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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 465 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Pritt, Tivian. En el distrito sur de Tivian, en una importante intersección de la calle Aguas Negras, una inusual jornada de reparto de ayuda benéfica seguía en pleno apogeo. Personas necesitadas de todo el barrio se habían congregado allí, haciendo fila con alegría para recibir paquetes de ayuda. El ambiente era de júbilo y bullicio, salvo por una emoción latente que contrastaba fuertemente con toda la euforia. ¿Qué demonios está pasando...? ¡¿Cómo es que el mayordomo de la familia Boyle anda suelto por ahí?! ¿No lo teníamos encerrado en algún sitio? ¿De verdad podría ser él? Si no, el parecido es asombroso, hasta en el más mínimo detalle. ¿Serán gemelos? Desde el fondo de la multitud, un hombre encapuchado y enmascarado observaba al anciano mayordomo que supervisaba el sorteo desde lo alto de un carro de suministros, con la mente llena de confusión. En teoría, aquel anciano sirviente debería seguir preso en su escondite temporal. Entonces, ¿qué demonios estaba pasando allí? “Da igual. Lo crucial es advertir a los demás sobre esto. Algo tan sospechoso, Lord Atif tiene que saberlo sí o sí.” Así resuelto, el hombre se escabulló silenciosamente de la multitud, desapareciendo sin ser visto. Instantes después, se dirigía a paso ligero por uno de los muchos callejones de Aguas Negras Street, apresurándose en una dirección concreta. Al mismo tiempo, entre la multitud y disfrazada a su manera, Adèle se abrió paso entre el gentío y se escabulló por un callejón cercano. Asegurándose de que nadie la viera, sacó de su bolso un pequeño cuervo inmóvil, lo colocó en la palma de su mano y observó cómo este volvía a la vida con un ligero temblor. Una vez erguido, extendió sus alas y alzó el vuelo. Esta era una de las marionetas de cuervo controladas por Dorothy. A diferencia de los cadáveres de animales comunes reanimados, esta marioneta viviente se creaba dejando inconsciente a un cuervo vivo e inscribiéndole una marca de marioneta. Mediante un canal de información remoto, Dorothy podía extender el control de la marioneta al nodo que ella eligiera” Adèle o Gregor” eliminando así cualquier restricción de distancia para manejar al cuervo. Obedeciendo desde lejos la voluntad de Dorothy, el cuervo se elevó sobre los tejados bajos de Aguas Negras y sobrevoló la zona. Pronto divisó al hombre encapuchado que acababa de escabullirse del sorteo. Una vez alejado de la multitud, el hombre se apresuró, mirando constantemente hacia atrás para asegurarse de que nadie lo seguía. Tras serpentear por varias calles y callejones, doblando numerosas esquinas, llegó a un rincón apartado de la calle Aguas Negras. En la última curva, atravesó un callejón desierto con hierba que asomaba entre las grietas del pavimento. Al llegar al fondo, abrió una puerta de hierro, se deslizó dentro y bajó por la escalera que había más allá, desapareciendo en la oscuridad. Cerca de allí, posado en un tendedero, el cuervo lo observaba todo con atención. Tras cruzar la puerta de hierro, el hombre bajó las escaleras y pronto se encontró ante la entrada de una pequeña cámara subterránea. Iluminada únicamente por la luz de lámparas de gas, una puerta metálica le impedía el paso. Alzando la mano, llamó con un patrón específico, y al cabo de un instante la puerta se abrió, dejando ver a un hombre moreno y calvo. “¿Hadi? ¿No estás de guardia? ¿Pasa algo? “Hay un problema afuera. Déjenme entrar; necesito ver a Lord Atif.” … En una habitación oscura y sin ventanas, iluminada apenas por unas pocas lámparas de gas parpadeantes, un intrincado círculo mágico dibujado con polvo de hueso blanco se extendía sobre el suelo mugriento. En el centro del círculo había un gran símbolo de un ojo, cubierto por la figura atada de un anciano. Con la ropa hecha jirones, el cuerpo empapado en sangre y profundamente inconsciente, Nust” quien había servido a la familia Boyle durante décadas” yacía atado de pies y manos sobre el círculo, completamente inmóvil. Cerca de allí, un hombre