Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 440 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Costa norte del Mar de la Conquista, Telva.
En una habitación de hotel con poca luz, Dorothy permanecía sentada, comunicándose en voz baja con Beverly en la lejana Tivian mediante el Diario de Navegación Literario. Tras un rato de conversación, había obtenido información muy útil; la más sorprendente de todas era la verdad sobre la naturaleza espiritual de los Caminantes del Muro.
No me lo esperaba para nada. Resulta que los Caminantes de los Muros son principalmente de Piedra y auxiliares de Sombra, no al revés. La información falsa que difundió la Sociedad del Oro Oscuro fue bastante efectiva... Como era de esperar de un sindicato del mercado negro. Subestimar la composición de un Sendero del Más Allá puede costarte muy caro en una pelea real.
Al leer la respuesta impresa de Beverly en la página, Dorothy reflexionó. Si alguien actuaba basándose en la desinformación de la Sociedad, podría juzgar mal a sus oponentes. Por ejemplo, podría sobreestimar el componente Sombra de los Caminantes de los Muros, y no utilizar la detección completa de Linternas cuando debería. O podría subestimar su resistencia a la Piedra, lo que provocaría un desastre en un combate directo, tal como le había sucedido a la propia Dorothy poco antes.
Si hubiera sabido que los Caminantes de los Muros eran de piedra como elemento principal y tenían la piel endurecida por una mejora de segundo nivel, no habría ordenado a su marioneta cadavérica que le disparara a uno en el pecho sin más. El disparo no lo mató y le dio la oportunidad de escapar. Si hubiera tenido la información correcta, habría elegido un método más fiable para acabar con él y se habría ahorrado el desperdicio de toda esa espiritualidad extra.
Al revelarse la verdad sobre los Caminantes del Muro, otra duda que la atormentaba desde hacía tiempo se resolvió. Dorothy siempre había creído que el Caminante del Muro con el que había luchado anteriormente” uno llamado Jim” pertenecía al Nido de las Ocho Torres. Se había preguntado por qué no se había topado con ningún otro Caminante del Muro durante el enfrentamiento posterior. Resulta que… el tipo era un asesino a sueldo de la Sociedad del Oro Oscuro.
Ahora que tenía una idea aproximada de la Sociedad del Oro Oscuro, Dorothy se frotó la barbilla y volvió a escribir en la página del cuaderno de bitácora.
“Creo que ahora entiendo bien de qué se trata la Sociedad del Oro Oscuro. Sinceramente, no esperaba encontrarme con algo así cuando vine a la ciudad solo para ir de compras.”
“Por cierto, ¿estás al tanto de lo que está pasando con tu sucursal de Telva, verdad? ¿Cuál es tu plan? ¿Vas a informar a los altos mandos del Gremio de Artesanos para que tomen medidas inmediatas?”
Tras escribir, esperó pacientemente la respuesta de Beverly. Pronto, aparecieron en la página letras impresas nítidas.
“Por supuesto que lo denunciaremos… pero dudo que sirva de mucho a estas alturas. La sucursal de Telva ya ha caído. ¿Quién sabe cuánto habrán robado haciéndose pasar por nosotros? La situación allí ya ha llegado al punto más crítico. Probablemente ya no quede nada que recuperar.”
Dorothy frunció ligeramente el ceño ante aquella respuesta bastante abatida y rápidamente añadió:
“Aunque la situación sea irrecuperable, ¿no vais a tomar represalias? No podéis dejar que esos bastardos sigan campando a sus anchas por Telva, ¿verdad?”
Por supuesto que queremos tomar represalias contra esos descarados sinvergüenzas. Pero, siendo realistas… puede que ya sea demasiado tarde. Son increíblemente astutos. Sus operaciones, cuando están disfrazados y recolectando, nunca duran mucho. En cuanto perciben algo extraño, empiezan a prepararse para marcharse.
“Y dado que ya eliminaste a dos de sus Caminantes de Muros, eso solo basta para activar su protocolo de escape. Incluso si enviáramos gente de inmediato, ya se habrían marchado cuando llegáramos.”
