Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 411 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Costa norte del Mar de la Conquista, Navaha
En una habitación con poca luz, la mujer conocida como García estaba sentada en un sofá individual, con expresión sombría mientras escuchaba el informe de su subordinada. Preocupada por la presencia de la flota de la Iglesia en el puerto, había enviado gente a investigar su verdadero propósito en Navaha, pero los resultados la habían tomado por sorpresa.
“¿Estás diciendo que… los inquisidores del Tribunal están en camino? ¿Que la Iglesia está reuniendo personal en Navaha?”
García preguntó con expresión solemne, y el joven que tenía delante respondió con seguridad.
“¡Sí! Antes, Pablo y yo estábamos fuera de la iglesia buscando objetivos para una Trampa de los Sueños. Pablo eligió a una monja con hábito blanco y yo a un oficial. En el sueño del oficial, le pregunté por qué la flota de la Iglesia seguía atracada en el puerto. Me dijo que estaban esperando a que llegaran los Inquisidores de Telva. Estaba a punto de pedirle más detalles cuando el grito de Pablo me despertó de golpe. Corrí de vuelta inmediatamente para evitar que me atraparan en la iglesia.”
“Señora, la Iglesia no despliega inquisidores a la ligera, a menos que haya algún indicio de actividad herética o sectaria. Si están de camino aquí, significa que algo sobre nosotros ha salido a la luz… Nos han descubierto.”
El joven habló con un tono tenso y ansioso. Tras un momento de silencio, García exhaló lentamente y volvió a dirigirse a él.
“De acuerdo, ya entiendo la idea general. Puedes irte.”
“Sí, señora…”
El joven, relajándose un poco, retrocedió unos pasos y salió de la habitación. Una vez que se hubo marchado, García dirigió la mirada hacia el hombre que estaba cerca: Gómez, cuya expresión era igualmente grave.
“Gómez… ¿crees que la Iglesia realmente nos ha descubierto?”
La pregunta de García recibió una respuesta contundente.
“Según la información que Pablo y los demás han recabado esta noche… me temo que sí. De acuerdo con el protocolo de la Iglesia, si despliegan inquisidores en un lugar, es prácticamente una confirmación de que creen que hay herejía o actividad sectaria. En toda Navaha… no existe ninguna otra facción oculta aparte de nosotros.”
Gómez hablaba con visible preocupación. Antes, había supuesto que, dado que la flota en el puerto estaba compuesta por militares de la Orden de los Caballeros del Sacramento, podrían haber acudido por algún motivo ajeno a la situación y que su grupo no había sido descubierto. Pero si incluso el Tribunal estaba involucrado, esa suposición ya no se sostenía.
“Hmph… dada la situación actual, insistir en que no nos han descubierto es puro autoengaño. ¡Maldita sea! Después de todo el esfuerzo que hicimos para escondernos, aun así cometimos un error. La pregunta es: ¿cuánto saben esos fanáticos sobre nosotros?”
García murmuró con voz sombría, frotándose la frente con frustración. Gómez respondió pensativa.
“Por ahora, parece que esos fanáticos han percibido nuestra presencia, pero probablemente no lo han descubierto todo. De lo contrario, no se habrían quedado de brazos cruzados; ya habrían actuado en lugar de llamar al Tribunal…”
“Supongo que algo falló en nuestro escondite. Los fanáticos del puerto sospecharon algo y lo reportaron de inmediato. Puede que incluso tengan una idea aproximada de quiénes somos y qué tipo de habilidades poseemos, lo suficiente como para empezar a protegerse de las Trampas Oníricas. Sospecho que Pablo murió porque activó sus defensas. La monja que eligió para la Trampa de los Sueños bien podría ser una figura importante entre esos fanáticos.”
Gómez analizó con calma. Tras escucharlo, la expresión de García se endureció aún más.
“Entonces, lo que dices es que… puede que los fanáticos del puerto solo vinieran a dejar pasajeros al principio. Pero en el proceso, de alguna manera nos vieron… y ahora han llamado a los Inquisidores para que investiguen más a fondo… ¡Maldita sea! ¿En qué nos equivocamos?”
García apretó los dientes con frustración. Gómez, aún severo, continuó.
“Señora García, nuestra máxima prioridad ahora es averiguar cómo lidiar con los Inquisidores de Telva. Aunque los fanáticos del puerto no puedan actuar por ahora, una vez que lleguen esos Inquisidores, la situación será completamente distinta. Se especializan en lidiar con sectas secretas como la nuestra.”
“Lady Garcia… creo que deberíamos retirarnos de Navaha mientras aún podamos, ¡antes de que lleguen los Inquisidores!”
Gómez se lo propuso con urgencia. Pero García le lanzó una mirada fría y respondió de inmediato.