de mediana edad, vestido con una túnica, turbante y una espesa barba, estaba sentado con las piernas cruzadas al borde del círculo. El hombre jadeaba levemente, con gotas de sudor perladas en la frente, su expresión tensa y algo cansada, como si acabara de realizar un esfuerzo arduo. “Señor Atif… ¿Cómo va este?” Varias figuras permanecían a su lado, todas con semblantes ansiosos. Una, vestida con ropa sencilla y una gorra corta, habló. Atif hizo una pausa por un momento, luego respondió lentamente: Mis intentos están dando resultado. El Sello Protector del Alma que lleva encima empieza a debilitarse. Si sigo así” dando con la estrategia adecuada” debería poder eliminar esa marca de una sola vez… “Es un encantamiento protector bastante sofisticado, mucho más intrincado de lo habitual. Es claramente obra de un experto y diseñado para frustrar a los saqueadores de tumbas. Los métodos convencionales no bastarán para eliminarlo. Pero ahora que he descifrado su patrón, creo que puedo romperlo…” Hizo un gesto hacia Nust, ensangrentado y magullado en el centro del círculo, y los demás dejaron escapar suspiros de alivio. “¡Al fin… algo de progreso, ¿eh? ¡Fantástico! ¡En cuanto podamos invocar el espíritu de este anciano, averiguaremos dónde está ese maldito cetro!” “Mi señor, ¿cuánto falta para que esto se deshaga por completo? Una vez que hayamos invocado su alma, aún tendremos que volver a entrar y robar el objeto. Si todo esto se prolonga demasiado, me preocupa que no lleguemos a tiempo” preguntó otra figura a Atif con preocupación. Atif respondió con sencillez. “No tardaremos mucho. Según mis cálculos, con siete u ocho intentos más bastará. No debería llevarnos más de un día. Mañana, a más tardar, podremos invocar el alma de este anciano. Incluso teniendo en cuenta otro viaje para robar la mansión, calculo que no necesitaremos más de tres días en total. El príncipe nos dio cinco días, así que el tiempo no debería ser un problema…” Tras realizar los cálculos mentales, Atif habló con los demás, quienes se relajaron visiblemente al oír sus palabras, como si se hubieran quitado un peso de encima. “Bueno, si es así, es un alivio. Mientras podamos agarrar el cetro antes de que se acabe el tiempo, no moriremos bajo esa maldición…” dijo un hombre junto a Atif, mientras que otro, con un tono más pesimista, añadió. “No está garantizado. Incluso si logramos invocar su alma, eso solo nos indicará cómo entrar en la cámara donde se oculta el cetro. ¿Y si hay más medidas de seguridad dentro? Quien construyó esa cámara era un saqueador de tumbas muy experimentado. Si tenía algún otro as bajo la manga, eso sí que sería un problema…” Ante esas palabras, la tensión que se había aliviado brevemente regresó de repente, y todos los rostros se ensombrecieron de nuevo. Al ver esto, alguien más volvió a hablar. “Sea lo que sea que haya en esa cámara oculta, tenemos que entrar para averiguarlo. Conseguir o no el cetro que desea el príncipe no muerto concierne a nuestras vidas. Solo podemos hacer nuestra mejor apuesta.” “Suspiro… sí. Mientras esa maldita maldición de la ubicación siga vigente, nos vemos obligados a seguir adelante, pase lo que pase. Maldita sea… Pensábamos que era una simple incursión en una tumba, jamás imaginamos encontrarnos con un no muerto tan poderoso…” La queja resonó entre la multitud. Como si se hubiera abierto una válvula, cada vez más voces se unieron, murmurando con fuerza. Al oír esto, Atif frunció el ceño y ladró. “¡Ya basta! Por fin hemos avanzado algo, así que deja de quejarte. En vez de estar aquí lamentándote, ¿por qué no haces algo útil?” “¿Útil? Pero Lord Atif… ¿acaso no estamos esperando información sobre la cámara? ¿Qué queda por…?” “Obviamente, deberías prepararte para nuestra escapada” espetó Atif. “Una vez que consigamos ese cetro, tendremos que abandonar Tivian inmediatamente y de la forma más discreta posible. ¡Ve y captura a algunos informantes locales más, mátalos, invoca sus almas y encuentra una manera de burlar las inspecciones del puerto!” Sobresaltados por su tono, los hombres guardaron silencio. Tras reprenderlos nuevamente y ahuyentarlos, Atif