Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 466 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Pritt, Tivian.
En el Distrito Sur, a las afueras de Tivian, tres figuras permanecían de pie en una arboleda oscura. Tras recibir un sello y ponerse de pie, Hadi miró a Adèle y Gregor, esbozando una leve sonrisa.
“Bien, ustedes dos, ¿empezamos? Mi señora, si me permite, necesitamos su discreción ahora.”
Cuando dijo eso, la mirada de Hadi se dirigió hacia Adèle, quien le devolvió una leve sonrisa.
“¡Oh, Dios mío… ¿así que tengo que irme? Bueno, si es así, me iré para preservar mi corazón, que es más puro que el de un niño, ojo.”
Con un brillo travieso en los ojos, Adèle levantó su abanico plegable para ocultar la mitad inferior de su rostro enmascarado y se retiró del claro. Hadi frunció los labios ante su comentario de despedida y luego se volvió hacia Gregor.
“Muy bien, señor Fachada de Sombras. ¿Empezamos? ¿Lo tiene todo listo?
“Por supuesto.”
Allí, en el bosque, dos personas idénticas comenzaron a despojarse de sus ropas. Quedando solo con camisetas interiores, intercambiaron prendas. Gregor se puso la camiseta de Hadi, y Hadi tomó la de Gregor. Luego, Hadi se volvió a poner su abrigo original, dejándolo parcialmente desabotonado para que se vieran partes de la camiseta.
Mientras tanto, Gregor ni siquiera se molestó en ponerse su chaqueta. En su lugar, solo llevaba la camiseta que le había quitado a Hadi. De su bolsa, sacó una pequeña bolsa de sangre para transfusiones, la abrió y se la echó generosamente sobre la camiseta, simulando una herida grave.
Una vez que Gregor estuvo completamente empapado en sangre falsa, sacó una bolsita de la bolsa y se la lanzó a Hadi, quien la comprobó presionando su contenido. Al sentir algo firme dentro, Hadi la guardó y habló con el espantoso Gregor.
“Muy bien, estamos listos. ¿Preparado para esto, señor Fachada de Sombras?”
“Cuando quieras” respondió Gregor secamente, luego miró a su alrededor, comparando su aspecto con el de Hadi, y después dirigió una mirada hacia el almacén a lo lejos. Un dejo de preocupación se coló en su voz.
“Según lo que dijiste antes, puede que haya un combatiente de Ceniza Blanca ahí dentro, además de varios enemigos de rango Tierra Negra… Para lidiar con esa formación, la Oficina de la Serenidad normalmente desplegaría al menos dos escuadrones de Ceniza Blanca juntos. ¿Que entremos solos… de verdad está bien?”
“No se preocupen. Si cada uno cumple con su parte y se coordina correctamente, lo lograremos. Incluso si cometemos algún error, tengo planes de contingencia, y con esa señora ayudándonos desde las sombras, todo saldrá bien.”
La compostura de Hadi al hablar parecía inquebrantable. Los ojos de Gregor aún reflejaban una leve duda, pero asintió de todos modos. Recordando a la misteriosa mujer que acababa de marcharse, Gregor se sumió en sus pensamientos.
En su impresión, la mujer parecía poderosa y profunda, poseedora de una extraña habilidad similar a la del Detective. Presumiblemente, había usado sus poderes para capturar a ese centinela. Gregor presentía que podría ser una Beyonder aún más formidable que él, y además le produjo una extraña sensación de déjà vu.
Poderes que pueden ejercer influencia a distancia… Una mujer capaz de manipular el subconsciente… La Orden de la Rosa Cruz posee habilidades misteriosas y esquivas. Simplemente, no se pueden comparar con los estándares convencionales. No puedo aplicar la lógica del Buró para evaluar a la Orden de la Rosa Cruz.
Esos eran los pensamientos de Gregor. Al darse cuenta de que las normas habituales no se aplicaban, sus preocupaciones anteriores se atenuaron un poco y se preparó mentalmente para el plan que se avecinaba.
“Muy bien, comencemos.”
…
En un rincón de un almacén abandonado en las afueras meridionales de Tivian” un espacio semicerrado formado por un desordenado montón de ladrillos”, un círculo ritual del Silencio, trazado con ceniza de hueso, cubría el suelo. Nust, atado e inconsciente, yacía extendido sobre él.
En el borde del círculo, un hombre barbudo y vestido con túnica llamado Atif estaba sentado con las piernas cruzadas, observando fijamente la figura tendida en el centro. En su mente, Atif repasaba sus observaciones del poderoso Sello Protector del Alma en Nust, intentando deducir cómo romperlo.
Justo cuando Atif se sumergía en el ritual, su sentido de Trascendente del Silencio detectó de repente un mensaje penetrante. Los fantasmas que custodiaban el perímetro del almacén gritaban; un grito inaudible para oídos comunes, pero fuerte y claro para alguien que se cruzara en su camino.
