la ciudad hacia el lugar de negociación. El resultado de estas conversaciones determinará directamente su próximo paso. Una vez que Muhtar y su séquito parten, la Catedral de la Oración de la Luz queda en un silencio repentino. Al ser de noche, casi ningún ciudadano acude a rezar; solo un grupo de clérigos de bajo rango de la Secta del Advenimiento del Salvador y algunos soldados del Ejército Revolucionario permanecen dentro. Mientras el tiempo transcurre y la segunda ronda de negociaciones comienza formalmente en el lejano palacio real, los clérigos y soldados de la Catedral de la Oración de la Luz pasan su velada como cualquier otra, realizando sus tareas habituales, hasta que un estruendo de trueno los sobresalta a todos. Casi sin previo aviso, el Cielo Nocturno se rasgó con un relámpago cegador y un rugido ensordecedor. El rayo cayó directamente sobre uno de los obeliscos frente a la catedral, impactando la punta de su pináculo. Casi al instante, crepitantes arcos eléctricos surgieron del monumento alcanzado, conectando las puntas de los demás obeliscos. En ese instante, una luz eléctrica brillante iluminó toda la zona exterior a la catedral, y entonces, tanto los cegadores arcos como el estruendo se desvanecieron tan rápido como habían aparecido. Tras disiparse el relámpago, muchos dentro de la Catedral de la Oración de la Luz se apresuran hacia el conjunto de obeliscos, todos sorprendidos por la visión. Varios de ellos habían visto el letrero turístico en la entrada y sabían que los monolitos conducen la electricidad, por lo que solo se mostraron ligeramente desconcertados, sin llegar a quedar completamente atónitos. En cambio, especularon sobre si este repentino rayo podría anunciar un cambio en el tiempo. En ese preciso instante, se oyen exclamaciones provenientes de más allá de la catedral. Todas las miradas se dirigen hacia el origen de los gritos, donde ven varios árboles del oasis en llamas, ¡evidentemente incendiados por los efectos periféricos de aquel rayo! Al ver las llamas rugiendo en el exterior, todos en la catedral se alarman y corren a extinguir el fuego. Debido a la inesperada intensidad del incendio, muchísima gente acude a ayudar; incluso los clérigos que rezaban dentro de la nave salen apresuradamente al oír el alboroto. De repente, casi todos los que quedaron en la Catedral de la Oración de la Luz salieron al exterior para combatir las llamas que se propagaban. El gran salón, sostenido por imponentes pilares cilíndricos, quedó momentáneamente abandonado. En ese instante, desde el techo ya abierto, una figura esbelta desciende en picado. Impulsándose con los altos pilares, se abre paso entre ellos hasta el salón vacío. Una mirada más atenta revela a una mujer encapuchada y velada, vestida con un ajustado traje negro, de figura curvilínea. Sobre su espalda se encuentra otra figura menuda. “Hemos llegado… gracias…” Una vez que Neftis aterriza, Dorothy” vestida con una túnica y un velo” se desliza de la espalda de Neftis al suelo del vestíbulo. En ese preciso instante, Neftis le habla en voz baja a su lado. “¿Necesitas que haga algo más ahora?” “Por el momento no… Será mejor que te apresures a volver a un lugar seguro y te mantengas oculto. Cuando termine lo que tengo que hacer, te avisaré. Para entonces, probablemente todavía necesite tu ayuda para salir de aquí.” Dorothy le respondió a Neftis, y después de escuchar sus palabras, Neftis asintió y respondió. “Bueno, entonces me voy. Buena suerte…” Dicho esto, Neftis partió de inmediato, impulsándose con las columnas hasta llegar al tejado del salón. Dorothy observó cómo se marchaba y luego dejó escapar un pequeño suspiro de alivio. Era obvio que el rayo que acababa de caer había sido obra de Dorothy. Con su nivel de control, era imposible que hubiera dirigido el rayo hacia los árboles “accidentalmente”. Esos árboles eran tan inflamables porque Dorothy había hecho que una marioneta disfrazada de cadáver les aplicara una gran cantidad de acelerante, prendiéndolos fuego al caer el rayo. El incendio resultante sería suficiente para mantener ocupada a la gente que se había quedado allí durante un buen rato. A ojos de la Secta del Advenimiento