se disponía a levantarse para descansar antes de intentar la siguiente fase de la ruptura del sigilo. En ese instante, alguien irrumpió en la estrecha cámara ritual, gritando. “¡Mi señor, Hadi acaba de regresar con noticias: ¡hay una gran caravana benéfica en la calle ahora mismo!” “¿Una caravana benéfica? ¿Y qué tiene eso que ver con nosotros?” Atif preguntó con expresión severa. El intruso jadeó, miró a Nust, que yacía inconsciente en el centro del círculo ritual, y dijo. “Señor, Hadi dijo que la persona que encabeza ese convoy se parece exactamente a este viejo mayordomo que tenemos atado aquí.” “¿Qué…?” Los ojos de Atif se abrieron ligeramente ante eso. … Por la tarde. En la intersección principal de la calle Aguas Negras, se habían congregado multitudes de personas pobres, transformando el cruce de caminos, antes desolado, en un escenario de gran actividad. Los pobres residentes de todos los rincones de Aguas Negras Street convergieron aquí; algunos se llevaban alegremente los bienes que habían recibido, otros miraban la intersección ahora vacía y se quejaban de haberse enterado, y haber llegado, demasiado tarde. “¿Ya… se acabó? ¿Terminaron de repartirlo todo tan rápido?” De pie al borde del cruce, Hadi, encapuchado, murmuró sorprendido. El convoy que había estado distribuyendo suministros hacía apenas media hora había desaparecido, al igual que el anciano mayordomo que había estado dirigiendo las operaciones desde lo alto de uno de los carros. Gracias a poseer el alma de un lugareño recientemente asesinado, Hadi entendía suficiente prittish como para deducir de la gente a su alrededor que la caravana benéfica no se centraba en un solo lugar. Ya se habían puesto en marcha hacia el siguiente destino. “¡Juro que vi a alguien en ese convoy que se parecía muchísimo a nuestro antiguo mayordomo! Puede que ya se haya ido, ¡pero desde luego no me lo estoy inventando!” Hadi se giró con entusiasmo hacia un compañero encapuchado que estaba a su lado, intentando explicarle la situación. Al oír las palabras de Hadi, su compañero no respondió de inmediato, limitándose a permanecer en silencio, mirando fijamente la intersección vacía. Tras esto, Hadi y su compañero regresaron a su escondite y le contaron a Atif lo que habían visto. Al oír el relato, Atif guardó silencio un rato, absorto en sus pensamientos. “¿Así que… dos personas idénticas? Si no son hermanos de sangre, entonces se trata de algún tipo de habilidad mística para disfrazar la apariencia. Si realmente es un poder así, entonces tal vez… ¿nos han descubierto?” Atif reflexionó. Luego sacó un fragmento de hueso de su interior, liberando una multitud de fantasmas semitransparentes. Atif guio a esos fantasmas a través de las paredes circundantes, escudriñando el entorno en un radio de doscientos o trescientos metros. Cuando regresaron sin encontrar nada sospechoso, exhaló suavemente. Pero, por si acaso, la expresión de Atif volvió rápidamente a la cautela. Habló con brusquedad. “Nos trasladaremos esta noche.” Justo cuando Atif pronunció esas palabras, muy por encima de su escondite” a unos setecientos u ochocientos metros de altura” un pequeño halcón casi invisible a simple vista sobrevolaba la zona. … Para el grupo de Atif, cambiar de escondite no fue demasiado complicado. Ya habían preparado un lugar alternativo, también en Aguas Negras Street, no muy lejos del sótano que habían estado usando. Este refugio era un almacén abandonado en las afueras de Aguas Negras Street, cerca de la zona industrial: un área aún más lúgubre y escasamente poblada, ideal para esconderse. No tenían muchas pertenencias que trasladar, así que pronto lo llevaron todo. Una vez allí, se dispusieron a reestablecerse. En poco tiempo, habían rediseñado la formación ritual para romper el sigilo protector, colocando a Nust en su centro. También apostaron una hueste de fantasmas invisibles esclavizados alrededor del almacén. Si algún extraño se acercaba, estos espíritus emitirían una advertencia audible solo para los Trascendentes del Silencio. Entre la gente de Atif, Hadi tenía la misión de vigilar el perímetro, coordinando a los