Dorothy mordió la pluma y suspiró, algo frustrada. “Si Beverly se hubiera puesto en contacto antes y me hubiera explicado las cosas con más claridad”, pensó. “Entonces habría podido manejar la emboscada de esta noche de una manera más deliberada y eficaz”.
“¿Así que simplemente los dejáis ir? Podríais haber contactado con la Iglesia o la Policía Mística Casitiana para que os echaran una mano. ¿No dijisteis antes que ni siquiera a las organizaciones oficiales les gusta la Sociedad del Oro Oscuro?”
“Más o menos, sí. Enviaremos a alguien a Telva, pero lo más probable es que ya se hayan ido antes de que lleguemos. Y en cuanto a pedir ayuda a la Iglesia o a las autoridades ocultas de Cassatia… no es una opción viable. No olviden que el Gremio de Artesanos es una organización neutral. Ya sean los supuestos “funcionarios” o los supuestos “cultistas”, nunca nos aliamos abiertamente con ninguno. De cara al mundo exterior, el único enemigo que reconocemos es la Sociedad del Oro Oscuro.”
“Claro, a las autoridades tampoco les agrada la Sociedad. Pero si cooperáramos demasiado estrechamente con ellas, se interpretaría como que nos posicionamos. Otros grupos enfrentados a las autoridades podrían empezar a desconfiar de nosotros, lo que los impulsaría a hacer negocios con la Sociedad.”
“La neutralidad es la base del dominio del Gremio en el comercio del mundo místico. Solo manteniendo la paz entre todos podemos hacer negocios con todas las facciones. Por eso, en lo que respecta a nuestra disputa con la Sociedad del Oro Oscuro, siempre la resolvemos nosotros mismos. No permitimos que otros se involucren.”
Al leer la respuesta de Beverly, Dorothy no pudo evitar sentirse un poco frustrada. Desde su punto de vista, tener a las autoridades para que hicieran el trabajo sucio habría sido una gran ventaja; ¿cómo podían desperdiciar esa posibilidad?
“¿Y qué? ¿Te lo vas a tragar así como así? ¿Vas a dejar que te pisoteen?”
Anotó las palabras a grandes rasgos en la página. Dorothy jamás había visto al Gremio de Artesanos sufrir un golpe tan duro. Siempre que se había enfrentado a ellos, le resultaba difícil imponerse. Ahora, una sola operación de la Sociedad del Oro Oscuro los había sumido en el caos absoluto. Un espectáculo insólito.
Pero la siguiente respuesta de Beverly llegó rápidamente y pilló a Dorothy un poco desprevenida.
“¿Nos la hemos tragado? Tal vez. Ciertamente hemos sufrido pequeñas pérdidas en el pasado; al fin y al cabo, la presencia del Gremio es extensa y muy visible, así que los reveses puntuales son habituales. Pero ¿en cuanto a esta pérdida en particular? No diría que está resuelta todavía.”
“¿Estás diciendo que aún tienes una forma de lidiar con esa gente? ¿Todavía tienes fuerzas útiles en Telva?”
Dorothy preguntó con curiosidad, escribiendo mientras leía la respuesta de Beverly. Pero la siguiente línea que apareció en la página la dejó momentáneamente atónita.
“Por supuesto que sí. ¿No estás ahora mismo en Telva?”
“¿Eh? ¿Yo?”
Dorothy se quedó mirando la respuesta de Beverly, completamente desprevenida. No esperaba que Beverly la mirara. Tras un momento de silencio aturdido, volvió a coger la pluma y escribió.
“No estarás pensando en pedirme que me encargue de ellos, ¿verdad?
“¡Bingo! Ahora mismo, es probable que esos miembros de la Sociedad del Oro Oscuro en Telva se estén preparando para marcharse. Para cuando enviemos a alguien, probablemente será demasiado tarde. Y como no contamos con ningún Beyonder oficial, eres el único con quien podemos contar.
“Sé de lo que eres capaz, señorita Vecina. Por eso, pienso recomendar a los altos mandos que te contratemos para acabar con la presencia de la Sociedad del Oro Oscuro en Telva. Si lo consigues, te pagaremos una generosa recompensa.”
