Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 471 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En algún lugar de una amplia habitación, coloridas alfombras cubrían el suelo, mientras que innumerables armaduras y armas adornaban las paredes. Un enorme emblema de un sol radiante resplandecía en una pared, y en la opuesta colgaba un gigantesco y detallado mapamundi.
Motivos religiosos decoraban cada rincón de la habitación. Bajo el emblema del sol había un amplio escritorio, tras el cual se sentaba un hombre con vestimenta clerical carmesí.
Era un hombre de una belleza impactante, con el pelo corto y rubio y rasgos afilados. Su rostro afeitado aparentaba tener poco más de treinta años, y su mirada irradiaba una intensidad natural. Sentado erguido con porte, se concentraba intensamente en los documentos oficiales que descansaban sobre su escritorio, tomando de vez en cuando su pluma para hacer anotaciones.
Frente a él se encontraba un clérigo ataviado con vestiduras de alto rango, parcialmente cubierto por una armadura. Con la cabeza rapada, el clérigo permanecía de pie con expresión solemne, observando los movimientos del hombre sentado como si esperara algo. El único sonido en la habitación era el leve susurro de la escritura, y el tenso silencio se cernía sobre el ambiente.
“¿Entonces… la peregrinación a Rachel Valley este mes transcurrió sin problemas?”
Tras terminar de anotar algo en un documento, el hombre alzó la vista y se dirigió a la figura que tenía delante: Blake. Blake hizo una breve pausa antes de responder.
“Sí, Excelentísimo Señor Hilbert. Si bien hubo un pequeño retraso debido al asunto en Árbol de Verano, la peregrinación ha concluido con éxito. Durante el evento, una monja que predicaba el evangelio fue elegida como figura central para las apariciones públicas. Incluso se le otorgó el papel nominal de dirigir las ceremonias de la peregrinación. Para darle mayor relevancia en estas apariciones, la rama de Rachel Valley celebró una ceremonia de ascenso anticipado, elevándola a Diácono Mayor.”
En general, si bien esta peregrinación fue diferente a las de años anteriores, resultó todo un éxito. Aquella monja parece haber adquirido gran renombre durante el evento. Es probable que, cuando los peregrinos regresen a casa, su historia se difunda aún más y, con ella, el impacto del caso del Árbol de Verano crezca en otros países.
Blake habló con gravedad, mientras Hilbert arqueaba una ceja, con los ojos brillando levemente mientras murmuraba.
“Je… parece que Amanda se ha propuesto promocionar a esa monjita. Tiene sentido: es el material perfecto para relaciones públicas. Sería un desperdicio no aprovecharlo al máximo.”
Hilbert habló con una calma distante. Al oír esto, Blake no pudo evitar protestar.
“Su Excelencia Amanda está claramente utilizando a esta monja para ampliar su influencia. A este paso, es solo cuestión de tiempo que interfiera con nuestro trabajo. Excelentísimo Señor Hilbert, ¿vamos a quedarnos de brazos cruzados y permitir que esto suceda?”
“Por supuesto que sí. ¿Qué más podemos hacer?” respondió Hilbert con ligereza.
“Ya se han salido con la suya con el incidente del Árbol de Verano. No tiene sentido enfrentarse directamente por ello. Intentar recuperarlo ahora quedaría mal, tanto ante los fieles como ante la Santa Sede. Déjalo estar, Blake.”
Dejó la pluma y desdobló con naturalidad un periódico del escritorio. Blake, algo indignado, murmuró algo.
“Esa publicidad del Árbol de Verano... Amanda prácticamente se la llevó sin más. Teníamos la operación militar lista, pero nadie esperaba la interferencia de los sectarios de la Serpiente Abisal. Lo arruinó todo. ¡Qué lástima…!”
Hilbert mantuvo su expresión neutral, sus ojos recorriendo el papel mientras hablaba despacio.
No hay nada que lamentar… Fue una pequeña oportunidad. Si la perdimos, pues ni modo. Ya habrá otra. El conflicto es la norma en este mundo, no la paz. En las zonas fronterizas, siempre hay lugares como Árbol de Verano” o peores” al acecho.
“En los mil años de historia de la Iglesia, siempre han aparecido idealistas como Amanda: personas que intentan cantar una melodía diferente en el camino pavimentado por fuego y espada. Pero mientras existan los irreverentes, el conflicto y la rebelión nunca cesarán. Su canción nunca llegará a su fin.”
Hilbert seguía leyendo, con un tono sereno. Blake hizo una pausa, pensativo, antes de volver a hablar.
“¿Quieres decir que… no tenemos que preocuparnos por Su Excelencia Amanda ni por esa monjita? ¿Simplemente esperamos la próxima oportunidad?”
“Exacto. Y no tendremos que esperar mucho. De hecho, ya hay uno ahora mismo.”