fantasmas que realizaban la guardia. Hadi no puso objeciones; hoy le tocaba hacer guardia, y su trabajo consistía en observar cualquier cosa que pudiera afectar al escondite desde fuera. El crepúsculo dio paso a la noche, y dentro del almacén continuaba el ritual para romper el sigilo. Mientras tanto, Hadi patrullaba el almacén con los espíritus intangibles bajo el cielo iluminado por la luna. Dio vueltas y vueltas en la fría penumbra, aburrido hasta la médula. De repente, justo cuando bostezó, oyó un ruido agudo proveniente de algún lugar entre los oscuros arbustos que había más allá. “¿Qué fue eso?” Alertado, Hadi escudriñó la oscuridad. Una chispa de curiosidad se encendió en su interior, impulsándolo a averiguar qué había causado aquel sonido. Sin pensarlo dos veces, se dirigió hacia allí. En circunstancias normales, para un Trascendente del Silencio, lo prudente sería enviar a uno de los espectros a investigar y que luego informara. Pero en el preciso instante en que la curiosidad de Hadi se despertó” cuando sintió ese poderoso impulso de ver lo que se ocultaba” no pensó en la cautela y simplemente se dejó llevar por su deseo impulsivo. Saliendo del radio de patrulla de los espectros, se adentró en la arboleda oscura, decidido a satisfacer su curiosidad como nunca antes. Así pues, impulsado por ese impulso, Hadi se adentró en el bosque y se acercó a un gran tronco. Allí, vio una botella de vidrio hecha añicos en el suelo. “Ah, entonces solo era el sonido de una botella rompiéndose.” Aliviado de haber satisfecho su curiosidad, estaba a punto de reaccionar cuando, sin previo aviso, dos manos lo agarraron por detrás. Le taparon la boca. “¡Mmph”mmph!!” Hadi luchó con todas sus fuerzas, intentando usar su poder para escapar. Pero en el instante en que comenzó a resistirse, un agudo y punzante dolor lo recorrió por completo; una sensación desconocida que lo abrumó. Bajo la fuerza de ese entumecimiento eléctrico, todo el cuerpo de Hadi se convulsionó violentamente, pero los espasmos pronto cesaron. Sacudido por la corriente, perdió el conocimiento por completo. Al notar que el cautivo se había desplomado, Gregor, vestido de negro, aflojó su agarre y dejó que Hadi cayera al suelo. Tras comprobar que seguía respirando, Gregor hizo un comentario. “¿Así que esta es la habilidad del Detective? Canalizándola a través de mi cuerpo, puede neutralizar a un Beyonder de rango Tierra Negra en un instante sin causarle daño alguno. Eso es aterrador…” Con un rostro prestado, Gregor habló en voz baja, y otra voz respondió de inmediato desde la oscuridad. “Sí, un poder verdaderamente insólito… Aunado a una aguda perspicacia y una cierta naturaleza misteriosa, el detective irradia un atractivo único desde cualquier ángulo.” Saliendo de las sombras, Adèle” vestida con un sencillo vestido ajustado, un sombrero de ala ancha y una máscara” se abanicó suavemente. Gregor la miró con curiosidad. “¿Una naturaleza misteriosa? Mi formidable señora, ¿eso significa que conoce la verdadera naturaleza del detective?” “Ah… solo un poco. No diría que los entiendo completamente.” Adèle se cubrió la parte inferior de la máscara con el abanico mientras hablaba. Pensó para sí misma que, como mínimo, al detective no se le debería llamar “él”. “Muy bien, señor Fachada de Sombras, el tiempo apremia, así que dejemos de lado las charlas ociosas y comencemos la función de esta noche. Por favor, tome asiento.” Adèle se volvió hacia Gregor. Él asintió a sus palabras y luego miró a Hadi, que estaba inconsciente. En un instante, los rasgos de Gregor comenzaron a transformarse y contorsionarse; cuando se estabilizaron, era la viva imagen de Hadi. Entonces Gregor se agachó y abrió la mano de Hadi a la fuerza. Sacando un sello del bolsillo, lo presionó contra la piel de Hadi. Al retirarlo, quedó un misterioso pentagrama invertido. Tras unos instantes, Hadi abrió lentamente los ojos y se puso de pie junto a Gregor. Dos hombres idénticos permanecían ahora allí, en la oscuridad.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 465

Estás leyendo el capítulo 465 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.