Las palabras de Beverly siguieron apareciendo en las páginas del Diario Literario Marítimo. Dorothy hizo una larga pausa y finalmente respondió.
“¿Contratarme a mí… no se consideraría eso como utilizar una fuerza externa? ¿Realmente eso se ajusta a su supuesta neutralidad?”
“¿Por qué no iba a serlo? No formas parte de ninguna organización mística conocida. Eres un enigma. Casi nadie conoce tu pasado. Apostaría a que nadie en todo el mundo místico de Cassatia sabe siquiera quién eres. Eso significa que podrías ser cualquiera. Mientras cumplas con tu cometido y mantengas el secreto, puedes ser nuestro agente.”
Al leer esa respuesta, Dorothy asintió levemente, con expresión pensativa. Tras reflexionar un rato más, tomó la pluma y continuó escribiendo.
“Bien… supongamos que acepto tu encargo y completo la misión, ¿de qué tipo de recompensa estamos hablando? Lidiar con la Sociedad del Oro Oscuro en Telva no va a ser fácil. ¿Qué tienes que haga que valga la pena el riesgo?”
“Sin duda podemos ofrecerle algo que le interese. ¿No le interesa el legado del Escriptorio de Numerología Estelar? Perfecto, porque nuestro Gran Taller ha acumulado, a lo largo de los años, numerosas reliquias e información relacionadas con el Escriptorio. Si nos ayuda a resolver el asunto de Telva, entonces yo” y los ancianos de arriba” podríamos responder a algunas de sus preguntas sobre el Escriptorio de Numerología Estelar… e incluso quizá obsequiarle con algunas reliquias.”
Mientras la respuesta de Beverly se desarrollaba en la página, los ojos de Dorothy se iluminaron.
“Si consigo obtener información valiosa sobre el Scriptorium del Gremio de Artesanos Blancos, finalmente podré continuar progresando en mi camino.”
Para ella, esta era una oportunidad increíblemente rara, una en la que había estado pensando durante mucho tiempo.
Aun así, a pesar de su creciente entusiasmo, Dorothy tenía una duda persistente. Volvió a tomar su pluma.
“Es una buena propuesta, y sí, necesito información sobre el Scriptorium. Pero esta es solo tu sugerencia personal, ¿no? No puedes hablar en nombre de todo el Gremio. ¿Estás seguro de que puedes conseguir que la Sede Central apruebe este encargo?”
Desde la perspectiva de Dorothy, Beverly era simplemente la responsable de Tivian. Se trataba de un asunto interno de Telva; era imposible que alguien de otra ciudad hiciera tal llamada sin antes informarlo. Sin embargo, Beverly no había mencionado informar a la central ni una sola vez antes de hacer la oferta.
“Oh, no te preocupes por eso. Por lo que sé del Gran Taller, sin duda aprobarán mi propuesta. La única pregunta es si estás dispuesto a aceptar el trabajo. En resumen: si aceptas este encargo y lo completas, podremos ayudarte en tu exploración del Escriptorio de Numerología Estelar.
Las palabras seguras de Beverly aparecieron pulcramente en la página. Dorothy se rascó la barbilla de nuevo. No entendía muy bien cómo Beverly podía estar tan segura de hablar en nombre de su cuartel general, pero dada su relación de amistad, decidió confiar en ella solo por esta vez.
“…De acuerdo. Acepto el encargo. Iré a hacerles una visita a esos bastardos del mercado negro antes de que se larguen de la ciudad.”
Excelente. Tu misión entonces es eliminar a tantos miembros de la Sociedad del Oro Oscuro en Telva como sea posible. Hay que acabar con su líder. Si se atrevieron a tomar una fortaleza del Gremio de este tamaño, seguramente habrá uno o dos Beyonders de rango Ceniza Blanca entre ellos; nada desdeñable. Ten cuidado. Si te ves superado, retírate. Nadie te lo reprochará.
Mientras Beverly leía su respuesta, Dorothy ya había decidido enfrentarse a la Sociedad. Ahora necesitaba información más detallada.
