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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 479 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Norte de Ufiga, región fronteriza entre Tossep y Addus. Bajo el resplandor del crepúsculo, a bordo del Flecha del Desierto detenido al borde de un barranco, Dorothy estaba sentada en su compartimento, concentrada en la moneda de adivinación que tenía en la mano, con la mirada fija en el rostro del símbolo de la Linterna, adornado con el sol. Durante la conversación entre Vania y Gaspard, Dorothy mantuvo su conexión espiritual con los sentidos de Vania. Así, todo lo que Gaspard le contó le fue transmitido con precisión. Los hallazgos del día por parte de la escolta del enviado también le fueron comunicados. Cuando supo que el Ejército Revolucionario de Addus había sido identificado como el autor intelectual de la emboscada, se sorprendió igualmente e inmediatamente realizó su propia adivinación para verificarlo. El resultado confirmó la lectura de Gaspard: el Ejército Revolucionario de Addus era, en efecto, el responsable. “¿Así que de verdad fue el Ejército Revolucionario de Addus quien orquestó la emboscada? Eso no puede ser… ¿Por qué harían algo así? Según Vania, el Ejército Revolucionario había dejado claro en su carta a la Iglesia que no deseaban ser enemigos. Incluso dieron la bienvenida al enviado, mostrando disposición a negociar. ¿Y ahora nos traicionan de esta manera?” “Lo más importante es que… el Ejército Revolucionario de Addus es lo suficientemente poderoso como para casi derrocar a un país. Fueron ellos quienes derrotaron a las fuerzas reales de Addus y tomaron Yadith. ¿Cómo es posible que sus defensas contra la adivinación sean completamente inexistentes? Todas sus adivinaciones dan en el blanco… Eso es muy sospechoso…” Dorothy frunció ligeramente el ceño mientras reflexionaba. Addus no era un país pequeño, sino una nación de tamaño medio con más de veinte millones de habitantes. Aunque no tan poderosa como las Grandes Potencias del continente, no se quedaba atrás. La derrocada dinastía Baruch había gobernado durante casi dos siglos y, sin duda, mantenía un extenso sistema oficial de místicos. En la cúspide de ese sistema se encontraba un Beyonder de rango Carmesí. Para que el Ejército Revolucionario hubiera derrocado a la dinastía Baruch, debieron haber derrotado a esos Beyonders oficiales en un enfrentamiento directo y, por lo tanto, también debieron contar con Beyonders de rango Carmesí entre sus filas. ¿Y aun así, carecían por completo de protección contra la adivinación, permitiendo que sus secretos fueran fácilmente descubiertos? Para Dorothy, eso era totalmente inconcebible. Algo no cuadra… Muy no cuadra. En un mundo como este, una fuerza revolucionaria lo suficientemente poderosa como para derrocar una monarquía no debería ser tan vulnerable a la adivinación. No en una tierra como el norte de Ufiga, donde abundan las ruinas de la Primera Dinastía y donde se puede extraer Revelación de casi todas ellas. La mayoría de los objetos de Revelación que se venden provienen de aquí, ¿y se supone que debemos creer que el Ejército Revolucionario no tiene medidas contra la adivinación? ¡Qué absurdo! Aún absorta en sus pensamientos, Dorothy comenzó a considerar las posibilidades. “¿Quizás… agotaron sus reservas de Revelación luchando contra las fuerzas de Baruc y simplemente no han tenido tiempo de reabastecerse? Es plausible. Después de todo, Baruc gobernó durante dos siglos; habrían acumulado una gran cantidad de recursos contra la adivinación. Si hubiera habido una guerra de adivinación en toda regla entre ellos, incluso si los revolucionarios hubieran ganado, sus propias pérdidas habrían sido enormes.” Normalmente, Dorothy lo habría dejado así. Pero ahora que estaba segura de que carecían de defensas contra la adivinación, tenía una rara oportunidad de indagar más a fondo. Tras decidirse, recuperó otra moneda de Linterna: un objeto de almacenamiento espiritual y componente para el cartucho Ignis Converta de su rifle de francotirador. Originalmente, el Nido de las Ocho Agujas había cargado cinco; solo había disparado una vez, consumiendo dos, y ahora le quedaban tres. “¿Ha agotado el Ejército Revolucionario de Addus sus recursos anti-adivinación?” Susurró la frase de adivinación, lanzó la moneda y la golpeó contra el dorso de su mano. Al levantar la palma, la moneda, ya sin brillo, mostró su reverso: una clara negación de su pregunta. Lo que significaba que el