del Salvador, la Catedral de la Oración de la Luz era simplemente una base temporal recién reconvertida, sin nada especialmente importante que proteger, por lo que la mayor parte de sus fuerzas vitales se concentraban alrededor de Muhtar. Los que se quedaron allí eran relativamente negligentes en su vigilancia, lo que permitió a Dorothy infiltrarse con un sencillo truco. Una vez que Neftis se retiró, Dorothy” ahora sola en el espacioso salón” se puso a trabajar. Se apresuró hacia el altar que había sido reconvertido para el culto al Salvador Radiante y comenzó a pisar con precisión las baldosas del suelo frente a él, pisando los números inscritos en Escritura Universal. En el momento en que Dorothy provocó que el rayo impactara el conjunto de obeliscos, sus marionetas aéreas, hechas de cadáveres de aves, observaron los arcos eléctricos que rebotaban entre las puntas de los monolitos. Dichos arcos formaron un carácter de la escritura con forma de trueno de la Primera Dinastía, que representaba el dígito nueve. Gracias a la investigación de Balaar sobre las matemáticas de la Primera Dinastía, Dorothy pudo reconocer todos los numerales de esa Escritura del Trueno. Al introducir ese dígito derivado del rayo en el rompecabezas matemático del salón, Dorothy por fin tenía la última condición que le faltaba. Resolvió rápidamente todo el rompecabezas y ahora estaba introduciendo cada solución en las fichas de respuesta frente al altar. Dorothy tardó apenas diez segundos en dar todas las respuestas. Después, mientras el bullicio aún resonaba afuera, esperó, atenta a cualquier señal de cambio en las cercanías. Un segundo, dos segundos… Transcurrieron unos diez segundos. Sin embargo, nada cambió en la sala vacía: ningún aparato cobró vida, ninguna puerta oculta ni pasadizo se abrió. Ante este resultado, Dorothy se detuvo con una leve sorpresa, preguntándose para sus adentros si su razonamiento podría ser erróneo. ¿Acaso este acertijo no era el método correcto para desentrañar el secreto del templo? ¿O tal vez, después de siete milenios, el mecanismo se había averiado irreparablemente? Con tales dudas, Dorothy frunció el ceño. Justo entonces, un cambio repentino rompió el silencio. Ante sus ojos, la sala que la rodeaba se volvió borrosa. Todo en su campo de visión se tornó borroso, llegando incluso a ser semitransparente en algunos puntos. Las formas se volvieron borrosas y translúcidas, pero sus contornos resaltaban con una nitidez sorprendente, con un tenue brillo. Las superficies de las paredes parecían indistintas, mientras que sus bordes se destacaban con nitidez. La separación de las baldosas del suelo, las líneas estructurales de las columnas: todos estos detalles llamaban la atención de Dorothy. Los aspectos más sutiles de cada objeto se desdibujaban, dejando solo las formas básicas que los componían, como una pintura meticulosamente elaborada reducida a su dibujo lineal, o un enorme entorno de videojuego en 3D sin renderizado, mostrando todo en bruto, sin refinar. En este espacio austero y minimalista, surgieron hileras e hileras de textos extraños que llenaban casi por completo la sala vacía. Muchos de estos caracteres estaban borrosos o dañados de alguna manera, lo que hacía imposible interpretarlos por completo. Allí, sobre el altar que antaño perteneció al Salvador Radiante, se materializó un extraño símbolo. A diferencia del resplandor del disco solar del Salvador Radiante, este emblema en particular tenía la forma de un ojo abierto: su párpado superior cubría la mitad superior de la pupila, mientras que siete líneas dentadas, semejantes a relámpagos, irradiaban desde la mitad inferior, extendiéndose por la parte inferior del ojo. Tres de esas líneas se extendían más allá del contorno del ojo. Ante aquella peculiar visión, los ojos de Dorothy se abrieron un poco, brillando la curiosidad mientras estudiaba su entorno. “¿Así que esto es lo que sucede cuando se resuelve el enigma? ¿El templo cambia a este estado? No, eso no es correcto; no es que el templo en sí haya cambiado, sino que he entrado en un espacio oculto dentro del templo…” Esos eran los pensamientos de Dorothy. Para evitar que alguien la sorprendiera