Mientras hablaba, Hilbert extendió el periódico sobre su escritorio. Blake se inclinó para leer el titular:
“Continúa la agitación en el Reino de Addus. Las fuerzas rebeldes toman la capital de Yadith. Se desconoce el paradero del rey Mahand.”
Blake parpadeó, sorprendida, y luego murmuró.
“¿Esto es… la rebelión de Addus de hace unos meses en el norte de Ufiga? ¿Ya ha llegado tan lejos? Si te refieres a esta oportunidad, entonces ese rumor debe ser cierto. ¿La rebelión de Addus está relacionada con la herejía?”
“Por supuesto que sí. Sin el apoyo de los herejes, ¿cómo habrían podido avanzar tan rápidamente los rebeldes? Información reciente de Addus confirma que la Secta del Advenimiento del Salvador ha estado muy activa allí. Están profundamente involucrados en este levantamiento.
Hilbert habló con tono tranquilo y luego volvió la mirada al artículo del periódico.
No hace mucho, la facción aristocrática de Addus envió emisarios al Monte Athos solicitando ayuda militar, alegando que los rebeldes buscaban el apoyo de herejes y pretendían colocar a uno en el poder. Por otro lado, los rebeldes también enviaron una carta diciendo… que no deseaban ser enemigos de la Iglesia, afirmando que su único objetivo era derrocar al corrupto régimen real. Pero en lo que respecta a la herejía y la fe, su postura se volvió repentinamente ambigua.
Así habló Hilbert. Al oír sus palabras, la expresión de Blake se tornó seria, y enseguida habló con severidad.
La fe no debe dejarse en la ambigüedad; debe ser clara. Si se enfrascan en herejías o incluso pretenden instalar herejes en el poder, ¡la guerra santa es inevitable! Incluso una nación fronteriza como Addus debe mantener una postura clara y pública sobre la fe. Excelentísimo Señor, con esto, ¡estamos plenamente justificados para desplegar nuestras fuerzas!
Blake habló con suma seriedad, como si estuviera ansioso por marchar sobre Addus en ese mismo instante. Pero Hilbert, sin prisa, continuó hablando.
“Sí… ni siquiera pueden expresar claramente su postura religiosa en comunicaciones formales. Solo eso basta para que aceptemos la petición de los aristócratas de Addus y lancemos una expedición para erradicar la herejía…”
Ahora que el Santo Trono ha ascendido al plano superior en busca de guía divina, una mayor parte del poder de decisión se ha transferido temporalmente al Consejo Cardenalicio. Los asuntos relacionados con Addus caen enteramente bajo mi jurisdicción. La petición conjunta de los aristócratas, la actitud ambigua de los rebeldes, las pruebas de actividad herética en Addus, sumadas a mi influencia en el Consejo… todo esto es más que suficiente para impulsar una nueva cruzada. Amanda no podrá detenerla…
Hilbert habló con voz firme. El rostro de Blake se iluminó con una clara emoción al responder directamente:
“Entonces, Excelencia… ¿cuándo marchamos sobre Addus?!”
Para sorpresa de Blake, la respuesta de Hilbert desafió todas las expectativas.
“¿Marchar sobre Addus? Je… me temo que tendremos que esperar un tiempo para eso…”
“¿Esperar un rato? Pero… ¿por qué esperar? ¿No dijiste que, con todas estas condiciones, aprobar la moción de despliegue debería ser pan comido?” preguntó Blake confundido.
Al estar ausente la Santa Sede en el reino superior de los Tres Santos, el Consejo Cardenalicio se había convertido en el máximo órgano decisorio de la Iglesia. Hilberto, uno de los cardenales más influyentes, debería poder impulsar fácilmente la decisión sobre la cruzada de Addus.
Las cruzadas debían ser rápidas: decididas con rapidez, lanzadas con rapidez, juzgadas con rapidez y purificadas con rapidez. La demora no era el estilo de Hilbert.
Blake quedó desconcertado por las palabras de Hilbert. Pero la siguiente respuesta de Hilbert lo dejó completamente atónito. Con una sonrisa misteriosa, soltó una risita y dijo:
“Porque… en el Concilio Cardenalicio no propuse ninguna acción militar. De hecho, cuando Amanda intervino pidiendo cautela en el trato con Addus y moderación en el uso de la fuerza, estuve de acuerdo con ella.”
“Qué…”
Los ojos de Blake se abrieron de par en par. Instintivamente retrocedió dos pasos, completamente atónito de que el hombre que tenía delante pudiera decir tal cosa, de que estuviera de acuerdo con su antiguo rival político.