Al oír aquella alarma silenciosa, perceptible solo para los Trascendentes del Silencio, frunció el ceño profundamente. Incorporándose de su postura meditativa, salió del recinto a media altura hacia el amplio y ruinoso espacio principal del almacén. Allí, tres subordinados se apresuraron a recibirlo.
“¡Señor Atif! ¡Los espíritus de afuera gritan! ¡Hay alguien aquí!” exclamó uno de ellos con ansiedad. Atif, con rostro severo, escudriñó los alrededores para asegurarse de que no hubiera ninguna amenaza inmediata, y luego habló con tono áspero:
“¿Dónde está Hadi? Se suponía que debía estar de guardia esta noche” exigió Atif. Antes de que ninguno de sus subordinados pudiera responder, la puerta del almacén se entreabrió de repente. Alguien entró tambaleándose por la estrecha abertura: Hadi.
“¡Señor mío, alguien… alguien ha entrado! Son muy fuertes… no pude hacerles frente en absoluto…
Con el rostro pálido por el miedo, Hadi se agarró el brazo y se tambaleó hacia Atif, paso a paso. Al principio, Atif se sintió aliviado al verlo, esperando un relato de primera mano. Pero a medida que Hadi se acercaba, Atif se dio cuenta de que algo no andaba bien.
Aunque hablaba ufigo del norte, el acento de Hadi sonaba extraño. Su ropa estaba desaliñada y, bajo la luz parpadeante, Atif notó que la camiseta interior que se transparentaba no coincidía con su recuerdo. Una serie de inconsistencias le recordaron la conversación que había tenido con Hadi ese mismo día sobre el sospechoso doble del mayordomo visto en la calle Aguas Negras.
Dos personas idénticas… Si no son hermanos, debe tratarse de algún poder místico que permite imitar la apariencia de otra persona. Si es así, podrían habernos descubierto.
Atento a la posibilidad de que se tratara de un cambiaformas, los ojos de Atif se abrieron de par en par. Al ver acercarse a Hadi, ladró con brusquedad.
¡Quieto! ¡No te acerques más, quédate donde estás!
Hadi se quedó paralizado, a escasos pasos, con el rostro claramente sorprendido. Los subordinados que flanqueaban a Atif intercambiaron miradas confusas.
“Señor mío, ¿por qué...?
Al ordenarle que se detuviera, Hadi se giró hacia Atif con una mirada desconcertada. Pero Atif, con expresión sombría, lo miró fijamente y habló en un tono pausado y severo.
“Hadi, respóndeme ahora. ¿Cuál es tu nombre completo? ¿De dónde eres? ¿Cuándo nos conocimos?”
Lanzó tres preguntas en rápida sucesión. El rostro de Hadi se quedó momentáneamente inexpresivo, y su confusión aumentó.
“Oh… ¿Mi nombre completo? Déjame pensar…”
Su respuesta sonó nerviosa. Al ver que no podía responder de inmediato, la expresión de Atif se endureció; bajo sus ropas, su mano apretaba con fuerza un fragmento de hueso.
“¡Alto ahí mismo!”
Antes de que nadie pudiera decir nada más, un ruido provino de nuevo de la entrada del almacén. Todos se giraron para mirar. La puerta por la que Hadi acababa de entrar sostenía ahora el peso de un hombre empapado en sangre, temblando de debilidad. Mirando con odio hacia el almacén, al otro “Hadi”, había un hombre con el mismo rostro.
Los hombres de dentro se quedaron mirando atónitos. ¡¿Dos Hadi?!
“¡Ese… ese tipo es un farsante! Puede cambiar su apariencia… Es… es un Beyonder… ¡un farsante!”
El recién llegado, apoyándose contra la puerta, con los labios ensangrentados y la voz pastosa pero firme, señaló con un dedo tembloroso al Hadi que estaba junto a Atif. El Hadi señalado frunció el ceño con gesto sombrío.
¡¿Sigues vivo?!
Gruñendo, el falso Hadi giró sobre sí mismo, preparándose evidentemente para una última resistencia. Al darse cuenta del engaño, los subordinados de Atif rodearon al impostor, quien maldijo entre dientes y se abalanzó sobre Atif con una daga desenvainada, como si hiciera una apuesta desesperada.
Anticipando problemas, Atif mantuvo la calma. Apretando el fragmento de hueso, invocó al espíritu aprisionado en su interior, abrió la boca y exhaló un viento gélido.
Una ráfaga abrasadora de aire helado impactó contra el rostro del falso Hadi, envolviéndolo en una niebla blanca y gélida. Su cuerpo se paralizó por el frío, y sus extremidades se entumecieron casi al instante. La escarcha lo cubrió de pies a cabeza, y cayó al suelo con un fuerte golpe, su expresión de furia congelada para siempre.
Tras usar su habilidad para matar al “falso Hadi”, Atif suspiró aliviado. Luego, él y sus subordinados centraron su atención en el “verdadero Hadi”, que estaba en la puerta. Visiblemente gravemente herido, parecía a punto de desplomarse.