regresando repentinamente al salón, había colocado varias marionetas de pájaros con forma de cadáver para vigilar constantemente la Catedral de la Oración de la Luz. Desde allí, podía ver que la catedral permanecía inalterada; solo su perspectiva había cambiado. Desde una marioneta de pájaro posada sobre el salón, Dorothy vio cómo su propio cuerpo se volvía gradualmente transparente antes de desaparecer por completo tras completar los pasos del rompecabezas. Por lo tanto, dedujo que la catedral no había sufrido ninguna transformación visible importante en la realidad. En cambio, ella misma había sido trasladada a un espacio que la superponía, o quizás a un espacio más profundo dentro de ella. Dorothy reflexionó sobre todo esto mientras recorría aquel mundo de líneas dispersas e incontables palabras flotantes, dirigiéndose a la entrada del salón. Vio a los sacerdotes y guardias esforzándose por extinguir el fuego en el exterior, pero desde su posición, habían perdido la mayoría de sus detalles y colores, apareciendo como siluetas que se movían apresuradamente de un lado a otro. Entretanto, ninguna de sus marionetas cadavéricas, aún ancladas a la realidad, podía verla. Dorothy también notó un límite definido en los bordes de la Catedral de la Oración de la Luz en aquel espacio; no podía percibir nada más allá. “Es como entrar en una especie de “reino interior”. Hasta ahora, parece que aquí dentro puedo ver y oír el mundo real, pero el mundo real no puede sentirme…”. “¿Es este 'reino interior' el verdadero secreto que esconde el templo? Como era de esperar del legado de la Primera Dinastía: crear algo así. Pensé que resolver el enigma podría revelar un pasadizo secreto o algo parecido…” Con esas reflexiones, Dorothy volvió a entrar en el salón, contemplando la gran cantidad de inscripciones que flotaban en el aire y el emblema sagrado que se cernía en su centro. “Esa cresta con forma de ojo… debe ser el símbolo sagrado del Árbitro Celestial. Así que, en efecto, este templo fue construido originalmente para adorar al Árbitro Celestial; a él fue a quien una vez consagró. Y todas estas palabras flotando en el aire… tsk, aunque puedo distinguir que están en la lengua de la Primera Dinastía, muchas están borrosas o fragmentadas. De vez en cuando veo algo de Escritura Universal, pero son solo fragmentos sin sentido…” Dorothy examinó la escena dentro del vestíbulo y se quedó pensativa en silencio. “¿Para qué se utiliza exactamente este extraño espacio?” Murmuró suavemente, y en el instante en que sus palabras cayeron, los incontables caracteres flotantes a su alrededor comenzaron a moverse repentinamente. Nadaban en el aire como peces, de forma similar a como el texto se reorganizaba en el Diario Literario Marino de Dorothy. Al poco tiempo, un nuevo bloque de texto se formó frente a Dorothy. Para su sorpresa, estaba escrito en Escritura Universal, caracteres que podía comprender. Describían la función de aquel espacio. “Se llama 'Templo de las Runas de la Revelación'… y básicamente es una biblioteca.” Al leer el contenido escrito en Escritura Universal, Dorothy lo comprendió todo de inmediato. Ahora se daba cuenta de que el espacio servía como biblioteca. El Templo de las Runas de la Revelación estaba dedicado al Árbitro Celestial y, al igual que otros templos de la Revelación de la Primera Dinastía, era tanto un lugar de culto como un depósito de conocimiento. Para la gente común, parecía un templo más, pero solo quien supiera leer la Escritura Universal y resolver el enigma de las runas relámpago” llevando a cabo la ofrenda de la “Revelación” al Árbitro Celestial” sería admitido en este reino oculto. En el estudio de lo místico, el reino físico a veces se denomina “mundo superficial”, que representa solo una parte del mundo completo: su capa exterior. Imagínalo como un reloj de bolsillo: el mundo físico es la esfera visible y sus manecillas en movimiento, algo que todos pueden ver, mientras que lugares como el Inframundo, el Mundo de los Sueños y el Cielo yacen bajo esa esfera. Estos engranajes ocultos” que impulsan y regulan el reloj” constituyen, en conjunto, el “mundo interior”. El mundo interior conforma la