“Excelencia Hilbert… seguramente se equivoca…”
“Por supuesto que no. En la reunión coincidí con Amanda en que el asunto de Addus debía manejarse con cuidado, que la fuerza no debía usarse a la ligera. Es más, fui incluso más allá, proponiendo que enviáramos una delegación a Addus, no solo para mediar entre las partes en conflicto y buscar la paz, sino también para reeducar a los ciudadanos de Addus que pudieran haber sido engañados por ideologías heréticas, dándoles la oportunidad de regresar al seno del Señor…”
Hilbert habló despacio y con calma. La incredulidad de Blake fue creciendo hasta convertirse en absoluto asombro. Mirando al atónito Blake frente a él, Hilbert sonrió y continuó.
“Y para demostrar la sinceridad de la Iglesia al pueblo de Addus, recomendé que la líder de esta delegación no fuera otra que la radiante Evangelista del Evangelio de la Santa Madre, Vania Chafferon. Con su éxito anterior en la conversión de decenas de miles en Árbol de Verano, seguramente ahora puede usar su pasión para iluminar también a los herejes de Addus.”
Hilbert habló con naturalidad. Al principio, Blake se quedó atónito, pero al cabo de un momento empezó a intuir que algo no iba bien. Tras reflexionar un poco, de repente lo comprendió todo y su expresión cambió drásticamente.
“Sí… esa monjita a la que Amanda favorece, la que convirtió a Árbol de Verano por pura casualidad. Si la ponemos al frente para lidiar con Addus, en cuanto las cosas se compliquen, su reputación e influencia se desplomarán. ¡Toda la propaganda de Amanda centrada en ella será en vano! ¡Ella misma sufrirá graves consecuencias!”
Blake lo soltó de golpe, habiendo comprendido ahora por completo el plan de Hilbert. Quería aprovechar la oportunidad para derribar a la monja a la que Amanda había ensalzado tanto y debilitar su creciente influencia.
Blake sabía perfectamente que el éxito de la monja en Árbol de Verano se debía enteramente a la Iglesia Abisal. Habían manipulado a Árbol de Verano para que se opusiera a la Iglesia, y tras descubrirse sus planes, Árbol de Verano buscó la reconciliación, utilizando a la monja como instrumento de repliegue. Así fue como acabó “convirtiendo” a decenas de miles. Muchos altos cargos de la Iglesia estaban al tanto de ello.
Así pues, Blake lo sabía: Vania, aquella monjita, tenía suerte, nada más. No tenía la capacidad de convertir a miles. Le faltaba el poder. Era solo un jarrón bien presentado, destinado a lucir bien para la galería. Bonita por fuera, vacía por dentro. Una fachada atractiva para el público, pero nada más que una monja común y corriente en su interior.
Obviamente, Hilbert también lo entendió. ¿La mejor manera de lidiar con un florero? Elevarlo aún más. Colocarlo más alto de lo que Amanda había planeado. Ponerlo en un lugar donde no debería estar. Un lugar para el que ella no encaja en absoluto. Entonces… dejarla caer, que se haga añicos.
Nombrarla enviada especial de la Iglesia para resolver el conflicto interno de Addus, responsable de lidiar con la herejía e incluso de mediar entre las facciones enfrentadas, era un papel que excedía con creces la condición de monja. Un papel en el que inevitablemente fracasaría.
Hilbert lo sabía: la agitación interna de Addus jamás podría ser resuelta por una simple monja. Por eso quería enviarla. Por eso usaría todo su poder en el Consejo Cardenalicio para lograrlo, solo para verla fracasar.
Tras su caída, Hilbert siempre podría expresar su pesar” decir cómo la situación en Addus había frustrado sus nobles esperanzas” y luego volver a alzar el estandarte de la guerra. Al hacerlo, lograría tres cosas: primero, sofocaría la creciente influencia de Amanda. Segundo, aún podría ir a la guerra y expandir su propio poder. Tercero, mantendría su imagen de alguien que aborrece la violencia. Comparado con lanzar una invasión de inmediato, esta era, sin duda, la mejor opción.
“¿Amanda quiere elevar un florero? Entonces con gusto la ayudaré a levantarlo aún más alto. Cuando el viento lo vuelque, será ella la que quede aplastada bajo los fragmentos.”
Relajado en su silla, Hilbert hablaba como si ya lo tuviera todo a su alcance.
Ya he dispuesto que tanto los medios internos como externos bajo nuestra influencia empiecen a generar revuelo: la noticia de que el predicador de Árbol de Verano se dirigirá a Addus. Una vez que eso se combine con la propaganda de Amanda, imagino que la ola será enorme. Tengo muchas ganas de verlo… de ver cómo Amanda se hunde en la marea que ella misma creó.
Así habló Hilbert, y luego dirigió la mirada al mapamundi que colgaba en la pared. Sus ojos se posaron en la parte norte del continente de Ufiga, en el sur, expectante por lo que sucedería a continuación.

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Estás leyendo el capítulo 471 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.