“¡Hadi! ¿Qué tan grave es? ¡Aguanta!”
Al ver el estado de este “verdadero Hadi”, varios de los saqueadores de tumbas se acercaron a ayudarlo. Jadeando, bañado en sangre, el “verdadero Hadi” ya no podía sostenerse en pie y cayó de rodillas. Alzando la cabeza para encontrarse con los ojos de sus antiguos camaradas, levantó temblorosamente una mano hacia ellos y, con voz débil, les lanzó una última advertencia.
“Uf… ten cuidado… además de mí… hay otros que han sido reemplazados… ese tipo… tiene cómplices… planea sembrar el caos… y luego atacar… ¡cuidado!”
Al terminar, el verdadero Hadi se desplomó, aparentemente víctima de sus heridas. Al verlo caer, todos en el almacén se quedaron paralizados un instante, intercambiando miradas recelosas. Cada mirada rebosaba de duda.
Tras sus últimas palabras, todos comprendieron que la crisis distaba mucho de haber terminado. El Beyonder, capaz de cambiar de forma, no estaba solo; tenía cómplices, y posiblemente más personas habían sido reemplazadas. Al darse cuenta de que el enemigo aún podía estar entre ellos” que cualquier aliado podía ser un impostor”, los saqueadores de tumbas retrocedieron unos pasos. Atif incluido, cuatro de ellos se miraron con recelo, preguntándose si la persona a su lado era realmente quien decía ser. La tensión en el ambiente era palpable.
“Soy yo, soy real, Lord Atif. He estado en la parte de atrás todo este tiempo…”
“Yo también, juro que no me han reemplazado; he estado vigilando la puerta durante todo el ritual…”
“Yo también soy real…”
De repente, el almacén se convirtió en un clamor cuando tres de ellos intentaron demostrar su autenticidad a Atif, quien, al ser la única persona de la que estaban seguros que no había sido suplantada, era el único que no levantaba sospechas. La tensión no hizo más que aumentar. Sin embargo, Atif permaneció impasible, hablando con voz firme.
¡No se asusten! ¡Guarden silencio! Les haré preguntas uno por uno, y si responden correctamente, lo sabremos.
Sus palabras firmes restablecieron cierto orden. Los tres guardaron silencio, esperando a que Atif los interrogara por turnos. Pero cuando Atif se disponía a interrogar al primer subordinado, un movimiento repentino provino del “falso Hadi”, que yacía en el suelo, cubierto por una capa de escarcha blanca.
En algún lugar de su ropa llevaba una bolsa llena de un polvo grisáceo, y dentro de este, una pequeña caja metálica. En ese instante, un destello eléctrico recorrió la caja: un detonador inesperado. Al instante, el explosivo explotó, haciendo estallar la bolsa y lanzando polvo al aire. Sumado a los escombros levantados por la explosión, el resultado fue una nube de partículas arremolinadas que llenó el almacén, oscureciéndolo todo.
“¡Cof… cof… ¿qué es esto?!”
¡No veo absolutamente nada!
¡Cuidado! ¡Que no se le escape en el caos!
La potencia del explosivo no era enorme y había detonado a cierta distancia, por lo que no hirió gravemente a los saqueadores de tumbas. Pero sus esfuerzos por confirmar la identidad de todos se vieron abruptamente frustrados, y el polvo en suspensión les impedía ver con claridad. Todo el almacén volvió a sumirse en el caos, y cada persona observaba con alarma el entorno brumoso.
“Ese tipo quiere crear confusión para poder atacar cuando estemos distraídos…”
Esta era la advertencia que el moribundo “verdadero Hadi” había dejado. En ese momento, resonaba ominosamente en la mente de cada asaltante mientras escudriñaban la bruma polvorienta, recordando sus últimas palabras: que el impostor aún podría estar entre ellos.
En ese instante, sintieron un nudo en la garganta. Casi al unísono, desenvainaron sus fragmentos óseos que contenían almas esclavizadas y se prepararon, escudriñando las siluetas sombrías a su alrededor. Cada silueta en la bruma parecía un enemigo potencial, cada una un posible impostor a la espera del ataque.
Sus nervios, a flor de piel, desataron una oleada de sospechas. Y de la duda brotó un fuerte deseo de atacar.
Si todos fueran enemigos, ¿sería mejor atacar primero? Esperar con miedo era demasiado pasivo. Si ese impostor lanzara un ataque repentino, ¿tendrían tiempo de defenderse?
Así que tal vez… debería atacar primero…
Si mato al enemigo antes de que él pueda matarme a mí, ¿qué importa qué silueta tenga?
Abrumados por la tensión, esos pensamientos se arraigaron en sus mentes, nublando su juicio. Pronto, los ojos de cada asaltante brillaron con un atisbo de locura.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 466
Estás leyendo el capítulo 466 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.