“¿Retirarnos? ¿Estás bromeando, Gómez? Sí, podríamos huir, pero no olvides que el Capullo no puede. Si todos huimos y abandonamos el Capullo en Navaha, ¡básicamente se lo estaremos entregando en bandeja de plata a esos inquisidores fanáticos! ¡Todos estos años de esfuerzo habrán sido en vano!
García replicó bruscamente. Gómez respondió rápidamente.
“Sí… Si nos retiramos ahora, significaría abandonar el Capullo por completo. Pero, señora García, una vez que lleguen los Inquisidores y unan fuerzas con esos fanáticos de la Orden de los Caballeros del Sacramento en el puerto, se convertirán en una fuerza mucho mayor de la que podemos resistir. No hay manera de que podamos mantener el Capullo bajo esa presión. Si lo intentamos, ¡solo conseguiremos ser aniquilados junto con él!
Gómez suplicó con urgencia a García, esperando que aceptara su propuesta de retirarse de Navaha antes de la llegada de los Inquisidores. Pero García no respondió de inmediato. Permaneció inmóvil, con el rostro impasible, sumida en sus pensamientos durante largo rato antes de hablar finalmente.
“No… no podemos abandonar el Capullo.”
“No podemos… pero señora García, si no lo hacemos…”
“Si no lo abandonamos, aún tenemos una manera de protegerlo… e incluso de protegernos a nosotros mismos.”
La expresión de García era sombría mientras miraba a Gómez, quien se detuvo sorprendida antes de preguntar.
“¿Se refiere a la señora García?”
“Gómez, ya lo he decidido. Voy a acelerar el crecimiento del Capullo. Lo haré eclosionar ahora mismo. Si lo que hay dentro puede emerger antes de lo previsto, no solo podremos retirarnos a salvo, sino que quizá ni siquiera tengamos que preocuparnos por esos fanáticos del puerto.”
La voz de García era firme, tremendamente seria. Gómez quedó momentáneamente atónito ante su declaración antes de hablar despacio.
“¿Eclosionar el capullo antes de tiempo? Señora García, eso es increíblemente arriesgado. Ni siquiera sabemos si la aceleración funcionará. E incluso si funciona, cualquier cosa que nazca de un capullo roto prematuramente tendrá defectos congénitos… El resultado podría ser completamente incontrolable. ¿De verdad vamos a hacer esto?”
“Por supuesto. Tanto para nosotros como para toda la sociedad, el Capullo es algo que jamás debemos abandonar fácilmente. En lugar de entregárselo a esos inquisidores fanáticos y dejar que lo destruyan, bien podríamos aprovechar sus frutos ahora, sea cual sea la forma que adopten.”
La expresión de García era resuelta, y su tono denotaba la convicción de quien está dispuesta a jugárselo todo. Al ver su determinación, Gómez asintió en silencio.
“De acuerdo… si es así, entonces tendremos que darnos prisa. Necesitamos completar la aceleración antes de que lleguen los Inquisidores. Lo que no sé es si la cantidad de Capullos Oníricos que el Capullo ha reunido hasta ahora será suficiente para mantener el proceso…”
Murmuró con un suspiro. Sin tener ni idea de cuándo llegarían los Inquisidores a Navaha, el proceso de aceleración debía comenzar de inmediato.
…
Noche en Navaha. El puerto donde estaba anclada la flota de la Iglesia.
Bajo la brillante luz de una farola cerca del puerto, un grupo de hombres con uniformes de Caballeros del Sacramento permanecía reunido. A la cabeza de ellos, el oficial Giorde observaba la escena con expresión grave.
En una camilla, a los pies de Giorde, yacía un cadáver: el rostro contorsionado por el terror, los ojos desorbitados por la conmoción eterna, la sangre brotando de la nariz, los oídos y los ojos. El hombre parecía haber vislumbrado algo completamente incomprensible en sus últimos momentos.
“¿Se ha confirmado su identidad?”
Giorde preguntó tras examinar el cadáver durante unos instantes. Su ayudante respondió de inmediato.
“No, señor. Interrogamos a los feligreses de la iglesia cercana, pero nadie lo reconoció. Hasta el momento, no tenemos una identificación definitiva.”
“Lo único que podemos confirmar es que definitivamente no es un civil común y corriente. Encontramos símbolos en su cuerpo asociados con Shadow, lo que sugiere fuertemente que estaba involucrado en actividades místicas.”
El tono del diputado era serio. La expresión de Giorde se ensombreció aún más.
“Un presunto Sombra Beyonder, encontrado muerto repentinamente a las afueras de una iglesia con los siete orificios sangrando… Llevo años navegando y nunca he visto un caso como este.”
Giorde habló mientras sacaba un cigarrillo de su cartuchera, lo encendía con una cerilla y le daba una calada. Su ayudante continuó, igualmente serio.