Ejército Revolucionario aún contaba con recursos contra la adivinación. La mirada de Dorothy se agudizó de inmediato. “Así que aún conservan los recursos… y, sin embargo, sus defensas fallaron por completo. Es interesante. ¿Tienen medidas para contrarrestar la adivinación, pero optaron por no usarlas? ¿Se ha averiado su sistema… o…?” Tomó otra moneda y formuló una nueva pregunta. “¿Sufre el Ejército Revolucionario de Addus de graves divisiones internas?” Tras pronunciar la frase ritual, la moneda giró y cayó. Dorothy retiró la mano y vio el símbolo boca arriba: la confirmación. Sus ojos brillaban con intriga. … Mientras Dorothy desentrañaba la verdad a través de la adivinación, Vania, en un compartimento en la parte delantera del tren, se enfrentaba a una difícil decisión. Tras informar sobre los resultados de la investigación de la emboscada, Gaspard le aconsejó encarecidamente a Vania que abandonara el viaje y regresara en la siguiente estación. El Ejército Revolucionario, argumentó, había mostrado su verdadera cara y representaba una amenaza mortal. Continuar hacia Yadith sería un suicidio. Sus palabras dejaron a Vania profundamente confundida. Por un lado, la adivinación había revelado claramente la hostilidad de los revolucionarios. Marchar hacia su bastión sabiendo esto era una temeridad. Por otro lado, antes de partir, había recibido órdenes estrictas: completar el viaje. Independientemente del éxito o fracaso de las negociaciones, debía intentarlo. No debía regresar a mitad de camino. Aunque la pesada responsabilidad le había sido impuesta sin previo aviso, Vania la había aceptado. Deseaba sinceramente la paz, con la esperanza de salvar a Addus de más guerra. Criada en las enseñanzas de la Santa Madre, era bondadosa por naturaleza. El peligro que se avecinaba y el deber que recaía sobre ella se contradecían en su interior, y su rostro reflejaba el peso de aquella indecisión. Gaspard permanecía en silencio frente a ella, aguardando su decisión. De repente, una voz tenue pero familiar resonó en su corazón. Al oírla, la expresión de Vania se endureció. Poco a poco, sus facciones se suavizaron y una luz decidida iluminó su mirada. Luego habló con Gaspard. “Padre Gaspard, creo que... debemos seguir adelante.” Al oír las palabras de Vania, Gaspard hizo una breve pausa, con un brillo extraño en los ojos. Luego, manteniendo un tono serio, volvió a hablar. Hermana Vania, debe pensarlo bien. Yadith es ahora el bastión del Ejército Revolucionario. Allí todos podrían desearle mal… quieren su vida… Los peligros que enfrentará allí podrían ser cien veces peores que la emboscada de hoy. Si todo el Ejército Revolucionario decide atacarla, no podremos garantizar su seguridad. Gaspard habló con tono de advertencia, su voz cada vez más grave, llegando incluso a denotar intimidación al final. La expresión de Vania cambió levemente al oír sus palabras, pero su respuesta se mantuvo firme. “Entiendo lo que dice, padre Gaspard. En efecto, tras el incidente de hoy, la situación en Yadith es mucho más grave de lo que habíamos previsto. Sin embargo… no quiero darme por vencido por ello.” Aunque la adivinación señala al Ejército Revolucionario como el cerebro detrás de todo… aún quedan dudas. ¿Una organización tan grande y ni rastro de protección contra la adivinación? Con semejantes inconsistencias, puede que haya algún plan oculto en marcha. Creo que el resultado de la adivinación podría no reflejar la voluntad de todo el Ejército Revolucionario… Quizás… solo ciertas facciones dentro de él nos guardan rencor. Vania habló con razonamientos. Gaspard respondió sin demora. “No te equivocas, hermana Vania. Hay dudas, pero el resultado de la adivinación es preciso. Como mínimo, demuestra que el Ejército Revolucionario no es tan sincero como afirma en su carta a la Iglesia. Ya hemos agotado los recursos de adivinación proporcionados por la Iglesia y no podemos realizar más lecturas para determinar si realmente existe una división interna. Tu teoría… no es más que especulación. “Tú crees que podrían estar divididos, pero yo creo que son todos iguales. Hermana Vania, tu suposición carece de fundamento. ¿De verdad estás dispuesta a arriesgar tu vida por una mera posibilidad?” Sus palabras estaban cargadas de una clara intimidación. La expresión de Vania cambió, pero su resolución permaneció inquebrantable. Colocando una mano sobre el pecho, respondió con calma. Por supuesto que sí. Creo que el Señor mora en el corazón de todas las personas. Incluso dentro del