mayor parte del cosmos, superando con creces la escala del mundo superficial. Es análogo a los músculos y órganos bajo la piel, la fuerza interna que impulsa el funcionamiento del plano superficial y la morada de dioses y otros seres. Dorothy se encontraba ahora en una especie de reino interior superficial: un espacio creado mediante poder místico, situado bajo el mundo superficial pero sin alcanzar las profundidades del mundo interior. Además de ser una biblioteca, el templo servía como campo de pruebas y podía contribuir a las defensas de la ciudad. Biblioteca, lugar de culto, centro de exámenes: una fusión de ritos, investigación y educación. Tal era el sello distintivo de un templo dedicado al Árbitro Celestial. Incluso después de siete mil años, conservaba vestigios de su función mística, gracias principalmente al sistema intrínseco de recolección de espiritualidad del templo, conocido aquí como “Cosecha Relámpago”. Esos obeliscos en la plaza del templo no solo generaban los números aleatorios del rompecabezas para el ritual. Lo más importante es que podían transformar los rayos naturales en energía espiritual, canalizándola hacia ese espacio oculto para mantener en funcionamiento todo el sistema místico. Durante miles de años, ¿quién sabe cuántos rayos habrían capturado? El poder acumulado había mantenido el reino oculto del templo en estado latente durante todo ese tiempo. Siete milenios atrás, durante la Primera Dinastía, este “Templo de las Runas de la Revelación” pertenecía a una gran ciudad antigua, distinta de la actual Addus. En aquella civilización desaparecida, solo los más astutos, los Trascendentes de la Revelación, poseían las cualidades necesarias para resolver el enigma sagrado, completar la ofrenda y acceder a esta biblioteca oculta. La biblioteca contaba con un práctico sistema de consultas que permitía recuperar fácilmente cualquier información que el visitante buscara. El comentario casual de Dorothy había activado inadvertidamente dicho mecanismo, lo que provocó que apareciera la autopresentación de la biblioteca. Al darse cuenta de que se encontraba en una biblioteca de la Primera Dinastía, el entusiasmo de Dorothy se disparó. Echó un vistazo a la miríada de símbolos que la rodeaban, solo para descubrir que muy pocos eran legibles para ella. Probablemente debido a miles de años sin mantenimiento, sumado a los estragos de la guerra, el sistema místico del templo había sufrido daños considerables. Muchos caracteres estaban ilegibles o faltaban. Incluso los que no estaban dañados se encontraban mayoritariamente en Escritura del Trueno, que Dorothy no podía leer, y la minoría en Escritura Universal a menudo requería un nivel de autorización que ella misma no poseía. Supuso que estos caracteres eran para personal del templo con un rango especial. Al parecer, la página de introducción de la biblioteca solo requería la presencia de un Ser de la Revelación para mostrarse en texto plano, lo que la convertía en uno de los pocos elementos que Dorothy podía leer sin dificultad. Así pues, algunas secciones estaban dañadas, otras estaban en escritura Thunder Script que no podía interpretar, y partes de la escritura Universal requerían un privilegio de lectura del que carecía. Dorothy empezó a preocuparse de que la información que buscaba también pudiera no estar disponible. Tras echar una última mirada a aquel reino inusual, Dorothy respiró hondo y luego habló en voz alta a la biblioteca. “Me gustaría acceder a la información sobre el ritual de avance de la Senda de la Revelación para el rango Carmesí.” Murmuró algo en prittish, pero como la interfaz de consulta de la biblioteca parecía funcionar con algo parecido a la comunicación multilingüe del Sistema Universal de Escritura, la entendió. El sistema comenzó a buscar los datos que necesitaba. En poco tiempo, innumerables símbolos se arremolinaron hacia ella como renacuajos, convergiendo frente a Dorothy para formar un artículo. Tras echarle un vistazo, Dorothy suspiró aliviada. “¡Menos mal que puedo leer esto…!”
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Estás leyendo el capítulo 484 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.