Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 450 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Sobre el mar embravecido, entre olas y fuertes vientos, la inmensa flota continuaba su avance firme. En la espaciosa cubierta del buque insignia, la inquietud de la monja vestida de blanco creció al oír las palabras del sacerdote. Tras un instante de vacilación, finalmente habló.
“Oh… ¿Un banquete de bienvenida organizado personalmente por el Arzobispo, con numerosos invitados importantes? ¿No es esto… un poco extravagante? Somos simples peregrinos… Yo… realmente no creo que haya necesidad de tanto lío…”
“¿Cómo no iba a ser necesario? Hermana Vania, acabas de iluminar con éxito a cientos de miles de almas ignorantes en Árbol de Verano, guiándolas para que reconocieran la verdadera fe del mundo y llevándolas bajo el resplandor de la Santa Madre. Ante semejante logro, sin duda mereces un gran banquete de bienvenida.”
Al ver el nerviosismo en el rostro de la joven monja, André habló con tono tranquilizador. Sin embargo, tras oír sus palabras, la expresión de Vania no mejoró mucho.
“Ah… Solo hice lo que debía hacer. Con la gente de Árbol de Verano, actué simplemente por compasión y, en parte, por instinto de supervivencia, con la única intención de ayudarlos un poco. Nunca esperé que abrazaran las enseñanzas de la Santa Madre con tanta entrega. Este… este resultado superó por completo mis expectativas. Yo… realmente no esperaba que las cosas llegaran a este extremo…”
Vania pronunció estas palabras con la incertidumbre y la ansiedad de una niña que, sin querer, había desencadenado algo mucho mayor de lo que pretendía. Al escucharla, André hizo una breve pausa y su expresión se tornó más seria al responder.
Hermana Vania, independientemente de cómo sucedió o de si su intención original era iluminar a la gente de Árbol de Verano, lo cierto es que ahora han anunciado oficialmente su conversión total. Usted es, sin duda, la responsable, la principal artífice de este logro. No debe dudar de sí misma.
“Los periódicos ya han comenzado a publicar tus hazañas. Por lo tanto, de ahora en adelante, a quienquiera que te encuentres, debes recordar tu identidad como el Misionero de Árbol de Verano. ¿Entendido?”
André habló con firmeza y seriedad a la joven monja. Ante sus palabras, Vania tembló levemente, luego asintió y respondió en voz baja.
“Entiendo…”
“Je, no hay necesidad de ponerse nerviosa, hermana Vania. Ahora debería regresar a su camarote y descansar bien para asegurarse de asistir al banquete en las mejores condiciones” continuó André con dulzura, sonriéndole con ánimo. Al oír esto, Vania respondió con respeto.
“Gracias, padre André. Ahora regreso.”
Dicho esto, Vania se dio la vuelta y abandonó la cubierta, dirigiéndose de nuevo al interior del barco. Tras recorrer el largo pasillo, finalmente llegó a su camarote. En cuanto la puerta se cerró tras ella, se apoyó en ella y exhaló profundamente.
“Ser el centro de atención así por primera vez... es realmente estresante. Nunca esperé una reacción tan grande. El arzobispo organizando un banquete, saliendo en los periódicos...”
Agarrándose el pecho, Vania reflexionó con ansiedad sobre su situación actual. Aunque ya la habían advertido, la magnitud de este suceso superaba todo lo que había imaginado.
Vania pensaba que, a lo sumo, había logrado persuadir a algunas personas marginadas para que se convirtieran, de forma similar a como la Iglesia de Tivia enviaba gente a regiones remotas para difundir las enseñanzas de los Santos de la Trinidad. Creía que simplemente había hecho lo mismo que ellos. Si bien sus acciones merecían cierto reconocimiento, jamás anticipó causar tal revuelo, suficiente como para llamar la atención incluso del Arzobispo de Ivengard.
Al recordar la escena en la que las fuerzas navales de la Iglesia llegaron para escoltarla desde Árbol de Verano, Vania aún sentía ansiedad. Como alguien que había crecido dentro de la Iglesia, habiendo sido una simple lectora de las Escrituras apenas unos meses antes, ahora se sentía abrumada por tanto cuidado y atención especial.