“Si me veo superado, sin duda me retiraré. Pero necesito más detalles. Dime, ¿en qué se convierten exactamente los Caminantes de Muros al alcanzar el rango de Ceniza Blanca? Necesito un informe completo sobre sus habilidades.”
Bajo la cálida luz de la lámpara, Dorothy escribía con cuidado, con tono serio. En respuesta, Beverly comenzó a detallar todo lo que sabía sobre la senda de los Caminantes del Muro, en particular su progresión hasta el rango de Fresno Blanco.
Pero cuanto más leía Dorothy, más sombría se volvía su expresión.
Si la información de Beverly era correcta… entonces, una vez que un Caminante de Muros alcanzaba el rango de Ceniza Blanca, sus habilidades eran increíblemente poderosas. Con solo leer las descripciones, Dorothy ya estaba convencida: sin duda, se trataba de algunos de los Beyonders de Ceniza Blanca más fuertes que jamás había encontrado.
No solo eran fuertes, sino que los Caminantes de Muros de rango Ceniza Blanca incluso tenían habilidades que contrarrestaban de alguna manera las de Dorothy, lo que le dificultaba enormemente derrotarlos.
“Por lo que dice Beverly, ¿no son estos tipos demasiado fuertes? ¿De verdad puedo vencerlos? Bah... El problema es que esta vez tengo que enfrentarlos cara a cara, solo. No puedo recurrir a fuerzas externas. Si pudiera controlar el poder oficial de los Beyonders como antes, todo sería mucho más fácil... pero esta vez no es posible.”
Sentada en su escritorio, Dorothy frunció el ceño mientras miraba fijamente el contenido de la página que tenía delante, pensando con frustración. En el pasado, cada vez que se enfrentaba a sectas, siempre había preferido denunciarlas y aprovechar el poder de las organizaciones oficiales de Beyonders para atacar a los enemigos.
Recordando aquello, aunque Dorothy había derrotado a varios enemigos de rango Ceniza Blanca, la mayoría no habían sido vencidos por ella misma; había tomado prestada la fuerza de otras facciones.
Por ejemplo, el Hombre Lobo Alex había quedado lisiado por la Oficina de la Serenidad antes de que Adèle lo rematara. El Hombre Lobo Smith fue abatido por un Caballero Sagrado de la Iglesia. Larena, miembro de la Orden del Ataúd Infernal, había sido arrestada por la Oficina de la Serenidad. Y más recientemente, Costa y Massimo, de la Iglesia Abisal, habían sido principalmente eliminados por la Iglesia; Dorothy simplemente remató a un Massimo gravemente herido después.
A primera vista, casi todas las operaciones de Dorothy habían implicado informar y utilizar influencias externas. Pero esta vez, no había nada que informar. El Gremio de Artesanos no quería que las autoridades intervinieran en el asunto de la Sociedad del Oro Oscuro en Telva, así que Dorothy no podía denunciarlos, aunque quisiera. Tenía que enfrentarse a ellos completamente sola.
Para Dorothy, el combate directo no era algo nuevo; ya había derrotado a un enemigo de rango Ceniza Blanca. El primero al que mató, Claudio, cayó en un enfrentamiento directo. Sin embargo, en aquella batalla contaba con Vania, la fuerza más poderosa de la Orden de la Rosa Cruz, solo por debajo de Dorothy. Vania desempeñó un papel crucial e irremplazable en aquella lucha. Sin ella, Dorothy no habría podido derrotar a Claudio.
Ahora bien, Vania acababa de abandonar Árbol de Verano hacía poco tiempo. Seguía en alta mar, lejos de Telva, y no había posibilidad de esperarla a tiempo. En esta situación, sin la ayuda de Vania, la capacidad de combate directo de Dorothy se había visto seriamente mermada.
“No puedo contar con las fuerzas oficiales de Beyonder, y Vania no está conmigo ahora mismo… en estas circunstancias, acabar con la Sociedad del Oro Oscuro va a ser mucho más difícil. ¿Qué debo hacer ahora?”
Sentada en el sofá, Dorothy tenía una expresión seria mientras reflexionaba sobre la situación. El aprieto actual se perfilaba como otro gran desafío para ella.

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Estás leyendo el capítulo 440 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.