“Señor… ¿podría este tipo ser un remanente de la Iglesia Abisal aquí en la ciudad? ¿Tal vez esté husmeando por aquí, tratando de reunir información y encontrar una oportunidad para vengarse?”
“Lo dudo. La gente vinculada a la Iglesia Abisal suele trabajar en el sector marítimo. La mayoría son marineros, y la piel de este tipo claramente no pertenece a alguien acostumbrado a estar en el mar. Además, esos sectarios suelen llevar símbolos de respiración acuática. Este no tenía ninguno; en cambio, portaba oscuros símbolos de las Sombras. No encaja para nada con su perfil.”
Tras exhalar humo, Giorde dio su veredicto. Al oírlo, su ayudante intervino sorprendido.
“¿No era de la Iglesia Abisal…? Entonces, ¿de dónde diablos salió este tipo? ¿Y cómo murió tan repentinamente?”
“Eso no lo sabemos. Lo único que está claro ahora es que este pequeño pueblo portuario que elegimos al azar para atracar… es mucho menos sencillo de lo que parece.”
Giorde murmuró mientras se volvía para contemplar el paisaje urbano sombrío que se extendía a su alrededor. El extraño cadáver que yacía a sus pies le había dado la pista de que algo oculto acechaba en aquel lugar aparentemente ordinario.
“¿Cuándo se supone que llegarán esos Inquisidores del Tribunal?”
Se volvió hacia su ayudante. El hombre respondió de inmediato.
“Según informó Telva esta tarde, los investigadores acaban de partir. Tardarán unos dos días en llegar aquí.”
“¿Dos días?... Esperemos que lleguen antes. A estas alturas... la Iglesia Abisal no es el único problema que requiere su atención.”
Giorde habló despacio. Ya había llegado a la conclusión de que una camarilla oculta” sin relación con la Iglesia Abisal” operaba en Navaha. Lo único que podía hacer ahora era esperar a que llegaran los Inquisidores y les entregaran todas las pistas. Con esta muerte repentina, además de todo lo demás, Giorde ya se imaginaba lo ocupado que estaría el Tribunal.
…
Noche tardía en Navaha. Dentro de una posada de lujo.
Dorothy, recién bañada, se sentó junto a un brasero acogedor. Tras haber intervenido para ahuyentar la amenaza del sueño de Vania, ahora reflexionaba sobre los acontecimientos que acababan de suceder. Ni siquiera ella se esperaba que una camarilla oculta estuviera al acecho en aquel tranquilo pueblecito costero.
“Llevo un tiempo sospechando que algo raro pasa en esta ciudad… pero no creía que de verdad existiera una camarilla oculta. Y una que pertenece a la facción de las Sombras, ¡con la capacidad de invadir los sueños nada menos!”
Esos tipos irrumpieron de repente en el sueño de Vania, buscando desesperadamente información sobre la Iglesia. Parece que la repentina llegada de la flota de la Iglesia los asustó, lo suficiente como para usar Trampa de los Sueños solo para confirmar el propósito de la flota. Lástima que eligieran el objetivo equivocado…
Dorothy suspiró para sí misma. Ahora estaba bastante segura de por qué aquel hospital psiquiátrico de las afueras había decidido de repente quitar su letrero: probablemente se trataba de un intento de evitar que la Iglesia se percatara de que una ciudad tan pequeña contaba con tres instituciones psiquiátricas.
“A este paso, el 'Síndrome de Deterioro del Sueño' de Navaha y sus hospitales psiquiátricos están todos vinculados a esta camarilla. Ja… otra camarilla más, ¿eh? ¿Tengo algún tipo de magnetismo para este tipo de cosas?”
Refunfuñó para sus adentros, aunque con un dejo de diversión. Al fin y al cabo, últimamente andaba escasa de espiritualidad, así que un encuentro oportuno con un grupo generoso era justo lo que necesitaba.
“La flota de la Iglesia sigue atracada en el puerto, así que tengo una autoridad a la que informar. Con su ayuda, acabar con esta camarilla no será nada difícil. Solo tengo que desenmascararlos y luego guiar a la Iglesia directamente hacia ellos. Una vez que se enfrenten, podré aprovechar el caos.”
Sentada junto al brasero, una leve sonrisa se dibujó en los labios de Dorothy. Hacía tiempo que no se encontraba en una situación tan propicia para delatar a los alborotadores. Si lograba localizar su guarida e informarles con éxito, podría obtener alguna recompensa del tumulto, tal como había hecho en el pasado.
“La flota de la Iglesia no estará en puerto para siempre. Necesito actuar rápido. Los hospitales psiquiátricos son mis mejores pistas por ahora; empezaré por ahí mañana.”
Frotándose las manos con impaciencia, Dorothy sintió que era hora de retomar su papel de ciudadana servicial y respetuosa de la ley.

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Estás leyendo el capítulo 411 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.