“La señorita Dorothea había dicho que, al regresar a la flota de la Iglesia, debía mostrarme sorprendida y abrumada por los sucesos de Árbol de Verano… Al principio, me preocupaba si podría actuar con la suficiente convicción. Pero dada la magnitud de la situación actual, parece que ya ni siquiera tendré que actuar…”
Al acercarse a la cama, Vania suspiró para sus adentros. Con los sentimientos que la embargaban, la ansiedad y la tensión que mostraba eran completamente genuinas.
“Me pregunto qué pasará cuando lleguemos a Adria… Ojalá la atención disminuya pronto. Ser el centro de atención así… la verdad es que no es una sensación agradable…”
Absorta en sus pensamientos, Vania se sentó en su cama, lanzando de vez en cuando miradas al océano a través de la ventana de la cabina. Luego, con cierta inquietud, sacó su libro personal de escrituras, lo abrió por una página y comenzó a escribir con su pluma.
Señorita Dorothea, disculpe que la moleste de nuevo, pero tengo información nueva que comunicarle. Según los sacerdotes a bordo del barco, llegaré a Adria mañana. Allí, el mismísimo arzobispo de Ivengard ofrecerá un banquete de bienvenida. Puede que tenga que tratar directamente con alguien de la talla de un arzobispo. ¿Estaré bien...?
...
Mientras tanto, al otro lado del océano, en otro barco” un transatlántico que navegaba tranquilamente por la inmensidad del mar”, Dorothy permanecía sentada en silencio en un camarote de primera clase, vestida con un traje blanco que recordaba a los uniformes navales. Contemplaba con solemnidad las páginas del Diario de Navegación Literario, leyendo con atención el último mensaje enviado por Vania.
“La reacción de la Iglesia ante la conversión de Árbol de Verano ha sido mucho más fuerte de lo previsto… No solo varios periódicos de distintos países han informado simultáneamente del suceso, sino que incluso un arzobispo de una importante diócesis ha organizado un banquete para darle la bienvenida… Esto es bastante inesperado…”
Al contemplar la letra familiar del Diario de Navegación Literario, Dorothy reflexionó en silencio. Luego echó un vistazo a los titulares cuidadosamente ordenados de los diversos periódicos que había recogido por todo Telva, todos ellos informando sobre el peligro de los peregrinos, la monja misionera de la Santa Madre y la conversión de pueblos marginados.
Dorothy había comprado esos periódicos por todo Telva antes de embarcar, con el objetivo de calibrar la intensidad de la propaganda de la Iglesia respecto al incidente del Árbol de Verano. A decir verdad, el nivel de publicidad superó con creces sus expectativas iniciales.
Dorothy sabía que la conversión de decenas de miles de personas marginadas tendría un impacto significativo en la Iglesia, pero no había previsto que la influencia sería tan enorme. Por lo que pudo averiguar, la Iglesia había utilizado simultáneamente los medios de comunicación de varios países de la costa norte del Mar de la Conquista para informar extensamente sobre el incidente del Árbol de Verano, convirtiéndolo en una moderna historia misionera y santa, excluyendo los elementos místicos.
La Iglesia parecía decidida a presentar a Vania como una nueva santa y la conversión de Árbol de Verano como un nuevo relato sagrado para los tiempos modernos. Dorothy observó que muchos pasajeros del barco que leyeron estos informes entablaron acaloradas discusiones. Numerosos pasajeros devotos, profundamente conmovidos por la narración, proclamaron con fervor a la monja Vania como santa de esta época.
“La reacción de la Iglesia ante el incidente del Árbol de Verano es extraordinariamente enérgica y rápida, lo cual resulta peculiar”, pensó Dorothy.
“Hace poco planeaban arrasar la isla por completo. Ahora, a los pocos días de que Árbol de Verano anunciara su transformación” y antes de aclarar la situación del todo” han lanzado una campaña publicitaria tan intensa. Algo no cuadra.”
“Con la publicidad tan inmediata y de gran repercusión que ha tenido la predicación de Santa Vania, ¿no les preocupan las posibles complicaciones la próxima vez que se enfrenten a personas marginadas y obstinadas? ¿No socavaría esto su justificación para actuar con decisión? Además, al destacar a los peregrinos en peligro, se evidencia indirectamente la incapacidad de los caballeros de la Iglesia para brindarles la protección adecuada. La publicidad de gran repercusión también afecta negativamente a ciertos departamentos dentro de la Iglesia.”
Dorothy, poniéndose en el lugar de la Iglesia, concluyó que sí haría pública la conversión de Árbol de Verano, pero ciertamente no tan rápido ni de forma tan agresiva. La situación actual probablemente beneficiaba considerablemente a una facción dentro de la Iglesia, pero otra facción seguramente estaba bastante disgustada.