Ejército Revolucionario, debe haber quienes realmente deseen negociar. Mientras existan personas así… mientras haya una mínima esperanza de evitar que Addus vuelva a caer en la guerra, iré, por muy remota que sea esa posibilidad. No hace mucho, cuando a mí y a otros peregrinos nos llevaron a la isla del pueblo del Árbol del Verano, la situación parecía desesperada. Pero incluso entonces, creía que el Señor habitaba en el corazón de cada persona. Si lograba despertar esa presencia con mis palabras, las cosas cambiarían… y así fue. Las circunstancias de hoy no son ni mucho menos tan desesperadas. ¿Cómo podría rendirme ahora? A medida que Vania continuaba hablando, su voz se hizo más fuerte y su expresión más resuelta. “Ya lo he decidido, padre Gaspard. No importa el peligro que me aguarde, iré. La paz de Addus me acompaña; no abandonaré este viaje tan fácilmente.” Es cierto que lo ocurrido hoy demuestra que el camino que tenemos por delante es extremadamente peligroso y que, en circunstancias normales, nadie debería correr ese riesgo. Por eso, no le pediré a nadie que lo arriesgue conmigo. Todos ustedes… todos los que van a bordo de este tren: si alguien desea regresar, es libre de hacerlo. No se lo impediré. Pero aunque tenga que ir caminando solo hasta Yadith… iré. Con firme determinación en la voz, Vania se dirigió a Gaspard. Al oírla, Gaspard se sorprendió visiblemente. Miró con los ojos muy abiertos a la monja vestida de blanco, de baja estatura pero que emanaba un aura solemne y resuelta. Le costaba relacionar su imagen actual con la muchacha tímida y de voz suave de antes. Tras una breve pausa, Gaspard finalmente respondió con igual determinación. “¡Por el Hijo Santo… Ya que has tomado tu decisión, Hermana Vania, no retrocederemos con cobardía. Nuestra misión es protegerte, ¡y aunque nos cueste la vida, la cumpliremos!” … Tras acordar con Vania continuar hacia Yadith, Gaspard se despidió de ella y salió de su compartimento. Cerró la puerta tras de sí, se dirigió a otro vagón, bajó la ventanilla y contempló la lejana puesta de sol. “Así que realmente eres la Iluminadora del Árbol del Verano... Te había subestimado.” “Puede que hayas llegado aquí por pura casualidad, pero parece que después de todo no eres solo una figura decorativa... Eres diferente de lo que esperaba.” Mientras contemplaba la puesta de sol, Gaspard murmuró para sí mismo. No pudo evitar preguntarse: ¿Y si Vania hubiera vacilado antes, cedido a la presión y decidido regresar? La Iluminadora del Árbol del Verano, la Portadora del Evangelio de la Santa Madre, la Monja de la Paz… partiendo hacia Addus en nombre de la paz, ¿solo para ser ahuyentada antes incluso de llegar por un único intento de asesinato fallido? ¿Qué diría eso de aquella que una vez lo arriesgó todo para predicar entre más de cien mil isleños incivilizados? ¿Sería todo una farsa? Si Vania hubiera optado por retirarse, el golpe a su imagen pública habría sido devastador, peor que el fracaso total de las negociaciones de paz. Semejante deshonra no solo destruiría la reputación de Vania en la Iglesia, sino que también mancharía la de Amanda, su protectora, arrastrando a toda su facción a una grave reacción política. Retirarse a mitad de camino… o fracasar tras haber dado lo mejor de uno mismo: son dos cosas muy distintas. Lo primero sería mucho más perjudicial. “Bueno… veamos hasta dónde llegas, hermana Vania” susurró Gaspard mientras observaba cómo el sol se ocultaba en el horizonte. … Interior norte de Ufiga – Reino de Addus – Yadith. El sol abrasador brillaba en lo alto del cielo, abrasando sin piedad la ciudad devastada por la guerra. Dentro de la maltrecha estación de tren, innumerables soldados con pañuelos en la cabeza y fusiles en mano permanecían formados en el andén, esperando a los pasajeros que llegaban desde la lejana vía férrea. Al frente de la formación se encontraban dos figuras. Uno de ellos, un oficial de mediana edad, de tez ligeramente oscura, vestido con un uniforme militar de alto rango al estilo continental, una espada en la cintura y la mirada fija con solemne concentración en las vías lejanas. El otro, un anciano envuelto en una túnica bordada con símbolos religiosos y un emblema solar abstracto en la espalda, sostenía un grueso manuscrito en sus manos. Sus ojos permanecían cerrados mientras esperaba en silencio, con la mirada perdida en la nada.
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Estás leyendo el capítulo 479 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.