“Parece que también existen divisiones internas y luchas de poder dentro de la Iglesia. Ciertas fuerzas internas están aprovechando la prominencia actual de Vania”, especuló Dorothy.
En efecto, en una organización tan grande, las luchas internas eran inevitables. Es probable que la situación con Árbol de Verano estuviera siendo utilizada internamente por facciones de la Iglesia para promover sus propios intereses.
“Sin embargo, esto es en realidad beneficioso. Cuanto más utilicen los demás a Vania, más inofensiva parecerá a quienes ostentan el poder. En consecuencia, la desconfianza hacia ella disminuye, garantizando así su seguridad personal”, razonó Dorothy.
Gracias a las maniobras previas de Dorothy, la Iglesia sabía que el verdadero motivo de la conversión de Árbol de Verano era el descubrimiento de espías de la Iglesia Abisal, lo que revelaba que esta los había manipulado, convirtiendo a Vania en una mera excusa para la conversión. Por lo tanto, desde la perspectiva de la Iglesia, Vania era alguien manipulada por Árbol de Verano. Ahora que una facción dentro de la Iglesia utilizaba a Vania para promover su agenda y reprimir a sus rivales, Vania volvía a parecer una simple víctima de manipulación ante los ojos de las facciones opuestas.
“¿Qué amenaza supone una monja joven tan manipulada repetidamente?”
Por lo tanto, Dorothy le había indicado a Vania desde el principio que se comportara como si realmente careciera de astucia, mostrándose nerviosa, inocente y devota; en esencia, una personalidad dulce y sencilla, una figura decorativa inofensiva. Cuanto más arraigada estuviera esta imagen, más segura estaría Vania dentro de la Iglesia, beneficiándose significativamente de sus logros y reputación.
Afortunadamente, la verdadera naturaleza de Vania no estaba muy lejos de esa dulce e inocente personalidad.
“Aunque esta personalidad le sienta bien a Vania, los pesados secretos que guarda y que la Iglesia no puede aceptar siguen atormentándola. Con la creciente atención, su presión interna se ha intensificado claramente”, señaló Dorothy.
Últimamente, las oraciones de Vania a Aka se habían vuelto más frecuentes, y su contacto con Dorothy también había aumentado significativamente, lo que reflejaba claramente su creciente tensión psicológica.
Al principio, Vania contactaba a Dorothy con la excusa de informarle sobre problemas menores, para luego pasar a usar asuntos triviales como pretexto para comunicarse. Ahora, Vania parecía cada vez más inclinada a buscarla únicamente para obtener apoyo emocional.
A ojos de Vania, aparte del misterioso y grandioso Aka, Dorothy era la única que comprendía plenamente su situación. En el peligroso ambiente de la Iglesia, Vania solo podía sincerarse con Dorothy. Dorothy, siempre dispuesta a aliviar su presión, la escuchaba con paciencia cuando Vania la buscaba, consciente de que mantener su estabilidad psicológica era crucial para su seguridad dentro de la Iglesia.
La interacción actual no fue una excepción. Contemplando la letra familiar en el Diario de Navegación Literario, Dorothy reflexionó brevemente antes de escribir.
“¿Un banquete de bienvenida organizado por el Arzobispo? Entiendo. No hay problema. Aunque lo haya organizado el Arzobispo, puede que no asista personalmente y que simplemente envíe a un representante. No se preocupe demasiado…”
Dorothy escribió muchas palabras reconfortantes en la página. Al terminar, miró hacia el océano embravecido fuera de la ventana, calculando en silencio el tiempo que le quedaba de viaje.
“Según el ritmo actual, deberíamos llegar a puerto al mediodía. Debido a las demoras ocasionadas por ayudar en las labores de limpieza de la Iglesia en Árbol de Verano, Vania va algo retrasada. Parece que llegaré a Adria antes que ella… Si se presenta la oportunidad más tarde, quizá la vea brevemente para tranquilizarla…”
El tiempo pasó rápidamente. Después de casi dos días de navegación, el barco de pasajeros en el que Dorothy había embarcado finalmente llegó a su destino, la gran ciudad costera de Ivengard”Adria.
Dorothy, vestida con un traje blanco de estilo marinero, desembarcó del barco acompañada por la marioneta de su padre, que llevaba equipaje. Echó un vistazo al animado muelle y no pudo evitar suspirar aliviada.
Al salir de los muelles, Dorothy y la marioneta de cadáver que cargaba el equipaje llegaron a una concurrida intersección. Había muchos carruajes de alquiler esperando pasajeros en los muelles. Sin embargo, Dorothy notó algo peculiar: no lejos de la intersección, junto a la orilla, había numerosas barcas ancladas, cada una manejada por barqueros vestidos como cocheros. Muchos viajeros preferían abordar estas barcas en lugar de los carruajes, y de hecho, parecía haber incluso más personas que optaban por las barcas.
Al ver esto, Dorothy recordó de repente que Adria era conocida como la “Ciudad de las Cien Islas”, compuesta por cientos de islas naturales y artificiales. Los canales recorrían toda la ciudad, lo que hacía que la navegación fuera particularmente cómoda y singular.
Siendo ella misma una especie de turista en aquella nueva ciudad, Dorothy, naturalmente, optó por el medio de transporte más singular. Poco después, ella y la marioneta cadavérica subieron a una de las pequeñas barcas. El barquero, con entusiasmo, les ayudó a colocar el equipaje antes de dirigirse a la marioneta con una pregunta.
“Señor, ¿adónde desea ir? ¿O tal vez le gustaría que le guiara por la ruta turística más pintoresca?
“Mmm... Mi hija y yo acabamos de llegar y preferiríamos buscar alojamiento primero” respondió la marioneta cadavérica, algo regordeta y de aspecto adinerado, que llevaba un sombrero pequeño y lucía un bigote diminuto, sonriendo cálidamente al barquero. Al oír esto, el barquero asintió con entusiasmo y continuó.
“Ah, en ese caso, puedo recomendarle varios hoteles: cómodos y asequibles. Estoy seguro de que tanto usted como su encantadora hija quedarán satisfechas.”
“Jaja… no hacen falta recomendaciones; preferimos explorar por nuestra cuenta. Por cierto, ¿conoces la Catedral del Flujo Puro? Nos gustaría visitar esa zona primero” respondió la marioneta en un fluido ivengardiano. Al darse cuenta de que aquel pasajero no era un extranjero ingenuo, el barquero asintió con complicidad.
“Entendido. Entonces será la Catedral del Flujo Puro. ¡Por favor, agárrense!”
El barquero comenzó a remar con destreza, alejando la barca de la orilla hacia uno de los canales de la ciudad. Pronto, Dorothy se encontró observando cómo los edificios se alejaban lentamente a ambos lados. Sentada a bordo, Dorothy miraba con curiosidad, con sus grandes ojos rojos, las diversas estatuas y diseños arquitectónicos a lo largo de las orillas, escuchando el suave murmullo del agua y, de vez en cuando, pasando bajo puentes donde los carruajes resonaban sobre sus cabezas. Otras pequeñas embarcaciones de pasajeros pasaban con frecuencia y, ocasionalmente, grupos de patos nadaban tranquilamente a lo largo del canal.
Tras recorrer varios canales, la barca de Dorothy dobló una esquina y los edificios que bordeaban las orillas desaparecieron de repente, dando paso a una amplia plaza. Al fondo de esta plaza se alzaba una imponente catedral, aparentemente incluso más grande que la Catedral de los Himnos de Tivian. En lo alto de la aguja de la catedral brillaba un deslumbrante reflejo de la luz del sol, lo que hizo que Dorothy entrecerrara los ojos.
“¡Mire allá, querido visitante! Ahí está la Catedral del Flujo Puro. ¿Ve ese resplandor brillante en lo alto de la catedral? Es la reliquia más preciada de la Iglesia del Flujo Puro y el orgullo de Adria: ¡la Corona de Emmanuel, con su brillante Gema Portadora de Luz!”, anunció el barquero con orgullo.
“¿Una gema portadora de luz...?” murmuró Dorothy en voz baja.
Sintiendo un atisbo de algo inusual, Dorothy activó discretamente su visión espiritual. Ante sus ojos, la luz del sol, aparentemente reflejada sobre la catedral lejana, adquirió tenues tonos amarillo-anaranjados: el inconfundible color espiritual de la “Linterna”.
La gema de la corona que coronaba la Catedral del Flujo Puro parecía ser un artefacto místico excepcionalmente poderoso, que funcionaba como un Faro Iluminador.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)
Capítulo 451
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 450
Estás leyendo el capítulo 450 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.